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Madrid, más de cien años atrás …


Historia Urbana de Madrid  —  Cien años atrás Madrid los días continuaban siendo fríos pero apacibles, con cielos despejados. La temperatura mínima de este día fue de 0,3º y la máxima de 9,1º.(enero 1916)

Golfillos, mendigos y la aristocracia

La tarde de este día, en el palacio de la condesa de Monistrol se reunió la Junta de barrio [1] del distrito Centro. Asistieron los alcaldes de barrio, las presidentas de las Asociaciones domiciliarias y el señor cura párroco.

En aquella reunión, amenizada con té o chocolate y mojicones, se habló de la urgente necesidad de inaugurar un comedor de caridad y ultimar el censo de pobres que se estaba realizando.

Se acordó solicitar de la testamentaria del marqués de Urquijo la casa donde había estado antiguamente El Imparcial [2] para habilitar sus magníficos salones en comedores donde se darían unas 300 comidas diarias. Una vez obtenida esa concesión se comenzarían a realizar los trabajos de remodelación para inaugurar el comedor lo antes posible.

En la fotografía, de Salazar, vemos algunos golfillos haciendo gamberradas por las calles de Madrid a finales de 1915.

– El timo del sobre

¡Cuántos y tan originales timos engendraron las mentes avispadas!  ¡Cuántos y tan necios atontolinados son víctimas de ellos!

En el siglo XXI aparecen otros timos -de hecho hoy se ha anunciado uno nuevo-, perpetrados en su mayoría a través de internet; llámense «phishing«, «pharming«, y todo eso.

Hace cien años ya era conocido el «timo del sobre«, tanto como los incautos que por unas pocas perras pretendían hacerse con miles de billetes.

Así le ocurrió a doña Juana Bergantillo Lobo (Dios la tenga en la Gloria, que nosotros recordamos su memoria en esta efeméride). La incauta señora vivía en la calle de Ventura Rodríguez, 15, tercera planta. Tenía cincuenta y ocho años y el afán de hacerse rica en la ocasión que se le presentó este día.

Dos desconocidos se acercaron a ella y le propusieron, a cambio de 400 pesetas,  hacerse con el sobre cargado de billetes del Banco de España que los interfectos le mostraron. Había una condición, abrir el sobre a la puesta del sol, un día de primavera y mirando al cielo.

Frotándose las manos llevó el sobre a su casa, y, como la tentación es muy mala, al cabo de unas horas Juana abrió el sobre, encontrando dentro un fajo… de papeles de periódico.

Mirando al techo quedó, que no al cielo, en un día de invierno la pobre «primavera».

Esta historia que hoy hemos contado, apareció como noticia en el Heraldo de Madrid de este día, con el título «Cuatrocientas pesetas timadas«.

Baile de «Los Chisperos»

La muy simpática Sociedad benéfica de Los Chisperos terminaba de organizar el baile anual de máscaras que, como era tradición, se celebraría el 3 de febrero en el Teatro de la Zarzuela.

Muy esperada era aquella celebración y todos los periódicos se hacían eco de sus eventos.

– Don Quijote en la guerra

No se trata de un apéndice de la novela cervantina; ni tan siquiera se hace mención al «Príncipe de los ingenios«. El Heraldo de Madrid publicaba este día una fotografía de D. Elías Cerdà y Remohí, autor de la novela «Don Quijote en la guerra. Una fantasía que pudo ser historia«. La imagen iba acompañada del siguiente pie:

«ELÍAS CERDÁ, DISTINGUIDO Y CULTO LITERATO, AUTOR DEL INTERESANTE LIBRO «DON QUIJOTE EN LA GUERRA», RECIENTEMENTE PUBLICADO.»

La novela trataba sobre uno de los temas más espinosos del momento, la guerra europea y la neutralidad española, pero desde un punto de vista alocadamente fantástico. Lejos de referirse al conflicto bélico, el autor narra todo lo sucedido en España en 1915, centrando sus críticas en Romanones, Leroux, los radicales y los liberales.

«Don Quijote en la guerra: fantasía que pudo ser historia»
Elías Cerdà y Remohí (1915)

Dice en el capítulo II,  parte en que se nombra al hidalgo personaje de Cervantes al referirse al ultimátun a Alemania y las barbaridades dichas por los políticos de España:

«¡Ya estábamos metidos en la descomunal contienda! ¿Qué espíritu resurgía en el alma española? ¿Quién salía á campaña, el Cid ó D. Quijote? El Cid no era. La tajante Tizona del héroe burgalés esgrimióse siempre para ensanchar los dominios de Castilla; y en esta guerra ¿qué afanes de grandeza nos guiaban? No, el Cid no había descorrido los cerrojos de su sepulcro: el «Señor» castellano seguía sin despertar.

Era el otro, era D. Alonso Quijano quien salía á la palestra. Reyes y Emperadores de poderosos Estados, que siempre hicieron comento y befa del esforzado manchego, pedían ahora su cristiana ayuda en sendos y rendidos mensajes. Y diz que le acuciaba el taimado Panza, socarrona y vil criatura que buscaba en las andanzas de su amo un mejor yantar, fuera del surco, aunque perros enemigos les molieran á palos en la primer jornada.

Ello fué que D. Quijote, espejo y flor de caballeros, fortaleza del débil, desfacedor de entuertos y vengador de agravios, montaba otra vez en su flaco rocín, embrazaba su escudo y enristraba su lanza para acudir en defensa de la alta y fermosa Señora Doña Civilización á quien tenían en trance de muerte bellacos y malandrines alemanes!. ¡El pobre loco no tenía enmienda!«

– Nuestra querida Chata

La infanta Isabel envía un retrato autografiado a la revista de lengua gallega Mondariz (Madrid). Está fechada el 28 de enero de 1916 y fue publicada en dicha revista el 20 de febrero.

– Contra la actualidad política…

– El Ayuntamiento con Cávia

En la sesión de este día, el alcalde Ruiz Jiménez, elogiaba los méritos de D. Mariano de Cávia y proponía que el Ayuntamiento se uniese al homenaje que en breve se iba a ofrecer al insigne periodista. Así lo solicitaba:

«Cávia ha podido llegar por sus excelsas cualidades a los más altos puestos y no aspiró a ninguno, porque nunca ha querido ser mas que periodista, profesión nobilísima en la que ha contribuido supremamente con su admirable labor a la cultura general.
Por esto propongo que el Ayuntamiento se adhiera al justísimo homenaje que ha de rendirse al maestro en la casa de la Asociación de la Prensa, y al que concurrirán muchas altas representaciones de la nación.«

Hubo quienes, en su opinión personal, no estuvieron muy conformes con eso de que entregasen cruces a periodistas; recordemos que el día 21 de enero se acordaba condecorar a Cávia con la gran cruz de la Orden civil de Alfonso XII. Otros, poco menos que bailaron la jota al conocer la intención del alcalde.

Los unos y los otros votaron a favor.

Descolgado quedó el concejal socialista, Sr. Besteiros, quien, a pesar de alabar los méritos de Cávia no pudo renunciar a los principios de su partido, que era contrario a toda clase de homenaje.

– Un accidente

A primera hora de la mañana hubo un accidente de tal envergadura que fue publicado en la portada del Heraldo de Madrid.

En el Paseo del Prado se había empotrado contra un árbol el furgón del servicio de Correos número 6, ocupado por el oficial de correos Antonio Galván Arias y el «chaufeur» Eloy Peña Jiménez.

Al regresar de la estación de Atocha, en dirección al Palacio de las Comunicaciones por el Paseo del Prado, se rompió la dirección del coche y fue a empotrarse irremediablemente contra un árbol.

Conductor y acompañante fueron atendidos por heridas leves en la Casa de Socorro del distrito Congreso. El fotógrafo Alfonso nos dejó esta instantánea de aquel suceso.

– Pasando revista

Muy cerca del accidentado furgón de Correos, en las verjas del Jardín Botánico, formaban los guardias de infantería. El Sr. La Barrera, recientemente nombrado director general de Seguridad, pasaba revista.

– Los panaderos con el alcalde

Ayer hablamos de la circular con nuevas disposiciones para el control de los abusos en la fabricación del pan. Comentamos que el alcalde había pedido reunirse con los tahoneros. Estos le visitaron y mostraron su conformidad por las medidas. Todo muy cordial y distendido, hasta que los tahoneros anunciaron que, debido al encarecimiento de precios del carbón y las harinas, debían subir el precio del pan.

El alcalde asumió la afrenta y espetó que eso debían anunciarlo de modo oficial ante la Junta reguladora del precio del pan, con los periodistas presente y «luz y taquígrafo«, que decimos ahora.

– Estreno fallido

La noche de este día se estrenaba en el Teatro de los Polichinelas (antes Salón Madrid) la comedia del escritor francés Abel Hermant, «Trenes de Lujo«. Ésta y otras obras formaban parte del cartel inaugural del pequeño y coqueto teatro de la calle Cedaceros.
La obra era una sátira a temas candentes y espinosos, con figuras de las altas esferas que quedaban mal paradas. Fue censurada y clausurada inmediatamente por las autoridades.

La condesa de Pardo Bazán comentaría en La Ilustración Artística del 7 de febrero de 1916:

– Foto Real

Retrato de Alfonso XIII con el príncipe de Asturias (Alfonso Pío Cristino Eduardo Francisco Guillermo Carlos Enrique Eugenio Fernando Antonio Venancio de Borbón y Battenberg) tomado por el fotógrafo Kaulak en 1916.

– Loción multirracial

– Cervantes, se aplazan las celebraciones (?)

En efemérides de los años 1914 y 1915, que casi todas las festividades que se celebraban en Madrid corrían el riesgo de ser suprimidas por las tristes circunstancias que atravesaba Europa.

Por tal motivo, el presidente del Consejo, Sr. conde de Romanones, se había reunido con la Junta del Centenario para proponer el aplazamiento del homenaje «hasta que termine la guerra europea«.

La idea era que, para tan importante acontecimiento, pudieran reunirse en la corte española todos los representantes de las naciones del mundo, incluidos los que en ese momento luchaban.

– Dos mil pesetas para Cervantes

El día 21 de enero de hace cien años, el Heraldo de Madrid publicaba en portada el lanzamiento de un concurso de dibujo conmemorativo del III Centenario de Cervantes. La iniciativa fue muy bien recibida por la prensa en general y el pueblo en particular.

La sorpresa llegó del Gobierno, a través del ilustrísimo ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Sr. Julio Burell, en nombre del mismísimo Alfonso XIII.

Por Real orden, el Estado contribuía con la cantidad de 2.000 pesetas en concepto de Premio Extraordinario.

– Hostias como panes

Así iban a recibir los tahoneros las últimas ordenanzas del Ayuntamiento.
No era nuevo, pero continuaba existiendo la sisa en el peso del pan, el encarecimiento de su precio y en la calidad del mismo.

Quienes vienen siguiendo este blog desde hace tiempo recordarán -y por si acaso lo recuerdo-, que el Ayuntamiento desde antiguo venía poniendo todos los medios posibles para evitar las malas prácticas de muchos panaderos, acostumbrados a engañar a pueblo y erario público. Los tenientes de alcalde y concejales, acompañados de guardias, hacían redadas y confiscaban panes en cumplimiento de las ordenanzas.

Pues bien, en vista de que aquellas actuaciones de la Corporación municipal no acababan de amedrentar a los infractores, el alcalde actuó con contundencia redactando tres nuevas disposiciones:

«Primero, pesar la hornada el fabricante; segundo, conocida la falta de peso dar aviso a la autoridad, y tercero, que la Tenencia de alcaldía autorice la venta, y si la autoriza, que se venda en el mismo despacho-tahona cinco céntimos más barato, sin perjuicio de cumplimentar el peso con otra porción. Pero como es deber inexcusable de la autoridad municipal que lo que constituye obligación del vendedor establecido en beneficio del consumidor, se cumpla extrictamente.«

Se adoptarían todas las medidas necesarias para que a la salida de las hornadas en las tahonas de cada distrito se encontrase presente un delegado (inspector, alcalde de barrio o guardia municipal), que exigiría presenciar el peso de la hornada.

Además, se exigiría a los fabricantes declaración jurada de las hornadas que realizasen y la hora de las mismas, requiriendo que a la puerta de la tahona quedase constantemente a la vista del público el aviso de la hora de dichas hornadas.

De no cumplirse éstas, ni las ordenanzas anteriores, se actuaría con contundencia y sin miramientos, utilizando como toda arma los Tribunales.

Para explicar estas nuevas disposiciones y para que les quedase clarito, el alcalde citaba a los tahoneros a reunirse con él al día siguiente, es decir, mañana… de hace cien años.

– Contra pecho y espalda…

– El «coco» del Palace Hotel

Una curiosa misiva llegada a la redacción del Heraldo de Madrid, y publicada en este día de hace cien años, nos ilustra sobre un empleado que había puesto el Palace Hotel.
Decía los firmantes, clientes asiduos al Palace y que se hacían llamar «Los individuos de la Sociedad Los Cuatro«, que desde hacía un tiempo la dirección del hotel había colocado un enorme «coco» que se paseaba por los salones.
El bigardo, engalanado con uniforme de agente inglés, recorría las estancias infundiendo temor a la selecta clientela.

«Y preguntamos nosotros: ¿Es que la Dirección de Seguridad no dispone de dos agentes que presten el servicio necesario? Con ello se evitaría que sirva de mofa un agente con un uniforme extranjero, en el que nadie puede reconocer autoridad, y que los parroquianos tengamos que aguantar las miradas y ademanes del hombre en cuestión.«

Vista del Hall del Hotel Palace (1933)

Plaza de Neptuno, con el Hotel Palace

– La guerra con ironía

El gran dibujante Sileno (Pedro Antonio Villahermosa) fue uno de los colaboradores del Heraldo de Madrid que, junto a Tovar, ilustraban la actualidad con viñetas humorísticas. En lo referente a la Primera Guerra Mundial, Sileno se llevó la palma.

«Montenegro sigue luchando»
Diálogo:
-¡Vaya, que no me rindo, ea!
HERALDO DE MADRID (24-01-1916, en portada)

– Mens sana in corpore sano

Con este placebo, ninguna de las dos cosas…

Cien años atrás en Madrid se intentaba erradicar de las calles a mendigos y golfos. Para el alcalde de entonces significaba una de sus mayores preocupaciones; por eso, juntamente con el gobernador civil, se habían creado nuevos asilos y se instauraban Juntas de barrio para atender las necesidades de los pobres.

El día 21 de enero de 1916 se reunían en el Ayuntamiento el alcalde con el gobernador civil, el delegado del Gobierno, algunos concejales, los presidentes de las Casas de Socorro y los treinta curas párrocos de Madrid. También asistían muchas duquesas, marquesas y condesas.

Como el tema era de candente actualidad, Antonio Casero dedica a este problema social su copla dominguera del Heraldo de Madrid.

Lo hace con sarcasmo, poniendo en tela de juicio si la mendicidad no era un negocio. Quizá lo que critica entre líneas es el negocio a costa de la mendicidad.

– El Santo del Rey

Este día se celebraba el Santo de Alfonso XIII. Madrid se vistió de gala para homenajearle, y lo mismo hicieron las tropas de toda España.

Muchos edificios públicos y de particulares lucían colgaduras y adornos; además, por la noche, se iluminaron.

El monarca, acompañado por su familia y parte de la aristocracia, se dirigió por la mañana a la Casa de Campo, donde se la pasaron cazando la mayor parte del día.

En las fotografías, de Salazar la primera, y de Alfonso la segunda, vemos a los ingenieros civiles residentes en Madrid que fueron al Palacio Real a firmar en el álbum con motivo del festejo.

Por la noche hubo banquete de 101 cubiertos en el gran salón del Palacio. El menú… de reyes:

«Consommé Louis XV – Potage creme de laitues – Timbale de Langoustines a l’américaine – Selle de veau – Salmis de bécasses à la gelée – Riz truffé – Sorbets au champagne – Chapon de France rôti – Salade d’hiver – Asperges en branche, sauce mousseline – Bombe café et praliné – Gauffretes.
Vinos:
Jerez – Cháteau d’Iquem – Cháteau Margaux – Chambertin – Champagne – Moscatel.»

Amenizó el condumio la banda del Real Cuerpo de Alabarderos interpretando obras clásicas.

Después de los postres, y para hacer la digestión, se celebró un concierto.

Al piano el maestro Guerós, acompañando a la señora Llácer y el señor Stracciari, quienes interpretaron fragmentos de obras de Tosti, Wagner, Mozart, Puccini, etc.

– Billetes falsos

Se detecta la circulación de billetes de cien pesetas de la emisión de 30 de julio de 1906.
Así avisaba el Banco de España al ciudadano de las considerables diferencias del billete falso con el legítimo:

«Se diferencian de los legítimos en que el papel de los primeros es más fino, la figura del lado izquierdo del anverso tiene más dureza en la expresión de los ojos y el rosetón interior de la esquina del mismo lado tiene el fondo más obscuro que el de los legítimos. La parte grabada del reverso, en sentido horizontal, es unos milímetros más estrecha que en los buenos.«

Aprovechando la coyuntura, y dirigiendo la misiva a una mujer falsa, Juan Pérez Zúñiga espetaba en su columna «Cosquillas«:

«Según mis datos, harto seguros,
de los billetes de veinte duros
que están en plena circulación
y pertenecen a la emisión
del mes de Julio de hace diez años
y a mi bolsillo son tan extraños,
hay falsos muchos que, ¡oh, mi furciles!,
son de tu casta, por las señales.
¿Que no? Pues dime: si entre la gente
con quien te rozas constantemente
el papel tuyo no es de los buenos;
si eres de un cuerpo que abulta menos
de lo debido; si te examina
cualquiera, y nota que en cierta esquina
es algo obscuro tu rosetón;
si hay en tus ojos dura expresión,
y si mirando tu contra-frente,
puede observarse que, finalmente,
lo que marcado llevas atrás
es más estrecho que en los demás,
¿no hay fundamento para entender
que en el billete y en ti, mujer,
existen, vistos con claridad,
signos iguales de falsedad?
Pues si no hay pizca de diferencia,
¿sabes qué saco por consecuencia,
viendo el billete de Belcebú?
¡Que lo que él vale lo vales tú!»

– Almacén de camas y muebles «La Latina»

El industrial D. Antonio García, propietario del almacén de camas y muebles de la calle Santa Brígida, 1 (esquina a Fuencarral), anunciaba la apertura de una nueva tienda del ramo. Lo hacía en la calle Toledo, número 62 (junto al convento).

Madrid. Calle de Toledo y Plaza de la Cebada

– Ni de liar, ni electrónicos

Conocemos la moda de los cigarrillos electrónicos, por los que ya no se fuma sino que se vapea.
De más antiguo es el tabaco de liar y el arte de hacerse un cigarrito. Y para ese arte se había inventado un artilugio que no era electrónico sino eléctrico…

– La fiesta de San Antón

Como en años anteriores, se iba notando cierta decadencia en la celebración de esta fiesta. Ya no había tanta caballería desfilando para procurar un poco de cebada bendecida y menos eran los castizos que quedaban en pie para mantener esta tradicional celebración.

Eso sí, los que quedaban procuraban ponerle alegría y continuaban disfrazándose para la ocasión (ellos y sus bestias); y disfrutaban del pan del Santo, el morapio y otras bebidas más calurosas.

En la fotografía, de Alfonso, vemos algunos cocheros esperando con sus caballos la bendición de la cebada en las Escuelas Pías de San Antón.

– Alfonso XIII con los caballos 

Bueno, también estuvo con los jinetes.

La mañana de este día de San Antón, el rey visitó la escuela de Equitación, donde almorzó.

Pudo ver lo bien cuidados y en forma que se encontraba la yeguada, gran parte de ella procedente de la militar.

Fotografía de Alfonso (Heraldo de Madrid)

– Visita al Matadero

El alcalde de Madrid, Sr. Ruiz Jiménez, acompañado de varios concejales, visitó las obras del nuevo Matadero. A tenor de las noticias del día, las obras avanzaban rápidamente, y en vista de ello, el alcalde convino con sus ediles realizar otra visita al día siguiente, pero acompañado de periodistas. ¡Tonto no era!

Esto decía La Época del día de la fecha:

«La impresión, tanto del Sr, Ruiz Jiménez como la de los ediles que le acompañaron, es que, de poder realizarse un esfuerzo, el nuevo Matadero podrá prestar servicio dentro del corriente año, para lo cual será necesario obtener un millón y medio de pesetas y adquirir todo el material necesario para la mondonguería y galerías frigoríficas.
A juicio del alcalde, es preferible esperar algún tiempo para abrir al público tan importante dependencia municipal, que inaugurarlo parcialmente, como algunos han propuesto.«

Y parió la abuela…

Si la situación económica y laboral no era la mejor; a la crisis de las subsistencias y alto coste de la vida, se sumaban la falta de carbón y el encarecimiento de los medicamentos. Mejor que lo tomemos a broma…

Dibujo de Tovar (Heraldo de Madrid)

Y así pasaba el mes de enero hace más de cien años en Madrid.

nuestras charlas nocturnas.

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