La biblia del hombre más malvado del siglo XX…

El Confidencial(P.Campos)/El País(J.Sanguino) — Se autonombró la Gran Bestia, el 666 o el mismísimo Anticristo. Aleister Crowley es uno de los personajes más enigmáticos y perturbadores del siglo XX, a quien llegaron a conocer como «la persona más malvada del mundo».
¿Por qué? Este británico era poeta, ensayista, pintor, filósofo y escalador, pero también un provocador, adicto a la heroína, el peyote y otras drogas, un ególatra, un mago negro, defensor de los ritos sexuales y uno de los ocultistas más famosos de todos los tiempos.
El también llamado padre del satanismo moderno es criticado y causa fascinación a partes iguales. Ha sido tildado de loco y, a su vez, reivindicado como un precursor del movimiento hippie y un ídolo rock. Su vida, en definitiva, es digna de una novela donde sobresale un gran episodio central: su máxima ‘Haz lo que quieras’ procedente de ‘El libro de la ley’.
Precisamente ese libro fue lo que hizo que Crowley pasara de ser un ser extravagante a una de las leyendas más negras y fascinantes de nuestra historia.
La Felguera acaba de publicar ‘El libro de la ley‘, ese documento ‘sagrado’ que supuestamente le fue dictado en estado de trance por Aiwass, es decir Seth, el temible dios destructor asesino de Osiris, que por primera vez ve la luz en castellano traducido a partir del original manuscrito por Crowley en 1904.
Así es como lo dejó escrito: «Este libro se traducirá a todas las lenguas: pero siempre con el original de puño y letra de la Bestia; porque en la forma fortuita de las letras y en sus posiciones relativas, en esas cosas hay misterios que ninguna Bestia puede adivinar».
El Cairo sería el lugar de no retorno para la leyenda de Crowley. Junto a su mujer, Rose, pasó una noche en la Cámara del Rey de la Gran Pirámide y allí fue donde a ella se les apareció una «gran luz astral» tras invocar a Thoth, un dios egipcio de la sabiduría, la escultura y la música, pero también de los conjuros y los hechizos mágicos.
A Crowley siempre le había fascinado la filosofía oculta de los faraones. De pequeño su madre le llamaba la Bestia, apelativo que aceptó con gusto (entre otras cosas porque era la oveja negra de una familia profundamente conservadora y cristiana) y al que añadió el 666. No sería su única excentricidad.
Entre otras, había épocas en las que le daba por hablar en ruso y hacerse pasar por un conde o por un príncipe persa llamado Chioi Khan. Sin embargo, fue su mujer la que empezó a evidenciar (o al menos eso cuenta la historia) los primeros signos de posesión de Horus.
Pero ¿Quién era Horus? En una visita al Museo Boulak la pareja se topó con una pequeña estatua de 51,5×31 cm. descubierta en 1858 en el templo funerario de Hasthepsut. En su base había una inscripción: 666. Era Horus. Y fue el detonante para que transformara su apartamento en un templo donde seguir invocando a los dioses y demonios egipcios.
Fue a través de su mujer como le llegó el mensaje más importante: a las 12 horas de los días 8, 9 y 10 de abril de 1904 debía sentarse en la sala y esperar a un dios que le dictaría un mensaje determinante. Y así cuenta Crowley que fue.

Ese día 8 se le apareció Aiwass, el dios oscuro -«la Bestia que está más allá del Abismo», en sus palabras- que le otorgaba el conocimiento perdido y que le dictó -eso sí, solo de 12 a 13- ‘El libro de la ley’, que después sería la piedra angular de la religión Thelema que él mismo popularizó.
Este libro recoge esas palabras así como las reproducciones del manuscrito original y un prólogo de Servando Rocha en el que se explica la particular vida de Crowley y esta aparición.
Era una voz que venía de detrás de su espalda y que dio lugar a una especie de cuerpo de apariencia fuerte y bien formado, «con el rostro de un rey salvaje, y los ojos velados, para que su mirada no destruyese lo que veían».
‘El libro de la Ley’ (publicado por primera vez en 1909 y oficialmente en 1912 y 1936) recoge sus hipotéticas enseñanzas en las que vaticina la llegada del Nuevo Eón de Horus, una nueva era marcada por la catástrofe y la guerra, y se fundamentan en dos pilares: «Haz tu voluntad será el todo de la Ley» y «el amor es la ley, el amor bajo la voluntad».
En definitiva, y más allá de las connotaciones oscuras y de la provocación anti victoriana del personaje, Crowley propugnaba un individualismo y hedonismo no tan rompedor.
O como escribe Rocha: «nos damos de bruces con un espíritu radicalmente romántico, un continuador de la Voluntad tal y como la entendieron los románticos y su defensa acérrima del yo.
Sus referencias a Schopenhauer y Fichte no son caprichosas». «El hombre tiene derecho a vivir de acuerdo con su propia ley, de vivir como quiera, de trabajar como quiera, de jugar como quiera, de descansar como quiera, de morir cuándo y cómo quiera», afirmó en ‘Liber OZ’.
La perversidad aparece cuando sigue señalando que «el hombre tiene derecho a matar a quienes coarten estos derechos» o que «es inútil fingir que los hombres son iguales».
No es de extrañar, por tanto, que ante esta ‘religión’ y ante su promulgador, un hombre que dicen llevaba una dieta a base de leche, coñac y heroína y que escandalizó a la sociedad de la época por sus excesos con las drogas y el sexo, en los años sesenta y setenta se le considerara un precursor del movimiento hippie. Muchos ven en el ‘vive y deja vivir’ una variación de su ‘no hay ley más allá de haz tu voluntad’.
Aunque si algo llama la atención de la figura de Crowley fue su influencia en el rock y punk.
Está presente en The Beatles (su rostro aparece en el ‘Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ en la fila superior, el segundo a la izquierda); en los Rolling Stones; David Bowie (le nombra en la canción ‘Quicksand’); Iron Maiden (hasta el punto de que su líder, Bruce Dickinson, dirigió una película sobre su figura titulada ‘Chemical Weeding’ y aparece en canciones como ‘Moonchild’ o ‘Revelations’); Ozzy Osbourne (que compuso el tema ‘Mr.Crowley’, que también cantaría Judas Priest); The Doors (en la contraportada de ’13’ aparece Morrison junto a otros miembros de la banda junto a su busto); Marilyn Manson (en ‘Mystery Machine’ habla de la Abadía de Thelema); Cradle of Filth (en ‘Babalon A.D. (So Glad for the Madness)’) o también en la obra de escritores como Umberto Eco, que le cita en ‘El péndulo de Foucault’, o Hemingway, en ‘París era una fiesta’.

En la célebre portada de ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ de los Beatles se puede ver a Aleister Crowley en la esquina superior izquierda: es el segundo de la primera fila.
Aunque si hay que destacar un grupo fascinado por su figura ese fue Led Zeppelin. Aseguran que muchas canciones, en especial ‘Stairway to Heaven’ y el disco ‘IV’ que la contiene, están influidas por él. Y, claro está, el cénit de esta atracción fue Boleskine House, la casa escocesa de Crowley frente al lago Ness.
Obviamente las leyendas en torno a esta mansión son incontables. Tantas que van desde las apariciones demoníacas y las orgías hasta que estas invocaciones liberaron unos demonios que dieron lugar al célebre monstruo del lago Ness.
En fin… Lo que sí es cierto -para engrandar el misterio- es que Jimmy Page, el líder de Led Zeppelin, fue uno de los grandes admiradores de Crowley hasta el punto de que compró esta casa, en la que vivió hasta 1992. Esta fue pasto de un incendio.
El dogma de Crowley no se quedó en el ‘El libro de la Ley’. Antes había formado parte de Golden Dawn, pero salió tarifando con sus maestros y acabó fundando la sociedad esotérica AA (Astrum Argentum).
Después se uniría la Ordo Templi Orientes (O.T.O., aún en activo) y crearía en 1920 la Abadía de Thelema, en Cefalú (Sicilia), un lugar conocido por las orgías y los ritos sexuales, que adquirió tal fama que Mussolini les expulsó del país.
Pero no acaban aquí las historias que rodean su figura. Cuentan que Churchill le pidió consejo ante la II Guerra Mundial.
Sea como fuere, Crowley, el mago negro, fue un provocador y un estratega que, por encima de todo, quería llamar la atención a base de escándalos y que, finalmente, consiguió convertirse en la leyenda negra que él mismo propagó. El hombre que sucumbió al personaje. Y a la Bestia.
Las mentiras de Aleister Crowley, el hombre que algunos consideran un genio y otros el anticristo
Ocultista, poeta, espía, alpinista, mago y profeta. “El hombre más depravado del mundo”, según la prensa; “La Bestia”, según su madre; y «uno de los 100 británicos más importantes del siglo XX», según la BBC.
Nadie sabe, en realidad, qué o quién fue Aleister Crowley (Reino Unido, 1875-1947) porque en su figura convergen mitos y datos con la misma fluidez con la que él mezclaba magia y ciencia en sus rituales. ¿Era un siervo de Satán? ¿Era el gurú de los Beatles? ¿Era el padre de Barbara Bush?
Estas son las respuestas a estas preguntas sobre uno de los hombres más misteriosos de la cultura pop.
– ¿Era el padre de Barbara Bush?
El origen del rumor. Aleister Crowley y Pauline Pierce, la madre de Barbara Bush, pertenecían al mismo círculo social. La teoría de la conspiración hizo el resto.
La realidad. Dado que Crowley regentaba sesiones de sexo y drogas (lo que hoy se llama chemsex) para alcanzar la lucidez, la leyenda urbana asegura que Pauline Pierce mantuvo relaciones con él, se quedó embarazada y su hija acabó en la Casa Blanca. De este modo, Aleister Crowley aportó su semilla al devenir de la historia mundial.
Pero no hace falta recurrir a teorías: su apología del individualismo extremo y del hedonismo y sus ataques contra los dogmas religiosos y las autoridades sociopolíticas, abrazadas por los verdaderos mesías del siglo XX (las estrellas del rock), son la base de la cultura actual. Al final Crowley sí cambió el mundo, pero no como él pretendía.

Una joven Barbara Bush, fotografiada en 1945. Uno de los rumores más extendidos sobre Alesteir Crowley dice que podría ser su padre.
¿Causó la maldición de Led Zeppelin?
El origen del rumor. El fanatismo del líder de Led Zeppelin hacia Crowley le llevó a hacer rituales en los que participaban todos los integrantes de la banda (excepto Jon Paul Jones) para alcanzar poder ilimitado. Se decía que su fama venía de un pacto con el diablo y eso, por lo visto, tiene consecuencias.
Así nace la leyenda de la maldición de Led Zeppelin: los tres aparatosos accidentes de coche de Robert Plant, la muerte repentina de su hijo de cinco años, la caída mortal por una escaleras de la musa de la banda Sandy Denny y el final de Led Zeppelin, precipitado por la muerte de su batería John Bonham en 1980 tras beber 40 chupitos de vodka.
La realidad. Los vinilos de III tenían grabado “Haz tu voluntad”, expandiendo así el lema de Crowley a millones de oyentes alrededor del mundo y, sobre todo, generando docenas de teorías macabras para la posteridad. Jimmy Page era un coleccionista de memorabilia de Crowley: túnicas, manuscritos, artefactos y hasta su casa en Escocia.
Se decía que en esa mansión, llamada Boleskine, Crowley había efectuado una invocación oscura que cometió la imprudencia de dejar a medias. Así acaeció sobre él, sobre todo el que habitase esa casa y sobre la región entera una maldición que según la leyenda parió una criatura maligna que vive en la laguna que hay junto a la casa: el lago Ness.
Page vendió Boleskine en 1992, pero la residencia ardió sin causa confirmada en 2016. Es probable que el fuego empezase por alguno de los rituales que cientos de personas celebraban en su interior desde su abandono en los 90.
¿Hacía magia negra?
El origen del rumor. En alguno de sus rituales, Crowley invocaba demonios que requerían sacrificios de sangre. La prensa se encargó del resto: su filosofía anticristiana (consideraba que el cristianismo estaba obsoleto), el falso rumor de que obligaba a sus estudiantes a mantener relaciones sexuales con cabras y su apología de la bisexualidad llevaron a la opinión pública a considerarle, literalmente, el Anticristo.
A él le hacía tanta gracia que jugaba con esta etiqueta, llegando a escribir que “un bebé inocente es la víctima más satisfactoria” y que él sacrificaba unos 150 al año. Se refería a la masturbación.
La realidad. “Desprecio la magia negra hasta tal punto que me cuesta creer que exista gente tan idiota como para practicarla”, aseguró Crowley, el realidad un apologista del amor. Sin embargo, varios cultos satánicos y ceremonias oscuras han venerado su obra como textos sagrados. De ahí la percepción de que Crowley fue satanista.
¿Echó una maldición mortal a sus compañeros de expedición?
El origen del rumor. Crowley aspiraba a expandir los límites del ser humano y la verticalidad era una de sus obsesiones. Durante la escalada de Kachenjuga, la tercera cima más alta del mundo, su equipo insistió en abandonar ante el agotamiento pero él les echó una maldición y siguió su camino en solitario.
Una avalancha sepultó a sus compañeros, matándolos a casi todos, mientras Crowley ignoraba sus gritos de agonía.
La realidad. Los 7620 metros que escaló Crowley fueron un récord mundial en su momento. Durante su regreso se cruzó con los supervivientes de la avalancha ya asentada, a los que no prestó ningún auxilio, y robó el dinero que quedaba para la expedición. Su compañero, Jacot-Guillamord, recuperó parte de ese dinero chantajeándole con publicar su literatura pornográfica, cuyos relatos homosexuales le habrían llevado a la cárcel.

Aleister Crowley con su esposa Maria de Miramar en un retrato de pareja tomado en 1929.
¿Fue el gurú de los Beatles?
El origen del rumor. La inclusión de Crowley en ese panteón de la contracultura que es la portada de Sgt. Pepper Lonely Club Band ha desatado todo tipo de teorías.
La realidad. La vida excesiva, espiritual y escandalosa de Crowley lo convierte en la primera estrella del rock. “La única ideología de los Beatles es que hagas lo que quieras y que asumas tu propia responsabilidad”, explicaba John Lennon cuando le preguntaban por la aparición de Crowley en la portada.
El disco abre con la frase “Hace hoy 20 años, el sargento Pepper enseñó a la banda a tocar”. Sgt. Pepper Lonely Club Band se lanzó exactamente 20 años después de la muerte de Aleister Crowley. Otros músicos como David Bowie (cuyo último disco, Blackstar, contenía referentes a Thelema) o Rolling Stones le han mencionado en sus canciones.
The Doors aparecían junto a un busto suyo en la contraportada de 13. El cantante de Iron Maiden escribió una película de terror, Chemical Wedding, en la que un hombre era poseído por el espíritu de Crowley. Pero ningún rockero se obsesionó con él tanto como Jimmy Page.
¿Era un mesías?
El origen del rumor. Durante su luna de miel en El Cairo, Crowley escuchó la voz de un mensajero del dios Horus que le dictó El libro de la ley. Esta obra es a la religión fundada por Crowley, Thelema, lo que la Biblia al cristianismo. Thelema partía de la base de que el viejo orden mundial había colapsado y ofrecía guía ante la nueva era. Crowley se postulaba así como el líder espiritual del nuevo orden.
La realidad. Más que una religión, Thelema era un sistema filosófico. Y no cuajó a nivel popular aunque tuvo ilustres feligreses como el pionero de la ingeniería espacial Jack Parsons, pero su eslogan individualista “hacer tu voluntad será la única ley completa” (no en el sentido de hacer lo que uno quiera, sino de satisfacer la misión para la que ha nacido) puede considerarse como la piedra angular que originó la contracultura en la que todavía hoy vivimos.
¿Era espía?
El origen del rumor. Se especula que Ian Fleming, futuro autor de las novelas de James Bond que trabajaba en la inteligencia naval, envió a Crowley a colaborar con los nazis para darles información falsa y que entre sus éxitos estuvo la detención del dirigente nazi Rudolph Hess. Otras teorías aseguran que era un contraespía nazi y que sus expediciones montañeras eran en realidad misiones sugeridas por los alemanes para recabar información.
La realidad. Lo único que está confirmado es que Crowley creó el símbolo de la V como contraataque mágico al poder sobrenatural de la esvástica nazi y que Gran Bretaña estaba tan desesperada que Churchill lo adoptó como signo de victoria cada vez que aparecía en público, por si acaso eso de la magia funcionaba. Cuando Crowley murió, en sus bolsillos solo encontraron una vieja carta del director de inteligencia naval solicitando una reunión con él: ante su final, aquella fue su posesión más preciada.
¿Era drogadicto?
El origen del rumor. Crowley terminaba sus ritos con una bacanal de sexo y drogas, que él consideraba que era el único camino a una nueva dimensión de la consciencia.
La realidad. Fue uno de los primeros en experimentar con mescalina para expandir su percepción del mundo y además consumía hachís, cocaína, éter y peyote (él fue quien introdujo a Aldous Huxley en el consumo de esta última). Su única adicción, sin embargo, fue la heroína: se la recetaron para el asma (un remedio habitual a principios del siglo XX) y vivió toda su vida enganchado a ella.

Cefalú, la idílica localidad costera de la costa norte de Sicilia donde Aleister Crowley construyó una abadía thelemita y de la que acabó siendo expulsado.
¿Fue el padre de los hippies?
El origen del rumor. El flower power se tomó lo de “haz tu voluntad” al pie de la letra, en plan “haz lo que te dé la gana sin importarte las consecuencias”, y Crowley fue uno de los referentes espirituales del movimiento.
La realidad. Crowley fue uno de los primeros pensadores de Occidente en importar filosofías orientales, lo cual es considerado el germen del movimiento New Age. Fusionaba la mística budista con el cristianismo, practicaba yoga y sublimaba su experiencia vital mediante alucinógenos.
En 1920 Crowley llevó a cabo un experimento social construyendo una abadía thelemita en Sicilia con sus dos mujeres y varios hijos. La comunidad labraba la tierra, cazaba, meditaba bajo los preceptos de El libro de la ley y se entregaba a una utopía de sexo, drogas y comunión con la naturaleza.
También vestían túnicas y se teñían el pelo de colores. Es considerada la primera comuna hippie. Cuando uno de sus miembros murió (probablemente intoxicado por el agua) la prensa concluyó que se trataba de un sacrificio humano y Mussolini expulsó a Crowley de Italia para siempre por cometer “actos de extrema depravación”.

Deja un comentario