Qué es el Mosad, el servicio secreto de Israel señalado tras la ofensiva de Hamás …

National Geographic(S.Parra)/R.M.de Francia(Jerusalén) —El Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales, o Mosad, es la agencia de inteligencia exterior israelí.
Sin embargo, es mucho más que una agencia de inteligencia; es una herramienta poderosa que ha estado involucrada en eventos históricos y geopolíticos de gran magnitud.
Creado en 1949 por el entonces primer ministro israelí, David Ben-Gurión, el Mosad tenía la misión de asegurar la supervivencia del recién nacido Estado de Israel.
A lo largo de su historia, la agencia ha llevado a cabo operaciones tan diversas como cazar a nazis fugitivos, frustrar tramas terroristas y entablar operaciones de espionaje a nivel global.
Uno de los primeros éxitos del Mosad fue la operación Garibaldi en 1960, que resultó en la captura de Adolf Eichmann, uno de los principales arquitectos del Holocausto. Eichmann fue secuestrado en Argentina y llevado a Israel para enfrentar juicio, donde fue condenado y ejecutado. Este caso demostró al mundo la extensión de los brazos del Mosad.
Pero las operaciones no se detuvieron ahí; la agencia también se ha centrado en responder a las amenazas palestinas, con operaciones como la «Cólera de Dios» en 1972, que resultó en el asesinato de miembros del grupo Septiembre Negro que habían orquestado ataques en los Juegos Olímpicos de Munich.
El Mosad no trabaja solo, sino que ha establecido alianzas significativas con otros servicios de inteligencia, especialmente con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.
Esta relación se forjó durante la Guerra Fría y ha continuado hasta el día de hoy, a menudo coordinando esfuerzos para combatir amenazas comunes.
La agencia israelí también ha colaborado con la Europol en asuntos de delincuencia transfronteriza, lo que ha resultado en la frustración de tramas terroristas en varios países, incluidos Estados Unidos y varios estados europeos.

El objetivo principal del Mosad en la actualidad es impedir que Irán desarrolle armas nucleares. Se ha especulado que la agencia fue responsable del asesinato del director del programa nuclear iraní en 2020 y del apagón en la central nuclear de Natanz en 2021. Esta focalización en Irán subraya el cambio en las prioridades del Mosad desde sus inicios, mostrando una adaptabilidad y una evolución en su modus operandi.
Para ello, hace uso de todas sus características, las que han convertido a esta agencia en la más eficaz del mundo. Por ejemplo, utiliza un amplio abanico de métodos avanzados para adquirir datos cruciales. Entre ellos se cuentan la obtención de inteligencia humana (HUMINT), la ciberexploración, el despliegue de agentes bajo identidades falsas y la cooperación con otros servicios de inteligencia.
La agencia también emplea tácticas como la infiltración, la observación y la intercepción de comunicaciones como parte de su conjunto de estrategias para recoger información de importancia. Además, el procedimiento de elección y formación de los operativos del Mosad es estricto y de elevadas demandas.
Los aspirantes tienen que pasar por diversas evaluaciones físicas, psicológicas y emocionales para determinar su aptitud.
Los que resultan elegidos experimentan un adiestramiento riguroso en una variedad extensa de competencias, tales como el conocimiento profundo de varios idiomas, destrezas en combate, métodos de infiltración y estrategias para comunicaciones clandestinas.

Además, el Krav Magá, una disciplina israelí de autoprotección, tiene fuertes vínculos con el Mosad. Numerosos operativos de esta agencia se forman en Krav Magá, atraídos por su enfoque realista y eficaz en la defensa personal. Este sistema les otorga destrezas tanto físicas como psicológicas. Abarca tanto agresiones con las manos vacías, es decir sin armas, como con armas simples. También comprende técnicas de desarme y defensa contra portadores de diversos tipos de objetos.
Con todo, el grupo militante palestino Hamás, catalogado como terrorista por varios países, lanzó un ataque inesperado contra Israel, resultando en cientos de víctimas, incluyendo a civiles y turistas. Así pues, a pesar de su reputación de los servicios de inteligencia israelíes, el Mosad también comete errores. Posiblemente el 7 de octubre de 2023 pase a la historia como el más grave error de la historia de la Inteligencia israelí.
En conclusión, el Mosad es una de las agencias de inteligencia más efectivas y polémicas del mundo. Su historia está marcada por operaciones audaces y exitosas, pero también por controversias que han llevado a cuestionar sus métodos. Sin embargo, una cosa está clara: en el tablero de ajedrez geopolítico global, el Mosad es una pieza clave que no puede ser ignorada.
– La leyenda del Mosad …

En una adaptación moderna del episodio homérico del Caballo de Troya, seis agentes llegaron hasta la garita de seguridad de la planta de La Seyne-sur-Mer, en plena Riviera francesa, escondidos en un contenedor.
En uno de los hangares de la planta aguardaba parte de la estructura del reactor nuclear iraquí, construido por científicos franceses. Hubo entonces un accidente simulado a unos metros de la entrada.
El guarda salió a ayudar a la mujer atropellada. Unos minutos después el hangar volaba por los aires, destruyendo el 60% del reactor de Sadam Husein.
La operación de aquel 5 de abril de 1979, descrita por el exagente del Mosad Victor Ostrovsky en su libro By way of deception, la reivindicó el desconocido Grupo de los Ecologistas Franceses, un nombre inventado para la ocasión por el entonces jefe de los servicios secretos israelís, Yitzhak Hofi.
Hofi se plegaba así al aforismo bíblico que sirvió de lema al Mosad en sus inicios: Por medio del engaño, así harás la guerra.
Durante dos años la operación Babilón siguió rodando. Un físico egipcio de la Comisión Atómica Iraquí y su concubina de pago fueron asesinados en París. Dinero y sexo bastaron para chantajear a otro científico iraquí que entregó al Mosad los planos detallados del reactor con el que Sadam pretendía iluminar Bagdad.
En marzo de 1981, la aviación israelí borró para siempre el sueño nuclear de Sadam en Osirak.
Fue una de las grandes proezas del Mosad, el servicio de espionaje creado en 1949 por el padre de la patria, David Ben Gurion.
Desde entonces el Instituto –de su traducción del hebreo– ha sido el brazo invisible de Israel en el extranjero, un servicio secreto audaz, expeditivo y despiadado, dedicado a rastrear los planes de los enemigos, sabotear su rearme, vengar muertes, lanzar rescates como el de Entebe (Uganda), abonar la guerra psicológica o facilitar la llegada de judíos a Israel.
Todo, con notable desdén por las fronteras y la soberanía de los países donde opera.

En Israel hay un pacto de silencio sobre sus operaciones, como se ha visto en el reciente asesinato de un dirigente de Hamás en Dubái.
No es fácil, pues, separar el mito de la realidad.
La prensa solo puede hablar de ellas citando fuentes extranjeras. El visto bueno de las ejecuciones recae en el primer ministro.
Son muchas las hazañas con las que el Mosad ha tejido su aura legendaria. Como la captura en Argentina del arquitecto de la solución final, el nazi Adolf Eichmann, juzgado y ahorcado en Israel en 1962.
O la peripecia del egipcio Eli Cohen, su espía más famoso, quien se infiltró en la cadena de mando siria y localizó sus defensas militares en la meseta del Golán antes de ser descubierto y ahorcado en una plaza pública.
Su trabajo le sirvió a Israel para conquistar el Golán en 48 horas durante la guerra de los Seis Días (1967).
Tras la ocupación de Gaza y Cisjordania, los palestinos pasaron a ser la prioridad del Instituto, apoyado por una nutrida red de informadores y pisos francos en varias capitales del mundo. Aquel volantazo estuvo a punto de costarle caro en la guerra del Yom Kippur, un ataque que no previeron.
Ostrovsky cuenta que en aquellos años el Mosad tenía casi permanentemente localizados a centenares de activistas palestinos, comenzando por Yasser Arafat. Cada uno de ellos era un punto luminoso sobre un mapamundi desplegado en una de las sedes del Mosad.
Steven Spielberg reconstruyó en Munich la caza de los terroristas de Septiembre Negro que masacraron a 11 atletas israelís durante las Olimpíadas de 1972. Roma, Atenas, Nicosia, Beirut o Paris sirvieron de escenario para aquella vendetta, bautizada como operación Ira de Dios. Camas bomba, teléfonos explosivos o agentes disfrazados de mujer, entre ellos Ehud Barak, fueron algunos de los métodos empleados.
Una suerte semejante corrieron unos años después el histórico dirigente de Al Fatá Abú Yihad, acribillado en su casa de Túnez frente a su mujer y su hijo, o el líder de la Yihad Islámica Fathi Shikaki, baleado en un hotel de Malta. Pero no todo han sido palmadas en la espalda para sus agentes. Hay pifias más graves que la de Dubái.
Como el caso Lavon de 1954, la desarticulación en Egipto de una red dedicada a desestabilizar al régimen de Naser con atentados en cines, cafés e intereses occidentales.

Años después, la surafricana Sylvia Raphael pasó cinco años entre rejas en Noruega por ejecutar a un camarero marroquí al que confundió con uno de los líderes de Septiembre Negro.
Peores consecuencias tuvo la detención de los dos agentes que trataron de envenenar al hoy líder de Hamás, Jaled Meshal, en Ammán en 1997.
Binyamin Netanyahu tuvo que entregar el antídoto y excarcelar al guía espiritual de los islamistas, Ahmed Yasin, después de que un colérico rey Husein amenazara con romper el tratado de paz.
Fue una chapuza mayúscula que le costó el cargo al jefe del Mosad, Danny Yatom. Al tetrapléjico Yasin lo mató el Ejército años después en Gaza.
«El Mosad no es como la mafia. Su objetivo no es vengarse de sus enemigos», escribía esta semana en Haaretz su experto en inteligencia, Yosi Melman. «Pero son estas las operaciones que le aportan su imagen brillante. En última instancia esto podría cegar sus miembros, intoxicarles con su propio éxito y alejar su atención de su misión prioritaria».
Todo hace indicar que esa misión pasa ahora por Irán y sus aliados, la gran obsesión de Netanyahu. El Mosad sigue en guerra.
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