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Algunas de las maravillas legadas del pasado …


Torre Scola

wikipedia/Planeta Fascinante/egiptología.org — La torre Scola o San Giovanni Battista es un edificio fortificado construido sobre un islote​ frente a la punta nororiental (también llamada Punta Scola) de la isla de Palmaria, en el municipio de Porto Venere, en la provincia de La Spezia.

Fue construido por la República de Génova en 1606, y junto con los fuertes Cavour y Umberto I y la Batería del Semáforo, forman parte de las posiciones defensivas de Palmaria, que a su vez forman parte del Sistema de fortificaciones del Golfo de La Spezia.

La torre tiene planta pentagonal​ con un espesor medio de muros de unos 4 metros​, con capacidad para albergar hasta ocho personas​ (seis soldados, un capitán y un maestro bombardero​) y diez cañones​, y capaz de «disparar» el brazo del mar entre la bahía de Palmaria, la bahía de Olivo en Porto Venere y el golfo de Lerici​.

Por años estuvo en ruinas y padeció la erosión. Actualmente, la estructura fue restaurada. Actualmente es un destino turístico.

Historia

Entre los siglos XVI y XVII, el Senado de la República de Génova decidió construir un sistema defensivo y de vigilancia en la costa de Liguria con el fin de proteger las costas y los pueblos cercanos.

La torre fue construida a principios del siglo XVII.​

La construcción de la torre costó un estimado de 56000 liras genoveses​.

Durante las guerras napoleónicas, la torre estuvo en el centro de los enfrentamientos navales entre los ingleses y franceses del 23 de enero de 1800.​

Los franceses estaban posicionados en el golfo de La Spezia y los ingleses querían sacarlos del golfo.

La torre recibió varios cañonazos y sufrió un desprendimiento de un lado de la torre,​ por lo que se decidió abandonarla por completo en la primera mitad del siglo XIX​.

Durante la primera guerra mundial, la Marina Militare de Italia decidió demoler la torre, pero esto fue evitado en 1915.​ Ubaldo Mazzini, inspector de monumentos, convenció al Ministerio de Educación​ que evite la demolición de la torre.

Este organismo decidió convertir la torre defensiva en baliza de señalización​.

Entre 1976 y 19803​ la estructura fue restaurada y se consolidaron los muros perimetrales.

Qasr al-Farid, el castillo solitario del desierto

En medio de las secas y áridas llanuras del noreste de Arabia Saudí, un misterioso y solitario edificio se alza majestuoso sobre la arena. Se trata de Qasr al-Farid o el «castillo solitario», uno de los monumentos más famosos del yacimiento arqueológico de Mada’in Saleh (conocido también como al-Hijr o Hegra), incluido en el Patrimonio Mundial de la UNESCO. Aunque se le llama castillo, en realidad es una tumba que se construyó hacia el siglo I de nuestra era.

El reino nabateo gobernaba una zona que abarcaba desde el sur del Levante mediterráneo hasta el norte de Arabia, posición que le permitía controlar la ruta del incienso que pasaba por la península arábiga. Como resultado de este lucrativo comercio, los nabateos se hicieron sumamente ricos y poderosos. Como expresión de esta riqueza construyeron varios monumentos. Uno de ellos es el de Qasr al-Farid, una tumba inacabada que es la más grande del yacimiento arqueológico de Mada’in Saleh.

Qasr al-Farid se alza de forma majestuosa entre las peculiaridades del desierto

A pesar de la remota ubicación de la tumba de Qasr al-Farid, que puede llevar a pensar que es completamente independiente, en realidad forma parte del yacimiento arqueológico de Mada’in Saleh. Desconocido durante mucho tiempo, este último solo se exploró a principios del siglo XX, cuando una misión franco-saudí recibió el encargo de realizar trabajos de excavación.

En 500 hectáreas se han descubierto más de 100 tumbas monumentales, restos de la ciudad nabatea de Hegra. En 2008, el yacimiento fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Una visita obligada si viajas a Arabia Saudí.

Apreciación de cómo Qasr al-Farid aparece casi incrustado en la roca

Qasr Al-Farid fue tallada en una roca que apareció de la nada hace unos 2.000 años. Una construcción que no llegó a su fin. Esto se deduce por el contraste entre una fachada meticulosamente tallada con columnas y coronas, y la otra parte de la roca aún intacta. No parece haber indicios de enterramiento en su interior. Con su sabor inacabado y su inusual ubicación, la tumba de Qasr al-Farid mantiene su misterio.

El castillo solitario de Arabia Saudí

Con una altura de cuatro pisos, estos monumentos eran evidencias de la riqueza y el estatus social. A diferencia de otras tumbas de su entorno, la fachada de Qasr al-Farid tiene cuatro pilares en lugar de dos. Como la calidad del trabajo es más tosca en la parte inferior de la fachada de la tumba, se ha sugerido que el monumento se construyó de arriba abajo. También es posible que otros monumentos similares hayan sido realizados de esta manera.

Qasr al-Farid es una de las tumbas más famosas de Mada’in Saleh, y recibió ese nombre por estar completamente aislada de las demás tumbas situadas en la zona. Esto es inusual, ya que la mayoría de las tumbas monumentales de Mada’in Saleh se encontraron en grupos, como las tumbas de Qasr al-Bint, las tumbas de Qasr al-Sani y las tumbas de la zona de Jabal al-Mahjar.

Lateral donde se puede ver la roca originaria en la que se construyó la tumba

Los enigmáticos nabateos eran originalmente una tribu nómada. Hace unos 2.500 años comenzaron a construir grandes asentamientos y ciudades que prosperaron desde el siglo I a.C. hasta el siglo I d.C., incluida la magnífica ciudad de Petra en Jordania.

Además de sus actividades agrícolas, desarrollaron sistemas políticos, artes, ingeniería, cantería y astronomía. También demostraron una asombrosa pericia hidráulica, como la construcción de pozos, cisternas y acueductos.

Al-Khazneh

El Tesoro de Petra (en árabe: الخزنةAl-Jazneh o Jazné) es la primera construcción de cierta entidad que encuentra el viajero cuando emerge del Siq, el desfiladero de 1.5 km que hay que recorrer para llegar a la ciudad escondida de Petra, en Jordania.

En momento durante el [[siglo vi a. C.]], una tribu nómada conocida como nabateos emigró del oeste de Arabia y se estableció en la zona.

La migración fue gradual y a medida que los nabateos abandonaron su estilo de vida nómada y se establecieron en Petra, se enriquecieron imponiendo impuestos a los viajeros para garantizar un paso seguro por sus tierras.

La ciudad del valle de Petra, fácilmente defendible, permitió que los nabateos se fortalecieran.

Desde sus orígenes como ciudad fortaleza, Petra se convirtió en una rica encrucijada comercial entre las culturas árabe, asiria, egipcia, griega y romana.

El control de esta ruta comercial crucial entre las tierras altas de Jordania, el mar Rojo, Damasco y el sur de Arabia fue el elemento vital del reino nabateo y trajo a Petra su fortuna.

Las riquezas acumuladas por los nabateos les permitieron excavar templos monumentales, tumbas y centros administrativos en su bastión del valle.​

El Tesoro, de 40 m de altura por 28 m de ancho, fue construido probablemente en el [[siglo i a. C.]] por el rey nabateo Aretas III. Su diseño no tiene precedentes en Petra, de manera que debió ser excavado en la roca por constructores helenísticos del Cercano Oriente, mezclando su propio estilo con el nabateo.

A pesar de su nombre, el Tesoro o la Tesorería, como le llaman algunos, no tiene ninguna relación con este nombre, ya que pudo ser un templo o una tumba real; sin embargo, el saqueo realizado por los beduinos durante los siglos precedentes a su descubrimiento para la arqueología impiden saber a ciencia cierta su utilización.

Sin embargo, los beduinos creían que los piratas habían escondido un importante tesoro faraónico en el tholos, la cúpula en forma de urna gigante que hay en la glorieta central del segundo nivel y le dieron su nombre por eso. Los disparos realizados por los beudinos contra la urna pueden apreciarse a simple vista desde abajo.

Otra historia cuenta que fueron los otomanos quienes dispararon contra la urna al creer que los beduinos habían escondido en ella el fruto de sus saqueos.

El riachuelo que recorría el Siq y desembocaba en la plaza que hay frente al tesoro fue desviado en el siglo xix para facilitar la llegada de los turistas.

En 1812, el arqueólogo suizo Johann Ludwig Burckhardt se convirtió en el primer occidental en entrar a Petra, viajando en caravana junto a un guía y disfrazado de árabe. Sus conocimientos en el idioma le permitieron crear una falsa identidad árabe usando el nombre Ibrahim Ibn Abdallah.

Durante casi seiscientos años, los jordanos se habían encargado de preservar con leyendas e historias sobre los peligros de la ruta la ubicación de la ciudad de los europeos. Cinco años después de la muerte de Buckhardt, en 1822, se publicaron sus memorias en las que incluía su viaje por el desierto jordano y su visita a la ciudad de Petra.

El Templo de Ramsés II (Abu Simbel)

Conocido como ‘El Templo de Riamsese-Meryamun’, fue construido por Ramsés II e iniciado posiblemente a principios de su reinado. El templo se encontraba totalmente recubierto por la arena hasta el año 1813 cuando J.L. Burckhardt encontró el busto de uno de los colosos. En 1815 Belzoni, después de quitar gran cantidad de arena, descubrió la puerta de acceso.

Entre 1964 y 1968 fue desmontado y trasladado de su emplazamiento original, unos 210 metros más allá del río y 65 metros más arriba, como consecuencia de las obras realizadas en la construcción de la gran presa de Asuán.

El templo se abre con un pórtico que conduce a un atrio y una terraza, donde se encuentra la impresionante fachada, excavada en la roca, de 35 metros de anchura por 30 metros de altura, en la que están los 4 famosos colosos sedentes de Ramsés II de unos 22 metros de altura.

Estos colosos están acompañados de pequeñas figuras, colocadas entre las piernas, que representan a sus parientes. El templo se construyó aprovechando las cavidades existentes, ahora dedicadas a divinidades locales, y agrandando la planta para adaptarla a las nuevas necesidades. Sólo aparecen citas de Ramsés II, salvo un escrito de Siptah, alabando a los dioses, que se encuentra en la pared norte de la entrada.

La construcción fue planificada de manera que 2 veces al año, cuando el sol salía por el horizonte, sus rayos penetraban por la puerta y tras proyectarse en la gran sala de ocho columnas, la segunda, el vestíbulo y el santuario incidían en las 4 estatuas del nicho de la parte posterior que se iluminaban por completo.

El templo menor Abu Simbel

Los colosos de la fachada representan a Ramsés II con el nemes, la doble corona de las dos Tierras, la barba postiza, símbolo del faraón en vida, el collar y un pectoral grabado con el nombre de coronación.

Además lleva brazaletes, decorados con cartuchos. Los cuatro colosos fueron excavados en la roca y  están realizados de manera muy cuidada.

De ellos, tres se encuentran en muy buen estado, y del cuarto sólo queda en pie la parte inferior, hasta la cintura, mientras que parte de la cabeza y del pecho se encuentran esparcidos por el suelo.

A cada lado, de cada uno de los cuatro colosos, están representados familiares directos del faraón:

El coloso I (lado izquierdo) contiene la representación de la reina Nefertari, en la pierna izquierda del faraón, Tuya, madre de Ramsés II en la derecha y el príncipe Amonhorjepeshef en el centro.

En el coloso II (lado izquierdo) se encuentran las princesas Bentata, Nebettauy y otra que posiblemente representa a Senefra.

En el coloso I del lado norte (derecho)  está la reina Nefertari en la pierna derecha, la princesa Beketmut en la izquierda y el príncipe Riamsese en el centro.

En el coloso II del lado norte la princesa Nerytamun, la reina madre Tuya y Nefertari.

En la base de los dos colosos centrales hay una representación de las divinidades del Nilo, que simbolizan la unificación de las Dos Tierras, ligando las plantas del Alto y Bajo Egipto. Sobre la entrada hay un nicho con un grupo escultórico que, simbólicamente, representa una escritura criptográfica del prenombre de Ramsés II, Usermaatra.

El dios Ra, con cabeza de halcón, tiene en su pierna derecha el jeroglífico indicando la cabeza y el cuello de un animal, leído user, y la diosa de la pierna izquierda representa a Maat. A ambos lados hay bajorrelieves que representan a Ramsés II vuelto hacia el nicho (izquierda) y en adoración (derecha). En la parte superior de la fachada hay una hilera de estatuas de babuinos.

En la parte izquierda de la fachada hay tres estelas que representan a Ramsés II en adoración a Amón, Harmajis y Horus, el discurso de celebración de un funcionario a Amón-Ra y un texto de 41 líneas que describe las circunstancias del matrimonio del faraón con la princesa hitita ofrecida por el rey de los hititas. Tras el coloso norte más extremo hay una inscripción en la que el faraón aparece ante Ra-Horajti.

En la base de los dos colosos centrales hay una representación de las divinidades del Nilo, que simbolizan la unificación de las Dos Tierras, ligando las plantas del Alto y Bajo Egipto. Sobre la entrada hay un nicho con un grupo escultórico que, simbólicamente, representa una escritura criptográfica del prenombre de Ramsés II, Usermaatra.

El dios Ra, con cabeza de halcón, tiene en su pierna derecha el jeroglífico indicando la cabeza y el cuello de un animal, leído user, y la diosa de la pierna izquierda representa a Maat. A ambos lados hay bajorrelieves que representan a Ramsés II vuelto hacia el nicho (izquierda) y en adoración (derecha). En la parte superior de la fachada hay una hilera de estatuas de babuinos.

En la parte izquierda de la fachada hay tres estelas que representan a Ramsés II en adoración a Amón, Harmajis y Horus, el discurso de celebración de un funcionario a Amón-Ra y un texto de 41 líneas que describe las circunstancias del matrimonio del faraón con la princesa hitita ofrecida por el rey de los hititas.

Tras el coloso norte más extremo hay una inscripción en la que el faraón aparece ante Ra-Horajti.

En la parte derecha de la fachada se encuentra la llamada capilla septentrional, dedicada al culto al sol.

Es un pequeño recinto a cielo abierto que contiene dos pedestales en los que se encontraban las imágenes de dioses que ahora se muestran en el Museo Egipcio de El Cairo y una representación de la barca solar con un sacrificio del faraón a Ra-Horajti.

En el lado izquierdo del templo, en su parte sur, se encuentra la capilla meridional excavada en la roca. Se trata de una pequeña capilla de 4.40 x 7.17 metros, con una altura de 3.92 metros consagrada a Thot.

En la parte derecha de la fachada se encuentra la llamada capilla septentrional, dedicada al culto al sol. Es un pequeño recinto a cielo abierto que contiene dos pedestales en los que se encontraban las imágenes de dioses que ahora se muestran en el Museo Egipcio de El Cairo y una representación de la barca solar con un sacrificio del faraón a Ra-Horajti.

En el lado izquierdo del templo, en su parte sur, se encuentra la capilla meridional excavada en la roca. Se trata de una pequeña capilla de 4.40 x 7.17 metros, con una altura de 3.92 metros consagrada a Thot.

Ya en el interior del templo se encuentra la gran sala hipóstila, de 18 metros de longitud y 16 de anchura cuyo techo está sostenido por 8 pilares osiríacos sobre los que se apoyan otros tantos colosos, 4 a cada lado que representan a Osiris con los rasgos de Ramsés II.

Los de la izquierda llevan la corona del Alto Egipto y los de la derecha la corona Pschent (la doble corona símbolo de la unificación de las 2 Tierras). Cada uno de los colosos mide aproximadamente 10 metros de altura. El techo de la sala está decorado con pinturas que representan a la diosa Nejbet con las alas desplegadas y textos reales.

La decoración de las paredes muestra, de izquierda a derecha desde la entrada: Inmolación de prisioneros y cortejo de príncipes,  escenas de batallas en Siria, Libia y Nubia junto a ofrendas, presentación de prisioneros a Ra-Harmajis y Ramsés II divinizado,  la batalla de Qadesh e inmolación de prisioneros y princesas con el sistro.

A la derecha de la sala hay 4 cámaras laterales  que, con  techos estrellados, contienen diferentes grabados. A dos de ellas se accede desde la sala hipóstila y a las otras 2 a través de un pasaje que se abre también en la sala. A la izquierda otra cámara conduce a otras 2 salas, empleadas como habitaciones auxiliares del templo, para guardar objetos y no fueron nunca terminadas

La segunda sala hipóstila tiene 4 pilares cuadrados con escenas del rey abrazado por diferentes divinidades. Esta cámara, de 11 metros de longitud y 7.70 de anchura conduce, a través de tres puertas, a la sala de ofrendas, de 3,30 metros de longitud decorada con escenas de ofrendas y adoración.

Tras esta se encuentra el santuario al que se accede por otras tres puertas alineadas con las anteriores. La puerta central conduce al  propio sancta sanctorum con 4 estatuas talladas en la roca que representan de izquierda a derecha a Ptah, Amón-Ra, Ramsés II divinizado y Ra-Horajti mientras que las 2 laterales dan acceso a 2 capillas.

Palmira

Palmira (en palmireno:  en árabe: تدمر Tadmor​ o Tadmir) fue una antigua ciudad ubicada en el desierto de Siria, en la actual provincia de Homs a 3 km de la moderna ciudad de Tedmor​ o Tadmir (versión árabe de la misma palabra aramea «palmira», que significa «ciudad de los árboles de dátil»).

En la actualidad solo persisten sus amplias ruinas que son foco de una abundante actividad turística internacional.

La antigua Palmira fue la capital del Imperio de Palmira bajo el efímero reinado de la reina Zenobia, entre los años 268-272.

Palmira fue declarada como Patrimonio de la Humanidad en 1980.

El 20 de junio de 2013, la Unesco incluyó a todos los sitios sirios en la lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro para alertar sobre los riesgos a los que están expuestos debido a la Guerra Civil Siria.​

Historia

En la vecindad del oasis de Afqa se produjeron los primeros asentamientos de los que se conoce su existencia de los archivos de Mari. En la Biblia se menciona con los nombres de Tadmor y Tamar (aunque hay cierta confusión con otra ciudad cerca del Mar Muerto). Durante el predominio de los seléucidas en Siria, Palmira consiguió su independencia.

En el 41 a. C. los habitantes de Palmira huyeron de las tropas de Marco Antonio al otro lado del Éufrates. En el siglo I a. C. Siria se había convertido en provincia romana y la ciudad prosperó enormemente con el comercio de caravanas al estar situada en la ruta de la seda. «Independiente entre dos Imperios», la define Plinio el Viejo.

Tras una visita, el emperador Adriano otorgó a Palmira los derechos de ciudad libre y cambió el nombre a Palmyra Hadriana.

Tras la captura en el año 260 del emperador romano Valeriano en la guerra contra los sasánidas, Palmira defendió las fronteras bajo el mando del gobernador Septimio Odenato. Tras su asesinato en 267, su viuda Zenobia en nombre de su hijo Vabalato, estableció en Palmira la capital de un reino que extendió por Siria y el Líbano.

Mantuvo su independencia durante cuatro años frente al acoso de Roma, consiguiendo extender su área de influencia hasta Egipto. En 272 fue derrotada y llevada cautiva por el emperador romano Aureliano quien la hizo tirar de un carro encadenada con cadenas de oro durante su marcha triunfal.

Luego Aureliano la perdonó y le permitió retirarse a una villa en Tibur donde podría seguir practicando la filosofía. Tras una segunda revuelta de sus habitantes, Palmira fue arrasada en el 273.

Diocleciano reconstruyó luego Palmira aunque la nueva ciudad era más pequeña y estableció un campamento en sus cercanías como defensa contra los sasánidas. En el año 634 fue tomada por los musulmanes y en el 1089 fue completamente destruida por un terremoto.

Tras el dominio turco, pasó junto el resto de Siria bajo control francés como parte del Mandato impuesto por la Sociedad de Naciones. El 2 de julio de 1941 las tropas francesas, fieles a Vichy, capitularon ante las tropas británicas que habían invadido desde Irak tras lo cual alcanzó con el resto de territorio la independencia.

El grupo extremista Estado Islámico (también conocido como Dáesh) tomó el control de la localidad de Palmira y de sus ruinas grecorromanas, situadas en el este de la provincia siria de Homs, el 20 de mayo de 2015. El teatro de la ciudad se convirtió al poco en macabro escenario de ejecuciones filmadas.

Entre las personas ejecutadas, figuraba el exdirector del yacimiento de Palmira, Khaled Asaad, que fue decapitado el 18 de agosto de 2015 tras un mes de torturas y vejaciones.​ La directora general de la UNESCO, Irina Bokova, condenó el hecho.​

El 24 de agosto de 2015, Dáesh instaló explosivos y los hizo detonar en las bases del Templo de Bel, como antes había hecho con el cercano Templo de Baalshamin, dando inicio así a la destrucción del histórico lugar.

La destrucción, que la UNESCO calificó de «crimen de guerra», tendría continuación con la voladura de tres importantes tumbas-torre, entre ellas la de Elahbel, edificio de cuatro plantas y un piso subterráneo que fue construido en el año 103 a. C. También el Arco de Triunfo de Palmira fue dinamitado y destruido por Estado Islámico en octubre del mismo año.

​El 2 de marzo de 2017, casi un año después de la primera reconquista de Palmira, el ejército sirio de Bashar al-Ásad conquistó de nuevo la ciudad con ayuda de Rusia ordenada por el presidente Putin. El Estado Islámico bombardeó la ciudad en su huida dejando varios destrozos, incluido el famoso Teatro romano de Palmira.

Fuerte de Nuestra Señora de Gracia

El Fuerte de Nuestra Señora de Gracia, en portugués Forte de Nossa Senhora da Graça, también llamado Fuerte del Conde de Lippe, está ubicado en lo más alto de un encrespado cerro del mismo nombre, a un km al norte de la plaza fuerte de Elvas, en la región del Alentejo, en la freguesia de Alcáçova, distrito de Portalegre, en Portugal. Desde el 30 de junio de 2012 está considerado como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.​

Su posición dominante, dada su ubicación en la cima del Monte de Graça, le daba una parte importante en la defensa de la Plaza fuerte de Elvas, que ha conseguido mantener a lo largo del tiempo en muy buen estado de conservación una buena parte de sus murallas medievales así como la práctica totalidad de su complejo recinto abaluartado.

Junto al Fuerte de Nuestra Señora de Gracia se alza, a unos 500 mts al sur de la ciudad, el otro gran fuerte: el «Fuerte de Santa Luzia». Todo este conjunto defensivo tiene a gala el no haber sido nunca tomado por fuerzas enemigas.​

En 2014, la fortaleza de Nuestra Señora de Gracia formaba parte de un nuevo proyecto del Ministerio de Defensa Nacional de Portugal, creado con el apoyo de Turismo de Portugal, llamado «turismo militar», que cuenta con itinerarios históricos basados en héroes portugueses.​

Aunque la construcción del «Fuerte de Nuestra Señora de Gracia» es del siglo xviii, el cerro fue habitado desde épocas mucho más antiguas. En la Edad del Hierro ya existían pobladores en esa zona y, posteriormente, durante la época romana también fue habitado por ellos. Sin embargo, cuando se desmochó la cima del cerro para la construcción del fuerte, desaparecieron todos los vestigios de estas dos épocas.​

Puerta principal del fuerte y puente levadizo.

En el año 1370, Catarina Mendes, esposa de Estêvão Vaz da Gama y bisabuela del navegante portugués Vasco da Gama, promovió y dotó de medios económicos el proyecto de hacer en la cima de este cerro una ermita bajo la advocación de «Nuestra Señora de Gracia».

Se trataba de una iglesia gótica que, además, tenía un claustro, una cisterna y varios alojamientos y se mantuvo en pie hasta el año 1763 en que se inició la construcción del fuerte con el consiguiente derribo de la ermita.

Sin embargo, este estratégico lugar empezó a tener ya en el siglo xvii una gran importancia militar, ya que el ejército español construyó un fortín en este lugar durante la Batalla de las Líneas de Elvas desde donde un par de cañones bombardeaban la ciudad de Elvas.

Este fortín, al igual que la ermita, permanecieron hasta el año 1763.​

Cuando se empezó a utilizar la pólvora en los conflictos armados, los políticos y militares portugueses se dieron cuenta de lo frágil que era la ciudad de Elvas ante posibles ataques desde el Monte de Graça, ya que este tiene una altura de 404 m s. n. m. mientras que la zona del Castillo de Elvas, que era su parte más elevada, solo tenía una cota de 345 m s. n. m..

El primero que se dio cuenta de esta situación fue Federico Guillermo de Schaumburg-Lippe, Conde de Lippe, al que el Marqués de Pombal hizo venir desde Inglaterra para organizar el ejército portugués, y fue el mismo Lippe quien ordenó la construcción del fuerte.

Las obras del que se llamó en un principio «Fuerte de Lippe» comenzaron en julio de 1763 y se prolongaron hasta 1792. El diseño fue obra personal del Conde, pero la ejecución de los trabajos se le encargó al Teniente Coronel del arma de Ingenieros Pierre Robert de Bassenond.

Ya en 1762 se hizo un primer esbozo del proyecto por parte de Luís Gomes de Carvalho y el inicio de las obras se encargó al capitán de ingenieros Étienne, que tuvo que partir hacia Alemania para hacerse cargo de la finalización de los trabajos del Fuerte de Wilhelmstein.

Ese mismo año el Conde de Lippe hubo de abandonar Portugal y aconsejó al Marqués de Pombal que encargase al coronel de artillería Guillaume Louis Antoine de Vallaré la dirección de la ejecución de las obras.​

Vista de la entrada principal y el gran foso perimetral.

El propio coronel Vallaré introdujo varias modificaciones en el proyecto encaminadas a conseguir un grado de sofisticación defensiva que hiciera al fuerte totalmente inexpugnable, según indica el experto Domingos Bucho. Durante la construcción del fuerte trabajaron en él unos 6000 hombres y tuvo un coste de 767 000 000 reales.

La idea del coronel Vallaré era que debía ser inexpugnable, ya que, en caso de ser tomado, se podría bombardear la ciudad de forma eficaz. Por ello, debía tener espacio suficiente para armamento, personal, polvorines, etc., y como el fuerte estaba ubicado en la cima de una montaña, lo cual limitaba esta posibilidad de espacio, el coronel optimizó al máximo la superficie disponible mediante la construcción de varios pisos, así como de subterráneos, pasadizos, etc.

El diseño de este fuerte fue reseñado por el Príncipe de Waldeck cuando, por fin, lo vio construido.​

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