Tradiciones de Semana Santa: procesiones, liebres y huevos de Pascua …

– La semana santa, fuente de esperanza
DW(K.Krämer/E.R.Castillo/S.Damaschke/S.Peschel/D.Breitenbach/S.Oelze/N.Scherschun/M.Muno) — Las grandes festividades de las comunidades cristianas giran en torno a la vida de Jesucristo, fundador de su religión. Las de mayor relevancia tienen lugar durante el Viernes Santo, cuando se conmemora su muerte, y durante el Domingo de Pascua, cuando se celebra su resurrección. La fiesta más importante para los cristianos alemanes es la de la Navidad, que recuerda el nacimiento de Jesús de Nazareth –la transformación de Dios en un ser humano– con alegres rituales, unos más espirituales que otros; pero la Semana Santa es considerada como el período más propicio para reflexionar sobre el significado de los sucesos que marcaron su biografía.
En otras épocas, el Viernes Santo era el día festivo principal en el calendario de la Iglesia evangélica. Hoy por hoy, todas las confesiones cristianas tienden a coincidir en que tanto la fecha que evoca la muerte de Cristo en la cruz como el Sábado Santo están articulados de manera inquebrantable con el Domingo de Resurrección. “Quien sólo festeja el Viernes Santo incurre en un acto lamentable. Yo tengo que festejar también el Domingo de Pascua porque, si no lo hago, entonces tampoco he festejado correctamente el Viernes Santo”, sostiene Ulrich Lüke, profesor de Teología Sistemática y Biología en la Escuela Técnica Superior de Aquisgrán.

– Fuente de esperanza
El teólogo llama a no perder de vista el sentido de la Navidad: ella marca el comienzo de un ciclo que debe ser valorado como un todo. “Lo que empieza en Navidad –la encarnación de Dios, su transformación en un ser mortal– y culmina el Viernes Santo –el dolor y la última consecuencia de su condición humana– debe considerarse en conjunto”, señala Lüke. “¿Qué clase de solidaridad habría demostrado Jesús con la debilidad de la especie humana y la finitud de sus vidas si hubiera usado su poder para librarse del suplicio de la cruz?”, pregunta el experto, especializado en las relaciones entre las ciencias naturales y las cuestiones de la fe.
“De ahí que la Semana Santa –y ante todo los días sobre los que hemos hablado– abran nuevas perspectivas”, dice Lüke, haciendo referencia a la sensación de esperanza que sienten muchos cristianos al cavilar sobre los eventos históricos aludidos durante el Triduo Pascual: Viernes y Sábado Santo, y Domingo de Gloria. “El mensaje implícito en la resurrección de Jesucristo es que esta vida, que conocemos en su finitud y materialidad, no es lo último que vamos a ver”, explica el teólogo. En otras palabras: para los cristianos, estos días festivos abren una dimensión que va más allá de la vida sobre la Tierra y de la propia muerte.

– ¿De dónde vienen los huevos de Pascua?
Pareciera que la fábula del conejo de Pascua se originó durante la Edad Media, pero en realidad surgió durante la Ilustración, mientras las liebres saltaban y corrían por los prados e iban dejando huevitos decorados.
Esta fábula tiene poco que ver con la resurrección de Cristo, así como la Navidad poco tiene que ver con Papá Noel. Los protestantes, para explicarles a los niños el motivo por el cual hay muchos huevitos en Pascua, culparon a los conejos. Los huevitos simbolizan la nueva vida, por lo que es un símbolo de la resurrección.
– La bendición de los huevitos

Antiguamente, los huevos eran bendecidos en las iglesias y luego decorados para poder distinguir cuáles recibieron la bendición y cuáles no.
Los huevitos decorados eran entregados como regalo. Alois Dörin, experto en tradiciones populares, asegura que «la primera historia del conejo de Pascua surgió durante el siglo XVII en la literatura protestante».
Las liebres no eran las únicas que traían regalos durante Pascua.
Dependiendo de la región, los zorros y los cuervos tenían esta misma tarea.
Sin embargo, esto no perduró en el tiempo.
«Las liebres son más fáciles de humanizar o personificar,” sostiene Alois Dörin.
– La liebre y su falsa fertilidad

Algunos expertos han investigado otras posibles explicaciones en viejas leyendas.
La diosa alemana de la primavera y la fertilidad, Ostara, quien iba acompañada por una liebre. Sin embargo, esta teoría es errónea.
«Ahora sabemos que esta diosa nunca existió,” dijo Döring. «Fue un invento del siglo XIX”, afirma el especialista.
En conclusión, la suposición de que la diosa Ostera fue la que le dio el nombre a la Pascua no es verdad.
Döring explica: «Es posible que la palabra Pascua provenga del indogermánico y signifique ‘aurora’”.
La iglesia celebra la resurrección de Cristo durante el amanecer, al igual que el bautismo de nuevos miembros, por lo que la palabra Pascua puede provenir de las palabras germánicas «ausa” o «austr”, que significan «derramar agua”.
– Fuego y agua, símbolos de la Pascua
Los creyentes aseguran que el agua bautismal bendecida tiene poderes curativos. Otra razón por la que el agua es considerada santa es porque la vela de Pascua es sumergida en ella mientras se pronuncia una bendición, explica Döring.
Desde el siglo XII, la vela de Pascua es prendida con un gran fuego que simboliza la resurrección de Cristo, y esa «luz expulsa la oscuridad del corazón”.

En la tradición de los ortodoxos griegos, el patriarca entra a la iglesia con una lámpara de aceite.
Se cree que el fuego santo baja de los cielos para prender la lámpara.
El patriarca luego se la pasa a los creyentes para que cada uno pueda prender sus velas.
El ritual simboliza la esperanza antes de la resurrección de Cristo.
A lo largo de toda Alemania, durante la noche anterior a Pascua se prenden enormes fogones. Este ritual tiene raíces paganas.
El experto Döring explica que «en Alemania, el fuego es asociado con Pascua al igual que el conejo con los huevos”.
Tras el Concilio de Nicea, la Pascua se celebra durante el primer domingo después de la primera Luna llena luego del comienzo de la primavera.
Por lo que Pascua se celebra entre el 22 de marzo y el 25 de abril, que es cuando se puede observar conejos recién nacidos corriendo y saltando por los prados.
– ¿Por qué los conejos ponen huevos en Pascua?

La Dra. Karin Bürkert investiga e imparte clases en la Universidad de Tuebingen en el Instituto Ludwig-Uhland de Ciencias Culturales Empíricas.
– DW: Señora Bürkert, ¿de dónde viene el conejito de Pascua?
Karin Bürkert: No lo puedo decir con toda seguridad, porque hay muchos mitos con respecto a la Pascua. En diversas regiones y en diferentes épocas, la gente se ha inventado mitos y leyendas para dar forma a ciertas fiestas y ritos.
La celebración de la Pascua es una simbiosis entre la resurrección cristiana y la festividad de la primavera antes de la era de Cristo. Nos encontramos símbolos muy relevantes, como la fertilidad, la vida y la luz. El huevo de Pascua representa la fertilidad, la perfección, la vida y la resurrección, pero también el conejo como símbolo fértil. Este encarna la capacidad de reproducción, la alegría de vivir y la curiosidad ante la vida.
– ¿Hay diferencias regionales con las costumbres?
El conejo de Pascua apareció por primera vez en las mismas regiones en las que apareció también el árbol de Navidad: en Alsacia, en la región del Palatinado y en el Rin del Norte. Son más bien zonas protestantes. Una teoría podría ser que tras la Reforma del siglo XVI, la Pascua se convirtió en una fiesta burguesa y no solo religiosa. Cada vez se dedicaba más tiempo a la educación de los niños, y el conejo de Pascua se introdujo como elemento mitológico que encajase en el aspecto educativo. En otras regiones fueron el gallo o la gallina, la cigüeña y el zorro.
¿Desde cuándo existe el mito con estos animales?
Los cuentos proceden de los siglos XVI y XVII. El hecho de que el conejo se haya impuesto como mito de la Pascua es un fenómeno del siglo XX y de la comercialización.
¿El conejo siempre estuvo relacionado con la celebración de la Pascua?
Las interpretaciones varían. En el arte cristiano existe «la representación de los tres conejos” de 1585. Pero también aparecen otros animales, por lo que no podemos decir que el conejo es el animal que se impuso para representar la Pascua. Los cuentos infantiles populares del siglo XX, como el clásico «La escuela de conejitos” de 1924 y la industria chocolatera, sí que propiciaron el auge del conejo.

La Dra. Karin Bürkert.
Los niños en la actualidad buscan los huevos de colores, pero también de chocolate y otros productos dulces. ¿Desde cuándo se celebra la Pascua con dulces?
No hace mucho tiempo. Después de la Segunda Guerra Mundial, desde los años cincuenta la gente se podía permitir regalar chocolate a los niños. ¿Desde cuándo el huevo dejó de ser un tesoro?
Durante mucho tiempo la gente se regalaba un huevo de verdad, pan, galletas en forma de ovejitas de Pascua. Eran nutritivos y lo suficientemente dulces.
Que un conejo ponga huevos resulta un tanto absurdo. ¿Qué tiene que ver un conejo con los huevos?
Nada. En muchos escritos se habla de que engañaban a los niños y a los tontos contándoles la historia de que el conejo ponía huevos de Pascua, con el fin de divertirse y de educar un poco a los niños. En el sentido de que ellos tenían que reflexionar sobre si lo contado era verdad o no. Por eso, se dice que es una costumbre urbana que también se adoptó en el campo, pero no al revés. A los niños del campo no se les podría haber dicho este tipo de historias.
La tradición del conejo de Pascua se difundió por todo el mundo. En Estados Unidos y Australia, el Easter Bunny esconde sus huevos. ¿Cómo explica su éxito?
Por la globalización y las diversas corrientes migratorias. La gente se ha llevado la historia siempre consigo. Claro, también por la publicidad y la industria que no conocen ni fronteras regionales ni estatales.
Nuestro departamento no estudia las costumbres relacionadas con su procedencia, nos parece bastante aburrido. Es más interesante investigar por qué algo es popular. ¿Qué hacen las familias y los niños con esas costumbres? Creo que siempre diría que estimulan la creatividad: pintar huevos e inventar juegos para comprender y dar sentido a las fiestas cristianas y a los cambios de estaciones del año. Un mito así ofrece muchas posibilidades: juegos, diversión y regalos. Regalar como forma de revivir las relaciones sociales.
– El huevo, objeto de arte y diseño

Puro lujo: los valiosos huevos de Fabergé fueron creados entre 1885 y 1917 en el taller del joyero Peter Carl Fabergé, en San Petersburgo. En el curso de los años se elaboraron 50 de estas obras de arte en forma de huevo, por encargo de los zares. Fueron concebidos como regalo de Pascua de Resurrección para esposas y amantes. Hoy en día se los puede admirar en museos y colecciones privadas.

Humpty Dumpty tuvo un final trágico. Esta figura de una antigua canción infantil británica (en algunas traducciones llamado Zanco Panco o Tentetieso), se cayó de una muralla, se quebró y ni siquiera los hombres del rey pudieron recomponerlo. Este dibujo de Humpty Dumpty pertenece al libro «Alicia detrás del Espejo», de Lewis Carroll (1871).


El huevo, en otra expresión antística: este huevo frito en un sartén es un pictograma del mundo de los emojis. Hoy en día, parece impensable prescindir de smilies y otros símbolos a la hora de mandar mensajes. Entretanto existen más de 2.000 y cada día se suman otros nuevos.


El óleo de Salvador Dalí «Metamorfosis de Narciso» (1937), aborda el mito griego de Narciso. El hermoso joven que contempla embelesado su reflejo en el agua se transforma en esta imagen onírica en una gigantesca mano, que sostiene un objeto con forma de huevo, del cual brota un narciso. El huevo es un motivo que aparece con frecuencia en la obra del surrealista español.

Monumentales esculturas de huevos adornan el techo del Museo de Dalí, en la localidad catalana de Figueres, de donde era oriundo el pintor. Allí se exhiben pinturas, dibujos, esculturas, instalaciones, hologramas y fotos del maestro. El mismo diseñó el edificio, como un «gran objeto surrealista», del cual los visitantes puedan salir con la sensación de haber tenido un fabuloso sueño.


La noche antes de su muerte, Jesús lavó los pies a sus discípulos. Con ello quería mostrarles que todos deberíamos estar dispuestos a servir. Para recordarlo, representantes eclesiásticos de alto rango lavan cada Jueves Santo los pies a otros sacerdotes, como está haciendo en la imagen el patriarca de la Iglesia ortodoxa griega de Jerusalén, Teófilo III.


En España, la Semana Santa se celebra por todo lo alto, sobre todo en la sureña región de Andalucía. En la imagen, un grupo de jóvenes de una iglesia de Ronda (Málaga) se preparan para pasear una imagen de la virgen María por la ciudad.
Junto a las figuras sagradas caminan los «penitentes». A menudo marchan con los pies descalzos, además de con sus largas vestimentas y el capirote sobre sus cabezas. Las tradicionales procesiones se han convertido con el paso del tiempo en una verdadera atracción turística, lo que hace que el precio de los hoteles sea frecuentemente mayor que en temporada alta.

En muchos lugares se organizan representaciones de teatro callejero que reviven la captura y la tortura de Jesús el viernes Santo. En la ciudad maltesa de Rabat los actores representan la flagelación de Cristo en el palacio de Poncio Pilato.
En Filipinas, algunos cristianos se autoflagelan para seguir los pasos de Cristo. Tras el sangriento ritual, permanecen un rato en el suelo con los brazos extendidos. También ocultan sus rostros, como los penitentes españoles: llevan máscaras para mantener el anonimato que exige la penitencia.

Hay mucho más que el conejo y los huevos de Pascua. Las tradiciones de Semana Santa son enormemente variadas.












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