actualidad, opinion, variedades.

Los fósiles en la antigua medicina…


Cuando pensamos en fósiles en la actualidad, vívidas imágenes de dinosaurios y otras bestias primordiales surgen en nuestra mente. De hecho, muchas personas de hoy en día asociarían fósiles con museos, excavaciones o laboratorios de investigación.

Sin embargo, en el pasado la gente veía los fósiles de forma muy diferente; habitualmente a través de interpretaciones más salvajes… y fantasiosas.

El poder de bestias míticas, santos, dioses y demonios

Largo tiempo antes de que el hombre comprendiera realmente los detalles sobre los dinosaurios u otras especies extinguidas –que la ciencia moderna ha conseguido identificar de forma precisa– las gentes de la antigüedad imaginaban que los fósiles eran los huesos de criaturas legendarias, santos, demonios o incluso de los propios dioses.

Muchos pueblos de civilizaciones del pasado vivían bajo influencias predominantes de tipo tradicional o místico, y de este modo veían aquellos restos prehistóricos a través de los ojos de la fantasía.

Pero a pesar de las perspectivas drásticamente diferentes entre las mentalidades antigua y moderna, ambos grupos de individuos han contemplado los fósiles con la misma sobrecogedora admiración.

De forma similar a cómo la gente de nuestros días imagina mundos perdidos exóticos con abundantes formas de vida primordiales tras ver unos fósiles, quienes vivían en la antigüedad evocaban visiones de una era mítica en la que dragones, gigantes y dioses convivían con los mortales.

Y la cosa no quedaba ahí, ya que los pueblos de la antigüedad se sentían tan increíblemente inspirados por los fósiles de supuestos dragones o dioses que llegaron incluso a ir tan lejos como para creer que sus huesos encerraban poderes especiales.

Entre estos poderes estaban, por ejemplo, las capacidades de rejuvenecer, mejorar el rendimiento sexual, garantizar la longevidad, curar enfermedades y otros innumerables y fantásticos logros. En poco tiempo, los fósiles de aquellas criaturas supuestamente mágicas serían utilizados como antiguos medicamentos.

Los huesos de dinosaurio eran utilizados antiguamente como medicamentos ‘mágicos’. 

Huesos de ogro que sirven como tratamiento músculo-esquelético

Diferentes culturas del mundo han identificado con frecuencia por error los fósiles como partes petrificadas de bestias o criaturas mágicas, por lo que el ser humano ha utilizado históricamente estos huesos fosilizados para tratar dolencias de forma acorde con sus creencias correspondientes.

Los fósiles a menudo eran machacados hasta convertirlos en un fino polvo, o en algunos casos eran cocidos junto con potentes hierbas medicinales durante largas horas para la preparación de tónicos y decocciones.

Por ejemplo, tribus nativas americanas como los comanches tenían la tradición de triturar o hervir huesos fosilizados que creían que pertenecían a tenebrosos ogros depredadores llamados Mu Pitz.

Los comanches de las Grandes Llanuras creían que los Mu Pitz eran demonios similares a ogros que merodeaban por las tierras vírgenes de Norteamérica, apareciendo habitualmente bajo la forma de siniestros espíritus como el peludo Sasquatch o búhos humanoides devoradores de hombres.

Tanto niños como adultos veían al Mu Pitz con puro terror y además con reverencia, ya que lo consideraban una personificación de los peligrosos aspectos de la Naturaleza que mantienen el entorno en equilibrio.

Sin embargo, cuando moría un Mu Pitz, dejando sus huesos esparcidos sobre la tierra durante muchos años, los curanderos de las tribus recogían los restos fosilizados del suelo y convertían aquellos huesos en compuestos terapéuticos como polvos, bálsamos o emplastos para ayudar a los pacientes de su tribu.

Los curanderos usarían entonces aquellas medicinas hechas con los supuestos restos de los Mu-Pitz para el tratamiento de esguinces, fracturas y trastornos similares del sistema músculo-esquelético.

En ocasiones, individuos sanos ingerirían compuestos hervidos del Mu Pitz como suplementos dietéticos para fortalecer de este modo sus huesos y articulaciones.

Todo este tiempo, sin embargo, los huesos del Mu Pitz devorador de hombres no eran más que fragmentos fósiles de mamuts herbívoros y otros ejemplares de megafauna de la Edad del Hielo, animales que en el pasado remoto recorrían Norteamérica agrupados en manadas.

Muchos de los huesos de ogro terapéuticos que los comanches empleaban eran simplemente dientes de mamut erróneamente identificados.

Lenguas de dragón que atraen la prosperidad y conjuran la desgracia

Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, otras culturas como las del Mediterráneo empleaban también dientes fosilizados no solo como medicina, sino también como amuletos para conjurar la desgracia y atraer la prosperidad simultáneamente.

Un grupo de especímenes utilizados como amuleto y medicina eran las glossopetrae, piedras-lengua en latín, conocidas también como “Lingue di Serpi” en italiano, y “dragon tongues” en inglés, es decir, “lenguas de serpiente” y “lenguas de dragón” respectivamente.

Dignas de su nombre, las glossopetrae eran consideradas en la antigüedad clásica restos de las puntiagudas lenguas de dragones y serpientes muertos hace mucho tiempo.

Las gentes de Malta creían que las glossopetrae tenían su origen en las lenguas de serpientes venenosas que San Pablo había transformado en piedra, en un hecho que simbolizaba el triunfo del bien sobre el mal.

Entretanto, el antiguo filósofo romano y naturalista Plinio el Viejo (autor de Naturalis Historia – un ancestro de las enciclopedias modernas) pensaba que de algún modo las glossopetrae tenían su origen en el espacio; Plinio creía que las lenguas de dragón llovían del cielo cuando se producía un eclipse de luna.

En realidad, las glossopetrae proceden del mar y no del cielo, y de tiburones más que de dragones o serpientes.

Las gentes de la antigüedad, en su mayor parte, a duras penas podían reconocer las glossopetrae como dientes de tiburón, y la creencia común de que estos fósiles eran la punta petrificada de la lengua de una serpiente o un dragón era la norma habitual.

Dragones y serpientes representan papeles simbólicos en las antiguas tradiciones, y precisamente por esta razón en la antigüedad se los dientes de tiburón eran considerados importantes ingredientes para potentes antídotos contra venenos y mordeduras de serpiente.

La cosa no quedaba ahí, ya que las glossopetrae se usaban además como método de adivinación para predecir el futuro del portador de la lengua de dragón.

Megalodón: una impresionante bestia de dientes gigantescos 

Los pueblos de la antigüedad creían que gigantescos dragones y serpientes aterrorizaron en el pasado la región mediterránea.

La realidad, no obstante, nos ofrece una sorpresa aún más interesante. Tiburones gigantescos como el famoso megalodón dominaban hace milenios los mares primordiales del sur de Europa con aleta de hierro.

El Megalodón era un leviatán –alcanzando unos 15 metros de longitud como media– que se zampaba ballenas para el almuerzo en el Mioceno; en torno a la misma época, los primeros antepasados del hombre empezaron a caminar sobre la tierra.

El megalodón era un titán capaz de merendarse al tiburón blanco de la famosa película Tiburón como si fuera un palito de pescado.

Los dientes de los megalodón más pequeños podían crecer hasta el tamaño de una mano humana, mientras que los especímenes de mayor tamaño eran lo suficientemente poderosos como para partir caparazones de tortuga.

En nuestros días, los tiburones blancos y otras especies más pequeñas continúan merodeando en las aguas del Mediterráneo, recogiendo el testigo de su extinto y colosal predecesor.

No fue hasta el Renacimiento cuando polímatas italianos e ingleses como Leonardo Da Vinci, Robert Hooke, John Ray o Fabio Colonna, además del notable geólogo danés reconvertido a anatomista Nicolaus Steno, emergieron a la atención del público para identificar correctamente las glossopetrae por sus verdaderos orígenes marinos.

Cuando Steno recibió la cabeza de un tiburón recién cazado en Italia de manos del Gran Duque de Toscana, el anatomista la preparó para su disección: y fue aquí cuando realizó su gran descubrimiento.

La disección le demostró que los dientes de aquella cabeza de tiburón tenían una forma exactamente igual a la de las fabulosas glossopetrae.

Después de muchas investigaciones, Steno llegó a la conclusión de que todas aquellas “lenguas de dragón” de las que se hablaba en la antigüedad eran en realidad dientes de tiburón que no habían sido identificados correctamente.

La mayoría de los pueblos de la antigüedad creían que las glossopetrae tenían su origen en fantásticos dragones, y aun existían otras teorías extravagantes sobre los fósiles por aquel entonces; como por ejemplo, que los fósiles nacían de la tierra como las plantas.

Finalmente, Steno y otros pensadores prevalecieron al probar que las “lenguas de dragón” eran en realidad dientes de tiburón. Los investigadores del Renacimiento prepararon el camino para un nuevo conocimiento que decretaba que los fósiles no nacían de la tierra, sino que habían formado parte en el pasado del cuerpo de un animal vivo cuyos restos difuntos se habían hecho uno con la Tierra.

Sin los esfuerzos de los pensadores del Renacimiento, gran parte de la humanidad aún seguiría malinterpretando la prehistoria, y de hecho toda la historia del planeta Tierra.

Su investigación ayudó a dar pie al nacimiento de la paleontología, además de impedir que los antiguos tiburones fuesen confundidos nuevamente con dragones.

Hablando de dragones… estas leyendas desempeñan un papel crucial en el desarrollo del conocimiento de los dinosaurios, desde el pasado hasta nuestros días.

De todas las criaturas fantásticas de la leyenda, los dragones son sin discusión la más emblemática de todas.

Una poderosa razón para su fama se puede encontrar en el hecho de que los dragones están presentes en las culturas de todo el mundo, con gran parte de la humanidad admirando inevitablemente a estas cosmopolitas criaturas a lo largo de las generaciones.

Así pues, ¿cómo se volvieron los dragones tan increíblemente famosos y reverenciados por gentes de culturas totalmente diferentes? Una probable explicación podría llegarnos de los restos fosilizados de dinosaurios y otros animales similares.

Estos tres cráneos de ceratops expuestos en un museo podrían muy bien haber sido tomados por restos de míticos dragones en la antigüedad

Huesos de dragón

Se han descubierto restos de dinosaurios y sus parientes cercanos (entre los que se encuentran los pterosaurios voladores y reptiles marinos como los plesiosaurios) en todos los continentes. Es muy probable que estas formas de vida prehistóricas inspirasen los fundamentos del mito del dragón.

Actualmente, dondequiera que se localicen fósiles de dinosaurios en lugares diversos, serán clasificados bajo la categoría de animal extinto. En la antigüedad, sin embargo, sus huesos habrían sido etiquetados más bien como bestias míticas, en un mundo en el que reinaba la fantasía.

Está confirmado que las gentes de la antigüedad confundieron antiguos fósiles de animales con los restos de criaturas fabulosas en numerosas ocasiones: como por ejemplo, en los relatos sobre las glossopetrae o “lenguas de dragón”.

Por otro lado, los pueblos de la antigüedad creían en el pasado que los propios fósiles debían poseer milagrosas propiedades curativas, empleándolos por tanto como ingredientes esenciales en preparados medicinales a lo largo de la historia.

En nuestros días, importantes culturas con raíces que se remontan a hace miles de años aún utilizan fósiles con propósitos terapéuticos (vendiéndolos incluso en las modernas farmacias). La medicina tradicional china es el mejor ejemplo de ello.

Antiguas creencias chinas

La tradición china consideraba en su origen que los fósiles eran huesos de dragón. Los dragones son venerados por los chinos como deidades ancestrales que simbolizan la prosperidad, la sabiduría y el poder divino.

Como tales, siempre que alguien encontraba fósiles o esqueletos de este tipo en épocas antiguas, sin duda se despertaban en su corazón emociones de viva pasión por los dragones.

Con una puntualización importante: estos supuestos restos de dragones no eran otra cosa que huesos de animales erróneamente identificados, pertenecientes a dinosaurios o incluso a mamíferos extintos.

Las tierras de China son ricas en fósiles, habiéndose excavado la mayoría de los recientes hallazgos relacionados con los dinosaurios en sus provincias.

Estos descubrimientos incluyen importantes hitos científicos que han ejercido un fuerte impacto en la imagen moderna de los dinosaurios en la cultura popular; ya que en lugar de presentar una apariencia de lagartos escamosos, es muy probable que diversas variedades de dinosaurios carnívoros (entre ellos el famoso Tyrannosaurus) tuvieran plumas –lo que demostraría que dinosaurios y aves pertenecen a la misma familia.

La percepción general del público en relación con los dinosaurios es proclive a fluctuar continuamente a medida que nuevos descubrimientos salen a la luz revolucionando viejas ideas.

Si nos remontamos a la antigüedad clásica, no obstante, las gentes de entonces no veían a los dinosaurios como la mayoría de la gente en nuestros días. En absoluto… los dinosaurios eran dragones mágicos a sus antiguos ojos.

De forma sorprendente, numerosas obras clásicas de arte asiáticos nos muestran a los dragones con pieles diversas, en las que se observan escamas, plumas o incluso pelo. ¿Sabían las gentes de la antigüedad algo que escapa por ahora a nuestras mentes modernas? La pregunta no está de más.

De cualquier manera, los dragones de la tradición china son serpentinos y de cuerpo alargado, bastante diferentes a la mayoría de imágenes modernas de los dinosaurios carnívoros. A causa del legado divino del dragón, sus huesos serían en consecuencia de naturaleza mística.

La medicina tradicional china se refiere a los “huesos de dragón” como Long Gu (en mandarín) o también por su denominación latina Os Draconis. Curiosamente, los huesos de dinosaurio no son los únicos fósiles que se utilizan al preparar compuestos de Long Gu.

También se consideran “huesos de dragón” los fragmentos óseos de mastodontes, caballos, rinocerontes y otras especies de antigua megafauna.

De hecho, la mayoría de los especímenes de Os Draconis que se venden en las tiendas de medicina tradicional china de nuestros días proceden de mamíferos extinguidos más que de dinosaurios, ya que las especies de megafauna eran abundantes en la China primordial, al igual que los dinosaurios que las precedieron.

Medicina china tradicional

La medicina china tradicional en nuestros días

Volviendo de nuevo a nuestros días, muchos de los preparados de Long Gu (ya sean de mamíferos o dinosaurios) vienen bajo la forma de píldoras o cápsulas.

En la antigüedad, la materia prima del Long Gu era habitualmente sometida a un calor muy intenso hasta el punto de convertirla en cenizas (en un proceso conocido como calcinación) o se machacaba hasta obtener un polvo muy fino.

Antiguos textos como el Shennong Bencaojing compendio médico escrito entre los años 200 d. C. y 250 d. C. cuyos remedios están basados en tradiciones mucho más antiguas que se remontarían al rey y sabio Shennong– aseguran que los huesos de dragón son útiles en el tratamiento de “trastornos demoníacos”.

En nuestros días, estos trastornos serían considerados desórdenes psiquiátricos. El Long Gu sería capaz de normalizar las funciones de los órganos internos, disipando al mismo tiempo las perturbaciones emocionales provocadas por “espíritus” invasores.

En nuestros días, los practicantes de la medicina tradicional china utilizan el Long Gu para tratar casos de síndromes maníaco depresivos, epilepsia, ataques de ansiedad e insomnio

Uso medicinal de los fósiles en Europa

China no es la única cultura conocida que ha utilizado sistemáticamente fósiles para tratar enfermedades complejas, aunque sí es una de las pocas que aún persisten en nuestros días. Otras tradiciones clásicas de épocas antiguas, hoy abandonadas, como las del antiguo Egipto y la antigua Grecia, tenían sus propias versiones de estos remedios para curar el insomnio o incluso la infertilidad.

Cuando los pueblos de la antigüedad descubrieron por primera vez los fósiles de amonita, imaginaron que sus conchas eran los cuernos del dios egipcio primordial Amón, quien se convertiría en Zeus Amón para los griegos cuando los dioses supremos de ambas culturas se combinaron en un fenómeno de sincretismo.

Así fue, por cierto, como surgió la palabra amonites, gracias a su forma espiral que recordaba a los cuernos del carnero, sagrados para Amón (quien en ocasiones adoptaría incluso la forma de un regio carnero).

Por otro lado, otros creyentes de la Europa continental veían los amonites como serpientes enroscadas que se habrían convertido en piedras llamadas ofitas. En cualquier caso, fueran considerados los amonites serpientes petrificadas o cuernos del dios Amón, las gentes de entonces los empleaban para preparar infusiones o incluso encantamientos para tratar el insomnio y la infertilidad.

Amonites 

Primos de los amonites conocidos como belemnites –especies extinguidas emparentadas con los modernos sepias y calamares eran confundidos con rayos petrificados enviados por el dios Perkunas en los países bálticos.

De forma similar al dios griego Zeus, Perkunas era un padre celestial estrechamente vinculado al rayo y al trueno. Conocidas en tiempos antiguos como piedras del trueno, las formas de bala similares a un dardo propias de los belemnites eran consideradas señales del cielo.

Por su parte, en las islas británicas los fósiles de belemnites eran vistos más bien como “dedos del Diablo”, o de forma bastante curiosa, como dedos del mismísimo San Pedro en algunos lugares. Debido al aspecto de bala afilada propio de los belemnites, los pueblos de la antigüedad daban por hecho que aquellos fósiles tenían el poder de curar agudos dolores del cuerpo además del reumatismo.

Europa vivió en el pasado una verdadera obsesión por los huesos de santos, demonios y serpientes mágicas, atribuidos erróneamente a diversos fósiles de especies reales.

Entre los ejemplos más extravagantes tenemos los fragmentos óseos de hipopótamo pigmeo, confundidos con huesos de santos mártires; conchas de la ostra jurásica gryphaea identificadas como pezuñas del Diablo; fósiles de erizos marinos que se creyó que eran huevos creados por las burbujas producidas por serpientes copulando… y así todo.

Estos fósiles eran entonces convertidos en medicinas destinadas a tratar toda una variedad de trastornos musculares, mentales e internos que afligían tanto a los seres humanos como al ganado doméstico que padeciera alguna enfermedad. Sin embargo, por aquel entonces se desconocía que algunos de estos tratamientos eran de hecho perjudiciales.

Fósiles utilizados con fines medicinales en Europa: belemnites, considerados rayos petrificados, pezuñas del diablo (conchas de gryphaea) y huevos (en realidad erizos de mar) 

Los belemnites, por ejemplo, se rumoreaba que curaban la irritación de los ojos machacados hasta convertirlos en polvo y soplando luego directamente sobre el globo ocular para producir el alivio esperado… aunque con toda probabilidad provocaban únicamente un notable malestar que afectaba negativamente a la vista.

Por muy curiosos que puedan parecernos ahora estos tratamientos, los fósiles eran por aquel entonces tan mal comprendidos que la aplicación errónea de estos remedios era susceptible de agravar los síntomas. Pero esta no es la única mala noticia sobre esta cuestión…

Los fósiles son sin duda elementos valiosos que nos permiten conocer mejor la historia de la Tierra, pero ahora son también vulnerables al declive de su disponibilidad.

La cosa no queda ahí, ya que las creencias en las que se basan los remedios a base de fósiles han contribuido en los últimos años a la masacre de especies animales en peligro de extinción (por ejemplo, el marfil y los cuernos de rinoceronte).

Aunque los fósiles han desempeñado un papel crucial en la medicina tradicional durante siglos, abusar de ellos abre un camino de devastadoras consecuencias.

Doncellas de medicina: ¿Por qué las mujeres se convirtieron en las principales proveedoras de servicios médicos en los hogares modernos?

Una de las principales ocupaciones femeninas en el período moderno temprano (1500-1800 d.C.) fue la medicina. Aunque había médicos formales, conocidos por varios títulos y con diversas tareas detalladas por sus ocupaciones, a menudo se recurría a las mujeres del hogar como la primera, segunda y, a veces, tercera fuente de ayuda médica.

Los hombres trabajaban principalmente como médicos «apropiados»: los boticarios creaban pociones y ungüentos, mientras que los cirujanos barberos realizaban cirugías; a las mujeres se les asignó partería debido a la intimidad del parto.

Sin embargo, los roles de las mujeres disminuyeron gradualmente en el campo médico hasta que incluso las parteras fueron pocas y distantes entre sí (al menos abiertamente). A pesar del intento de la sociedad de secuestrar a las mujeres al perímetro del campo de la medicina, la gente no podía permitirse la pérdida total de mujeres que complementan los roles de doctorado tanto de manera profesional como práctica.

Primera opción en atención médica

Las mujeres fueron la primera preferencia en la atención médica. La mayoría de las veces, la gente moderna no podía permitirse un cirujano-barbero adecuado para atender sus heridas, o las pociones de los boticarios, por lo que primero intentaban encontrar la curación en manos de las mujeres de su hogar.

Las madres, esposas o hermanas atendían las heridas lo mejor que podían, envolviéndolas cuando fuera necesario o intentando su propio brebaje curativo (a menudo pociones, tés calmantes o sopa) según el tipo de lesión / enfermedad sufrida. Incluso cuando el cuidado de las mujeres de la casa fallaba, la siguiente opción para el paciente eran las sabias mujeres de su respectiva aldea.

Por lo general, esta mujer estaba en la misma línea que una mujer de hierbas o, en algunos casos, una supuesta bruja. Ella era capaz de preparar medicinas: pociones o lociones.

Siguiendo a la mujer sabia estaba la mujer de élite, una figura rica y caritativa de la aldea que podía compadecerse de una persona e intentar ayudar sin cargo.

Sólo después de que se agotaron las técnicas de las mujeres de élite, los heridos o los enfermos recurrieron a los hombres del oficio, ya fueran vendedores ambulantes, curanderos ambulantes o, si de alguna manera se lo podían permitir, verdaderos cirujanos barberos.

Sin embargo, en este punto de la vida de la persona enferma / lesionada, existía una muy buena posibilidad de que su dinero se hubiera agotado drásticamente o hubiera muerto por los diversos intentos de «arreglos».

Razones prácticas y religiosas para buscar ayuda de mujeres

Es evidente a través de esta cadena, entonces, que estaba arraigado en la mentalidad de la gente de la modernidad temprana el recurrir primero a las mujeres de un hogar, no solo con fines financieros, sino porque eran mujeres y se creía que tenían una habilidad innata en medicina.

Se consideró de sentido común buscar a otra mujer si las personas de la casa no podían curar a los heridos. Esta lógica se deriva de una variedad de razones, tanto prácticas como religiosas.

Pintura de una joven ama de casa de Alexey Tyranov. 

En el nivel práctico, aunque el más bajo en la jerarquía de doctorado, se creía que las mujeres eran bastante hábiles en medicina debido a las diversas tareas que ya tenían asignadas basándose únicamente en su sexo.

El cuidado de los niños, la partería y la elaboración de cerveza, eran trabajos de las primeras mujeres modernas, por conveniencia o inclinación religiosa.

Como se dejaba a las mujeres encargadas de las tareas del hogar, los niños pequeños a menudo estaban bajo su cuidado, lo que presentaba diversas oportunidades para que las mujeres aprendieran habilidades de cuidado, ya que los niños a menudo se enfermaban o lesionaban durante las tareas del hogar o los juegos.

Incluso en familias que eran lo suficientemente ricas como para tener sirvientes, eran las sirvientas las que cuidaban a los niños y, por lo tanto, los cuidaban cuando estaban enfermos o heridos.

El lado bíblico del cuidado de las mujeres se deriva de la profesión bíblica de que «… las mujeres ‘por experiencia saben mejor que cualquier médico cómo tratar a esos bebés».

Esta teoría, y por lo tanto la aquiescencia de los hombres a las habilidades de las mujeres, se deriva estrictamente del decreto bíblico que las mujeres nacieron y los atendieron intuitivamente (aunque esto podría haberse entendido de manera diferente en el período moderno temprano), por lo que era sensato que también entendieran cómo cuidar a otros seres.

Una partera dando a la Virgen María su primer baño. Anna recibe la visita de simpatizantes que la felicitan por el nacimiento. Grabado de línea de color.

Los roles medicinales de las mujeres comenzaron a cambiar con el estudio de la ciencia y, a medida que pasaba el tiempo, nuevos métodos comenzaron a reemplazar a los antiguos. El enfoque galénico inicial, derivado del erudito clásico, estaba compuesto por un sistema basado en humoral.

Se creía que un desequilibrio de los humores era la causa de la mayoría de las enfermedades, por lo que se utilizó la medicina holística para intentar curar a los enfermos mediante el re equilibrio.

Por ejemplo, si se atiende a una mujer enferma, dado que las mujeres tienen frío y humedad de acuerdo con los humores de Galens, se le daría una medicina caliente para igualar cualquiera de sus humores que la abrumaran.

Representación del siglo XVIII de los cuatro temperamentos: flemático y colérico (arriba)
Sanguino y melancólico (abajo). 

Lady Grace Mildmay, combinación de técnicas médicas

Sin embargo, en el siglo XVI, Paracelso puso en marcha otro modo de práctica común. Paracelso no estaba de acuerdo con el enfoque de Galeno y, en cambio, creía que la enfermedad era provocada por la infección de semillas dentro del cuerpo.

Este nuevo modo de medicina inició la creencia en la «especie» de la enfermedad, como la describe Pollock, la práctica de observar ciertos síntomas antes de determinar el remedio, en lugar de asumir el equilibrio, era necesaria.

La idea de Paracelso era «que el hombre debía transformar los productos crudos de la naturaleza en un estado apropiado para la utilización del hombre» y de este producto surgió una cura. Esta solución a base de hierbas y vegetales para la medicina fue aceptada en Inglaterra debido a su «tradición de medicina alquímica».

Mujeres, muchas de las cuales tienden a recurrir a la medicina herbal.

Una mujer en particular revolucionó el estudio de la medicina de las mujeres al combinar las técnicas galénica y paracelsa. Lady Grace Mildmay, una mujer de élite, fue un excelente ejemplo de una médica no profesional que adquirió gran parte de su habilidad leyendo o experimentando con remedios.

Lady Mildmay fue una de las pocas mujeres curadoras que leyeron para adquirir conocimientos, en lugar de aprender su oficio en el trabajo, leyendo documentos herbales y astrológicos como Galen y Paracelso para obtener información sobre asuntos médicos.

Como mujer de élite, Lady Mildmay tenía bastante dinero a su disposición para experimentar con curas: podía permitirse materiales exóticos y podía ofrecer sus servicios de forma gratuita con poco impacto en sí misma.

Grace Mildmay.

Otras practicantes médicas destacadas

Aunque no representa una gran población de mujeres practicantes, su importancia radica en su capacidad para ganarse el respeto de la clase de doctorado masculina, proporcionando evidencia de que era posible que las mujeres ganaran una reputación exitosa en los círculos médicos en ese momento.

Hacia fines del siglo XVII, incluso parece haberse convertido en una práctica común para las mujeres intentar obtener licencias en los campos médicos que eligen.

A menudo concedida por las iglesias (otra indicación de la conexión religiosa con el campo de la medicina femenina) mujeres como Margaret Neale buscaban ser reconocidas profesionalmente como doctoras, en su caso: una cirujana.

También hay un aumento en la evidencia de licencias otorgadas a mujeres en ese entonces, lo que indica que también hubo un aumento en la aceptación de que las mujeres tengan una profesión médica oficial.

Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, muchas mujeres médicas fueron eliminadas gradualmente, ya que los hombres se consideraban «mejor preparados». La partería es el mejor ejemplo de este cambio, ya que había sido un papel singularmente femenino durante siglos.

Doctoras en formación para atender a pacientes, 1887, de The Graphic.

A los hombres, incluso a los maridos, se les prohibió la entrada al área de parto debido a la naturaleza íntima del parto. Sin embargo, a medida que los médicos expandieron sus conocimientos al campo de la medicina femenina, comenzaron a colarse en la sala de partos disfrazadas de mujeres para un examen personal.

En poco tiempo, las mujeres volvieron a quedar relegadas a un segundo plano en las tareas médicas y, a medida que los hombres fueron vistos como las parteras predominantes, incluso la práctica de enseñar partería en el hogar desapareció. La habilidad, por lo tanto, desapareció de las familias.

Aunque la profesión experimentó cambios a principios del período moderno, las mujeres tuvieron la suerte de no perder por completo sus puestos profesionales. La partería pudo haber sufrido cuando las universidades decidieron ampliar su plan de estudios, sin embargo, todavía se concedían otras formas de licencia a las mujeres con conocimientos y habilidades médicas.

Ya sea respaldada por iglesias o lo suficientemente privilegiada como para nacer en familias ricas, las mujeres permanecieron en la escena médica durante el período moderno temprano en diferentes capacidades. El cambio de esta profesión nunca podría ignorar por completo a las mujeres, a pesar de los intentos que hicieran los hombres, porque las enfermedades siempre tendrían que ser atendidas y los médicos y barberos-cirujanos ‘adecuados’ nunca serían suficientes en número o una opción económica racional. Por lo tanto, aunque las mujeres podrían haber perdido algunos de sus poderes oficiales frente al sexo opuesto, no perdieron por completo sus prácticas.

nuestras charlas nocturnas.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.