Anécdotas y curiosidades de la armada naval en la segunda guerra mundial…
Historias 2da Guerra Mundial — Se destacan algunas de las muchas anécdotas que sucedieron durante la Segunda Guerra Mundial que, lógicamente, apenas son un mínimo detalle de lo sucedido durante la contienda.
Una de las imágenes más curiosas que hemos podido observar ha sido la que se tomó al submarino americano USS Wahoo (SS 238) el 7 de febrero de 1943.
Aquel día regresaba de la que había sido su tercera patrulla en la que había atacado a un convoy de buques japoneses y entraba en la base naval de Pearl Harbor con una escoba atada a su periscopio.
Cuando una nave ataba una escoba a alguno de sus mástiles, quería indicar que literalmente «habían barrido las aguas de enemigos».
Si observamos la fotografía, por ver también que se han izado diversas banderolas: Una con el lema «Disparar a las perras sunza» y ocho más pequeñas que quieren reivindicar el hundimiento de dos barcos de guerra y seis mercantes.
No está muy claro cuál es el origen de esta tradición.
Aunque hay una leyenda que asegura que en 1652, durante la batalla de Dungeness, el almirante holandés Maarten Tromp izó una escoba en el mástil de su buque para indicar que había barrido de ingleses las aguas del mar, lo cierto es que en el siglo XVII izar la escoba en el mástil indicaba que el buque estaba en venta.
– Rolf Mützelburg se lanza de cabeza desde el U-203
El Capitán del U-203, Rolf Mützelburg, falleció mientras jugaba con su tripulación en alta mar.
El día 11 de septiembre de 1942, el capitán del submarino alemán U-203, Rolf Mützelburg, se encontraba disfrutando junto a parte de su tripulación del juego «Sigue al lider», que consistía en lanzarse al agua de cabeza desde la torreta del submarino.
Una ola meció el buque justo en el momento en el que Mützelburg se tiraba e impactó de lleno con un tanque de lastre con fatales consecuencias: Se rompió el cuello y murió horas más tarde.
Al día siguiente, llegó un equipo médico a bordo del U-462, aunque lo único que pudieron hacer por él fue certificar su defunción.
Poco después, el mismo día 12, el cuerpo fue introducido en un saco de lona y fue enterrado en una ceremonia para entregar el cuerpo al mar.
El Teniente Seidel se hace cargo de la dotación y lleva el U-203 hasta el puerto de Brest, donde al llegar se enteraron de un rumor que decía que los propios tripulantes del submarino se habían amotinado y habían lanzado a su Capitán al mar.
– Un incidente con el sistema Schnorkel del U-1228 provoca una intoxicación en la dotación del submarino
El U-1228 es un submarino alemán de la Kriegsmarine que zarpa de la base de Bergen el día 17 de septiembre de 1944 en misión hacia la zona del Atlántico Norte.
Al día siguiente, 18 de septiembre, y una vez entrada la noche, es detectado por un avión Consolidated B-24 Liberator del 224 Escuadrón de la RAF, al aparecer en la pantalla de su radar.
Inmediatamente le lanza varias cargas de profundidad y logra alcanzarlo. Aunque el submarino logra escapar, su sistema Schnorkel* queda seriamente dañado, lo que provoca una intoxicación de la atmósfera dentro del submarino cuyo resultado es la muerte del cabo primero Matthias Mittler por inhalación de monóxido de carbono.
* El sistema Schnorkel es un tubo que sobresale del submarino en cuyo interior lleva dos conducciones. Una funciona como admisión de aire en la cámara de los motores y la otra expulsa los gases de la combustión. De esta forma, el submarino puede navegar en immersión y es más dificil de detectar que en superficie (aunque deja una estela en el mar), aparte de aumentar su velocidad de desplazamiento.
– El Capitán de U-boot Otto Kretschmer se entretuvo fumando en la cubierta del U-35 mientras empezaba a sumergirse
Otto Kretschmer fue uno de los comandantes más importantes de submarinos de la Kriegsmarine alemana, alcanzando la cifra de 274.333 toneladas de barco hundidas.
Cuando empezó su carrera, fue asignado al U-35. Por aquella época, ya se entregaba a una de sus pasiones: fumar puros.
En una ocasión estaba en cubierta y acababa de encender un puro cuando escuchó la orden de inmersión.
Para poder seguir fumando, dijo que había visto un fallo en la pieza de artillería y se entretuvo simulando que revisaba el cañón.
Al cabo de poco, se dio cuenta que no había surtido efecto su artimaña, puesto que el U-35 estaba empezando a sumergirse.
El instinto hizo que se agarrase al periscopio con fuerza, y tuvo la suerte que lo vieron por él antes que el submarino desapareciera por completo de la superficie,momento en el que tuvo que soltarse a la fuerza.
El Capitán ordenó salir a superficie para rescatarlo, y una vez que lo hubieron subido a bordo se cuadró entre escalofríos diciendo: «El Leutenant Zur See Kretschmer informa que ha abandonado involuntariamente la nave y se encuentra de nuevo a bordo, Señor».
Luego lo hicieron bajar y tras cambiarse de ropa y tomar unos tragos de ron, se estiró en su cama con unas cuantas botellas de agua caliente.
– La vida dentro de un U-boot no era tan idílica como muchas veces se ha representado en las películas o en novelas de temática Segunda Guerra Mundial
La vida a bordo de un submarino ha sido idealizada a través de las películas de cine que relatan misiones y sucesos en los que las tripulaciones cumplen con sus cometidos en un ambiente un tanto claustrofóbico pero razonablemente limpio y ordenado.
Nada más lejos de la realidad.
Las tripulaciones de los submarinos alemanes sufrían una atmósfera rancia y maloliente puesto que durante todo el tiempo que duraba la misión el personal no se podía duchar debido a la falta de agua potable, el aire se iba impregnando de los olores de la sentina, las letrinas y la cocina.
Los motores diésel generaban temperaturas que podían llegar a alcanzar los 50 ºC.
No había casi espacio para poder moverse, lo que generaba una incomodidad permanente puesto que el espacio disponible estaba ocupado con maquinaria e instrumentos.
Incluso se dormía encima de planchas de metal sobre los torpedos hasta que no eran disparados y quedaba espacio libre para poder situar hamacas.
La luz estaba siempre encendida y había un ruido de fondo permanente de los motores, la radio de comunicaciones y las bombas de aire, a parte del ruido provocado por el personal que estaba de servicio mientras otra parte de la tripulación descansaba.
No es de extrañar que cuando el comandante del U-Boot encontraba una oportunidad, ordenaba salir a superficie para regenerar el ambiente y aliviar un tanto la vida diaria a bordo hasta la siguiente inmersión.
– Los Milchkuh o vacas lecheras abastecían a otros U-boots en las largas travesías que debían realizar
Los U-Boot del tipo XIV eran submarinos diseñados para realizar misiones de apoyo.
Su principal cometido era llevar subministros, piezas de repuesto y cualquier otro tipo de mercancía que pudiesen necesitar en sus misiones los otros submarinos de combate de la Kriegsmarine alemana, por lo que fueron conocidos con el sobrenombre de Milchkuh (vaca lechera).
Debido a su gran tamaño, podían transportar hasta 400 toneladas de combustible para reabastecer a otro buque.
No llevaban armamento ofensivo, tan sólo armamento antiaéreo para su defensa.
Se construyeron 10 unidades (6 en los astilleros Deutsche Werke AG, Kiel y 4 en los astilleros F. Krupp AG Germaniawerft, Kiel), aunque posteriormente se canceló la construcción de otros 14, algunos de ellos prácticamente acabados.
– El Uboot U-331 supera con creces la profundidad a la cual puede sumergerse y su casco resiste la enorme presión a la que se encuentra
El 25 de noviembre de 1941, el submarino alemán U-331 al mando del cual está el alférez de navío Von Tiesenhausen, lanza una salva de 4 torpedos al acorazado HMS Barham de la marina inglesa y lo hunde en aguas cercanas a Alejandría.
Tras el ataque, el Capitán del U-331 ordena una inmersión a toda máquina para escapar de la flotilla de la cual formaba parte el HMS Barham.
Aunque el U-Boot sólo está diseñado para descender a una profundidad de 330 pies, llegan hasta los 820-880 pies, resistiendo la enorme presión que en teoría debería haberlos aplastado.
Siguen navegando a esa profundidad y horas más tarde emergen fuera ya de peligro.
– Un golpe de mar lanzó a cuatro hombres de la tripulación del U-106 al mar
El día 23 de octubre de 1941, el U-boot alemán U-106 parte a una misión en el Atlántico Norte.
Dos días más tarde, el 23 de octubre, un temporal produce una ola que barre la torreta y se lleva a un oficial y 3 marineros, aunque esta pérdida no fue conocida hasta que se realizó el siguiente cambio de guardia.
Los hombres fallecidos fueron el Teniente Werner Grüneberg, el suboficial Herbert von Bruchhausen, el sargento Karl Heemann y por último, el marinero Ewald Brühl.








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