Las historias reales de espías y no solo de películas de James Bond (Parte 2)…

TOP SECRET: HISTORIAS DE CIENTÍFICOS ESPÍAS
¿Quién no recuerda a Paul Newman, en el papel del físico Michael Armstrong, tratando de sonsacar las ecuaciones del mecanismo de un sistema antimisiles al profesor Gustav Lindt (Ludwig Donath)?
En plena Guerra Fría, Alfred Hitchcock se inspiró en el caso de un diplomático inglés huido a la Unión Soviética para concebir la idea que daría lugar a su thriller de espionaje científico Cortina rasgada (1966).
Lo cierto es que, si bien son una minoría en la historia del espionaje, existen casos reales de científicos que han filtrado sus hallazgos al enemigo potencial. Repasamos aquí algunos casos de ayer y hoy en los que a veces, como suele ocurrir en el mundo del espionaje, no todo es lo que parece.
Klaus Fuchs, el espía atómico

El físico alemán Klaus Fuchs (29 de diciembre de 1911 – 28 de enero de 1988) es el caso más célebre de científico espía, principal representante del grupo de “espías atómicos” que revelaron información a la URSS sobre el desarrollo de la bomba nuclear en EEUU, Reino Unido y Canadá. Su activismo comunista comenzó en la Universidad de Kiel.
El Partido Nacional Socialista ya comenzaba a despuntar y en una ocasión sus compañeros nazis le arrojaron a un río. En 1933, con el ascenso de Hitler al poder, Fuchs escapó a Gran Bretaña, donde recaló en el laboratorio del físico Max Born, también refugiado alemán.
En 1941, en plena guerra mundial, llamó la atención de Rudolf Peierls, otro físico germano huido a Reino Unido, pionero en proponer el concepto de una bomba atómica.
Bajo el código en clave de Tube Alloys y en colaboración con Canadá, el gobierno británico emprendió el primer proyecto de desarrollo de armas nucleares, para el que Peierls quiso contar con Fuchs. Este y Born discutieron sobre el asunto: Born odiaba la idea de un ingenio que podía matar a niños y personas inocentes, pero no así Fuchs, que se unió con entusiasmo al programa.

Poco después entró en contacto con representantes de la embajada soviética, a los que comenzó a pasar información de Tube Alloys.
Cuando en 1943 este programa se integró en el Proyecto Manhattan del gobierno estadounidense, Fuchs fue transferido a EEUU. Comenzó a trabajar en el laboratorio de Los Alamos, sin que se sospechara que se citaba en el puente del río Santa Fe con Harry Gold, agente de la inteligencia soviética, para entregarle los detalles de la bomba de plutonio.
Al finalizar la guerra, regresó a Reino Unido, donde continuó trabajando en el programa nuclear hasta que en 1949 su nombre surgió en el proyecto Venona de contrainteligencia de EEUU. Al año siguiente confesó voluntariamente.
“Tenía completa confianza en la política rusa y creía que los aliados occidentales estaban dejando deliberadamente a Rusia y Alemania que pelearan entre ellos hasta la muerte”, dijo. Dado que la URSS era formalmente una potencia aliada, fue condenado a 14 años de prisión por revelación de secretos oficiales.
En 1959 fue liberado por buena conducta y emigró a la República Democrática Alemana, donde se casó y reemprendió su trabajo hasta su jubilación en 1979.
Poco antes de morir en 1988 declaró que nunca se consideró un espía, se limitó a seguir su creencia de que compartir los secretos de aquellas armas devastadoras llevaría a un equilibrio de fuerzas que evitaría una guerra nuclear.
Esta motivación fue esgrimida por otros científicos-espías atómicos como Theodore Hall, Engelbert Broda o Alan Nunn May. Ninguno de ellos aceptó dinero a cambio de su labor de espionaje.
Bruno Pontecorvo, la gran incógnita
En el grupo de los espías atómicos merece un capítulo aparte el físico italiano Bruno Pontecorvo (22 de agosto de 1913 – 24 de septiembre de 1993).
Fue el más joven de los llamados “chicos de Via Panisperna”, el grupo dirigido por Enrico Fermi en Roma, que en 1934 descubrió las propiedades de los neutrones lentos que llevarían al desarrollo de la fisión nuclear.
De origen judío, en 1936 escapó de la Italia fascista a París, donde trabajó con Irène Curie y Frédéric Joliot y se afilió al Partido Comunista.
Con la expansión del nazismo, emigró a América para diseñar reactores nucleares en la rama canadiense de Tube Alloys.

La sorpresa saltó en 1950: radicado en Inglaterra tras la guerra, durante unas vacaciones en Italia tomó un avión a Estocolmo, para cruzar la frontera de Finlandia con la URSS.
Allí vivió el resto de sus días, aunque con grandes restricciones en su libertad y en sus investigaciones sobre los neutrinos, su gran pasión.
Nunca ha podido demostrarse, ni él llegó a confesar, que filtrara secretos durante sus años en América y Gran Bretaña.
Stewart Nozette, brillante y oscuro al tiempo
Hoy las grandes potencias aún vigilan la posible filtración de tecnologías estratégicas a terceros países, y algunos científicos pueden caer en la tentación de lucrarse con estos secretos.
Es el caso del científico planetario Stewart Nozette, un brillante investigador premiado por su desarrollo de la sonda lunar Clementine, lanzada al espacio en 1994 en un proyecto de colaboración entre la NASA y el Departamento de Defensa de EEUU.

En 2009 Nozette fue contactado por un agente del Mossad (la inteligencia israelí) que pretendía adquirir información sobre satélites de defensa. Nozette aceptó a cambio de dos millones de dólares, pero el espía israelí resultó ser un agente del FBI encubierto.
La operación había sido orquestada tras una investigación previa por fraude: según el diario The Washington Post, de 2000 a 2006 Nozette desvió 265.000 dólares de contratos con la NASA para gastos personales (tres hipotecas, nueve tarjetas de crédito, el mantenimiento de su piscina y las cuotas del club de tenis). Actualmente cumple condena en una prisión federal.
Xiaoxing Xi, la víctima inocente de una guerra comercial
La guerra comercial entre EEUU y China ha reforzado el contraespionaje hasta un grado que ha llegado a equipararse con la caza de brujas emprendida en los años 50 por el senador Joseph McCarthy.
En los últimos años, varios ciudadanos estadounidenses nacidos en China han sido acusados de espionaje, pero con resultados desiguales: según CBS News, al menos cinco científicos chinoamericanos han sido arrestados bajo cargos erróneos, convirtiéndose en víctimas colaterales inocentes .
Uno de ellos es el físico Xiaoxing Xi, investigador especialista en superconductores, detenido por intercambiar correos electrónicos con colaboradores en China.
Se enfrentó a una pena de 80 años de cárcel antes de que los cargos contra él fueran retirados, pero el estigma de las acusaciones queda en el recuerdo y ha perjudicado su carrera profesional.
5 mujeres espía revelan qué es realidad y qué es mito sobre trabajar para los servicios de inteligencia de Reino Unido
Por primera vez, cinco espías femeninas de las tres agencias de inteligencia del Reino Unido (MI5, GCHQ y MI6) se unieron para hablar en exclusiva con Nihal Arthanayake de BBC Radio 5 Live sobre su trabajo y sus vidas. Eso sí, la condición fue usar su nombres reales.
Jo, del MI5 (el servicio de seguridad interna), dijo que estaban entusiasmadas de poder hablar sobre lo que realmente hacen: «Esta es una verdadera novedad para nosotras. Sabemos que la gente realmente no sabe mucho sobre lo que hacemos».
Ameesha señaló que espera que sirva para humanizar a los espías y expresó que quiere demostrarle a todos que son «personas comunes y corrientes que realizan trabajos extraordinarios«.
Analista de MI5, Ameesha está increíblemente orgullosa de lo que hace.
«Me despierto por la mañana y digo: ‘Wow, realmente trabajo para MI5’. Es muy cool, me fascina lo que hago».
Kate, que ha estado en el MI6 (la agencia de inteligencia exterior) por 10 años y ahora entrena a otras personas para trabajar con agentes, dice que a menudo hay una idea errónea de que su trabajo es todo glamour y dispositivos de última tecnología, como James Bond.

En «Killing Eve» la actriz Sandra Oh (abajo) interpreta a Eve Polastri, una agente de MI5.
«El personaje más conocido del MI6 es James Bond así que muchos creen que es así.», cuenta. «Pero no todos tenemos un Aston Martin o una lancha de carreras o cualquier otra forma original de transporte. Es más probable que nos encuentren en un autobús o en el metro que en algo así «, dice.
¿Siempre quisiste ser espía?
Para Dia, se trataba de devolver algo: inicialmente había querido ser médico, pero dice que no creía ser lo suficientemente inteligente.
«No todos pueden ser médicos, no todos pueden ser abogados, pero eso no significa que no puedes devolverle algo a la sociedad, ayudando a proteger a aquellos que amas y también a aquellos que no conoces».
Ella ha estado con el GCHQ (Sede de Comunicaciones del Gobierno) durante 10 años en una variedad de roles y dice que le costaría encontrar la misma satisfacción laboral en otros lugares.
«Cuando abres el periódico y ves algunas historias de éxito, ciertas cosas que se han logrado detener, y sabes que has sido parte de ese esfuerzo, realmente no hay nada igual«.
Ameesha es todavía relativamente nueva en el mundo del espionaje: se unió al MI5 hace dos años. Estudió Derecho en la universidad y estaba trabajando en el sector privado cuando vio un anuncio en el metro.
«Era para el programa de graduados para oficiales de inteligencia. Me postulé y aquí estoy», cuenta.
«Solía ver programas de tele como ‘Quantico’ y ‘Homeland’, siempre me ha fascinado el tema. Priyanka Chopra, quien interpreta a Alex Parish en ‘Quantico’, es definitivamente una inspiración para mí», revela.
«El personaje más conocido del MI6 es James Bond así que muchos creen que es así.», cuenta. «Pero no todos tenemos un Aston Martin o una lancha de carreras o cualquier otra forma original de transporte. Es más probable que nos encuentren en un autobús o en el metro que en algo así «, dice.

La sede de GCHQ -conocida como la «rosquilla»- en Cheltenham, al oeste de Londres.
¿Siempre quisiste ser espía?
Para Dia, se trataba de devolver algo: inicialmente había querido ser médico, pero dice que no creía ser lo suficientemente inteligente.
«No todos pueden ser médicos, no todos pueden ser abogados, pero eso no significa que no puedes devolverle algo a la sociedad, ayudando a proteger a aquellos que amas y también a aquellos que no conoces».
Ella ha estado con el GCHQ (Sede de Comunicaciones del Gobierno) durante 10 años en una variedad de roles y dice que le costaría encontrar la misma satisfacción laboral en otros lugares.
«Cuando abres el periódico y ves algunas historias de éxito, ciertas cosas que se han logrado detener, y sabes que has sido parte de ese esfuerzo, realmente no hay nada igual«.
Ameesha es todavía relativamente nueva en el mundo del espionaje: se unió al MI5 hace dos años. Estudió Derecho en la universidad y estaba trabajando en el sector privado cuando vio un anuncio en el metro.
«Era para el programa de graduados para oficiales de inteligencia. Me postulé y aquí estoy», cuenta.
«Solía ver programas de tele como ‘Quantico’ y ‘Homeland’, siempre me ha fascinado el tema. Priyanka Chopra, quien interpreta a Alex Parish en ‘Quantico’, es definitivamente una inspiración para mí», revela.
«Es un proceso muy extraño la primera vez que te toca… el oficial de investigación se presenta y tienes que hablar sobre tu vida personal en gran detalle. Pero realmente tratan de que te sientas cómoda. Ahora es un chequeo regular y cuando lo hago no es gran cosa. Simplemente lo superas».
Ameesha dice que para ella fue terapéutico: «Me di cuenta rápidamente de que no estaban tratando de atraparme».
Jo describe algunas de las preguntas más inusuales que le han hecho potenciales nuevos reclutas.
«Una vez uno me preguntó: ‘¿Tengo que usar mi propia ropa para trabajar? ¿Me pongo un disfraz?‘. Mi favorito fue cuando alguien me dijo: ‘¿Tengo que dejar a mi novia para trabajar aquí? Porque si es necesario, lo haré'».
Jo dice que una de las preguntas más frecuentes que le hacen los posibles reclutas tiene que ver con el consumo de drogas.
«Haber fumado drogas cuando tenías 16 años en una fiesta no necesariamente te impide incorporarte a la organización, pero obviamente cuando presentas la solicitud no puedes estar tomando drogas».

¿Cómo le cuentas a tus amigos y familiares sobre lo que haces?
Jo aclara que nunca tienes que decirle a nadie que eres espía, porque no está permitido: «No es algo que podamos contar así que es realmente extraño decirlo en voz alta».
«Es algo que tienes que aceptar», dice Kate. «Nos ocupamos de secretos, ese es nuestro oficio, es lo que hacemos. No mucha gente sabe dónde trabajo».
Dia cuenta que aprendió rápidamente a lidiar con el ‘¿A qué te dedicas?‘ de amigos y familiares: «[Fui] entrenada en esto a una edad temprana gracias a las bodas asiáticas, porque siempre te hacen preguntas inoportunas. Así que aprendes rápidamente a cambiar de tema», bromea.
Ameesha dice que sus padres (que conocen su profesión) cuentan que ella trabaja «para el gobierno o para la administración pública» y no dan más detalles. «La mayoría de la gente no pregunta más«
«Una vez uno de mis hijos me contó que en su escuela le pidieron a los alumnos que invitaran a sus padres a su clase si se dedicaban a algo interesante. «Mi hijo me dijo: ‘No te preocupes mamá, tú no tienes que venir porque no haces nada interesante’. Yo pensé: ‘Si solo supieras'»…
Dentro del servicio secreto, hay un creciente énfasis en el cuidado de la familia. Hay tecnología especial que permite a los padres comunicarse con la escuela o la guardería de sus hijos mientras trabajan, sin revelar su ubicación.
Y algunos espías también pueden realizar video llamadas a sus familiares cuando se encuentran en misiones peligrosas en el extranjero.
Kate cuenta: «Incluso nos dejaron hablar con nuestros padres y organizaron una videoconferencia para que nos pudieran ver a mí y a mis colegas, y pudieran ver que todo se veía normal».

Los atentados del 7 de julio de 2005 en el centro de Londres, que dejaron 52 muertos, fueron el peor ataque de la historia en suelo británico.
¿Cómo te sientes cuando pasan cosas malas?
Dia dice que en GCHQ hay mucha ira cuando ocurre algún atentado: «La gente canaliza su enojo, se reúne y pone todo su empeño en tratar de abordar lo que sucedió, tratando de resolver y perseguir a quienes lo han hecho».
Jo cuenta que cuando ocurre un ataque es «realmente horrible».
«Quedamos devastados cuando sucede algo así y te sientes terriblemente malhumorado… No seríamos humanos si individualmente no pensáramos ‘qué otra cosa podríamos haber hecho'».
«Sabemos que no evitaremos que ocurran todos los ataques. Por mucho que lo intentemos, sabemos que la realidad es que no podemos evitarlos todos».
Kate dice que se lo toman muy en serio: «Lo poderoso de esas situaciones es que vamos a trabajar al día siguiente o antes y buscamos la manera de asegurar que nunca vuelva a suceder, y de averiguar sobre las personas que lo hicieron y atraparlos».

¿Cómo se desahogan?
Trabajar en los servicios de inteligencia puede ser estresante y está absolutamente prohibido discutir los detalles de tu trabajo con las personas «de fuera». Pero hay maneras de relajarse.
Ameesha enseña clases de Bollywood a sus colegas.
Las tres agencias tienen una competencia anual de confección de tortas que es muy disputada. Dia cuenta que el MI6 también tiene una pantomima anual que es «hilarante», así como un bar en su base central de Londres.
Por su parte, Lilly revela que el personal de GCHQ celebró un «gran éxito operacional» jugando minigolf en el jardín, en el corazón de su sede de alta tecnología, la llamada «rosquilla», en Cheltenham.
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Fuentes: bbvaopenmind.com(J.Yanes/BBC News
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