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Árboles …


Esas Cosas — Árbol de la vida asirio, “Asherah”, esta palabra es la traducida en la Biblia en el sentido de la arboleda, y se haya 30 veces.

“Asherah era un árbol sagrado, símbolo del principio reproductivo de la naturaleza, característica muy prominente en los cultos a la fertilidad en el Oriente.

Se le denomina ídolo y “Amachah”, abuela de Asa, rey de Jerusalén, por causa de haber labrado para si misma un ídolo tal que era un  linghan, por espacio de siglos este fue un escrito religioso de Judea, pero el “Asherah” original era una columna con 7 ramas, en cada lado rematada en una flor globular con 3 rayos salientes y no una piedra fálica como hicieron de ellos los judíos, sino un símbolo metafísico y misericordioso que resucita a los muertos a la vida.

El misericordioso, no era el Dios personal de los judíos que de su cautiverio llevaron a la arboleda, ni ningún dios extra cósmico, sino la tríada superior del hombre que es simbolizada por la flor globular de sus 3 rayos.

Ashera era la principal divinidad femenina  Canaanita esposa de ÉL (primer Diós Cananeo, padre de los Dioses y de los hombres que representaba la omnipotencia ), aunque también era representada como la Diosa Athirat (Señora del mar ) o como Astarté (Es el complemento de Inanna en la mitología sumeria , de Ishtar en los mitos babilónicos  y asirios ).

El nombre de Astarté suele encontrarse en los primeros libros del Antiguo Testamento.

Según el Antiguo Testamento, los Canaanitas, adoradores de la Diosa madre Asherah (Asherah puede ser traducido como bosque, arboleda, árbol) y su consorte Baal, celebraban su culto en cimas de montañas y colinas, donde se disponían altares a Baal y columnas talladas que representan a Asherah.

Cuando los israelitas quisieron imponer el culto monoteísta a Yahvé, debieron destruir todos los lugares donde las naciones a las cuales deben desposeer sirvan a sus dioses, sobre las altas montañas y sobre las colinas y bajo cualquier árbol verde; deberán destruir sus altares y partir en pedazos sus pilares y prender fuego a sus Asherim. (Deuteronomio 12:2)

A Asherah se la menciona en la Biblia en:

– Levítico (18-21)”No darás hijo tuyo para ser ofrendado a Moloc, no profanarás  el nombre de tu Dios”.

-1 Reyes (11-5)”Y se fue Salomón tras de Astarté, Diosa de los sidonios y tras de Milcom, abominación de los amonitas”.

-2 Paralipómenos (28-3)”Ajaz rey de Judah hizo imágenes de Baal y quemó perfumes en valle de los hijos de Hinnón y pasó a sus hijos por el fuego, según las abominaciones de las gentes que Yavhé había arrojado ante los hijos de Israel”.

Asherah era adorada en forma de un árbol con muchos pechos femeninos tallados en el tronco, y estos árboles constituían el centro de un bosque donde el culto se llevaba a cabo.

Se podía invocar o aplacar a la diosa para adquirir fertilidad para sí mismo, la tribu o el clan.

Árbol de Navidad

Tiene sus orígenes en la antigua creencia germana de que un árbol gigantesco sostenía el mundo y que en sus ramas estaban sostenidas las estrellas, la luna y el sol (lo que explica la costumbre de poner a los árboles luces). Era también símbolo de la vida, por no perder en invierno su verde follaje cuando casi toda la naturaleza parece muerta.

En algunas casas en los países nórdicos durante el invierto se cortaban algunas ramas y se le decoraba con pan, fruta y adornos brillantes para alegrar la vida de los habitantes de la casa mientras transcurría el invierno.

El árbol en sí tiene varios significados religiosos ya que ha sido utilizado como símbolo de la unión del cielo y la tierra: ahonda sus raíces en la tierra y se levanta hasta el cielo; por eso en muchas religiones, sobre todo en las orientales, el árbol es un signo de encuentro con lo sagrado, del encuentro del hombre con la divinidad y de la divinidad con el hombre.

En Mesoamérica el árbol guarda un significado místico, inclusive tenían el ahuehuete como árbol sagrado. Las tribus nórdicas europeas y americanas algunos grupos como los druidas, tenían árboles sagrados alrededor de los cuales se reunían para ritualmente entrar en comunión con Dios.

Se cuenta que un misionero inglés en Alemania, en el siglo VII, comprendiendo que era imposible arrancar de raíz esta tradición pagana, la adoptó dándole un sentido cristiano, haciendo que el árbol adornado fuera también un símbolo del nacimiento de Cristo.

Algunos otros hablan que Martín Lutero fue quien introdujo esta costumbre al adornar con manzanas un árbol para tratar de explicar los dones que los hombres recibieron con el nacimiento de Jesucristo.

Los primeros documentos que nos hablan de la costumbre de colocar en Navidad árboles de abeto o de pino en las casas son del s. XVII y menciona a la región de Alsacia, tierra que se encuentra como Alemania y Francia. En los países nórdicos, en el s XVI, se empiezan a reunir las familias en torno a un árbol de Navidad.

El día 24 los niños eran llevados a pasear o de día de campo, mientras los adultos colocaban y decoraban con dulces y juguetes el árbol; a su regreso los niños eran sorprendidos con el árbol y así daba inicio la celebración de la fiesta de Navidad. Esta costumbre cobra fuerza y se extiende como moda cuando la Reina Victoria de Inglaterra para celebrar la Navidad hace colocar un árbol en el palacio decorándolo con velitas que hacen relucir una serie de bellos y finos adornos.

  • Significado del Árbol de Navidad

Para los hombres los árboles tienen un significado muy especial en todas la culturas encontramos que el árbol tiene cierto significado antropológico, místico y poético. Se le tiene cierta reverencia por los beneficios que aporta al hombre.

Para algunas culturas el árbol tiene un significado místico ya que representa el medio la unión del cielo y la tierra: ahonda sus raíces en la tierra y se levanta hasta el cielo; por eso en muchas religiones, sobre todo en las orientales, el árbol es un signo de encuentro con lo sagrado, del encuentro del hombre con la divinidad y de la divinidad con el hombre.

Es muy común el que los árboles estén relacionados con la fecundidad, el crecimiento, la sabiduría y la longevidad. En Mesoamérica el ahuehuete es considerado sagrado. Las tribus nórdicas europeas y americanas como los druidas, tenían árboles sagrados alrededor de los cuales se reunían para ritualmente entrar en comunión con Dios.

Dios se ha valido de la forma en que los hombres ven a los árboles para dar a conocer su plan de salvación particularmente cuando se trata del misterio de la encarnación del hijo de Dios para salvar al hombre. En primer lugar se asocia al árbol de Navidad con el árbol de la vida, que lucía en medio en medio del Jardín del Edén y después de la caída desaparece; la fruta y las decoraciones nos recuerdan las gracias y dones que el hombre tenía cuando vivía en el Paraíso en completa amistad Dios.

Por el nacimiento de Cristo, los hombres renacen y tienen acceso a la plenitud de la vida. El árbol de Navidad representa el haber recobrado dichos dones gracias al sacrificio de Jesucristo.

Los adornos del árbol y las luces que se encienden representan el nuevo estado paradisíaco que el amor de Cristo nos prepara. En la Biblia, el árbol aparece como un símbolo de la Vida, árbol que Dios coloca en medio del Paraíso como fuente de la inmortalidad (Gen 2, 9,3,22). Pero el árbol puede también simbolizar la falsa sabiduría, la soberbia y la muerte cuando el hombre se aparta de Dios (Gen 2, 16-ss) seducido por la apariencia engañosa de este árbol y comiendo su fruto (gen 3, 2-6).

Pero Cristo vino no únicamente a los hombres, vino como cabeza de una nueva creación, renovando todo lo que estaba caído. La presencia de Cristo responde al anhelo de la creación para ser liberada de la esclavitud y de la destrucción; mientras tanto se queja y sufre, tal como una mujer en sus dolores de parto tal como nos lo describe San Pablo en la epístola a los Romanos.

Por eso el árbol de Navidad representa esa naturaleza restaurada y engalanada para recibir a su redentor; el árbol perennemente verde quiere saludar en nombre de la naturaleza renovada a su Señor “Alégrense los cielos y la tierra, retumbe el mar y el mundo submarino. Salten de gozo el campo y cuanto encierra, manifiesten los bosques regocijo” (salmo 5).

El árbol de Navidad también representa ese árbol que nace y que con el tiempo madurará en un gran árbol del cual saldrá la cruz que tal como nos recuerda la liturgia del Viernes Santo: “Cruz amable y redentora, árbol noble y espléndido, ningún árbol fue tan rico ni en frutos ni en flor”. Podemos decir que de alguna manera el árbol de Navidad nos recuerda la redención.

Las luces representan la luz de Cristo en nuestra vida. y la estrella que en algunas ocasiones se coloca en la punta representa a la estrella de Belén que anuncia la redención a la humanidad.

Árbol mítico del Japón

Según una antigua leyenda-cuento, en el Paraíso hay un árbol que tiene las raíces de plata, el tronco de oro, y por frutas joyas de piedras preciosas, unos dicen que crece en una isla o jardín llamado Tuba.

  • La historia de la Princesa Kaguya

Hace mucho tiempo vivía un anciano cuyo delicado sustento dependía de la cantidad de bambú que cortaba en el bosque día tras día. En una ocasión, mientras trabajaba en su labor habitual, encontró un extraño brote que resplandecía milagrosamente y, para su sorpresa, lo que encontró cuando lo cortó de un solo golpe fue el rostro de una bellísima niña de apenas diez centímetros.

Asombrado y emocionado, se la llevó de vuelta a casa y se la mostró a su mujer, con la que no había podido tener hijos. Felices de su suerte, decidieron criarla con ellos para que acompañara sus grises días de soledad y la llamaron Kaguya (輝夜 “luz brillante”) en referencia a su belleza.

Desde aquel afortunado día, cada vez que el cortador de bambú sesgaba los brotes del bosque encontraba numerosas monedas de oro, lo que le convirtió pronto en un hombre muy rico que pudo facilitar a su hija una educación digna de una princesa.

La pequeña creció extrañamente rápido hasta convertirse en una joven de extraordinaria hermosura que inflamaba los corazones de todos aquellos que la miraban.

Pronto, su fama se extendió por todos los rincones del reino y numerosos aspirantes a su amor acudieron a su hogar para suplicar su mano, pero ella rechazaba a todos una y otra vez.

Al final, cinco pretendientes de noble cuna fueron los únicos lo suficientemente obstinados como para soportar la espera e insistir continuamente a su anciano padre.

Sin embargo, aunque él mismo deseaba un buen partido para su adorada hija, no podía más que explicarles que él nada podía hacer, pues Kaguya era dueña de sus propias decisiones y no aceptaría casarse con nadie cuyo corazón le resultara desconocido.

Al final, tras muchas reprimendas e insistencias, ella acordó con su padre que aceptaría a aquél que demostrara poseer un corazón de gran pureza. Para ello, establecería cinco pruebas que cada uno de ellos debería cumplir.

Al primero de los aspirantes le encomendó la búsqueda de un cuenco de piedra que había sido propiedad de Buda y que se hallaba en la India.

Al segundo, le encargó una rama de un místico árbol con raíces de plata, tronco de oro y frutos de jade. Al tercero, un abrigo hecho con la legendaria piel del ratón de fuego, mientras que el cuarto tendría que traer la joya irisada que se escondía en la cabeza de un dragón.

Finalmente, el quinto debería contentarla con una preciosa concha que las golondrinas atesoraban. Estas misiones resultaban imposibles y peligrosas, por lo que los cinco pretendientes partieron desanimados.

Un día, llegó el primer hombre, con la taza de Buda que la princesa había pedido, pero él no había ido a la India y en su lugar traía una taza sucia de un templo cerca de Kioto. Cuando la princesa lo vio, supo inmediatamente que esta no era la taza de Buda, porque aunque era muy vieja y estaba hecha de piedra, la taza que era de la India siempre tenía un brillo sagrado.

El segundo no tenía idea de donde podría encontrarse una rama de plata y oro, además no quería hacer un largo viaje y como era muy rico, decidió ordenárselo a unos joyeros. Luego llevó el regalo a la princesa. La rama era tan maravillosa que Kaguya pensó que realmente se trataba de lo que había pedido y pensó que no podría escapar del matrimonio con este joven de no ser porque los joyeros aparecieron preguntando por su dinero. De esta manera la princesa supo que la rama no era la verdadera, y por tanto, no era lo que ella había deseado.

El tercero, a quien se le había pedido la túnica de pelo de rata de fuego, les dio una gran cantidad de dinero a algunos comerciantes que iban a China. Ellos le trajeron una piel vistosa y le dijeron que pertenecía a la rata de fuego. Se la llevó a la princesa y ella dijo «Realmente es una piel muy fina. Pero el pelo de la rata de fuego no arde, aun cuando se tire al fuego. Probémoslo». Kaguya tiró la piel en el fuego y tal como era de esperar la piel ardió en unos minutos, el joven se fue enfadado y avergonzado

El cuarto era muy valiente e intentó encontrar el dragón por sí mismo. Navegó y vagó durante mucho tiempo, porque nadie supo donde vivía el dragón. Pero durante una jornada, fue asediado por una tormenta y casi muere. No podía buscar más al dragón y se marchó. De vuelta en su hogar, se encontraba muy enfermo y no pudo volver con la princesa Kaguya.

El quinto y último de los hombres buscó en todos los nidos y en uno de ellos pensó que la había encontrado; pero al bajar tan aprisa por la escalera cayó y murió.

Ni siquiera lo que tenía en su mano era la concha que la princesa había pedido, sino excrementos secos de golondrina.

De este modo todos habían fallado y ninguno podría casarse con la princesa.

La reputación de la princesa era tal, que un día el emperador quiso conocer su extraordinaria belleza.

El emperador quedó prendado de la joven y le pidió que se casara con él y fuera a vivir a su palacio.

Pero la princesa rechazó también su propuesta, diciéndole que era imposible ya que ella no había nacido en el planeta y no podía ir con él.

No obstante, el emperador no pudo olvidarla y siguió insistiendo. Ese verano, cada vez que la princesa miraba la Luna sus ojos se llenaban de lágrimas. Su anciano padre quiso saber qué le ocurría, pero ella no respondió. Cada día que pasaba la joven estaba más triste y siempre que miraba la luna no podía dejar de llorar.

Los ancianos estaban muy preocupados, pero la princesa guardaba silencio. Un día antes de la luna llena de mediados de agosto, la princesa explicó por qué estaba tan triste. Explicó que no había nacido en el planeta, sino que procedía de la Luna, a dónde debía regresar en la próxima luna llena y que vendrían a buscarla.

Los ancianos trataron de convencerla de que no partiera, pero Kaguya contestó que debía hacerlo. Así que el anciano corrió en busca del emperador y le contó toda la historia, enviando este último una gran cantidad de soldados a casa de la princesa. En la noche de la luna llena de mediados de agosto, los guerreros rodearon la casa en su intento de proteger a la princesa, mientras esta se hallaba en el interior con sus padres esperando por la gente de la luna que vendrían por ella.

Cuando la luna se puso llena, una inmensa luz los cegó a todos y la gente de la luna bajó a por la princesa, los soldados no pudieron combatir porque estaban cegados por aquella inmensa luz y porque extrañamente habían perdido las ganas de luchar. La princesa se despidió de sus padres, y les dijo que no deseaba irse, pero que tenía que hacerlo.

Antes de irse le dejó al emperador una carta de despedida y una botella con el Elixir de la Vida. El desolado emperador envió un ejército entero de soldados a la montaña más alta de Japón. La misión encargada era subir hasta la cima y quemar la carta que la princesa Kaguya había escrito y la botella que le había dejado, con la esperanza de que el humo llegara a la ahora distante princesa.

Según la tradición, la palabra inmortalidad (不死 fushi), se convirtió en el nombre de la montaña, el Monte Fuji, pero el autor del cuento afirma que su nombre 富士山 se deriva del ejército del emperador que ascendió las laderas de la montaña para llevar a cabo su misión. También se cree que el humo de la carta quemada aún se deja ver hasta el día de hoy (en el pasado, el monte Fuji era mucho más activo volcánicamente y, por lo tanto, producía más humo).

El Árbol de la Vida

EL Árbol de la vida representado en la Cábala, conteniendo al Sephiroth.

La historia de este árbol también está relatada en el Génesis, entre los capítulos 2 y 4. El segundo de los árboles ofrecía la vida eterna a quien lo comiese. Luego del “pecado original”, Dios expulsa a Adán y Eva del Paraíso para evitar que comiesen de él. Los Árboles de la vida son símbolos presentes en muchas mitologías.

  • El árbol de la vida en el Apocalipsis

Se hace una descripción explícita sobre el árbol de la Vida en el libro del Apocalipsis, en el Nuevo Testamento, donde se dice que al vencedor se le dará de comer del árbol de la vida que “está en medio del paraíso de Dios” (Apocalipsis 2:7).

Igualmente se menciona que está ubicado en medio de la calle de la ciudad, en la cual a uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones (Apocalipsis 22:2).

  • Ambos árboles en el libro de Enoc

En el libro de Enoc, Enoc hace una descripción del paraíso, con numerosos árboles, entre ellos menciona al “árbol del conocimiento del bien y el mal” con el nombre del “árbol de la sabiduría”.
Igualmente se menciona detalladamente en el paraíso un árbol que proporciona vida, siendo lo más posible la descripción del “árbol de la Vida”.

Enoc lo describe como un árbol rodeado por árboles aromáticos, el cual supera a los demás árboles en altura a la manera de un trono.

Ese árbol presentaría un perfume que exhala una fragancia superior a cualquiera y sus hojas, flores y madera no se secan nunca, y presenta un fruto hermoso que se parece a los dátiles de las palmas.

En esta descripción, Miguel, que estaba encargado de esos árboles, le menciona igualmente a Enoc que:

Esta montaña alta que has visto y cuya cima es como el trono de Dios, es su trono, donde se sentará el Gran Santo, el Señor de Gloria, el Rey Eterno, cuando descienda a visitar la tierra con bondad.

No se permite que ningún ser de carne toque este árbol aromático, hasta el gran juicio cuando Él se vengará de todo y llevará todas las cosas a su consumación para siempre, pero entonces será dado a los justos y a los humildes. Su fruto servirá como alimento a los elegidos y será trasplantado al lugar santo, al templo del Señor, el Rey Eterno.

Entonces ellos se regocijarán y estarán alegres; entrarán en el lugar santo y la fragancia penetrará sus huesos; y ellos vivirán una larga vida, tal y como la que sus antepasados vivieron. En sus días no los tocará ningún sufrimiento ni plaga ni tormento ni calamidad.
Enoc 25:2-6

El Árbol egipcio

Egipcio

Los antiguos egipcios describieron el cielo como un inmenso árbol que sombreaba la tierra, las estrellas eran sus frutos y hojas y los dioses, como estrellas, se balanceaban en sus ramas.

Estos frutos guardan en eterna juventud a los dioses y a las almas de los muertos elegidos.

En la mitología egipcia, en la Enéada de Heliópolis, la primera pareja, aparte de Shu y Tefnut (humedad y sequedad) y Geb y Nut (cielo y tierra), son Isis y Osiris.

Se dice que surgieron de la acacia de Saosis, que los egipcios consideraban el “árbol de la vida”, refiriéndose a él como “el árbol en el que se encerraba la vida y la muerte”.

Un mito muy posterior, cuenta cómo Seth mató a Osiris, colocándolo en un ataúd, y arrojándolo al Nilo. El ataúd llegó a ser embebido en la base de un tamarisco.

El Sagrado Sicomoro de los egipcios también estaba en el umbral de la vida y la muerte, conectando los dos mundos.

El Azvhata indio

El “AZVHATA”, árbol sagrado en la India, símbolo del conocimiento y del Ser Supremo y que luego se convertiría en al árbol “BO” de los antiguos budistas.

Desde la más remota antigüedad, los árboles estuvieron relacionados con los dioses y las fuerzas físicas de la naturaleza, cada nación ha tenido un árbol sagrado con sus peculiares características y atributos basados en propiedades naturales, y también a veces en propiedades ocultas como se exponen en las enseñanzas exotéricas, así el Peepul o Azvattha indio, mansión de Pritris elementales, en realidad de un orden inferior, vino a ser un árbol Bo o Ficus religioso de los budistas en todo el mundo desde que Gautama Buda alcanzó el supremo conocimiento y el nirvana bajo dicho árbol.

El Asvattha: (Ashvattha) (Árbol del Edén) (Árbol del Conocimiento) es el Árbol del Conocimiento, o Árbol del Edén, ha sido confundido con el Árbol de la Vida, manifestación energética y fenoménica de los más altos arquetipos celestes, que fue traído a este planeta como fuente de regeneración y de vida. El Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, es el propio árbol microcósmico humano.

En la India, el árbol salió del océano primitivo, de un mar de leche agitado por los dioses creadores y que se yergue a través de los cielos; los sabios (vasishthas) se remontan de piso en piso en el árbol misterioso que tiene mil ramas; en lo más profundo del abismo, Ahir-Budhnya y Danu, enormes serpientes, abrazan y rodean la raíz del árbol del mundo.

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