Tesoros expoliados que exhiben los museos …

Mármoles del Partenón
El Español/Más de la mitad de la decoración del Partenón, icono de la Grecia Clásica, se exhibe en el British Museum de Londres.
Los mármoles, esculpidos entre 447 y 438 a.C. bajo la supervisión del arquitecto Fidias, llegaron a Gran Bretaña entre 1801 y 1805 después de que el sultán del Imperio otomano diera un supuesto permiso a Lord Elgin para extraerlos.
Atenas lleva años reclamando la devolución de este tesoro, obteniendo siempre un «no» por respuesta. Hace unos días pidió al Gobierno británico un intercambio de los mármoles por otras valiosas piezas.
El Partenón es la atracción turística más emblemática de Grecia. Construido a mediados del siglo V AC, el templo domina la colina donde se levanta la Acrópolis de Atenas.
La impresionante estructura sufrió numerosos daños a lo largo del tiempo y, en particular, durante los siglos XVI y XVII, cuando Grecia era gobernada por el imperio otomano. Entonces, la Acrópolis fue transformada en un cuartel y el Partenón en una mezquita coronada por un minarete.
El monumento sufrió daños severos durante una guerra entre Venecia y los otomanos, a finales del siglo XVII, cuando recibió un disparo de cañón que causó una gran explosión y destruyó su techo. Posteriormente, varias de sus esculturas resultaron destruidas cuando un almirante veneciano intentó removerlas para llevarlas a Venecia.

Luego a lo largo del siglo XVIII, gran parte de las piezas fueron restantes fueron siendo destruidas o saqueadas.
A comienzos del siglo XIX, Lord Elgin, un diplomático británico que prestaba sus servicios en Atenas obtuvo del sultán una controvertida autorización -cuya validez sigue en duda- para remover piezas halladas en el Partenón, gracias a lo cual terminó desmantelando gran parte de su friso, así como enormes capiteles que fueron empaquetados en unas 200 cajas y enviados a Inglaterra.
Más tarde, las piezas terminaron siendo parte de la colección del Museo Británico ante el cual el gobierno griego ha hecho gestiones para solicitar su devolución, sin que esa institución haya accedido a las peticiones argumentando que el haberlas llevado a Londres las salvó del deterioro y de la destrucción.
Hace un par de años, la abogada Amal Clooney, esposa del actor George Clooney, elaboró un informe recomendando a Atenas acudir a los tribunales para exigir el retorno de las piezas. Sin embargo, el ministro de Cultura de Grecia, Nikos Xydakis, rechazó esa vía asegurando que usará la diplomacia para conseguir ese objetivo.

La Piedra Rosseta
El fragmento de la antigua estela egipcia de granodiorita, datada del año 196 a.C., fue hallado en Egipto en 1799 por un destacamento militar francés. Un par de años más tarde, los ingleses se la llevaron a Londres tras derrotar a las tropas napoleónicas en Egipto. La Piedra Rosseta, inscrita con jeroglíficos, en demótico y en griego antiguo sirvió para descifrar el lenguaje escrito de los egipcios. En 2003, El Cairo reclamó su repatriación.

Busto de Nefertiti
Se trata de una de las obras maestras conservadas del arte egipcio y realizada en 1345 a.C. Fue hallada en Amana, una región situada en la ribera oriental del Nilo, por el arqueólogo Ludwig Borchardt en 1912 y conducida a Berlín, donde se exhibe en el Neues Museum. Desde hace unas décadas, existe un debate en torno a la legalidad de su adquisición. Egipto ha reclamado en varias ocasiones la repatriación de la escultura policromada.
El busto de Nefertiti, reina de Egipto y esposa del faraón Akenatón, quien gobernó entre los años 1353 y 1336 aC, es la pieza estrella del Museo Neues de Berlín, donde es admirada cada año por centenares de miles de visitantes.
Hallado en 1912 por el arqueólogo alemán Ludwig Borchardt, el busto fue trasladado al año siguiente a Alemania, aunque no fue exhibido en público sino hasta 1924.
Desde entonces, las autoridades egipcias han solicitado su devolución sin resultados.
Los responsables del museo germano aseguran que Nefertiti es «la mejor embajadora de Egipto en Alemania».
Hoa Hakananai’a
La estatua de piedra monolítica es otra de las grandes atracciones del British Museum. Construida en Rapa Nui (Chile) entre los años 1100-1600, fue robada por miembros de la Royal Navy a mediados del siglo XIX. Se cree que el moai de cuatro toneladas es la representación de antepasados difuntos de los polinesios. Por esas razones simbólicas y espirituales, los isleños han pedido un intercambio a Reino Unido: el original por una copia del mismo tamaño.

Bronces de Benin
Más de mil placas de bronce fueron talladas desde el siglo XIII en adelante para el palacio real del reino de Benin para glorificar a su rey divino y a su poderoso imperio. En 1897, las tropas británicas se apoderaron de buena parte de estos tesoros. Un buen puñado de ella siguen expuestas en el British Museum y son centro del debate de las repatriaciones por el contexto de su adquisición. Desde 1960, Nigeria lleva pidiendo que se las devuelvan.

Tesoros de Magdala
Esta corona de oro del siglo XVIII y otros tesoros etíopes se muestran en el Victoria and Albert Museum de Londres. Fueron saqueadas por las tropas británicas tras la batalla de Magdala en 1868. Etiopía ha reclamado insistentemente su devolución estos últimos años.

Cilindro de Ciro
La pieza cilíndrica de arcilla incluye una declaración en cuneiforme en la que el rey persa Ciro el Grande legitima su conquista de Babilonia. Datada en 539 a.C., ha sido calificada por los expertos como la primera declaración de derechos humanos, La pieza ha generado un conflicto diplomático entre Reino Unido e Irán, que ha reclamado su devolución. Lo único que consiguieron fue un préstamo durante unos meses.

Dos piezas del Tesoro de los Quimbayas en el Museo de América
Se trata de un conjunto de unos 120 objetos de oro y tumbaga, expuestos en el Museo de América de Madrid, hallados en el ajuar de dos tumbas de esta cultura precolombina que fue regalado por el Gobierno colombiano a la Corona española a finales del siglo XIX. A finales de 2017, la Corte Constitucional de Colombia ordenó a su Gobierno a reclamar el tesoro.

Conformado por una colección de 122 piezas de oro precolombino, el tesoro de Quimbaya fue obsequiado en 1893 por el presidente de Colombia Carlos Holguín a la reina de España María Cristina de Habsburgo-Lorena.
La colección, que se cree había sido comprada por las autoridades colombianas a un buscador de tesoros indígenas, fue enviada a Madrid para que ser exhibida como parte de las celebraciones por el cuarto centenario de la llegada de Colón a América.
Sin embargo, pasados los festejos, el mandatario colombiano decidió entregarlas como obsequio a España, como forma de agradecer a la reina por la decisión que tomó en la resolución de un laudo arbitral sobre límites fronterizos entre Venezuela y Colombia.
La Puerta de Ishtar
Construida alrededor del año 575 AC, la Puerta de Ishtar se convirtió en la octava entrada fortificada de la antigua ciudad de Babilonia, ubicada en lo que en la actualidad es Irak.

Con sus más de 12 metros de alto, la puerta estaba esplendorosamente decorada con relieves de ladrillo vitrificado, con imágenes de dragones y toros.
Hallada en 1899 durante unas excavaciones realizadas por el arqueólogo alemán Robert Koldewey, los restos de la antigua puerta fueron restaurados con piezas originales y se encuentran exhibidos desde 1930 en el Museo Pergamón de Berlín.
En 2002, hubo una solicitud para que la puerta fuera devuelta a Irak con resultados infructuosos.
El Penacho de Moctezuma
El «Penacho de Moctezuma» es un tocado hecho con plumas de quetzal, montadas sobre una base de oro adornada con piedras preciosas.

Se dice que era una pieza que este emperador azteca, que gobernó entre 1502 y 1520, obsequió al conquistador español Hernán Cortés, quien la habría enviado al rey de España.
No está claro cómo llegó a Austria, donde fue hallada en el gabinete de un castillo por el geólogo Ferdinand von Hochstetter, quien acababa de ser nombrado director del entonces recién fundado Museo de Historia Natural de Viena. Corría el año 1878.
Durante muchos años, México ha solicitado la devolución del Penacho de Moctezuma llegando a presentar una solicitud formal en 1991. Sin embargo, un estudio encargado por el gobierno de Austria concluyó que el retorno de la pieza no era posible pues resultaba muy difícil protegerla de las vibraciones causadas por un vuelo hasta México.
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