¿Quién conoce a Sofía Chotek? La Camila Parker de los Habsburgo…

Sofía Chotek se pudo casar con el archiduque Francisco Fernando tras renunciar a todo tratamiento como archiduquesa y a los derechos dinásticos de sus hijos
Tu otro diario(C.Barreiro)/El Debate — Era la mujer del heredero del Imperio, pero sabía que nunca llegaría a ser Emperatriz.
Ella no pertenecía a una familia real: era solo una aristócrata checa y por eso estaba obligada a caminar detrás de todas las Archiduquesas austriacas. El suyo había sido un matrimonio por amor que no contó con el visto bueno de Francisco José.
Pero Francisco Fernando plantó cara a su tío el Emperador. O ella o ninguna. Consiguió su propósito, aunque al tratarse de un enlace morganático Sofía tendría que renunciar a convertirse, un día, en soberana del Imperio.
Ese momento nunca llegó. En junio de 1914 un atentado terminaba con la vida de la pareja en Sarajevo. La Primera Guerra Mundial estaba a punto de comenzar.

El archiduque y Sofía se conocieron en un baile en Praga y el enamoramiento fue inmediato
Sofía nació en 1868 en Stuttgart, cuando su padre ejercía como Embajador en este reino alemán. Era la cuarta hija de un aristócrata de origen bohemio que prestaba servicios como diplomático.
En esos días, el territorio austrohúngaro empezaba a sufrir los problemas de las plurinacionalidades debido al crisol étnico y religioso en el que se había convertido el Imperio.
Pero era también el tiempo en el que Sissi deslumbraba con su belleza en el mundo entero y gracias a su encanto y amistad con el conde Andrássy, aplacaba los ánimos húngaros.
Sofía, mujer culta y preparada, había entrado como dama de corte de la Archiduquesa Isabel, esposa de Federico de Austria-Lorena, que era hermano de María Cristina de Habsburgo, regente y madre de Alfonso XIII.
Pero el destino de todos ellos iba a cambiar en 1889 cuando el Archiduque Rodolfo, único hijo varón de Sissi y Francisco José, aparecía muerto con su amante, Maria Vetsera, en un pabellón de caza en Mayerling. ¿Quién heredaría el Imperio de los Habsburgo? Había pocas opciones.
La imposibilidad de que las mujeres accediesen al trono hacía que la balanza se inclinase hacia los hermanos de Francisco José. Maximiliano, había sido asesinado en México tras la fallida aventura napoleónica de convertir aquello en un Imperio.
El siguiente en la línea de sucesión era el Archiduque Carlos Luis, que renunció a sus derechos en su primogénito, Francisco Fernando. Por este motivo, Francisco Fernando se convirtió en heredero del Imperio y su matrimonio, en cuestión de Estado.

Sofía y Francisco Fernando el día de su boda, que celebraron de forma discreta e íntima
Francisco Fernando tenía una visión política diferente al conservadurismo autoritario de su tío, el anciano Francisco José. Pero asumió rápidamente funciones institucionales y en un baile en Praga conoció a Sofía. Dicen que el enamoramiento fue inmediato.
El escándalo, mayúsculo: el origen social de la joven, al no ser una Habsburgo y no pertenecer a ninguna rama de familia real europea, imposibilitaba, en términos políticos, esa relación.
Pero Francisco Fernando estaba decidido y tensó la cuerda. Intervinieron desde el Papa León XIII al Zar Nicolás II.
A Francisco José, ya viudo, no le quedó otra opción que autorizar el matrimonio previa renuncia de Sofía a recibir el tratamiento de Archiduquesa y de los futuros hijos (llegaron a tener tres) a la sucesión.
Quedaba además imposibilitada para acompañar a su marido en actos de representación institucional, aunque con los años esto se iría flexibilizando. Se le concedió, eso sí, la dignidad de Princesa von Hohenberg, apellido que adoptarían sus vástagos.

El matrimonio, con sus hijos: el príncipe Ernesto, Sofía y Maximiliano de Hohenberg, en 1908
La boda se celebró de manera íntima y casi secreta el 1 de julio de 1900, en Reichstadt. Pocos Habsburgo estuvieron presente. La prensa se hizo escaso eco de la celebración. Pero fueron un matrimonio armonioso.
Compartían afición a la caza y fijaron su residencia entre los palacios de Belvedere, en Viena, y Konopiste, cerca de Praga, a día de hoy reclamado por sus descendientes.
Sin embargo, las tensiones nacionalistas de las minorías eslavas dificultaban la gestión política. Francisco Fernando se mostraba partidario de la reforma del Estado para convertirlo en algo parecido a un sistema federal.
En 1911, Bosnia se incorporaba como una especia de “provincia” al Imperio. Había prendido la mecha. Serbia, reclamaba el territorio como propio.

El asesinato del archiduque Francisco Fernando y de su mujer sería el detonante de la I Guerra Mundial
El 28 de junio de 1914, durante una visita a Sarajevo, capital de Bosnia, un estudiante terminaba con la vida de Francisco Fernando y Sofía Chotek. Se llamaba Gavrilo Princip. Les disparó varios tiros en la cabeza. Murieron inmediatamente. Apenas cinco semanas después, comenzaba la Primera Guerra Mundial.
Los hijos del matrimonio, dos chicos y una niña, quedaron bajo tutela de un familiar de Francisco Fernando. Después se trasladaron a Viena, donde vivieron hasta que, con la anexión de Austria por Alemania en 1938, el Anschluss, la tragedia volvió a salpicarles.
Tras sobrevivir a su internamiento en el campo de concentración de Dachau, rehicieron su vida en Austria. Hoy, sus descendientes, reclaman parte de los bienes y propiedades confiscadas por el estado en la República Checa.
¿Qué ha quedado de los últimos Habsburgo?

Francisco Fernando de Habsburgo con su esposa Sofía Chotek
Durante siglos fueron la dinastía más importante de Europa. Desde que se formase el Sacro Imperio Romano Germánico, los Habsburgo dejaron su particular impronta de mando. Eran austeros, altivos y comprometidos con el poder.
Pero la consanguineidad también hizo mella en la familia. Con la proclamación del Imperio en 1806 y las posteriores políticas unificadoras del siglo XIX, los Habsburgo tendrían que hacer frente a un crisol de culturas, etnias y religiones.
Francisco José se mantuvo al frente del Imperio Austro Húngaro durante más de seis décadas. Un suicidio, un asesinato y la crisis de sucesión, pusieron en evidencia los pies de barro de un territorio carcomido por las nacionalidades. Tras la derrota en la Gran Guerra el Imperio se desmoronó.
Francisco José se convirtió en Emperador en 1848, en plena «Primavera de los Pueblos» y cuando en Europa, las revoluciones liberales amenazaban el orden establecido.
Francisco José era muy joven y sucedía en el trono imperial a su tío, Fernando I, poco capaz y víctima de los cruces familiares. El padre de Francisco José, el Archiduque Francisco Carlos, mostraba poco interés en los asuntos de gobierno y su madre, la dominante Archiduquesa Sofía, había movido los hilos para convertir a su primogénito en Emperador.
Fue ella también quien intervino para orquestar el matrimonio de Francisco José con una de las hijas de su hermana Ludovica que, por entonces, se crecía libre en Possenhofen, Baviera, lejos de la atención política. Todas las miradas se habían puesto en la hija mayor, Nene, aunque finalmente fue Sissi la que encandiló al Emperador.
Desde ese punto, la historia de Isabel de Baviera, Sissi, se confunde con la leyenda: se casaron en 1854 y son muchos los que atribuyen a la nueva Emperatriz un papel mediador en las crecientes tensiones con Hungría, gracias a su cercana amistad con el conde Andrássy.
Cierto también que ella era una excéntrica, obsesionada con el deporte y un odio visceral hacia su suegra. Pero con todo, Francisco José contribuyó a hacer de la figura de su esposa un mito, aun cuando los problemas en Lombardía o Venecia estuviesen dinamitando la política exterior de los Habsburgo. Nadie mejor que Joseph Roth para describir la complejidad de aquel Imperio.

La familia imperial, retratada hacia 1880
Francisco José y Sissi tuvieron tres hijas y un varón en el que se depositaron todas las esperanzas. La vigencia de una ley sálica privaba a las mujeres de la sucesión, por lo que el Archiduque Rodolfo debía encarnar todas las virtudes de un futuro Emperador.
No fue así: era «melancólico» como su madre y había heredado los rasgos de carácter de los Wittlesbach. Tímido, enfermizo y dependiente de los opiáceos. Su matrimonio de conveniencia con Estefanía de Bélgica no hizo más que avivar sus rarezas.
En 1889, cuando acababa de cumplir los treinta años, aparecía muerto junto a su amante, María Vetsera, en el pabellón de caza de Mayerling con un tiro en la cabeza. ¿Fue un suicido? Todo apuntó a ello, aunque la prensa de la época se cebó con el suceso. Omar Sharif y Catherine Deneuve encarnaron en la gran pantalla este gran drama romántico.
¿Quién heredaría el Imperio de los Habsburgo? Había pocas opciones. La imposibilidad de que las mujeres accediesen al trono hacía que la balanza se inclinase hacia los hermanos de Francisco José. Maximiliano, había sido asesinado en México.
El siguiente en la línea de sucesión era el Archiduque Carlos Luis, que renunció a sus derechos en su primogénito, Francisco Fernando. El joven Archiduque acababa de convertirse en heredero, pero tenía una visión política diferente al conservadurismo autoritario del ya anciano Francisco José.
Francisco Fernando se mostraba partidario de la reforma del Estado para convertirlo en algo parecido a un sistema federal. Las tensiones entre tío y sobrino se agudizaron cuando el heredero decidió casarse con una aristócrata bohemia, Sofía Chotek, que no pertenecía a la realeza.
Tuvo que intervenir el mismísimo León XIII y el Zar Nicolás II, para que el Emperador diese su brazo a torcer. La boda se celebró el 1 de julio de 1900 aunque Sofía tenía que renunciar a ser Emperatriz y sus futuros hijos, a los derechos dinásticos.
A partir de aquí, la vida de la pareja gira unida a la historia de Europa. En 1911 Bosnia-Herzegovina se incorporaba a los territorios de los Habsburgo con una administración especial. El 28 de junio de 1914, la pareja era asesinada en Sarajevo por un nacionalista serbio. Cinco semanas después, comenzaba la Primera Guerra Mundial.

El asesinato del archiduque Francisco Fernando, junio de 1914
Francisco José murió en noviembre de 1916. Uno de sus sobrinos-nietos, Carlos de Habsburgo, casado con Zita de Borbón-Parma, era proclamado Emperador. Iba a ser el último.
Acabada la guerra el Imperio se desmoronó: Austria se convirtió en una República y los antiguos territorios de los Habsburgo se convirtieron en diferentes reinos y repúblicas, tras la Segunda Guerra Mundial.
Excepto la Viena de El tercer hombre de Orson Welles, los antiguos territorios del viejo Imperio, terminarán bajo el telón de acero en plena Guerra Fría.
De las hijas de Sissi, la mayor falleció de niña. La segunda, Gisela, vivió en Múnich hasta 1932 y tiene descendencia. La menor, Valeria, de la que se decía hija de sus amoríos con Andrássy, murió en Viena en 1924.
Los tres hijos que tuvo Francisco Fernando con Sofía Chotek –dos chicos y una niña– estaban fuera de la línea de sucesión y se les dio el apellido Hohenberg.
Tras el asesinato de sus padres quedaron bajo tutela familiar. Después se trasladaron a Viena donde vivieron hasta que, con la anexión de Austria por Alemania en 1938, el Anschluss, la tragedia vuelve a salpicarles.
Tras sobrevivir a su internamiento en el campo de concentración de Dachau, rehicieron su vida en Austria.
Hoy, sus descendientes, reclaman parte de los bienes y propiedades confiscadas por el estado en la República Checa. El último Emperador, Carlos I, fue beatificado en Roma el 3 de octubre de 2004 por Juan Pablo II.
Su esposa Zita crio a los ocho hijos, iniciando su nueva vida en Lequeitio, pero eso es otra historia…
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