¿Conoces a los santos adolescentes de la Iglesia católica? …

Stars Insider/ — Las muertes de los santos suelen ser un tema bastante desagradable, pero resulta aún más impactante cuando los protagonistas son niños y adolescentes. No todos los que vamos a ver a continuación murieron como mártires, pero sí que tuvieron una vida y una muerte de lo más perturbadoras.
– Domingo Savio
DomingoDomingo (Domenico en el original italiano) Savio (San Giovanni da Riva, 2 de abril de 1842-Mondonio, 9 de marzo de 1857) fue un alumno de san Juan Bosco en el oratorio de Valdocco, en Turín. En la primavera de 1855 se propuso ser santo al escuchar una prédica de don Bosco sobre la facilidad para serlo. Murió 3 semanas antes de cumplir los 15 años de edad. Es uno de los santos no mártires más jóvenes de la Iglesia católica. Savio
Domingo Savio («Dominguito» para sus padres), nació en San Giovanni da Riva, cerca de Chieri. Cuando tenía unos veinte meses, sus padres Carlino Savio y Rosa Brígida Gaiato se trasladaron a Murialdo, donde nacieron sus hermanos. En 1847, su madre lo llevó a la iglesia siendo párroco Juan Bautista Zucca; allí aprendió a ayudar en misa como monaguillo.
En febrero de 1849, toda la familia se trasladó a Mondonio, (actual Mandonio San Domenico Savio, localidad perteneciente al municipio de Castelnuovo Don Bosco). Domingo, con siete años y una preparación y madurez poco común para su edad, recibió el 8 de abril su primera comunión en la parroquia de Castelnuovo Don Bosco. Arrodillado al pie del altar, con las manos juntas, pronunció los propósitos que venía preparando desde hace tiempo, y que quedaron escritos en su devocionario:
Resoluciones tomadas por mí, Domingo Savio, en el año de 1849, en el día de mi Primera Comunión, a la edad de siete años:
- Me confesaré a menudo, y comulgaré tan frecuentemente como mi confesor lo permita.
- Deseo santificar los domingos y fiestas en forma especial.
- Mis amigos serán Jesús y María.
- Prefiero morir antes que pecar.
En la Vita escrita sobre Domingo Savio años más tarde, Juan Bosco afirmó: «Yo he podido verlos y los transcribo aquí en su sencillez».
Esos recuerdos fueron como una especie de guía para sus acciones hasta el final de su vida. Don Bosco encontraba en ellos una fórmula sencilla y completa para la vida cristiana de los jóvenes. El maestro que Domingo tuvo en 1853, cuando el niño contaba con once años de edad, se expresó en estos términos:
Puedo decir que en todo este tiempo no tuve en mi escuela un muchacho parecido a Domingo en la amistad con el Señor. Era joven de edad, pero sensato como un adulto. Su dedicación constante al estudio y su cumplida bondad atraían el afecto del maestro y lo hacían amigo de todos.
El 2 de octubre de 1853 Domingo se encontró por primera vez con Juan Bosco en I Becchi, junto a la casa natal del educador, y el 29 de octubre de 1854 entró en el oratorio de Valdocco de Turín para completar los estudios, en particular el del latín.
Seis meses después, tras un sermón del padre Bosco acerca de la austeridad y el sacrificio, donde remarcaba que cuando uno se sentía oprimido por alguna calamidad o molestia del cuerpo había que ofrecérselo a la Virgen, Domingo renovó sus votos realizados con ocasión de su primera comunión ante el altar de María en el oratorio. El niño consideró que este sería el medio más adecuado para llegar a la más alta perfección y en ese momento se propuso convertirse en santo.
Domingo comenzó a realizar austeridades de todo tipo, como consumir sólo la mitad de su ración de comida, dormir menos tiempo y rezar más. Sentía gran devoción por la Virgen María, llegando a permanecer más de cinco horas diarias rezando. Una noche de invierno, Don Bosco encontró a Domingo temblando de frío en la cama, sin más cobertor que una sábana.
—¿Te has vuelto loco? ¡Vas a tener una pulmonía!
—No lo creo —respondió Domingo—. Nuestro Señor no tuvo ninguna pulmonía en el establo de Belén.
Desde entonces Don Bosco le prohibió formalmente hacer penitencia alguna sin su permiso. Domingo se entristeció, pero Juan Bosco insistió en que debía jugar alegremente con sus compañeros. Desde aquel momento hasta su muerte, Domingo unió la piedad con una alegría serena que gustaba a Don Bosco, dedicándose con mayor celo a los compañeros marginados por otros y a aquellos que enfermaban.
Tal como había predicho Don Bosco, la salud de Domingo empezó a empeorar.
En febrero de 1857 tuvo una fuerte tos que le obligó a guardar cama durante semanas.
El domingo 1 de marzo fue enviado de vuelta a la casa de sus padres, en Mondonio, su hogar natal.
Un médico diagnosticó que padecía de algún tipo de inflamación en los pulmones y decidió sangrarlo, según se acostumbraba en aquella época.
Presumiblemente se trataba de una pulmonía, y las sangrías lo debilitaron aún más.
En los primeros días de marzo de 1857, Domingo recibió a pedido suyo la unción de los enfermos; al anochecer del lunes 9 de marzo rogó a su padre que recitara las oraciones por los agonizantes.
A las diez de la noche trató de incorporarse y terminó por murmurar en tono gozoso, según testimonio del propio Don Bosco:
¡Qué maravilla estoy viendo! Esas fueron sus últimas palabras.
Altar dedicado a Domingo Savio en el interior de la Basílica de María Auxiliadora, en Turín. Bajo el altar se encuentra la urna dorada que guarda sus restos.
Fue sepultado el miércoles 11 de marzo y sus restos permanecieron en la capilla del cementerio de Mondonio. En 1914, el obispo de Turín ordenó que los restos fueran trasladados a la ciudad episcopal, pero los campesinos de Mondonio se negaron a perder a su santo y empezaron a turnarse día y noche para evitar el traslado.
En octubre de 1914, la Iglesia pidió a las autoridades civiles de Mondonio que intervinieran y los huesos de Savio fueron llevados a la Basílica de María Auxiliadora de Turín.
– José Sánchez del Río
José Sánchez del Río nació el 28 de marzo de 1913, en la ciudad mexicana de Sahuayo de Morelos, Michoacán.
Asistió a la escuela y vivió en el centro de Sahuayo, siendo de las mejores familias. Se integró a las vanguardias del grupo local de la ACJM en Sahuayo, y posteriormente en Guadalajara, Jalisco. Cuando estalló la Guerra Cristera en 1926, sus hermanos se unieron a las fuerzas cristeras, pero su madre no le permitió unirse.
En 1926 cuando estalló la Guerra Cristera (también llamada Guerra de los Cristeros o Cristiada, guerra civil que se prolongó hasta 1929, entre el Gobierno y milicias de religiosos católicos que se resistían a la aplicación de la llamada Ley Calles la cual proponía limitar y controlar el culto católico en la nación), sus hermanos se unieron a las fuerzas cristeras, pero a él su madre no se lo permitió.
El general Prudencio Mendoza, también rechazó que se enlistara. El niño insistió en que quería tener la oportunidad de participar en el conflicto. Las palabras que convencieron a su madre para que lo dejasen ir fueron las siguientes «Nunca ha sido tan fácil ganarse el cielo como ahora».
El 6 de febrero de 1928, durante un enfrentamiento entre las tropas del gobierno y los cristeros, el caballo del general Luis Guízar Morfín fue alcanzado por las balas y José bajándose del suyo se lo ofreció diciéndole: «mi general, tome usted mi caballo y sálvese; usted es más necesario y hace más falta a la causa que yo». El militar escapó, pero el joven fue capturado.
Un día después, le encerraron en el mismo lugar donde recibió el bautismo, en el baptisterio de la iglesia de Santiago Apóstol en Sahuayo, bajo la custodia de su padrino de primera comunión Rafael Picasso, considerado como el autor intelectual de su martirio.
El 10 de febrero lo sacaron de la parroquia, le desollaron las plantas de los pies y lo obligaron a caminar descalzo hasta el cementerio mientras lo golpeaban. Durante todo el camino José dio repetidas vivas a Cristo Rey y a la Virgen de Guadalupe.
Al pie de su tumba fue apuñalado repetidas veces y un militar le disparó en la cabeza.
Fue beatificado junto con otros doce «mártires» de la Guerra Cristera el 20 de noviembre de 2005 en una ceremonia oficiada papa Benedicto XVI, en el Estadio Jalisco de Guadalajara. El 22 de enero de 2016, el papa Francisco aprobó un milagro atribuido a la intercesión del adolescente en la sanación de Ximena Guadalupe Magallón Gálvez. La ceremonia de canonización tuvo lugar el 16 de octubre de 2016.
– Pedro Calungsod
Pedro Calungsod fue un joven de la región de Visayas, en Filipinas. Nació en 1654 en la zona de Cebú, de niño asistió a las misiones de los jesuitas hasta convertirse en catequista. Jóvenes como Pedro, nativos locales, entrenados desde el punto de vista cultural y espiritual, podían ser una válida ayuda en la predicación y un instrumento de conversión.
Fue después de un par de años de formación que Pedro se convirtió en uno de los catequistas que, junto a los misioneros jesuitas españoles, llegaron hasta las islas Marianas para evangelizar a los chamorros, logrando muchas conversiones.
Sin embargo, un curandero chino, llamado Choco, envidioso de los misioneros, comenzó a difundir la noticia de que el agua bautismal era venenosa. Y como algunos niños habían muerto tras recibir el bautismo, aunque antes ya estaban enfermos, muchos creyeron al difamador.
La malvada campaña de Chocó fue pronto apoyada también por algunos nativos supersticiosos y de costumbres inmorales, que comenzaron a perseguir a los misioneros. El 2 de abril de 1672, Pedro, que tenía entonces unos diecisiete años, y el superior de la misión, el padre Diego Luis de San Vítores, llegaron a la aldea de Tomhom, en la isla de Guam, para bautizar a una niña.
Pero el padre del niño, llamado Mata´pang, rechazó airadamente el bautismo de su hija. Determinado a matar a los misioneros, Mata´pang trató de conquistar para su causa a otro habitante de la aldea de nombre Hirao, y juntos comenzaron a tirar lanzas a Pedro, que esquivó los dardos con notable destreza.
El chico habría tenido todas las posibilidades de escapar, dada su agilidad, pero no quería dejar solo al padre Diego. Pedro habría tomado la delantera a sus feroces agresores con solo haber tenido algún arma con la que defenderse, ya que era un chico muy valiente, pero el padre Diego nunca permitía que sus compañeros llevaran armas consigo.
Pedro fue así alcanzado por un dardo en el pecho e Hirao lo remató con un golpe de cimitarra en la cabeza. Los asesinos mataron también al Padre Diego y arrojaron ambos cuerpos al fondo del océano. Los restos mortales de los mártires nunca pudieron recuperarse.
El catequista Pedro Calungsod fue beatificado el 5 de marzo de 2000 por San Juan Pablo II y canonizado por Benedicto XVI el 21 de octubre de 2012. Durante la homilía, Benedicto XVI dijo: «Que el ejemplo y el valiente testimonio de Pedro Calungsod inspiren a las queridas poblaciones de Filipinas a anunciar el Reino de Dios con fuerza y a ganar almas para Dios”.
– Dimpna de Irlanda

La leyenda de Dympna y Gerebern (a quien el culto ha dado de lado) no es más antigua que el siglo XIII, y nace en derredor de sus supuestas reliquias, veneradas en Gheel, Bélgica. Cono en otros casos, la devoción y el culto conformaron un patronato y la necesidad de conocer más, pues dio pie a una “vita”.
Según esta, escrita por el P. Pierre de Cambrai, Dympna era hija de un rey irlandés, pagano, casado con una conversa al cristianismo. Por las súplicas de la mujer, ambos tuvieron una hija, a la que la madre bautizó en secreto, pues aunque Damon, que así se llamaba el rey, permitía el culto cristiano, era fiel a su religión pagana.
Este hombre poco a poco fue cambiando su carácter y en unos años había perdido la razón completamente. Cuando Dympna cumplió 14 años, su madre murió, lo cual volvió más loco al loco Damon.
Varios cortesanos buscaron esposa para su rey, pero a este ninguna le parecía tan bella como su difunta mujer, así que enloquecido, e influido por otros cortesanos, Damon decidió tomar por mujer a Dympna, que era al fin y al cabo, la más parecida a la reina fallecida. Otras versiones no hablan de locura, sino de posesión demoníaca, ya que adoraba a los ídolos.
Dympna, por supuesto, le rechazó con vehemencia, pues su fe le impedía el incesto. Damon, la castigó y sin oír razones, igualmente mandó a preparar la boda.
Consultó la muchacha la situación con el presbítero San Gerebern, que había sido confesor de su madre y ahora lo era suyo.
Este, para librar a Dympna, urdió un plan y disfrazados huyeron, tomaron un barco, cruzaron al continente.
Llegaron a Amberes y de allí se internaron en la hoy Bélgica, hasta establecerse en una ermita dedicada a San Martín de Tours en Gheel.
Allí, creyéndose libres de peligro, ambos comenzaron una vida eremítica, dedicándose a la oración y el trabajo manual.
Damon, allá en Irlanda, no se conformó con la pérdida de la hija, y acompañado de algunos servidores, la buscó por Irlanda, Bretaña, las islas, etc., hasta que llegaron a Amberes.
Allí, un posadero al ver las monedas irlandesas del rey, no las aceptó por no conocerlas, y contó que algún tiempo antes también las había rechazado a unos peregrinos irlandeses que habían pasado por allí, rumbo a Gheel. Y allá se fue Damon con su comitiva.
Hallaron al sacerdote y a la princesa haciendo oración, y Damon mandó decapitar inmediatamente a Gerebern, por haberse llevado a Dympna, y a esta le anunció que volvería a casa para contraer matrimonio con él. Dympna se negó y confesó a Cristo con valentía, por lo cual Damon mandó a dos de sus sicarios que la matasen, pero estos no pudieron hacerlo ante la inocencia de la virgen.
Entonces su propio padre la agarró del pelo y la degolló, dejándola sin vida. Luego huyó desesperado a su tierra.
Esta ha sido la leyenda, pero ¿de dónde surge? Pues de la intensa devoción que los enfermos mentales de un hospital de Gheel profesaban a esta santa legendaria.
Y el origen de todo lo hallamos en un suceso arqueológico. En 1121 se hallaron dos sepulturas de mármol, vacías, de la época de la dominación romana, en las inmediaciones de la iglesia San Martín de Gheel.
Eran tumbas talladas con varias escenas, que se identificaron como religiosas. En una de ellas aparecía la inscripción «Ma Diphna», términos que fue comprobado que en la lengua de Erin significan «adecuada». Este texto fue tomado como un nombre propio, que se redondeó como Dympna.
Como los sepulcros estaban vacíos, poco había que hacer, pero aún así, en la otra iglesia de Gheel, Santa María, se hallaron, inexplicablemente unas reliquias identificadas como de Dympna y Gerebern. El cuerpo de Dympna habría sido enterrado en Gheel, y las reliquias de Gerebern habrían sido trasladadas a Sonsbeck, Xanten, aunque la cabeza se habría quedado en Gheel, junto a Santa Dympna.
Como la iglesia pertenecía a un hospital de dementes y el hallazgo de las sepulturas se convirtió, al parecer, en el fenómeno devocional del momento, la asociación de la santa con los locos vino pronto. En el siglo XIII ya hallamos un oficio litúrgico propio, fiesta con octava, veneración y procesión con las reliquias.
Alban Butler, que toma de los Bollandistas, nos dice que la afluencia de «endemoniados», locos y otros enfermos mentales era constante y que se verificaron estupendos milagros. En 1200 se construyó una iglesia dedicada a la santa, en cuyo retablo se colocó en siglo XIV una imagen en la que la santa aparece rodeada de locos y maniáticos encadenados, como solía hacerse con los dementes violentos.
Cada 15 de mayo, día de la memoria de Santa Dympna, era costumbre pasar nueve veces bajo el relicario durante la procesión, ya fueran lo enfermos o sus familiares por ellos.
El hospital llegó a ser famoso en Europa por su calidad en los tratamientos, en los que, según el grado de locura, se incluían los paseos, el trabajo manual y en el campo, y el estudio.
Tan importante fue este hospital y su santuario, y tantos locos acudían a Gheel, que en el siglo XIX era conocida como «la ciudad de los locos».
Curiosamente, aunque la leyenda hace a la santa irlandesa, en Irlanda no hay rastros de su devoción hasta el siglo XVI, cuando la importan desde el continente.
Luego los inmigrantes irlandeses la llevaron a Estados Unidos y desde allí, se ha ido exportando a varios sitios desde el siglo XIX, igualmente relacionada con la demencia.
Sobre la leyenda muchos han intentado hallar vestigios en las costumbres celtas, pero incluso estas contradicen la leyenda, pues el incesto en la cultura celta no era infrecuente y si Damon, o quien fuese, lo hubiera pretendido, no habría sido producto de la locura o de la influencia maligna.
En realidad la leyenda se nutre de otros relatos populares.
– Francisco y Jacinta Marto –

. Francisco Marto
Hijos de Manuel Pedro Marto y Olímpia de Jesús dos Santos, Jacinta y Francisco eran niños pastorcitos típicos del Portugal rural de la época. Nunca fueron a la escuela, y trabajaban como pastores en conjunto con su prima Lucía. De acuerdo con las memorias de Lucía, Francisco era un muchacho muy tranquilo, le gustaba la música, y era muy independiente en las opiniones. Jacinta era más afectiva y muy mimada, pero emocionalmente más frágil.
En la secuencia de las apariciones, el comportamiento de los dos hermanos se alteró. Francisco prefería rezar solo, como decía «para consolar a Jesús por los pecados del mundo».
Jacinta se quedó aterrada por una visión del infierno supuestamente ocurrida en la tercera aparición.
Se quedó obcecada por la idea de salvar tantos pecadores como fuera posible a través de la penitencia y el sacrificio, como pedía la Virgen María.
Los tres niños, particularmente Jacinta y Francisco, practicaron mortificaciones y penitencias; motivo por el cual es posible que los prolongados ayunos les hicieran adelgazar hasta el punto de que ambos hermanos sucumbieran a la epidemia de la gripe española que barrió Europa hacia 1918.
Francisco murió de neumonía en casa el 4 de abril de 1919 a los diez años de edad mientras que Jacinta, que sufría de pleuresía y no podía ser anestesiada debido al mal estado de su corazón, fue asistida en varios hospitales, falleciendo finalmente el 20 de febrero de 1920 a los nueve años de edad.
. Jacinta Marto
Jacinta de Jesús Marto (Aljustrel, 5 de marzo de 1910-Lisboa, 20 de febrero de 1920) fue una pastorcilla portuguesa.
Junto con su hermano Francisco y su prima Lucía dos Santos fueron los tres niños a los que se les apareció la Santísima Virgen María en el lugar de Cova da Iria, en Fátima, Portugal, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917.
Fue beatificada por el papa Juan Pablo II y canonizada el 13 de mayo de 2017 por el papa Francisco.
Es la persona más joven en ser declarada santa por la Iglesia católica (sin contar mártires)
Jacinta, que sufría de pleuresía y no podía ser anestesiada debido al mal estado de su corazón, fue asistida en varios hospitales.
Víctima de la gran epidemia de gripe española, enfermó de neumonía en 1918 y estuvo internada en el hospital de Vila Nova de Ourém.
Posteriormente fue trasladada al hospital Doña Estefanía de Lisboa, donde falleció el 20 de febrero de 1920.
Fue inhumada en el cementerio de Vila Nova de Ourém, aunque el 12 de septiembre de 1935 fue trasladada al cementerio de Fátima y el 1 de mayo de 1951 a la Basílica del santuario de Fátima.
– María Goretti
Corinaldo, Ancona, 1890 – Nettuno, 1902) Joven italiana que fue canonizada por la virtud de su vida y por haber muerto mártir por conservar su pureza.
Su familia, cristiana y muy humilde, vivía de la práctica de la agricultura en una pequeña propiedad que poseía en su localidad natal.
La precariedad económica de sus padres motivó que tuvieran que emigrar en varias ocasiones, hasta asentarse, en régimen de colonato, en las cenagosas tierras de Ferriere di Conta.
Muy poco tiempo después, su padre moría víctima de la malaria. Nada más tener edad para ello, María Goretti tuvo que trabajar en las tareas agrícolas y domésticas para ayudar a su madre en el mantenimiento de sus cuatro hermanos.
Pese a no relacionarse con ningún joven de su edad, pues no acudía a la escuela y dedicaba al trabajo todas las horas del día, Alejandro Serenelli, aparcero que vivía en la hacienda en que residía la familia Goretti, fijó sus ojos en María con propósitos deshonestos.
En varias ocasiones rechazó sus asaltos, pero en el último de ellos, su forzador le clavó repetidas veces en el vientre un hierro, dejándola mortalmente herida.
María Goretti falleció el 5 de julio de 1902 en un hospital de la cercana localidad de Nettuno, tras perdonar a su asesino e invocar a la Virgen María. Fue beatificada en 1947 y canonizada tres años después por el papa Pío XII. Su festividad se conmemora el 6 de julio.
– Tarcisio
San Tarsicio, también conocido como Tarcisio (forma incorrecta de Tarsicio), Tarsicio de Roma o Tarsicio mártir fue, según el Martirologio romano y una evidencia epigráfica honorífico-funeraria, un joven que murió martirizado en la Vía Apia de Roma en torno al año 267 o 268 d. C., durante el gobierno del emperador Valeriano.
Lo poco que se conoce sobre él con carácter hagiográfico es lo que transmite el martirologio, a lo que se suma la inscripción esculpida en su tumba por mandato del papa Dámaso I, obispo de Roma entre 366 y 384. Tarsicio, conocido como «el mártir de la Eucaristía», es venerado como patrono de los acólitos y monaguillos. El Martirologio romano lo celebraba el 15 de agosto.

El nombre «Tarsicio» proviene del latín (tarsus, valor) y significa «valeroso». Considerando la perspectiva geográfica, el nombre significa «el que nació en Tarso», ciudad que luego de la conquista romana fuera capital de la provincia de Cilicia.
San Tarsicio fue un joven convertido al cristianismo a mediados del siglo III, que colaboraba como acólito de la Iglesia de Roma en las catacumbas durante la persecución a los cristianos por parte de la administración del emperador Valeriano.
Después de participar en una Misa en las catacumbas de San Calixto fue comisionado por el obispo de Roma, Sixto II (257-258) para llevar la eucaristía a los cristianos que estaban en la cárcel, prisioneros por proclamar su fe en Cristo. Por la calle se encontró con un grupo de jóvenes paganos que le preguntaron qué guardaba bajo su manto. Tarsicio se negó a decir, y los otros lo atacaron con piedras y palos, posiblemente para robar lo que llevaba.
El joven prefirió morir antes que entregar lo que él consideraba un tesoro sagrado. Otros detalles más legendarios indican que, cuando estaba siendo apedreado, habría llegado un soldado llamado Cuadrato, catecúmeno cristiano, quien reconoció a Tarsicio y alejó a los atacantes. Tarsicio le habría encomendado antes de morir que llevara la comunión a los encarcelados en lugar suyo.
El Martirologio romano manifiesta lo siguiente: «En Roma, en la Vía Apia fue martirizado Tarsicio, acólito. Los paganos lo encontraron cuando transportaba el sacramento del Cuerpo de Cristo y le preguntaron qué llevaba.
Tarsicio quería cumplir aquello que dijo Jesús: «No arrojen las perlas a los cerdos», y se negó a responder. Los paganos lo apedrearon y apalearon hasta que exhaló el último suspiro pero no pudieron encontrar el sacramento de Cristo ni en sus manos, ni en sus vestidos. Los cristianos recogieron el cuerpo de Tarsicio y le dieron honrosa sepultura en el cementerio de Calixto».
Poco después, según el Martirologio romano, el papa Sixto II también fue detenido durante la celebración de la Misa en el cementerio de Pretextato, y fue martirizado decapitado junto con los diáconos Januarius, Vincentius, Magnus y Stephanus, que lo acompañaban en la celebración eucarística. Al mismo tiempo sufrieron el martirio los diáconos san Felicísimo y Agapito, y poco tiempo después el diácono san Lorenzo.
– Los Niños Mártires de Tlaxcala
Los Niños Mártires de Tlaxcala (Protomártires del continente Americano) fueron los primeros laicos católicos americanos que sufrieron el martirio en defensa de la fe católica dentro del territorio mexicano. Los nombres de los tres niños eran Cristóbal, Antonio y Juan quienes fueron de los primeros evangelizados por los frailes franciscanos y dominicos inmediatamente después de la conquista, aunque no se sabe con exactitud su fecha de nacimiento, se sabe que murieron Cristóbal en 1527 y Antonio y Juan en 1529.
. San Cristobal
Nació en Atlihuetzia, Tlaxcala. Los frailes franciscanos siempre le llamaron en diminutivo Cristobalito. Se ignora la fecha de su nacimiento, siendo martirizado en 1527 posiblemente a los doce o trece años. Fue hijo mayor del cacique Acxotécatl y de su primera esposa Tlapaxilotzin.
Junto con sus medios hermanos Bernardino, Luis y otro de nombre desconocido fue enviado con los frailes aproximadamente en 1524 recién llegados los primeros doce misioneros franciscanos a México para evangelizar. Fue bautizado e instruido por estos frailes. Fue adiestrado para convertir a su padre y a sus servidores quienes aún practicaban el culto a sus antiguas deidades, así como condenar la embriaguez frecuentemente practicada.
Debido a que el uso de palabras no fue suficiente para convencer a su padre, Cristóbal decidió tomar decisiones radicales y procedió a romper los ídolos y derramar el pulque con el cual se embriagaba su padre. Esto enfureció a los servidores y a una segunda esposa de su padre, madre de sus medios hermanos quien deseando desaparecer a su hijastro para que su hijo mayor pudiese heredar al padre le aconsejó que matara a Cristóbal.
El padre que no aceptó la conversión a la que le invitaba su hijo lo hizo llamar a su casa del convento y fingiendo que se trataba de una fiesta, se encerró con su hijo y lo golpeó a muerte con un garrote siendo lanzado después a una hoguera, de donde fue rescatado por su madre Tlapatzilotzin, quien pidió ayuda a la servidumbre.
Pasado el día Cristóbal seguía vivo; durante su agonía pidió que su padre pasara a verlo, Cristobalito pronunció «Padre no creas que estoy enojado o me iré rencoroso, yo te perdono porque me has dado la gloria eterna» dando el primer testimonio de perdón en América, pasado esto exhaló por última vez.
El niño Cristóbal fue durante siglos «venerado» como santo dentro de Atlihuetzia. Pero su historia fue finalmente olvidada un tiempo, no siendo hasta que don Luis Munive y Escobar (primer obispo de Tlaxcala) descubrió un retablo que decía «Venerable Cristóbal» por lo cual le surgió la duda y empezó a encontrar y recopilar lo que hasta hoy es la «Historia de los Niños Mártires».
El ejemplo de Cristobalito hoy es muy conocido en su comunidad, en su estado y en su país. Por lo cual junto a Antonio y Juan son quienes muestran al fiel el verdadero valor de la Fe, Esperanza y Caridad.
. Santos Antonio y Juan
San Antonio fue nieto de Xicoténcatl, señor de Tizatlán, por tanto era futuro heredero del señorío, nació entre 1516 a 1517 y fue martirizado en 1529 a la misma edad que Cristóbal entre los doce a trece años.
Mientras que San Juan era un vasallo de Antonio ya que era originario del mismo lugar y prácticamente tenía la misma edad sirviéndole como su criado personal a Antonio.
En 1529 el fraile dominico Bernardino Minaya se dirigía a la evangelización del estado sureño de Oaxaca, al pasar por Tlaxcala, solicitó apoyo a los frailes franciscanos para su misión solicitando que le acompañaran algunos de los niños que eran educados por los franciscanos por lo que voluntariamente decidieron participar Juan, Antonio y un niño más que sobrevivió a la misión.
Fray Bernardino les hizo comprender los peligros a los que se enfrentarían debido a que no sería una tarea fácil evangelizar a un pueblo eminentemente idólatra por lo que la posibilidad del martirio era latente.
Aun así, los futuros mártires aceptaron el peligro de su misión rumbo a Oaxaca, y al pasar por Tepeaca, los niños fueron enviados solos a Tecali y Cuautinchán, al llegar ahí, Antonio se metió a una casa a recoger ídolos para proceder después a su destrucción, quedándose Juan en la puerta; de repente llegaron dos hombres con macanas y golpearon a Juan quien murió al instante, al darse cuenta de lo sucedido, Antonio salió de la casa e increpó a los hombres diciéndoles que habían asesinado a un inocente ya que él era quien tomó sus ídolos y los rompió en su presencia por lo cual los hombres irritados mataron a este niño también.
– Inés de Roma
Inés de Roma (291-304) fue una virgen romana, que sufrió el martirio, durante la persecución de Diocleciano. Su vida se cuenta en las Actas. Fue encerrada en un prostíbulo, donde según la tradición su santidad se confirmó. Es venerada como una de las grandes mártires de la historia de la Iglesia, y su fiesta se celebra el 21 de enero.
Los detalles de su martirio llegan a nosotros a través de una obra llamada Actas de los mártires escrita en el siglo V, es decir, más de un siglo después de ocurridos los hechos que relata.
Según este texto, Inés era una bella joven proveniente de una noble familia romana. Tuvo varios pretendientes, a los que rechazó por declararse fiel amante de Cristo. Entre ellos se contaba el hijo del prefecto de Roma, quien la denunció a su padre por ser cristiana. En aquellos tiempos, los cristianos se encontraban bajo la persecución de Diocleciano y se les condenaba con la muerte si se negaban a santificar a los dioses romanos.
Fue juzgada y sentenciada a vivir en un prostíbulo donde, milagrosamente, permaneció virgen. Según las Actas de su martirio, aunque fue expuesta desnuda, los cabellos le crecían de manera que tapaban su cuerpo. El único hombre que intentó abusar de ella quedó ciego, pero Inés lo curó a través de sus plegarias. Más tarde fue condenada a muerte, y, cuando iba a ser degollada, el verdugo intentó que abjurase, a lo que ella respondió:
Injuria sería para mi Esposo que yo pretendiera agradar a otro. Me entregaré solo a aquél que primero me eligió. ¿Qué esperas, verdugo? Perezca este cuerpo que puede ser amado por ojos que detesto.
Últimas palabras de Santa Inés

Fue sepultada en la Vía Nomentana. Pocos días después de su muerte se encontró a su mejor amiga y hermana de leche, una chica de su edad llamada Santa Emerenciana, rezando junto a la tumba; cuando Santa Emerenciana increpó a los romanos por matar a su amiga, fue muerta a pedradas por la turba.
Todavía cuando la veracidad de la fuente histórica que narra los detalles del martirio es puesta en duda por los historiadores cristianos, hay menciones a la mártir en otros escritos del tiempo, como por ejemplo, la Depositio Martyrum del año 354 y los Epigramas del papa Dámaso. El poeta Prudencio se hizo eco de la leyenda áurea en su recopilación de actas, que fue atribuida erróneamente por mucho tiempo a Ambrosio de Milán.
– Vito de Lucania
San Vito (en latín, Vitus; conocido en francés como Saint Guy) (Mazara del Vallo, siglo iii – Lucania, 15 de junio de 303) es un mártir y santo inscrito en el grupo de los Santos auxiliadores.
Su festividad tradicional se celebra el 15 de junio y, recientemente, en Occidente, el 12 de junio.
Hijo de un pagano siciliano, tuvo como preceptores a los cristianos Santa Crescencia y San Modesto, que lo bautizaron a escondidas de su padre.
Intentó, sin éxito, convertir al hijo del gobernador Valeriano. Estuvo encarcelado durante siete años a causa de su fe cristiana.
Murió martirizado en 303, a los 13 años, siendo apenas un niño, junto a Santa Crescencia y San Modesto durante las persecuciones de Diocleciano.
Su cuerpo se conserva en la Iglesia Colegiata de Omegna.
Guardado en una urna, es sacado en una procesión solemne el último sábado de agosto.
San Vito fue, durante mucho tiempo, invocado contra el llamado baile de San Vito (síntoma tanto de la corea de Huntington como de la corea de Sydenham), convulsiones neurológicas.
Es representado con el símbolo de la palma, común a todos los que han sufrido martirio.
La catedral de Praga está dedicada a este santo.
– Filomena
Filomena, considerada una joven mártir de la Iglesia primitiva, no aparece registrada en ningún martirologio hasta el siglo xix.
El 25 de mayo de 1802, mientras se llevaban a cabo excavaciones arqueológicas en las catacumbas de Santa Priscila, en la Vía Salaria de Roma, se encontró una cripta sellada con tres losas de terracota; estaba rodeada de símbolos que presuntamente aludían al martirio y a la virginidad de la persona ahí enterrada; los símbolos eran: ancla, tres flechas, una palma y una flor.
Llevaban la inscripción «Lumena — Pax Te — Cum Fi».
Al leer desde la línea de en medio según la antigua tradición de comenzar el epitafio desde esta línea, se obtuvo el texto correcto que se leería como «Pax tecum Filumena», que en latín quiere decir «La paz sea contigo, Filomena».
Al abrir la tumba descubrieron un esqueleto que era de huesos pequeños y notaron, a la vez, que el cuerpo había sido traspasado por flechas.
Al examinar los restos, los cirujanos atestiguaron la clase de heridas recibidas y los expertos coincidieron en que el cuerpo encontrado se trataba de una chica joven de 12 o 13 años.
Cerca de su cabeza tenía un jarrón roto que contenía lo que se interpretó como sangre seca, aunque otras fuentes sostienen que eran restos de perfumes. El recipiente con restos de sangre, fue relacionado con la costumbre de los primeros cristianos al sepultar a los mártires; también por el signo de la palma.
Posteriormente se colocó su cuerpo en una caja de ébano forrada en seda y se entregó a la Iglesia, el 10 de agosto de 1805. Sus reliquias se trasladaron a la Parroquia de la Virgen de la Gracia de Mugnano, donde se encuentra su santuario.
No se sabe mucho sobre ella más allá de que murió martirizada. Se cree que falleció cuando tenía 14 años hacia el 304.
Cuando era joven, Pauline Jaricot fue sanada por la intercesión de santa Filomena de una enfermedad cardíaca. En honor de la santa fundó tres asociaciones católicas: la Asociación del Rosario Viviente, la Sociedad para la Propagación de la Fe y la Asociación de la Santa Niñez.
– Nunzio Sulprizio
Nunzio Sulprizio nació el 13 de abril de 1817en Pescosansonesco ( provincia de Pescara ) por Domenico Sulprizio, zapatero, y Rosa Luciani, hilandera. En agosto de 1820 , el padre murió con solo 26 años, Rosa se volvió a casar pero su esposo no fue amable con Nunzio. El 5 de marzo de 1823, Nunzio tenía solo seis años cuando murió su madre, fue su abuela materna quien lo llevó a casa pero ella murió el 4 de abril de 1826.
Nunzio es acogido por Domenico Lucianin, un tío materno herrador muy violento y rudo, este último inmediatamente retira a Nunzio del colegio para enviarlo como aprendiz a la fragua y lo carga con trabajos incompatibles con su corta edad, debe recorrer largas distancias descalzo y cubierto de harapos para recoger dinero, llevar cargas de hierro, también en la nieve, la lluvia o en pleno sol. Además, su tío lo maltrata física y verbalmente, incluso privándolo de la comida.
Una mañana, en un invierno muy duro, su tío lo envió a una casa en las laderas de Rocca Tagliata con un cargamento de hierro forjado . Por la noche llega a casa agotado, con una pierna hinchada y fiebre alta. Con la herida en el pie, Nunzio ya no puede empuñar el martillo ni transportar cargas, por lo que su tío lo obliga a tirar del fuelle y se divierte aplastando su pie enfermo.
Para limpiar su herida, Nunzio gatea en su muleta hasta la fuente del pueblo, pero las mujeres del pueblo lo ahuyentan debido a su disgusto por la herida. Luego se aleja 150 metros del pueblo donde una fuente solitaria al pie de una roca roja le permite curarse.
Abril a Junio 1831, fue internado en L’Aquila pero los médicos declararon que la enfermedad era incurable. En casa, las golpizas y los insultos se vuelven aún más violentos y Nunzio tiene que mendigar su pan para comer. Un vecino de Pescosansonesco informa finalmente de la grave situación a Francisco Sulprizio, tío paterno de los granaderos de la guardia real en Nápoles, que llama a Nunzio a casa y le presenta al coronel Félix Wochinger, un hombre muy caritativo y muy piadoso, amigo de Gaétan Errico. , futuro fundador de los misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y María . El coronel se apega a Nunzio, desde el primer día lo llama «mi hijo», que Nunzio le devuelve llamándolo «mi papá».
La 20 de junio de 1832, Nunzio ingresa al Hospital de los Incurables para recibir tratamiento. Durante casi dos años, permaneció en el hospital de Nápoles y en tratamientos de spa donde hubo una leve mejoría temporal. Puede dejar las muletas y caminar con un bastón. Habiendo recibido todos los cuidados posibles para recuperar su salud, Nunzio vive en el apartamento del coronel Wochinger en Castel Nuovo . EnMarzo 1836, la situación de Nunzio empeora. El 5 de mayo de 1836, muere Nunzio, con apenas tiene 19 años.
– Estanislao Kostka
Estanislao Kostka (Rostkowo, 28 de octubre de 1550 – Roma, 15 de agosto de 1568) fue un novicio polaco integrante de la Compañía de Jesús.
Nació en la aldea de Rostkowo, que hace parte del municipio de Przasnysz, en el voivodato de Mazovia (actual Polonia), se incorporó a la Compañía de Jesús en Roma en su 17º cumpleaños (28 de octubre de 1567) y murió de malaria en esa misma ciudad.
Su padre, Juan Kostka (Jan Kostka) fue senador del Reino de Polonia y Señor de Zakroczym.
Su madre, Margarita Kryska de Drobni (Małgorzata de Drobniy Kryska) era hermana y sobrina de los Duques de Mazovia y tía del célebre canciller polaco Félix Kryski (Szczesny Kryski).
Estanislao fue el segundo de 7 hijos; su hermano mayor, Pablo Kostka (Paweł Kostka) estuvo presente en su ceremonia de beatificación en 1605.
Cuando Estanislao tenía 13 años su padre decidió enviarle a Viena, junto con el primogénito y su ayo Juan Bilinski – más tarde canónico de Plock – a un colegio de los jesuitas, donde se educaba a la nobleza austriaca.
Allí estudió 3 años de Gramática, Humanidades y Retórica. A los 15 años Estanislao dedicaba grandes ratos a la oración, y — según el proceso de beatificación — dijo haber experimentado éxtasis; además añadía durísimas mortificaciones y ayunos. Nació en él la vocación a la Compañía de Jesús, pero su familia se oponía.
Después de una grave enfermedad, durante la que se habían negado a administrarle el Viático, Estanislao dijo que en pleno proceso febril se le había aparecido Santa Bárbara en compañía de dos ángeles y le habían traído personalmente la comunión, y que luego se le había aparecido la mismísima Virgen con el Niño Jesús en brazos, que lo habían curado y le habían dado el encargo de entrar en la Compañía.
Sin embargo, faltaba el permiso paterno, pero Polonia estaba muy lejos. Estanislao decidió entonces abandonar a su familia y marcharse a Dillingen, en Alemania, donde el provincial jesuita de aquel entonces, el padre Pedro Canisio (que más tarde sería canonizado), lo probó y después lo envió a Roma.
El 25 de octubre de 1567 Estanislao se presenta ante el General de la Compañía, Francisco de Borja (más tarde canonizado), y tres días después fue admitido en el noviciado.
Pasó la prueba del mes de Ejercicios Espirituales que le dio Claudio Acquaviva, futuro General de la Orden.
La conducta de Estanislao era intachable, y cuando pasó al noviciado de San Andrés del Quirinal impresionó a todos con sus virtudes. Destacaba su gran devoción a la Virgen.
Durante la tarde de la festividad de San Lorenzo mártir el 10 de agosto de 1568, Estanislao cayó enfermo.
Entregó a sus compañeros una carta dedicada a la Virgen María rogándole que lo llamara a los cielos para celebrar la fiesta de la Asunción de María con ella.
El 15 de agosto alrededor de las 4 de la mañana, mientras estaba absorto en sus oraciones, falleció.
La ciudad entera lo proclama santo y gentes de muchas partes llegan para venerar sus restos y buscar obtener alguna reliquia. Fue beatificado el 14 de agosto de 1605 y canonizado el 31 de diciembre de 1726.
Un sacerdote de Portugal dijo que el día 5 de agosto (10 días antes de su muerte) el santo joven Estanislao le había dicho que esperaba estar presente en la próxima fiesta de la Virgen que tendría lugar en el cielo.
Sus compañeros dijeron que el 1 de agosto de 1568 (15 días antes de su muerte) el sacerdote Pedro Canisio, durante su visita a Roma, había sido invitado a dirigir una plática a los novicios de la Compañía.
Dijeron que después de la plática, el santo Estanislao habría dicho: «El padre Canisio nos ha exhortado a todos a caminar con rapidez por la senda de la vida; pero su exhortación para mí ha sido un prenuncio de mi muerte: voy a morirme dentro de este mes». Por verlo aparentemente sano, nadie había hecho caso de sus palabras.
– Teresa de Los Andes
Nació en el seno de una familia acomodada, hija de Miguel Fernández Jaraquemada y de Lucía Solar Armstrong.
Fue bautizada en la parroquia Santa Ana en la ciudad de Santiago en 1900, con los nombres de Juana Enriqueta Josefina de los Sagrados Corazones Fernández Solar, pero todos en su familia —formada por sus padres, sus tres hermanos, Miguel, Luis e Ignacio, y dos hermanas, Lucía y Rebeca (posteriormente también carmelita descalza), su abuelo materno, Eulogio Solar; tíos, tías y primos— la llamaban Juanita.
Realizó sus estudios en el Colegio del Sagrado Corazón de Santiago.
Entre sus estudios, la vida familiar y su apostolado de caridad con los más pobres, se desarrolló su intenso amor por Jesucristo.
A los catorce años, decidió consagrarse a Dios como religiosa carmelita descalza.
Ingresó en el monasterio del Espíritu Santo de las Carmelitas Descalzas de Los Andes, en la diócesis de San Felipe de Aconcagua (Región de Valparaíso) el 7 de mayo de 1919.
El 14 de octubre tomó el hábito y recibió el nombre de Teresa de Jesús, comenzando así su año de noviciado, al término del cual haría su primera profesión temporal religiosa que, dadas las circunstancias, se le permitió hacer antes de morir.
Llevaba once meses en el convento cuando murió de tifus y difteria a las 19:15 horas del 12 de abril de 1920, a los diecinueve años.
Antes de fallecer, profesó como religiosa carmelita in articulo mortis. Fue inicialmente sepultada en el cementerio del convento y en 1940 fue trasladada al coro bajo, junto a la nueva gran capilla.
– Catalina de Alejandría

Las noticias sobre la vida de Catalina de Alejandría las proporciona documentación muy tardía.
El documento más antiguo es la Passio, redactada inicialmente en griego entre los siglos VI y VIII, muy conocida a partir del siglo ix a través de la versión latina.
Existen además otros textos hagiográficos, entre los que se destaca la Conversio, quizá influida por la mística femenina benedictina. El contenido del conjunto de textos se sintetiza a continuación.
Catalina nació hacia el 290 en el seno de una familia noble de Alejandría, en Egipto.
Dotada de una gran inteligencia, destacó muy pronto por sus extensos estudios, que la situaron al mismo nivel de los grandes poetas y filósofos de la época.
Una noche se le apareció Cristo y decidió, en ese momento, consagrarle su vida, considerándose, desde entonces, su prometida.
El tema del matrimonio místico es común en el este del Mediterráneo y en la espiritualidad católica.
El emperador Majencio (306-312), o más probablemente Maximino (308-313, quien era Augusto de Oriente, al contrario que Majencio) acudió a Alejandría para presidir una fiesta pagana, y ordenó que todos los súbditos hicieran sacrificios a los dioses.
Catalina entró en el templo, pero, en lugar de sacrificar, hizo la señal de la cruz. Dirigiéndose al emperador lo reprendió exhortándolo a conocer al verdadero Dios. Conducida a palacio, ella reiteró su negativa a hacer sacrificios pero invitó al emperador a un debate. El emperador perdió el debate, por lo que mantuvo presa a Catalina en su palacio.
Ordenó entonces llamar a los grandes sabios del imperio para que debatiesen con ella y la refutaran. A lo largo de la prueba, los sabios se convirtieron al cristianismo, lo que provocó la ira del emperador, quien los condenó a todos a ser ejecutados en la hoguera.
Estos sabios, dado que acababan de convertirse al cristianismo, tuvieron miedo de morir sin ser bautizados, por lo que Catalina les bautizó antes de su ejecución.
Después Majencio volvió a tratar de convencer a Catalina, con promesas, para que abandonase su fe; pero, al no lograrlo, mandó azotarla y después encerrarla en prisión.
Allí fue visitada por la propia emperatriz y por un oficial, Porfirio, quien también terminó por convertirse junto con otros doscientos soldados, según señala la Passio.
El emperador ordenó entonces que torturaran a Catalina utilizando para ello una máquina formada por unas ruedas provistas de unas cuchillas afiladas.
Según la Passio, las ruedas se rompieron al tocar el cuerpo de Catalina, quien salió ilesa, mientras que las piezas sueltas por la máquina reventada mataron a algunos de los que estaban presentes en la ejecución.
La emperatriz nuevamente trató de interceder a favor de Catalina, pero esto enfadó al emperador, quien castigó a la emperatriz.
Además mandó decapitar a Catalina, pero de la herida no salió sangre sino leche. Acto seguido, unos ángeles trasladaron su cuerpo al monte Sinaí.
En este lugar, en el siglo vi, el emperador Justiniano fundó un monasterio que, originariamente, se llamó «monasterio de la Transfiguración», pero que posteriormente fue dedicado a la memoria de esta santa mártir: el célebre Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí.
Los monjes de este monasterio encontraron sus restos hacia el año 800 en una gruta de la montaña, momento a partir del cual el monasterio custodió sus reliquias y se convirtió en un importante centro de peregrinación.
– Laura Vicuña
Laura del Carmen Vicuña Pino, más conocida como Laura Vicuña (Santiago, Chile, 5 de abril de 1890-Junín de los Andes, Argentina, 22 de enero de 1904), fue una niña beata chilena que vivió y murió en Argentina.
Las circunstancias de su muerte y su compromiso con la fe católica, le valieron la beatificación en 1988.
Es considerada por la Iglesia católica como mártir protectora de la familia. Se conmemora el 22 de enero.
Fue hija del matrimonio entre José Domingo Vicuña, militar vinculado a una de las familias más importantes de Chile, y Mercedes Pino, quien no era estimada por los parientes de su esposo a causa de su clase social, considerada «pobre».
Fue bautizada en la Parroquia Santa Ana en Santiago, en la misma pila bautismal donde pocos años más tarde recibió similar sacramento Juana Fernández Solar.
En ese momento, Chile estaba en una crisis política que había desembocado, desde enero, en una guerra civil.
Claudio Vicuña, pariente lejano del padre de Laura, respondía al cuestionado presidente José Manuel Balmaceda, y fue elegido como su sucesor, pero no llegó a asumir.
Al terminar la guerra, la familia Vicuña fue perseguida, y José Domingo debió alejarse de Santiago. Murió en 1894, luego del nacimiento de su segunda hija, Julia Amanda, por lo cual Mercedes Pino y sus hijas quedaron en la pobreza y portadoras de un apellido perseguido.
En este contexto, la madre decidió buscar refugio en Argentina.
. Sus primeros años en Argentina
La madre y sus hijas se establecieron en la localidad de Junín de los Andes, en las proximidades de Neuquén, Argentina. Al principio Mercedes buscó algún trabajo para poder costear los estudios de sus hijas, llegando a la estancia “Las Mercedes” perteneciente al capitán Mariano Fosbery, quien la recibió como empleada doméstica.
Allí estuvieron aproximadamente de 5 a 6 meses. Luego, se trasladaron a orillas del Río Quilquihue, donde se encontró con Manuel Mora (1860-1908), dueño de la estancia local, quien maltrataba a la madre de Laura, presionándola para que accediera a ser su concubina. A cambio de ello, accedió a costear los estudios de sus hijas, por lo que Mercedes aceptó.
Laura y su hermana Julia ingresaron al colegio «María Auxiliadora«, de la Congregación Salesiana, fundada por Don Bosco, en Junín de los Andes, donde fue instruida en la fe cristiana. Según sus palabras, era feliz en el colegio, al cual llamaba «mi paraíso» y las hermanas la consideraban una niña devota, llena de caridad hacia sus compañeras y fiel a sus deberes cotidianos.
. Primera comunión, últimos años y muerte
Realizó su primera comunión el 2 de junio de 1901. Ese día ofreció su vida a Jesús y consagró su pureza a la Virgen.
Durante una de sus vacaciones escolares, Laura sufrió dos violentos ataques por parte de Manuel Mora, quien pretendía mantener relaciones sexuales con ella. Ante su rechazo, él se negó a seguir costeando los gastos de los estudios de las niñas. Sin embargo, el colegio solucionó el problema permitiendo que Laura siguiera estudiando gratis. A pesar de esto, Laura pensaba que la situación de su madre no había mejorado, sintiendo que no había hecho nada por ayudarla.
Un día, y recordando la frase de Jesús: «No hay muestra de amor más grande que dar la vida por sus amigos«, Laura optó por pedir a Dios la salvación de su madre a cambio de su propia vida. A los pocos meses cayó enferma de tuberculosis, empeorando su salud conforme avanzaba la infección. En una visita de su madre, Mora la agredió dejándola herida en su cama. La vida de Laura se iba apagando: “Señor, que yo sufra todo lo que a ti te parezca bien, pero que mi madre se convierta y se salve”.
Antes de morir, Laura le pidió a su madre: Muero. Yo misma se lo pedí a Jesús, hace dos años que ofrecí mi vida por ti, para pedir la gracia de tu conversión. Mamá, antes de morir ¿tendré la dicha de verte arrepentida?
Doña Mercedes, con los ojos en llanto, le respondió diciendo: juro en este momento que haré cuanto me pides. Estoy arrepentida. ¡Dios es testigo de mi promesa!
Laura dijo al sacerdote Genghini que la asistía, y luego a su madre: Padre, mamá promete en este momento abandonar a aquel hombre; sea usted testigo de su promesa […] ¡Gracias, Jesús!, ¡Gracias, María!, ¡Adiós, Mamá!, ¡Ahora muero contenta!
Así, el 22 de enero de 1904 murió Laura Vicuña Pino.























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