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Las sagas familiares más influyentes de todos los tiempos: Los Albrecht (Aldi supermercados)


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El Mundo(D.Palomo)/Yahoo Finanzas(I.Leyva)  —  Karl Albrecht podría ser un cualquiera. Casi nadie acertaría a decir quién es en una pregunta de Trivial, pocos lo reconocerían por la calle en Alemania y apenas dos periodistas y un fotógrafo pueden afirmar que compartieron algunas palabras con él.

Sin embargo, millones de personas conocen la cadena de supermercados Aldi. Pues bien, el hombre desconocido ha sido uno de los propietarios de parte del negocio -se encargaba de la división sur y su hermano Theo, de la norte- hasta su fallecimiento el 16 de junio de 2014.

Dejando en ese momento una fortuna de 25 billones de dólares -aparecía en el número 23 de la lista ‘Forbes’-, una empresa que genera más de 50.000 millones de euros al año y tiene repartidos por el mundo cerca de 5.000 establecimientos, 1.300 de ellos en Estados Unidos.

El hombre más rico de Alemania se despidió en el anonimato. La carrera de Karl terminó envuelta en un halo de misterio, como lo había sido la vida privada de su familia desde siempre. Él nunca quiso ser un personaje público; huyó de los focos, renegó de las cámaras y evitó fotografiarse al lado de políticos. Tan sólo dio una entrevista, pocas semanas antes de morir, al ‘Frankfurter Allgemeine’ -su periódico de cabecera-, en la que se prestó a hablar del desarrollo de Aldi, pero no de su esposa o sus hijos.

Su familia vivía en una espaciosa villa en el distrito de Bredeney, en la ciudad de Essen. Y Karl jamás presumía de nada. Nunca tuvo un yate ni fue en jet privado.

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Sus únicos vicios eran jugar al golf en el campo de Donaueschingen -todos los martes por la mañana-, pasar las vacaciones en Tenerife, ir a la piscina diariamente y, por supuesto, comer -no mucho- pero casi siempre productos de Aldi -actualmente ofrece cerca de 2.000 marcas, muchas de ellas blancas-.

Preguntar del resto estaba prohibido. Incluido el nombre de su mujer -fallecida a los 67 años- de la que es imposible encontrar referencias.

El único que es igual de ‘famoso’ que Karl en la familia es su hermano Theo, junto al que levantó el negocio heredado de sus progenitores.

Su padre, minero de profesión, tuvo que dejar el trabajo por un enfisema pulmonar; y su madre decidió abrir una tienda de comida para sobrevivir en Essen, ciudad sobre la que cayeron más de 200 bombas durante la Segunda Guerra Mundial.

Y ellos, tanto Karl como Theo, fueron reclutados para luchar en la contienda. El primero fue capturado por los rusos y el segundo, miembro de los África Korps, por los americanos. Sin embargo, ambos fueron liberados y volvieron sanos y salvos para ayudar a su madre y levantar el negocio familiar.

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En 1940, los hermanos empezaron a abrir tiendas alrededor de Essen con una estrategia clara: vender productos básicos muy baratos.

La idea funcionó en una población castigada, con mucha hambre y que buscaba alimentarse por unas cuantas monedas.

Así, en 1960, ya habían inaugurado más de 300 establecimientos.

Posteriormente, decidieron dividir la compañía durante una de las muchas discusiones que tenían los domingos, justo después de ir a misa, cuando se reunían para hablar del negocio.

El debate en torno a la venta de tabaco acabó con Karl tomando el control de Aldi sur y Theo de Aldi norte.

Pero la principal razón por la que la vida de la familia Albrecht ha permanecido en el anonimato fue por el secuestro de Theo en 1971.

Durante 17 días estuvo desaparecido el pequeño de los dos hermanos. Su rescate costó siete millones de marcos y la familia quedó traumatizada.

Desde entonces, las apariciones públicas de uno y de otro han sido mínimas. No han querido poner en riesgo ni el negocio ni sus respectivas vidas. Se han dedicado a trabajar y abrir tiendas por todo el mundo -actualmente en 17 países-.

De ambos se dice que fueron unos dueños ejemplares y que sabían sacar la mayor rentabilidad al mejor precio para el cliente. Fueron los primeros en introducir el descuento en Alemania y provocaron el cierre de pequeñas tiendas y otros grandes supermercados. Pero su otro gran secreto es que trataban bien a sus trabajadores, más de 100.000 en la actualidad.

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El propio Karl contó en su última entrevista que un día se reunió con la junta directiva y pidió que le subieran el salario a sus empleados un 30%. Los que estaban a su alrededor se sorprendieron ante la medida. Pero él la justificó diciendo que si pagaban más, todos serían más felices y productivos. Dicho y hecho. Aldi sigue siendo una de las empresas de su sector que mejores retribuciones da a sus trabajadores.

Fallecidos Theo y Karl, la herencia pertenece a su familia quien decidirá el Consejo de Administración de la empresa. 

Tanta es la importancia de Aldi en Europa, que otras cadenas similares, Walmart entre ellas, nunca han podido establecerse.

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Ya en 2017, CNBC estimaba que Aldi había ganado más de 13,000 millones de dólares solo dentro de Estados Unidos.

Claro que, según se ha sabido, su estilo discreto de vida se ha visto trastornado por sus visitas a los tribunales. Un informe reciente de The Guardian revelaba que la familia se ha estado peleando luego de que una de las esposas del fundador intentara sacar a su nuera y a cinco nietos del negocio familiar.

Una historia de empuje y construcción

Fue Anna, la matriarca de los Albrecht, quien abrió la primera tienda en Essen, en 1913. Sus hijos Karl y Theo se hicieron cargo del negocio en 1946 cuando regresaron de servir en la Segunda Guerra Mundial. Entonces empezaron a vender solo artículos no perecederos y rechazaron invertir en decoraciones, lo que podría explicar el aspecto sencillo que todavía mantiene la tienda.

Este tipo de tienda de artículos con descuento, dice Business Insider, floreció en Alemania Occidental cuando el país intentó salir de la ruina económica en que lo dejó la guerra.

Con el paso de los años, ambos hermanos abrieron docenas de tiendas en Alemania. Ya entonces habían transformado el nombre Albrecht Discount en su abreviatura: Aldi. Para 1953 ya había más de 30 tiendas de su tipo en toda Alemania.

Fue en 1960, cuando Karl y Theo no se pusieron de acuerdo sobre si vender cigarrillos o no, que el negocio quedó dividido amigablemente. Karl se ocupó de Aldi Süd, que opera en el suroeste del país, en Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Europa del Este; mientras que Theo se quedó a cargo de Aldi Nord, que opera tiendas en la parte norte alemana, y en Europa occidental y meridional.

Según The Chronicle, la línea que separa los dos territorios es conocida por los locales alemanes como el “ecuador Aldi”. Y si bien ambas tiendas comparten el nombre, sus logotipos son ligeramente diferentes: uno en colores azul, naranja y amarillo, y la otra en azul, rojo y blanco.

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En 1979, un fideicomiso de la familia Albrecht compró la tienda especializada Trader Joe’s. Sin embargo, desde esta compañía dicen no saber quién es el dueño y se niegan a comentar sobre los Albrecht.

A la sombra de esta familia, Trader Joe’s se convirtió en una cadena con casi 500 tiendas en todo Estados Unidos.

En 2010, Theo Albrecht murió, dejando un patrimonio neto que se calcula en casi 17,000 millones de dólares. Tenía 88 años, una esposa que murió en 2018 y dos hijos, Berthold y Theo Jr.

En 2016, el último hijo de Berthold devino centro de atención tras excluir a Babette, su cuñada, y a sus hijos, del control de Aldi Nord. Ella, por su parte, batalló en la corte con el argumento de que su difunto esposo no era lo suficientemente competente como para hacer un testamento ya que padecía de una “enfermedad relacionada con el alcohol”.

Theo Jr. ofreció poner fin a la disputa pública, otorgándole a Babette y a sus hijos más de 36 millones de dólares al año del fideicomiso familiar.

Por su parte, Karl Albrecht, que llegó a ser el hombre más rico de Alemania con un patrimonio neto personal de casi 26,000 millones de dólares, murió en 2014 a los 94 años de edad.

Sus hijos Karl Jr. y Beate heredaron la mitad de la fortuna Aldi y un estilo de vida poco social, solitario y discreto. Su patrimonio neto combinado se estima en 36,100 millones de dólares. Ambos hermanos tampoco son dados a exponer sus vidas y sus experiencias ante la prensa.

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