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– Slow Sex: por qué no querrás dejar de practicarlo
elmundo.es¿Has oído hablar del Slow Sex? Se ha puesto de moda últimamente, pero quizás te preguntes el motivo de tanto revuelo. Bien, pues antes de nada debes saber que el Slow Sex, que proviene del inglés «sexo lento», es un tipo de práctica sexual que se basa en mantener sexo sin prisas, tomándose tiempo y adquiriendo una total conciencia de lo que se está haciendo en todo momento.
Así pues, la finalidad del Slow Sex es disfrutar del camino, sin importar la meta. Es decir, el orgasmo deja de ser el principal objetivo de la relación sexual y lo importante es la culminación de una sesión de sexo deliciosamente placentera. El Slow Sex se basa en la creencia de que para disfrutar del sexo, tienes que tomártelo con calma. En este sentido, juegan un papel muy importante los preliminares y los juegos eróticos.
Lo bueno de practicarlo y ¿por qué es tendencia?
Son muchas las parejas que, cuando llevan ya tiempo juntas, experimentan una cierta monotonia en el ámbito sexual y necesitan probar cosas nuevas para reavivar la llama de la pasión. El Slow Sex pretende ser un salvavidas en este sentido y ofrecer a las parejas una nueva forma de practicar y disfrutar del sexo, sin prisas.
Y es que, según varios estudios llevados a cabo en los últimos años sobre prácticas sexuales de las parejas, la media de duración en la cama de los españoles es de unos 15 minutos. Lo que convierte el Slow Sex en algo considerado tan bueno es que lanza la siguiente reflexión a la pareja: ¿Qué necesidad hay de durar un cuarto de hora si se puede duplicar o triplicar el tiempo de excitación y, por tanto, de placer? ¡Ahí está la clave del éxito, lo que ha convertido en tendencia el Slow Sex!
Pero, ¿cómo prolongar la relación sexual? Evidentemente, se deben seguir algunas pautas para lograr practicar el Slow Sex de forma correcta. La principal premisa a tener en cuenta es que la atención debe centrarse en los juegos eróticos, los preliminares y la exploración de las zonas erógenas de ambos miembros de la pareja. La penetración debe dejarse de lado y pasar a dar más importancia a todos estos conceptos, normalmente supeditados a conseguir el orgasmo.
Pautas a seguir para practicar el Slow Sex

Para practicar el Slow Sex lo más importante es retrasar la eyaculación con el fin de prolongar el tiempo de duración en la cama y que ambos miembros de la pareja puedan disfrutar más de sus cuerpos.
Aquí van algunas pautas a seguir:
1. Exploración del cuerpo del otro
Descubrir el cuerpo del otro no es tan sencillo como parece y, para empezar, es importante ponerse unas reglas. Por ejemplo, la pareja puede acordar disfrutar de una noche de placer sin penetración. Entonces, empezar a experimentar el gozo de descubrir nuevos rincones erógenos del cuerpo jugando con los mordisquitos, las caricias, la lengua, una venda en los ojos…
2. Comunicarse y hablar
Cuando la pareja empieza a disfrutar de la relación sexual, el Slow Sex aconseja parar con el objetivo de retrasar el orgasmo y ganar confianza en la pareja. Entonces, después de parar en mitad de la faena, es cuando la pareja debe hablar, comunicarse, mirarse a los ojos…En definitiva, alcanzar un nuevo nivel de confianza mutua. Es un buen momento para aprovechar y hablar de las fantasías sexuales.
3. Prohibido usar las manos
Para retrasar el orgasmo, es importante atreverse a experimentar con el juego de prohibir el uso de las manos durante la relación sexual. Se trata de algo muy simple, pero que es más complicado de seguir de lo que parece y que, cabe recordar, provoca una gran excitación. Con las manos fuera de juego, la pareja debe usar la imaginación. Así, se tarda mucho más en llegar al orgasmo.
4. Sí a los juguetes sexuales
Es recomendable apostar por adquirir varios juguetes sexuales si se quiere disfrutar del Slow Sex plenamente. Sin embargo, es importante intentar no usar los juguetes sexuales focalizándose en los genitales, ya que el placer es inmediato. El Slow Sex fomenta el uso de estos juguetes en otras partes del cuerpo. Por ejemplo, un vibrador puede usarse en la zona anal o cerca de los pechos.
5. ¡A jugar con los sentidos!
Los sentidos toman mucha importancia en la práctica del Slow Sex y, con la finalidad de potenciarlos al máximo, es importante dar rienda suelta a la imaginación. La pareja puede usar hielos, velas, aceites aromáticos o, incluso, alimentos o bebidas afrodisíacas para experimentar con los cinco sentidos y prolongar la excitación sexual.

6. Apostar por un erotismo de calidad
Para retrasar el clímax, la pareja debe dejarse llevar por la creatividad y no tener miedo a adoptar ciertos roles durante el acto sexual. Poner en práctica fantasías sexuales es la apuesta que hace el Slow Sex hacía un erotismo de calidad. Adoptar roles, por ejemplo, con indumentaria sexy, utilizando picardías, llevando a la práctica un sensual striptease o teniendo a mano unas esposas para atar a la pareja en la cama…¡Hay mucho donde elegir!
7. El juego de vendarse los ojos
Es muy fácil jugar a taparle los ojos al otro miembro de la pareja o que la pareja te los tape a ti y dejarse llevar por la excitación del momento. También podéis vendaros los ojos los dos. Es un juego que puede ser divertido y muy excitante, pues pasan a coger protagonismo las manos y los labios, unas partes del cuerpo que obligan a realizarlo todo más despacio.
8. Sin miedo a la felación y al cunnilingus
Aunque no es recomendable abusar de esta práctica si lo que se pretende es prolongar la relación sexual, la felación y el cunnilingus pueden ser grandes aliados del placer sexual duradero. Para llevarlos a cabo de la forma que pretende el Slow Sex se debe focalizar la atención en las zonas de alrededor del pene y la vagina: ingles, testículos, perineo… Todas ellas son zonas con un gran potencial sexual.
– ¿Qué es el sexo kink? ¡Dale un toque atrevido a tus relaciones!

La denominación ‘sexo kink’ proviene del inglés y hace referencia a las prácticas sexuales fuera de lo convencional. Es decir, el sexo kink engloba aquellas prácticas sexuales que añaden un toque de novedad y picaresca a las relaciones sexuales convencionales. Es un sexo atrevido, espontáneo, explosivo y algo pervertido que, a menudo, se lleva a cabo con complementos y juguetes sexuales.
Las personas que practican el sexo kink se caracterizan por tener una mente abierta y tolerante, con tendencia a la innovación y sin miedos a los prejuicios y los tabúes. Son personas a las que les gusta experimentar y descubrir. Pero, cuidado, no se trata de gente amante del sadomasoquismo ni de prácticas sexuales que puedan conllevar dolor. Es importante tener claro que en cualquier momento se puede decir que no.
Algunos psicólogos han analizado el sexo kink y las personas a las que les gusta practicarlo. Es el caso de Richard Sprott, psicólogo de la Universidad Estatal de California en East Bay (Estados Unidos) y DJ Williams, sociólogo de la Universidad de Idaho (Estados Unidos). Ambos investigadores han llegado a la conclusión, tras analizar a personas amantes de este tipo de sexo alternativo, que practicar el sexo kink requiere tiempo, cierto nivel de habilidad y experiencia.
Destacan que las personas que han practicado este tipo de sexo poco convencional se sienten «abrumadas». Lo explican en declaraciones a los medios de comunicación: «Más del 90% muestra emociones positivas, libertad, placer, sensación de aventura, alivio del estrés y relajación y una forma motivadora de expresión».
¿Cuáles son las 3 claves del sexo kink?
El principio básico del sexo kink es la espontaneidad y los amantes de este tipo de prácticas sexuales adoran el «aquí te pillo, aquí te mato». Para ellos, cualquier momento es bueno para dejarse llevar por la pasión y el disfrute sexual en todo tipo de escenarios y situaciones, que pueden conllevar riesgo o posibilidad de ser pillados por otra persona.

- Fantasear: la fantasía es fundamental a la hora de disfrutar de esta modalidad y es importante que ambos miembros de la pareja sean capaces de crear escenarios excitantes en su mente. El poder de la imaginación resulta básico para el sexo kink.
- Comunicar: para que ambos miembros de la pareja disfruten al máximo, la comunicación entre ellos es básica para practicar esta modalidad de sexo. Ambos tienen que saber qué gusta y qué no al otro, cuáles son sus fantasías, etc.
- Jugar: en el sexo kink hay que disfrutar jugando, probando y experimentado cosas nuevas. Además, se pueden utilizar diferentes juguetes eróticos y complementos para hacer realidad las fantasías, como un ‘Satisfyer’ o un látigo y unas esposas, por ejemplo.
¿Cómo convertirse en un amante ‘kinky’?
Existen algunas reglas para que, si lo deseas, puedas iniciarte en el sexo kink y convertirte en todo un amante ‘kinky’. ¡Toma nota!
- Debes saber fantasear, crear imágenes mentales y dejarte llevar por ellas.
- Debes tener muy claro qué te motiva sexualmente y qué elementos te gustaría que formaran parte de la relación sexual con tu pareja.
- Debes estar abierto a dejarte llevar por el juego sin prejuicios.
- Debes estar dispuesto a innovar y probar cosas nuevas en el ámbito sexual.
- Debes tener la confianza suficiente con tu pareja para expresarle tu deseo de experimentar.
- Debes consensuar con tu pareja las reglas del juego a seguir.
- Es importante que no tengas demasiadas expectativas. Es mejor ir creando pequeños retos con los que las dos partes se sientan cómodas.
- Debes expresar a tu pareja qué te gusta y qué no, independientemente de lo que la pareja espera y de manera respetuosa y abierta.
– ¿Cuánto durar haciendo sexo? ¡Descubre si estás por encima de la media!

Muy probablemente alguna vez te habrás preguntado cuánto tiempo dura, o se supone que tiene que durar, el buen sexo. ¿Una hora y media? ¿Un cuarto de hora? Muchas han sido las personas que a lo largo de la historia se han preguntado cuánto debe durar el acto sexual para ser considerado satisfactorio para ambas partes.
Tras decenas de estudios realizados a lo largo de años y años, los expertos en sexología humana afirman que la única conclusión a la que se ha podido llegar es que el sexo en pareja dura un promedio de entre cinco y siete minutos. ¿Estás en la media?
Duración del acto sexual según la ciencia
El mayor estudio que se ha realizado sobre cuánto debe durar la relación sexual es de 2005 y se publicó en el Journal of Sexual Medicine. El estudio, llevado a cabo por expertos holandeses, analizó a 500 parejas a las que pidieron que pusieran el cronómetro cuando el pene se introducía en la vagina y que dieran al stop cuando salía de ella.
Al recoger todos los datos, los investigadores descubrireron que había una gran variedad en los tiempos de duración del acto sexual según cada pareja, que iban desde los 33 segundos hasta un máximo de 44 minutos.
Así pues, y según este estudio, no existe una duración de la relación sexual que se pueda considerar «normal». Sin embargo, al hacer una media de todos los coitos analizados, se estimó que la duración más habitual era de 5,4 minutos en parejas heterosexuales.
Expectativas y realidad, nada que ver
Todos tenemos muchas expectativas puestas en la duración de una relación sexual y estas expectativas poco o nada tienen que ver con la duración real del mismo. Recientemente la web británica Saucy Dates, que se dedica a organizar citas, realizó una encuesta a un total de 3.863 hombres y mujeres para descubrir cuánto tiempo les gustaría que durase la relación sexual.
Los resultados no dejan de ser sorprendentes, pues muestran el abismo existente entre realidad y deseo. Al preguntar cuánto tiempo les gustaría que durase el sexo, las mujeres respondieron una media de 25 minutos y 51 segundos; casi media hora. Los hombres respondieron algo similar, 25 minutos y 43 segundos.
Y, en cambio, al preguntar a los hombres participantes en el estudio cuánto duró la última relación sexual que tuvieron antes de participar en esta encuesta, los investigadores se dieron cuenta de que el hombre promedio de cualquier país y de cualquier edad no puede acercarse a la duración ideal.

¿Estás por encima o por debajo de la media?
La ciencia afirma que los humanos duramos un promedio de cinco minutos de coito y queremos aguantar hasta los 13. Y, sin embargo, nos seguimos preguntando si estamos en la media porque tan malo puede ser durar poco como alargar demasiado el tema.
En la revista Melmagazine se realizó una encuesta en la que se preguntó a unas 50 mujeres cuánto querían que durase el acto sexual. Las respuestas fueron muy diferentes según si la mujer estaba casada o soltera. Y, sin embargo, a pesar de la gran diferencia entre las respuestas, se encontró un patrón común: la mayoría querían que el coito durase menos de 30 minutos.
La duración ideal del sexo
Teniendo en cuenta los últimos estudios realizados sobre el tema, se puede afirmar que el acto sexual debería durar entre 5 y 30 minutos. Ello no quiere decir que el coito debe durar este tiempo, sino que puede abarcar toda la realción sexual.
Es decir, si los preliminares se alargan y duran mucho, puede que sea suficiente con un coito de tres minutos para que ambas partes, tanto el hombre como la mujer, queden satisfechos. O puede que los preliminares sean breves y se alargue el momento del coito. Todo ello dependerá de cada pareja. Así pues, la duración ideal del sexo es muy sujetiva. Lo importante, dicen algunos, es disfrutarlo y olvidarse del tiempo transcurrido.
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