Cuando Argentina jugó con una camiseta amarilla y otras historias insólitas de la Selección en Mundiales …

Infobae(M. del Moral/F.Cristofanelli/P.A.Caballero) — Cada cuatro años hay un paréntesis en el calendario. En ese período, un agujero negro del tiempo, ocurre un Mundial de fútbol. De su profundidad cultural y de su penetración social se han escrito páginas enteras.
El interés reside en saber qué pasa en el fútbol como propiedad espiritual de las personas y en el Mundial como punto de ebullición de la exaltación popular.
Las victorias y las derrotas son cosas sabidas, o información de fácil acceso. Lo que pasa detrás de escena son relatos ocultos, cubiertos por recelo, por la acumulación de los años, por la tela prohibitiva de la cábala.
Y en Argentina, donde el fútbol, las anécdotas y las historias mínimas conforman el patrimonio cultural de la nación, sobran reseñas sobre curiosidades y cuentos insólitos que sucedieron en el marco de una Copa del Mundo.
Luciano Wernicke investigó y rescató acontecimientos inverosímiles. Descartó las cronologías y las estadísticas de Argentina en Mundiales, prefirió contar actos menores que constituyen el tamiz, el temple de lo que sucedió cuando la selección se embarcó en un sueño mundialista.
Escribió «Historias insólitas de la Selección argentina» y cuando una perdida vez se usó una camiseta amarilla, cuando Bilardo eligió al primer convocado para Italia 1990, cuando el Matador se afeitó los bigotes.
– El IFK Malmö

La tarde del domingo 8 de junio Argentina debutaba con Alemania Occidental en el Mundial de Suecia de 1958.
Cuando los equipos salieron al campo de juego del estadio del FF Malmö, el árbitro inglés Reginald Leafe advirtió que las franjas blancas y celeste claro de la camiseta argentina podían confundirse con el blanco limpio de las casacas alemanas.
El juez convocó a los capitanes y por medio de un sorteo se determinó que Argentina debía buscar una indumentaria alternativa.
La delegación no tenía una camiseta suplente, por lo que debió aceptar un préstamo que le ofreció un dirigente del club IFK Malmö, un equipo modesto de la ciudad y tradicional rival del club anfitrión.

Argentina lució ese partido una camiseta amarilla. Sólo ese partido, nunca más la volvió a usar. Tal vez la historia hubiese sido otra si Alemania no le hubiese ganado al combinado argentino por 3 a 1.
A los dos minutos, Omar Oreste Corbatta había puesto en ventaja al equipo dirigido por Guillermo Stabile, goleador del Mundial del 30 y por entonces entrenador de la selección.
Un doblete de Helmut Rahn y un gol de Uwe Seeler convirtieron a la camiseta amarilla del IFK Malmö en un mal recuerdo.
– «Déjenme pasar»
Argentina jugó un amistoso con Escocia en Glasgow el 28 de marzo de 1990, tres meses antes del inicio de la Copa del Mundo de Italia.
En la derrota 1 a 0, Carlos Bilardo sacó algunas conclusiones.
El técnico había volado hacia Londres con algunos pocos futbolistas del medio local: Pedro Monzón de Independiente, Sergio Batista de River y Néstor Fabbri de Racing. Allí se reuniría con otros jugadores que competían en equipos europeos: José Basualdo llegó desde Alemania, Oscar Ruggeri, Jorge Valdano y Nery Pumpido lo hicieron desde España, Gabriel Calderón y Jorge Burruchaga arribaron desde Francia.

Pedro Troglio, Claudio Caniggia, Gustavo Dezotti y Néstor Lorenzo jugaban a la liga italiana. Se encontraron en el aeropuerto de Roma para viajar con destino a la capital británica.
Durante el vuelo -cuenta Wernicke en el libro «Historias insólitas de la Selección argentina»- Lorenzo le preguntó a Troglio qué era ese timbrado extraño que tenía en el pasaporte.
El ex mediocampista de River le explicó que se trataba de la visa que, en ese tiempo, se exigía a los argentinos para ingresar al Reino Unido.
El defensor no había realizado ese trámite, fundamental para superar los controles migratorios. Troglio, Caniggia y Dezotti ingresaron al país sin inconvenientes. A Lorenzo le negaron la entrada.
«Somos de la selección argentina, déjenme pasar», vociferó desesperado y con lágrimas en los ojos.
Los agentes, conmovidos, analizaron la situación del supuesto futbolista: en los sellos del pasaporte y en el pasaje de regreso, dos días más tarde, comprobaron que era un jugador argentino que se dirigía a enfrentar a Escocia. Lo dejaron pasar.
Néstor Lorenzo no jugó ese amistoso, pero sí vistió la camiseta argentina número 13 tres meses después en el Mundial de Italia 1990.
El acontecimiento en Londres fue suficiente para convencer a Bilardo, quien antes de abordar el avión rumbo a Glasgow, convocó a todos los integrantes del grupo para comunicar su decisión: «En la lista del Mundial de Italia, el número uno es Néstor Lorenzo. Este tipo es vivo, está preparado para cualquier cosa, hizo lo imposible para jugar con la Selección. ¡Es un fenómeno!».
– La maldición del bigote
Mundial de 1978: Argentina salió campeón del mundo por primera vez en la historia y Mario Alberto Kempes se consagró goleador del torneo por haber convertido seis tantos.
Pero en los primeros tres partidos del grupo inicial su contribución en concepto de goles había sido nula. El delantero cordobés era el único futbolista que no jugaba en el campeonato local.
Se desempeñaba en el Valencia de España, donde se había coronado por dos años consecutivos el Pichichi, máximo goleador de la Liga en las temporadas 1976/77 y 1977/78.
Llegaba con pergaminos de goleador y un pronunciado bigote. Frustrado, una mañana escuchó con atención las sugerencias de César Menotti: «Mario, ¿por qué no se los afeita, a ver si le cambia la suerte?«.
Su ex compañero en Rosario Central Daniel Killer fue menos diplomático y más temperamental: entre insultos le recordó que en Central y Valencia se había cansado de marcar «porque estabas afeitado».

Dos horas antes del partido contra Polonia, Kempes se rasuró los bigotes, marcó los dos goles de la victoria por 2 a 0 e incluso salvó la caída de su arco con un manotazo, suceso que derivó en un penal que Ubaldo Fillol le atajó al capitán rival Kazimierz Deyna.
El Matador repitió el ritual de afeitarse antes de cada partido.
El desenlace es recordado: máximo goleador del torneo y dos gritos vitales para que Argentina le ganara la final a Holanda por 3 a 1 en el Estadio Monumental.
– La reacción de Julio Humberto Grondona cuando la enfermera buscó a Maradona en el 94
25 de junio de 1994. El estadio Foxboro de Boston había sido testigo de la victoria frente a Nigeria y clasificación de la Selección a los octavos de final de la Copa del Mundo en Estados Unidos.
Pero los fanáticos argentinos no se fueron del todo tranquilos: una enfermera se había llevado de la mano a Diego Maradona, quien había sido sorteado para el control antidoping.
Después, lo que todos saben: el positivo del 10 argentino, su exclusión del Mundial, las declaraciones que quedaron para la posteridad («Me cortaron las piernas«) y la eliminación del equipo dirigido por Alfio Basile en manos de Rumania.
«Al final del partido, ¿quién tendría que someterse a la prueba antidoping? Era el número 10 de Argentina. Y recuerdo la reacción de Julio Grondona en ese momento. Se hizo la señal de la cruz y dijo: que Dios nos ayude».
Este es uno de los fragmentos en los que Joseph Blatter, por ese entonces secretario general de la FIFA, habla de Diego en Maradona confidencial: la furia de Dios, que se estrenará este domingo (a las 20 por National Geographic).
El ex funcionario estuvo presente junto al cuerpo médico que comunicó en conferencia de prensa su doping en Estados Unidos por la presencia de cinco sustancias en su orina: efedrina, norefedrina, pseudoefedrina, norpseudoefedrina y metaefedrina.
El largometraje al que Infobae ya tuvo acceso tiene imágenes inéditas y se enfoca principalmente en la carrera de Maradona futbolista y su vínculo con las drogas. Cuenta con videos de la televisión italiana y además de los argentinos Pedro Pasculli, Abel Balbo (ex compañeros en la Selección) y Fernando Signorini (histórico preparador físico personal del Diez), también exhibe testimonios de Corrado Ferlaino (ex presidente del Napoli), Ciro Ferrara (ex compañero en Napoli) y Diego Maradona Junior, entre otros.

«Él (Maradona) cometió errores que la iglesia católica suele calificar como pecados. Pero si pecas, puedes pedir perdón y recibir una absolución», manifestó un risueño Blatter, que con 82 años está alejado del fútbol después de haber sido involucrado en el FIFA Gate y ser acusado de administración fraudulenta.
– Los 11 momentos más tristes de la Selección en los mundiales
La final perdida ante Alemania puede encabezar perfectamente la lista de los 11 reveses más dolorosos que ha sufrido la Selección a lo largo de la historia. La presencia de Lionel Messi y la posibilidad de adquirir la corona en Brasil representaron ingredientes que todavía mantienen la herida abierta.
Las lágrimas de Diego Maradona en Italia fue un contexto similar. En la tierra donde el astro forjó su figura de Dios con el Napoli, no se pudo bordar la tercera estrella por el polémico arbitraje de Codesal. En aquella oportunidad al rey le arrebataron la corona.
Otro duro momento que protagonizó el astro argentino fue en 1994, cuando una enfermera porfiada tomó de la mano al as de espadas y lo llevó sin escalas a un control antidoping que daría el resultado menos deseado.
En el primer Mundial del siglo XXI el contexto fue otro. Con un equipo que amenazaba con bailar a sus rivales, la fiesta terminó temprano con la sorpresiva y prematura eliminación en el Grupo de la Muerte.
En cambio, en la edición anterior, Argentina cayó en la desgracia por la insólita expulsión de Ariel Ortega y la falta de fortuna. Todavía hay muchos simpatizantes que recuerdan el remate de Batistuta en el palo antes del gol agónico de Holanda.

Como pasó en la mayoría de los casos, Alemania volvió a aparecer en el camino sudamericano en 2006. El extraordinario proyecto de José Pekerman llegó a su final por un papelito traicionero que dejó a los argentinos afuera de la Copa del Mundo por penales.
Cuatro años más tarde, en Sudáfrica, el verdugo germano volvió a quebrar las esperanzas albicelestes; aunque en esa ocasión fue con un categórico y humillante 4 a 0 adverso. En menor medida, la frustración de 1982 volvió a ampararse en la figura de Maradona, dado que el joven que amenazaba con conquistar al mundo se fue expulsado en el clásico frente a Brasil.
La fraudulenta eliminación con Inglaterra en 1966, con roja a Rattin incluida, el golpe en Estados Unidos en los octavos de final frente a Rumania y otra nueva caída con el seleccionado británico en 2002 completan la nómina de los momentos más tristes que vivió la Selección a lo largo de la historia mundialista.
– Las frases de rock que eligió Sampaoli para decorar la concentración en Rusia y motivar a la Selección
Como mares que quiebran las rocas
O huracanes que llevan las olas
Así de fuerte somos
Vamos caminando hacia el sur
Hasta la montaña
Vamos caminando hacia el sur
Hasta encontrar lo que olvidamos entre el oro

La letra de «Huracanes», el tema de la banda Los Espíritus habla de cohesión, hasta de mística.
«Así de fuerte somos», aunque a la vista y al oído le falte una s a la frase, es un mensaje de la canción, que acompañó a la Selección en el complejo de Bronnitsy, el bunker en el que se cocinarán los sueños de Argentina en el Mundial.
Y, cada vez que la pared les habla a los jugadores, inconscientemente, les imprimirá una pátina de teflón a la moral, a la confianza…
La concentración del combinado nacional en Rusia está plagada de frases de rock, motivadoras, con un sentido. Llegaron ahí con las refacciones que realizó la AFA para adaptar las instalaciones a las necesidades de la Selección.
«Si tus pies hoy nacieron viento», de la canción «A estos hombres tristes», de Almendra. La leyenda del inolvidable Flaco Spinetta le soplará su magia a los botines de Messi y compañía.
«Yo vengo a ofrecer mi corazón». La Negra Sosa firmó un poema, Fito Páez lo hizo rock. Y Sampaoli lo convocó al Mundial.
«Una marca tuya llevará mi corazón», de «Nunca quise», de Intoxicados, tema futbolero hasta en su videoclip. Pity Álvarez, con la 10, como Messi.
«La tierra está vibrando», de «Civilización», de Los Piojos. Y vibrará, seguramente, Moscú, con el arribo masivo de los argentinos para alentar.
No faltan ni La Renga ni Los Redonditos de Ricota, importantes bandas de rock en Argentina.
Para la gente y el aficionado quedo marcada a fuego el tema «muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar», que movió multitudes en Argentina (y el exterior).


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