La bulimia y la anorexia se alimentan en Internet …

Z.Usach — Con sólo navegar entre los blogs, TikTok o Instagram, la pantalla muestra miles de comentarios que dejan al descubierto la problemática: «Hola chicas, la verdad que las admiro muchísimo.
Necesito ayuda y es urgente… si hay algo que deseo con toda mi alma es ser una princesa, una perfecta muñequita de porcelana… pero soy un asco, doy vergüenza y pena.
Por favor no me abandonen».
Alimentados por una concepción que liga la perfección a lo meramente estético, los sitios de Internet que fomentan la bulimia y la anorexia son desde hace tiempo un motivo de preocupación creciente.
Lejos de dar consejos para lograr una vida saludable, estos mensajes que aún se difunden en la web publican cientos de métodos para bajar de peso con recursos agresivos, bajo conceptos autodestructivos, que apuntan hacia el desprecio por la propia imagen y veneran conductas que van desde el aislamiento social hasta el suicidio. las usuarias se autodenominan «amigas de Ana (anorexia)» y «amigas de Mia (bulimia)».
Pero la gravedad de la situación es aún peor, puesto que miles de seguidores -sobre todo mujeres- de todas partes del mundo encuentran aquí un modo de identificarse con personas que desean lo mismo: parecer princesas ?de cristal’, que sus huesos marquen cada tramo de su cuerpo, mostrarse ante los otros con un vientre «chato» y comer cada vez menos.
En los últimos años, gracias al trabajo de asociaciones de todo el mundo que ayudan a quienes padecen estas patologías fue posible eliminar de la red varios blogs pro bulimia y anorexia. Sin embargo, hasta hoy los espacios de este tipo siguen juntando adherentes; las visitas se multiplican por miles todos los días; circulan y se ?retroalimentan’ casi sin control.
Los códigos creados dejan al descubierto historias de dolor. Sentimientos de soledad, abandono, falta de contención y necesidad de tener la aceptación de los otros son sólo una parte del cúmulo de falencias que se dejan entrever en diálogos, foros y debates virtuales. Todo, bajo un concepto que privilegia lo estético desde una mirada distorsionada de la belleza.
A través de este soporte digital, los textos que se difunden en todo el mundo están acompañados de fotografías, donde por ejemplo, se exhiben las partes del cuerpo donde los huesos van ganando terreno. «Así era yo hace un par de semanas, pero voy mejorando», se lee en el blog de una chica argentina de 14 años. A modo de carátula, la autora eligió llamar a este apartado «chancho asqueroso».
Pero esto no es todo. Entre la multiplicidad de contenidos que atentan contra el bienestar de adolescentes y jóvenes también se leen recetas y hasta maneras de evadir a la familia. Las conductas aprendidas pueden llevar incluso a la muerte.
El fenómeno preocupa a los especialistas que en nuestra provincia están a cargo de los tratamientos, puesto que muchas pacientes llegan al consultorio con su salud deteriorada luego de haber participado de estos foros virtuales. Se nota además, un desgaste emocional porque antes de pedir ayuda hubo un trayecto de sufrimiento previo.
- Pacientes niñas

Así, en Mendoza (Argentina) la problemática es más grave de lo que se cree. Si bien la cantidad de pacientes se mantiene, los diagnósticos por una u otra afección se dan cada vez más entre chicas de menor edad.
En la actualidad, el hospital de día que funciona en el Hospital Notti atiende a 30 pacientes, mientras que las consultas mensuales efectuadas por primera vez ronda las veinte.
«Tenemos casos de niñas de diez años que llegan con síntomas», aseguró Lía Colombi, endocrinóloga infanto juvenil a cargo del equipo interdisciplinario que funciona en el nosocomio desde hace 15 años.
Por lo general, en las jovencitas de 13 a 16 años es más frecuente el cuadro anoréxico, en tanto que la bulimia es diagnosticada entre las adolescentes de 18 a 21 años. Aunque en menor medida, los varones también figuran entre los afectados.
A estos datos se suman los de la Asociación Civil de Lucha contra los Desórdenes Alimentarios (ALDA), que cuenta con dos sedes en la provincia: una ubicada en Guaymallén y otra en San Rafael.
Sólo en esta última -que funciona en el Hospital Schestacow- los profesionales que integran el equipo interdisciplinario atienden a 40 personas con edades que van de los once a los 42 años. Según comentó Patricia Gutiérrez, licenciada en nutrición e integrante de la entidad, muchas veces los afectados presentan cuadros crónicos y tienen su salud muy dañada, a nivel físico y psíquico.
¿Cuál es la diferencia entre ambos síndromes? Carlos Cazorla, psiquiatra que forma parte del sector a cargo de bulimia y anorexia del hospital pediátrico, sintetizó que «la anorexia consiste en una restricción alimentaria ligada a una distorsión de la imagen corporal».
La bulimia, en cambio se desencadena a partir de atracones de comida que prosiguen en vómitos autoinducidos. Si esta conducta se repite dos veces por semana y se extiende por un período mínimo de tres meses, la enfermedad es diagnosticada.
- Presión social

Más allá de esto, tanto una como otra enfermedad guardan en común el hecho de poner en evidencia un desorden mental con distintas niveles de evolución.
«Existe una alteración de la autopercepción y se puede llegar hasta un cuadro psicótico», explicó Juan Reboredo, psiquiatra infanto juvenil.
En el fondo -coinciden los expertos- la causa de estos males está directamente ligada a las características de los tiempos que corren, donde la delgadez es considerada como un sinónimo de belleza y del mismo modo, el aspecto físico es exaltado por sobre otros valores humanos.
En la adolescencia, sobre todo influye la necesidad de ser aceptado y el miedo al rechazo.
Aquí, la familia es un pilar fundamental que puede colaborar a evitar o bien profundizar ese sentimiento de desprecio por sí mismo.
Para Cazorla, la presión social -alimentada en Internet- influye, sobre todo entre las personas que están predispuestas por sus mismas características psicológicas. Por eso -agregó el psiquiatra- es indispensable lograr un vínculo saludable emocionalmente entre padres e hijos.
Aspectos como el autocuidado, la autoprotección y la seguridad personal son fundamentales en la crianza. «Las conductas impulsivas son características de nuestra sociedad; todo se da en forma espontánea y por eso los chicos tienen que estar preparados, para saber diferenciar», analizó.
Por su parte, Reboredo destacó algunos aspectos ligados a la conducta de los hijos que los padres deben atender para acudir a tiempo a los equipos de salud. «Hay que estar atentos por ejemplo, si el chico come de golpe, en forma exagerada o si va al baño muy seguido», recomendó el psiquiatra.
Deja un comentario