El intrigante color azul …

¿A qué se debe el color azul de la Tierra que sólo se ve desde el espacio?
esedeciencia.com(D.J.C.Coss)/ACyV — Nuestro planeta Tierra es una obra maestra perfecta, capaz de albergar distintas especies vivas y de ofrecer una belleza inigualable que es posible observarse desde el espacio. No sólo tiene sorpresas dentro de su maternal atmósfera, también nos regala misterios desde el exterior. Por ejemplo, hay un fenómeno interesante que rodea a la Tierra: ese precioso color azul que está presente en el contorno de nuestro planeta, pero que es posible de ver solamente desde el espacio.
Satélites y astronautas que han salido a la órbita de la Tierra han sido testigos de este bello fenómeno, donde aparece un halo de luz de color azul intenso rodeándola. Esto sólo es un rasgo particular de la Tierra, pero, contrario a lo que se pensaba, esta hermosa tonalidad no se debe a la atmósfera terrestre, sino a la luz que interactúa con ella desde el espacio.
Otra característica de la Tierra es que tiene océanos oscuros en el hemisferio sur y en el hemisferio norte posee una superficie terrestre sumamente brillante, lo que vuelve aún más intrigante que el color azul que la rodea tenga la misma tonalidad azul en ambos hemisferios, lo que científicamente se conoce como “albedo”.
El Instituto Weizmann de Ciencias de Israel ha intentado brindar una explicación a este fenómeno mediante un estudio basado en datos recopilados durante varias décadas a través de satélites de la NASA, con tal de obtener información meteorológica más precisa de nuestro planeta.

¿Sabes cómo se dispersa la luz? Es un fenómeno que se produce cuando un rayo de luz blanca atraviesa un medio transparente (por ejemplo, el aire) y se refracta, mostrando a la salida de este los colores que la constituyen. En este caso, la luz que atraviesa la atmósfera de la Tierra es la luz solar (medio transparente). La atmósfera está compuesta principalmente de moléculas de oxígeno y nitrógeno, las responsables de dispersar la luz en todas las direcciones. A este evento se le conoce como difusión de Rayleigh.
Dicha difusión afecta a las longitudes de onda de luz. Las más cortas (azul y violeta) se dispersan más que las ondas más largas, como el rojo o el amarillo. Es por ello que el halo de color azul se refleja en la Tierra, por la dispersión de la luz azul en todas direcciones. Y un factor que acentúa este color es el agua que existe en la superficie, que refracta la luz solar. Y el halo se debe a la interacción de la luz solar con la atmósfera terrestre y el agua presente en nuestro planeta, por lo que un método para entender de mejor manera este fenómeno es mediante la comprensión de la ciencia de la dispersión de la luz y las longitudes de onda.
Este tipo de eventos son una muestra de la complejidad y lo bien estructurada que se encuentra nuestra madre Tierra, por lo que la ciencia siempre se encuentra investigando e intentando comprender los misterios que nos extiende el planeta que con tanta dulzura nos mantiene con vida. Admiremos las bellezas que nuestro hogar nos ofrece día con día y agradezcamos por tener la oportunidad de verlas con nuestros propios ojos.
¿Por qué el color azul es tan raro en la naturaleza?
Krishna era del color del cielo, los ropajes de la Virgen María se asocian con ese color y desde el Greco a Picasso, pasando por Gauguin o Van Gogh, muchos pintores eligieron el azul para representar su particular visión del mundo. No es raro, pues vivimos en el planeta azul y forma parte de la naturaleza constantemente, tanto es así que nos damos cuenta de su importancia cuando observamos el océano fundirse con el cielo en una línea eterna.
¿No es verdad? Pues no. En realidad el color azul no es nada común, y probablemente te darás cuenta observando los matices que se encuentran en las rocas, las plantas, las flores o los animales. Es sorprendentemente escaso, y la respuesta a esto, según explica ‘Live Science’, proviene de la química, la física, de cómo se producen los colores y de cómo los vemos.
– Por qué vemos el azul
Cada uno de nuestros ojos contiene entre seis y siete millones de células sensibles a la luz llamadas conos. Hay tres tipos diferentes de conos en el ojo de una persona con visión de color normal, y cada tipo es más sensible a una longitud de onda de luz particular: rojo, verde o azul. La información de millones de conos llega a nuestro cerebro como señales eléctricas que comunican todos los tipos de luz reflejada por lo que vemos, que luego se interpreta como diferentes tonalidades de color.
Cuando miramos un objeto colorido, como un zafiro brillante o una flor de hortensia, el objeto está absorbiendo parte de la luz blanca que cae sobre él; debido a que está absorbiendo parte de la luz, el resto de la luz que se refleja tiene un color. Cuando ves una flor azul como puede ser el aciano, en realidad la observas así porque está absorbiendo la parte roja del espectro. Según el escritor alemán Kai Kupferschmidt, la flor parece azul porque ese color es la parte del espectro que la propia flor rechazó.

Generar tales moléculas, que son grandes y complejas, es difícil para las plantas, razón por la cual las flores azules son producidas por menos del 10% de las casi 300.000 especies de plantas con flores del mundo. Un posible impulsor de la evolución de las flores azules es que este color es muy visible para los polinizadores (como las abejas), y la producción de flores azules puede beneficiar a las plantas en ecosistemas donde la competencia por los polinizadores es alta.
Los colores de los animales azules no provienen de pigmentos químicos. Las mariposas de alas azules del género Morpho tienen intrincadas nanoestructuras en capas en las escamas de sus alas que manipulan las capas de luz para que algunos colores se cancelen entre sí y solo se refleje el azul. Los tonos azules en los mamíferos son aún más raros que en las aves, los peces, los reptiles y los insectos. Algunas ballenas y delfines tienen la piel azulada y los mandriles tienen caras y traseros azules. Pero el pelaje, un rasgo compartido por la mayoría de los mamíferos terrestres, nunca es naturalmente azul brillante (al menos, no en luz visible).
Debido a la escasez del azul en la naturaleza, la palabra azul llegó relativamente tarde a los idiomas de todo el mundo, y apareció después de las palabras negro, blanco, rojo y amarillo. El uso más temprano del tinte azul data de hace unos 6.000 años en Perú, y los antiguos egipcios combinaron sílice, óxido de calcio y de cobre para crear un pigmento azul de larga duración conocido como irtyu para decorar estatuas. El ultramar, (un pigmento azul vivo proveniente del lapislázuli), era tan preciado como el oro en la Europa medieval y estaba reservado principalmente para ilustrar manuscritos.
La relativa escasez del azul en pigmentos naturales es la que ha alimentado nuestra fascinación durante años, desde Krishna a Van Gogh. Es tan preciado que incluso los ingleses lo utilizan en su vocabulario para expresar la tristeza, aunque para todas las culturas del mundo, que mañana el cielo luzca azul significa algo bueno. La escasez de azul en la naturaleza puede haber ayudado a dar forma a nuestra percepción del color, ese que conforma para nosotros el color del mar, el agua y, por tanto, la vida.

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