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Valiosas colecciones de Arte …


Forbes(F.Gómez)/theartwolf.com(G. Fernández)/La Información(A.P.Zarzalejos)  —  A lo largo de la historia, la pasión por el arte se ha manifestado de forma destacada entre aquellos que poseen grandes fortunas. Hoy en día las 5 colecciones privadas de arte más valiosas del mundo suman un total de 11 billones de dólares.

Como dijo Jules de Goncourt, “lo que tal vez tiene más sentido que cualquier otra cosa en el mundo, es un cuadro en un museo”. El arte ha de ser compartido, y gracias a la generosidad de sus propietarios, estas colecciones privadas se pueden ver en museos y galerías de arte para deleite del público.

Más allá del valor económico que puede tener la gran cantidad de obras que entre los 5 poseen, la subjetividad del arte y la historia intrínseca que porta, hace que cualquier obra cuente con un valor sentimental muchas veces superior al económico convirtiéndola en una verdadera joya.

Las 5 colecciones de arte más valiosas del mundo

– David y Ezra Nahmad – 3 billones de dólares

Estos dos hermanos poseen la colección de arte más valiosa del mundo. A pesar de no ser amantes del arte en sí, pues verdaderamente se dedican a la compra-venta de obras en subastas, su colección cuenta, entre otras obras de arte, con alrededor de 300 Picassos estimados en 1 billón de dólares.

– David Geffen – 2.3 billones de dólares

David Geffen, cofundador de Dreamswork, además de coleccionista de arte es un filántropo de esta disciplina. Su colección está centrada en obras de arte de mediados de siglo y el artista que sobresale es Jackson Pollock.

– Eli Broad – 2.2 billones de dólares

Él, junto a su mujer, abrieron las puertas del Museo de Arte Contemporáneo The Broad en Los Ángeles. La fundación creada por Broad supervisa y gestiona las 5.000 obras que forman la colección. De esas obras, 2.000 se pueden disfrutar gratuitamente en el museo.

– Philip Niarchos – 2.2 billones de dólares

La mayor parte de la colección de Niarchos fue comprada al actor Edward Robinson en el año 1957 por un valor de 3 millones de dólares. Con el paso de los años, el número de obras de arte que la forman ha ido aumentando y, actualmente, es la colección más importante de Van Gogh que existe en el mundo.

– Francois Pinault – 1.4 billones de dólares

Pinault posee una fundación, Palazzo Grassi and Punta Della Dogana’s, cuyo objetivo principal es fomentar el interés por esta disciplina a través de la enseñanza de claves para comprender el lenguaje del arte.

Además, a través de ella da visibilidad a su colección con el préstamo de la misma a museos y galerías de todo el mundo.

Las otras colecciones (anónimas) de empresarios

El tópico es real, hasta cierto punto: el coleccionista de arte es persona de abultada cuenta corriente. Pero no sólo. Y aunque, ciertamente lo es, en la mayoría de los casos no tiene ese elemento peyorativo que el “lugar común” le supone y que dibuja esa caricatura de hombre rico comprando arte sólo para regocijarse en su propia riqueza.

Ni siquiera el gran coleccionista lo es por inversión a futuro de la que espera obtener pingües rendimientos, sino por una pasión que además conlleva una obligación casi de por vida y que lejos de ofrecerle réditos, le ofrece una copiosa fuente de gastos y responsabilidades.

En España, el coleccionismo particular de arte es, en su mayoría, de difícil rastreo y dibujar, por tanto, un perfil del gran coleccionista es complejo. Los grandes no dicen que lo son; aunque poco a poco va instalándose la tendencia de hacer pública tal condición, sigue siendo minoritaria a día de hoy.

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Colección de Alicia Koplowitz mostrada en París

Frente a lo que sucede en EEUU, que el coleccionista es visto como un agente cultural de prestigio, en nuestro país es foco de sospechas y suspicacias. No sucede con las colecciones corporativas, que las empresas y sus fundaciones se afanan por mostrar y hacer públicas.

Aun así, entre el empresariado español hay grandes colecciones artísticas que año tras año se incluyen entre las más importantes del mundo. Por ejemplo, las de Juan Abelló y Alicia Koplowitz. De hecho, el primero posee una de las más importantes colecciones privadas de arte del mundo.

Este farmacéutico reformulado en empresario y financiero, ha ido construyendo su particular pinacoteca a lo largo de cuarenta años en los que se le ha conocido más por su actividad empresarial, si bien su faceta de coleccionista es indisoluble de la otra.

Desde que a comienzos de los 80 lograra aquella operación millonaria de venta de Antibióticos S.A por 58.000 millones de pesetas, Abelló ha ido edificando su colección de arte. Pasó por Banesto, creó Torreal, figuró y figura en numerosos Consejos de Adminsitración y ha logrado reunir más de 500 obras de arte de primer nivel.

Todo comenzó con el óleo Las peñas de Urquiola de Darío de Regoyos, y desde aquella primera compra, ha ido engrosando la nómina de artistas que eligen entre el propio Abelló y su mujer, sin consultores de por medio, como suele ser habitual en estos casos.

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Colección de arte de Alicia Koplowitz mostrada en París

El criterio con el que el matrimonio va adquiriendo obras es un criterio asentado en dos pilares: el propio gusto y que sean obras con las que puedan convivir, ya que la colección está habitualmente colgada en las distintas casas y despachos que la familia posee.

A diferencia de otras grandes colecciones, la de Abelló sí ha podido verse, o al menos una parte significativa, en distintas exposiciones.

En 2014, una muestra importante se ubicó en el CentroCentro de Madrid hasta el 2015; luego una selección de 100 obras viajaron hasta Dallas, al Museo Meadows. Gracias a esta presencia pública de las obras sabemos que la pinacoteca de Abelló abarca desde el siglo XV hasta el arte contemporáneo, tanto español como internacional.

Las joyas de la corona son una obra de Juan de Flandes –El Bautismo de Cristo-; un greco –San Francisco recibiendo los Estigmas-; la obra de Ribera El sentido del olfato, y el murillo Muchacho Sonriente

https://www.wga.hu/art/j/juan/1/baptism.jpg(El bautismo de Cristo – Juan de Flandes)

Junto con estas, destacan también cuatro obras de Goya que el financiero compró a los herederos del también coleccionista José Luis Várez Fisa, entre ellas La cucaña, Asalto a ladrones e Incendio de noche.

La nómina de españoles la completan artistas de la talla de Mariano Fortuny, Manuel Miralles, Salvador Dalí, Picasso y Sánchez Cotán, del que posee uno de los pocos bodegones que pueden encontrarse.

En cuanto a artistas internacionales, la colección Abelló va surtida de grandes nombres: Tiépolo, Van Gogh, Renoir, Toulusse-Lautrec, Kandinsky, Schiele o Gauguin, entre otros.

Una de las mejores colecciones del mundo cuyo valor hoy por hoy es incalculable.

Porque además, poco hay que desagrade más a Abelló que hablar de la valoración económica de su pinacoteca.

Solo para sus ojos

Otro de los nombres que lidera cualquier lista de colecciones privadas es el de Alicia Koplowitz, que ha dejado ver una selección de sus obras en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

La antigua copropietaria del gigante de la construcción Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), una vez salió de la empresa familiar, fundó Omega Capital, un fondo de inversión que hoy está entre los ‘family office’ mejor valorados del mundo, y a través del cual gestiona su particular colección de arte.

Y mientras que sí existen estimaciones acerca de su fortuna particular (más de 2.000 millones, según Forbes), no existe valoración ninguna sobre la colección.

Una colección que, por otro lado, ha permanecido invisible hasta este año en el que 90 de sus obras han sido expuestas en Bilbao.

Hasta entonces, esos cuadros no habían conocido otros ojos que no fueran los de la propia Koplowitz y los de quienes acudían a sus casas y despachos.

Si la conocemos, la colección, es de nuevo porque ha sido expuesta. Por ello sabemos cuál es su brillante composición y que entre otros nombres, destacan los de Juan Pantoja de la Cruz, Zurbarán, Goya, Tiepolo o Canaletto, además de esculturas de la antigua Grecia.

Especialmente bien representandos están los artistas de finales del XIX y comienzos del XX como Van Gogh, del que posee su mítica obra Jarrón con claveles; Paul Gaugin y su obra Bañistas a orillas del río, o Modigliani y el retrato de gran formato La pelirroja con colgante.

También del siglo XX están Juan Gris, Antonio López, Jorge Oteiza, Chillida, Barceló o Tàpies, entre otros.

A diferencia de otras colecciones, la de Koplowitz no se limita al arte pictórico, sino que también incluye escultura, mobiliario y otros objetos significativos. Así, junto con el Hércules y Ónfala de Goya convive la escultura, Araña III de Louise Bourgeois.

https://www.artehistoria.com/sites/default/files/styles/full_horizontal/public/imagenobra/VAJ05522.jpg?itok=m5QMumR9(Jarrón con claveles – Van Gogh)

Y aunque no haya hoy por hoy una valoración de la colección, sí hay, gracias a la exposición en Bilbao y a su catálogo, unas palabras de la propia Koplowitz sobre lo que para ella significa coleccionar.

Un camino iniciático que empezó cuando tenía 17 años, un camino que ha sido, también, un escudo protector de los distintos avatares de la vida y que me ha enseñado a explorar vías desconocidas de mi interior, vías que fui descubriendo a través de cuadros, esculturas, muebles, objetos y cualquier cosa que fijaba mi atención. Por ello la colección tiene que ver mucho con mi biografía”.

Coleccionistas (casi) anónimos

Abelló y Koplowitz son una excepción. Lo normal es que no se sepa nada de las grandes colecciones de arte privadas o apenas se conozcan dos o tres datos.

Tal era el caso de la colección del empresario Lluìs Bassat, hasta el año 2010 en el que empezó a mostrarse en el Museo de Arte Contemporáneo de Mataró, que él mismo Bassat levantó junto con el Ayuntamiento, a través de la Fundación que lleva su nombre.

Más de dos mil obras originales que el empresario ha ido acumulando a lo largo de 40 años y que conforman uno de los mejores, sino el mejor fondo representativo del arte catalán de finales del siglo XX.

Pero si hay una colección importante que es poco conocida es la de Jordi Clos, propietario de la cadena de hoteles Derby. Importante porque es la mayor colección privada de arte egipcio de Europa y, al igual que Bassat, se expone en el Museo Egipcio de Barcelona, del propio Clos, y que hasta ahora está conformada por más de 1.200 piezas que abarcan miles de años de una de las culturas más importantes de la historia de la Humanidad.

De una riquísima variedad, la colección aglutina casi una infinidad de objetos; desde estatuas de nobles y funcionarios de casi cuatro mil años de antigüedad, hasta piezas de joyería, pasando por sarcófagos, momias, objetos votivos y de culto.

Casi anónimos también, los miembros de la familia March y que sin embargo, gobiernan uno de los agentes culturales más importantes de España: la Fundación Juan March, toda una referencia y que alberga, y pone a disposición del público, la colección familiar de arte.

La Fundación, que se define como una institución familiar y patrimonial, custodia más de 1.500 obras de arte, entre esculturas, pinturas, grabados y dibujos que pueden visitarse, no en su totalidad, en el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca y en el Museo Fundación Juan March de Palma de Mallorca.

Sin embargo, había parte de la colección de esta familia de tradición financiera -son propietarios de Banca March y de la Corporación Alba- que permanecía inédita.

Era la de Manuel March, y salió a subasta en 2009, generándole más casi seis millones de euros. De los 639 objetos que salieron a subasta en la casa londinense Christie’s, se vendieron 567 entre cuadros y otros objetos.

Fue entonces cuando se conoció esta colección, que entre sus obras señeras contaba con el paisaje Tarragona de Joaquín Mir, que se vendió por más de 300.000 euros o con una vista de Mallorca, obra de John Singer Sargent, que superó los 100.000.

Un reloj vienés de mesa del siglo XVIII superó también los 100.000 euros y alcanzó los 200.000 un grupo escultórico formado por un león atacando a un toro y otro, atacando a un caballo, ambos del siglo XVIII.

Todos los fondos, que provenían de una finca familiar, fueron reunidos por Bartolomé Mach y Juan March padre.

Es igualmente poco conocida la colección de arte que el expresidente de Metrovacesa, el fallecido Joaquín Rivero, logró atesorar a lo largo de su vida y que hoy por hoy se encuentra en manos de la heredera de Rivero, su hija Helena.

Una colección compuesta por mas de 300 obras que, en parte, puede apreciarse en las jerezanas Bodegas Tradición.

Es una de las colecciones privadas más importantes de España, con obras de Zurbarán, Velázquez, Madrazoo Hiepes, entre otros. Aunque las dos joyas son dos reatratos, los que Goya pintó de Luisa de Parma y de Carlos IV.

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Luisa de Parma y de Carlos IV. atribuidos a Goya

El magnate del ladrillo, que además de empresario era un gran aficionado a la restauración de obras de arte, comenzó su colección a comienzos de los 80, y ha ido levantándose de manera coherente, gracias a Helena Rivero, que era quien informaba y animaba a su padre a adquirir.

Y aunque era el patriarca quien tenía la última palabra, la colección es en buena medida ‘hija’ de Helena, que en más de una ocasión ha reconocido que la pinacoteca familiar la comenzó el padre como inversión económica, lo que le llevó a estudiar bien cada adquisición.

Poco a poco, acabó por fascinarle la pintura. Y quizá por esa mezcla de frialdad económica y acalorado apasionamiento, la colección de los Rivero es la mejor de Andalucía y de las mejores de España.

Pero en estos párrafos no están todos los que son. Porque si de algo sufre el coleccionismo de arte en España es de anonimato, en muchos casos justificado por lo suspicaz de los comentarios que se suscitan y la falta de reconocimiento general que la figura del coleccionista -que casi siempre es también mecenas- cosecha en España.

Las 200 Pinturas más Valiosas en manos privadas

No todas las obras maestras de la pintura están expuestas en los grandes museos del mundo. Muchas pertenecen a coleccionistas privados, práctica que ha experimentado un notable auge en las últimas décadas, lo que ha resultado en un considerable aumento en la cotización de las obras de los artistas de primer nivel.

En esta lista presentamos las más pinturas más valiosas en colecciones privadas. El precio estimado (justificado para cada una de las pinturas de esta lista) se basa en varios factores, incluyendo su procedencia e historial de ventas.

La intención de la siguiente lista se centra en mostrar aquellas pinturas que podrían llegar (siendo realistas) al mercado en el futuro.

Por lo tanto, deben hacerse algunas observaciones y excepciones al hablar de pinturas de propiedad privada, en el sentido de que no todas las «colecciones privadas» parecen destinadas a acabar en el mercado del arte.

El ejemplo más ilustrativo es la Royal Collection, propiedad de la Reina de Inglaterra. Si bien todavía hay cierto debate al respecto, se cree que la mayoría de las obras de la colección (incluidas obras maestras de Rafael, Caravaggio, Brueghel o Rembrandt) son propiedad de la monarca, a título personal.

El Duque de Edimburgo declaró una vez que la Reina estaba «perfectamente en libertad de venderlas». Sin embargo, el escenario de la Reina vendiendo alguna de estas obras maestras (especialmente en el mercado abierto) parece totalmente inverosímil. Por ello, las obras de esta colección no se incluyen en la lista siguiente.

Los «Cartones de Rafael» (como este «Predicación de san Pablo en Atenas») son propiedad de la Reina de Inglaterra, y se pueden valorar en más de 400 millones de dólares cada uno. Sin embargo, la posibilidad de verlos en el mercado del arte es prácticamente cero.

– Museos privados vs. museos públicos

Aunque «propiedad privada» a menudo se entiende como opuesto a «propiedad de museo», debe tenerse en cuenta que muchos museos estadounidenses (y, en menor medida, algunas instituciones europeas) son en realidad instituciones privadas que podrían vender cualquiera de sus obras si la junta directiva / fideicomisarios votaran por ello.

En realidad, el «deaccessioning» (venta) de obras de arte por parte de estos museos ocurre todos los años. Entonces, ¿podrían el Met o el MoMA vender algunas de sus codiciadas obras maestras?

Aunque teóricamente es posible, eso no sucederá en el futuro debido a las estrictas condiciones para la venta de obras por parte de estos museos (se puede leer lo que el MoMA y el Met declaran sobre este tema).

Sin embargo, sí se han producido ventas de obras de gran importancia por parte de museos americanos de menor envergadura, como la famosa «Artemis y el ciervo«, vendida en 2007 por la Albright-Knox Art Gallery por 28,6 millones de dólares, o el «Espíritus afines» de Asher B. Durand, vendida por la New York Public Library por 35 millones en el año 2005.

La «Noche estrellada» de Van Gogh (mostrada aquí) o «Las señoritas de Avignon» de Picasso podrían alcanzar fácilmente un precio de entre 500 y 1.000 millones de dólares cada una si el Museo de Arte Moderno decidiera venderlas.

En Europa, la situación es igualmente difícil de definir. Mientras que han existido ventas notables por parte de museos/instituciones familiares (siendo el caso más notable el «Nafea faa ipoipo» de Gauguin, que el Rudolf Staechelin Trust vendió por 210 millones de dólares en el año 2015) otros museos privados parecen no contemplar la venta de sus obras más valiosas.

Tomemos como ejemplo la Fundación Beyeler, cuya dirección ha dejado claro que el núcleo de la colección no puede ser vendida (ver Bruno S. Frey y Stephan Meier: «Museums between Private and Public the Case of the Beyeler Museum in Basel«, 2020). Se trata, en definitiva, de un terreno algo indefinido en el que trataremos de establecer un enfoque lo más realista posible para cada caso.

– Mercado libre vs mercado restringido

Un punto crucial a la hora de establecer el valor de una pintura es tener en cuenta en país en el que se conserva, ya que varios territorios establecen limitaciones a la exportación de obras de arte (especialmente cuando se trata de obras de una cierta antigüedad), que van desde el derecho de tanteo por parte del estado hasta la prohibición de exportación obras consideradas como tesoro artístico nacional.

En este último grupo es especialmente destacable el caso de Italia, con varias pinturas de antiguos maestros en manos privadas, que no obstante no pueden ser vendidos a un comprador extranjero, reduciendo drásticamente su valoración.

La lista mostrada en esta página contiene algunas pinturas (como “La conversión de San Pablo” de Caravaggio de la colección Odescalchi Balbi de Roma, o “La siega de heno” de Brueghel de la colección Lobkowicz de Praga) cuya venta a un potencial comprador extranjero es prácticamente imposible, pero que se han incluido con su valor hipotético en mercado abierto al considerarse de interés para el lector (en todas estas obras se incluye una nota indicando su restricción).

No se han incluido, no obstante, las obras pertenecientes a la Colección Doria Pamphili de Roma, cuyo Trust ha manifestado, en línea con lo comentado anteriormente para la Fundación Beyeler, su oposición a la venta de las obras más importantes de la colección, que incluyen obras que superarían cada una los 200 millones de dólares en mercado libre, incluyendo pinturas de Velázquez, Rafael y Caravaggio.

– Algunas de las pinturas más valiosas en manos privadas

Rembrandt van Rijn – Retrato de Jan Six – 1654 –

Óleo sobre lienzo, 112 x 102 cm.
Fundación Six, Amsterdam

La verdad psicológica presente en los cuadros de Rembrandt va más allá de la de cualquier otro artista que haya vivido” – Kenneth Clark

El Retrato de Jan Six no es únicamente la obra más importante de Rembrandt en manos privadas, sino también uno de los mejores retratos -si no el mejor- del Siglo de Oro holandés.

En la década de 1650 Rembrandt modificó su estilo, renunciando a la minuciosidad que imperaba en la pintura holandesa de la época, y -apostando por las pinceladas libres y sueltas- produjo algunas de sus mejores obras, como «Aristóteles con el busto de Homero» (1653), «Betsabé en su baño» (1654), y, por supuesto, “Retrato de Jan Six”, un retrato intenso, magnético, que no anticipa la pintura moderna sino que es plenamente moderno, audaz y magistral. —————————————————————————————————————-

https://theartwolf.com/wp-content/uploads/2021/06/Paul_Cezanne_-_Les_Joueurs_de_cartes_-_3_version_-_1892-1893_-_Oil_on_canvas_-_97_x_130_cm_-_Collection_Al-Thani_Yorck-565x400.jpgPaul Cézanne: Les joueurs de cartes (Los jugadores de cartas) – 1892/1893

Óleo sobre lienzo, 97 x 130 cm.
Colección privada, Qatar

La serie de «Los jugadores de cartas» está considerada como la gran obra maestra de Cézanne, junto con sus «Bañistas» y sus vistas de la Montaña Sainte Victoire.

En la composición, aparentemente sencilla, Cézanne realza los volúmenes a la vez que diluye la perspectiva, produciendo así un efecto «proto-cubista».

Esta es la última versión de esta gran serie de pinturas que permanece en una colección particular.

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https://theartwolf.com/wp-content/uploads/2021/06/Vincent_Van_Gogh_-_Portrait_of_Dr._Gachet_-_1890_-_68_x_57_cm-325x400.jpgVincent van Gogh – Retrato del Doctor Gachet – 1890

Óleo sobre lienzo, 68 x 57 cm.
Colección privada

El «Retrato del Doctor Gachet» (del que existen dos versiones, siendo esta la mejor y más famosa) es quizás el mejor retrato jamás pintado por Van Gogh.

En opinión de Guillermo Solana, director del Museo Thyssen, es «uno de los 12 retratos más importantes del arte occidental».

La historia de esta obra resume por si misma el «boom adquisitivo japonés» de finales de los 80 y principios de los 90: gran pintura, vendida por una cantidad astronómica a un japonés (Ryoei Saito), posteriormente arruinado, y el lugar de residencia de la obra es hoy por hoy un misterio.

Algunas fuentes la sitúan en Europa, esperando el momento de regresar al mercado del arte.


https://theartwolf.com/wp-content/uploads/2021/06/Caravaggio_-_The_Conversion_of_Saint_Paul_-_1600-320x400.jpg

Caravaggio – La conversión de San Pablo – 1600

Óleo sobre madera, 237 x 189 cm.
Colección Odescalchi Balbi, Roma

Ésta es una de las dos obras con el mismo título pintadas por Caravaggio, ambas encargadas por el Cardenal Cerasi.

La pintura fue creada en 1600, el mismo año en el que el artista finalizó una de sus mejores obras maestras, «La vocación de San Mateo». Impresionante por su escala y fuerza, ésta es una de las más importantes escenas religiosas del artista.


https://theartwolf.com/wp-content/uploads/2021/06/Leonardo_da_Vinci_-_Salvator_Mundi_-_1500_-_Oil_on_walnut_-_45.4_%C3%97_65.6_cm_-_with_frame-307x400.jpgAtribuido a Leonardo Da Vinci – Salvator Mundi – 1500/1510

Óleo sobre madera, 65.6 x 45.4 cm.
Colección privada.

Se sabe que Leonardo pintó un «Salvator Mundi» para el Rey Luís XII de Francia.

Considerado perdido durante décadas por los historiadores, una de sus «copias» fue adquirida por un grupo de marchantes americanos en 2005, y reatribuido (NO unanimemente) a Leonardo.

A finales de 2011, la obra se incluyó en la exposición «Leonardo da Vinci: Pintor en la Corte de Milán» en la National Gallery de Londres.

En noviembre de 2017, «Salvator Mundi» se subastó por 450 millones de dólares (380 millones de euros), convirtiéndose en la pintura más cara jamás vendida en una subasta.

Este impresionante precio refleja la extrema rareza de las pinturas de Leonardo da Vinci: han llegado hasta nosotros menos de 20 reconocidas como de la propia mano del artista, y todas las atribuidas sin ninguna duda se encuentran en colecciones de museos.


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Pablo Picasso – Femme nue (La danseuse d’Avignon) – 1907

Óleo sobre lienzo, 150 x 100 cm.
Fundación Goulandris, Atenas

Oculto durante décadas en la colección privada de Basil Goulandris, este es un Picasso extremadamente importante, directamente relacionado con su obra maestra «Les Demoiselles d’Avignon», considerada la pintura más importante del siglo XX.


https://theartwolf.com/wp-content/uploads/2021/06/Jackson_Pollock_-_No._5_1948_-_1948_-_Oil_on_fireboard_-_240_x_120_cm_-_Private_collection-600x353.jpg

Jackson Pollock, number 5, 1948

Óleo sobre lienzo, 243.8 x 121.9 cm.
Colección privada (David Martínez, según algunas fuentes), Estados Unidos

Uno de los más famosos «drips» de Pollock, perteneciente a su periodo cumbre (1947-1950). Antes de su venta en 2006, la obra había pertenecido a dos de los coleccionistas de arte contemporáneo más famosos del mundo: Samuel Irving Newhouse y David Geffen.

https://theartwolf.com/wp-content/uploads/2021/06/Pablo_Picasso_-_Le-reve_-_1932_-_Oil_on_canvas_-_130_x_97_cm_-_Cubism_-_Private_collection_of_Steven_A_Cohen-296x400.jpgPablo Picasso, Le Reve (El sueño)

Óleo sobre lienzo, 130 x 97 cm.
Colección Steven Cohen

Los sensuales retratos de Marie-Therese Walter que Picasso pintó a principios de la década de los 30 (especialmente en 1932, uno de sus «años mágicos») están entre las obras más conocidas del artista.

En esta pintura, la amante y musa del pintor aparece sentada en un sillón rojo con los ojos cerrados.

Los tonos tenues del cuerpo de la joven contrastan con los colores vivos del sofá y de la pared del fondo, mientras que, en la parte superior de la cabeza, Picasso ha representado un elemento explícitamente erótico, lo que ha sido interpretado por gran parte de la crítica contemporánea como un elemento claramente sexista.

Entre otras, en manos de personas o instituciones privadas:

Rembrandt van Rijn Retrato de Jan Six $320 millones 1654
Paul Cézanne Les joueurs de cartes (Los jugadores de cartas) $300 millones 1892 – 1893
Vincent van Gogh Retrato del Doctor Gachet $290 millones 1890
Caravaggio La Conversión de San Pablo $280 millones 1600
Leonardo da Vinci (atribuido a) / Leonardo da Vinci y taller Salvator Mundi $275 millones 1500 – 1510
Pablo Picasso Femme nue (La danseuse d’Avignon) $250 millones 1907
Vincent van Gogh Autorretrato con oreja vendada $230 millones 1889
Leonardo da Vinci (atribuido a) / Leonardo da Vinci y taller Madonna dei fusi $225 millones 1499 – 1507
Jackson Pollock Number 5, 1948 $215 millones 1948
Andy Warhol Shot Orange Marilyn $215 millones 1964
Pablo Picasso Le Reve (El sueño) $210 millones 1932
Gustav Klimt Adele Bloch-bauer I $210 millones 1907
Willem de Kooning Woman III (Mujer III) $200 millones 1951
Tiziano Danaë (Dánae recibiendo la lluvia de oro) $200 millones 1553
Caravaggio El martirio de Santa Úrsula $190 millones 1610
Paul Gauguin Nafea faa ipoipo? (¿Cuándo te casas?) $190 millones 1892
Andy Warhol Shot Red Marilyn $190 millones 1964
Wassily Kandinsky Composición V $185 millones 1911
Mark Rothko No. 20 (Yellow Expanse) $185 millones 1953
Francis Bacon Tríptico: mayo-junio 1973 $185 millones 1973
Pieter Bruegel el Viejo La siega del heno $180 millones 1565
Willem de Kooning Interchange $180 millones 1955
Vincent van Gogh Los girasoles (Jarrón con catorce girasoles) $180 millones 1889
Pablo Picasso Desnudo, hojas verdes y busto (Nu au Plateau de Sculpteur) $175 millones 1932
Andy Warhol «Shot Blue Marilyn» y «Shot Sage Blue Marilyn» $175 millones 1964
Pablo Picasso Garçon a la pipe $175 millones 1904
Rafael «Madonna Bridgewater» y «Sagrada familia con palmera» $175 millones 1506 – 1507
Roy Lichtenstein Oh, Jeff…I Love You, Too…But… $170 millones 1964
Edvard Munch El Grito $170 millones 1895
Pierre-Auguste Renoir Bal al le Moulin de la Gallette $165 millones 1876
Amedeo Modigliani Nu couché $160 millones 1917
Pablo Picasso Les Femmes dAlger (Versión «o») $160 millones 1955
Rembrandt van Rijn Anciana leyendo $160 millones 1655
Peter Paul Rubens “La muerte de Decio Mus” y “El funeral de Decio Mus” $160 millones 1617
Roy Lichtenstein Masterpiece $155 millones 1962
Andy Warhol Eight Elvises $155 millones 1963
Andy Warhol Turquoise Marilyn $155 millones 1964
Gustav Klimt Adele Bloch-bauer II $155 millones 1912
Vincent van Gogh Portrait de l’artiste sans barbe $155 millones 1889
Caravaggio La coronación de espinas $150 millones 1604
Paul Cézanne Le Mont Sainte-Victoire vu des Lauves $150 millones 1902 – 1906
Gustav Klimt Wasserschlangen II (Serpientes de Agua II) $150 millones 1907
Francis Bacon Tres estudios de Lucian Freud $150 millones 1969
Diego Velázquez El príncipe Baltasar Carlos en el picadero $150 millones 1636
Pablo Picasso Nu à la serviette $145 millones 1907
Paul Gauguin Mata Mua (En el principio) $145 millones 1892
Vincent van Gogh Los girasoles (Jarrón con tres girasoles) $145 millones 1888
Hans Holbein el Joven Desiderius Erasmus de Rotterdam $145 millones 1523
Claude Monet Le bassin aux nymphéas, reflets du saule (reflejos del sauce llorón sobre el estanque de nenúfares) $145 millones 1920 – 1926
Tiziano Las Tres Edades del Hombre $145 millones 1512 – 1514

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