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Nabucodonosor II …


Los tres judíos son llevados ante Nabucodonosor (1565), Philip Galle

Ancient Origins(R.Stone)Nacido el año 634 a. C., en Babilonia, Nabucodonosor II se acabaría convirtiendo algún día en uno de los más grandes de los antiguos reyes babilónicos. Hijo primogénito de su predecesor Nabopolasar, desde muy joven Nabucodonosor demostró ser un prometedor futuro líder de Babilonia, derrotando a los ejércitos egipcios en Karkemish (605 a. C.) y sometiendo de este modo tanto a Siria como a Fenicia al dominio babilónico, incluso antes de haber ocupado el trono.

Nabucodonosor dio sus primeros pasos en la poderosa y estable ciudad-estado de su padre Nabopolasar. Éste, gran militar, se alzó con el poder en Babilonia durante un período de inestabilidad, y de hecho él mismo era un oficial asirio, no un nativo de linaje babilónico.

Al morir Nabopolasar, dejó tras de sí inmensas cantidades de riquezas y una Babilonia poderosa en la que su hijo podría prosperar. Tras haber liberado Babilonia del dominio de los Asirios, el padre de Nabucodonosor puso los cimientos del impresionante Imperio Neobabilónico, dejando a Nabucodonosor en las circunstancias ideales para llevar a Babilonia a la vanguardia del mundo antiguo. Y eso fue exactamente lo que Nabucodonosor II hizo.

Daniel interpretando el sueño de Nabucodonosor (1917) W. A. Spicer

Antes de su sucesión al trono, Nabucodonosor se casó con Amytis de Media, quien supuestamente era hija o nieta del rey Ciáxares de Media, cómplice de Nabopolasar en su lucha por liberar a Babilonia del dominio asirio. Este matrimonio pretendía asegurar que la alianza forjada entre Medos y Babilonios continuaría siendo fuerte e inquebrantable en los años venideros. La relación de Nabucodonosor con la bella Amytis acabaría más tarde por dar lugar a una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo: los Jardines Colgantes de Babilonia.

– Un gran comandante

Nabucodonosor era considerado en su época uno de los más grandes generales del mundo conocido. En su pugna por hacer de Babilonia la ciudad-estado más poderosa de Oriente Medio, Nabucodonosor inició numerosas guerras con el objetivo de aumentar los territorios, la influencia y el alcance de Babilonia.

De él se dice que expulsó a los judíos de Babilonia, capturando más tarde Jerusalén en el año 597 a. C. para a continuación destruir el Primer Templo (también conocido como Templo de Salomón) y la propia ciudad en el 587 a. C.

El Ejército de Nabucodonosor Destruye Jerusalén (1630-1660) 

Nabucodonosor y sus ejércitos se enfrentaron a los egipcios y a los asirios de nuevo, derrotando a unos y a otros y consiguiendo de este modo controlar todas las rutas comerciales de Mesopotamia, que iban desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo, tras haber sometido además a Sirios y Palestinos.

– Las poco amables descripciones de Nabucodonosor en la Biblia

Aunque los logros políticos y militares de Nabucodonosor fueron grandiosos, no fue siempre retratado bajo la luz favorable con la que muchos académicos le describen. La Biblia, concretamente, en un texto por el que Nabucodonosor es ampliamente conocido, describe al rey Babilonio con un aspecto mucho más “bárbaro”, siendo el pasaje en el que esto se pone más claramente de manifiesto el de la captura de Jerusalén.

Más aún, es en el propio Libro de Daniel donde se menciona por vez primera el brote de locura de Nabucodonosor—un período de siete años durante el cual el rey vive en los bosques tras haberse vuelto loco, locura supuestamente debida a su codicia y orgullo.

“Y al punto se cumplió la palabra en Nabucodonosor: fue arrojado de entre los hombres, se alimentó de hierba como los bueyes, su cuerpo fue bañado del rocío del cielo, hasta crecerle sus cabellos como plumas de águila y sus uñas como las de las aves.” (Daniel 4, 30)

Nabucodonosor (1795/1805), William Blake

Aunque ésta es otra anécdota por la que Nabucodonosor es muy conocido, los especialistas no están seguros de si este relato es literal o metafórico, ni siquiera de si realmente le ocurrió a él y no a alguno de sus sucesores. En cualquier caso, este brote de locura no amenazó en absoluto la autoridad de Nabucodonosor, ya que después de estos siete años, Nabucodonosor regresó a su puesto como soberano del Imperio Neobabilónico.

Tras su muerte, acaecida en el año 562 a. C., a Nabucodonosor II le sucedió su hijo Amel-Marduk, de cuyo reinado sabemos muy poco. No fue hasta la sucesión al trono de Nabonius, en el año 555 a. C., cuando el gran imperio de Nabucodonosor volvió a tener un líder firme de nuevo. Nabonius a su vez fue depuesto por el rey persa Ciro el Grande en el año 539 a. C.

Ciro el Grande entrando en batalla, palacio de Versalles, Francia 

Hasta el momento en el que Ciro el Grande se apoderó de Babilonia y la incorporó a su ya por aquel entonces extenso Imperio Persa, el de Nabucodosnosor siguió siendo uno de los mayores imperios de Oriente Medio.

Su espléndida obra arquitectónica

El rey babilonio Nabucodonosor II sigue siendo conocido aún a día de hoy como el líder de uno de los más poderosos antiguos imperios que precedieron al de los Atenienses del Período Clásico Griego. No obstante, además de su destreza militar, Nabucodonosor demostró su capacidad de liderazgo de otras formas más duraderas.

Por medio de un riguroso e intenso esfuerzo constructivo que se prolongó desde antes de ser rey hasta su muerte en el 562 a. C., Babilonia fue transformada hasta llevarla a la altura de una poderosa civilización de la antigüedad. No sólo se restauraron los templos, recuperando éstos su gloria del pasado, sino que además Nabucodonosor emprendió dos de los más sobresalientes proyectos de la antigua Mesopotamia: la Puerta de Ishtar y los Jardines Colgantes de Babilonia.

– La gran puerta de Ishtar

Construida en el 575 a. C. por orden del rey Nabucodonosor II, la Puerta de Ishtar era uno de los muchos accesos que envolvía y protegía a la ciudad de Babilonia contra posibles ataques del exterior. Octava puerta de la ciudad interior, la creación de esta colosal estructura fue tanto una maniobra defensiva como política. Forjada de espléndidos ladrillos vidriados ornamentados de lapislázuli y oro, la puerta resplandecía tan vibrante y poderosamente como el sol.

El lapislázuli era venerado en el mundo antiguo por su intenso color, y su amplia utilización en la Puerta de Ishtar servía de símbolo tanto para los ciudadanos de Babilonia como para sus visitantes de que esta ciudad-estado era increíblemente rica y poderosa.

Réplica de la Puerta de Ishtar en el emplazamiento de la antigua Babilonia, Iraq 

La decoración de la superficie de la puerta va más allá de este ideal, y fue cubierta de representaciones de diversos dioses y diosas Mesopotámicos, tanto bajo forma humana como animal, apareciendo como dragones dorados, criaturas de fino cuello que se asemejan a perros estilizados, y uros, los antiguos bisontes euroasiáticos.

El perímetro de la puerta fue diseñado con motivos de flores abiertas, que simbolizaban la fertilidad de Babilonia, mientras que la senda de los leones evidenciaba la magnificencia de Nabucodonosor II como poderoso rey de la ciudad más poderosa.

Detalle de los leones y las flores de la Puerta de Ishtar, Museo de Pérgamo, Berlín

Sin embargo, uno de los rasgos más notables de la Puerta de Ishtar, es la larguísima inscripción de Nabucodonosor II en la que expresa cómo dio orden de construir la puerta y eligió personalmente los motivos que la adornarían, sirviendo como prueba de la magnificencia de su obra y como advertencia a todos aquellos que se atrevieran a franquear la puerta para que admiraran la magnificencia del rey que la había erigido.

La inscripción de Nabucodonosor, Museo de Pérgamo, Berlín 

– Los jardines colgantes: Una de las siete maravillas del mundo antiguo

El otro proyecto más destacado que se cree que se construyó bajo la dirección de Nabucodonosor II fue el de los Jardines Colgantes de Babilonia, considerados una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Consistía en diferentes niveles o terrazas de jardines con árboles, enredaderas y todo tipo de flores, los Jardines Colgantes fueron un impresionante logro del Imperio Neobabilónico, constituyendo un oasis en pleno centro de su capital.

Muchos historiadores creen que aunque en realidad fuera Nabucodonosor II el que proyectó la construcción de los Jardines Colgantes, lo hizo por su reina Amytis, procedente de Media, región cercana a la antigua Persia.

Ilustración de los “Míticos Jardines Colgantes de Babilonia” (1901) 

Una de las razones por las que no podemos asegurar la autoría de Nabucodonosor en la construcción de los jardines es la ausencia de pruebas procedentes de su época, lo que incluye también a los propios jardines, perdidos desde hace muchos siglos. La descripción más antigua de los Jardines Colgantes de la que disponemos data del año 290 a. C., siglos después de la muerte de Nabucodonosor, y aparece en los escritos de un sacerdote babilonio, Beroso.

Sin embargo, la obra de Beroso ya llevaba perdida por aquel entonces largo tiempo, y sus palabras están recogidas únicamente de segunda mano por otros autores que las transcribieron aún más tarde. Por esta razón, desconocemos si Beroso siquiera pudo contemplar con sus propios ojos los jardines, o si su descripción tiene como fuente otro testimonio, ya que ha pasado demasiado tiempo entre sus escritos originales y las copias de las que disponemos como para estar seguros.

Los documentos que han llegado hasta nosotros no aportan ninguna descripción convincente y detallada del jardín, sino más bien un cuadro general de un paraíso verde que “era inclinado como una colina y […] de forma semejante a la de un teatro”, siendo ésta la fuente más ampliamente aceptada en la que se basaron siglos más tarde los autores griegos y romanos, como Estrabón.

Reconstrucción hipotética en miniatura de los Jardines Colgantes de Babilonia 

– Dos obras excepcionales, un solo rey

Por muy fascinante que la vida de Nabucodonosor II pueda resultarnos, es indudablemente cierto que su fama entre los profanos proviene de estas dos destacadas obras arquitectónicas: la Puerta de Ishtar y, más significativamente, los Jardines Colgantes.

Tanto la una como los otros tuvieron su lugar entre las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, y aunque solo los Jardines Colgantes continuaron en la lista, la Puerta de Ishtar sigue fascinando y despertando admiración entre quienes la contemplan.

Nabucodonosor se aseguró de que su nombre quedara inmortalizado en esta construcción formidable, grabando su nombre con letras de oro sobre el lapislázuli, y cincelando de este modo en la historia uno de sus más impresionantes logros políticos.

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