¿Existe el azar? …
monografias.com(C.M.D.Blanco) — Casualidad o causalidad.
Un motivo de discusión casi permanente entre filósofos, teólogos y físicos.
Una es la antítesis de la otra;
irreconciliables conceptos que, de una manera u otra, rigen nuestra vida y nuestros actos.
¿Por qué nos pasa lo que nos pasa?
Desentrañar este misterio equivaldría a echar un vistazo a la esencia misma del Universo, un sistema en el que se cree que reina el caos, más allá de las leyes fundamentales que lo rigen.
Todo está predestinado: lo que tiene que ser, será, y no se puede escapar al destino, arguyen unos. Las cosas ocurren por azar: es el único Dios que nos gobierna, aseguran otros.
Sin embargo, ni unos ni otros disipan ciertas dudas. ¿Por qué ocurre que, por ejemplo, alguien piensa en una persona a la que
hace mucho tiempo que no ve y ese mismo día recibe una llamada de ella? ¿O que el autobus, que a último momento decidió no
tomar, minutos más tarde sufrió un accidente de tránsito?
Este tema tratado tanto por físicos, astrónomos, y hasta por quienes no son científicos, el azar, es una de las tantas cuestiones cotidianas que por más de una noche ha desvelado al ser humano; sin llegar aun a una determinación científica de carácter universal.
¿Existe realmente el azar?
– Qué es el Azar
El azar es una combinación de circunstancias o de causas imprevisibles, no planeadas y sin propósito, que rodean un determinado acontecimiento que no responde a la relación de causa-efecto ni a la intervención humana o divina.
Este acontecimiento puede ser bueno o puede ser una desgracia, fruto de la casualidad, la fortuna, el acaso y la suerte. El azar es un caso fortuito, no programado, y si es negativo, es un contratiempo.
El término azar proviene del árabe hispánico az-zahr, que significa «dado», y a su vez este vocablo proviene del árabe clásico زهر (zahr).
Si algo fue al azar o por azar, significa que fue por casualidad, de manera fortuita o accidental, involuntario, o sin una intención o un motivo determinado o prefijado. Algo que ocurre sin reflexionar sobre ello ni planearlo, algo que no tiene guía ni rumbo, y que no tiene orden y ocurre aleatoriamente.
Un juego de azar es aquel en que el resultado es aleatorio e independiente de la destreza de los participantes o de los jugadores, es un juego de suerte.
En algunos juegos, existen algunos objetos o acciones denominadas azar.
Por ejemplo, se llama azar al dado o a la carta con el que se obtiene el punto con que se pierde en los juegos de dados o de naipes.
También en el billar, cualquier lado de la tronera por dentro, es decir, que mira a la mesa, se denomina azar.
Aunque tengan el mismo sonido, no debemos confundir azar, asar y azahar.
Azar significa una serie de eventos o causas imprevisibles o fortuitas ocasionaron un determinado acontecimiento. Asar es cocinar un alimento directamente al fuego o molestar a una persona. Azahar es el nombre que reciben las flores blancas como las del naranjo, limonero y cidro, las cuales son consideradas terapéuticas por sus usos medicinales.
El término azar se puede utilizar como sinónimo de: casualidad, eventualidad, suerte, circunstancia, entre otros.
- Hipótesis
Cada hecho tiene una causa real. Dichas causas pueden ser materiales o inmateriales. La inmaterialidad de una causa no implica la
abstracción de la misma.
Los acontecimientos atribuidos por el hombre «al azar» no son más que una incapacidad física y mental de este para dominar todas las variables que gobiernan tales hechos.
- La creación
Las casualidades, o hechos que no tienen explicación aparente, como el estar pensando en alguien justo en el momento en que nos llama, son atribuibles a las inimaginables capacidades que la mente posee para forzar acontecimientos. Algunas de estas capacidades (latentes en cada ser humano), que al llamarlas poderes extra sensoriales, suelen ser tomadas por el vulgo como algo mágico, han sido
reconocidas científicamente. Muchas de ellas son estudiadas por la psicología transpersonal y la Metafísica.
- Variables
Las teorías varían en el transcurso de la historia, y las sociedades adoptan diferentes posturas acordes a las situaciones históricas en la que se encuentran.
Depende del contexto en que se incluya el concepto del azar, de este se tomará una u otra acepción, y se captará mayor o menor cantidad de adeptos. (El azar en los juegos, las situaciones diarias, la creación, la física, etc.).
- Glosario
Aquí se verá el significado de algunas palabras esenciales para que no se produzca confusión alguna cerca de las posibles acepciones del
contenido.
– Azar: casualidad caso fortuito. Que no tiene causa.
– Casualidad: combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar. Toda causa debe ser lógica. Una causa ilógica no es causa aceptable para argüir el hecho.
– Predicción: Afirmación acerca de un suceso futuro, asignando una confianza total a la afirmación.
– Esperanza o Predicción Estadística o Predicción en forma de probabilidad: Afirmación acerca de un suceso futuro en forma de probabilidad.
– Sistema caótico: aquel tan sensible a las condiciones iniciales que pequeños cambios en el estado inicial se traducen en grandes cambios en el estado final
– Aleatorio: Impredecible, excepto en forma de probabilidad o esperanza. Para ser impredecible, debe ser sin causa. Sin embargo, el opuesto no es rigurosamente cierto: podría ser sin causa y predecible (aquello sin causa e inmutable). Sin embargo, en este último caso el concepto de causa se torna borroso: aunque el suceso no tenga una causa, al ser predecible, es posible identificar como causa el requisito indicado por su predicción.
– Pseudo aleatorio: con causa, pero aparentemente impredecible, o impredecible en la práctica debido a la propagación de errores iniciales propia de un sistema caótico, pero predecible en forma de probabilidad o esperanza.
– Determinista: con una causa, y por tanto, teóricamente predecible, si se conociera la causa. Suceso determinista es aquel que es efecto de alguna causa, producido como consecuencia de otro, cuya aparición es regida por una ley.
– Proceso aleatorio: proceso cuyo resultado es impredecible, excepto en forma de probabilidad
– Proceso pseudo aleatorio: proceso cuyo resultado es aparentemente impredecible, excepto en forma de probabilidad
– Proceso determinista: Proceso en el que se suceden causas y efectos consecutivos. Proceso formado por sucesos deterministas, y por ello, su resultado es teóricamente predecible. En estas definiciones «Teóricamente predecible» quiere indicar que sería posible realizar una predicción cierta del resultado del proceso, suponiendo una disponibilidad ilimitada (infinita) de recursos del universo (tiempo, espacio, materia, energía).
– Algoritmo: Procedimiento, secuencia de pasos
– Finito: Con un final, No infinito.
- ¿Qué es el azar? Historia
Entre la fortuna y la desgracia, el hombre, desde su origen, se ha enfrentado a condiciones adversas, lo desconocido se convierte en un reto obligado de supervivencia, en una necesidad que encuentra explicaciones en los mecanismos de autodefensa y es efecto evolutivo de la especie humana.
A lo largo de la historia, diversas culturas han tratado de responder a la interrogante del azar con argumentos filosóficos y teológicos, sin embargo, el azar no se origina en la filosofía ni en la teología sino en una institución más remota y elemental: el juego, según señala Johab Huzinga, en Homo Ludens.
En el plano de la condición humana, el juego es una pasión misteriosa compuesta por un material de sueños y una fuerza ciega
de trasgresión. «En la vida y en el amor -escribe Quevedo, vale más perder que nunca haber jugado». Finalmente, quien no arriesga no gana.
Cada cultura se entrega a la suerte de una manera singular o diversa. En Roma, hacia el siglo II d. C., cuando surgen las primeras loterías públicas, tenían significados eminentemente distintos a los que movían a la lúdica corte del siglo de Oro Español en
sus entremeses de naipes y oca.
El antiguo Patolli de los aztecas era un juego entre los hombres y los dioses. La ruleta moderna es un entretenimiento, en ocasiones muy costoso de individuos solitarios. En síntesis, la historia del azar no es más que la historia de la experiencia del riesgo. Una
experiencia que no tiene rostros, signos ni lenguajes que varían de acuerdo al lugar y al contexto histórico determinado.
Como conclusión se puede decir que el azar surge con los juegos a los que la voluntad humana no puede dominar, por ejemplo los dados; por más que queramos, si no tiramos de tal o cual forma no ganaremos.
El azar que al común de la gente tiene más preocupada es el que refiere a los juegos, de los cuales se cree que al hacer una apuesta y acertar en la predicción, se tuvo «suerte«.
En el juego de los dados no hay muchas reglas para participar. No se puede planear una estrategia para ganar. Para el hombre, la única variable que interviene es la suerte. Pero en realidad esa «suerte« engloba una cantidad enorme de variables que no se tienen en cuenta, las cuales hacen que la esa suerte desaparezca y que la física tome parte en el caso. Cuanta más «suerte» se necesite para ganar un juego más variables están actuando para determinar un resultado.
Cuanta menos «suerte» rija sobre los resultados más de uno hay que poner para ganar.
Entonces al necesitar más suerte para ganar, existen más variables involucradas, por lo tanto menos capacidad aun de controlarlas (por ser tantas), y por consecuencia inmediata obtenemos menos probabilidad de tener éxito en la jugada.
Notemos ahora un nuevo concepto que aquí se incluye, «las probabilidades«. La probabilidad esta muy relacionada con la posibilidad ya que el diccionario define probabilidad como mayor o menor posibilidad de que una cosa suceda o no.
El azar como se lo define es totalmente aleatorio, por lo tanto no se puede hacer ninguna predicción acerca de que resultado se obtendrá en la próxima jugada. Siempre se podría esperar que salga cualquier número. El hombre ha estudiado este fenómeno de
aleatoriedad y ha acotado las posibilidades de resultados con probabilidades.

Pero al lograr acotar las posibilidades de los resultados estamos afirmando que con seguridad determinados valores no saldrán. Y si bien recordamos, al ser el azar la causa de los resultados, no se puede obviar ninguna posibilidad de estos, pues ya dijimos que se puede esperar siempre cualquier resultado.
De esto se deduce que al lograr acotar con certeza las posibilidades de los resultados con probabilidades nos damos cuenta de que la verdadera causa del resultado no fue el azar.
Realmente es probable que alguien gane jugando a los dados, de hecho muchos ganan, de lo contrario nadie jugaría. Pero el ganar es «casual». En sí la verdadera razón de haber acertado un número es que las condiciones espacio-temporales así lo determinaron; si
bien esta explicación no denota casualidad, sino causalidad, al estar las condiciones que determinaron el resultado, tan lejos de poder ser dominadas por un ser humano (debido a la inimaginable complejidad que acarrea, más aun si tenemos en cuenta que en el juego del casino se tiran dos dados), se atribuye el logro a la «buena suerte».
Sobre la «Buena Suerte»
Hay que tener realmente muy «buena suerte» para acertar el número deseado. De esta forma podemos tomar a la buena
suerte como una determinada cantidad de acontecimientos favorables en situaciones acotadas por un marco de espacio-tiempo. Pero la suerte también es una idea abstracta que solo sirve para auto convencerse de tener un supuesto «toque» de gracia, cuando en realidad quedaría desvanecido todo teatro de supersticiones al tomar conciencia de que el verdadero causante de que saliera, por ejemplo un 6, no es ni más ni menos que la forma en que tiramos el dado.
¿Por qué para algunos es tan difícil comprenderlo? Y ni hablar de aplicar su correspondiente analogía en la vida cotidiana.
Las cosas tangibles tienen causas. Un libro no es un encausado. Algo o alguien es la causa de la existencia de tal libro
Si algo que sucede por azar es algo que ocurre sin causa definida ¿Cómo es posible que a un hecho tangible, como un valor
determinado de un dado, que realmente ha sido causado por determinados factores que lo condenaron a cumplirse, se le
atribuya como causa el azar? Esto querría decir que nunca podré saber que número saldrá en la próxima tirada ¿No hay algo que lo determine?
Puesto que si es el azar no hay una causa por la cual mi dado salió con un seis o un uno. Pues quedaos tranquilos que si existe una causa. Sois vosotros mismos al lanzar de tal forma que los dados den o no con el resultado deseado. Y aunque sea humanamente imposible dar en la tecla con el calculo necesario para ganar, pueden seguir practicando tiro tras tiro y atinarle a una determinada forma, tal vez tengan «suerte» . Pero no os engrandezcáis pues su pseudo cálculo no es merecedor de elogios.
La ecuación causa-efecto sostiene que todo ocurre debido a una causa, en el que las casualidades no intervienen. Mientras que las disquisiciones filosóficas y teológicas no terminan de ponerse de acuerdo, la física intenta construir fórmulas para explicar lo
inexplicable. La ciencia clásica ha tratado de buscar el orden en un mundo aparentemente incoherente.

Dentro del mundo del azar y del juego existe un elemento fundamental encargado de producir emociones de satisfacción y ansiedad entre los jugadores. En este caso la suerte al igual que al azar se les ha tratado de dar un significado Carlos Monsivais la define como «la idea de la suerte como ese don que no se desprende de nosotros o siempre nos rehúye, yace en el origen de muchas de las creencias que llamamos supersticiones. De ahí, que la buena o mala suerte se localizan en el género de géneros, el melodrama», donde por accidente los individuos se topan con su fortuna o su perdición.
Dentro de una compilación editada por Pronósticos para la Asistencia Pública, el escritor y periodista considera que «la suerte es aquello situado fuera de nuestra voluntad, pero no del poder de atracción o rechazo de nuestras vibraciones.
- Los «Amuletos de la suerte»
Desde los más alejados tiempos de la historia, hablamos de muchos miles de años, el hombre ha necesitado una «ayuda extra» para satisfacer sus necesidades en aquellos campos en los que se le complicaron las cosas o mejor dicho en los aspectos en los cuales, para tener éxito, otra voluntad podría interponerse. Las personas no usan o usaban amuletos, talismanes, etc. para cosas que ellos están o estaban seguros de que pueden realizar por sus propios medios. No se usa un amuleto para poder levantar algo del suelo, porque es
muy fácil agacharse, o para hacer las compras diarias correctamente, porque depende exclusivamente de nosotros.
Pese a ser muy tonto el ejemplo, también es útil pues no se presta a confusión. Se suelen usar amuletos cuando uno está en aprietos, de los que cree no poder salir o al menos le es difícil. Me atrevería a decir que en un 99% de las veces que alguien utiliza un amuleto, los problemas que a esta persona le atañen son solucionables por otros métodos. Aplicando la fuerza, fe o esperanza que se tiene en la materia para realizar la tarea uno mismos.
Es imposible que la materia nos cumpla deseos, o satisfaga necesidades a menos que sean deseos o necesidades de poseer materia. Y aun en este caso no es la materia la que nos «cumple», sino el método empleado para obtener esa materia.
Tener amuletos de la «buena suerte» no es del todo malo si lo tomamos del punto de vista que a la gente le hace bien creer que teniendo determinada porción de materia hasta con alguna forma específica obtendrá los resultados que ella espera para su porvenir. Suelen ser muy utilizados para cuestiones amorosas, de dinero, salud, trabajo, etc.
Notemos que las cuestiones que atañen a estas personas son en su mayoría peticiones que incumben al estado material, ya que aquellos que los utilizan (a los amuletos) están aun arraigados a la necesidad de interceder al ser, a través de la materia, lo cual es
innecesario.
– La forma en que funcionan es la siguiente:
- Un amuleto es sólo materia y posee las propiedades características del tipo y estado de materia que lo constituye.
- La materia no puede obrar por si misma. Debe accionarla una voluntad. La materia solo actúa sobre materia.
- La voluntad y deseo, empleado para alcanzar una meta a través del objeto material son tan grandes que suelen
movilizar fuerzas inmateriales, estudiadas por la metafísica, que ayudan a la resolución del problema en cuestión. - Si a una persona se la logra convencer de que un pedazo de papel es tan valioso como un rosario, piedra preciosa, tótem, o cualquier otro objeto material al que se le pueda rendir culto para que a través de este se cumplan determinadas cosas, ese papel cumplirá la misma función para con la persona, así como lo hicieren los otros objetos.
- Conclusión: la razón de que se cumpla algo o no está fuera de la materia. Está en el mismo ser, en su voluntad y actitud. Ajeno al azar.
Tal como dijo Albert Einstein refiriéndose a que este mundo es así porque es así, la Física nos dice que hay otros mundos posibles, diferentes modos de transformación de la energía, que podrían haber muchas maneras distintas de vida y tan diversas formas de existencia que podrían no parecerse en nada a la actual, la nuestra.
Einstein, en su rotunda frase quiere dar a entender de que NO EXISTE EL AZAR, el mundo no es una formación al azar de las prácticamente infinitas posibilidades que existen.
Existe un solo Universo, o un solo Universo de universos, y éste es así por que sí, por que más allá ya no hay respuesta para el hombre.
Lo que hay más allá del Hombre y del Universo ES lo que ES.
Afirma que no es la Nada, ni el Vacío ni el Caos que ha originado al mundo sensible, tal como lo vemos o podemos interpretarlo.
NADA no puede transformarse y evolucionar hacia ALGO, de otra manera nosotros seríamos una Nada que no comprende ni puede llegar a comprender Nada.
Lo cual se contradice con la Historia humana; miles de años de observaciones astronómicas ha llevado al Hombre a comprender algunas de las razones de la Vida. Desde el rápido movimiento mensual de la Luna hasta el casi imperceptible movimiento de los
cúmulos de galaxias, desde el interior del átomo de hidrógeno hasta el ser humano, todo refleja un orden, una ley, una harmonía, que nos expande hacia el gran infinito de donde venimos.
Más pruebas sobre la existencia de las leyes que rigen todas las cosas, desde las partículas hasta las galaxias.
- Sobre la afirmación «lo que existe azarosamente existe imposiblemente»
El autor del siguiente texto, argumenta su teoría sobre la inexistencia del azar.
Azar es ausencia de causa; imposibilidad es ausencia de posibilidad. Ahora bien, el diccionario define «posibilidad» como la «aptitud, potencia u ocasión para que algo exista o suceda»; mientras que en la entrada de «causa» leemos: «motivo, fundamento u
origen».
¿Puede algo imposible (o sea, no apto para la existencia) ser causado (es decir, con fundamento)? Evidentemente no, ya que si tuviera fundamento existiría, y si existiera no sería imposible.
¿Puede algo incausado (es decir, sin fundamento) ser posible (esto es, apto para la existencia)? Sólo si es substancia. Sin embargo, la noción de «azar» no conlleva simplemente espontaneidad, sino también desorden, caos. En este sentido, ni siquiera la substancia sería azarosa, con lo que el azar, además de incausado, es imposible e indemostrable.
Anaxágoras dijo:»La inteligencia está en el origen y en el orden de todas las cosas, como un opuesto al azar».
Respecto a esta frase, la interpretación puede ser: Todas las cosas tienen una causa inteligente. Contienen esencialmente ese potencial inteligente que las ha creado. En cualquier ámbito se manifiesta esa inteligencia creadora. Esa inteligencia se encentra absolutamente opuesta a la noción que se tiene del azar, pues podemos tomar, didácticamente, a la inteligencia como un antónimo del azar.
- Dios, ciencia y azar
El autor, en una interesante integración de argumentos científicos y filosóficos nos recuerda la futilidad de intentar explicar el origen del Universo por fuerzas aleatorias, impersonales.

En sentido estricto, ¿Qué es el azar? Heinz Pagels (catedrático de física teórica en Rockefeller), en su libro «El código del Universo», dice:
«Los matemáticos nunca han tenido éxito al dar una definición matemática de lo aleatorio», «…simplemente no existe». «Tenemos que los matemáticos no saben lo que es la aleatoriedad, pero pueden decir si una secuencia de números finita no es aleatoria al incumplir alguno de los test de aleatoriedad».
«Pero incluso en el caso de que una secuencia de números cumpla todos los test, nunca podríamos estar seguros de que sea aleatoria». «¿cómo podemos estar seguros de que un número es realmente aleatorio? No podemos. Lo máximo que podemos llegar a conseguir es
establecer cuándo no es aleatorio si incumple alguno de los test.
Con esto concluyo que el título de azar no es más que la tapadera científica con la que se pretende cubrir la vasta laguna de la ignorancia. Cuando el científico desconoce las causas de algo, lo llama azar y todo explicado.
Lo peor es que muchos lo creen, pensando que es irracional creer en Dios, cuando lo irracional es creer cualquier cosa vestida de
ciencia con tal de no creer en Dios. Creerlo todo para decir que no creen en nada. Se vive adorando la ciencia, que es el Dios
impersonal de los que no quieren un Dios personal, y quienes lo hacen se convierten en «cienciolatras» irracionales.
Freman Dyson, profesor de física en Princeton, dice: «Es cierto que aparecimos en este Universo por azar, pero la idea de azar es solo un disfraz de nuestra ignorancia», que es tanto como decir que científicamente no sabemos el porque estamos aquí y si no sabemos porque estamos aquí, ¿podemos saber para que estamos?, ¿podemos estar por nada y para nada o nuestra breve existencia terrenal tiene un valor que la trasciende?
Ciertamente, la vida tiene un sentido, pero no está en el ámbito de la ciencia el dárselo, pues el conocimiento científico no lo abarca todo como algunos creen ingenuamente. Toda prueba contra el azar es un tanto a favor del argumento teleológico (el objetivo y finalidad de la naturaleza era conocida y planeada de antemano). En esta línea recojo la frase del reconocido divulgador científico, Paul Davies, físico-matemático, en su libro «proyecto cósmico»:
Es posible imaginarse un universo completamente determinista y que su futuro sea, no obstante, desconocido e incognoscible. Esta implicación tiene un significado profundo. Aunque las leyes de la física sean estrictamente deterministas dejan lugar para que el Universo sea creador y genere innovaciones impredecibles.
La pruebas que utiliza para llegar a está posibilidad es demasiado extensa y complicada para tratarla aquí, es mejor remitirse a su libro.

La mecánica cuántica, que es una teoría que predice probabilidades, y cuyo potencial de predicción es estadístico más que puntual y concreto, está siendo puesta en tela de juicio por sus incompatibilidades con la relatividad de Einstein y por sus extrañas implicaciones metafísicas.
David Z. Albert explica en «Investigación y Ciencia» de julio -1994, como la teoría de D. Bohm constituye un auténtico desafío a la
concepción probabilística y subjetiva de la realidad en mecánica cuántica. Aunque no es nueva esta teoría, vuelve a poner sobre la mesa el determinismo.
El azar no es más que la ausencia de toda ley, norma o regla, y cuan evidente es que ésta no es la propiedad de nuestro Universo. Como vamos a ver, si dependiéramos del azar para existir, que duda cabe que no estaríamos aquí para discutirlo.
- Azar y Probabilidades
Jean Guitton nos explica en su libro «Dios y la Ciencia» que una molécula orgánica de varios cientos de átomos (las hay de miles) tiene alrededor de 1080 isómeros posibles. Sin embargo, según las dimensiones del Universo (diámetro de 1028 cm.) y densidad crítica
(un átomo de H por m2), tal y como conoce hoy el hombre, el número de átomos del vasto Universo conocido es muy inferior a 1080.
¡Ni todo el Universo contiene materia suficiente para abarcar esos isómeros! Pero además, aunque el azar rastreara las posibilidades a
la vertiginosa velocidad de 100.000 millones de isómeros por segundo , aun tardaría más de 3×1061 años en hacerlo , cuando al Universo se le calcula una edad de 15×109 años, que es muchísimo menos.
Si el azar tuviera que constituir las moléculas precisas y necesarias y en el momento justo y en el lugar adecuado para asociarlas correctamente, las posibilidades serían verdaderamente ridículas.
Paul Davies, en su libro ya citado, nos explica que la probabilidad matemática de que el azar diera lugar a una molécula simple de ARN auto replicante (como alguna teoría propone que surgió la vida) es de 1 frente a 102000.000, que es tanto como decir; ¡imposible! Hoy día, los científicos aún se maravillan de la extraordinaria complejidad de una simple bacteria, bastante mayor que la de una molécula de ARN. ¿Se imagina cuál es la probabilidad de que mil enzimas se unan ordenadamente para constituir una célula en
una evolución de millones de años?
Es de 1 frente a 101000 . Algunas células pueden llegar a tener alrededor de las 2000 enzimas y realizar más de 1000 reacciones
químicas distintas a la vez.
Pues sepa el lector que cuanto más intrincado es un sistema complejo, más delicado y vulnerable es a la degradación por cambios al azar. Es decir, el azar, además de no dar ninguna posibilidad al surgir de la vida, destruiría ésta, más rápida y fácilmente cuanto más compleja fuese. (esto no refuta la evolución pero si un mecanismo por azar)
Paul Davies reconoce que el origen de la vida permanece en un profundo misterio y añade que es poco probable que surja de accidentes puramente aleatorios, pues es un mecanismo que falla a la hora de explicar la flecha evolutiva del tiempo, que más
probablemente ha surgido por transiciones abruptas no aleatorias hacia estados de mayor complejidad en sistemas forzados
a abandonar el equilibrio y que encuentran puntos críticos.
El requerimiento de leyes, ¿no exige un legislador? Como dice Jean Guitton; «No estamos aquí porque un par de dados cósmicos hayan caído bien».
Si científicamente es imposible sostener que la vida, la inteligencia, la conciencia, la voluntad o el libre albedrío hayan podido surgir por azar o acontecimientos aleatorios ¿no estaría dada la finalidad de tan extraordinario propósito?
Por ésta y más razones, muchos científicos han tratado, inútilmente, concluir la cadena de causas sin llegar a Dios y afirman que el Universo no tiene causa,
simplemente es.
Y que surgió de la nada. O lo que sería igual; ¡El Universo es su propia causa! ¿Hay razones auténticas para sostener esto, o es un
rechazo lleno de prejuicios?
- Precisión milimétrica… ¿de la nada?
Hoy conocemos el impresionante ajuste que tienen las algo más de media docena de constantes fundamentales del Universo, como la masa y carga de las partículas atómicas, la constante de Planck o la de Boltzman…cuyos valores son conocidos, pero no están explicados.
Además, la colosal variedad de combinaciones de valores posibles para dichas constantes no permitirían que el Universo se pareciera a lo que es y existiera la vida. Lo mismo ocurre con las leyes, pues las que se conocen ¿Porqué existen? ¿Y porqué no otras distintas? Por ejemplo: si la fuerza nuclear fuerte hubiera sido algo más débil, todo el Universo sería de hidrógeno. Si algo más intensa, habría
más helio y elementos pesados, pero no hidrógeno.
En ambos casos no viviríamos para contarlo. Si la fuerza electromagnética fuese mayor, las reacciones químicas no serían posibles. Si la expansión del Universo hubiera experimentado al principio una desviación del orden de 10-40, el Universo se habría desparramado sin germinar la vida.
Una pequeña variación en el exceso de protones en relación a los antiprotones (uno más en mil millones) habría producido un Universo sin materia bariónica o una cantidad desastrosa de ella. Si la gravedad hubiera sido más débil, las nubes de gas no se
habrían condensado en estrellas como nuestro sol. Si hubiera sido algo mayor, las estrellas se habrían consumido tan rápidamente, al tiempo que se engullirían unas a otras en una descontrolada furia abrasadora, que la vida no habría tenido ni la más mínima oportunidad siquiera de asomarse tímidamente a este Universo.
La densidad experimental del Universo es un décimo de la crítica, y el resultado de dividir la primera entre la segunda recibe el nombre de Omega y su valor es 0,1. Esa aparente falta de un 90% de masa puede no existir o estar oculta a nuestras técnicas,
pero de acuerdo con la teoría, Omega debió encontrarse al comienzo, muy próximo a 1, con un ajuste tan fabuloso como decir que debió estar dentro 10-60 de 1. Lo que es un ajuste impresionante.
Pero aún hoy debería estar muy próximo a 1, pues solo ello permitiría explicar lo que experimentalmente es indudable, y es la extraordinaria estructuración de la materia en galaxias, cúmulos y supercúmulos, en el espacio, cuya disposición no es al azar como bien saben los astrónomos. Cualquier desviación de 1, por pequeña que fuera en la era inflacionaria (de los 10-43 seg. A los 10-34 seg.) no habría llevado al universo actual.
Si inferior a 1, pocas regiones acumularían materia suficiente como para dar alguna estrella. Si mayor que 1, todo colapsaría
brutalmente. La más mínima desviación habría condenado al Universo al olvido.
Una vez más, no hay lugar para la casualidad, y a pesar de ello el Universo está condenado a extinguirse inexorablemente. Entonces… ¿todo para nada? Es lógico, dirán algunos, ya que venimos de la nada. No espere mucho, pronto le dirán que usted tampoco es
nada.
Hoy se postula el origen del Universo a partir de una fluctuación cuántica, pero esto requiere leyes, y eso ya es algo.
¿De donde surgieron, por que no otras leyes?
¿Puede la nada tener capacidad creadora?…
Pero entonces ya es algo.
¿Puede la nada tener necesidad lógica de la existencia? Pero la condición de necesidad lógica, que ya es algo, no obliga a la existencia física.
Semejante aberración del pensamiento científico para la creación ex nihilo del Universo debe apoyarse en una teoría cuántica de la
gravedad; pero eso a pesar de los inmensos esfuerzos por hallarla, no existe aún.
Adelantar conclusiones, y muy absurdas, sin suficiente base es desacreditar el método científico, y engañar a los profanos. Si el Universo fuera auto creador de si mismo, a partir de la nada, siendo todo lo que existe, debe ser auto consistente, autocontenido y no precisaría nada externo a él para existir. Debería contener la explicación de si mismo, sin carencias. ¿Tiene esto apoyo científico?
Matemáticos como D. Hilbert, G. Frege y B. Russell intentaron dotar a las matemáticas de un carácter absoluto y totalmente consistente.
Pero hacia 1931, el matemático Kurt Gödel publicó un impresionante artículo donde demostraba la imposibilidad del intento de sus colegas, pues las matemáticas ni pueden ser totalmente consistentes ni totalmente completas, siempre se deberán aceptar principios por fe.
Y la ciencia expresada en lenguaje matemático nunca estará totalmente concluida, no lo podrá explicar todo.
Del teorema de Gödel se deduce lo siguiente:
En cualquier ciencia, la ausencia de contradicción es indemostrable.
Ninguna ciencia tiene carácter absoluto.
Una teoría del todo que justifique la existencia del Universo y el porque es como es, es imposible La ciencia absoluta requiere una jerarquía infinita de sistemas formales de complejidad creciente, sin que ninguno de ellos pueda servir de base a la estructura
global
La ciencia absoluta tendría que ser infinita.
Una teoría de la naturaleza nunca puede ser final
La teoría del Todo está condenada al fracaso por razones de consistencia lógica. Es una quimera. El Universo no puede explicarse a si mismo; la salida a su contingencia debe buscarse fuera de él, a lo que yo llamo Dios. El mismo B. Russell decía en 1959: «La
espléndida certeza que siempre había esperado encontrar en las matemáticas se perdió en un laberinto desconcertante»
Es curioso que el Universo, que es finito así como sus propiedades, tenga que ser explicado por una ciencia infinita, y eso, que no es posible, testimonia lúcidamente como de constate nuestra mente debe rendirse a la fe (entendida en sentido genérico) la cual nunca será vencida por la razón por cuanto ésta se halla cimentada sobre principios aceptados a priori (por fe).
Si un Universo físico y finito tiene que ser explicado por una ciencia infinita ¿no es obvio que semejante paradoja sólo se resuelve si reconocemos que su razón de ser está fuera de él?
También fue B. Russell quien dijo: «Las matemáticas pueden ser definidas como una materia en la cual nunca sabemos de que estamos hablando ni si es verdad lo que decimos».
En pocas palabras: la ciencia nunca nos proveerá de argumentos, siquiera mínimos, para excluir a Dios de la creación del Universo. Por tanto, no resulta lógico tratar de sustituirlo, y menos por la nada.
Esta es una clara prueba que refuta totalmente la teoría de la creación a través de un sistema caótico regido por situaciones imprevistas y azarosas.








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