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El marino que consiguió perpetrar el mayor robo pirata de la historia…


Yahoo Noticias(A.López)/Clarín  —  Henry Every (aunque muy probablemente su nombre verdadero era Benjamin Bridgeman y el otro un simple apodo) en mayo de 1694 lideró un motín en el barco, fondeado frente a las costas de La Coruña, en el que había sido contratado por la compañía ‘Spanish Expedition Shipping’, convirtiéndose repentinamente en el capitán de un grupo de marinos reconvertidos en piratas.

En tan solo un año pasó de dirigir el barco ‘The Fancy’, (anteriormente llamado ‘Charles II’ y con un par de docenas de marineros a su mando) a comandar una flota de seis embarcaciones y tener bajo su mando a una de las mayores tripulaciones piratas de la época (con cerca de quinientos hombres).

De la noche a la mañana, Every se convirtió en un carismático capitán pirata y lideró el plan para conseguir hacerse con el mayor botín de la historia de la piratería.

Tras su llegada a las inmediaciones de la isla de Madagascar, tras haber liderado el mencionado motín, había estado asaltando diferentes embarcaciones mercantes que por allí transitaban y se le ocurrió la arriesgada empresa de robar los barcos que navegaban por el océano Índico rumbo a La Meca y que eran enviados por el Imperio Mogol de la India, los cuales iban cargados de oro y tesoros.

El emperador mogol, Muhi-ud-Din Muhammad (conocido popularmente como ‘Aurangzeb’), era uno de los hombres más ricos y poderosos de la época (en 1695 llevaba reinando cuatro décadas) controlando un extenso territorio que abarcaba la India, Pakistán y Bangladés al completo y zonas de Afganistán, Nepal, Bután y este del Irán. Era de conocimiento popular la cantidad de embarcaciones que anualmente enviaba hacía La Meca cargadas de dinero, joyas y obras de gran valor, coincidiendo con las peregrinaciones musulmanas.

Aquellas flotas iban fuertemente protegidas por escuadras de barcos de guerra y habían sufrido el intento de robo por parte de los piratas en numerosas ocasiones, pero nunca se salieron con la suya los saqueadores marinos.

Los nuevos socios de Henry Every llevaban años intentándolo individualmente, sin haber conseguido buenos resultados hasta entonces y fue gracias a aquella unión que él lideraría lo que propició dar el golpe definitivo a los tesoros de la flota del emperador Aurangzeb.

Dos eran los enormes barcos del Imperio Mogol que navegaban cargados de tesoros (se calcula que eran los que mayor valor en oro, dinero, joyas y obras llevaban a bordo en todo el planeta) y eran llamados ‘Ganj-i-Sawai’ y ‘Fateh Muhammed’, el primero con de 1600 toneladas y el segundo de 600. Ambas embarcaciones poseían a bordo una suma superior a un centenar de cañones, aparte de toda la flota de barcos de guerra (alrededor de 25).

Anualmente siempre era la misma ruta marina la que seguía la flota Mogol hasta La Meca, dirigiéndose desde el sur por el océano Índico hasta mar Rojo a través del estrecho de Mandeb y fue precisamente en aquel mismo punto donde la escuadra de barcos piratas, comandados por Henry Every, esperó, en agosto de 1695, para hacer realizar el ataque y posterior abordaje, con intención de robar los tesoros del emperador Aurangzeb.

Varios de los barcos piratas que se habían unido a Every perecieron durante los ataques, pero The Fancy (que llevaba a bordo 46 cañones y una enorme tripulación) resistió y tras varias jornadas de persecución y asedio consiguió hacerse con las posesiones del barco Mogol ‘Fateh Muhammed’, quienes acabaron rindiéndose y entregando los tesoros que llevaban a bordo. Se calcula que el botín de aquel golpe superaría actualmente los cinco millones de euros.

Pero aquella cantidad les pareció insuficiente a Henry Every y sus socios, quienes querían mucho más y se propusieron conseguir todo lo que llevaba a bordo el otro gran barco Mogol (el ‘Ganj-i-Sawai’).

Tras largas persecuciones y cruentas batallas navales, en la que se produjeron numerosísimas bajas por ambas partes, finalmente los hombres de Every lograron abordar el ‘Ganj-i-Sawai’ y saquear todo lo que llevaba a bordo (se calcula que al cambio actual superaba de largo los 20 millones de euros).

No fue un saqueo sencillo, produciéndose sanguinarias y crueles torturas de los tripulantes del ‘Ganj-i-Sawai’ por parte de los piratas y, a lo largo de varios días, los atacantes violaron repetidamente a las mujeres que viajaban a bordo.

Ilustración del siglo XVIII representando a Henry Every, uno de los piratas más prolíficos de la historia

La gesta del mayor robo pirata de la historia, conseguida por Henry Every y sus hombres, quedó totalmente emborronada por aquellos deleznables actos de violación sexual que cometieron contra víctimas inocentes.

Nada más se supo sobre su posterior vida, desapareciendo por completo y existiendo numerosísimas hipótesis sobre cuál habría sido el paradero de Every y la mayoría de su tripulación, quienes desaparecieron tras repartirse el suculento botín y no volviendo a dar señales de vida en los siguientes años (al menos con sus verdaderas identidades).

Lo que sí se sabe es que el emperador Mogol, Muhi-ud-Din Muhammad ‘Aurangzeb’, puso precio a la cabeza de Henry Every, además de enviar una extensa flota de barcos que cerraron el paso a todas las embarcaciones mercantes y comerciales de Inglaterra hacia las Indias Orientales, provocando que el comercio inglés sufriera un varapalo económico sin precedentes. Aquel bloqueo se abrió después de muchos meses y tras ser recompensado el monarca Mogol con una cuantiosa cantidad económica por parte de los ingleses.

Aunque nunca alcanzó la misma fama que otros piratas icónicos como Barbanegra o William Kidd, Henry Every fue uno de los que tuvo mayor impacto histórico.

En septiembre de 1695, se hizo con el buque insignia del entonces hombre más rico del mundo en ese momento, el emperador mogol de la India Aurangzeb, lo cual no sólo le resultó muy lucrativo sino que también tuvo grandes repercusiones para el comercio exterior del Reino Unido.

A pesar de que sus crímenes en el Mar Rojo dieran lugar a la primera orden de caza y captura internacional y al primer juicio del siglo XVII, quizás lo más sorprendente de su historia es que no le valieran ni su muerte ni su captura.

Para el historiador E.T. Fox esto es lo que más lo destaca a Every de sus contemporáneos. «Casi todos los piratas más famosos de la llamada ‘edad de oro de la piratería’ (aproximadamente 1690 – 1730) tuvieron finales traumáticos.

Muchos fueron capturados y ejecutados como el capitán Kidd; otros, como Bartholomew Roberts y Barbanegra, murieron en la batalla con la Marina Real; algunos murieron solos, abandonados en una isla desierta o asesinados por su tripulación amotinada. Ninguno de ellos tuvo tanto éxito como Henry Every».

No es mucho lo que se sabe sobre la vida temprana de este pirata. La mayoría de los especialistas coincide en que nació cerca de Plymouth (Devonshire, Inglaterra) a finales de la década 1650, con lo que el gran golpe se habría cometido alrededor de sus 40 años.

Aunque la única carta que conserva su puño y letra fue firmada como “Henry Every”, tampoco se sabe cómo se llamaba en realidad. Hay especulaciones sobre si en verdad se su apellido se deletrea Avery, o en su momento incluso circularon otros nombres como Benjamin Bridgeman.

Tal como apunta el autor, las primeras referencias claras sobre Every son su alistamiento juvenil en la Marina Real durante su adolescencia y en 1693 comenzó su carrera como comerciante de esclavos. Al año siguiente era parte de la expedición que tenía por objetivo enriquecerse rescatando tesoros de los barcos españoles hundidos en el Caribe.

La tripulación de la que formaba parte Every zarpó desde Inglaterra con la intención de hacer una parada estratégica en La Coruña para aprovisionarse pero quedaron varados en España y Every guió un motín y se fugó con el barco.

Quienes quedaron a bordo del barco se convirtieron a partir de ese momento en piratas y el Charles II pasó a llamarse The Fancy (elegante o lujoso).

Henry Every encuentra a la nieta del emperador Aurangzeb (John Ward Dunsmore)

La isla de Madagascar resultaba tentadora porque, además de ser conocida como un refugio para piratas, constituía una buena base para realizar ataques a los barcos tesoreros que peregrinaban a La Meca por el océano Índico.

Antes de llegar allí, los tripulantes del Fancy asaltaron a tres barcos mercantes ingleses en las islas de Cabo Verde, y continuaron su rumbo por la costa de Guinea, donde aprovecharon la apariencia de navío mercante que tenía el Fancy, para engañar a los locales, secuestrar y vender a algunos de ellos como esclavos.

Durante los primeros meses de 1695 que pasaron en Madagascar, la tripulación del Fancy realizó mejoras que le dieron una gran velocidad y agilidad al barco. También se enfrentó y saqueó a dos corsarios daneses y más tarde a uno francés.

Para cuando llegó el verano, y ya con más de 150 hombres a bordo, Every puso la mira en su plan maestro. La verdadera riqueza estaba en los barcos que peregrinaban a La Meca por el Mar Rojo. En concreto, en la flota del emperador mogol que ocupaba hace treinta años el trono en la India, Aurangzeb.

Esta ruta resultó ser un lugar de encuentro entre una abrumadora cantidad de piratas de la época. Seis capitanes con sus barcos coincidieron con Every en este punto del mapa. Dispuestos en el mismo lugar y con el mismo objetivo, decidieron forjar una alianza bajo el mando del capitán del Fancy.

Algunas estimaciones calculan que el pirata robó unos 30 millones de dólares de hoy.

Henry Every pasó de comandar un barco a liderar una flota. Después de perder algunas oportunidades fallidas durante su persecución al convoy del emperador, los piratas consiguieron apoderarse del barco escolta Fath Mahmamadi con las más de 60.000 libras esterlinas en oro y plata que cargaba (equivalentes a cinco millones de dólares de hoy, según apunta Johnson en su libro).

Unos días más tarde, atacaron al buque insignia del emperador, llamado Ganj-i-Sawai, que en persa significa tesoro excesivo. Algunas estimaciones hablan de unas 200.000 libras esterlinas de la época, que serían casi 22 millones de dólares de hoy.

Según afirmaron los sobrevivientes, después de abordar y controlar el barco, los piratas se dedicaron a asesinar y a torturar a pasajeros para que les dijeran dónde se encontraban partes del tesoro. Además, se dedicaron a violar durante días a varias pasajeras que había a bordo, incluidas familiares del emperador.

Una vez que el Ganj-i-Sawai llegó a Surat, la noticia despertó la ira. Los piratas no sólo habían robado la fortuna del emperador, también habían violentado a sus mujeres mientras participaban del peregrinaje más sagrado para la fe musulmana. No habían cometido un simple crimen, sino también un sacrilegio. Incluso, sus acciones se llegaron a interpretar como un acto de guerra.

(La Batalla de Beachy Head -Theodore Gudin)

Aurangzeb respondió a los hechos con el arresto de altos cargos de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales, que creía que habían conspirado contra él.

Para la Compañía, la primera sociedad anónima de la historia, que había hecho una fortuna a partir de la importación de tejidos de calicó y chintz de la India, Every se convirtió en una gran amenaza, ya que puso en crisis la estabilidad geopolítica que necesitaba en la India para su prosperidad comercial.

Para intentar preservar sus acuerdos comerciales, se compensó a Aurangzeb por lo robado, se prometió llevar a los piratas ante la justicia, y tanto el Gobierno como la Compañía pusieron a sus agentes y buques al servicio de la búsqueda de los piratas, ofreciendo una gran recompensa por su captura.

Henry Every se convirtió rápidamente en el hombre más buscado del Reino Unido, pero su paradero jamás fue descubierto.

Lo único de lo que se tiene constancia después del gran atraco es que los piratas se dividieron el botín y partieron para las Bahamas. Unos pocos fueron encontrados y ejecutados, mientras que la mayoría huyó a Europa o a las colonias americanas. De Every no se supo nunca nada más.

El misterio que marcó su infancia lo acompañaría hasta el final.

«Las neblinas que empañan el nacimiento del marino de Devonshire son casi tan espesas como las que rodean a su muerte», dice Johnson y explica que el pirata se convirtió en una leyenda de su época y, como tal, en héroe para algunos y villano para otros.

«Fue un amotinado, un líder de la clase trabajadora, un enemigo del Estado y un rey pirata. Y, al final, se convirtió en fantasma», sentencia.

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