actualidad, opinion, variedades.

Historia de un mito: el retorno de los gatos …


https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/field/image/Portada-mitos-gatos-1a-parte.jpg

Ascient Origins(G.Hausman/L.Hausman)  —  Los gatos llevan 9.000 años haciendo compañía al ser humano. Salimos de las cuevas, y ya estaban ahí con nosotros. Desde entonces, los gatos han sido inmortalizados en numerosas obras de arte: pintados en frescos, esculpidos en piedra, tallados en madera, fundidos en plata y recubiertos de oro, y alabados con palabras en la literatura.

Los felinos han sido históricamente momificados, petrificados, y en épocas modernas, metamorfoseados en fotogramas de películas, prensa y literatura popular. Los gatos se han transformado incluso en juguetes de peluche y se han paseado por el mundo maullando su magnificencia.

Nuestro amor por todo lo felino parece haber crecido con el paso de los siglos, hasta tal punto que hemos dado a los gatos muchísimos nombres: miso, micho, minino, gatito, micifuz, por citar solo unos cuantos.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Cabeza-gato-bronce.jpg

Cabeza de gato fundida en bronce y adornada con ornamentos de oro, 30 a. C. – III d. C.

Cabe preguntarse, ¿por qué los gatos están tan presentes en nuestras manifestaciones culturales? Después de todo, estamos hablando de un animal pequeño y discreto con cuatro patas y una cola escuálida. Una pequeña mascota que se subió al Arca de Noé a la sombra del majestuoso león… pero esa es otra historia.

Mitología felina de todo el mundo

Básicamente, no parece verosímil que tantos mitos quepan en un animal tan modesto. Pero esa es la auténtica verdad del pequeño gato doméstico. Su mitología ha aumentado su tamaño natural hastra proporciones descomunales. Descubramos por qué.

En Egipto, hace unos 5.000 años, el gato era considerado una criatura de la dualidad. Con su cabeza de león y ojos de luna, ya constituía en si mismo una deidad dual, un animal cuyo aspecto se correspondía con los ciclos lunares de orden y caos, armonía y discordia. Había aquí un elegante animal cuyos ojos eran una luna en miniatura, y cuyo sentido del equilibrio era supremo y divino.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Exequias-gato-egipcio.jpg

«Exequias de un gato egipcio», óleo de John R. Weguelin, 1886.

Los mitos de los iroqueses norteamericanos nos hablan de la Anciana de la Luna y su compañero Lince. Mientras ella teje una correa para la cabeza, símbolo de la forma de la luna, Lince permanece pacientemente sentado junto a ella.

Entonces, ella se levanta para remover el caldero que tiene al fuego con un guiso de maíz molido, y Lince se abalanza sobre la correa para la cabeza que teje la Anciana de la Luna, desbaratándola.

De este modo, cuenta la tradición que el gato ‘deshace’ la luna, obligándola a pasar de llena a famélica todos los meses. El ciclo lunar y el de la mujer aparecen estrechamente vinculados en este mito.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Lince.jpg

El lince es un animal muy importante en los mitos nativos americanos, así como en el folklore de los colonos europeos.

En la cosmología sudamericana de los incas existe una tierra interior denominada Casa de la Luna. En su interior vive un gran puma. Los antiguos pueblos de los Andes veían a esta criatura como una entidad solar que mordisqueaba la luna, provocando que pasara de llena a menguante todos los meses.

Es interesante que la palabra quechua ‘puma’ proceda originalmente de la cultura inca. La palabra guarani para puma es Yagua Pytá. Algunas tribus amerindias creen que este gran felino se sienta sobre la cima de los cielos. ¿Es éste el mismo Leo que podemos ver en las noches claras de invierno?

Los indios americanos reverenciaban a este gran gato de los bosques llamándole “Hermano de Pie Suave.” Como tal, se le homenajeaba en las obras de arte, artesanía de abalorios, tejidos y canciones. Los cazadores de la tribu veían en este sigiloso gato a un astuto rastreador, un inteligente buscador de presas.

En la cultura europea los gatos eran también importantes en las antiguas tradiciones de las sociedades tribales que rendían culto a la Tierra. Mucho antes de la aparición de la Inquisición española en el siglo XIV, el culto a los gatos floreció en Francia, Alemania y las islas británicas.

Mil años después de la muerte de Cleopatra, las mujeres del Rhin se reunían en bosques secretos y rogaban a los gatos que les concedieran fertilidad, amor y suerte.

En Escandinavia y Alemania, la diosa de los gatos era Freyja, de quien procede la palabra inglesa Friday, viernes. Una cuadrilla de gatos bigotudos tiraba del carro de Freyja recorriendo los cielos. Al difundir la diosa Freyja el evangelio del amor en Italia y Francia, y cuando el crepúsculo finalmente se abatió sobre los antiguos dioses, Freya asistió al funeral de Balder, el dios gato de la juventud. Tras los ritos funerarios, Freyja llevó a Balder al Valhalla.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Freyja.jpg

Freyja en su carro tirado por gatos.

En Escocia los gatos siempre han sido sagrados. Fergus, el primer rey de Escocia, tenía sangre egipcia. La leyenda asegura que su familia llevó gatos egipcios hasta las Highlands escocesas. Scota, la antepasada egipcia de Fergus que llevó los gatos a Escocia, fue quien dio nombre al país. Por otra parte, en el escudo y el lema de varios clanes escoceses aún a día de hoy aparece un gato.

En Escocia, el gato era considerado tanto un animal como un guerrero. Algunos antiguos escoceses entraban en batalla llevando máscaras de gatos y luciendo los escudos del Clan Cattan (en el que aparece un gato). Incluso el agudo sonido de la gaita, según la leyenda, está basado en los maullidos que emiten los gatos cuando se enzarzan en una pelea.

Cuando los romanos llegaron por primera vez a lo que hoy es Holanda, encontraron allí una tribu de “Hombres-gato” que habitaba en la desembocadura del Rhin. Su ciudad aparece como Cat Vicense en los antiguos mapas, y aún hoy en día se sigue llamando Katwijk, “ciudad de los gatos”.

La calma de los gatos apacigua las tempestades

En diversas regiones del mundo, desde Gran Bretaña hasta las islas del Pacífico, en épocas antiguas y modernas, se ha creído que los gatos eran capaces de influir en el tiempo meteorológico.

En el siglo XIX, las compañías de seguros marítimos no aseguraban ningún cargamento a aquellos barcos que no alojaban a un gato permanentemente.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Gato-romanico.jpg

Cabeza de un gato en un relieve románico de Sigolshein, Francia.

En la Inglaterra del siglo XVII, los marineros más supersticiosos metían a un gato carey (con pelaje de tres colores diferentes) en una olla o vasija de hierro durante las tormentas. El gato se quedaba ahí encerrado hasta que los truenos cesaban.

Son frecuentes los relatos en los que el gato del barco salva a la tripulación, una leyenda realmente antigua. El vocabulario de todo el mundo está plagado de alusiones a las propiedades mágicas de los gatos en el mar.

Recordemos por ejemplo el catamarán (denominado familiarmente en inglés “cat”, gato), una embarcación capaz de mantener la estabilidad en un mar tempestuoso y cuya forma de navegar está basada en la habilidad felina de caer de pie.

En italiano, la expresión gatta marina hace alusión a una nave que se mantiene estable a pesar del fuerte oleaje. Existe incluso un aparejo denominado aparejo de gata utilizado para levar el ancla desde la superficie del agua hasta la serviola.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Pocion-de%20amor.jpg

“Poción amorosa”, óleo de Evelyn De Morgan: una bruja con un gato negro a sus pies como animal familiar.

El lado oscuro

Con todos estos conceptos culturales y reverenciales relacionados con los gatos, debemos reconocer asimismo el lado oscuro de su mitología. Como criaturas duales —desde el primer atisbo de fascinación por los gatos por parte de los humanos— ha existido siempre este aspecto siniestro y no tan adorable de los gatos.

San Patricio, como es sabido, expulsó a los gatos de Irlanda, pero no fue el primero en hacer algo así. En la época de la Inquisición, los gatos eran cualquier cosa menos populares. A menudo eran quemados junto con sus familiares, las brujas. De este modo, los pobres animales y las desventuradas wiccanas acababan siendo pasto de las llamas.

Así pues, ¿qué hicieron los amantes de los gatos durante los trescientos años que siguieron? Gracias a su incansable imaginación, crearon de nuevo al gato.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Gato-de-Kazan.jpg

Gato de Kazán, arte popular ruso del siglo XVIII

Estos gatos simbólicos adoptaron muchos nombres diferentes: Kabouterje, Colfy y Goblin son solo algunos de ellos. Eran animales antropomorfos, seres capaces de cambiar de forma cuya identidad estaba a mitad de camino entre lo humano y lo felino.

En ciertos mitos nórdicos, Goblin era un inteligente hombrecillo que podía además transformarse en gato. Posiblemente no fuera un gato en absoluto, sino más bien una persona fea y de baja estatura que habría habitado en establos, pozos, jardines y cuevas.

Sí, e incluso en buhardillas y desvanes: también ahí este pequeño y travieso hombrecillo-gato establecía su residencia.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Bakeneko.jpg

El bakeneko (“Gato transformado”) japonés es un yōkai, un tipo de criatura mágica.

Históricamente, el goblin aún persiste una literatura, y sus nombres son innumerables. Los holandeses llaman a esta aviesa criatura Kabouterje. Los franceses, Gobelin. Los alemanes, Kobald. Los rusos, Colfy, los galeses Coblyn y los ingleses Goblin. En España es conocido generalmente como Duende o Trasgo.

El retorno de los gatos

En cierto momento de la historia, los abrasadores fuegos de la Inquisición se apagaron y el gato regresó, como dice la vieja canción popular; nos referimos a los gatos de verdad. Había llegado la hora de que el Goblin, un suplente de lujo, se marchara.

¿Y quién le abriría la puerta para que se fuera? Quién sino su equivalente felino, el Gato.

En los países escandinavos, el gato casero encargado de cuidar del hogar y espantar a los duendes era conocido como smierragatto. Vigilaba el pan, la mantequilla, la leche y el queso. Su lugar favorito para dormir era el horno.

En Finlandia, el smierragatto vivía en lo alto de las vigas y traía buena suerte a todo aquél que le presentara sus respetos. A cambio, este hacendoso gato realizaba tareas domésticas.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Gato-ratones-Esopo.jpg

Ilustración de “El gato y los ratones”, edición alemana de las fábulas de Esopo publicada en 1501

Tengamos presente que éste era un gato de carne y hueso, aunque atrapado en las mágicas redes del mito. Cuando construían una nueva casa, los finlandeses siempre se aseguraban de llevar consigo una palada de cenizas: una ofrenda para el smierragatto. Como todo el mundo sabe, a los gatos les encanta hacer sus necesidades en las cenizas.

Aunque el símbolo del buen gato casero se fortaleció y extendió por toda Europa, Goblin, en el pasado un buen tipo, se volvió irascible. De este modo, surgieron muchos relatos en los que el buen gato doméstico protector del hogar se enfrentaba al malvado Goblin.

Nueve vidas

En Francia el gato protector del hogar era conocido como matagot. Éste era el gato mágico del Mediodía francés que traía buena suerte a todo aquél que le diera de comer. En la península de Bretaña, en el noroeste de Francia, este felino providencial no era conocido como ‘gato casero’, sino más bien como ‘gato del dinero’. Famoso por sus nueve vidas, este gato era capaz de servir a nueve propietarios a un tiempo.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Gato-iman.jpg

Gato descansando sobre un cojín junto a un imán en El Cairo.

La referencia a la buena suerte y el número nueve no es casual. De hecho, la más antigua mención de este tipo nos remite a Mahoma y su gata Muezza.

Un día, durmiendo Muezza sobre una de las mangas de Mahoma, el profeta se levantó para marcharse, pero en lugar de despertar a Muezza, se cortó la manga para no molestarla. Después de hacerlo, acarició en tres ocasiones el lomo de Muezza a lo largo.

Este mito explica por qué los gatos siempre caen de pie: es gracias a la bendición de Mahoma. Los estudiosos de la mitología afirman asimismo que este relato explica cómo tres veces tres caricias dan como resultado nueve vidas.

De este modo, la manga del profeta se convirtió en el don de la longevidad para todos los gatos del mundo.

El gato sagrado y de larga vida es asimismo otro mito universal. El gato de los templos japoneses, llamado en ocasiones gato de kimono, tiene un punto oscuro: el obi, la faja que ciñe el kimono. Hace mucho tiemo, estos gatos eran llevados a los monasterios y dejados allí por ser considerados animales benéficos.

Esta adorable tradición continúa aún en nuestros días en Japón, independientemente de las características o el color del pelo del gato.

Desde el punto de vista de la raza, el gato de kimono prototípico era el japonés de cola recortada (‘Bobtail’). Cuando este gato era de colores negro, rojo y blanco, era llamado mi-ke, expresión que significa ‘tricolor’.

En la pintura, la escultura y los amuletos japoneses, el gato mi-ke (carey) aparece sentado mirando al frente con una pata alzada en un magnánimo gesto de buena voluntad.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Gata-ojos-azules.jpg

Gata Bobtail japonesa de ojos azules.

En la mitología, como en la vida, todo acaba llegando a su destino, pero quizás no a su final. De modo que al poner fin aquí a este artículo, vamos a echar un último vistazo a una imagen lo más relajada posible: la de un gato durmiendo.

Como ocurre con la Tierra, las armoniosas líneas del felino fluyen desde la punta de su nariz hasta la de su cola. En el arte sumi-e, una técnica pictórica japonesa similar a la acuarela, el gato enroscado es representado mediante un solo trazo que simboliza el mar circular, la luna redonda, el universo entero en reposo.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Gato-durmiendo.jpg

nuestras charlas nocturnas.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.