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Vivieron felices y comieron perdices…­


La Prensa(M.Mitrece)  —  Como todos los años el 14 de febrero, se conmemoró «San Valentín». Es posible que para muchos no pase de ser un acontecimiento de uso comercial; de todos modos, es una buena oportunidad para reflexionar sobre algo tan presente y tan difícil de definir como el amor.­

– Amor y corazones­

A menudo cuando se habla del amor se piensa en un sentimiento edulcorado repleto de corazones, flores y pajaritos trinando, que llega, no se sabe cómo y se va cuando menos se lo espera.

En realidad, en el verdadero amor la inteligencia (ojo, no la mera razón) juega un papel muy importante porque para amar lo bueno es necesario conocerlo bajo su faz de verdad.­

Por eso el amor no es ciego -podrá serlo el enamoramiento- pero no el amor.

En las relaciones que se disuelven luego de una breve (o no tan breve) convivencia, muchas veces, indagando un poco, encontramos que hay un escaso conocimiento del otro o que el conocimiento fue superficial. Se priorizó lo externo y no se consensuaron temas fundamentales para la pareja: valores, ideales, proyectos personales y familiares.

Lo que termina como un problema de amor, ha comenzado por ser un problema de conocimiento

Amar es querer, querer el bien y querer el bien del otro. El acento característico para distinguir un amor real de uno aparente está puesto en el último término: Querer el bien del otro. Que ese bien sea para el amado aunque el amante no logre ningún beneficio por ello.

Claro, me podrán decir que descubrir el bien del otro en una situación concreta a veces se torna complejo por las limitaciones y autoengaños no siempre consientes. Y sí. el amor humano es imperfecto.

­- ¡Ah! El amor­

No todas las historias de amor terminan con final feliz. Es también verdad que la vida matrimonial y familiar tiene altos y bajos, luces y penumbras, unos momentos felices y otros amargos. Así es a nivel individual, ¡Cuánto más en pareja!

De todos modos, aún sigue siendo deseable una vida de a dos y consideramos muy bueno que el vínculo que formen sea estable, se quieran, se acompañen y enfrenten juntos las cuestiones que la vida presenta.

Diría que casi todos esperamos que así sea cuando vemos a una pareja que está iniciando su camino juntos, porque sabemos que además de gozar de una mejor vida, sobre cimientos sólidos es más factible que construyan familias funcionales y cuando las familias son fuertes, las sociedades son mejor avenidas.

No es casual que la familia se considere la base del tejido social. Por eso, hacer deseable y promover el amor verdadero entre un hombre y una mujer, unidos en un proyecto común, para toda la vida es un bien no solo individual sino también social.­

­- Amor para siempre­

El amor es la dinámica esencial del ser humano. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha tratado de defenestrar el amor romántico asociándolo con la violencia.­

La perspectiva de género -a través del programa de Educación Sexual Integral (ESI)- con esa insistencia en transformar en sospecha todo lo que de bello y noble tiene el humano, insiste en enseñarles a los chicos que es necesario destruir la idea de que es deseable un amor exclusivo y permanente.

En el portal Educ.ar se define al amor romántico:

«Supone un lazo monógamo, idealizado, heterosexual, jerarquizado y eterno»…

«Este modelo de amor reproduce las desigualdades genéricas del poder y puede generar pérdida de autonomía de las mujeres y las personas LGTBI+».

En los documentos para Referentes escolares de la ESI uno de sus objetivos­ prescriptos es «desnaturalizar el amor romántico». 

«Tradicionalmente, suelen enseñarnos sobre el `amor romántico’ como una forma deseable e ideal de relacionarnos con un otro u otra. Sin embargo, en muchas situaciones esta creencia conlleva vínculos que nos hacen daño por sostener desigualdades entre los miembros de la relación, se apoya en­ discriminaciones y en ocasiones, violencias.

Estas creencias que circulan entre nosotras/os suelen ser identificadas como `mitos del amor romántico’: por ejemplo que el amor es para toda la vida»

Que la dependencia y la opresión se pueden esconder bajo la excusa del amor, no quiere decir que el amor fiel, paciente, servicial y amable sea per se erradicable de un plumazo.

Para terminar con las medias verdades, quizás sea momento de tomar, de una vez por todas, las riendas del asunto y recordar con nuestros chicos el Himno a la Caridad de San Pablo:

«El amor es paciente, es servicial; (no se deja llevar por impulsos ni agresiones), el amor no es envidioso, (se alegra con la alegría y el crecimiento del otro), no hace alarde, no se envanece (no necesita de actuaciones espectaculares) no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, (busca perdonar los errores y no alimenta rencores), no se alegra de la injusticia, sino que­ se regocija con la verdad. (no consiente el maltrato ni el desprecio).

El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor, reflejo del Amor, es lento para la ira»

nuestras charlas nocturnas.

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