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De fugas y escapatorias (2º parte)…


Clint Eastwood protagonizó en el cine la historia de la fuga de Alcatraz

El cine se nutre de grandes historias y muchas de las que nos ocupan hoy han dado el salto a la gran pantalla. Se trata de las peripecias que algunos de los criminales más famosos han protagonizado para librarse de pasar su vida entre rejas.

Los surrealistas métodos que emplearon hacen, a veces, que acabemos por empatizar con estos personajes que se han visto obligados a agudizar su ingenio para lograr su libertad a pesar de que en muchas ocasiones, esa libertad haya durado solo unas horas.

La fuga de Henry ‘Box’ Brown

Ilustración de Henry «Box» Brown

Brown nació en 1815 en una plantación llamada Hermitage en el Estado de Virginia, al sur del país. Como en otros territorios sureños, la esclavitud estaba a la orden del día. Al ser hijo de esclavos, por ley, él también nació esclavo. A los 15 años de edad fue enviado a trabajar a una plantación de tabaco, tal y como cuenta en su autobiografía Narrative of the Life of Henry Box Brown.

Allí conoció a su mujer Nancy, con la que se casó -un matrimonio no reconocido por las instituciones de Estados Unidos, ya que ni a esto tenían derecho los esclavos- y tuvo tres hijos. El negrero que poseía a la familia decidió vender tanto a la mujer como a los hijos de Henry, a pesar de que éste había pagado a su dueño para que no lo hiciera. Después de esta traición, decidió que era el momento de escapar con el principal objetivo de poder recuperar en un futuro a su familia.

Cuando tenía 33 años, en 1849, Henry Brown urdió un plan para huir. Consistía en introducirse en una angosta caja, que no medía ni un metro cuadrado, y enviarse al Philadelphia Vigilance Committee, un grupo de personas de Filadelfia (Estado de Pensilvania) que, entre otras cosas, velaban por el cumplimiento de la abolición de la esclavitud. Henry entregó 86 de los 166 dólares que tenía ahorrados a dos hombres para que le ayudaran a conseguir su libertad.

Ellos eran James Smith, un hombre negro libre, y Samuel Smith, un zapatero blanco sensibilizado con la causa.

Ambos acudieron a Filadelfia para poder llevar a cabo correctamente su plan.

Allí no sólo hablaron con el Comité de Vigilancia, sino que se pusieron en contacto con ministros del Gobierno para saber cómo actuar.

Y el gran día llegó. Fue el 29 de marzo de 1849 cuando Henry se quemó la mano con ácido sulfúrico intencionadamente para faltar ese día al trabajo.

Se metió en la pequeña caja, con apenas unos víveres y muy poca agua, y comenzó su viaje a la libertad.

Para que su odisea fuese más segura, hizo un pequeño agujero para respirar y colocó dos etiquetas que indicaban «esta parte hacia arriba» y «manejar con cuidado».

A pesar de ello, la caja fue golpeada, arrastrada y, en muchos casos, volteada. Durante bastante tiempo permaneció en una posición incorrecta. Brown se las tuvo que ingeniar para no moverse y no alertar a los transportistas.

Adams Express fue la compañía elegida para transportar al esclavo en tren, barco de vapor y otra vez tren, en un tortuoso viaje de 27 horas en completo silencio en el que casi muere.

El 30 de marzo, por fin llegó a la libertad. En Filadelfia lo desembalaron y Brown pudo iniciar una nueva vida. Se convirtió en un firme defensor del abolicionismo de la esclavitud en su país. El mismo año que escapó, ya siendo un hombre libre, se puso en contacto con el propietario de su familia e intentó comprar a su mujer e hijos, pero este se negó a ello. Para Henry supuso una gran frustración, ya que era el principal objetivo de su huida.

En 1850 de nuevo tuvo que huir debido a la ley de Esclavos Fugitivos, que trató de encontrar a todos los sometidos que habían escapado. Brown se mudó a Inglaterra con su nueva familia y allí se convirtió en mago y showman. Años después, siendo ya conocido en el mundo de la farándula, volvió a Estados Unidos para seguir reclamando los derechos de los negros cuando la abolición de la esclavitud fue conseguida.

La fuga de John Dillinger

Este estadounidense fue el enemigo público número uno y su vida también se llevó al cine en varias ocasiones, la última en Enemigos Públicos, con Johnny Depp. Este criminal logró escaparse varias veces, pero quizás la más rocambolesca haya sido la fuga que protagonizó el 3 de marzo de 1934 en Lake Country.

John Herbert Dillinger (más conocido como John Dillinger) fue un norteamericano que, aunque en un principio contaba con una tienda de comestibles, decidió cambiar este oficio por el de ladrón de bancos. Así pues, entre 1933 y 1934 trajo de cabeza a la policía estadounidense, pues logró robar con su banda casi un millón de dólares en estados como Ohio e Indiana.

Lo metódico que era a la hora de planear sus crímenes, unido a la cantidad sustraída, le hizo ganarse el apodo de «enemigo público número uno».

Sin embargo, en 1934 su temperamento le jugó una mala pasada cuando acabó con la vida de un agente de la ley que trataba de capturarle.

Aquel crimen permitió que le capturasen y que, tras ser condenado a sentencia de muerte, fuese enviado a la cárcel de Crown Point.

Allí, Dillinger protagonizo una de las fugas más famosas de la historia. Concretamente, la realizó tallando una pistola en un trozo de madera que luego tiñó de negro. Con ella amenazo a las guardias y logró escapar de la prisión. Curiosamente, la rocambolesca situación no acabó en ese punto, pues huyó en el coche del Sheriff.

Usó una pistola de madera para asustar a los guardias y llegar hasta la sala de armas, donde se hizo con dos ametralladoras junto a su cómplice. Robaron el coche del sheriff y tomaron a dos rehenes, con ellos conduciendo pasaron los controles y lograron escapar.

A pesar de que la historia fue posteriormente desmentida (se ha dicho desde que el arma estaba fabricada con una patata hasta que era real), la fuga entró en los libros de historia como una de las más famosas de la época. Con todo, la alegría le duró poco, pues –a finales de 1934- este ratero fue asesinado por varios agentes del FBI cuando salía de ver una película en el cine.

La fuga de Airey Neave y Tony Luteyn

En una nueva biografía, Patrick Bishop relata la vida del teniente del ejército británico Airey Neave, quien fue asesinado (en la foto) por el Ejército de Liberación Nacional de Irlanda con una bomba casera en 1979.

Fueron varios los prisioneros que se escaparon de Colditz a pesar de ser considerada la prisión más segura de la Alemania nazi. Era una fortificación medieval con más guardias que prisioneros. Uno de los escapes más audaces fue el protagonizado por estos dos hombres, un oficial británico y un teniente holandés.

¿Podrían realmente funcionar los disfraces y el disimulo? Las posibilidades parecían bastante escasas.

Seguramente sus imitaciones de los uniformes de los oficiales alemanes temblar de inmediato incluso a los centinelas más tontos, poniendo fin ignominiosamente al intento de Airey Neave y su compañero de escapar de Colditz, la formidable fortaleza para los molestos prisioneros de guerra en la Alemania nazi .

Las charreteras plateadas de sus largos abrigos azul verdosos estaban hechas de linóleo, sus pantalones teñidos eran del tono equivocado, las calzas de sus botas altas eran de cartón.

Sin embargo, en una noche oscura y nevada de enero de 1942, Neave, un teniente del ejército británico, y el oficial holandés Tony Luteyn se deslizaron con cuidado desde su escondite debajo del escenario del teatro del campo, bajaron una escalera de caracol, pasó el comedor de oficiales alemanes y la sala de guardia y salir a un puente abierto sobre el foso del castillo.

Avanzaron a grandes zancadas, audaces como el bronce, pasando a un centinela, que miraba fijamente pero saludó, luego a otro, hasta que llegaron a una puerta postiza y tomaron un camino que Neave sabía por un intento de fuga anterior que conducía al lecho del foso seco y subían. el otro lado. Luego fue una lucha loca por un alto muro de piedra. . . y lo habían logrado. Estaban libres.

Airey Neave con Margaret Thatcher en marzo de 1979 antes de ser asesinado por un coche bomba en el aparcamiento de la Cámara de los Comunes

Los dos cambiaron sus uniformes falsos por ropa de trabajadores y se dirigieron a la estación de tren más cercana.

Cuatro días (y muchas llamadas cercanas) más tarde, se abrían paso a través de la nieve pesada sobre sus manos y rodillas y cruzaban la frontera hacia la neutral Suiza.

Neave fue el primer británico en hacer un ‘jonrón’ de Colditz supuestamente una prueba de fugas, un ‘momento de triunfo’ que nunca olvidaría y por el que siempre sería grabado como un héroe.

Escribió más tarde: «Habíamos enfrentado nuestro ingenio contra el poder del nazismo y engañado a los alemanes en toda su arrogancia y crueldad conscientes».

Treinta y siete años después, en 1979, volvería a ser un héroe nacional, aunque de otro tipo. Como parlamentario tory y secretario de Estado en la sombra para Irlanda del Norte que abogaba por una línea dura contra los terroristas (incluida la pena de muerte), fue blanco del INLA, el Ejército de Liberación Nacional Irlandés, una rama del IRA.

Un escuadrón de sicarios de tres hombres de Belfast colocó una bomba casera debajo de su automóvil, un modesto Vauxhall Cavalier, y explotó mientras conducía por la rampa y salía del estacionamiento subterráneo en las Casas del Parlamento.

Sus heridas eran tan graves que la policía no lo reconoció al principio a pesar de que era una figura pública prominente. Murió en el hospital.

La fuga de Alfréd Wetzler

Atrapada por la trascendencia del contexto, la siguiente historia ha sucumbido olvidada ante sucesos y crónicas de la época más comercialmente emotivas.

Las insólita evasión de Auschwitz de Alfred Wetzler y Rudolf Vrba y sobre todo, el aporte de un informe y pruebas con las primeras evidencias de las atrocidades cometidas dentro del campo, evitaron que más de 120.000 judíos húngaros murieran posteriormente bajo los efectos del gas Zyklon B.

Vrba y Wetzler procedían de la misma ciudad, Trnava en Eslovaquia. Esto significaba que dentro del campo podían confiarse hasta la vida.  Vrba (1924-2006) fue expulsado del colegio de su ciudad natal , a los 15 años, por ser judío; inmediatamente se puso a trabajar en una fábrica de Trnava mientras estudiaba en solitario en su casa.

Su madre consideró extravagante su autoformación de  inglés pero decidió llevarlo al médico cuando descubrió uno libros para aprender ruso en su pupitre. Su mejor herramienta de aprendizaje era su impresionante memoria fotográfica que más tarde le sirvió para dibujar y situar  todas las dependencias del campo en el informe.

El 30 de Junio de 1942 fue enviado a Auschwitz tras ser capturado intentando cruzar la frontera Húngaro-eslovaca. Empezó trabajado en la construcción de una sección del campo llamada «Buna» y luego fue asignado al departamento ‘Effekten’.

(Judíos aptos para la labor después de la desinfección. Auschwitz 1942)

Su trabajo era clasificar y ordenar las pertenencias de los recién llegados.

Entre ellos Vrba encontraba muchas veces algo para llevarse a la boca lo que le convertía en un privilegiado físico en comparación al resto de prisioneros.

Alfred Wetzler (1918-1988) joven periodista eslovaco de origen judío, era más retraído.

Trabajaba en la oficina administrativa del campo. Allí memorizaba las fechas de llegada, la procedencia y cantidad de los recién llegados.

Ambos planearon y burlaron el complejo sistema de seguridad de Auschwitz. Sólo tres personas más habían logrado escapar con vida antes.

Rutinas en el infierno

Un día cualquiera comenzaba antes del alba, a las 4 de la mañana cuando el fétido olor dulce de la constante cremación se mezclaba con la humedad y el rocío de la noche. Los silbatos de los oficiales interrumpían el escaso descanso.

Tras rehacer el catre de paja de forma militar se procedía al primer recuento. Los que no eran capaces de levantarse eran enviados directamente a las cámaras de gas. Más tarde se organizaban los distintos comandos de trabajo.

La jornada duraba 11 horas, con una pequeña pausa para la ingestión de sólo 900 calorías. Nunca regresaban el mismo número al campo, de ahí que los inventarios humanos dependieran sobremanera de la lista de decesos. El grupo de Vrba (200)  tenía de media unas 25 bajas al día.

Vrba tenía suerte pues uno de sus cometidos era de privilegiados y dentro del perímetro electrificado. Cuando se acercaba un transporte de gente ‘envasada’ el contacto con los nuevos prisioneros le permitía observar la selección más cruel de la historia de la humanidad.

(Judíos aptos para la labor después de la desinfección. Auschwitz 1942)

Los más fuertes y jóvenes (20%) eran destinados, tras tatuarles un número en pecho y brazo, a alguno de los 50 barracones; a los enfermos, ancianos, niños e impedidos se les entregaba una pastilla de jabón y una pequeña toalla para enviarlos,  engañados y sin movimientos de pánico, a las cámaras de gas[…].

Vrba servía ropa y mantas a los nuevos, y muchas veces identificaba las ropas que entregaba como ya vistas en compañeros desaparecidos.

«El andén era el símbolo de Auschwitz para millones de personas, pues a parte de ese lugar casi no vieron nada más, fuera de las cámaras de gas.

En ese corto recorrido, (desde el andén a las cámaras de gas) ellos aún pensaban que les esperaba el nuevo asentamiento.

Trabajé en el andén 8 meses, presencié la llegada de 300 transportes y ayudé a descargar valijas y objetos personales de los que arribaron.

Allí, con mis propios ojos, ví el engaño más grande que el mundo conoció y allí comenzó un profundo cambio dentro de mí, que influyó en mi deseo de querer huir del campo de concentración.
Me mantuve firme en mi decisión de escaparme, pero en aquellos momentos no quise hacerlo solamente para obtener mi libertad.

En ese momento quise prevenir a las personas de los que les esperaba si llegarían a Auschwitz, pues si yo hubiese sabido, si ellos se enteraran, se rebelarían y lucharían como lo hicieron los judíos del Gueto de Varsovia. Si sabrían la verdad se negarían a ir sumisos al matadero» Vrba. Pag 156. «Me escapé de Auschwitz»

Las balas eran demasiado costosas y evidentes para la maquinaria ‘extermicida‘ nazi. Como ‘empresarios de la muerte’ buscaron la rentabilidad en el proceso genocida mediante modelos más económicos. El gas Zyclon era un arma barata, fácil de producir, de efectos rápidos y enmascarada internacionalmente como remedio para el control de las plagas internas..

«…Para prensar esta muchedumbre en el estrecho espacio de la cámara, los oficiales a menudo  disparaban para inducir a los de dentro a comprimirse aún más. Cuando todo el mundo estaba en el interior, la pesada puerta se cerraba.

A continuación se producía una breve pausa, presumiblemente para permitir que la temperatura ambiente y humedad corporal alcanzara un cierto nivel y así reaccionar con los cristales de Zyclon. Después, 55 hombres con máscaras de gas subían al techo, abrían las trampillas, y agitaban el preparado en polvo de las latas, antes de derramarlas por los conductos […]

En 3 minutos no quedaba un  prisionero vivo. Los cuerpos se amontonaban en capas; los más débiles y ancianos debajo y los jóvenes y fuertes por encima […] «Protocolo de Auschwitz, Vrba y Wetzler. 1945

La Fuga

(Una mujer yace a la entrada de uno de los barracones. Auschwitz 1945)

En el verano de 1943, Vrba mejora su posición de recolección de información cuando fue nombrado registrador en el campo de cuarentena para hombres.

A principios de 1944 sospechó que se estaban iniciando los preparativos para una nueva línea de ferrocarril entrante y así incrementar la productividad del diablo.

Un nueva entrada prevista para el transporte del «salami húngaro«.. (Judíos según la jerga de las SS). Vrba tuvo entonces un imperativo de la razón.

Ya no era una cuestión de informar sobre un delito, sino de prevenir otro mayor.

Vrba  decidió huir cuando le quedó claro que la resistencia en el campo no estaba en condiciones de rebelarse, y que como máximo podían luchar por su propia supervivencia.

Quería huir porque no podía imaginarse que la existencia del campo como tal, fuera conocida por los aliados. Vrba estaba convencido que Auschwitz solamente era posible «porque las victimas que llegaban no sabían lo que ocurría allí».

Comenzó un estudio científico para evaluar todos y cada uno de los intentos de fuga fallidos, y así analizar sus defectos y corregirlos. No podía fallar, los presos detenidos tras un intento eran ahorcados en público al atardecer para el escarnio de posibles imitadores.

Se acercó entonces a Wetzler, al que admiraba por su independencia y saber estar. Entre ambos idearon la manera de burlar la inteligencia alemana. El truco consistía en sobrevivir durante los tres días que duraba, según protocolo, la búsqueda de los evadidos.

Para ello idearon un escondite dentro de un montón de tablones de madera destinados paradójicamente a la construcción de los nuevos barracones para los Judíos Húngaros que estaban por venir. Se encontraba justo a la entrada del campo y al otro lado de la alambrada, desde allí se podía leer el famoso letrero de la puerta: «Arbeit macht frei» (El trabajo os hará libres)

El viernes 7 de abril de 1944, (la víspera de la Pascua), Vrba y Wetzler aprovecharon la densa niebla a la entrada del campo para introducirse, mientras trabajaban como peones,  en la pila hueca de tablones que previamente habían rociado con gasolina y tabaco mascado para confundir el olfato de los perros.

Se quedaron allí durante tres noches, inmóviles, sin comida ni bebida y con la certeza de la presencia constante de soldados y oficiales alemanes que utilizaron el montículo como torreta en las operaciones de búsqueda y vigilancia.

Su ‘equipaje de mano’ consistía exclusivamente en un reloj robado, un pequeño plano de la zona que Vrba había encontrado en un atlas infantil de alguna maleta procesada y la etiqueta de uno de los botes de gas Zyklon B, ésta última pieza fundamental del informe que posteriormente redactarían.

(Latas vacías de cristales de Zyklon B. Museo de Auschwitz)

Después de tres días la SS abandonó la búsqueda y reportó la huida de ambos en un telegrama dirigido al mismísimo Himmler.

Esto demuestra cuanto debían temer los alemanes a los relatos de testigos oculares de los campos de concentración.

Rapados al cero, vestidos con el pijama a rayas y con el sello perenne de Auschwitz en los brazos iniciaron la larga huida deseando no cruzarse con nadie en su camino de libertad.

Desorientados, la suerte fue el único aliado durante las largas jornadas de marcha.

Consiguieron esquivar a la única Kripo que los interceptó, escondiéndose en una zanja de barro y lodos, a la vera del río sol durante una jornada entera. Al 6 día, exhaustos decidieron arriesgar pidiendo ayuda a un granjero, escogiendo una casa al azar de un pueblecito llamado Milowka.

El avituallamiento y los conocimientos del afortunado cómplice permitieron a Vrba y Wetzler proseguir su ruta por el camino adecuado.

El 21 de Abril, después once días de caminar y esconderse, Vrba y Wetzler regresaron a su nativo país, Eslovaquia, cuya deportación había tenido lugar en 1942, cruzando la frontera a pié y alcanzando la ciudad de Zilina, a 160 Km al sur de Auschwitz. Inmediatamente se pusieron en contacto con el Consejo Judío de la ciudad.

Después de cuatro noches ocultos allí, se pusieron ropa robada y emprendieron el viaje hasta la frontera polaca con Eslovaquia. Wetzler llevaba consigo un informe sobre el funcionamiento del campo, con planos y todo tipo de detalles, que facilitó la intervención de los aliados y salvó la vida de unos 120.000 judíos.

Frank Morris, John y Clarence Anglin: La fuga de Alcatraz

De izq. a der. Frank Morris, John Anglin and Clarence Anglin, los tres prisioneros que huyeron de Alcatraz.

Una de los grandes misterios de la Historia se relaciona, a su vez, con una fuga que se sucedió en la prisión de Alcatraz en 1962. Y es que, en aquel año se encontraban presos en la isla tres reos que pasarían a la historia.

Estos eran Frank Lee Morris (un delincuente común) y los hermanos Clarence y John Anglin (entre rejas por robar unos 15.000 dólares).

Es esta una de las fugas más épicas de la historia en un penal al que se le suponía máxima seguridad, situado en una isla frente a la costa de San Francisco. Estos tres hombres lo dejaron atrás en junio de 1962, en mitad de sus condenas por diversos robos, agrandando los agujeros de respiración de sus celdas y dejando cuerpos falsos en sus camas.

Para llevar a cabo su plan, los tres presos cavaron durante meses un túnel en una de sus celdas utilizando tan solo cucharas. Aunque hay que señalar que se aprovecharon del hecho de que el hormigón estaba sumamente dañado por la humedad, lo cierto es que el trabajo debió ser arduo. Posteriormente, el 11 de junio, dejaron en sus respectivas camas una máscara humana realizada con periódicos, pintura y pelo que había sacado de la barbería e iniciaron su camino hacia la libertad.

Tras arrastrarse durante horas por el túnel lograron escapar de aquellos muros y llegar hasta la costa de Alcatraz. Allí construyeron una balsa con lo poco que encontraron (al parecer, varios chubasqueros y trozos de madera) y se lanzaron a la bahía.

Lograron salir del edificio por los conductos de ventilación, escalaron la valla y construyeron una balsa con impermeables para comenzar a remar a las diez de la noche por esas gélidas aguas.

A día de hoy no se sabe que sucedió con ellos., pues no se les volvió a ver. Algunos afirman que lograron escapar, mientras que otros creen que se ahogaron debido a las corrientes.

La investigación concluyó que habían muerto los tres en el mar, pero ahora un nuevo giro de guión hace pensar lo contrario.

En 2013 el FBI recibió una carta firmada por alguien que decía ser John Anglin, uno de los dos hermanos fugados junto a Morris. Contaba que tenía 83 y habían sobrevivido los tres, pero que ahora estaba enfermo de cáncer.

La supuesta carta escrita por John Anglin en 2013

«Mi nombre es John Anglin. Escapo (sic) de Alcatraz en junio de 1962 con mi hermano Clarence y Frank Morris. Tengo 83 años y mala salud. Tengo cáncer. Todos lo logramos esa noche pero apenas».

“Si anuncian en TV que iré a prisión por no más de un año y que tendré atención médica, entonces les escribiŕe de nuevo y les dejaré saber el lugar exacto donde estoy. No es una broma, decía. Las primeras pesquisas concluyeron que la carta podría ser legítima y obligaron a reabrir el caso.

La fuga de Michel y Nadine Vaujour

El marido de Nadine cumplía 28 años en una cárcel francesa y había intentado la fuga en dos ocasiones en la década de los 80, pero no se acababa de materializar. Así que ella decidió aprender a pilotar un helicóptero para sacarlo de prisión.

Michel, por su lado, pintó unas frutas para que pareciesen granadas y el día de su huida se las arrojó a los guardias y las usó como amenaza hasta llegar al tejado, donde esperaba Nadine a los mandos. Lo lograron, pero ambos fueron atrapados tiempo después.

Michel Vaujour es quizás la persona que se ha fugado en más ocasiones de una cárcel francesa: lo ha hecho cinco veces y, la última, fue en un helicóptero pilotado por su mujer.

Ocurrió el 26 de mayo de 1986 en la prisión de La Santé.

Luego de pasar unos cursos de piloto de helicóptero, Nadine Vaujour alquiló uno, lo voló hasta el patio de la cárcel y lanzó una soga a su marido para que se trepara a la aeronave.

La fuga lo llevaría a medio mundo antes de que fuera capturado nuevamente.

Eso sí, él todavía intentaría dos veces más fugarse en helicóptero.

La fuga de Keith Rose, Andrew Rodger y Matthew Williams

Estos tres reclusos cumplían condena por asesinato y atentado hasta que en 1995 se fugaron de la prisión de Parkhurst, el equivalente británico de Alcatraz, situada en la Isla de Wight. Usaron para ello una llave con la que lograron abrir varias puertas para después cortar una malla, escalar la pared y tomar un taxi hasta Sandown, donde intentaron robar aviones y barcos, siendo descubiertos a los cuatro días.

En 1995, Andrew Rodger, Keith Rose y Matthew Williams escaparon de la prisión de Parkhurst de Los Estados Unidos, construyendo sus propias herramientas.

Si usted está pensando en una cuchara o algo parecido, bueno, eso no los habría calificado para este artículo.

Primero, estos chicos hicieron una escalera de acero de 25 pies de largo para escalar la cerca de la prisión, pero eso es realmente lo menos impresionante que construyeron.

Trabajando en la tienda de chapa de la prisión, pudieron fabricar una pistola, pero ni siquiera estamos seguros de por qué la necesitaban teniendo en cuenta que también hicieron una llave que desbloqueaba todas las puertas en la prisión.

Lo que, según lo dicen los funcionarios de la prisión, fue tallada de memoria al ver la llave de un oficial de prisiones.

Por lo tanto, al final de un tiempo de ejercicios, el trío abrió la puerta trasera del gimnasio y salieron de la prisión, que es algo que puede hacer cuando usted tiene su propia llave.

Cortaron un agujero en la valla interior y luego escalaron la valla exterior con la escalera. Eso es bastante fácil cuando tienes las herramientas adecuadas.

Desafortunadamente para ellos, fueron detenidos después de cuatro días de esconderse en un cobertizo, antes de que pudieran llevar a cabo la parte aún más impresionante de su plan, que era robar un avión para que Keith Rose (que era un piloto aficionado) lo pudiera volar.

Resulta que el aeródromo era mejor para mantenerlos afuera que la prisión en mantenerlos dentro y nunca lo lograron.

Las fugas de El Chapo Guzmán

El Chapo huyó por un túnel de más de 1,5 kilómetros de largo.

El multimillonario jefe del Cartel de Sinaloa ha protagonizado no una sino dos sonadas fugas que han catapultado su historia a la categoría de leyenda. La primera de ellas fue el 18 de enero de 2001, cuando llevaba algo menos de nueve años en la cárcel de Puente Grande, y se fue escondido en un coche de la lavandería ayudado incluso por los propios funcionarios.

El líder del cártel de Sinaloa le tenía cierta alergia a la cárcel y por eso protagonizó algunas de las escapadas más increíbles de la historia de América Latina: primero en un carrito de lavandería y luego a través de un túnel de más de 1,5 kilómetros de largo.

La otra, mucho más mediática y elaborada, fue la que protagonizó la noche del 11 de julio de 2011 cuando desapareció de su celda de El Penal de Almoloya.

Guzmán se escabulló por un hueco de su celda y recorrió el conducto en una moto que conducida por uno de sus secuaces.

El penal donde se encontraba era considerado el más seguro de Latinoamérica.

Estuvo fugitivo hasta enero de 2016 y, tras su captura, fue extraditado a Estados Unidos.

La fuga de Pascal Payet

Este asesino francés logró fugarse también en dos ocasiones. La primera de ellas fue en 2001, cuando sus amigos lo recogieron en el tejado de la prisión usando un helicóptero, un método que usó él mismo dos años después para ayudar a otros tres compañeros a escapar.

El 12 de octubre de 2001 abandonó dicha prisión francesa a bordo de un helicóptero acompañado por Frederic Impocco, otro de sus colaboradores y que sería aprehendido seis días después en la capital francesa.

Capturado tiempo después y sentenciado a 30 años por otro asesinado en 2005, logró liberarse de nuevo en 2007 aprovechando la celebración de la toma de la Bastilla y, cómo no, utilizando un helicóptero pilotado por cuatro enmascarados. Lo apresaron meses después cerca de Barcelona y las autoridades francesas mantienen en secreto el lugar de su confinamiento.

Pascal Payet montó el operativo necesario para sacar de la misma prisión de la que él se había fugado a tres de sus socios, incluido Eric Alboreo, el individuo junto al que a él le habían capturado en Paris en 1999. Y no innovó.

Repitió el mismo modus operandi. Pese a que la cárcel de Luynes había reforzado su seguridad con mecanismos para evitar que se reprodujese otra fuga poniendo cables anti helicóptero, Payet requirió sólo de unos minutos para coordinar y ejecutar la fuga de los miembros de su banda.

“Disculpa por lo que te hemos obligado a hacer”. Éstas fueron las palabras que Hervé Rougier, un piloto de helicóptero de 40 años, escuchó el 14 de julio (fiesta nacional francesa) de 2007, mientras cuatro individuos le ataban a las rejas de un cementerio cercano a la ciudad francesa de Brignoles.

Apenas un par de horas antes, tres hombres encapuchados le habían apuntado con una pistola en la cabeza en el aeródromo de Cannes Mandelieu y le habían prometido de modo cortés que estaría en casa en poco más de 30 minutos si seguía sus instrucciones.

Ordenaron al piloto tomar rumbo hacia la cárcel de Grassa, prisión francesa de máxima seguridad en la que a las 18:30 horas, como cada día, iba a tener lugar el relevo de los guardias de seguridad.

A esa hora exacta, el helicóptero se posó sobre uno de los tejados de la prisión mientras dos de los tres encapuchados, equipados con lanzas térmicas, se disponían a bajar del aparato rumbo a la celda 913 del módulo de máxima seguridad.

Sin apenas tiempo para calzarse y sólo seis minutos después de haber escuchado el ruido de las hélices, Pascal Payet protagonizaba su segunda y espectacular fuga de prisión.

El delincuente francés Pascal Payet, condenado por fugarse de la cárcel en dos ocasiones en helicóptero, se evadió nuevamente de la misma forma en 2007, esta vez del centro de detención de Grasse, al suroeste de Francia.

El aparato aterrizó posteriormente, a las 7.25 de la tarde, en la localidad de Brignoles, a unos 90 km al norte de Marsella. Payet y sus secuaces huyeron tras liberar al piloto de la aeronave. Todo comenzó cuando cuatro hombres secuestraron el aparato con su piloto como rehén y lo obligaron a dirigirse hacia el centro de detención donde estaba Payet.

El helicóptero se posó sobre el techo del centro, lo que facilitó la huida del preso. Payet, de 43 años, se había fugado anteriormente de la prisión de Luynes, también en helicóptero, en 2001. Tras ser detenido, ingresó en la misma cárcel, de la que volvió a evadirse de la misma forma en el 2003.

La fuga de Choi Gap-bok

Una de las últimas (y más llamativas) fugas fue protagonizada por un maestro de yoga.

El reo no era otro que Choi Gap-bok, un asiático que había practicado este deporte durante 23 años y que fue encarcelado en la ciudad de Daegu el 12 de septiembre de 2012 por robo.

Tras ser encerrado en una celda de aislamiento durante cinco días, el 17 de ese mismo mes se untó pomada alrededor de la piel y, haciendo uso del yoga que tan aprendido tenía, se escapó por una pequeña ranura ubicada en al parte inferior de la puerta que daba al exterior (utilizada, normalmente, para servirle la bandeja con la comida).

La fuga duró apenas 34 segundos, tiempo en el que Choi se deslizó a través de un hueco de apenas 15 centímetros de alto y 45 de largo.

La situación no pudo ser más similar a la de una película, pues huyó mientras los guardias estaban durmiendo.

A su vez, para que no sospecharan que se había marchado, hizo un muñeco con almohadas que ubicó debajo de las sábanas. Sin duda, digno de un largometraje de cárceles clásico.

Este maestro de yoga usó las técnicas que dominaba para colarse entre las rejas de su celda y deslizarse a través de una pequeña ranura por donde le servían la comida en 2012. Se ganó el apodo del Houdini coreano. Lo arrestaron a los seis días y volvió a la prisión, pero esta vez el hueco de los alimentos era ya mucho más pequeño.

La fuga de TJ Lane

El autor del tiroteo en un instituto de Ohio (EEUU) en febrero del 2012 tiroteo en un instituto de Ohio en el que murieron tres estudiantes y otros tres resultaron heridosT.J. Lane, escapó este jueves de la prisión en la que cumplía cadena perpetua y fue detenido cinco horas después, informaron medios locales.

Thomas ‘T.J.’ Lane, de 19 años, escapó de la cárcel de Lima (Ohio) poco antes de las 20.00 horas (00.00 GMT) junto al preso Clifford Opperud, de 45 años, en prisión por secuestro y robo con agravantes, que sigue en paradero desconocido.

Lane irrumpió con un arma en el instituto de Chardon de Ohio el 27 de febrero del 2012 y abrió fuego en la cafetería, que estaba llena de estudiantes en ese momento. El año pasado fue declarado culpable de los hechos y condenado a cadena perpetua.

Este joven estaba cumpliendo tres cadenas perpetuas por matar a tres compañeros de clase en 2012. Dos años más tarde intentó salir de prisión junto a otros dos cómplices. Para conseguirlo pasaron meses construyendo una escalera furtivamente, en un almacén cerrado, con diversos materiales. Con ella a punto escalaron un edificio y saltaron, aunque la libertad les duró unas pocas horas.

La Policía local de Lima activó un gran despliegue para buscar a los dos presos fugados, con la idea de que podrían estar armados y son considerados peligrosos. Nadie resultó herido en la detención de Lane.

La fuga de Richard Matt y David Sweat

El 5 de junio de 2015 estos dos hombres que cumplían condena por asesinato se escaparon del centro correccional Clinton, en Nueva York, iniciándose una de las persecuciones más largas de la historia reciente.

Usaron taladros, que les llegaron escondidos dentro de hamburguesas, para traspasar las paredes de acero de sus celdas.

Richard Matt y David Sweat escaparon del Centro Correccional Clinton en Nueva York el 5 de junio, lo que desencadenó una de las mayores persecuciones de la historia reciente.

Después de una búsqueda de tres semanas que involucró a cientos de oficiales que rastrearon el noreste, la saga llegó a su fin el domingo con la captura de Sweat, dos días después de que Matt fue asesinado a tiros.

Así fue como sucedió todo:

5 de junio

22:30 – Las autoridades dicen que Matt y Sweat son vistos durante el «recuento de pie» de esa noche.

6 de junio

5:30 – Según la Policía del Estado de Nueva York, Matt y Sweat no están durante el recuento de la mañana. Queda claro que los dos han escapado.

Los oficiales de la prisión guían al gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, a través de la ruta de escape de los prisioneros. Las autoridades dicen que los hombres consiguieron herramientas eléctricas y las usaron para escapar.

7 de junio

El Cuerpo de Aguaciles de Estados Unidos emite órdenes de captura federales para Matt y Sweat. El gobernador Andrew Cuomo anuncia una recompensa de 100.000 dólares por información que lleve a la captura de la pareja. «Podrían estar, literalmente, en cualquier lugar», dice el comandante Charles Guess de la Policía del Estado de Nueva York.

8 de junio

Cuomo dice que Matt y Sweat deben haber tenido «la ayuda de alguien». Una fuente policial le dice a CNN que una empleada en el Centro Correccional Clinton está siendo interrogada como una posible cómplice.

9 de junio

La Oficina del Alguacil del condado de Essex anuncia que las autoridades están buscando en granjas y campos alrededor de la ciudad de Willsboro, Nueva York. Una fuente policial le dice a CNN que Matt y Sweat probablemente andan a pie.

Una fuente con conocimiento de la investigación le dice a CNN que el teléfono celular de Joyce Mitchell, una sastre de la prisión, fue utilizado para llamar a varias personas relacionadas con Matt. No está claro cuándo se hicieron las llamadas o si Mitchell estaba consciente de que estaban utilizando su teléfono.

10 de junio

El Superintendente de la Policía del Estado de Nueva York, Joseph A. D’Amico, dice que Mitchell se hizo amiga de la pareja de convictos fugados y «les puede haber prestado algún tipo de ayuda». D’Amico dice que Mitchell ha estado cooperando con las autoridades.

Ella aún no ha sido acusada de cometer un crimen. Las autoridades reciben información de que Sweat y Matt pueden haberse dirigido a Vermont, según el gobernador del estado, Peter Shumlin.

11 de junio

La policía cerró la Ruta 374, una carretera muy importante en Cadyville, Nueva York, mientras buscan a Matt y a Sweat. Fuentes le dicen a CNN que los perros identifican un olor a unas tres millas del Centro Correccional Clinton. Un oficial del estado de Nueva York dice que las autoridades titubean respecto a acusar a Mitchell por haber ayudado a la fuga de los asesinos.

Les preocupa que deje de cooperar con las autoridades si la acusan. El hijo de Mitchell le dice a NBC: «Ella no es el tipo de persona que vaya a arriesgar su vida o la vida de otras personas al permitir que estos hombres escapen de la prisión».

12 de junio

El fiscal de distrito del condado de Clinton, Andrew Wylie, le dice a CNN que Mitchell «les proporcionó un tipo de equipo o herramientas» a Matt y Sweat. Más entrado el día, dice que Lyle, el esposo de Mitchell, también está siendo investigado. Dos oficiales de la policía le dicen a CNN que Mitchell le proporcionó hojas de sierra de arco, gafas con luces incorporadas y barrenos a la pareja.

Mitchell es arrestada y acusada de promover el contrabando en prisión en primer grado –un delito grave– y complicidad criminal en cuarto grado– un delito menor. Ella enfrenta hasta ocho años de prisión y está suspendida de la prisión sin goce de sueldo.

13 de junio

Más de 800 agentes estatales, locales y federales están buscando a Matt y a Sweat, dice la Policía del Estado de Nueva York. Ellos siguen más de 700 pistas.

15 de junio

Un funcionario del estado de Nueva York dice que la búsqueda de Matt y Sweat se ha enfriado desde la semana anterior, cuando los investigadores encontraron lo que creen que eran varias huellas humanas y un sabueso posiblemente identificó un rastro.

Una fuente le dice a CNN que salen a luz informes de que Matt y Sweat tenían la intención de matar a Lyle Mitchell, el esposo de Joyce; la misma fuente añade que Mitchell tenía conocimiento de este plan. Una fuente le dice a CNN que Matt y Mitchell tenían una relación sexual.

16 de junio

Una fuente le dice a CNN que Lyle Mitchell visita a su esposa en la cárcel. Una fuente le dice a CNN que la relación de Joyce Mitchell y Matt inició en 2013.

17 de junio

Guess dice que la policía ha buscado en 16 millas cuadradas –un poco más de 4 hectáreas– y cuenta con más de 1.400 pistas. El área de búsqueda se está expandiendo.

Una fuente le dice a CNN que Lyle Mitchell no sabía que su esposa tenía una relación sexual con ninguno de los dos fugitivos, pero que su esposa sí le dijo del supuesto plan para asesinarlo.

19 de junio

Guess dice que las autoridades están «preparadas para llegar hasta el final» en la búsqueda de Matt y Sweat. Otro oficial del correccional recibe una licencia administrativa como parte de la investigación de la fuga de la prisión, según una portavoz del Departamento de Servicios Correccionales del Estado de Nueva York.

20 de junio

Una fuente policial le dice a CNN que hubo un avistamiento creíble de la pareja de convictos cerca del pueblo de Friendship, Nueva York, justo al norte de la frontera de Pensilvania.

21 de junio

La búsqueda de Sweat y Matt nos lleva a Owls Head en el norte del estado de Nueva York, dice la policía. La búsqueda en el condado de Allegany –cerca de la frontera de Pensilvania– concluye.

22 de junio

La búsqueda se reenfoca hacia un área que rodea a una cabaña atracada, a un poco más de 32 kilómetros del Centro Correccional Clinton en el condado de Franklin, Nueva York. Un testigo «iba entrando a la cabaña y, supuestamente, vio a alguien que salió corriendo hacia el bosque», le dice a CNN el fiscal de distrito del condado de Franklin, Glenn MacNeill.

Una fuente policial le dice a CNN que se encontró el ADN de Matt y de Sweat dentro de la cabaña. Una fuente le dice a CNN que las herramientas que Matt y Sweat utilizaron para escapar de la prisión pueden haber sido pasadas de contrabando dentro de un trozo de carne congelada.

23 de junio

Lyle Mitchell le dice a Matt Lauer de la NBC que los dos prófugos planeaban matarlo, pero que su esposa se negó a ayudarles con el plan. Una fuente le dijo a CNN que Matt y Sweat dejaron atrás una serie de artículos –entre ellos un par de botas– en una cabaña en Mountain View, Nueva York. Esa cabaña está a un poco más de 48 kilómetros al oeste de la prisión.

24 de junio

El oficial Gene Palmer es arrestado y acusado de promover contrabando peligroso en la prisión, destrucción de pruebas y mala conducta oficial, le dice su abogado a CNN. El fiscal de distrito del condado de Clinton, Andrew Wylie, dice que Palmer llevó la carne congelada con las herramientas de contrabando al área de la celda de los internos, a instancias de Joyce Mitchell. Wylie dice que Mitchell colocó las herramientas en la carne.

25 de junio

La policía hace pública más información de una entrevista del 20 de junio con Palmer. Palmer le dijo a la Policía del Estado de Nueva York: «Matt me dio un dibujo elaborado e información de los actos ilegales que los reclusos estaban cometiendo dentro de las instalaciones.

A cambio, le proporcioné beneficios tales como pintura, brochas, movimiento de los internos, carne de hamburguesa, alteración de las cajas eléctricas en las áreas de puentes de trabajo». Palmer le dice a la Policía del Estado que no ayudó intencionadamente a Matt y a Sweat a escapar.

Los documentos de la corte dicen que Palmer le dio al menos a uno de los prófugos un destornillador de punta plana y alicates de punta fina. Según un documento que detalla los cargos contra Palmer, después de la fuga de los convictos, él intentó destruir y ocultar los dibujos que ellos le dieron.

26 de junio

Un residente de Malone, Nueva York llama al 911 el viernes por la tarde cuando encuentra una botella de ginebra abierta en la mesa de la cocina en su cabaña, le dice a CNN su primo, Mitch Johnson.

13:30 – La policía recibe una llamada informando de disparos cerca de la Ruta 30 en las proximidades de Malone, Nueva York. Unos 20 minutos después, reciben más informes de disparos cerca de la carretera 119 Campground.

El conductor de una casa rodante llama dos veces al 911… primero cuando escucha los disparos, de nuevo cuando se da cuenta de un agujero de bala en su cámper.

Aproximadamente a las 15:45 – Un oficial de la policía ve a un hombre en una zona boscosa en Malone. Un hombre cree que a Matt le dispararon y lo mataron.

16:21 – CNN se entera de que le dispararon a Matt y los equipos ahora están persiguiendo a David Sweat.

16:46 – CNN se entera de que Matt murió en el tiroteo.

20:41 – El gobernador Andrew Cuomo confirma que Matt murió.

28 de junio

Múltiples fuentes policiales que fueron informadas sobre la investigación le dijeron a CNN que a Sweat le dispararon y que fue puesto bajo custodia. Sweat se encuentra en estado crítico en el Albany Medical Center, dijo un funcionario del hospital.

La fuga de Brendan Mead de El Laberinto, «la cárcel más segura de Europa»

Así era la entrada de la prisión The Maze (El Labertinto), una cárcel de máxima seguridad de Irlanda del Norte, hasta el año 2000.

A pesar de haber cumplido hace tiempo los 60 años, Brendan Mead sigue siendo un hombre físicamente intimidante. Con la cabeza afeitada, delgado y musculoso, tiene el aire de haber conocido de cerca la violencia.

Fue elegido «punta de lanza» en uno de los episodios más dramáticos que ha vivido Irlanda del Norte a lo largo de décadas de violencia.

Mead dio el primer golpe para la fuga de la prisión The Maze (El Laberinto), cerca de Belfast, el 25 de septiembre de 1983.

En el episodio conocido como «La gran fuga», 38 presos paramilitares del Ejército Republicano Irlandés (IRA, por su sigla en inglés) usaron armas de contrabando y cuchillos para tomar el control de su bloque antes de escapar a través de los campos de cultivo que rodeaban la cárcel.

Brendan Mead hablando con la BBC sobre su histórica huida.

Durante el escape, el funcionario penitenciario James Ferris murió de un ataque al corazón tras ser apuñalado mientras trataba de evitar la fuga. Otros quedaron tan gravemente heridos o traumatizados que sus vidas se arruinaron para siempre.

Más de 30 años después, Mead es ahora un cristiano ferviente.

El organizador clave de la que fue la mayor fuga carcelaria de Reino Unido habló en exclusiva con la BBCpor primera vez en 34 años desde que ocurrieron los hechos.

La fuga «cuidadosamente planeada«

Mead fue elegido el primer prisionero para reducir a un guardia de seguridad, ya que los demás reclusos le consideraban «el hombre más fuerte» del bloque H7.

Fue desplegada una enorme operación militar en busca de los fugitivos.

El plan consistía en tomar el control del bloque sin que ningún guardia llegara a disparar las alarmas.

Y lo lograron.

La BBC tuvo acceso a documentos de la Oficina de Registros Públicos de Irlanda del Norte (PRONI, por su sigla en inglés), entre los cuales figura una carta escrita a mano aparentemente dirigida a los agentes de seguridad.

«Lo que ha ocurrido aquí hoy fue un ejercicio cuidadosamente planeado para asegurar la liberación de un número sustancial de prisioneros de guerra. El bloque está ahora bajo nuestro control».

Luego agregaba: «Cualquiera que se rehúse (a cooperar) sufrirá la máxima consecuencia: ¡La muerte!».

Tras cumplir con el primer paso, varios de los prisioneros se vistieron con los uniformes de los policías retenidos a punta de arma, los cuales fueron también obligados a entregar las llaves del edificio y brindar información sobre su funcionamiento.

Entre los documentos de PRONI figura una carta escrita a mano aparentemente dirigida a los guardias tomados de rehenes.

El siguiente paso consistía en escapar en un camión de reparto de alimentos, pero el vehículo se retrasó.

Por 5 minutos

Según Mead, los «agentes de inteligencia» del IRA se desviaron buscando información en los archivos de la cárcel.

«Prefirieron averiguar quién había sido un informante o trabajaba para la prisión o para alguien más», contó. «Necesitaban obtener esos documentos, pero se centraron demasiado en eso».

Esos 5 minutos causaron problemas para los fugitivos, pues el vehículo todavía no estaba en posición cuando los agentes comenzaron a llegar para el cambio de turno.

Los rehenes comenzaron a resistir y fue entonces que Ferris consiguió escapar. Pero antes de poder alertar a otros guardias penitenciarios, fue apuñalado tres veces.

Algunos de los hombres que protagonizaron el escape en 1983.

Tiempo después, 16 fugitivos fueron absueltos por su asesinato luego de que en el juicio no se pudiera probar que el ataque cardiaco fue causado por el apuñalamiento.

La «gran fuga» desató un enorme operativo de seguridad que terminó con una veintena de prisioneros recapturados en las primeras horas. Con el paso de los años, otros sufrieron el mismo destino o murieron. Pero nunca lograron atrapar a los 38.

La otra fuga

Mead habló también por primera vez de un plan de escape «hermano» que planearon en la cárcel de Crumlin Road, en Belfast, donde fueron llevados varios de los exprisioneros de El Laberinto recapturados.

«Ya estaba todo organizado. Todo lo que necesitábamos estaba en unos morterosTan sólo tenían que disparar a la hora exacta cuando llegáramos al ala ‘A’«.

Visitantes llegando a la prisión de El Laberinto en los años 80.

«Entonces, teníamos que abrir los morteros, sacar los equipos y avanzar hacia Crumlin Road».

«Pero eso no ocurrió porque las personas que estaban a cargo de disparar los morteros fueron atrapadas en un garaje, en la parte trasera de la prisión, antes de poder lanzarnos los equipamientos».

«Vidas destruidas»

Mead admite que «hubo vidas de personas destruidas por lo que ocurrió» el día que se fugaron de El Laberinto. Personas como John Adams, un funcionario carcelario que que recibió un disparo en la cabeza durante la huida.

Ese episodio aparece mencionado en documentos de PRONI, particularmente en los juicios de los fugitivos Brendan ‘Bic’ McFarlane y Gerry Kelly.

Una celda del bloque H de El Laberinto, cárcel que fue clausurada en el año 2000 y demolida en 2006.

En su declaración, Adams dice que fue Kelly quien le disparó:

«Me apuntó con una pistola. […]. Me dijo que no tocara ninguno de los controles o alertas. Después me dijo que abriera la puerta: ‘No tienes nada que perder, sabes a lo que vine'».

«Después me dijo que me tumbara en el piso y colocara las manos sobre mi cabeza. Esto fue dentro de la sala de control».

«Kelly se distrajo con algo y se giró. Yo salté y golpeé la puerta y traté de bloquearla, pero la habían abierto a la fuerza».

«Entonces Kelly volvió a la sala de control y disparó dos veces. El primero no me alcanzó. El segundo, impactó en mi ojo derecho, entrando en mi cabeza. Colapsé en el suelo«.

Gerry Kelly fue encarcelado de por vida en 1973. Después de la fuga, fue recapturado en Holanda.

Kelly nunca admitió haber disparado a Adams y fue declarado inocente en el juicio que se celebró en 1987.

En su propio libro sobre la fuga, Kelly se refiere al autor de esos disparos como «el prisionero».

Años más tarde, Adams fue condenado por agredir sexualmente a una joven. Murió en agosto del año pasado.

Brendan Mead asegura que, aunque se encontraba cerca, no presenció el incidente. Y que, en cualquier caso, habría que culpar a Kelly, no a él.

nuestras charlas nocturnas.

Fuentes: El Español(M.Corral)/abc/BBC News(G.Adair)/kurioso/crimenycriminologo.com/CNN(J.Berlinger)

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