Sobre Drogas …

. Así “hackean” las drogas nuestro cerebro
The Conversation(A.S.Hernández/M.M.S.Araujo/P.I.Marín)/TheNewYorkTimes(R.Nuwer)/Psicología y Mente/Gizmodo — Capaz de dominar nuestra voluntad, la drogadicción es uno de los grandes problemas de salud a los que nos enfrentamos. Por ejemplo, el último informe del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías señala que entre los consumidores de cocaína que inician tratamiento, aproximadamente el 50 % lo había hecho previamente, lo que revela la elevada tasa de recaída en su consumo.
Esto no sólo ocurre con drogas duras como la cocaína o los opiáceos, hoy tristemente de actualidad. Muchos fumadores intentan dejar el tabaco varias veces y la tentación siempre está ahí. Y lo mismo les ocurre a quienes sufren alcoholismo: corren el riesgo de dejarse llevar en una fiesta o en una reunión de amigos y volver a beber.
Todas estas personas tienen algo en común: están enfermas porque su cerebro ha sido engañado, o hackeado, por las drogas.
– Los mecanismos de memoria, vulnerables ante las drogas
Nuestro cerebro cuenta con mecanismos naturales para aprender y memorizar lo que necesita para sobrevivir. Busca, reconoce y almacena recompensas y cualquier pista relacionada que nos ayude a encontrarlas. En esta tarea, debe poner en funcionamiento no solo el aprendizaje y la memoria, sino también las emociones.
Gracias a esta capacidad, a lo largo de la evolución hemos podido recordar las rutas de los animales que cazábamos, las bayas que no eran venenosas o, más recientemente, en qué supermercado venden el chocolate que nos gusta.
Las drogas toman estos engranajes, conocidos como mecanismos de neuroplasticidad, y los alteran, los corrompen. Este hackeo se traduce en cambios cerebrales más o menos duraderos. Por su culpa, algunas personas no pueden resistir las ganas de buscar y tomar droga, aunque les suponga tiempo y esfuerzo, les siente mal y arruine su vida personal.
La droga se convierte en el centro de su existencia y tiene prioridad frente a recompensas como la comida, el sexo, el deporte u otras actividades sociales.
– Desde la primera vez
Las modificaciones cerebrales empiezan ya desde la primera vez que se prueba la droga y se intensifican durante los periodos en los que deja de tomarse. Al final, la persona adicta no puede olvidar ni el contexto en el que consumía (lugar, gente, situaciones…) ni la sensación desagradable al parar de hacerlo. Por eso es tan habitual que recaiga.
Uno de los mecanismos que ayuda a mantener la estabilidad de la memoria, incluida la hackeada por las drogas, es el desarrollo de las llamadas redes perineuronales (PNN). Son una especie de malla que rodea a algunas de nuestras neuronas, evitando que se pierdan conexiones ya formadas y favoreciendo la estabilidad de los circuitos cerebrales al dificultar la formación de conexiones nuevas.
Cuando estas redes se hacen fuertes, resulta más difícil que se produzcan cambios neuronales y las memorias son más estables. Por contra, su debilidad abre una fase de inestabilidad neuronal que permite al cerebro adquirir nueva información.
Las PNN se ubican en varias regiones del cerebro, y algunas de ellas integran el conocido como “circuito de la adicción”. De dicho circuito forman parte la corteza prefrontal, el estriado, la amígdala, el hipocampo, el área tegmental ventral y el cerebelo. Precisamente, nuestro grupo de investigación en la UJI lleva más de una década recogiendo pruebas de la importancia del cerebelo en la drogadicción.
– ¿Cómo alteran las drogas a las PNN?
Esta pregunta es más difícil de responder de lo que parece, ya que depende de muchos factores: ¿de qué estupefaciente se trata? ¿Qué región estamos estudiando? ¿En qué momento del historial de consumo nos estamos fijando? ¿Al principio de la abstinencia o cuando se recae?
Los científicos están indagando en la cuestión. Así, un estudio con ratas de la Universidad Estatal de Washington (EE UU) mostró que el consumo voluntario de cocaína hace que esas redes sean más robustas en el hipotálamo. Por su parte, otro trabajo de la Universidad Libre de Ámsterdam (Países Bajos) probó que tomar heroína reduce la expresión de algunos componentes de las PNN en la corteza prefrontal, tras tres semanas de abstinencia.
En esta línea, una reciente investigación realizada por nuestro grupo de investigación, también con roedores, arroja nueva luz sobre el asunto.
Al principio, inmediatamente después del consumo de cocaína, las PNN del cerebelo se vuelven tenues: es la forma que tiene la cocaína de hackear la plasticidad de esa región y promover cambios en los circuitos de la memoria. Pero conforme pasa el tiempo, sobre todo durante los periodos de abstinencia, las mallas se fortalecen de tal forma que las modificaciones cerebrales se consolidan. Esto facilita recordar durante grandes periodos de tiempo el contexto y las sensaciones asociadas a la droga, lo que favorece las recaídas.
– Fijadoras de recuerdos
Una manera de averiguar la función de las redes perineuronales en la drogadicción es eliminarlas. Para ello existe una enzima bacteriana, la condrotinasa ABC, que podemos administrar directamente en el cerebro. Cuando la inyectamos en el cerebelo durante la fase de abstinencia, las ratas con un historial de abuso de cocaína recaen en el consumo, aun sin PNN. Pero el interés por la droga disminuye y dejan de buscarla mucho antes que los animales control.
Este resultado nos hace pensar que las PNN contribuyen a mantener a largo plazo las memorias originales relacionadas con la drogadicción, porque estabilizan los cambios cerebrales que se producen en los circuitos de la memoria. Sin ellas, el recuerdo de todo aquello que nos atrae de las drogas es más inestable, y su afán por buscarla menos persistente.
Ésta y otras investigaciones en neurociencia podrían propiciar, en el futuro, la creación de nuevas terapias que eviten las recaídas y ayuden a las personas adictas. Que, no lo olvidemos, están enfermas.
. La MDMA es una de las drogas ilegales más seguras, pero tiene sus riesgos

En los últimos años, la MDMA, también conocida como éxtasis o Molly, se ha asociado cada vez más con la terapia y la curación, y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos podría aprobarla el año que viene para tratar el trastorno de estrés postraumático.
En julio, Australia se convirtió en el primer país en hacer de la MDMA un medicamento de venta con receta.
En los últimos años, la MDMA, también conocida como éxtasis o Molly, se ha asociado cada vez más con la terapia y la curación, y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos podría aprobarla el año que viene para tratar el trastorno de estrés postraumático.
En julio, Australia se convirtió en el primer país en hacer de la MDMA un medicamento de venta con receta.
Sin embargo, al igual que el cannabis y otros psicodélicos, la MDMA también es una droga recreativa, y se calcula que veinte millones de personas en todo el mundo la consumieron fuera de un entorno legal y clínico en 2021. Las encuestas nacionales en Estados Unidos estiman que el 7,5 por ciento de los estadounidenses mayores de 12 años han probado el éxtasis al menos una vez.
A medida que la MDMA avanza hacia una aprobación médica más amplia, algunos expertos predicen que la popularidad recreativa de la droga también crecerá. Como ocurrió con el cannabis, “el consumo recreativo de MDMA podría aprovecharse de la medicalización”, afirmó Russell Newcombe, investigador independiente sobre drogas en Liverpool, Inglaterra.
Antes de su aprobación, hemos pedido a médicos y expertos que nos expliquen los riesgos asociados al consumo recreativo de MDMA y cómo reducirlos.
– ¿Qué es la MDMA?
La metilendioximetanfetamina (MDMA) es una droga psicoactiva sintética desarrollada y patentada por primera vez por la empresa farmacéutica alemana Merck en 1912.
Tras ser resintetizada a mediados de la década de 1970 por Alexander Shulgin, un químico psicodélico del área de la bahía de San Francisco, la MDMA empezó a ganar popularidad entre los terapeutas que la utilizaban junto con la terapia conversacional.
A principios de la década de 1980, la MDMA se había convertido en una popular droga de fiesta.
En 1985, la Administración para el Control de Drogas (DEA, por su sigla en inglés) incluyó la MDMA en la Lista I de drogas estrictamente prohibidas por no tener un uso médico aceptado en la actualidad y por su alto potencial de abuso.
La mayoría de los países siguieron su ejemplo y penalizaron la MDMA.
– ¿Qué tan peligrosa es la MDMA?
A pesar de estar clasificada por la DEA, la MDMA se considera una de las drogas ilegales más seguras.
Aun así, consumirla fuera de un entorno clínico puede ser peligroso.
En 2020, se produjeron cerca de 3211 visitas a urgencias relacionadas con esta droga en todo Estados Unidos, según la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias.
Las muertes relacionadas con la MDMA ocurren, aunque son mucho menos frecuentes que las causadas por otras drogas legales e ilegales, como el alcohol o la cocaína, afirmó Matthew Johnson, profesor de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.
Nadie sabe hasta qué punto son poco frecuentes, porque no existen datos fiables, explicó Carl Hart, neurocientífico de la Universidad de Columbia.
“Gran parte de los individuos cuyas muertes se etiquetan como ‘relacionadas con drogas’ tienen varias de ellas en su organismo, lo que dificulta separar los efectos de una droga y otra, incluyendo los efectos letales”.
Para complicar las cosas, en Estados Unidos se suelen agrupar las muertes relacionadas con la MDMA con las de las drogas más peligrosas.
En el Reino Unido, donde alrededor de medio millón de personas consumen MDMA cada año, las autoridades informan de un promedio de casi 60 muertes anuales relacionadas con la MDMA, y en la mayoría están implicadas otras sustancias.
– Los riesgos inadvertidos
Algunos de los riesgos más graves de consumir MDMA fuera de un entorno clínico se derivan de la posible presencia de adulterantes como la metanfetamina y las catinonas sintéticas (“sales de baño”).
El fentanilo no se detecta comúnmente en muestras vendidas como MDMA.
“Las drogas adulteradas son el mayor riesgo de la MDMA”, dijo Julie Holland, psiquiatra de la ciudad de Nueva York, autora de Good Chemistry y defensora de la terapia con MDMA.
“Mientras sea ilegal, no sabes lo que estás obteniendo”.
Sin pruebas adicionales, también es imposible determinar la potencia de la MDMA en una muestra determinada, lo que puede provocar sobredosis accidentales.
“La gente no tiene idea de cuál es su pureza hasta que les golpea”, dijo Newcombe.
– Los riesgos físicos
Muchos de los riesgos para la salud de la MDMA están relacionados con que es un derivado anfetamínico, comentó Matthew Baggott, neurocientífico y director general de Tactogen, una empresa de ciencias de la vida que desarrolla moléculas similares a la MDMA para uso médico. La MDMA aumenta el ritmo cardiaco y la presión sanguínea. También hace que el cuerpo se caliente más y, al mismo tiempo, reduce su capacidad de liberar calor.
Por este motivo, la hipertermia o sobrecalentamiento, puede producirse en determinados entornos, como discotecas donde la gente puede bailar durante horas en un ambiente caluroso sin descansos ni agua, detalló Matthias Liechti, profesor de Farmacología Clínica del Hospital Universitario de Basilea, Suiza. Las señales de hipertermia incluyen enrojecimiento, escalofríos y falta de sudoración, así como desorientación. El riesgo de sobrecalentamiento aumenta si se consume demasiada MDMA o se mezcla con alcohol u otras drogas, explicó Baggott.
Otro problema menos frecuente, pero también potencialmente mortal, es la sobrehidratación. Esto suele ocurrir cuando un consumidor de MDMA se preocupa demasiado por deshidratarse, señaló Johnson, y empieza a beber agua “de manera obsesiva para contrarrestarlo”.
La MDMA provoca retención de líquidos, por lo que beber demasiada agua puede provocar hiponatremia, o niveles de sodio en sangre por debajo de lo normal. Esto, a su vez, puede causar edema cerebral, una afección potencialmente mortal en la que se hinchan las células cerebrales. Es más probable que las mujeres consumidoras de MDMA sufran hiponatremia debido a los efectos hormonales naturales adicionales. Un análisis de 2013 encontró 25 informes de hiponatremia relacionada con el éxtasis, casi todos de mujeres cuya edad oscilaba entre los 15 y los 30 años, y más de la mitad fueron fatales.
No hay consenso sobre cuánta agua es demasiada, agregó Baggott, pero según una investigación que publicó en 2016, una cantidad peligrosa podría ser “cerca de dos litros, si se bebe rápidamente”.
Para evitar esos problemas, los usuarios deben “beber mucha agua horas antes de tomar MDMA para comenzar bien hidratados”, aclaró. Como la MDMA no provoca deshidratación, una vez hidratado, el consumidor no necesitaría más líquido, añadió, sino solo el suficiente para reponer el que se pierde por la sudoración o los vómitos, que ocurren a veces.
– Los riesgos psicológicos
La MDMA no crea adicción de la misma manera en que lo hacen drogas como la cocaína o la metanfetamina, en parte porque, cuanto más la toma una persona, “menos se siente bien”, aseguró Holland. No obstante, algunas personas consumen la droga en exceso. Las personas que toman MDMA semanal o incluso mensualmente a veces manifiestan ansiedad, problemas de memoria y depresión.
Estos síntomas suelen desaparecer cuando la persona deja de consumir la droga con frecuencia, comentó Holland. “La regla general es tomarla por temporadas, solo una vez cada tres o cuatro meses como máximo”.
A diferencia del LSD o la psilocibina, la MDMA no suele conllevar el riesgo de experiencias mentales aterradoras como la disolución del ego, dijo Johnson. Pero a veces desencadena pánico y ansiedad, y quienes han sufrido traumas pueden revivir recuerdos perturbadores. “Los malos viajes con MDMA suelen ser desesperación emocional”, afirmó Johnson.
La MDMA también puede causar vulnerabilidad emocional, por lo que los consumidores deben cuidar dónde toman la droga y con quién, señaló Liechti. “Si vas a consumirla, lo ideal es hacerlo con gente conocida y en la que confíes”.
Algunos consumidores recreativos también informan un estado de ánimo más bajo en los días posteriores a tomar MDMA, pero se han realizado pocas investigaciones al respecto. En un estudio en el que participaron 74 voluntarios sanos que tomaron MDMA, Liechti y sus colegas encontraron que alrededor de un tercio de los participantes experimentaron “un poco de depresión entre semana”, dijo. Los científicos sospechan que la causa puede ser una escasez temporal de serotonina en el cerebro.
Los consumidores deben ser conscientes de “que pueden sentirse fatal” en los días posteriores a tomar MDMA, dijo Daniel Kruger, psicólogo social de la Universidad de Buffalo. Hacer ejercicio y comer sano puede disminuir el posible bajón, añadió, al igual que hacer “cosas que te traigan alegría”.
. ¿Por qué se está extendiendo el consumo de Fentanilo?

En la última década y a una velocidad cada vez mayor, ha surgido y se ha propagado un grave problema de salud pública que está afectando a comunidades en todo el mundo, especialmente en Estados Unidos: la expansión del consumo de fentanilo.
Este opiáceo sintético, que en sus formas más puras es hasta 100 veces más potente que la morfina, se ha convertido en una apremiante preocupación debido a su impacto devastador en la salud, calidad de vida y seguridad de las personas.
Entendiendo primero qué es el fentanilo, este potente analgésico se desarrolló en su origen como un psicofármaco para manejar el dolor en entornos médicos. Ha sido comúnmente utilizado en pacientes con dolor crónico y para aliviar el dolor después de cirugías mayores. Lo que lo hace particularmente peligroso es su extremada potencia; incluso pequeñas cantidades pueden inducir un efecto analgésico intenso.
A menudo, el fentanilo se presenta en forma de parches, tabletas o polvo, y, habiendo invadido el mercado de las drogas ilegales, ha recibido la atención de quienes buscan una experiencia narcótica más intensa o necesitan olvidarse de su dolor diario, tanto físico como emocional.
La facilidad con la que se obtiene y la falta de conciencia sobre sus peligros ha contribuido significativamente a su alarmante propagación. En este artículo, trataremos de entender el auge del consumo del fentanilo, buscando promover el conocimiento sobre esta sustancia y la importancia de tener cuidado ante este riesgo inminente.
– El auge del fentanilo
La forma en la que ha aumentado exponencialmente el consumo de fentanilo en los últimos años es asombrosa y, lamentablemente, devastadora. La expansión del consumo de esta sustancia se ha convertido en todo un desafío en muchas partes del planeta. Varias razones explican por qué ha ganado tanto terreno el fentanilo tan rápidamente:
1. Potencia letal
Como ya se ha mencionado, el fentanilo es excepcionalmente potente. Incluso en pequeña cantidad puede inducir efectos narcóticos intensos, lo que también aumenta peligrosamente el riesgo de sobredosis. Esto lo convierte en una sustancia atractiva para quien busca una vía de escape a sus problemas diarios, pero también una trampa mortal para quienes no conocen sus peligros.
2. Disponibilidad en el mercado ilegal
A medida que se ha intensificado la lucha contra los opiáceos recetados y se han implementado restricciones más restrictivas, el mercado negro rápidamente ha respondido ofreciendo fentanilo de forma ilegal. Se puede encontrar en forma de pastillas falsificadas, polvo, o mezclado con otras sustancias, facilitando su distribución y consumo clandestino.
3. Costo relativamente bajo
El fentanilo a menudo es más económico que otras drogas opioides. De esta forma, se ha extendido su consumo entre las personas de la clase trabajadora que, precarizadas, cansadas y en vista de un futuro negro y complicado, pueden acabar recurriendo al fentanilo para olvidar su dolor y problemas de una forma “barata”.
4. Falta de concienciación
Muchas personas no son conscientes de la presencia y los peligros del fentanilo. La falta de información sobre sus riesgos y la creencia errónea de que es una sustancia más segura que otros opiáceos contribuyen a su uso generalizado.
5. Influencia de redes sociales y cultura popular
Aunque a día de hoy empezamos a estar más concienciados/as sobre el peligro del fentanilo, hace años la promoción del fentanilo en las redes sociales y su glorificación en la cultura popular ha hecho que estas resulten atractivas para un público más joven y ha contribuido a su aumento en popularidad.
– Los riesgos del fentanilo
Para comprender en mayor medida la peligrosidad del fentanilo, es importante tener en cuenta los riesgos asociados al consumo de fentanilo. Algunas de las razones principales de la preocupación en su propagación alarmante son:
1. Sobredosis
Uno de los peligros más evidentes del fentanilo es su capacidad para causar sobredosis con una rapidez sorprendente. Debido a su extrema potencia, incluso una pequeña cantidad puede ser letal para una persona no acostumbrada a su uso. La sobredosis de fentanilo puede llevar a una depresión grave del sistema respiratorio, lo que puede resultar en la muerte en cuestión de minutos.
2. Dependencia y adicción
Al igual que otros opioides, el fentanilo tiene un alto potencial de causar dependencia física y psicológica. Quienes lo utilizan regularmente pueden desarrollar una tolerancia, lo que significa que necesitan dosis cada vez mayores para sentir los mismos efectos, lo que aumenta el riesgo de sobredosis.
3. Efectos secundarios adversos
El uso de fentanilo puede causar una serie de efectos secundarios negativos, que van desde náuseas y vómitos hasta estreñimiento severo y somnolencia extrema. Estos efectos pueden afectar negativamente la calidad de vida de los usuarios.
4. Transmisión de enfermedades infecciosas
En su forma ilegal, el fentanilo puede ser inyectado o compartido entre usuarios, lo que aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas, como el VIH y la hepatitis C.
– La importancia de un enfoque integral
El auge del fentanilo es un llamado de alerta que no podemos ignorar. Esta potente sustancia, que en su origen se destinaba a aliviar el dolor en contextos médicos, se ha transformado en un flagelo que amenaza la salud y la seguridad de comunidades en todo el mundo.
Sus riesgos mortales, la disponibilidad en el mercado ilegal, su bajo costo y la falta de concienciación sobre sus peligros son factores que han contribuido a su propagación alarmante.
Para abordar este problema, es fundamental adoptar un enfoque integral que incluya medidas de prevención, tratamiento y educación. La sociedad debe comprender que el fentanilo no es una opción segura para la recreación y que su uso conlleva graves consecuencias.
Solo a través de la colaboración entre gobiernos, profesionales de la salud, organizaciones comunitarias y la sociedad en general, podremos enfrentar con éxito esta epidemia y trabajar hacia un futuro en el que el auge del fentanilo sea un capítulo oscuro en la historia de la salud pública, en lugar de una amenaza continua.
– Las píldoras falsificadas se están volviendo más mortales en Estados Unidos

Los últimos años han Se ha visto un aumento significativo en las muertes por sobredosis de drogas causadas por píldoras recetadas falsificadas, una nueva investigación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades ha encontrado.
El porcentaje de muertes por sobredosis relacionadas con drogas falsas se ha más que duplicado entre 2019 y 2021, según el estudio.
Estas muertes involucraron píldoras mezcladas con fentanilo ilícito que fueron mal etiquetadas y vendidas como otros analgésicos opioides.
Las muertes por sobredosis de drogas en Estados Unidos han continuado aumenta año tras año, con más de 105,000 estimados el año pasado . Al mismo tiempo, evidencia reciente de la Administración de Control de Drogas tiene sugirió que los medicamentos falsificados incluyen cada vez más fentanilo y otras sustancias potencialmente mortales.
Para comprender mejor estas tendencias paralelas, los científicos de los CDC decidieron analizar los datos de la agencia Sistema Estatal de Notificación de Sobredosis Involuntarias de Drogas (SUDORS), que recopila información sobre muertes por sobredosis registradas en todo el país.
Entre 2019 y 2021, hubo alrededor de 100,000 muertes por sobredosis documentadas a través de SUDORS. Solo un pequeño porcentaje de estas muertes parecía involucrar falsificaciones. pastillas, pero aumentó sustancialmente con el tiempo.
De julio a septiembre de 2019, por ejemplo, el porcentaje de muertes por sobredosis que tenían evidencia de El uso de pastillas falsificadas fue del 2%, pero entre octubre y diciembre de 2021 había aumentado al 4,7%.
Y en las jurisdicciones occidentales, el porcentaje de estas muertes alcanzaron el 14,7%. En total, alrededor del 4,4% de las muertes por sobredosis registradas en 2021 tenían evidencia de uso de píldoras falsificadas.
Los hallazgos, publicado Este mes en el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad de los CDC, parecen reflejar cambios en el mercado de drogas ilícitas. Los proveedores ahora parecen estar comúnmente hacen pasar las pastillas hechas con fentanilo como sus contrapartes legales y menos potentes de opioides recetados.
En particular, alrededor del 93% de las muertes por sobredosis de drogas que Tenía evidencia de uso de drogas falsificadas que involucraban fentanilo, ya sea tomado solo o en combinación con otras drogas (41% solo involucraba fentanilo). Más Más de la mitad de estas muertes involucraron píldoras vendidas que contenían oxicodona.
Otro objetivo común de estos medicamentos falsos son las benzodiazepinas, que se usan para tratar la ansiedad y el insomnio, pero que se pueden mezclar con otros drogas como el alcohol para aumentar sus efectos eufóricos.
Los autores dicen que es necesario hacer más para educar a la gente sobre los peligros de estos medicamentos falsificados. Señalan que estas muertes fueron más común entre personas más jóvenes, hispanos o latinos y personas con antecedentes de uso indebido de medicamentos recetados.
Por lo tanto, las estrategias de prevención podrían ser las mejores adaptarse a estos grupos. Otras estrategias, como permitir que las personas prueben sus medicamentos antes de tomarlos, también podrían salvar vidas.
“Las muertes por sobredosis podrían reducirse con mensajes de prevención eficaces por parte de entidades de salud pública federales, estatales y locales que 1) resalten los peligros de píldoras obtenidas de forma ilícita o sin receta, 2) enfatiza la importancia de tomar solo píldoras recetadas y 3) alienta el uso de pruebas”, escribieron.
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