actualidad, opinion, variedades.

Relato: The Beatles (Su Historia) 1ra parte …


Que gente tan curiosa los liverpulianos. Esos comedores de scouse (o sea, mogollón de patata, cantidad de cebolla y carne, todo puesto a cocer), gente nada torpe con manos de cargador de muelle, dedos de hilandera y dientes de marinero…ellos, y sólo ellos, inventaron a los Beatles.

– Scouse, skiffle & Mersey

¿Como? ¿Los Beatles? Tú desvarias, colega. Los Beatles son de Calcuta, así como te lo cuento. Aun me acuerdo, fue en 1983.

Mitterrand era presidente y yo estaba en el cuarto de baño.

Metí una cinta en el walkman (una especie de MP3, pero más grande y con el que uno se podía pasear, agarrado al cinturón con una funda de plástico llena de agujeritos), y dentro sonaba Help, I need somebody…help, etc.

Como mola, pensé, y mire la caratula. Ya sabía leer, porque tenía doce años. Allí estaban los Beatles, llevaban camisetas de cuello alto (imposible saber el color, porque la foto era en blanco y negro) y eran de Bengala Occidental. Y además no tenían esas caras.
Los Beatles eran más bien oscuros de piel, aunque ahora que lo pienso quizás no fuesen los Beatles. En fin…Descubrí a los Beatles, gracias a unos imitadores indios. Tanto da.

Sus comienzos fueron como a continuación se relata. Jack, el abuelo de Lennon, era un dublinés emigrado a Estados Unidos.
Jack cantaba para ganarse el pan den Kentucky. Fred, el padre de Lennon, creció en el orfanato de bluecoat School de Liverpool, ya que su padre murió cuando tenía nueve años (era Fred quien tenía nueve años cuando murió Jack, seamos serios).

Fred recorrió mundo con la Marina, paso por la cárcel, planto una semillita en Julia Stanley y por así decirlo desapareció de la vida de John, que nació el 9 de octubre de 1940 a las seis de la mañana, mientras la aviación nazi bombardeaba la ciudad.
Al principio, John se llamaba Winston, como el tipo del numero 10 de downing street que prometía sangre, sudor y lagrimas, pero fue Mimí, su tía, la hermana de Julia, quien le p uso el nombre por el que lo conocemos.

John se fue a vivir al nº 251 de Menlove Avenue con George y Mimí, porque Julia era una mujer algo casquivana que tocaba el banjo. Mimí era severa y amable al mismo tiempo. Le decía a John que acabaría como su padre a fuerza de ser un golfo con los pantalones ajustados y la guitarra, y también lo llevaba a Strawberry fields para la fiesta de los huérfanos en el jardín.

John adoraba a Mimí, que era como una madre para él, y adoraba a Julia, que era como una hermana. Julia murió atropellada por un coche cerca del nº 251 de Menlove Avenue. John tenía diecisiete años.

El Padre de Paul trabajaba en el sector del algodón para Hannay and Co. También construyo motores de bombarderos para Napier durante la guerra. Después trabajo en el servicio de limpieza de Liverpool. Era operario jefe, y se llamaba Jim. Su madre, evidentemente, se llamaba Mary.

Mary tuvo dos hijos: Paul, el 18 de junio de 1942 y Michael, en 1944. Mary era jefa de enfermeras y trabajaba en una maternidad.
Mary no quería que sus hijos hablasen scouser, el dialecto de Liverpool a base de juegos de palabras y carne en salsa.

Cuando Paul tenía catorce años, Mary murió de cáncer y los niños quedaron a cargo de Jim. Paul empezó a tocar la guitarra. Vivian a tres kilómetros y medio de Menlove Avenue, pero no conocía al golfillo de John Lennon.

Después llegaron el skiffle y los Quarrymen, el grupo de unos amigos del Quarry Bank High School, el instituto de John.
El skiffle es un estilo de música algo alocado que se toca con una waashboard (una tabla de lavar que se rasca con un dedal), un contrabajo (de los de palo de escoba sobre un cajón de té y una cuerda) y una guitarra, un piano o cualquier cosa que caiga en tus manos si no sabes tocar.

Pero Paul sí que sabia tocar.

Mejor que John, que creía que su guitarra era un banjo.

El barrio se llama Wavertree, pero los scousers, que se las dan de graciosos, lo llaman shaky busch, que nada tiene que ver con el idiota del mismo nombre, pero que atestigua que hasta las plantas del Meerseyside llevan el ritmo en el cuerpo. Harold y Loise Harrison vivían en el nº 12 de Arnold Groove, precisamente en el Wavertree.

Se querían, y tuvieron cuatro hijos. Harold Empezó trabajando de camarero en la White star line, y después fue conductor de autobús antes de dedicarse al sindicato. Louse dejo su trabajo de vendedora en una tienda de comestible para criar a sus hijos.
George era el tercero. Nació el 25 de febrero de 1943.

George fue al colegio de Dovedale y jugó en el mismo patio de recreo que John, dos años y medio mayor que él, pero aun no eran amigos. Para ir a Dovedale había que pasar por una calle llamada Penny Lane.

Después George fue al instituto Quarry Bank, donde llevaba el pelo largo, los pantalones superajustados y unos zapatos de punta de gamuza azul. Obviamente, Elvis era la referencia absoluta, junto al escocés Lonnie Donegan . A George no le interesaba estudiar, se dormía al fondo de la clase, y su primer grupo se llamo The Rebels.

John, Paul y George, aunque a la sazón no fumaban más que te en la pipa de Jim McCartney, eran el núcleo duro de algo que ya no eran los Quarrymen, y tampoco aún los Beatles. En 1959 llegaron a llamarse Johnny and The Moondogs.

– El mersey beat en Hamburgo

Los grupos que estaban de moda eran del tipo Cliff Richard and the Shadows, Gerry and The Pacemakers, Rory Storm and The Hurricanes.

Los chicos aún no actuaban en el Cavern Club de Matthew Street, porque aquello era un antro de jazzeros. Los de la chaqueta de cuero negro, como John, pensaban que el jazz era “algo para los estudiantes con suéter de Marks and Spencer”.

Los scousers tenían mucha labia y respuesta para todo. Vale, pero con tres guitarras no tienen para un grupo de beat. Paul y John han compuesto unas cincuenta canciones (solo una pasara al repertorio de los Beatles:”love Me Do”), pero aún no tienen nombre.

Un buen día, John dice que Buddy Holly and The Crickets es un nombre estupendo así que ellos también serían insectos. Escarabajo suena bien, y es un símbolo de eternidad. Para un grupo de beat, esta guay. Durante unas semanas fueron The Silver Beatles, pero parecía excesivo.

Fue Allan Williams, el propietario del Jackaranda, un club liverpuliano, quien exportó a los Beatles a Hamburgo. Hamburgo es parecido a Liverpool, pero en alemán. Por eso hay que tocar más fuerte y aporrear como un rocker, con dos cojones. Para eso tenían a Pete Best.
Pete tocaba la batería en los Blackjacks, y es un personaje importante en nuestra historia, aunque la historia tienda a olvidarlo.

Lo expulsaron de los Beatles el 16 de agosto de 1962, y unos meses después empezaría a trabajar de panadero por dieciocho libras semanales.

Los futuros Beatles ficharon a Pete en el Casbah, un club para jóvenes regenteado por la Sr. Best, su madre.

El Casbah, en 1959-60, tenia muchísimo éxito.

Tres grupos tocaba allí con regularidad: el de Rory Storm (el grupo de Ringo), el de Pete y los Quarrymen, que aun no eran los Beatles.

Cuando el grupo de Pete se separa, los Beatles que siempre habían tenido problemas con su sección rítmica antes de Best, le piden a Pete que los acompañe a Hamburgo. A Allan Williams le cuesta un poco convencer a los padres de los cinco Beatles para que les dejen viajar a Alemania. Tuvo que describirles la ciudad alemana como un remanso de paz y seguridad.

Hamburgo, con Saint Pauli y la Reeperbahn, una especie de Disneylandia del sexo y el alcohol. Los Beatles nacieron en el barrio rojo de Hamburgo

El Indra fue el primer club donde enchufaron los amplificadores. Allí tocaron dos meses antes de llegar al Kaiserkeller. Los cinco chicos iban vestidos a la moda de los teddies: pantalones negros de pitillo, camisas blancas, corbatas y zapatos de punta, tupe sobre la frente y el resto del pelo engominado. El último grito.

En el Kaiserkeller echaron abajo el escenario a base de golpes con el pie. Los rockers, que también eran schlägers, un nombre que evoca broncas y cachondeo, los invitaban a cerveza tibia.

El publico los adoraba. Estaban entre los proletarios, h hablaban el mismo lenguaje corporal, aunque unos no entendiesen una sola palabra de lo que decían los otros. John los trataba de nazis y los mandaba a la mierda. El público aplaudía con las dos manos, y a veces con la cabeza del que estaba al lado. Los cinco, por muy liverpulianos y proletarios que fuesen, al principio estaban muertos de miedo.

Aquello no era la gaseosa del Casbah. En el Kaiserkeller, los Beatles también compartieron escenario con Rory Storm and The Hurricanes, el grupo amigo del Casbah, enviado también por Allan Williams. Era el grupo de Ringo. Fue el único momento histórico en que coincidieron seis Beatles auténticos en la misma habitación.

Recordemos el agudo comentario de John sobre los jazzeros del Cavern Club: “Algo para los estudiantes con suéter de Marks and Spencer”. El chándal, joder, John era estudiante de Bellas Artes, pero para él, tocar música y ganar pasta era su única prioridad. Lo único que lo retenía en Bellas Artes era su amigo Stuart Sutcliffe (y el miedo a decepcionar a su tía Mimí).

Stu era un artista de verdad, y guapo como los ángeles. Llego a exponer en la John Moores Exhibition, que no era una tiende de embutidos precisamente. Stu gano un premio de sesentas libras, lo que equivalía al sueldo mensual de un proletario de la época (pero los Sutcliffe no son proletarios, contrariamente al resto de progenitores de los Beatles).

Con la pasta se compra un bajo, aunque no sabe tocarlo. Por eso toca de espalda al pub lico los tres acordes que Paul le ha enseñado. El caso es demostrar una actitud rockera. Y resulta que al Kaiserkeller llegan unos estudiantes con suéter, tipo existencialistas. Son varios, pero solo dos han pasado a la historia.

El primero se llama Klaus Voormann.

Klaus era grafista, y hasta aquel garito que apestaba a sudor y a cerveza tibie arrastro a la segunda (una burguesa que no solía frecuentar la Reeperbahn).

Su nombre ASTRID KIRCHHERR.

Astrid se casa con Stu, Stu abandona a los Beatles y Paul coge el bajo.

Stu muere el 10 de abril de 1962 de una hemorragia cerebral.

Era la víspera del regreso de los Beatles a Hamburgo, donde pasarán cinco temporadas en total.

Astrid Kirchherr nace el 20 de mayo de 1938 y se le atribuye la maternidad del famoso corte de pelo de los Beatles. “Tonterías”, dirá ella. “En aquella época, muchos alemanes se peinaban así”. Stu es el primero en peinarse con flequillo, los demás se burlan de él pero hacen lo mismo, salvo Pete…

– Astrid

Los “exi” (existenciales) eran intelectuales. Son los primeros representantes de dicha especie con suéter en interesarse por los chicos de Liverpool. Astrid vivía en un cuarto bastante elegante, en versión blanco y negro, iluminado con velas. Pero sobre todo era fotógrafa. Es la primera en fotografiar a los Beatles con una mirada artística.

Ahí podemos comprobar lo guapo que era Stuart Sutcliffe. Y que había dejado de tocar de espaldas al público. Los ritmos infernales del Kaiserkeller le habían servido de conservatorio. Ahora manejaba el bajo como un auténtico rocker.

La aparición de Astrid en la vida de los Beatles sin duda contribuyo a modificar el modo de ver a aquel grupo de beat, es decir el modo de ver de la gente moderna que no se mezcla con la plebe. Astrid Krichherr nunca ha intentado aprovecharse económicamente de su cercanía a los Beatles, y ha conservado una relación amistosa con ellos.

George tenía 17 años en Hamburgo, y lo expulsaran de Alemania por ser demasiado joven. La fama de los Beatles se extiende como la pólvora por todo Hamburgo. El Top Ten, un club de la competencia donde actúa Tony Sheridan, les propone un contrato mejor. Le dicen que si a Peter Eckhorn, el dueño del Top Ten.

Qué curioso, porque fue precisamente esa noche cuando George recibió el aviso de expulsión del país. Un contrato infernal, ya que los chicos solo tocaran una vez antes de que los expulsen de Alemania como a unos indecentes. Parece que de repente la administración ha reaccionado, mira por dónde. A menos que se trate de un efecto boomerang por lo del Káiser.

O por la ridículo historia del cine. Los alemanes llaman Kino al cine, vaya usted a saber por qué, teniendo en cuenta que por la noche servía de habitación a los Beatles, y por el día hacia de cine.

Fue precisamente una noche de mudanza en la que pretendían irse sin pagar, cuando, al iluminarse con cerillas, Paul y Pete encendieron la chispa que incendio el Bambi, que así se llamaba el Kino. Resultado: tres horas de talego y confiscación de los permisos de trabajo. Beatles go home.

NEMS significa North End Music Stores, nada de un plato de un chino barato. Brian Epstein nació el 19 de setiembre de 1934, y no en un restaurante oriental. Los Epstein eran una familia acomodada, aunque no estaban tan forrados como los lores de Su Majestad. Los Epstein adquieren, en los años 30, la tienda NEMS de Walton Street, venerable casa donde Jim McCartney, el padre, había comprado el piano familiar.

– Brian Epstein 

En 1948, NEMS se pasa a la música grabada y abre una tienda en Great Charlotte Street, otra en 1950 en Whitechapel.

En 1957, Brian impulsara la venta de discos en el negocio familiar. Brian tenía un impecable sistema de renovación de los vinilos que les permitía a las tiendas abastecer a los mods de Liverpool e incluso del norte de Inglaterra.

También tenía ojo para la publicidad. Brian paga por publicar una sección en un periodicucho para jóvenes llamado MERSEY BEAT, que él no lo lee, pero donde publica la lista de sus mejores ventas.

Brian es mas mod que rocker, aunque tenga 27 años y ya no esté en edad de ponerle treinta y seis retrovisores al scooter que no tiene en 1961.

No sabemos si Raymond Jones era mod o rocker, pero fue él quien le pidió My Bonnie, un disco de importación de Tony Sheridadn y los Beatles.

“¿Los qué?”, dijo Brian.

En 1961 John, Pul, George y Pete tenían los pies en la tierra, con sus botas de vaquero y todo. Cuando se fogueaban en el Top Ten de Hamburgo, apenas habían grabado un disco con aquel tipo, Tony Sheridan. El disco había funcionado bien en Alemania y par4a de contar.

Pero cuando le preguntan a Brian Epstein si por casualidad no tendría My Bonnie, de los Beatles…Ya sabes, esos chalados que tocan en el Cavern. ¡Como suenan, Brian!.

La política de Brian es no decirle nunca que no a un cliente. En cuestión de horas llega un montón de gente a Whitechapel preguntando por My Bonnie, de los Beatles.

El 9 de noviembre, Brian se planta en el Cavern Club, con su traje y su pelo repeinado. Allí, los Beatles se han convertido en el grupo estrella desde su regreso de Hamburgo. Adiós a los Jazzeros. Algo hace clic en su cabeza, y su corazón de modistilla grita. Más adelante, dirá: “Elvis, estás muerto”.

Brian Epstein se convierte en su mánager el 3 de diciembre. Lejos de ser un Coronel Parker, Brian sabrá imponer sus decisiones a los chicos del Mersey Beat. Una de ellas será la expulsión de Pete Best el 16 de agosto de 1962. Los fans del Cavern gritaran: “Pete forever Ringo never, Pete is Best”.

Richard Starkey llevaba los dedos llenos de anillos. Era Riri el anillos, Ringo en ingles. Ringo nació el 7 de julio de 1940, con fórceps, con una semana de retraso. Sus padres Vivian en el Dingle, uno de los peores barrios de Liverpool. Sobre el papel, Ritchie Starkey había empezado con mal pie. A los tres años, Richard, su padre, los abandono.

Ritchhie se quedo con su madre, Elsie, que volvió a casarse con un tipo simpático, Harry Graves, en 1953. Ringo apenas volvió a ver a su padre, el otro Ritchie, Harry fue quien le regalo su primera batería, y Ringo se paso al Skiffle. Se convirtió en el batería de Rory Storm y dejo su trabajo como aprendiz de ajustador para pasar a ser músico semiprofesional.

Rory Storm and The Hurricanes era el grupo numero uno de Liverpool. Antes de Hamburgo, sus colegas eran Gerry and The pacemakers, Te Big Three y Cilla Black. ¿Los Beatles? Ni idea. Fue en el Kaiserkeller de Hamburgo donde se hicieron amigos. Cuando Brian Esptein le propuso sustituir a Pete a cambio de 25 libras semanales, Ringo dijo que sí. Eran mejores que las veinte libras de King Size Taylor and The Dominos.

Brian le dijo:”Tienes que peinarte con flequillo”, y Ringo contesto: “vale, pero me dejo las patillas”.

Los cinco años durante los cuales Brian Epstein modelo a los Beatles fueron esenciales.

La influencia de Epstein, con NEMS Entreprises, la sociedad creada por él para representar a los Beatles, fue mas allá de los simples consejos sobre la vestimenta.

Aunque efectivamente transformo a los proletarios rockeros y scousers en mods con cara de chicos buenos de moda, aunque sustituyo a los Shclägers alemanes por chiquillas histéeeeericas.

Fue Brian quien impuso el traje Cardín sin cuellos y los botines Hush Puppies, en lugar del cuero negro y las botas de vaquero.

Pero también fue él quien los llevo a los míticos estudios de EMI en Abbey Road, de donde el 5 de octubre de 1962 saldrá su primer single:”love me do/PS I Love You”.

Como decía, Epstein no es el coronel Parker. Aunque creó (porque ése era su trabajo como mánager) una imagen de Beatles buenos con sus notas antes de los conciertos:”nada de cigarros ni de bebida en el escenario”, nunca los transformo en un producto para amas de casa que esconden la botella de vodka bajo el fregadero.

Epstein lo hizo mejor que Parker, sin castrar a sus polluelos. Al principio, Elvis era un león, y Parker le arranco los dientes, las garras y el pene. Los Beatles, antes de Epstein, eran perros que ladraban a la luna. Brian los transformó en soles que brillarían eternamente.

En 1962 suceden dos o tres menudencias en el mundo. El 19 de mayo, una californiana llamada Norma Jeanne Mortenson, alias Marilyn Monroe, canta “Happy Birthday Míster President” en el Madison Square Garden. El 5 de agosto, muere durante el rodaje de Somethin´s got to give. El forense lo atribuye a una sobredosis de Barbitúricos.

– The man who turned down The Beatles (El hombre que rechazo a The Beatles)

El novelista Norman Mailer, habla de un complot entre el FBI y la CIA para dejar plantado a Jack Kennedy. Donald Spoto habla de una lavativa con hidrato de cloral, que habría provocado una mala mezcla con el Nembutal. Aparte de eso, estamos en plena guerra fría. En 1962 rozamos el fin del mundo y los Beatles ni se enteraron.

Te juro que Dick Rowe no tuvo ninguna culpa, aunque aquel año fue para él un annus horibilis, como dirá la Reina treinta años después.

Entre el 16 y el 28 de octubre, el Tío Sam desenfunda su enorme maquinaria nuclear. Nikita Jurschov quiere instalar misiles en suelo cubano que apunten a EE.UU. Kennedy dice “no”. Nikita se burla de Jack K. La cosa se pon e fea. El submarino soviético SHUMKOV introduce un torpedo nuclear en el tubo de lanzatorpedos numero 1.

Moscú no aprieta el botón y se acabo la historia: tú desmontas los misiles de Cuba y yo retiro los míos de Turquía. 1962: annus horribilis para el londinense Dick Rowe.

La historia empieza el año anterior en Liverpool…

Brian, el vendedor de discos, es un buen cliente de la discografía Decca.

Brian invita a un director artístico del sello, Mike Smith, a escuchar a su grupo al Cavern Club, donde triunfan ante unos fans desatados.

Mike está entusiasmado y convoca a los Beatles aquel famoso 1 de enero de 1962.

Marylin aun está viva. Jack Kennedy sigue priápico perdido y los cubanos están a punto de confiscar los hoteles de la mafia americana, financiada por la CIA y el inefable Hoover.

A los Beatles los acompaña a Londres Neil Aspinall, que fue sucesivamente su asistente en gira, ayudante personal, y a partir de 1968, director general de Apple Corps.

John, Paul, George y Pete están nerviosos de cojones e interpretan durante media hora estándares del rock y un puñado de temas propios. Beecher Steven y Dick Rowe, dos peces gordos de Deccca, dirán finalmente Niel a los Beatles.

La historia ha recordado sobre todo el nombre de Dick, porque se llama Dick y es un nombre de capullo y porque le dice a Brian que se vuelva con su mama.

Dick prefería a los londinenses y pensaba que los grupos de guitarra no llegarían a final de año. Pues vaha. Pero digamos también que aquel día los Beatles se olvidaron un poco de ser los Beatles.

Pero Dick Rowe se recupera. Contrato a los Rolling Stones para su primer disco en 1963. Cuando le hagan la pregunta más estúpida del género: “Oye Dick, ¿prefieres a los Beatles o a los Rolling Stones?”, debe de mirarte con una cara… Qué situación tan incómoda.

Pero no importa, porque Dick te diría que la autentica competición se juega en otra parte: entre los Beatles y los Beach Boys. Los chicos modernos contra los chicos de la playa. Paul McCartney lo reconoció. Brian Wilson, con su disco conceptual Pet Sounds, ejerció una gran influencia en la composición de Sgt. Pepper´s.

En cuanto a las relaciones bilaterales entre los Beatles y los Stones, siempre las han dramatizado los periodistas, que se aprovechan del trabajo de los demás. Los dos grupos se conocieron por primera vez el 14 de abril de 1963. Fue en un concierto de los Stones en Richmond, en el Crawdaddy Club del Station Hotel.

Tras aquel concierto, George recomendó a los Stones al sello Decca. Si, Decca, la empresa de Dick Rowe. Que poco rencoroso, George. El segundo single de los Stones hasta lo compusieron Lennon y McCartney: I WANNA BE YOUR MAN. Aquello fue el comienzo de una larga complicidad tanto amistosa como profesional entre el grupo de los flequillos y el de las bocas grandes.

Algunas malas lenguas rumorean que podría haber habido similitudes entre las mujeres de los Stones y las de los Beatles. Lo de las chicas es complicado. Siempre había millones de chicas que hacían cosas…ehhh…sensuales pensando en los Fab Four. Pero algunas los hicieron de verdad con ellos.

Hubo algunas que incluso se casaron con ellos. Cynthia Powell conoció a John en Bellas Artes. Fue la señora de Lennon entre 1962 y 1968. El 23 de agosto de 1962, fecha de su matrimonio en el registro de Mount Pleasant, Liverpool, comieron pollo j unto a Paul y George. La noticia no debía divulgarse (no lo del pollo, sino lo de la boda) por las fans. Cuando se supo en el merseyside, las chicas se volvieron locas de celos.

Cuando Ringo empezó a salir con Maureen Cox, con quien se caso en 1965, las Beatles girls le buscaban las cosquillas sistemáticamente, le arañaban la cara o le tiraban del moño. George conoció a Pattie Boyd durante el rodaje de A HARD DAY´S NIGHT en 1964. Paul y Linda Eastman se casaron en 1969. Vaya, tanta palabrería me ha alejado de los estudios de Abbey Road y de la persona que no les dio la espalda a los Beatles: George Martin, del sello Parlophone.

La reina Isabel II nombro noble a George Martin. Consiste, si eres hombre en que te llamen “Sir”. Los ingleses son así, y es su derecho más estricto. Así pues, en 1996 el Sr. Martin pasó a llamarse Sir George. Aparte de ese detalle, George Martin nació el 3 de enero de1926 en Londres. No hablaba ni cockney ni scouse.

– Love me do

George M. era un tipo de los de arriba, quizá porque su padre era carpintero, aunque a George H. no le gustase su corbata.

George M estaba al mando de Parlophone Records, un sello filial de EMI.

Parlophone estaba especializado en música clásica, jazz y humoristas.

Por ejemplo, a John le encantaban las grabaciones de Parlophone de Peter Sellers o de Peter Ustinov.

Pero en lo tocante a la música para jóvenes, Parlophone iba con retraso.

George Martin no ganaba demasiado en aquella época.

Los fines de semana hacia algunos trabajillos para llegar a fin de mes.

En fin, que en 1962 Sir George no daba un du ro por su carrera en el mundo del disco, pero seguía creyendo en ella.

Necesitaba encontrar a alguna estrella para estar a la altura de las otras filiales de EMI, que conseguían éxitos todos los meses. Pero en primera instancia no hubiese apostado por Los Beatles.

El 6 de junio de 1962 los Beatles visitan Abbey Road. Vuelven de su tercera gira por Hamburgo (siete semanas) en el Star Club, un local recién inaugurado. Stuart Sutcliffe acaba de morir. Los Beatles vuelven a actuar en el Cavern Club. A la sesión del 6 de junio, le seguirán otras dos, el 11 de septiembre, para la grabación de su primer single, LOVE ME DO. A George Martin no le convencía demasiado la canción.

Aquellos tiempos no estaban para el lanzamiento sin red de unos jovenzuelos. Les propone los servicios de un compositor confirmado, Mitch Murray, que ha compuesto “How Do you do it”. No es “Doyou-doyou Sanit-Tropez”, pero la cosa dice así: / Like an arrow piecing through it”. Los chicos le dicen a Brian Epstein: ¿Estás loco? Si sacamos esa canción se nos van a cachondear de nosotros”.

Al final, George Martin les endosara su descubrimiento a Gerry and The pacemakers, que el 11 de abril de 1963, alcanzaran el primer puesto del UK singles chart, puesto que mantendrán durante tres semanas. La canción destrono a “summer Hollyday”, de (otro sir) Cliff Richard y sus Shadows y fue, el 4 de mayo y durante siete semanas sustituida por From Me To You .(cuantos you – yous).

George Martin es un autodidacta musical, pero es muy bueno. Ha trabajado en la BBC, y por eso habla correctamente, y no cockney como el hijo de proletario que es. En Inglaterra, el acento es muy importante. Como el dialecto que lo acompaña. Quizá por eso George Martin tenía el oído demasiado desarrollado para escuchar bien la batería de los Beatles.

LOVE ME DO es la única canción de los Beatles de la que existen tres grabaciones con tres baterías distintos. Así podemos comparar los estilos de Pete Best y Ringo Starr. El tercer batería es Andy White, un músico de estudio. Pete Best cambia de ritmo de manera excéntrica y los otros lo siguen. Ringo toca a contratiempo, mientras que Andy toca como Dios manda, con el bombo sincronizado con el bajo.

Aquí tenemos un buen ejemplo de la lucha de clases aplicada a la batería. Pete y Ringo tocan a lo cockney. Andy toca a lo BBC. Pero el oído de George Martin y el bum-bum de Andy a p unto estuvieron de acabar con Ringo antes de empezar, igual habían acabado con Pete después de dos años con los Beatles.

El 11 de septiembre, Sir George le dio a Ringo una pandereta y le dijo que la batería la tocaría Andy. Pero fue la armónica de John lo que salvo LOVE ME DO. Y el talento como arreglista de George Martin.

John cantaba al mismo tiempo que tocaba la armónica. Era como hablar con la boca llena, y eso la gente educada no hace.

Love me do la compuso Paul en 1958 con dieciséis años. La idea de añadir la armónica fue de John, y fue una idea genial, ya que sin ese riff la canción tiene algo menos de relieve. George Martin le dijo a John “No apoyes los codos sobre la mesa y cierra la boca, niño malo, la cantara Paul”. La canción ya está en disco, y la emiten en Radio Luxemburgo en octubre.

George Harrison está al acecho junto a su transistor, y no se puede creer que estén sonando para todo el mundo. Con Love me do, el tipo que a punto estuvo de pasar a la historia como asesino de baterías acabo convirtiéndose en el “quinto Beatle”, aunque a efectos cronológicos, casi tendríamos que hablar del séptimo.

Fue George Martin quien fijo definitivamente la formación de los Beatles en otoño de 1962. Dio con su sonido, como quien talla un diamante en bruto para convertirlo en la joya de la corona. También será él, quien los anime a experimentar. La mayoría de los arreglos orquestales e instrumentales los realizara George Martin. Y así fue como la Reina se hizo fan de los Beatles.

El 4 de noviembre de 1963, los cuatro chicos malos de Liverpool entran al servicio de Su Majestad. Será en el Royal Variety Perfomance del Prince of Wales Theatre de Londres. En la invitación se indica que el espectáculo tendrá lugar “en presencia de Su Majestad la Reina Madre”. Mierda, esto sí que es gordo. En el espectáculo actuaran diecinueve estrellas, entre ellas Tommy Steele, Marlene Dietrich, Joe Loss & Has Band, Rudy Greco y Harry Se combe. Los Beatles actuaran en séptimo lugar.

– Y la reina se hizo fan de The Beatles

El espectáculo se retransmitirá el domingo siguiente antes 26 millones de telespectadores, o sea, ante uno de cada dos súbditos de Su Majestad.

Los británicos son gente rara: juegan al cricket, beben cerveza tibia y sin gas, comen carne cocida y consideran necesarias doce pulgadas para hacer un pie.

Sin embargo, incluso cuando son maleducados (lo cual no es infrecuente), nunca le faltan al respeto a su reina.

Nosotros, republicanos regicidas, asamos la carne y sabemos que para hacer un pie son necesarios diez dedos, la cerveza la bebemos fresca y espumosa y no tenemos ni idea de cricket, porque preferimos atiborrarnos de antidepresivos antes que mirar a once tíos corriendo detrás de una pelota sobre césped verde. Pero ahí está, no tenemos reina.

Sobre el escenario del Prince of Wales Theatre, los Beatles interpretan cuatro canciones: “From me to you”, “She loves You”, “Till There was you” y “Twist and Shout”. Demostraron que todo aquel circo mediático no le robaba nada a su espíritu bromista y a sus orígenes scousers.

Subieron al escenario y, con Reina Madre o sin ella, actuaron con la misma ligereza, el mismo humor y sin tomarse nada en serio, como siempre. Le meten prisa al presentador y empiezan “From me to you” antes que se levante el telón. Paul, como siempre, presenta la siguiente canción con su viejo acento scouser y la broma a flor de piel. Anuncia una versión de “Till There Was You”: “Esta canción la grabo nuestro grupo americano favorito, Sophie Tucker”.

En 1963, Sophie Tucker era una señora gorda entrada en años que cantaba cosas graciosas. A Paul le gusta provocar. Se burla con simpatía del p público del Prince of Wale y de su edad avanzada como si se tratase de un baile de una boda. La canción forma parte del repertorio de los Beatles desde Hamburgo. Es la única versión que han hecho de una comedia musical de Broadway (Vivir de ilusión).

Entre bambalinas, Brian Epstein suda sangre, aprieta el culo y cruza los dedos, rezando para que los chicos malos de Liverpool no se pasen de la raya.

Tras “Till There Was You”, John se acerca al micro con ojos brillantes y mira al techo con una ligera sonrisa de chico malo que va hacer una broma. “Para la última canción, me gustaría pediros ayuda. La gente que está sentada en el gallinero puede dar palmas, los demás, bastare con que agiten sus joyas”.

En sus conciertos solían tocar “Twist and Shout” al final, con John sacando de sus últimas fuerzas la energía primal necesaria para ese estándar del rock. La canción la compusieron en 1961 Phil Medley y Bert Rusell, pseudónimo de Bert Berns, autor también de “If You Need Me” de los Stones y de “Cry Baby” de Janis Joplin. La música parece confundirse con “La Bamba” de Ritchie Valens y Phil Spector. Es puro rock´n roll.

El chico malo John satisfecho de su broma scouse, baja la cabeza como alguien acostumbrado a esquivar por los pelos los botellines de cerveza.

Sonríe como un diablillo y le hace un gesto con el pulgar a la cámara.

En contra campo, la Reina Madre, de pie, en un gesto inimitable de Reina de Inglaterra sección fontanería, le hace un gesto a Lennon con su mano derecha enguantada hasta el codo y sonríe en dirección al público (señal de que el pueblo tiene derecho a reír).

El público aplaude.

Lennon está contento y da las gracias rascándose la sien derecha y anuncia que van a cantar “Twist and Shout”, tapándose los oídos. Rock´n roll obliga.

En el Prince of Wales, los cuatro chicos son presentados a la Reina Madre.

Parecen alumnos de instituto frente a veteranos militares desdentados.

Les apetece divertirse y darle golpecitos en la espalda para hacerles escupir la dentadura postiza. Y ellos, tan amables con sus trajes, sus pelos limpios como en un pub y el flequillo de la primera comunión, saludan a la buena señora.

No es fácil el trabajo de reina. Hay que saber decir cosas que den la impresión de que una se interesa por la vida de su interlocutor, prohibiéndole creer que va a convertirse en un amigo. La pregunta debe ser precisa y cerrada. Solo se podrá contestar con un sí o un no, o solo una palabra.

Hay que hacer preguntas del tipo: ¿Prefieres a los Beatles o a los Rolling Stones? La Reina, muy astuta, pregunta: ¿Dónde tocáis a continuación? Los chicos contestan: “Slough, un pueblucho al sur de Inglaterra”. Entonces, la Reyan responde alguna banalidad del tipo: “Ah, no está lejos de aquí”. Cuando eres reina, no puedes decir nada sin que lo analicen minuciosamente. Y como “Slough”, también quiere decir “cenagal”….

Como aquel asunto de la bailarina de topless procedente de Slough que, al mismo año, era simultáneamente amante del ministro de la Guerra británico y del agregado militar de la embajada soviética. Que follón, hubiese dicho el general.

Continúa …

nuestras charlas nocturnas.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.