De misterio, leyendas y curiosidades (VIII)…
Vista aérea del castro do Castelo dos Mouros, en la isla de Ons.
Descubierta una fábrica romana de salazones en Galicia
National Geographic(J.M.Sadurni)(C.Mayans)(F.Cervera)Hispania era un lugar crucial en distintos aspectos en la época romana. Ahora, a los cientos de vestigios arqueológicos diseminados por toda la península Ibérica, se acaba de sumar unos restos realmente curiosos encontrados en la isla de Ons, frente a la costa gallega.
De manera más específica, un grupo de arqueólogos ha descubierto los restos de un asentamiento romano en la isla de Ons, un paraje natural integrado en el Parque Nacional das Illas Atlánticas y que es célebre por la belleza de sus playas.
Hace dos mil años, en aquel lugar se hallaba enclavado un importante complejo industrial dedicado a la salazón de pescado y a la elaboración de la púrpura, el tinte que hizo famosos a los fenicios, y cuya composición, tan compleja e intrigante, aún no es del todo conocida.
El Grupo de Estudios de Arqueología, Antigüedad y Territorio (GEAAT) de la Universidad de Vigo ha llevado a cabo dos intervenciones arqueológicas en el lugar, con resultados excelentes puesto que se han localizado nuevos espacios y estructuras residenciales, utensilios e incluso monedas.
La primera actuación se realizó en la Playa de O Canexol, donde los investigadores hallaron indicios de que allí podría haber habido más de una factoría de salazones.
Esta hipótesis se confirmó gracias a «los resultados obtenidos con el sondeo geofísico, realizado por la empresa SOT Prospección,que detectó la presencia de dos factorías y otras estructuras asociadas con el complejo industrial romano, como una rampa de acceso desde la playa para llevar el pescado hasta las factorías», ha explicado Adolfo Fernández, responsable del proyecto arqueológico.
Ons, un yacimiento rico en restos marinos

Las prospecciones y labores de limpieza en estos espacios han permitido a los investigadores recuperar una gran cantidad de huesos, restos de peces y moluscos. «Una de las grandes novedades ha sido la identificación de un vertedero con conchas de múrices (Stramonita haemastoma), un molusco que se usaba para producir el preciado tinte de color púrpura. Este descubrimiento es de gran importancia ya que se trata del primer taller de este producto documentado en la península ibérica», comenta Fernández.
El poblado donde vivían los romanos de la fábrica
Por su parte, la segunda intervención arqueológica en la isla pretendía dar respuesta a una pregunta que, de hecho, tiene mucho sentido: ¿Dónde vivían las personas que trabajaban en estas fábricas de salazón?
Fue entonces cuando los arqueólogos decidieron excavar en el castro do Castelo dos Mouros, que está ubicado a pocos metros de la playa. A pesar de que por su aspecto todo apuntaba a que se trataba de un poblado prerromano, dotado de unas defensas imponentes, tres parapetos y varios fosos defensivos, el sitio no había sido excavado anteriormente.
«La prospección geofísica dejó entrever la presencia de importantes estructuras enterradas en el recinto del castro. La excavación se centró en la ladera este del recinto principal, un lugar desde donde se divisan perfectamente los restos de Canexol y se controla la ría de Pontevedra y la navegación de cabotaje desde la ría de Vigo», han explicado los investigadores.
El misterio del abandono de Ons

Estructura tardorromana identificada en el interior del castro.
Así, los trabajos de excavación han sacado a la luz en el emplazamiento del castro una gran estancia de planta cuadrada perteneciente a una casa que, según los arqueólogos, estuvo en uso hasta finales del siglo IV d.C.
De hecho, la fecha ha podido datarse con tanta precisión gracias a un sorprendente hallazgo: un tesorillo oculto que estaba compuesto por 31 monedas de bronce.
Las excavaciones también han revelado que los habitantes del lugar mantuvieron relaciones comerciales con otros territorios. Pero los misterios aún persisten; queda por descubrir cuál fue el motivo del abandono de aquel floreciente asentamiento.
Los arqueólogos de la Universidad de Vigo tienen programada una nueva excavación para antes de verano con la intención de conocer más a fondo la historia de este yacimiento.
«Gracias a la arqueología, el pasado antiguo de Ons sale de su ostracismo y aspira a convertirse en un reclamo más de la isla», concluye Adolfo Fernández.
Descubierto en Suiza un tesoro de monedas romanas de época del emperador Constantino

La vasija de cerámica con las monedas que contenía tras la excavación arqueológica.
Daniel Lüdin se encontraba el 6 de septiembre de 2021 inspeccionando con su detector de metales una parte del bosque de Bubendorf, cerca del castillo de Wildenstein, en Suiza, cuando una potente señal le indicó que, sin duda, había descubierto algo importante.
Tras cavar en el lugar indicado comprobó que, en efecto, bajo tierra se ocultaba un antiguo tesoro de monedas en el interior de un recipiente cerámico, un objeto que probablemente había sido escondido hacía siglos por alguien que jamás regresó a recuperarlo.
Lüdin lo cubrió de nuevo y rápidamente informó del hallazgo a Archäologie Baselland, el departamento de arqueología del cantón suizo de Basel-Landschaft, que no tardó en enviar al lugar a un equipo de arqueólogos que excavaron y extrajeron las 1.290 monedas y el recipiente que las contenía.
El material fue llevado a los Laboratorios Federales Suizos para Pruebas e Investigación de Materials (EMPA), en la ciudad suiza de Dübendorf, donde fue sometido a una tomografía computerizada y se realizó también una imagen tridimensional del mismo.
El resultado de este análisis, que emplea un rayo X que es capaz de penetrar el contenido en capas milimétricas, mostró que había una zona libre entre dos capas de monedas.
Tras llevar a cabo la prueba, los arqueólogos fueron dividiendo con enorme minuciosidad y cuidado los materiales, y descubrieron que un pedazo de cuero separaba las monedas en dos grupos.

Andreas Wahl, de Archäologie Baselland, prepara cuidadosamente la vasija con monedas para el rescate del bloque.
Muchas monedas de poco valor
Los análisis revelaron asimismo que las monedas fueron acuñadas durante el reinado de Constantino el Grande (306-337 d.C.) y que habían sido fabricadas en una aleación de cobre que contenía una pequeña cantidad de plata.
El poco valor de las monedas podía sugerir, según los investigadores, que el propietario era alguien con un bajo poder adquisitivo.
De hecho, el valor de las más de mil monedas podría corresponder, en conjunto, a un solidus de oro (una moneda con un peso de 4,5 gramos creada por el emperador Constantino para sustituir al tradicional aureus), lo que equivaldría al sueldo de dos meses de un soldado de la época.

La restauradora Nicole Gebhard y la numismática Rahel C. Ackermann estudian las monedas en el laboratorio.

La tomografía computarizada ya mostró claramente que las monedas se colocaron en el bote en dos porciones. La gruesa línea negra en el medio resultó ser una pieza de cuero.
Pero ¿por qué enterró su propietario ese dinero? Y, más importante aún, ¿por qué nunca volvió a recuperarlo? De hecho, este tipo de actuaciones fueron muy habituales en el pasado, sobre todo en tiempos convulsos, cuando la gente debía hacer frente a conflictos armados, invasiones o plagas.
Pero justamente el período en el que la vasija de Bubendorf fue enterrada fue una época de cierta estabilidad política y de recuperación económica, lo que añade aún más misterio a la situación.

Todas las monedas fueron acuñadas durante el reinado de Constantino el Grande. Muestran retratos del emperador y miembros de su familia en el anverso.
Los investigadores creen que el lugar donde se enterró el tesoro podría ofrecer algunas pistas sobre su ocultación ya que se trata de una zona fronteriza entre dos señoríos romanos.
Tal vez las monedas constituyeron una ofrenda a los dioses que se adoraban en un santuario fronterizo y por eso nadie tuvo nunca la intención de recuperarlas.
Aunque será difícil comprobar este extremo, el hallazgo sí permitirá a los arqueólogos saber más sobre la circulación monetaria en esta época tardía del Imperio romano.
Descubierto en Francia un nuevo poblado del Neolítico

Cubierta por losas de piedra, esta tumba albergaba los restos de dos personas enterradas en momentos diferentes, como demuestra el hecho de que los huesos de la inhumación más antigua (derecha) fueran comprimidos contra la pared.
El sureste de Francia, entre Perpiñán y Montpellier, lleva habitado miles de años, aunque no se sabe exactamente desde cuándo. Ahora, el hallazgo de este nuevo asentamiento Neolítico aporta luz sobre las primeras poblaciones que pudieron establecerse allí, cómo vivían y cómo eran las casa que fabricaban.
El asentamiento ocupaba cerca de una hectárea y estaba rodeado por un foso y una muralla de troncos levantada sobre una barrera de tierra, tras ella han aparecido los cimientos de una decena de casas, construidas con postes de madera y muros de tierra mezclada con piedras.
Junto a ellas se han desenterrado numerosos silos de almacenamiento subterráneos y algunos hornos, que junto a los molinos de harina y los huesos de ganado descubiertos, dan fe del tipo de actividades económicas que se realizaban en el lugar.
Las sucesivas ampliaciones del perímetro fortificado demuestran que se trataba de una comunidad próspera con una población creciente, clara muestra del proceso de urbanización que transformó gradualmente las comunidades nómadas en sedentarias a través de la extensión de la agricultura en la Francia prehistórica.

Frente a la entrada han aparecido dos curiosos fosos con forma de C y L que podrían haber protegido estructuras defensivas.
Necrópolis improvisada
Lo que ha sorprendido más a los arqueólogos del INRAP han sido las tumbas encontradas bajo los edificios, una práctica poco habitual en una época en la que se solía enterrar a los muertos en sepulcros de tipo megalítico.
Algunas de estas inhumaciones aprovecharon estructuras ya existentes como silos o fosos en desuso, pero otras se excavaron directamente en el subsuelo de las casas o bajo los hornos, como en el caso de una sepultura infantil.
Sin embargo también se ha encontrado una tumba más convencional a las afueras del asentamiento, formada por una cámara sepulcral rectangular subterránea hecha con losas de piedra, que, según los investigadores, estaría cubierta por un túmulo destruido posteriormente.
Su cronología es todavía incierta y será determinada mediante radiocarbono.

Uno de los cuerpos encontrados dentro de los silos.
Una vaca bajo la muralla
El poblado fue ocupado de manera ininterrumpida hasta el 1900 a.C., por lo que en los niveles más recientes han aparecido tanto cerámica de la Edad del Bronce como la muralla de piedra que rodeó el asentamiento durante esa última fase de ocupación.
Además, en el foso de este muro se ha encontrado un esqueleto de vaca cuyas costillas fueron partidas para extraerle el corazón, prueba quizás de un sacrificio ritual para atraer la protección de los dioses sobre la fortificación.

La vaca se encontró cubierta por un derrumbe de rocas que podrían haber formado parte de la muralla construida en la Edad del Bronce.

En la imagen se aprecian los cortes realizados en la caja torácica para extraer el corazón del animal.
Asimismo la presencia de una imponente casa de piedra de 10 por 6 metros (quizás una sala comunal), y la aparición de cerámica campaniforme por primera vez en la zona muestran una cierta evolución del asentamiento en este período final, con una sociedad más estructurada e integrada en las redes comerciales que cruzaban Europa durante la Edad del Bronce.
Las estructuras de piedra y las urnas campaniformes eran un elemento hasta ahora desconocido en los contextos neolíticos y del Bronce Inicial del Languedoc francés, por lo que este yacimiento supone el descubrimiento de una población más avanzada económicamente que sus vecinos, lo que posiblemente la habría obligado a rodearse de un alto muro para prevenir incursiones y saqueos.
Localizada la tumba de un alto funcionario del antiguo Egipto en Saqqara

Boceto en la capilla de la tumba de Mehcheczi que muestra a unos hombres conduciendo a un órix.
Un equipo de arqueólogos polaco, dirigido por Kamil O. Kuraszkiewicz, de la Facultad de Estudios Orientales de la Universidad de Varsovia, que excava en la necrópolis de Saqqara, en Egipto, a unos veinte kilómetros de El Cairo, en el marco del proyecto arqueológico del Centro de Arqueología Mediterránea de la misma universidad, ha descubierto en una zona de la necrópolis, conocida como «Foso Seco», la tumba de un alto funcionario del Reino Antiguo, concretamente de la dinastía VI (2305-2118 a.C.), llamado Mehcheczi, que sirvió en la corte del faraón Userkare.
El Foso Seco es una parte del yacimiento de Saqqara, de forma rectangular, que se extiende junto a la pirámide escalonada del faraón Zoser, de la dinastía III (2592-2544 a.C.), y tiene unas proporciones considerables (750 x 600 metros). Hoy en día el lugar se encuentra cubierto por escombros y arena, y no es visible desde el suelo, así que lo que se oculta bajo su superficie solo puede ser observado gracias a la fotografía aérea y las imágenes de satélite.
Uno de los hallazgos más recientes del Foso Seco es la entrada a la tumba de Mehcheczi, ubicada en su lado oriental, que los arqueólogos localizaron en octubre de 2021. «Por ahora solo hemos descubierto la fachada del santuario, el interior está a la espera de la próxima campaña de excavación.
Probablemente gracias a su buena posición, Mehcheczi pudo contratar a un eficiente equipo de artesanos, ya que su capilla está decorada con relieves de excepcional belleza», ha relatado Kuraszkiewicz.

La necrópolis de Saqqara. Al fondo de la imagen, la pirámide escalonada del faraón Zoser.
El guardián de los secretos del faraón
Aun así, la información que los arqueólogos han podido obtener de los relieves e inscripciones de la capilla de la tumba de Mehcheczi es muy prometedora.
De hecho, aún no han podido penetrar en el interior de la tumba, que se halla en un nivel inferior, algo que está previsto llevar a cabo durante la próxima campaña.
Así, las decoraciones de la capilla muestran que, entre otras cosas, este personaje ostentó importantes cargos en la corte de Userkare, como el de inspector de la hacienda real, sacerdote de culto de la tumba del rey Teti y, lo más importante, guardián de los secretos del faraón.
Según Kuraszkiewicz, esto podría interpretarse como que Mehcheczi «es posible que que tuviera derecho a conocer los documentos que se presentaban en la cancillería real antes de que se hicieran públicos. Pero esto es solo una suposición, porque tenemos muy poca información sobre este período».

Relieve que muestra al propietario de la tumba.
Los relieves de la capilla muestran al propietario de la tumba, pero la decoración está inacabada. En los muros aún son visibles los bocetos en tinta negra sobre yeso de cal y los relieves no han conservado la policromía, pero tienen muy buena calidad.
«El propio relieve delata una mano excepcionalmente hábil –líneas elegantes, modelado sutil– de un artista al menos tan bueno como el mejor de los autores de relieves de la tumba de Merefnebef», ha declarado Kuraszkiewicz. Merefnebef, cuya tumba (descubierta en 1997 y que conserva en excelente estado su policromía) se halla en las inmediaciones, fue visir del faraón Userkare, y todo indica que Mehcheczi vivió en el mismo período.
Kuraszkiewicz también ha señalado que la calidad de la roca con la que fue construida la capilla de Mehcheczi no es muy buena.
Es muy frágil y se encuentra muy erosionada, por lo que los investigadores tuvieron que consolidarla de inmediato para evitar desprendimientos. Kuraszkiewicz también ha afirmado que el descubrimiento de esta tumba no ha sido una completa sorpresa para el equipo puesto que en el Foso Seco existe una gran cantidad de sepulturas de las dinastías III y VI, aunque lo que sí ha constituido una sorpresa, según el arqueólogo, ha sido «la calidad de los relieves y el nombre del propietario».
Encontrado un curioso relieve que muestra una procesión de dioses asirios en Turquía

Detalle de uno de los relieves encontrados en el complejo subterráneo al sureste de Turquía.
En un complejo subterráneo situado al sureste de Turquía, los arqueólogos han sacado a la luz un conjunto de relieves que muestran una innegable influencia asiria.
En estas escenas, los sorprendidos científicos han podido documentar la presencia de al menos seis dioses que fueron adorados en el antiguo Imperio asirio: Hadad, el dios mesopotámico de las Tormentas; Sin, el dios de la Luna; Shamash, el dios del Sol, y Atargatis, la diosa de la fertilidad de la región.
Este magnífico hallazgo se ha publicado en la revista Antiquity, en un artículo firmado por sus descubridores, el filólogo Selim Ferruh Adali, de la Universidad de Ciencias Sociales de Ankara, y el arqueólogo Mehmet Önal, que es el autor principal del artículo y director del departamento de Arqueología de la Universidad de Harran en Sanliurfa.
La existencia del complejo donde se han localizado los inesperados relieves fue comunicada por la policía en el año 2017, que halló el lugar mientras procedía a investigar un pasaje secreto excavado en los sótanos de una moderna casa en construcción en el pueblo de Başbük, a unos 50 kilómetros de la ciudad de Şanlıurfa (cerca de la frontera con Siria).
El complejo subterráneo había sido descubierto varios años antes por los constructores de la casa, que no lo comunicaron a las autoridades como exige la ley, y excavaron un túnel desde la vivienda hasta el yacimiento para intentar hacerse con alguna pieza arqueológica de valor.
El hallazgo fue comunicado a los arqueólogos, que acudieron de inmediato a realizar una valoración previa. Mehmet Önal recuerda así el momento en que vio por primera vez los relieves: «Me sentí como si estuviera en un ritual.
Cuando me enfrenté a los ojos tan expresivos y al rostro majestuoso y serio del dios de la Tormenta Hadad, sentí un ligero temblor en mi cuerpo».
Un complejo inacabado
El complejo subterráneo está compuesto por pasajes, escaleras y galerías excavadas en la roca que, al igual que los relieves, parecen estar inacabados. En opinión de los investigadores todo ello sugiere que la construcción se detuvo inesperadamente,probablemente a principios del siglo VIII a.C.
Una de las inscripciones que aparece junto a los relieves muestra un nombre incompleto que a juicio de los investigadores podría leerse como «Mukīn-abūa». Tal vez sea el mismo Mukīn-abūa que aparece mencionado en los registros asirios de hace unos 2.700 años como gobernador de la capital provincial de Tušhan, a unos 145 kilómetros al este de la actual Başbük.

(Mapa de la localización del complejo subterráneo.)
Si la interpretación de los investigadores es correcta es posible que Mukīn-abūa fuera el responsable de la construcción del complejo subterráneo, de tallar los relieves que lo decoran y tal vez fuese él quien ordenase paralizar el proyecto cuando dejó de ser gobernador de la región.
Los relieves, finamente tallados en la pared de roca, muestran a los dioses asirios en un panel de 2,6 metros de ancho.
El más grande mide más de un metro de altura, y muestra la cabeza y la parte superior del cuerpo de la divinidad resaltado con unas finas líneas de pintura negra, que posiblemente el artista utilizaría como guía mientras tallaba la piedra.
Relieves con influencia aramea
Adali, por su parte, señala que a pesar de que algunos de los rasgos de los dioses representados en los relieves son claramente asirios (como sus posturas rígidas y el estilo particular de sus cabellos y barbas) muchos detalles muestran influencia aramea, un pueblo que habían vivido en la región siglos antes de caer bajo el dominio del Imperio asirio.
El investigador también señala que las inscripciones están escritas precisamente en arameo y plasman los nombres arameos de los dioses en lugar de sus nombres asirios «Es principalmente simbolismo arameo lo que encontramos, fundido con el estilo asirio», afirma el filólogo, y sugiere que esta mezcla deliberada de nombres tal vez fue un intento por parte de los gobernantes asirios de llevar a cabo una política de conciliación y atraerse el favor de los líderes locales de un modo benevolente.

(Imagen de la procesión liderada por Hadad, el dios del trueno y las tormentas.)
Otros investigadores que han podido acceder al estudio, como el arqueólogo Davide Nadali, de la Universidad de la Sapienza, en Roma, coinciden en que la singular mezcla artística de rasgos asirios y arameos de estos relieves arroja una interesante luz sobre la política que aplicó el Imperio asirio en uno de sus territorios clave, y muestra una relación, en efecto, basada más en el uso de la diplomacia que en el de la fuerza.

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