El harakiri, el suicidio del samurái…

La muerte, desde los albores de la humanidad, ha sido un tema que ha suscitado debates que, incluso hoy, siguen dándose. Estos debates lógicamente han ido cambiando sin embargo, podemos apuntar, que hasta entrado el siglo XX, estuvieron vinculados con aspectos sociales y culturales.
El reto histórico/Aki Monogatari — El Bushido: En el mal llamado Japón “feudal”, que correspondería con nuestras etapas bajo-medieval, moderna e incluso contemporánea, la práctica del suicido fue utilizada por la casta guerrera samurái, este tipo de muerte estuvo recogido en el código del Guerrero o Bushido. Debemos destacar que este se utilizaba para proveer al sujeto de una muerte honrosa ante la alternativa de una vida caída en desgracia.
Aunque estas prácticas son anteriores, la creación del llamado “Camino del Samurái” corresponde al siglo XVII. su autor fue Yamamoto Tsunetomo, quien configuró las leyes bajo las que la casta guerrera se debía someter. Aunque parezca sorprendente, este personaje es realmente importante, puesto que sintetizó y dejó escrito el código de conducta junto a los conocimientos filosóficos y religiosos que debían conocer los guerreros.
– ¿Cómo se hace el harakiri?

Tantó
El Harakiri —conocido formalmente como Seppuku— debía realizarse con una daga específica llamada “Tantō”, a su vez, el practicante requería una vestimenta de color blanco, que simbolizaba la purificación. Respecto al lugar, debemos apuntar que era frecuente que fuera en jardines, lo cual me lleva a las siguientes preguntas. ¿Tenían estos un carácter místico o especial? ¿Eran escogidos por ser más prácticos o higiénicos?
Para comenzar la ceremonia, este se introducía dicha daga en el abdomen y la retorcía de izquierda a derecha. Para evitar que esta práctica pudiera ser considerada como agónica debido a su lentitud, junto al suicida se situaba un asistente llamado “kaishakunin”, que posteriormente cortaba la cabeza.
– Su abolición

La esposa de Onodera Junai, uno de los 47 rōnin, se prepara para realizar jigai y acompañar así a su marido en la muerte.
Tras el ritual, la cabeza era presentada a la autoridad competente, y posteriormente su familia la recibía para poder darle sepultura.
En el siglo XIX, durante la Era Meiji, la casta samurái fue suprimida, lo que supuso una eliminación de parte de estas tradiciones que, para el nuevo tiempo en el que entraba, se consideraban anticuadas. Esta práctica fue abolida oficialmente en 1873, lo que redujo drásticamente su utilización.
– El renacimiento del harakiri

Mitshuru Ushijima
La institución militar adoptó el Seppuku o Hara Kiri como una práctica suya, por tanto, esta solo se tuvo que adaptar a los nuevos tiempos. Fue frecuentemente utilizada durante el siglo XX en los conflictos bélicos, especialmente en la Segunda Guerra Mundial.
A medida que Japón perdía la guerra, este tipo de suicidio fue utilizado por generales como Mitshuru Ushijima e Isamu Chó, los cuales, al ver mancillado su honor tras la pérdida de la defensa de Okinawa (1945), escogieron suicidarse antes que vivir con esa deshonra.
El suicidio ritual es una práctica honorífica del código samurái característica de la historia japonesa. “Seppuku”, que se puede traducir como “cortarse la barriga” tiene un sentido de honor, militar o de castigo.
Un samurái puede ejercer el seppuku para limpiar su honor tras haber manchado el nombre de su señor de manera voluntaria; igualmente puede ser obligado a ello cuando su señor considera que sus acciones no pueden ser redimidas de otra forma. También se puede realizar como una medida preventiva para evitar caer en las manos del enemigo, y así evitar torturas, deshonras o prisión.
Todas estas circunstancias obedecen al bushido, el código militar que estuvo vigente aproximadamente durante todo el dominio militar de Japón.
Podríamos ubicar la tradición del suicidio ritual comenzando con el histórico suicidio de Minamoto no Yorimasa y finalizando oficilamente en la Era Meiji cuando se eliminó como método de pena capital (1180-1873), aunque numerosas figuras lo practicaron en años posteriores.
«Mientras Fukahori Magoroku todavía vivía dependiente como segundo hijo, en cierta ocasión fue a cazar a Fukahori, y su criado, confundiéndole por un jabalí salvaje en la oscuridad de las profundidades, disparó su rifle, acertando en su rodilla y causando su caída desde una gran altura.
Realmente molesto, el criado se desvistió y fue a cometer seppuku. Magoroku dijo: “puedes cortarte el estómago más tarde. No me siento bien, así que trae algo de agua para beber”. El cirado corrió y consiguió agua para su señor, calmándose en el proceso.
Tras aquello, el criado iba a cometer seppuku de nuevo, pero Magoroku le detuvo a la fuerza. A la vuelta, Magoroku pidió a su padre Kanzaemon perdonar al criado. Kanzaemon dijo al criado: “fue un error inesperado, pero no te preocupes. No hay necesidad de reservarse. Continúa con tu tarea”.
Yamamoto Tsunetomo, “Hagakure”

El seppuku fue ritualizándose con el tiempo y convirtiéndose en un procedimiento altamente sofisticado, adquiriendo su metodismo alrededor del siglo XVII. Para su realización era común utilizar un arma blanca de corta longitud, como el tanto o el wakizashi, o en su defecto por un arma más larga siempre y cuando se sujete el filo mediante un pañuelo blanco a escasos centímetros de la punta.
– Una muerte ceremoniosa
A menudo, la muerte ritual se llevaba a cabo en público, lavando y arreglando al protagonista con ropas blancas y elegantes. Antes de coger la espada, era común componer un poema waka (5-7-7-5-7) y beber una copa de sake, que se puede compartir con el asistente, que solía ser una persona de confianza. Si se daba el caso, el daimyo presenciaba personalmente la ejecución, y facilitaba un asistente si no se dispone de uno. El papel del asistente consiste en cortarle la cabeza al practicante a los segundos de que éste se realizase la incisión correcta, reduciendo así un sufrimiento que podría durar horas.
El corte adecuado incluye un movimiento horizontal y otro vertical, atravesando el abdomen unos centímetros de izquierda a derecha, y posteriormente con otra incisión vertical si se es capaz. Normalmente no resulta letal, de ahí que se estableciese la necesidad de asistir. En el caso de las mujeres, algunos historiadores aseguran que se realizaban el jigai, un corte en el cuello del mismo estilo, que sí era mortal habitualmente dada la incidencia de la incisión en arterias importantes.
El asistente debe de estar atento a la gravedad del corte para encontrar el momento más oportuno. Asimismo, debe de ser vigilante e impedir que quien comete el seppuku realice algo fuera del ritual, como echarse a un lado o no aplicar la suficiente fuerza con el arma. Cuando llega el momento de cortar la cabeza, no se debe arrancar totalmente del tronco, sino que se tiene que dejar suficientemente unida para que se sostenga sobre los hombros.

Personajes que cometieron seppuku
Lista de personajes históricos relevantes que se conoce o se sabe con alta probabilidad que efectuaron el suicidio ritual:
- Minamoto no Yorimasa (1106–1180)
- Minamoto no Yoshitsune (1159–1189)
- Ashikaga Mochiuji (1398–1439)
- Azai Nagamasa (1545–1573)
- Oda Nobunaga (1534–1582)
- Takeda Katsuyori (1546–1582)
- Shibata Katsuie (1522–1583)
- Hōjō Ujimasa (1538–1590)
- Sen no Rikyū (1522–1591)
- Torii Mototada (1539–1600)
- 46 de los 47 ronin (1703)
- Watanabe Kazan (1793–1841)
- Tanaka Shinbei (1832–1863)
- Takechi Hanpeita (1829–1865)
- Yamanami Keisuke (1833–1865)
- Byakkotai (1868)
- Saigō Takamori (1828–1877)
- Nogi Maresuke (1849–1912)
- Chujiro Hayashi (1879–1940)
- Kunio Nakagawa (1898–1944)
- Korechika Anami (1887–1945)
- Takijirō Ōnishi (1891–1945)
- Isamu Chō (1895–1945)
- Mitsuru Ushijima (1887–1945)
- Yukio Mishima (1925–1970)
- Isao Inokuma (1938–2001)
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