Anécdotas y curiosidades de los ases de la aviación durante las guerras mundiales (II) …

historiassegundaguerramundial.com — Un as de la aviación es un aviador militar que tiene acreditado el derribo de cinco o más aviones enemigos. La mayoría de ases de la historia han sido pilotos de aviones de combate monoplazas, aunque también los hubo en aviones biplaza, e incluso bombarderos, pudiendo ser ases los pilotos, los observadores o navegantes, y hasta la tripulación entera (dependiendo de la definición de cada país).
El término «as» se popularizó en los periódicos de Francia en la década de 1910, haciendo referencia a estrellas del deporte como futbolistas y ciclistas.
En el contexto de la aviación militar, apareció por primera vez en vísperas de la Primera Guerra Mundial, cuando la prensa francesa describió a Adolphe Pégoud, aviador y héroe de guerra francés, como l’as después de convertirse en el primer piloto en abatir cinco aviones alemanes (y, de paso, el primer as de la aviación de la historia).
En una época de guerra feroz, en la que el heroísmo constituía un elemento imprescindible para la moral ciudadana, la propaganda de guerra veía en el aviador de combate una figura casi romántica, en cierto modo comparable con los caballeros medievales que —a caballo y lanza en mano— embestían las tropas enemigas. Por medio de esta calificación, se podía conferir a los pilotos este significado de grandeza.
– Anécdotas y curiosidades
– La última misión de Gerhard Barkhorn
Gerhard Barkhorn fue uno de las pilotos de la Luftwaffe más destacado durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante las 1104 misiones que realizó, derribó 301 aviones aliados.
En todas esas misiones también fue derribado 9 veces, tuvo que saltar de su avión 1 vez y fue herido otras 3.
El día 10 de abril de 1945, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, Gerhard fue llamado a engrosar las filas de una nueva unidad llamada JV44, que estaba dotada con los nuevos cazas a reacción Messerschmitt Me 262.
Aún sin tener tiempo para aclimatarse a este nuevo modelo y a las nuevas tácticas que requería, el día 21 de abril realizó la que sería su última misión en la guerra.
Durante un ataque a una formación de bombarderos americanos, uno de los dos motores de su Me 262 falló y empezó a arder mientras realizaba la maniobra de aproximación, por lo que tuvo que abortarla, aunque unos Mustang P-51D que realizaban la escolta de los bombarderos se dispusieron a perseguirlo.
Gerhard emprende la huida y realiza una maniobra de picado hacia un claro que divisa en un bosque con la intención de hacer un aterrizaje de emergencia.
Instantes antes de tocar tierra abre la carlinga y se libera del cinturón de seguridad para salir más rápido del avión en el momento de detenerlo, aunque debido al fuerte impacto del Me 262 contra el suelo sale despedido hacia delante chocando contra el parabrisas.
En ese momento, la carlinga se cierra bruscamente sobre su cuello. Aunque el accidente fue muy aparatoso, no murió, siendo trasladado a un hospital en donde fue hecho prisionero más adelante, en mayo de 1945.
– Erich Hartmann salta en paracaídas
Erich «Bubbi» Hartman fue uno de los mejores pilotos de la Luftwaffe con un palmarés impresionante a sus espaldas: participó en 1404 misiones, de las que en 825 ocasiones entró en combate, obteniendo 352 victorias.
Durante el mes de junio de 1944, su patrulla de combate tuvo un encuentro con 8 cazas americanos.
Fue en ese combate cuando en una maniobra logra poner en su punto de mira a un P-51, aunque cuando aprieta el gatillo se da cuenta que se ha quedado sin munición.
Hartmann empieza a maldecir su suerte cuando se da cuenta de que la aguja que marca la cantidad restante de carburante en su depósito le indica que éste está vacío.
Sin más opción que la de abandonar el aparato, inicia la maniobra del salto y empieza a descender.
Durante el descenso se da cuenta horrorizado de que los cazas P-51 americanos empiezan a volar en círculos a su alrededor y que uno de ellos hace un giro brusco, lo que es interpretado por Hartmann como que el piloto americano le iba a disparar, aunque lo único que realiza es pasar por su lado y saludarlo con la mano.
– Hans-Ulrich Rudel se escapa
El día 20 de marzo de 1944, el As de la Luftwaffe Hans Ulrich Rudel sale en misión para atacar un puente que los rusos están construyendo sobre el río Dniester.
La escuadrilla alemana es interceptada por aviones soviéticos y aunque logran destruir el puente, uno de ellos es alcanzado y realiza un aterrizaje de emergencia en territorio enemigo.
Rudel se percata de esta maniobra y ordena a un segundo Stuka pilotado por el Teniente Fischer que le acompañe para cubrirle mientras intentan una misión de rescate.
Localizado el aparato, Rudel aterriza y sin parar el motor hace subir a la tripulación abatida, con tal mala fortuna que su avión no puede elevarse debido a que el suelo está lleno de barro.
Cuanto más intenta despegar, más se hunde su Stuka.
Un grueso de tropas soviéticas aparece en la zona y Rudel ordena abandonar el aparato y correr en dirección al río.
Cuando llevan un buen rato corriendo llegan hasta un barranco de 40 metros, que los separa del río. Se dejan caer entre los arbustos que sobresalen de sus paredes y logran llegar abajo sin más daño que la ropa desgarrada y roces en la piel. El río tiene un ancho de 600 m. y el agua está a unos 3-4 ºC, aunque la idea de ser capturados les produce más temor que adentrarse en sus aguas, por lo que inician la travesía.
Finalmente logran cruzarlo Rudel y la tripulación rescatada. Cuando le quedaban 80 metros para llegar a la orilla, el compañero de Rudel, el sargento Erwin Henschel no tiene más fuerzas y se ahoga.
Aunque Rudel se lanza al agua no puede ayudarlo. Siguen su marcha y al cabo de unas horas son interceptados por una patrulla soviética, a la cual Rudel confunde con soldados rumanos. Inicia la huida siendo herido por un disparo de pistola en el hombro.
Tras un día y medio de peripecias logra alcanzar las líneas alemanas, donde sin restablecerse por completo de sus heridas, sigue pilotando y participando en misiones.
– Erich Hartmann sale ileso de milagro
El día 20 de agosto de 1943, al piloto de la Luftwaffe Erich Hartmann se le encomendó la misión de escoltar a la escuadrilla del piloto Hans-Ulrich Rudel en una misión de contraataque en el frente soviético.
Todo iba bien hasta que en medio del combate, trozos del fuselaje de uno de los dos aviones que había derribado impactaron contra su aparato y tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia.
Los rusos ven la maniobra de Hartmann y envían a un grupo de soldados a capturarlo.
En cuanto Hartmann ve que se acercan, simula estar herido y es montado en un camión.
Cuando se ponen en marcha, los Stukas de la escuadrilla de Hans Rudel les atacan y Hartmann aprovecha el desconcierto para escapar del camión y esconderse durante todo el día en un campo cercano de girasoles.
Cuando cae la noche, sale de su escondite y empieza a caminar hacia posiciones alemanas.
Después de un buen rato, un centinela alemán le da el alto y dispara fallando el tiro.
En ese momento, Hartmann le dijo al centinela «Por Dios, no mates a tus camaradas». Por suerte para él, no hubo un segundo disparo y pudo llegar sano y salvo hasta su base.
– Hans Dammers y el Taran
Los pilotos rusos fueron los inventores de una táctica de combate llamada Taran.
El Taran consistía en lanzar su propio avión contra los aparatos enemigos cuando éste ya no se encontraba en condiciones de seguir volando debido a los daños provocados por el combate.
Es una práctica parecida a la Kamikaze, con la diferencia que en el caso de los pilotos nipones.
El único objeto del vuelo era el de impactar contra un objetivo y en el caso de los soviéticos era un intento de darle una última utilidad a su avión ya moribundo.
Uno de los pilotos alemanes que experimentó en sus propias carnes el Taran fue Hans Dammers.
El 13 de marzo de 1944 fue alcanzado por un aparato ruso al que previamente había tocado.
En el momento posterior al ataque, Dammers consigue saltar de su BF-109, aunque se le engancha el paracaídas en el ala.
Fallece cuatro días después a consecuencia de las graves heridas sufridas en un hospital de Stanislau.
– Hans Joachim Jabs pierde una pieza de tocino
Hans Joachim Jabs fue un As del combate aéreo de la Lufftwafe al que se le reconocen 50 victorias.
El día 29 de abril de 1944, estaba pilotando su Messerschmitt bf-110 sobre Holanda, cuando justo antes de llegar a su base en Arnhem divisa a un grupo de cazas a los que confunde con aparatos alemanes.
Cuando quiere darse cuenta, 8 Spitfires Mk IX del escuadrón 132 se dan cuenta de su presencia y empiezan la maniobra para atacarle. Inicia un giro para enfrentarse a ellos y el primer Spitfire hace una pasada, pudiendo Jabs tocarlo con una ráfaga certera.
El Spitfire inicia un viraje y Jabs aprovecha la maniobra para aterrizar en el aeródromo, pudiendo salir del aparato junto a su tripulación antes que los Spitfire lo destruyesen.
Con la huida precipitada, Jabs se dejó dentro una pieza de tocino que había comprado en Bélgica.
Otro de los Spitfires, el pilotado por el Teniente John Caulton debe de realizar un aterrizaje de emergencia en el aeródromo, y posteriormente le relata a Jabs que el ataque ha sido liderado por el Comandante Geoffrey Page.
Años más tarde, en una reunión de pilotos veteranos de la Segunda Guerra Mundial realizada en Munich, donde coincidió con Geoffrey Page y con el que pudo conversar acerca de su derribo, Jabs le confiesa entre bromas a Page que lo que más le dolió de ese combate fue el perder aquella pieza de tocino.
Acabó la reunión y cuando llegaron las navidades, en casa de Jabs se recibió un paquete de Page que contenía carne de cerdo y una nota en la que Page decía que se sentía muy apenado por haber sido el culpable de la pérdida de la pieza de tocino en 1944 y que esperaba que aunque tarde, aquel gesto pudiera cerrar la herida.
– Hans-Ulrich Rudel hunde el Marat
Hans-Ulrich Rudel fue el piloto más condecorado de la Segunda Guerra Mundial. Participa en 2.530 misiones en las que se atribuye la destrucción de 519 tanques soviéticos, 9 aviones, 150 baterías antiaéreas, 70 lanchas de desembarco y multitud de embarcaciones de transporte, el acorazado Marat y dos cruceros menores.
Sin duda, un palmarés brillante.
El día 23 de septiembre de 1941 se le ordena participar junto a su escuadrilla en el ataque al puerto de Krondstadt, donde la marina soviética tenía fondeados diversos buques.
Rudel, hizo subir a bordo de su aparato una bomba de 1000 kgs.
Al llegar a su objetivo, inició una maniobra de picado a 80º desde tan sólo 3000m. de altitud, lo que casi le hizo estrellarse.
Consiguió colocar el artefacto por la chimenea del buque Marat, llegando a estallar en la santabárbara del buque, provocando que el barco se partiera en dos y se hundiera hasta la linea del francobordo.
– Gerhard Barkhorn y el hijo de la chica rusa
Gerhard Barkhorn fue uno de las pilotos de la Luftwaffe más destacado durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante las 1104 misiones que realizó, derribó 301 aviones aliados.
En todas esas misiones también fue derribado 9 veces, tuvo que saltar de su avión 1 vez y fue herido otras 3.
En una ocasión, en el frente ruso, Gerhard se encontraba luchando contra un piloto soviético.
Hace una maniobra magistral, se logra colocar detrás del contrincante y le lanza una ráfaga que acierta de lleno, logrando incendiar el aparto enemigo.
Al ver esto, Gerhard acelera hasta ponerse a la altura de su oponente y le indica con la mano que salte en paracaídas.
El piloto ruso, le hace caso, salta y llega ileso a tierra.
Cuando aterriza, su amigo y gran piloto Erich Hartmann le pregunta porqué no acabó con el piloto, a lo que Gerhard le responde: «Bubi (éste era el apodo de Hartmann), debes recordar que un día ese piloto fue hijo de una chica rusa. Él tiene el mismo derecho que nosotros a vivir y a amar».
– Los pantalones de Walter Nowotny
Walter Nowotny fue un as de la Luftwaffe que consiguió 258 victorias. La gran mayoría de ellas contra pilotos rusos (255) en las 442 misiones en las que participó.
En el mes de julio de 1941 realizó una misión en la que anotó 2 victorias contra dos Polikarpov I-153. Aunque su Messerschmitt Bf-109 fue tocado sobre la bahía de Riga por el piloto ruso Alexandr Avdeev y tuvo que realizar un amerizaje de emergencia.
Una vez en el agua, sacó su balsa neumática, en la que tuvo que estar tres días y tres noches enteras hasta que consiguió alcanzar la orilla. Desde aquel día, su amuleto de la suerte fueron los pantalones que le acompañaron durante su odisea, y cada vez que partía a una nueva misión, lo hacía con sus «Pantalones de la suerte», como a él le gustaba llamarlos.
– Adolf Galland prueba suerte
El As de la Luftwaffe Adolf Galland se encontraba volando sobre el Canal de la Mancha durante la Batalla de Inglaterra cuando de repente se vio perseguido por varios aparatos de la RAF que empezaron a dispararle frenéticamente.
Mientras iba esquivando las ráfagas como podía, Galland pensaba en la manera de salir de aquel atolladero y se le ocurrió disparar sus ametralladoras «Me van a derribar, voy a disparar a ver qué sucede».
Los cazas que le seguían, al ver que las estelas de las balas que disparaba Galland, dejaron de perseguirlo y huyeron precipitadamente.
Al ver que huían, Galland pensó «O creen que había un avión detrás de ellos disparándoles, o creen que nuestros aviones pueden disparar hacia atrás!!».
– La muerte de Hans-Joachim Marseille
Hans Joachim Marseille es sin lugar a dudas uno de los mejores ases de la Luftwaffe con 158 victorias a sus espaldas.
El día 30 de septiembre de 1942 fue el día de su último vuelo.
Estaba participando en una misión de escolta a bombarderos Stuka, cuando de repente, su nuevo avión Messerschmitt BG 109G-2 empezó a fallar mientras regresaban a la base: La cabina del piloto se empezó a llenar de humo y sus compañeros de escuadrón Jost Schlang y Rainer Pöttgen le guiaron hasta entrar en territorio amigo.
Cuando llegaron a la altura de la Mezquita Blanca de Sidi Abdel Rahman, decidió que ya no podía seguir aguantando a su avión en el aire e inició la maniobra del salto, diciendo por radio «Tengo que saltar ahora, no puedo aguantar más».
Abrió la cabina y dio la vuelta al avión para dejarse caer, aunque en un principio no pudo hacerlo debido a la fuerza del aire, puesto que en ese momento ya había entrado en picado a más de 640 km. por hora, por lo que lo empujó de nuevo contra la cabina, golpeándose la parte izquierda del pecho contra el estabilizador vertical del aparato.
Este golpe fue mortal y como consecuencia o bien lo mató al instante o lo dejó inconsciente sin posibilidad de abrir su paracaídas. Finalmente, el cuerpo del joven piloto de 23 años, fue recuperado a 7 kms. de la localidad de Sidi Abdel Raman.
– Walter Krupinski es derribado
Walter Krupinski fue uno los mejores pilotos de la Luftwaffe durante la Segunda Guerra Mundial. Compañero de escuadrilla de Erich Hartmann, realizó 197 derribos confirmados, la mayor parte de ellos, 177, en el frente del este.
Fue herido en cinco ocasiones y se vio obligado a saltar en paracaídas en otras cuatro. Estando destinado en el frente del este, la aviación rusa atacó la base aérea en donde prestaba sus servicios.
Rápidamente sube al avión y despega, aunque su aparato resulta tocado y se ve obligado a realizar un aterrizaje de emergencia. Lejos de rendirse, sale de los restos abatidos y corre hacia las instalaciones del aeródromo desde donde coge otro avión, despega de nuevo y logra derribar a otros dos aparatos enemigos.
– El Capitán Bud Anderson no puede hablar y disparar a la vez
El día 7 de julio de 1944, el capitán Bud Anderson, piloto del 357 Fighter Gp., sorprendió a un grupo de 3 Messerschmitt Me 109 en perfecta formación y obviando a su propia escuadra, se lanzó inmediatamente a atacarlos.
El líder de su grupo de caza, Tommy Hayes, lo pierde de vista y lanza un mensaje para saber qué está pasando. Cuando Anderson escuchó por la radio de su Mustang P-51 que le preguntaban por su posición «Bud, ¿Dónde te encuentras?», él les contestó «No puedo hablar ahora, tengo que disparar».
Mientras dice estas palabras, empieza a disparar sus ametralladoras de 12,7 mm. y el tableteo de las balas se escucha perfectamente por el micrófono abierto de toda la escuadra.
– Adolf Galland no se fía de Douglas Bader
Douglas Bader, As de la aviación de la RAF, era un piloto que había perdido las dos piernas en un accidente y utilizaba prótesis ortopédicas.
Fue hecho prisionero en Francia tras saltar en paracaídas después de un encuentro desafortunado con 3 cazas alemanes. Mientras estaba prisionero, trabó amistad con el As de la Luftwaffe Adolf Galland. Un día, Galland invitó a Bader a entrar en la cabina de un Messerschmitt Bf-109 para verlo de cerca.
Douglas, ni corto ni perezoso le pidió que le dejase dar una pequeña vuelta por encima del aeródromo para probarlo en vuelo, a lo que Galland les replicó “ahora que lo conozco y somos amigos no tengo intención de dispararle para que regrese.”
– Adolf Galland pide más Spitfires
Adolf Galland fue uno de los mejores pilotos de la Lufftwafe, llegando a alcanzar el rango de General. En una ocasión, Hermann Göring, el comandante supremo de la Luftwaffe estaba de visita en Calais para comprobar sobre el terreno las operaciones que estaban desarrollando los pilotos alemanes en la Batalla de Inglaterra.
Durante la visita, Galland tuvo la oportunidad de hablar con Göring y cuando éste le preguntó qué necesitaban para poder derrotar a los ingleses en el aire, Galland no se mordió la lengua y le contestó «Déme cinco escuadrillas de Spitfire».
– Adolf Galland visita a Hans-Joachim Marseille
En el año 1942, el as de la aviación alemana Adolf Galland, visita a otra leyenda de la Luftwaffe, Hans-Joachim Marseille en su base de África del Norte.
Este es el relato del encuentro entre ellos, narrado por Galland:
«Poco después que me nombraron general de los cazas hice una visita a la JG-27 en Africa del Norte, cuyo comandante era Eduard Neumann.
Marseille era uno de los jefes de escuadrilla.
El aeródromo estaba ubicado sobre una colina y la escuadrilla alojábase en un pequeño valle, no lejos de allí.
Cuando nos acercábamos en un jeep al lugar donde acampaba la escuadrilla de Marseille, empezamos a ver pequeños letreros clavados en los árboles o colgados de arbustos, que señalaban el camino hacia «la mejor escuadrilla de cazas del mundo».
Eran todos humorísticos o semihumorísticos, pero revelaban la alta moral de la unidad de Marseille.
El me saludó con gracia y entusiasmo y poco después sentí todo el impacto de su simpatía y reconocí su natural inclinación al liderazgo.
Hablamos hasta bien entrada la noche. Le dije que necesitaba cumplir con una vital función corporal antes de tomar una última copa e irme a dormir.
Marseille sacó inmediatamente una pequeña pala y dijo: – Camine sesenta pasos directamente desde la tienda, después gire y haga veinte pasos más, y use la pala, señor. Seguí obedeciendo sus instrucciones.
A la mañana siguiente, al despertarme, salí de mi tienda para usar nuevamente la pala. Quedé atónito al encontrarme con que ahora el camino estaba indicado por letreros. Un último letrero tenía una gran flecha apuntada hacia abajo y decía: «en este lugar, el 22 de septiembre de 1942, el general del arma de caza satisfizo una necesidad natural».
– Douglas Bader y el Ping-Pong
Douglas Bader, piloto de la RAF, había perdido las dos piernas en un accidente y utilizaba prótesis ortopédicas.
Su principal preocupación cuando sobrevolaba el Canal de la Mancha era pensar que si era derribado, el peso de las prótesis podían hundirlo en el mar, por lo que ideó rellenarlas con pelotas de Ping-Pong para ayudar a que flotasen en el caso de necesitarlo.
En la primera misión que realizó con las prótesis modificadas, tuvo la sensación de que estaba siendo atacado. Lo que en realidad le parecía que eran disparos de ametralladora, eran las pelotas de Ping-Pong explotando debido a la presión que soportaban en las maniobras.
– Gerhard Barkhorn y su derribo 302
Gerhard Barkhorn fue uno de los pilotos de la Luftwaffe más destacado durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante las 1104 misiones que realizó, derribó 301 aviones aliados.
En todas esas misiones también fue derribado 9 veces, tuvo que saltar de su avión 1 vez y fue herido otras 3.
Fue hecho prisionero al finalizar la guerra y posteriormente liberado en septiembre de 1945.
Ingresa en la Bundesluftwaffe, donde entre otros destinos, estuvo prestando servicio como piloto experimental de prototipos.
En una ocasión, mientras estaba realizando un vuelo de pruebas, tuvo un accidente y salió ileso.
Mientras abandonaba el aparato destrozado iba mascullando ”Drei hundert und zwei” (trescientos dos).


















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