Historia de la tipografía (1ra. Parte) …

Orígenes
Tentulogo — Para empezar a entender el origen de la tipografía, es lógico y fundamental, entender primero lo que es la escritura y su repercusión en la humanidad.
La escritura es un sistema de representación gráfica de una lengua, por medio de signos grabados o dibujados sobre un soporte. Es un método de intercomunicación humana que se realiza por medio de signos visuales que constituyen un sistema.
La aparición de la escritura es lo que da origen a la Historia, para salir de aquella época enigmática y desconocida que fue la Pre-Historia.
Como medio de representación, la escritura se diferencia de los pictogramas en que es una codificación sistemática que permite registrar con toda precisión el lenguaje hablado por medio de signos visuales regularmente dispuestos. Además los pictogramas no tienen generalmente una estructura secuencial lineal, como sí tienen el habla o la escritura.
– Los albores de la escritura. La pictográfica

En el amanecer de la Historia, hace de cinco mil años, aparece la raza semítica, con una lengua y rasgos fisiológicos comunes, procedente de Arabia, Fenicia, Siria, que llega con su cultura rudimentaria a Egipto, estableciéndose en el Delta del río Nilo, y en la comarca de Uruk, en la Baja Mesopotamia.
Los semitas son gente con un gran sentido de la organización y crean la primera forma de escritura: la pictografía.
La escritura pictográfica basa su sistema en el dibujo de formas, seres u objetos, que situados uno detrás de otros explican una historia, un hecho, un acuerdo.
La escritura pictográfica supone, pues, un cuento sin palabras, en el que no interviene el sonido de las palabras.
– La escritura proto-sumeria

El desarrollo de la escritura pictográfica hacia la cuneiforme, pasó por diferentes etapas.
En la ilustración que se muestra a la derecha, se puede ver como las imágenes del 3.000 antes de Cristo, son claramente formas pictográficas que aparecen en el sistema proto-sumerio.
Los de las segundas filas ya son una representación cuneiforme de hacia el 2400 a. C., obsérvese que todavía hay un acercamiento al dibujo original, pero ya se tiende a representar las ideas por signos abstractos.
Finalmente, los signos de las terceras filas, del 650 a. C., son definitivamente silábicos, y allí puede verse su equivalencia fonética sumeria y su significado.
– La escritura sumeria: Cuneiforme

La escritura cuneiforme está aceptada comúnmente como la forma más temprana conocida de expresión escrita de la que se han encontrado restos arqueológicos.
Fue creada por los sumerios a finales del cuarto milenio a. C. Surgió como un sistema de pictogramas. Con el tiempo, las representaciones pictóricas se simplificaron y se hicieron más abstractas, dando lugar a lo que se conoce como escritura cuneiforme.
Las primeras escrituras cuneiformes deben su nombre y su forma a que los escribas, utilizaban cuñas (punzón o estilo afilado, fabricado a partir de cáñamo) para hacer incisiones sobre las tablillas de barro antes de cocerlas.
Las tabillas estaban escritas en columnas (variantes en número), que indicaban:
- La serie y el número de la tablilla en esa serie, para su correcta catalogación.
- Texto.
- Colofón, que contiene a su vez la primera línea de la siguiente tablilla, el propietario de la tablilla, el año de reinado del soberano correspondiente, en ocasiones los títulos del mismo, la ciudad de la escuela y el nombre del escriba y raramente, el autor.
Evidentemente el uso no quedaba restringido a las tablillas; por ejemplo encontramos escritos en los ladrillos de la Babilonia del primer milenio el nombre de Nabucodonosor II.
La escritura cuneiforme fue posteriormente adoptada por los acadios, babilonios, elamitas, hititas y asirios para escribir sus propias lenguas. Fue ampliamente usado en Mesopotamia durante 3000 años, pese a que la naturaleza silábica del alfabeto, al ser refinado por los sumerios, resultaba poco intuitiva a los hablantes de lenguas semíticas.
– La escritura egipcia: jeroglífica, hierática y demótica.
El sistema de escritura egipcio comprende tres tipos básicos: jeroglífica, hierática y demótica, esta última corresponde al periodo tardío de Egipto.
– Escritura jeroglífica:

Se estima que la escritura jeroglífica se comenzó a utilizar hacia 3300 a. C., aproximadamente en la misma época en la que surgió la escritura cuneiforme en Mesopotamia. Fue empleada durante más de 3600 años, pues la última inscripción conocida se graba el día 24 de agosto de 394 y se encuentra en el templo de Filé.
Desde la época del Imperio Antiguo los jeroglíficos egipcios fueron un sistema de escritura en el que se mezclaban ideogramas, signos consonánticos (simples, dobles, triples e incluso de cuatro o más consonantes) y determinantes (signos mudos que indicaban a qué familia conceptual pertenece una palabra).
Su significado se conoce gracias al descifrado de los textos contenidos en la Piedra de Rosetta.
– Piedra de Rosetta:

La piedra de Rosetta fue descubierta el 15 de julio de 1799 por el capitán francés Pierre-François Bouchard en el pueblo egipcio del delta del Nilo denominado Rosetta (también llamada Rashid), cuando las tropas capitaneadas por Napoleón Bonaparte se encontraban guerreando contra las de Gran Bretaña en las tierras de Egipto.
En ella está grabado un decreto en tres tipos de escritura: jeroglífica, demótica y griega uncial. Conseguir descifrar este documento se lo debemos a los estudios realizados por Thomas Young y, fundamentalmente, a Jean-François Champollion quien logró descifrar el método de su lectura en 1822, 23 años después de ser descubierta la piedra.
– Escritura hierática:

La escritura hierática permitía a los escribas del Antiguo Egipto escribir de forma rápida, simplificando los jeroglíficos cuando lo hacían en papiros, y estaba íntimamente relacionada con la escritura jeroglífica.
Se caracteriza por su naturaleza cursiva y el uso de ligaduras de un número de caracteres.
Aunque los signos guardan evidentes similitudes, puede ser un error considerar el hierático como un derivado de la escritura jeroglífica. Los primeros textos escritos con tinta y pincel que conocemos no tienen ninguna indicación de que sus signos sean descendientes de los jeroglíficos. Los dos sistemas de escritura están relacionados en una evolución paralela, no en una única lineal.El hierático se utilizó durante todo el período faraónico, incluso en la época greco-romana de Egipto.
A lo largo de su historia, el hierático se utilizó para la escritura de documentos administrativos: cuentas, textos jurídicos, y cartas, científicos: matemáticos o médicos, literarios, y textos religiosos. Durante el periodo greco-romano, cuando el demótico (y más tarde el griego) se convirtió en la escritura oficial, el hierático se limitaba a los textos religiosos.

En general, fue mucho más importante que los jeroglíficos en toda la historia de Egipto, ya que era la grafía utilizada en la vida cotidiana. También era el primer sistema de escritura que se enseñaba a los estudiantes, ya que el conocimiento de los jeroglíficos se limita a una pequeña minoría que recibían una capacitación adicional.
A diferencia de los jeroglíficos, el hierático siempre se escribía de derecha a izquierda. Esto puede haber sido tanto para evitar que la mano del escriba emborronase su propio trabajo, como para facilitar la consulta de un documento escrito en un rollo o para aumentar la velocidad de escritura.
– Escritura demótica:

La escritura demótica es una forma abreviada de la escritura hierática.
El término demótico proviene del griego demotika, popular, referente a los asuntos cotidianos.
Tras su introducción, el hierático se siguió utilizando por motivos religiosos, mientras que el demótico se usó con fines económicos y literarios.
En contraste con el hierático, que solía escribirse en papiros u ostraca, el demótico a menudo se grababa en piedra y madera.
– Demótico antiguo

El demótico antiguo se concibió en el Bajo Egipto durante la última época de la dinastía XXV, figurando en las estelas del Serapeum de Saqqara. Está generalmente datado entre 650 y 400 a. C. aunque la mayoría de los textos escritos en demótico antiguo se fechan en la dinastía XXVI y el periodo de dominación persa, la dinastía XXVII. Después de la reunificación de Egipto bajo Psamético I, el demótico substituyó al hierático en el Alto Egipto, particularmente durante el reinado de Amasis cuando se convirtió en la escritura oficial administrativa y legal. Durante este periodo, el demótico fue utilizado solamente en los textos administrativos, legales, y comerciales, mientras que el jeroglífico e hierático fueron reservados para textos ceremoniales.
– Demótico medio (Ptolomaico)

El demótico medio (c. 400 a 30 a. C.) es la etapa de la escritura usada durante el período ptolemaico.
A partir del cuarto siglo a. C., la utilización del demótico crece, como se puede ver por el incremento del uso en textos literarios y religiosos.
Hacia el final de tercer siglo a. C., el idioma griego era ya más importante, pues era la lengua administrativa del país.
Los contratos en demótico perdieron la mayor parte de su fuerza legal a menos que hubiera una anotación en griego colocada por las autoridades.
– Demótico tardío (Romano)
Al principio de la época romana de Egipto, el demótico fue progresivamente menos utilizado en la vida pública. Hay, sin embargo, un número de textos literarios escritos en demótico tardío (de 30 a. C. a 452), especialmente en los siglos primero y segundo, aunque la cantidad de textos en demótico disminuyó rápidamente hacia el final del siglo segundo.
Después el demótico solamente fue utilizado en algunos ostraca, anotaciones en textos griegos, etiquetas de momias, y pintadas. El último ejemplo de escritura demótica se fecha el día 11 de diciembre del año 452, y consiste en una pintada en los muros del templo del Isis, en File.
Los primeros alfabetos

El alfabeto recibe su nombre por las dos primeras letras griegas alfa y beta, que originalmente, en hebreo y en fenicio, significaban «toro» y «casa»; el alfabeto griego es una adaptación del alfabeto hebreo-fenicio.
– Los Alfabetos Semitas (Fenicios y Hebreos)

Los primeros en escribir las consonantes aisladas fueron los pueblos semíticos occidentales de las orillas del mar Rojo y del Mediterráneo, hebreos y fenicios, entre el 1700 a.C. y el 1500 a.C.
Se le denomina semítico septentrional y aparece como una combinación de los símbolos cuneiformes y jeroglíficos; algunos signos podrían proceder de otros sistemas emparentados con ellos como la escritura cretense e hitita. El alfabeto semítico sólo tenía 22 consonantes. Los sonidos de las vocales había que sobreentenderlos porque estaban predeterminados. Los alfabetos hebreo, árabe y fenicio tienen este origen y en la actualidad tanto el alfabeto hebreo, que posee 22 caracteres, como el árabe, que posee 28, están basados en este modelo, por lo que carecen de representación para sus vocales, que se pueden indicar por medio de unos puntos y rayas que se colocan encima, debajo o junto a la consonante. La escritura se realiza de derecha a izquierda.
El alfabeto silábico fue usado también por los tartesios en el sur de la península ibérica y que supone el primer alfabeto de toda Europa occidental. Aún hoy, a pesar de tantas muestras escritas como existen en Andalucía y el sur de Portugal, esa lengua está por descifrarse o traducirse.
– Alfabeto Fenicio

El alfabeto fenicio supone una creación. Es al final de esa cadena donde se nota una progresiva prioridad del análisis sobre la síntesis. De la pictografía, que es una representación global, se pasa a signos que descomponen el discurso en sus partes constitutivas. Las formas más antiguas de la escritura fenicia han sido encontradas en las inscripciones arcaicas de Biblos, cuyo origen se remonta a los siglos XIII y XI a. C.
El fenicio arcaico comprende 22 letras, únicamente consonantes, y está libre ya de elementos ideográficos, de determinativos y de toda huella de silabismo.
La evolución de este primitivo alfabeto dio lugar al que utilizamos en la actualidad. Se escribía de derecha a izquierda, como el actual hebreo, o el árabe. Era un sistema simple, por lo que permitía la difusión del conocimiento y la cultura, al contrario de lo que pasaba en otros países, como Egipto o China, donde exístia una casta de escribas.
– Alfabeto Hebreo

El alfabeto hebreo o alefato (de álef), algunas veces denominado mediante su forma hebrea álef-bet, es la serie formada por las consonantes hebreas. Está compuesto por 22 caracteres, de los cuales cinco tienen una grafía distinta en final de palabra. Se utiliza para escribir el idioma hebreo, el yidis y, en menor medida, el judeoespañol.
El alefato originalmente fue un abjad, es decir, solo contenía caracteres consonánticos. El hebreo arcaico fue utilizado desde su creación hasta los patriarcas, el hebreo antiguo aparece en la época de los Reyes (Saúl, David, Salomón, etc.), y el hebreo cuadrado o moderno aparece por primera vez en el Siglo III AC .
De todos es conocido el hebreo como la lengua en la que está escrita la Bíblia (Antiguo Testamento), con excepción de algunas partes arameas, pero cabe decir que el hebreo se divide en tres estadios: hebreo antiguo, hebreo medio y neohebreo de nuestros días, conocido oficialmente con el nombre de ibrit.
– Alfabeto Griego (Griego antiguo)

Antes de la elaboración de este alfabeto, los griegos empleaban un silabario para la escritura, llamado sistema lineal B, utilizado en Creta, y zonas de la Grecia continental como Micenas o Pilos entre los siglos XVI a. C. y XII a. C. Los fragmentos conservados en lineal B están escritos en lo que parece una versión primitiva de los dialectos arcado-chipriota y jónico-ático, un dialecto llamado micénico.
El lineal B se desarrolló a partir de un silabario anterior, llamado Lineal A, empleado para escribir el idioma eteocretense, una lengua proto-indoeuropea hablada por los nativos cretenses antes de la invasión griega de la isla, y no representa del todo correctamente la fonética del dialecto micénico.
Ésta y otras razones llevaron a su abandono y al desarrollo de un alfabeto completamente nuevo.
Entre los años 1000 y 900 a.C. los griegos habían adoptado la variante fenicia del alfabeto semítico y a sus 22 consonantes habían añadido dos signos (en algunos dialectos varios signos más), sin contar unos caracteres con los que representaron las vocales. Después del año 500 a.C. el griego ya se escribía de izquierda a derecha.

El fenicio en el cual se basa el griego, como los alfabetos semíticos posteriores, no empleaban signos para registrar las vocales; para salvar esta dificultad, que lo hacía incompleto para la transcripción de la lengua griega, los griegos adaptaron algunos signos utilizados en fenicio para indicar aspiración para representar las vocales. Este aporte puede considerarse fundamental; la inmensa mayoría de los alfabetos que incluyen signos vocálicos se derivan de la aportación original griega.
Además de las vocales, el griego añadió tres letras nuevas al final del alfabeto: fi y ji, para representar sonidos aspirados que no existían en fenicio, y psi.
Su alfabeto se difundió por todo el mundo mediterráneo y de él surgen otras escrituras como la etrusca, osca, umbra y romana.
Continúa en uso hasta nuestros días, tanto como alfabeto nativo del griego moderno como a modo de crear denominaciones técnicas para las ciencias, en especial la matemática, la física y la astronomía.
– Alfabeto etrusco

Los etruscos fueron una enigmática civilización que se desarrolló entre los siglos IX y I adC, cuyo núcleo histórico actualmente conocido fue la Toscana a la cual dieron su nombre.
Desde la Toscana se extendieron por el sur hacia el Lacio y la parte septentrional de la Campania en donde chocaron con las colonias griegas; hacia el norte de la península itálica ocuparon la zona alrededor del valle del río Po, en la actual región de Lombardía.
El alfabeto etrusco desarrollado en la península itálica (El norte) a finales del octavo siglo antes de Cristo, derivaría del griego y del fenicio, puede ser leído pero la interpretación es dificultosa. Constaría de unos 26 caracteres y otros 22 expandidos para la transcripción.
Aparentemente el alfabeto podría ser incluso más arcaico que el griego ya que conserva formas más antiguas de origen fenicio. Es de destacar que la fonética es completamente diferente a la griega, pues tiene características tales como variaciones vocálicas, reducción de los diptongos, tratamiento especial de las semivocales y ausencia de consonantes sonoras.

Aunque los etruscos tuvieron una rica literatura, apenas ha llegado hasta nuestros días. En su mayoría, se trata de inscripciones en epitafios. El texto etrusco más largo encontrado hasta la fecha es el denominado Liber Linteus (en latín, ‘libro de lino’). Fue utilizado como venda para una momia del Egipto Ptolemaico, por lo que se encuentra dividido en tiras. Compuesto de 230 líneas, contiene unas 13.000 palabras, aunque solo 1200 son legibles.
Hacia el año 100 adC, el etrusco había sido completamente reemplazado por el latín.
Se podría decir que fué el alfabeto que sirvió de puente entre el alfabeto Griego y el Alfabeto Romano, tal y como se puede ver en la imágen.
– Alfabeto latino (Romano)

El latín es una lengua de la rama itálica que fue hablada en la antigua República Romana y el Imperio romano desde el siglo IX a. C. Su nombre deriva de la existencia de una zona geográfica de la península itálica denominada Vetus Latium o ‘Antiguo llano’ (hoy llamado Lacio).
El alfabeto romano, o latino, es el sistema de escritura más utilizado hoy en día. Entre los idiomas que lo emplean en su escritura se cuentan el español, el inglés, el portugués, el indonesio, el islandés, el francés, el turco, el alemán, el catalán, el croata, el gallego, el javanés, el vietnamita, el italiano, el polaco, el quechua, el hausa, el suajili, el kazajo, el azerí, el tagalo, el uzbeko, el turkmeno, el somalí y el pinyin (transcripción fonética del chino mandarín), entre otros.

Los romanos no inventaron este alfabeto, sino que como se comenta anteriormente, lo adoptaron de los etruscos, quienes a su vez tomaron las letras del alfabeto griego.
Los etruscos contaban con 26 letras en su alfabeto, mientras que los romanos, cuando lo acogieron primeramente, conformaron el suyo con sólo 21.
Es importante decir que no contaban con minúsculas en un comienzo.
Esta representación de las letras apareció sobre el final de la Antigüedad, con el fin de escribir completamente una letra sin levantar la mano al hacerlo.
De ahí la forma redondeada de las minúsculas.
– La G surgió luego, siendo su sonido representado al principio por la C. De ahí que su parecido no es casualidad, sino que se le agregó una raya horizontal a la C.
– La K, la Y y la Z fueron tomadas del alfabeto griego. Aunque figura ya la Z en el alfabeto que pusimos anteriormente, se trata de una Z distinta que terminó desapareciendo.

– La J, la U y la W son letras derivadas de la I y la V, como su parecido sugiere. Esto ocurrió en la Edad Media.
El alfabeto romano quedó conformado entonces con 26 letras, como lo conocemos hoy:
A, B, C, D, E, F, G, H, I, J, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, U, V, W, X, Y, Z.
– Latín arcaico

La letra K fue marginada en favor de la C, que entonces tomó los valores de /g/ y /k/. Probablemente durante el siglo III a. C. la letra Z dejó de usarse y se cayó del alfabeto, tomando su posición alfabética la letra G, una modificación de la letra C.
Según Plutarco la idea de ponerle un palito a la C para poder diferenciar cuándo representaba al fonema /g/ fue de Spurius Carvilius Ruga. De forma que quedó la representación C = /k/, G = /g/. Así el alfabeto volvía a tener 21 letras.
El primer alfabeto romano, de 21 letras, era:
A, B, C, D, E, F, Z, H, I, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, V, X.
– Latín clásico

El intento del emperador Claudio de introducir tres adicionales, las letras claudias, tuvo una vida muy corta, pero tras la conquista de Grecia en el siglo I se reintrodujo la «Z» y se adoptó la «Y», colocándolas al final del alfabeto. Por tanto el nuevo alfabeto latino contenía 23 letras que ya tenían la forma de nuestras mayúsculas:
En la época coexistían dos tipos de caligrafía:
- Las mayúsculas cuadradas romanas como estilo de escritura formal, en las inscripciones en monumentos y tumbas, conservando las formas de las caligrafía anterior y que originarán las mayúsculas actuales;
- La cursiva romana antigua, también llamada cursiva mayúscula o cursiva capitalis, que era la forma de escritura informal, usada por los mercaderes en las cuentas comerciales, por los alumnos de las escuelas, e incluso por los emperadores en sus decretos públicos. Siendo ésta la forma manual corriente cuando se generalizó la escritura con tinta en lugar de la inscripción en cera o barro, al ser así más rápida su ejecución. Fue la más usada entre los siglos I y III, aunque probablemente existiría desde antes.
– Latín tardío
Durante el imperio romano el alfabeto latino se había extendido de la península itálica a todo el territorio alrededor del Mediterraneo donde se hablaba latín, aunque en la mayor parte de la mitad oriental del imperio que incluía Grecia, Asia menor, el levante mediterráneo y Egipto el griego siguió siendo la lengua franca y por lo tanto se usaba más el alfabeto griego.
El latín se hablaba principalmente en la parte occidental del imperio donde siguió hablándose hasta la alta edad media, cuando los distintos dialectos de latín vulgar evolucionaron dando origen a las lenguas romances modernas como el francés, el italiano, el español, el portugués y el catalán, además del rumano en la provincia oriental de Dacia. En el occidente continuaron usando el alfabeto latino y adaptándolo a sus necesidades lingüísticas, pero el rumano adoptaría el alfabeto cirílico en la edad media por influencia de sus vecinos eslavos.
La forma de caligrafía manuscrita solemne más usada entre los siglos IV y VI son las mayúsculas rústicas (en latín capitalis rustica), mientras que la cursiva romana nueva sustituyó a la cursiva mayúscula como forma de escritura informal.
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