¿Quiénes son los gitanos? Cultura e historia del pueblo gitano…

Campamento de gitanos con carromatos, de Vincent Van Gogh (1888).
lacrisisdelahistoria.com/EOM(L.Martínez) — Los gitanos son un grupo étnico originario de India. Este grupo étnico comparte una sociedad y una cultura con unas características propias y que le diferencia de otras etnias.
Pero, ¿Qué es una etnia? Una etnia o grupo étnico es un conjunto de individuos que comparten entre ellos un origen común y unas características culturales y/o idiomáticas propias.
¿Qué no son los gitanos? Los gitanos no son una raza. Las razas no existen. Es habitual el empleo de raza gitana, raza blanca o raza negra. Pero estos son términos equivocados, que en muchas ocasiones tienen un sentido despectivo o racista.
Características básicas del pueblo gitano
Antes de entrar en la historia del pueblo gitano, creo que es conveniente enumerar algunas de las características básicas de esta etnia gitana. Actualmente, la población del pueblo romaní es de aproximadamente 15 millones de habitantes en todo el mundo.
De estos 15 millones, aproximadamente el 70 % vive en Europa central y oriental. Hay alto porcentaje de población gitana respecto la del total en países como Rumanía, Bulgaria, Macedonia, Serbia o Hungría.
Aunque en términos absolutos, en Brasil, Turquía, Egipto y España hay gran número de población gitana.
Aunque su población está dispersa, esta etnia comparte características comunes. Como idioma tienen el romaní, de origen indio. La religión mayoritaria del pueblo gitano es el cristianismo. Dentro del cristianismo encontramos católicos, protestantes y evangélicos.
Aunque se les asocia con el nomadismo, en la actualidad hay gran porcentaje de población gitana sedentaria. No obstante, en el pasado eran nómadas. De estas migraciones y su nomadismos hablo en los siguientes apartados.
El origen del pueblo gitano
El pueblo gitano tiene su origen en el subcontinente indio. Este origen se ha podido conocer gracias a los estudios de historia contemporáneos, a los análisis lingüísticos y a los análisis genéticos.
Estos estudios genéticos, que se han convertido en parte importante del estudio de la historia, han confirmado que el pueblo romaní tiene su origen en el noroeste de la India.
De forma más concreta, los estudios genéticos parecen confirmar que los gitanos tiene su origen en un grupo de hace 1.500 años que habitaron la región del Punyab.
Esta región está situada en el noroeste de la India y significa «región de los cinco ríos».

Familia romaní en Esmirna (Turquía).
Mitos y leyendas sobre el origen del pueblo gitano
El origen de los gitanos fue durante siglos carne de leyenda, de misterio y de rechazo. El pueblo romaní era un pueblo nómada.
Con costumbres totalmente distintas al de la población europea. A ello se unió las leyendas que los mismos gitanos contaban sobre su origen.
Algunos de estos mitos le daban a los gitanos un origen egipcio. Por ejemplo, esta suposición se daba en la Edad Moderna en España. En la obra El arenal de Sevilla, de Lope de Vega, está escrito que los gitanos procedían de Egipto.
Pero no fue exclusivo de España. Durante siglos a este pueblo romaní se le llamó egipcios. Empero, hay que decir que esta denominación también se le dio durante la Baja Edad Media a bufones y vagabundos.

Caravana de familia gitana en Alemania en 1935. Bundesarchiv.
Los mitos bíblicos
Pero vamos a hablar un poco más de los mitos sobre su origen. Un mito interesante es su origen bíblico. Efectivamente, muchos estudiosos recurrieron a la Biblia para intentar encontrar información sobre los gitanos.
Algunos de estos estudiosos vieron en los gitanos la descendencia maldita de Caín. Parecía ser lógico que un pueblo nómada y pobre lo fuera como consecuencia de una maldición bíblica.
No obstante, esa suposición era demasiado vaga. Así que nació otra leyenda. Los gitanos no eran los hijos de Caín. Los gitanos eran descendientes de los obreros que forjaron los clavos de la cruz de Jesucristo.
Estos forjadores habían tenido un sentimiento de culpa por haber realizado tal trabajo. Así, sus descendientes habían sufrido la culpa y la maldición del trabajo de sus ancestros.
Estos mitos incluso han sido asumidos por el mismo pueblo romaní. La religión cristiana influyó en ellos y adoptaron, adornaron y mitificaron estas leyendas. Por ejemplo, los nómadas gitanos del Danubio ampliaron la leyenda.
Contaban que descendían de los impíos que habían asesinado a los niños de Belén por orden de Herodes. También habían aconsejados a Judas la traición a Jesucristo. Y, finalmente, forjaron los clavos de la cruz de Jesús.
Gitanos de otras regiones de Europa modificaban esta leyenda. Por ejemplo, en Serbia, creían que solamente robaron los clavos de Cristo. Y que por eso fueron castigados a errar por el mundo.
Otros también dijeron que habían sido los guardianes de Cristo. Pero que se emborracharon y no pudieron ni defenderlo ni evitar su muerte.
En resumen, mitos muy interesantes. Que no tienen que ver con la realidad del origen de los gitanos. Pero sí que dan información sobre la cultura e historia del pueblo gitano en la Edad Moderna.

Una familia de gitanos eslovenos, a comienzos del siglo XX /
Las causas migración del pueblo gitano
¿Por qué el pueblo romaní salió del noroeste de la India? ¿Por qué los gitanos abandonaron la India y se dirigieron hacia los territorios del Oeste?
Todavía no están de todo claras las razones de la emigración de los gitanos. Existen dos hipótesis principales que explicarían el por qué el pueblo gitano abandonó su región de origen del Punjab.
En primer lugar, hay que explicar el contexto social y económico de la India. En la India existe un sistema de castas que estructura a la sociedad. Las castas más altas tienen mayores beneficios sociales y económicos. Las castas más bajas, por decirlo de algún modo, acaban hundiéndose en la miseria.
El pueblo romaní estaría en las capas más bajas de la estratificación social hindú. Ello provocó que fuera un pueblo pobre y desfavorecido. Por tanto, esa pobreza social y económica afectaría a la mentalidad del grupo, que no vería con malos ojos emigrar en busca de mejores oportunidades.
En segundo lugar, hay que explicar las dos principales hipótesis de la migración del pueblo gitano: la presión provocada por distintas oleadas de invasiones y la de la esclavitud por parte del imperio turco.

Principales rutas migratorias de los romanís en Europa hasta el siglo XVIII.
La presión de las invasiones
A lo largo de la Edad Media hubo una serie de invasiones directas e indirectas que afectaron a toda la región de Próximo Oriente, Asia Central y el norte del subcontinente indio, entre otras regiones.
Estas invasiones fueron realizadas por parte de los hunos, de los árabes y de los mongoles.
Entre estas invasiones y la opresión social de su región de origen, los gitanos se verían obligados a emigrar hacia occidente. Estas migraciones empezarían a realizarse a partir del siglo X d.C.
A partir de esa fecha se recogen en distintas fuentes escritas de Próximo Oriente y de Europa la existencia de una etnia con particularidades similares a la de los gitanos.
La esclavitud turca
Otra hipótesis es la de que parte de la población romaní del Punjab fue tomada para ser esclavizada por parte de los turcos. A inicios del siglo XI Mahmud de Gazni, sultán de los gaznávidas, una dinastía de origen turco, ocupó la región del Punjab. Esta región entraría a partir de entonces a estar en la órbita musulmana.
Con estas conquistas, los gobernantes apreciarían a los gitanos, los cuales poseían conocimiento de diversos oficios como la calderería o la herrería, profesiones demandadas en el imperio turco.
Por ello, muchos gitanos habrían sido esclavizados y llevados hacia la región de Anatolia, donde los turcos se habían asentado a partir del 1071. De allí se habrían expandido a otras regiones.

Grabado de la llegada de gitanos a Europa.
Conclusión
Ambas hipótesis son probables. Incluso no son excluyentes. La migración del pueblo gitano podría haber sido una mezcla de migración por presión de las invasiones, por causas económicas en su región de origen y el haber sido tomado por esclavos.
Este es un campo interesante para investigar. Si conoces algún documento que profundice en estas hipótesis, te agradecería que lo dejaras en los comentarios.
La historia del pueblo gitano en la Edad Media: las migraciones
La historia del pueblo gitano en la Edad Media está marcada por las migraciones hacia Próximo Oriente y Europa. En una primera migración llegarían hasta el Mar Caspio pasando por Afganistán y Persia (la actual Irán).
A partir de ahí habría una separación de grupos que haría que el pueblo gitano se dispersara por diversas zonas del oeste del continente euroasiático y del norte de África.
Algunos de los grupos se quedaron en las regiones de Turquía y Persia. Estos grupos aún siguen viviendo en estas zonas en la actualidad. Otros grupos fueron hacia Siria y Palestina. De ahí llegaron a Egipto y otras zonas del norte de África. En estos países y regiones formaron pequeñas comunidades donde mantuvieron sus tradiciones y su cultura, tal y como también sucedería en Europa.
La llegada del pueblo gitano a Europa

A Europa llegarán a partir del siglo XII. Estudios genéticos han constatado la presencia de personas de etnia gitana en el siglo XII en la región de los Balcanes.
Pero será a partir del siglo XIV cuando habrá un registro escrito de la llegada de este pueblo romaní a los estados europeos.
Empezaba la historia del pueblo gitano en Europa.
A partir del siglo XIV hay diversas menciones a los gitanos.
En 1322 un pastor franciscano recoge por escrito la presencia de gitanos en Creta. Symon Semeonis, el nombre de este pastor, los llama «descendientes de Caín».
En 1346 se mencionará su presencia en Corfú (Grecia). En 1378 en Zagreb y la península del Peloponeso.
Ya en el siglo XV su presencia llegará hasta Europa Central y Occidental. Son mencionados en diversos países. En 1414 se menciona la presencia de este pueblo en Basilea. En 1417 en las regiones de Moldavia y Transilvania.
Posteriormente, en 1418, se tiene constancia de su presencia en Sajonia, perteneciente al Sacro Imperio Romano Germánico. En 1419 en Francia. En España será 1425 la fecha «oficial» de la presencia de los primeros gitanos.
Posteriormente, también se hablará de ellos en las islas británicas, en Rusia y en los países escandinavos. Los nómadas habían llegado a los confines del continente euroasiático.
La historia del pueblo gitano en la Edad Moderna: la discriminación
La historia del pueblo gitano en la Edad Moderna estará marcada por la discriminación y la persecución. En la Europa de la Edad Moderna no se vio bien a este grupo de población que mantenía su propia lengua, su propia cultura y su propias leyes, entre otras cosas.
A partir de finales del siglo XV e inicios del siglo XVI empezó a nacer un sentimiento anti gitano.
Empezó a verse a la etnia gitana de forma estereotipada. Su carácter nómada, su aspecto distinto y sus costumbres hacía sospechar a la población autóctona de ser gente en la que no se podía fiar. A ello no ayudaba que algunos oficios del pueblo gitano estuviesen relacionados con la adivinación.
La Europa religiosa de la Edad Moderna de la Inquisición y de la persecución de brujas en las regiones protestantes veía en esos actos sospechas de oscurantismo. Las maldiciones gitanas eran temidas por parte de la población.
En el año 1499 los Reyes Católicos decretaron una pragmática donde obligaban a los gitanos que se volvieran sedentarios y que se pusieran a trabajar en un oficio. Si no lo hacían serían expulsados del reino de España. Fue la primera medida en contra de este pueblo gitano en España.
Posteriormente, siguiendo en España, se continuará con esta política. Durante los siglos XVI y XVII se continuó con dicha política de expulsión. Recordemos que ya había experiencia con la expulsión de moriscos y de judíos. Los prejuicios respectos a los gitanos se acrecentaban.
Se les acusó de ladrones, de herejes o de realizar hechicería. Se convirtieron en una minoría discriminada.
El «colofón» vendría en el siglo XVIII. En 1749 tendría lugar la Gran Redada. Con Fernando VI como rey, se dictó una orden en el que se ordenaba apresar a los gitanos. El objetivo era extinguirlos. Pero la presión del clero y la nobleza consiguió evitar este intento de exterminio del pueblo gitano en España.
Finalmente, con la llegada de Carlos III, las cosas se calmaron. En 1753 este rey Borbón concedió la libertad a todos los gitanos que habían sido apresados. En 1783 devolvió al pueblo gitano de España la libertad de elegir oficio y vivienda.
También les otorgó derecho a asilo y a ser asistidos en caso de enfermedad. Existían por aquel entonces unos 10.000 gitanos en España. Y con esta pragmática de 1783 se les empezó a respetar legalmente.
Las leyes «anti gitanas» en el resto de Europa

(Considerada la primera imagen de gitanos andaluces está fechada en 1860 1863.)
En Europa la situación no fue muy distinta.
En la mayor parte de Europa de la Edad Moderna sufrieron represiones.
La primera ley anti romaní se dio en Moravia y Bohemia en 1538.
Años después, en 1541, hubo un incendio en Praga (Austria).
Se les echó la culpa a los gitanos y el archiduque Fernando I de Austria ordenó su expulsión del país.
Continuando en la órbita del Sacro Imperio Romano Germánico, en la Dieta de Augsburgo de 1555 se comentaba que cualquiera que matara a un gitano no sería acusado de asesinato.
En definitiva, se les consideraba gente peligrosa e inferior.
Algo parecido sucedió en otros países de Europa, como Francia, Inglaterra o Portugal. Estados modernos, pero que aún discriminaban a parte de su población. Hay que recordar que aún era una sociedad estamental y que no todos tenían los mismo derechos.
Por ejemplo, el rey Luís XIV de Francia prohibió a los gitanos tener una residencia mediante una ley de 1660. O, en Portugal, en el año 1685 se decretó la deportación del pueblo gitano a Brasil, entonces territorio portugués en América.
A finales de la Edad Moderna la situación de los gitanos no era fácil. Pero todo ello mejoró ligeramente con la llegada de los estados liberales.
El genocidio de los Roma Europeos (Gitanos), 1939–1945

Marzahn, el primer campo de internamiento para roma (gitanos) en el Tercer Reich. Alemania, fecha incierta.
Los roma (gitanos) estaban entre los grupos elegidos por razones raciales para ser perseguidos por el régimen nazi y la mayoría de sus aliados.
Los nazis consideraban a los roma “inferiores racialmente” y el destino de los roma en algún sentido era paralelo al de los judíos. Los roma estaban sujetos a encarcelación , trabajos forzados, y masacre. También estaban sujetos a deportación a los campos de exterminio.
Los Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza) mataron a decenas de miles de roma en los territorios orientales ocupados por los alemanes.
Además, miles fueron asesinados en los campos de exterminio de Auschwitz-Birkenau, Chelmno, Belzec, Sobibor, y Treblinka. Los nazis también encarcelaron a miles de roma en los campos de concentración de Bergen-Belsen, Sachsenhausen, Buchenwald, Dachau, Mauthausen, y Ravensbrueck.
El 21 de septiembre de 1939, Reinhard Heydrich, jefe de la Oficina Principal de Seguridad del Reich, se encontró con oficiales de la Policía de Seguridad (Sipo) y del Servicio de Seguridad (SD) en Berlín.

(Una victima romani (gitana) de los experimentos médicos nazis para hacer potable el agua de mar. El campo de concentración de Dachau, Alemania, 1944.)
Decidió a deportar a 30.000 roma alemanes y austriacos al este – del gran Reich alemán al Gobierno General, un territorio dentro de la Polonia ocupada por los alemanes.
Este plan fracasó debido a la oposición de Hans Frank, gobernador general nazi de la Polonia ocupada, y la decisión de priorizar las deportaciones de los judíos de Alemania.
Hubo sin embargo varias deportaciones de roma. Alrededor de 2.500 roma fueron deportados a Polonia en abril y mayo de 1940. La mayoría fueron privados de comida y murieron como resultado del trabajo forzado.
Los que se enfermaban o quedaban incapacitados fueron fusilados. Otros 5.000 roma fueron deportados a Lodz, donde fueron detenidos en un área separada dentro del ghetto de Lodz.
Los que sobrevivieron las condiciones horribles del ghetto de Lodz fueron luego deportados del ghetto al campo de exterminio de Chelmno, donde murieron en camiones de gas.
En preparación para su eventual deportación de Alemania, todos los roma fueron confinados en campos (Zigeunerlager). Con la suspensión de deportaciones de roma en 1940, estos campos se convirtieron en campos de largo plazo para roma.
Marzahn en Berlín junto con Lackenbach y Salzburg en Austria eran de los peores de estos campos. Cientos de roma murieron a consecuencia de las condiciones horrendas. Los alemanes de la zona se quejaban constantemente de los campos, exigiendo la deportación de los roma internados ahí para “proteger la moralidad y la seguridad publica”.
La policía del barrio usó estas quejas para apelar oficialmente a Heinrich Himmler, el jefe de las SS, para que reanudara las deportaciones de los roma al este.

(Mujeres y niños romani (gitanos) internados en el campo provisional de Rivesaltes. Francia, primavera de 1942.)
En diciembre de 1942, Himmler firmó una orden para la deportación de todos los roma en Alemania.
Aunque Himmler permitió algunas excepciones, estas fueron a menudo ignoradas al nivel local.
Hasta los soldados del ejército alemán (Wehrmacht) que se encontraban en sus casas con licencias temporarias fueron capturados y deportados por ser roma.
Los roma de Alemania fueron deportados a Auschwitz, donde un campo especial fue establecido para ellos en Auschwitz-Birkenau – el “campo de las familias gitanas”. Familias enteras fueron encarceladas juntas.
Los mellizos y enanos fueron separados y sujetos a experimentos médicos seudo-científicos conducidos por el SS Capitán Dr. Josef Méngele. Los médicos nazis también usaban prisioneros romani en los experimentos médicos de los campos de Ravensbrueck, Natzweiler-Struthof, y Sachsenhausen.
El “campo de las familias gitanas” en Auschwitz estaba plagado de epidemias — tifus,
viruela, y disentería que redujeron severamente la población del campo. En mayo de 1944, los alemanes decidieron liquidar el campo.
Al rodear las SS el campo, encontraron a los roma armados con tubos de hierro y otras armas improvisadas. Los alemanes se retiraron y aplazaron la liquidación. Después ese mismo mes, las SS transfirieron a alrededor de 1.500 roma que eran todavía capaces de trabajar fuera del campo de las familias.

La deportación de familias romani (gitanas) de Viena a Polonia. Austria, entre septiembre y diciembre de 1939.
Casi 1.500 más fueron transferidos en agosto. Los roma restantes, alrededor de 3.000, fueron asesinados. Por lo menos 19.000 de los 23.000 roma enviados a Auschwitz murieron ahí.
En las áreas de Europa ocupadas por los alemanes, el destino de los roma variaba de país a país, dependiendo de las circunstancias locales. Los nazis en general encarcelaban a los roma y luego los transportaban a Alemania o Polonia para hacer trabajos forzados o para ser exterminados.
Muchos roma de Polonia, Holanda, Hungría, Italia, Yugoslavia, y Albania fueron fusilados o deportados a los campos de exterminio y matados. En los estados bálticos y las áreas de la Unión Soviética ocupadas por los alemanes, los Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza) mataban roma al mismo tiempo que mataban a los judíos y los lideres comunistas.
Miles de hombres, mujeres, y niños romani murieron en estas acciones. Por ejemplo, muchos roma fueron fusilados junto con los judíos en Babi Yar, cerca de Kiev.
En Francia, las autoridades pusieron en práctica medidas restrictivas contra los roma incluso antes de la ocupación alemana del país. Las deportaciones de los roma empezaron desde la Francia ocupada hacia fin de diciembre de 1941.
En la zona no ocupada, los oficiales del gobierno de Vichy bajo la supervisión de Xavier Vallat y el ministerio de los asuntos judíos internaron alrededor de 3.500 roma. La mayoría de ellos fueron mandados a campos en Alemania como Buchenwald, Dachau, y Ravensbrueck.
Los rumanos no pusieron en practica una política sistemática de exterminio de los roma. No obstante en 1941 entre 20.000 y 26.000 roma del área de Bucarest fueron deportados a Transnistria, en la Ucrania ocupada por los rumanos, donde miles murieron de enfermedades, inanición, y el tratamiento brutal.

(La policía nazi reúne familias romani (gitanas) de Viena para su deportación a Polonia. Austria, septiembre-diciembre de 1939.)
En Serbia, en el otoño de 1941, los pelotones de ejecución del ejército alemán (Wehrmacht) mataron a casi la población entera de los hombres adultos romani junto con la mayoría de los hombres adultos judíos, como represalia por la matanza de soldados alemanes por los luchadores serbios de la resistencia.
En Croacia, los Ustasa (los fascistas croatas aliados con Alemania) mataron a tanto como 26.000- 28.000 roma. Muchos roma fueron internados y murieron en el campo de concentración de Jasenovac.
No se sabe precisamente cuantos roma murieron en el Holocausto. Aunque las estadísticas y los porcentajes exactos no se pueden establecer, los historiadores calculan que los alemanes y sus aliados mataron entre 25 y 50 por ciento de todos los roma europeos.
De los aproximadamente un millón de roma que vivían en Europa antes de la guerra, aproximadamente 220.000 murieron.
Después de la guerra, la discriminación contra los roma continuó cuando la Republica Federal de Alemania decidió que todas las medidas tomadas contra los roma antes de 1943 eran políticas legitimas del estado y los roma no tenían derecho a restitución.
La encarcelación, la esterilización, y hasta la deportación fueron consideradas como políticas legitimas. Más, la policía criminal de Bavaria asumió los archivos de investigación de Robert Ritter, incluyendo su registro de los roma en Alemania.
Ritter, el experto racial nazi sobre los roma, retuvo sus credenciales y volvió a su trabajo anterior en psicología de niños. Los esfuerzos para someter al Dr. Ritter a juicio por su complicidad en la matanza de los roma terminó con su suicidio en 1950.
El canciller alemán Helmut Kohl reconoció el genocidio nazi contra los roma en 1982. Para ese momento, la mayoría de los roma que hubieran tenido derecho a la restitución bajo la ley alemana ya habían muerto.
Los gitanos en el siglo XXI

Desde que se tiene constancia de la presencia de gitanos en Europa, este pueblo ha sido descrito como una comunidad nómada e itinerante. Su modo de vida tradicional coincide con el de otros pueblos nómadas del mundo, aunque con el tiempo lo han ido adaptando a los territorios en los que se movían.
Por siglos, los gitanos destacaron en la producción artesanal de diferentes objetos, como la cestería o la herrería, que luego vendían de forma ambulante. También han destacado históricamente por su faceta artística, que han sabido explotar a través de representaciones en calles y plazas.
Al igual que muchas otras comunidades nómadas, los romanís eran ganaderos itinerantes y en sus caravanas se podían encontrar todo tipo de animales domésticos, como caballos, cabras u ovejas. También eran reconocidos por su capacidad manual, que les permitía arreglar los objetos rotos de la gente a cambio de una compensación.
Sin embargo, muchos de estos oficios fueron perdiendo su valor por culpa de la Revolución industrial, que cambió por completo el modelo de producción y desterró la artesanía a un lugar marginal. Las cestas o los utensilios de hierro pasaron a fabricarse masivamente en las grandes factorías, al igual que productos como el textil, y los gitanos se vieron obligados a buscar otros medios de vida.
El trabajo realizado por el pueblo romaní, basado en la producción artesana y centrado más en la supervivencia que en el beneficio económico, no terminaba de casar con la nueva industria capitalista, necesitada de mano de obra barata y fija, disponible en cualquier momento; en una palabra, sedentaria.
El capitalismo industrial no concebía que estas comunidades nómadas fueran productivas y condicionó su acceso al trabajo a que se establecieran y adoptaran un oficio asalariado. Especialmente a partir de los años 60, la población gitana se fue asentando progresivamente en las ciudades para trabajar en fábricas y en mercadillos ambulantes, donde vendían el excedente que no se comercializaba en centros comerciales o tiendas textiles.

La bandera internacional del pueblo gitano representa el azul del cielo y el verde del campo. La rueda simboliza su estilo de vida nómada.
Los romanís fueron incorporados al mercado laboral como mano de obra no cualificada y en unas condiciones peores que sus semejantes payos. En Europa, a pesar de que dos tercios de la población gitana activa desempeña algún trabajo pagado, el 90% del conjunto de los romanís viven bajo el umbral de la pobreza.
Sus principales ocupaciones son el trabajo doméstico, la construcción, la venta ambulante y la recolección de chatarra, trabajos que se encuentran entre los peor pagados.
Una de las principales razones es la baja escolarización de los romanís: en Europa solo el 15% de ellos han completado la educación secundaria, por lo que su acceso a trabajos cualificados —incluidos los poderes del Estado— es muy limitado.
Los menores comienzan a trabajar para la familia desde muy pronto y se ven obligados a dejar la escuela, aunque tampoco ayudan los episodios de racismo que sufren en ellas.
La influencia gitana en el mundo
A pesar de la falta de educación secundaria y universitaria, los romanís han desarrollado y perfeccionado ciertas actividades en las que se han convertido en auténticos referentes mundiales.
La inventiva zíngara que describía García Márquez en Cien años de soledad no es mera ficción: la prueba está en la cantidad de disciplinas que hoy en día no serían lo mismo sin el pueblo rom. La música o el baile son las primeras que nos vienen a la cabeza, pero también han influido enormemente en otras artes, como el cine y la moda.
Charlie Chaplin, una de las primeras superestrellas del cine mundial y una de sus figuras más reconocibles, nació en un campamento gitano a las afueras de Birmingham. Elvis Presley, el rey del rock, también posee orígenes romanís por parte de su madre, miembro de una familia de gitanos alemanes que emigró a Estados Unidos.

Sin embargo, el verdadero legado de los gitanos se encuentra en sus artes populares, surgidas de los campamentos itinerantes y perfeccionadas por maestros que les dieron fama mundial. Los mayores exponentes los encontramos por un lado en el flamenco y por otro en el jazz manouche o gypsy jazz —‘jazz gitano’—, géneros musicales respectivamente creados por los romanís españoles y franco-belgas.
Entre estos músicos encontramos algunas de las figuras más relevantes de la música del siglo XX, como Django Reinhardt, que conquistó el mundo con su jazz a pesar de haber perdido de joven dos dedos en un incendio de su caravana.
La música y baile flamencos, por su parte, han influido en España hasta fundirse por completo en su cultura y adquirieron fama mundial cuando gitanos como Camarón de la Isla o Diego el Cigala la interpretaron por los escenarios del mundo.
Su arte y costumbres también han influido en algunos de los mayores artistas de la Historia, como Picasso o Van Gogh, y en el mundo de la moda con los vivos colores y las formas originales de sus vestidos. En general, el colorido y exotismo de los romanís y la romantización de su estilo de vida fueron una continua fuente de inspiración para una gran cantidad de artistas. El Romancero gitano, de Lorca, es otro buen ejemplo que además contribuyó a la internacionalización del gitano flamenco español.

Un futuro lleno de incógnitas
Aunque seguramente lo peor ya ha pasado, el pueblo gitano sigue siendo objeto de prejuicios y estigmas racistas que lastran su acceso a unas condiciones generales de vida digna y que ocasionalmente se plasman de nuevo en leyes y decretos.
En Francia resucitaron viejos demonios cuando en 2010, en pleno estallido de la crisis financiera, el Gobierno de Sarkozy culpabilizó a los romanís de todos los problemas del país e inició un plan para expulsar a los gitanos en situación irregular.
La ascendente ultraderecha supone, por ello, un gran problema. El avance de posiciones racistas en algunos de los países con más gitanos del mundo, como Brasil, Francia o Grecia, vuelve a poner en el punto de mira a los romanís, acusados de causar unos problemas económicos y sociales que son precisamente aquellos que más sufren los propios gitanos, y se los intenta condenar a la marginalidad más absoluta o a la deportación.
Estas posiciones refuerzan los estereotipos negativos sobre los romanís y fomentan una división que se basa en gran parte en el desconocimiento.
Esto no afecta exclusivamente al pueblo gitano; es algo que comparten muchas comunidades pobres en los países occidentales. Como sucede en la mayoría de las ocasiones que juntamos esta mezcla de pobreza y marginalidad, el resultado es que algunos romanís han visto la salida en la delincuencia al ver denegado su acceso a trabajos de calidad.
Este pequeño porcentaje, dentro del cual la mayoría practica delitos menores, como el narcomenudeo, ha definido la imagen de los gitanos a ojos del resto de la sociedad y ha servido de combustible para reforzar las visiones de quienes los consideran delincuentes y culpables de los males sociales —un grupo, desgraciadamente, no tan pequeño—.
Los romanís nunca han sido muy proactivos a la hora de integrarse en otras comunidades, en parte por el miedo y la desconfianza y en parte por su propia idiosincrasia. Aun así, siempre se han relacionado con las comunidades en las que se asientan intercambiando productos e incluso vocabulario.

El romaní es una de las lenguas más vivas del mundo, adaptada de mil formas a los idiomas con los que ha convivido, una muestra más de la habilidad de este pueblo para adaptarse a diferentes entornos.
La integración exitosa del pueblo gitano depende de las dos partes y debe partir de un reconocimiento no solo de las diferencias, sino también de su memoria histórica.
Dentro de la propia comunidad gitana se están desarrollando importantes cambios que pueden ser aprovechados para mejorar la integración, como el empoderamiento de sus mujeres con las ideas del feminismo gitano. Del resultado de estos cambios y de los que deben llegar en el resto de la sociedad depende en gran medida una integración sana y duradera.
Los modos de vida del pueblo gitano y los de las sociedades donde conviven no tienen por qué confrontarse necesariamente, pero para ello será imprescindible el entendimiento y el respeto mutuos. La recompensa puede ser enorme para ambas partes.
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