René Favaloro …

René Favaloro, uno de los médicos más prestigiosos de la Argentina.
Reconocido a nivel mundial por sus avances en la medicina, como la creación de la técnica del Bypass, salvó a millones de personas.
«Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural.
Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así».
Comenzó su carrera profesional en un pueblo humilde de la provincia de La Pampa y desde allí, no sólo los atendía en la enfermedad, sino que además los educó en la higiene básica para prevenir dichas enfermedades.
Creía, convencido, que el acto médico «debe estar rodeado de dignidad, igualdad, piedad cristiana, sacrificio, abnegación y renunciamiento». Con esta convicción partió desde La Pampa a los EEUU en busca de su verdadera vocación como médico: el área cardiovascular.
En los EEUU, estudió y trabajó duro hasta sentirse realmente listo para regresar al país y así enseñar y transmitir todo lo aprendido. «Una vez más –carta de despedida al director de la Cleveland Clinic, Donald B. Effler– el destino ha puesto sobre mis hombros una tarea difícil. Voy a dedicar el último tercio de mi vida a levantar un Departamento de Cirugía Torácica y Cardiovascular en Buenos Aires. En este momento en particular, las circunstancias indican que soy el único con la posibilidad de hacerlo. Ese Departamento estará dedicado, además de a la asistencia médica, a la educación de postgrado (…) y a la investigación clínica».
En 1971 regresa al país y cuatro años más tarde crea la Fundación Favaloro con ese objetivo en mente; y tuvo el orgullo de formar a más de cuatrocientos cincuenta residentes provenientes de todos los lugares del país y Latinoamérica.
Veinte años más tarde funda el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro con el único lema de tener una «tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico».
Luego de una larga carrera como médico y docente, el 29 de julio de 2000, a los 77 años, envuelto en una gran depresión se quita la vida de un disparo al corazón. A años de su trágica muerte, su fundación sigue funcionando con la misma vocación que sólo él supo inculcarle a cada uno de sus trabajadores.
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