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La Sábana Santa…


Se la ha llamado “la reliquia más importante del cristianismo”, pero su autenticidad resulta tan controvertida que incluso la Iglesia prefiere dejar la última palabra al respecto en manos de la ciencia.

El problema es que esta no ofrece todavía una respuesta definitiva sobre si la denominada Sábana Santa, conservada en la catedral de Turín, es o no el sudario con que se amortajó el cuerpo de Jesucristo tras la crucifixión.

No se trata de una discusión teológica o doctrinal. Tampoco de poner en tela de juicio la historicidad, indudable, del personaje.

El quid de la cuestión, puramente arqueológico, pasa por determinar si la pieza que se preserva en la capital lombarda es aquel lienzo sepulcral mencionado en los Evangelios de Lucas y Juan o si, como afirman los escépticos, es una falsificación medieval.

La historia de la tela

El debate para dilucidar este misterio viene agitando a la comunidad científica desde finales del siglo XIX y a la cristiana desde el XIV, poco después de que por primera vez se exhibiera públicamente la Síndone como tal. Varios estudios han señalado que es una pieza medieval. Pero quienes defienden su autenticidad también esgrimen evidencias y argumentos de peso.

Dos de los cuatro evangelios canónicos hablan de “los lienzos” mortuorios que vio el apóstol Pedro cuando corrió al sepulcro donde un Jesús resucitado ya no estaba. Sin embargo, ninguno describe una figura humana impresa en ellos como la que presenta el presunto vestigio sacro de Turín.

La verónica (o imagen verdadera de Cristo) más antigua y aproximada de las que se han citado a lo largo de la historia fue la llamada tela de Edesa, que sería el eslabón perdido con el sudario actual. Mencionada desde el siglo I, habría mostrado en esa ciudad, hoy turca, la cara de Jesús como tantas otras supuestas verónicas. Pero, desplegada, también lo habría hecho de la cabeza a los pies, según las crónicas.

El tema es que la imagen de Edesa, que solía exponerse a los fieles en las misas de los viernes, desapareció en la cuarta cruzada, a principios del siglo XIII, durante el saqueo italo-francés de Constantinopla, adonde se había trasladado la pieza tres siglos antes. Desde entonces se perdió el rastro de la supuestamente única representación real e integral de Jesús.

En opinión de algunos autores, la orden del Temple pasó a custodiarla en secreto para su protección. Los templarios se habían especializado en el comercio de reliquias, entre otras actividades muy lucrativas. Tanto que el capítulo francés, el principal, terminó siendo masacrado por un Felipe IV de Francia ávido de riquezas.

Sorprendentemente, en 1355, cuatro décadas después de su desaparición, el tejido que hoy conocemos como la Sábana Santa apareció en Lirey, cerca de París. Su propietario era Geoffroy de Charny, nieto de un caballero del mismo nombre que había militado en el Temple.

Comienza la polémica

Como se desprende de estos sucesos, parte de quienes abogan por la autenticidad del sudario de Turín lo identifican con el esfumado lienzo de Edesa. El caso es que los De Charny no tardaron en prosperar gracias a la exhibición pública de la pieza en una época en que, dado el analfabetismo general, “eran más importantes las pinturas y reliquias que cien sermones”, como reconoció un papa.

(Cartel que anunciaba la exhibición del sudario en 1898)

Las reliquias atraían multitudes de fieles a las iglesias que contaban con ellas, y las peregrinaciones se traducían en cuantiosos ingresos en concepto de alojamiento, comida, donaciones y demás. Ahora bien, nada más surgir la presunta Síndone, cuya historia posterior está documentada sin lagunas hasta el presente, se alzó la primera voz en su contra.

El obispado de Troyes pidió a la Santa Sede que prohibiera su exposición, ya que decía haber averiguado que era una simple pintura. Pese a ello, el papa falló que se continuara con la muestra.

Años después, por problemas económicos, la familia propietaria vendió el sudario al duque de Saboya, que lo paseó por media Italia antes de construirle una capilla en Chambéry, capital del antiguo ducado.

Allí, después de que el Vaticano autorizara la veneración del objeto por el fervor popular que inspiraba, hubo un incendio. El fuego dañó el tejido al perforarlo con una gota de plata fundida del relicario en el que se guardaba. Pero la figura en sí salió intacta del siniestro.

Esto aumentó su aura milagrosa, y en adelante llevó a que fuera exhibida tan solo en ocasiones excepcionales por motivos de seguridad. Parcheada y llevada a Turín, la Sábana Santa ha permanecido desde entonces en la capital lombarda.

¿Jesucristo revelado?

Fue en esta ciudad donde, en 1898, los Saboya, monarcas de Italia desde poco antes, volvieron a conmocionar al mundo con el tesoro tan especial del que eran dueños. Humberto I autorizó al abogado y fotógrafo Secondo Pia a que plasmara el sudario con motivo de una esperada exhibición.

(Imagen del Códice Pray, manuscrito húngaro de 1192-95 en el que supuestamente aparece representado el sudario.)

Aquellas sesiones revelaron una imagen estremecedora, pues los negativos mostraron que la Síndone actuaba a su vez como el negativo del hombre reproducido en el tejido. Al invertirse los colores, surgió el retrato en positivo de este modelo. Nada menos que una especie de instantánea de Jesucristo, para los creyentes en la autenticidad del lienzo.

Ese momento marcó el nacimiento de la investigación científica de la Sábana Santa. De repente se contaba con planos generales y detallados. El preciado objeto, además, podía examinarse desde cualquier lugar del planeta, ya que la prensa había difundido los clichés. Esto reabrió la polémica en torno a si la tela era la del Santo Sepulcro o una refinada falsificación medieval.

El sacerdote e historiador francés Ulysse Chevalier, considerado en vida el autor de “la obra más extraordinariamente documentada” sobre la Edad Media –por sus textos analíticos de la bibliografía de ese período–, tuvo de inmediato una opinión tajante: la reliquia de Turín era un fraude.

Pero no fue más que el comienzo de una disputa en la que defensores y detractores de la Síndone han apelado a diversas disciplinas auxiliares de la arqueología para rebatirse los unos a los otros.

Teorías que se refutan y contradicen

La tesis pictórica

Es la más antigua, del siglo XIV, y niega la autenticidad del lienzo rectangular (4,36 x 1,10 m). Postula que la figura yacente habría sido plasmada en la Edad Media con pintura, no en la Antigüedad con sangre.

Así lo confirmó en 1979 un estudio microscópico del prestigioso Instituto McCrone, que halló pigmentos de ocre rojo y bermellón en témpera al colágeno, pero no restos hemáticos. Sin embargo, al año siguiente, el doctor Allen Adler, del no menos relevante proyecto sindonológico STURP, negó estos resultados al encontrar químicamente proteínas de sangre.

Es una foto, y de Leonardo da Vinci

La teoría más curiosa afirma que la Sábana Santa es la primera foto de la historia. La habría creado Leonardo da Vinci en 1494 con una cámara oscura y una emulsión sensible a la luz (sal de mesa y nitrato de plata). El fotógrafo Stephen Berkman reprodujo con éxito esta técnica y la Universidad de Michigan demostró con antropometría que incluso podría ser un autorretrato.

Al hilo de esta tesis, el eminente forense italiano Pierluigi Baima Bollone se pregunta cómo hizo Leonardo para replicar también dos monedas de la época de Pilatos identificadas sobre los ojos del difunto en 1987 y 1996.

El veredicto del carbono 14

En 1988, tres laboratorios independientes, de Zúrich, Oxford y Tucson, concluyeron, con un 95% de certeza, que el sudario se creó entre 1262 y 1384, según indicaría el radiocarbono. Aunque hasta el Vaticano aceptó, con reservas, este dictamen, otros científicos pronto plantearon dudas razonables sobre la datación.

El físico John Jackson, excolaborador de la fuerza aérea de EE.UU., señaló que el incendio de 1532 pudo alterar la composición química del tejido. Raymond Rogers, del Laboratorio Nacional de Los Álamos, detectó en 2005 que las muestras examinadas podrían proceder de un remiendo posterior de la tela original.

Esta misma idea la postuló el pasado mes de julio otro estudio liderado por el historiador Tristan Casabianca. Y poco antes, en mayo, un equipo dirigido por Benedetto Torrisi, cuestionó los resultados de 1988 al comprobar que no se eliminó un contaminante presente por operaciones previas de limpieza.

En septiembre, dos científicos de la Universidad de Padua, Giulio Fanti y Claudio Furlan, hallaron en las muestras extraídas en 1978, durante el proyecto de investigación del citado John Jackson, restos microscópicos de electro que les llevan a pensar que el sudario estuvo en contacto con monedas bizantinas existentes hasta dos siglos antes de la fecha de creación establecida en el análisis de 1988.

Estudios forenses

Los peritajes forenses tampoco han arrojado luz sobre la autenticidad de la pieza. El expolicía Robert Cornuke y el consultor independiente Barie Goetz vieron en la Síndone evidencias de la Pasión: manchas de cortes y abrasiones en la espalda por los azotes y la cruz, salpicaduras en la cabeza por la corona de espinas y sangre seca en los brazos.

Sin embargo, todo resulta demasiado bien dispuesto, artificial, teniendo en cuenta cómo se comporta el fluido hemático cuando hay cuero cabelludo de por medio. Además, no hay que olvidar que la coagulación habría impedido que ciertas heridas dejaran huella en el lienzo.

En 2018, la teoría pictórica volvió a surgir a raíz de un estudio de Matteo Borrini y Luigi Garlachelli , de las universidades John Moores de Liverpool y de Pavía, respectivamente. Según sus pruebas forenses, las manchas en la tela no encajan con las que dejaría un cuerpo ensangrentado de las características que se atribuyen al de Jesús, y concluyeron que al menos la mitad de ellas serían producto de un artista.

Una verónica en 3D

El VP-8, un analizador militar de imágenes satelitales, indicó en 1976 que la silueta de la Sábana Santa fue estampada por una figura tridimensional, o sea, por un cuerpo, lo que invalidaría que el sudario sea una pintura. A la misma conclusión llegó, décadas más tarde, un estudio de animación empleando tecnología digital.

Una proyección en tres dimensiones realizada por otro equipo de diseñadores encontró irregularidades anatómicas en el hombre del lienzo. Los brazos y el rostro son demasiado alargados para las proporciones humanas.

Eso no ha impedido que, en marzo pasado, varios investigadores de la Universidad de Padua presentaran una imagen de Jesús en 3D, reproducida en yeso, a partir de los datos de la Síndone.

El debate, como vemos, parece lejos de concluir. A falta de evidencias científicas indiscutibles, la legitimidad o no de la pieza sigue siendo ante todo una cuestión de fe.

La imagen de la Sábana Santa es la de «una persona viva», según un médico español

Un médico español se une a la discusión y sostiene que la imagen que aparece en la tela es la de un hombre vivo.

Según cuenta ABC, el doctor Bernardo Hontanilla, catedrático de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora de la Clínica Universidad de Navarra, ha publicado un estudio en la revista ‘Sciencia et Fides’, que edita la Universidad de Navarra junto a la Universidad Nicolás Copérnico de Torun (Polonia), en el que analiza la Sabana Santa «desde el punto de vista de un cirujano plástico«, en contraposición de anteriores investigaciones forenses, hematológicas, textiles, químicas, biológicas e iconográficas.

En su estudio, Hontanilla asegura que la Síndone «muestra a la vez signos de muerte como de vida de una persona que dejó su imagen impresa en un momento en el que estaba viva», algo que, en su opinión, «es razonable”, ya que «si la Síndone cubrió el cuerpo de Jesús, a Él le interesaría no solo mostrarnos los signos de la muerte, sino también de resurrección en el mismo objeto».

Intentando levantarse

El catedrático, especializado en cirugía de la parálisis facial, ha analizado varios detalles de la postura del cuerpo impreso en la Sábana Santa tomando como referencia la reconstrucción en 3D del artista andaluz José Manuel Miñarro López.

Así, según explica Hontanilla, todos los estudios realizados hasta la fecha se refieren a un cadáver. «Se trata de estudios de medicina forense que describen que la postura fijada en la Síndone es típica de una rigidez post mortem, pero en realidad se trata del gesto habitual de una persona cuando está intentando levantarse partiendo de la posición decúbito supino (posición del cuerpo acostado mirando hacia arriba)», asegura.

La hipótesis de Hontanilla también se apoya en el hecho de que cuando realizamos ese gesto de levantarnos, se produce «un desplazamiento de las manos a los genitales al flexionar el tronco, una elevación y semiflexión de la cabeza y un apoyo de una planta del pie con menos flexión de la pierna contralateral y cierto grado de rotación interna como la figura observada en la Síndone«.

Para ello, tomó como referencia pruebas con sujetos varones de entre 30 y 40 años, con fenotipo atlético y de entre 1,70 y 1,80 metros de altura a los que les solicitó que se levantaran del suelo partiendo de la posición decúbito supino

Además, asegura que el rostro captado en la Sábana muestra los surcos nasogenianos y nasolabiales: «La presencia de ambas marcas en la cara impresa se asemeja más a la de una persona viva, ya que en un cadáver reciente la musculatura fácil se relaja y desaparecen los surcos«.

El experto confía plenamente en su diagnóstico: «En el momento en que se imprime esta imagen, la persona está viva. Lo afirmo y defiendo científicamente donde sea necesario«, concluye.

Una autopsia al Hombre de la Sábana de Turín

Con el asunto de la autenticidad de la Sábana Santa la polémica parece seguir ampliamente vigente, comenzando por la enorme interrogante siempre sin respuesta satisfactoria, sobre cómo se imprimieron las imágenes sin que exista rastro de tintura alguna, lo que las convierte en verdaderas “fotografías” en negativo.

 Un interesante ejercicio especulativo efectuado hace varios años, con participación de patólogos forenses y especialistas de varias universidades, y cuyos resultados fueron ampliamente difundidos por una popular revista española de divulgación histórica y paracientífica.

El ejercicio consistió en tomar los datos y las muestras incuestionadas presentes y reflejadas en la Sábana Santa, y realizar con esa base la autopsia figurada del cuerpo cuya imagen está impresa en el lienzo. ¿Cómo murió el hombre de la Sábana? ¿Qué nos puede decir la patología forense sobre las circunstancias de su muerte?

El cuerpo fue amortajado y sepultado por alguien que lo trató con respeto y cuidado: depositó el cuerpo sobre el lienzo, previamente colocado sobre una superficie lisa, cruzó las manos sobre el tronco, fijó la cabeza con vendas y le cubrió los ojos, para finalmente tapar todo el cuerpo con el resto de la sábana. Hay restos de aloe en el lienzo, lo que revela que se efectuó una limpieza apresurada del cuerpo, pues no fue posible lavarlo en forma completa.

Todo esto concuerda con los datos de la tradición: Jesús murió un viernes a media tarde, y su sepultura debió realizarse a toda prisa -apenas se obtuvo el permiso para descender el cadáver de la cruz-, pues no debía violarse la ley judaica que prohibía dar sepultura en sábado, es decir, a partir del atardecer del viernes. El cuerpo fue sepultado apenas dos o tres horas después del momento del deceso.

¿Cuánto tiempo duró el cuerpo amortajado en la Sábana? Según la autopsia, alrededor de 36 horas. En primer lugar, no se aprecian signos de descomposición, los que comienzan a aparecer entre 24 y 40 horas después del deceso, y que se manifestarían en primer lugar como presencia de amoníaco en torno a los labios. Sí hay rasgos de rigor mortis, que se presenta en el rostro aproximadamente a las 6 horas, y en el resto del cuerpo unas 12 horas después de la muerte.

Esa rigidez cadavérica comienza a desaparecer entre 24 y 36 horas después del fallecimiento. En abono a lo anterior, se suma la análisis de la textura de las huellas hemáticas, en este caso con un estado correspondiente a entre 30 y 40 horas después de la muerte. En consecuencia, la autopsia nos indicaría que, si el hombre de la Sábana fue sepultado al atardecer del viernes, el momento en que se produjeron las imágenes que quedaron estampadas en la Sábana ocurrió más o menos 36 o 40 horas después: precisamente en la madrugada del Domingo de Resurrección.

El informe fisiológico de la autopsia revela que el cuerpo amortajado correspondería a un individuo de poco más de treinta años y complexión musculosa, con una estatura de cerca de 1.75 metros y un peso de 75 kilogramos. El análisis antropométrico de la relación entre el tamaño del fémur y la tibia, induce a afirmar que se trata casi con seguridad de un individuo de raza judía, según el índice antropométrico de relación usual.

El tipo de sangre presente en el lienzo es AB, escaso en el mundo, pero frecuente en Palestina. La sangre tiene una alta concentración de bilirrubina, que puede tener su explicación en las condiciones traumáticas de la muerte del sujeto y el altísimo estrés a que fue sometido durante sus últimas horas de vida. A ese factor se debería también el “sudor de sangre” que sufrió Jesús según la tradición; y en la autopsia, esa hematohidrosis se identificó en el rostro del sujeto amortajado en el lienzo.

El análisis patológico nos revela las fuertes lesiones sufridas antes de morir, las que debieron provocar un insoportable trauma y una agonía cruel.

A lo largo del cuerpo del hombre de la Síndone se revelan múltiples rastros de flagelación, con especial presencia en la espalda. El cuerpo recibió por lo menos ciento veinte azotes que dejaron otras tantas heridas compatibles con el flagrum taxillatum, el látigo de flagelación romano, usado en este caso por dos ejecutores, uno a cada lado de la víctima, lo que se revela por la dirección de los golpes. Eran verdugos entrenados, que evitaron la zona del pericardio para no causarle la muerte. El rostro del hombre de la Sábana presenta múltiples golpes y heridas, especialmente un golpe brutal en el pómulo, con una gran hinchazón y la ruptura del cartílago nasal, lo que debió provocar severas dificultades respiratorias durante sus últimas horas de vida. Además, presenta alrededor de 50 heridas en el cráneo y cuero cabelludo, lo que provocó una intensa y sostenida hemorragia que perjudicaría sin duda el riego sanguíneo de órganos vitales. Esta hipovolemia debió tener una influencia decisiva en el en desenlace final.

Esas pequeñas pero profundas heridas detectadas en el cuero cabelludo del cadáver amortajado en la Sábana de Turín, fueron causadas por la imposición de un gorro o casco punzante, una especie de corona de espinas, que cubría parte de la frente, la parte superior de la cabeza y llegaba hasta la nuca. Probablemente fue confeccionada con una planta de origen sirio muy extendida en Judea, denominada zizziphus spina.

El análisis patológico forense del resto del cuerpo retratado en la Sábana Santa revela otros datos y coincidencias importantes y notables: las manos fueron atravesadas por un clavo u objeto punzo cortante, no en el punto de Destot, sino en una zona próxima a la palma, entre el radio y los huesos pequeños de la muñeca. El sujeto de la Sábana murió con un pie sobre el otro, posición que mantuvo más una hora; pues ambos pies fueron atravesados por un único objeto alargado y puntiagudo, probablemente un clavo metálico grande, de aproximadamente un centímetro de diámetro.

La autopsia no revela la usual práctica romana de la crucifigarum que se aplicaba a los ejecutados en la cruz, y que consistía en la ruptura de una rodilla, de tal modo que el cuerpo colgante se desbalanceara para provocar la rápida muerte por asfixia. En el caso que nos ocupa, esa práctica no ocurrió, pues probablemente el hombre de la Sábana murió antes de lo usual: seguramente la condición de asfixia propia de la crucifixión, sumada a la hipovolemia y al tremendo estrés, produjo el desenlace cardiorrespiratorio final.

Pero además hay otras lesiones, propias de la práctica romana de rematar al reo crucificado: el cadáver amortajado en la Sábana presenta una herida en el pecho de unos 8 centímetros, producida por un objeto punzo cortante, que penetró a la altura del quinto espacio intercostal derecho, con evidente penetración de la pleura, el lóbulo del pulmón y el pericardio hasta alcanzar probablemente la aurícula derecha del corazón. La herida revela que fue producida por una lanza con dos aletas o rebordes, de allí su forma elíptica. El golpe de lanza fue dado en forma casi horizontal, como si hubiese sido descargado por un lancero a caballo, o que blandiera su lanza en alto. La herida manó abundante sangre -aunque probablemente fue infringida post morten-, al haber afectado la aurícula derecha, normalmente cargada de abundante sangre aún en cadáveres recientes, por su conexión con la vena cava inferior.

Pero hay otros elementos significativos en la autopsia. Hay excoriaciones y rastros de múltiples golpes pequeños en las rodillas, producidos por caídas, y en el lienzo, a esa altura, hay muestras de arena. A la altura de los pies, hay muestras de un mineral llamado argonito, muy propio de Jerusalén y toda esa zona de Judea, lo que nos revela que la víctima caminó descalza sus últimas horas.

Y un dato final muy importante: el cuerpo presenta una amplia excoriación sobre sus hombros: en el hombro derecho, en la región supraescrapular y en la región acromial derecha, de forma rectangular; excoriaciones similares se observan en la clavícula izquierda. Los daños se deben atribuir a un instrumento rugoso de considerable peso, entre 50 y 70 kilos, mantenido allí durante un tiempo prolongado aunque en movimiento, como si el hombre de la Sábana hubiese sido obligado a cargar un tronco, un madero grande o una cruz, o más técnicamente, el madero horizontal de la cruz, el patibulum que los condenados a la crucifixión eran obligados a transportar sostenido por ambas manos sobre sus hombros, hasta llegar al lugar del suplicio, donde los esperaba ya clavado el palo horizontal o stipes.

Si unimos los datos de la autopsia con los de la tradición vertida en los Evangelios, encontramos una amplísima coincidencia de detalles que probablemente llevaría a un equipo CSI a afirmar preliminarmente que el Hombre de la Sábana Santa se identifica claramente con Jesús de Nazareth, el Hombre crucificado en Jerusalén.

 La Sábana Santa y por qué sigue siendo un misterio

En un estudio realizado en el año 2017, un equipo de científicos del Instituto de Materiales de Trieste y del Instituto de Cristalografía de Bari, pertenecientes al Centro Nacional de Investigación de Italia, junto con la Universidad de Padua, ha concluido que el tejido de la reliquia estuvo en contacto con sangre humana.

En concreto, con una persona que fue torturada.

Según los autores del estudio, el lienzo contiene “nanopartículas” que no están presentes en la sangre de una persona sana.

Al respecto, Elvio Carlino, director de la investigación, asegura que esas partículas revelan el “gran sufrimiento” por el que pasó la víctima, que luego fue “envuelta en el paño fúnebre”.

Dichas características no pueden replicarse, por lo que el hallazgo, publicado en la revista científica ‘PlosOne’, desmentiría así la teoría de que el rostro humano fue pintado durante la Edad Media, pues hay quien mantiene, entre otras críticas, que la postura representada muestra incongruencias o argumentan que las pruebas del carbono-14 realizadas en 1988 (autorizadas por la Santa Sede) lo databan entre los siglos XIII y XIV.

En concreto, los científicos se refieren a una amplia presencia de partículas de creatinina unidas a las de ferritina, elementos que se suelen encontrar en pacientes que han sufrido múltiples traumas o torturas. “Estos descubrimientos tan solo pueden ser revelados por los métodos recientemente desarrollados en el campo de la microscopía electrónica”, explica Carlino.

Al igual que lo es ahora en Turín, también fue punto de destino de peregrinos (y un negocio redondo) en el siglo XIV. Y, como hoy en día, no estaba exento de polémicas. El sudario terminó en la iglesia de Nuestra Señora de Lirey, pero fue el papa Clemente VII el que informó de que se trataba de una pintura o cuadro.

Desde entonces recorrió ciudades a lo largo de dos siglos, como muchos otros que populaban por la Europa de la Edad Media, hasta que llegó a su lugar actual, la catedral de la ciudad italiana, en 1578. No fue hasta 1958 cuando el papa Pío XII autorizó la imagen vinculada con la devoción hacia Santa Faz de Jesús, y desde entonces su idilio con la Iglesia católica, aunque ambiguo, se ha ido desarrollando con los años. Tal vez, con este nuevo hallazgo, se anime a formalizar la relación.

Cronología de la Sábana Santa

Año 30: Jesús muere crucificado en Jerusalén y es envuelto en una sábana o “sindon”. Según los evangelios, unas treinta y seis horas después se halla esta sábana en la tumba vacía. Según fuentes más tardías, un sudario con el retrato de Jesús es llevado de Jerusalén a Edessa (la actual Urfa al este de Turquía), donde se usa para la conversión de Abgar V, Rey de Edessa (reina del 13-50) al cristianismo. Pero después de que su hijo volviera al paganismo se le pierde la pista.

• Año 177: Abgar VIII “El Grande” es coronado rey de Edessa. Durante su reinado, en el 201, una inundación daña la llamada “iglesia de los cristianos”. Ésta es una de las muchas indicaciones de la tolerancia del cristianismo por parte del rey ya en este tiempo. Esto hace que algunos historiadores se decanten por pensar que éste es el verdadero Abgar de los relatos a los que hemos aludido antes.

• Año 216: Cuatro años después de la muerte de Abgar VIII, Edessa es absorbida por el Imperio Romano, terminando así su monarquía y, por tanto, el periodo en el que el sudario con la imagen de Jesús habría sido traída a la ciudad.

• Año 375: Una versión de la historia de la conversión de Edessa, la Doctrina de Addai (Doctrina de Tadeo, apócrifo), se refiere a un retrato de Jesús pintado y llevado desde Jerusalén a Abgar. Sin embargo, las descripciones de los peregrinos de la ciudad en ese mismo tiempo no hablan del paradero de este objeto ni siquiera de su existencia.

• Año 525: Edessa es de nuevo seriamente inundada. Probablemente a continuación, durante la gran operación de restauración que se lleva a cabo, se halla un sudario con la imagen de Jesús tapiado en un nicho encima de una de las puertas de la ciudad. Inmediatamente es reconocido como el sudario que cinco siglos antes había sido traído desde Jerusalén al rey Abgar V. La imagen de Jesús es inequívocamente descrita como “no hecha por manos humanas”. Algunos relatos la describen como una “sindon”, también como un “tetradiplon” (doblado en cuatro), lo que indica que sería un largo sudario plegado de manera que se veía más pequeño de lo que era su tamaño completo. De allí, en el arte cristiano, surge inmediatamente la imagen característica de la apariencia humana de Jesús que ha llegado hasta hoy.

• Año 569: Un poema datado en este tiempo compara el mármol de la catedral de Santa Sofía de Edessa, la cual ha sido reconstruida después de la inundación, con “la imagen no hecha por manos humanas”, es decir, el sudario con la imagen de Jesús que se guardaba en esta catedral.

• Año 723: Comienzo de la iconoclastia. Como parte de una moda por una mayor pureza religiosa, que durará 120 años, se destruyen los retratos de Jesús durante los imperios bizantino y musulmán. Pero el sudario de Edessa con la imagen de Jesús (la cual ha caído bajo dominio de los musulmanes) no sufre daño alguno.

• Año 943: Un ejército enviado por el emperador bizantino Romano llega a la todavía musulmana Edessa. Su general promete no tocar Edessa, pagar una gran suma de dinero y poner en libertad a 200 prisioneros musulmanes a cambio del sudario con la imagen de Jesús. Después de muchas negociaciones, se llega a un acuerdo. El sudario es llevado a Constantinopla, donde el 15 de agosto del 944 es recibido en la ciudad con grandes celebraciones. Se acuerda una festividad propia, el día 16 de agosto. Por el celo con que se conserva el sudario según el pensamiento ortodoxo del este, no hay ostensiones públicas. Sin embargo, entre los altos dignatarios acuerdan una ostensión privada especial; el refrendario Gregorio menciona que es capaz de ver en el sudario la herida del costado de Jesús. El sudario está instalado en la capilla Pharos del palacio imperial de Constantinopla, depósito de otras reliquias sagradas de Jesús.

• El manuscrito con la homilía del arcediano Gregorio del año 944:

Año 1130: Documentos de la Europa del Este, narrados por el monje de Normandía Orderic Vitalis y otros, se refieren al sudario de Edessa con la imagen de Jesús y a la impronta de su cara: “la forma majestuosa de su cuerpo entero… sobrenaturalmente impreso”. En torno al mismo periodo encontramos referencias de “unas pocas ceremonias privilegiadas” en las que el cuerpo de Jesús, cubierto con las heridas de la crucifixión, aparece saliendo de un ataúd.

1147 – Luis VII, Rey de Francia, durante su visita a Constantinopla, venera la Síndone.

1171 – Manuel I muestra a Amalrico, rey de los Latinos de Jerusalén, las reliquias de la Pasión, entre las cuales está la Sábana.

• Hacia 1192: El “Manuscrito Pray” de Hungría, creado en torno a esta fecha por un artista fuertemente influido por Constantinopla, muestra el cuerpo de Jesús tendido totalmente desnudo con las manos cruzadas de idéntica manera a como aparece en la Síndone. La sábana representada en las ilustraciones muestra lo que parecen ser las misteriosas quemaduras todavía visibles hoy en la Síndone.

Año 1203: El caballero cruzado Robert de Clary, en la ocasión en que él y sus compañeros fueron invitados a Constantinopla, declara que en la iglesia de Santa María de Blanquerna, lugar de reunión en tiempos de crisis, ha visto “el sudario en el que fue envuelto nuestro Señor”. Y añade: “cada viernes se extendía para que todos pudieran ver la figura de nuestro Señor”.

• Año 1204: La Cuarta Cruzada toma Constantinopla. Muchos de los tesoros de la ciudad son saqueados. Cualquiera que fuera la identidad del sudario de Edessa, desaparece en la confusión. Robert de Clary habla acerca del sudario que él vio: “Ni griego ni francés supo qué fue del sudario cuando se tomó la ciudad”.

• Años 1205 – 1306: Un siglo de silencio respecto al paradero de la Síndone, excepto por los documentos de la Orden de Caballeros Templarios, que daban culto a un misterioso hombre con barba en encuentros secretos. Se halla una pintura con características sindónicas en el entorno de una casa templaria en Templecombe, Inglaterra: sugiere que esta cabeza habría sido el rostro de la Síndone.

• Año 1307: 13 de Octubre. Por orden del rey francés Felipe el Hermoso, los templarios son arrestados por herejía, incluyendo idolatría de la ‘cabeza’, un objeto que, a pesar de que los arrestos se llevaron a cabo por sorpresa, nunca se encontró.

• Año 1314: 19 de Marzo. Los altos dignatarios de la Orden del Temple, Jaques de Molay y Geoffrey de Charny, son quemados en la hoguera, reclamando su inocencia.

• Año 1355: Según el Memorandum d’Arcis, en torno a esta época se tienen las primeras ostensiones de la Síndone. El lugar es la pequeña iglesia de Lirey, cerca de Troyes, fundada por un caballero del lugar, Geoffrey I de Charny. Primer propietario europeo conocido de la Síndone, Geoffrey muere en la batalla de Poitiers el 19 de septiembre de 1356, dejando una viuda, Jeanne de Vergy, un joven hijo, Geoffrey II de Charny, y la Síndone.

1356 – Geoffroy de Charny, un cruzado homónimo del anterior, entrega el Sudario a los canónigos de Lirey, cerca de Troyes, en Francia. Geoffroy explicó que había poseído la reliquia durante tres años.

• Año 1389: 15 de Agosto. La guardia real llega a Lirey, donde Geoffrey II de Charny ha estado exponiendo la Síndone como la auténtica sábana que envolvió a Jesús. Se les acusa de exponerla en un lugar que no es de su propiedad. En ese mismo año, el obispo Pierre d’Arcis de Troyes escribe un enérgico memorandum al antipapa francés Clemente VII, afirmando que la Síndone ha sido ‘burdamente pintada’ y pidiendo que las ostensiones sean suspendidas, petición que fue rechazada.

1390 – Clemente VII, antipapa de Avignon, se refiere a la Sábana Santa en dos cartas..

• Año 1398: 22 de Mayo. Muere Geoffrey II de Charny, propietario de la Síndone, que pasa a su hermana Margarita que, a pesar de haber estado casada en dos ocasiones, no ha tenido descendencia.

• Año 1418: 6 de Julio. Guerras con Inglaterra. Por motivos de seguridad, la Síndone es trasladada de Lirey al castillo de Montfort, propiedad del segundo marido de Margarita de Charny, Humbert, Conde de la Roche, y luego a St. Hippolyte sur Doubs, en Alsace-Lorraine, cerca de Suiza.

• Año 1453: 22 de Marzo. Anciana y sin hijos, Margarita de Charny recibe un castillo y un estado de parte del Duque Luis de Saboya a cambio de “valiosos servicios”. Los “valiosos servicios” son interpretados como la entrega de la Síndone a la familia Saboya, que serán los propietarios de la Síndone durante los siguientes cinco siglos.

• Año 1464: 6 de Febrero. Habiendo muerto cuatro años antes Margarita de Charny, el duque Luis de Saboya acepta pagar una renta al clero de Lirey como compensación por su pérdida de la Síndone, indicando claramente que la Síndone la había conseguido de los Charny de Lirey.

• Año 1502: 11 de Junio. Se inaugura un nuevo emplazamiento ‘permanente’ para la Síndone: la Sainte Chapelle, especialmente construida en Chambéry para albergarla.

• Año 1506: 21 de Abril. El papa Julio II establece el día 4 de mayo como festividad propia de la Síndone. Éste será el día del año en que se mostrará la Síndone ante el gran público.

• Año 1509: 10 de Agosto. Se guarda la Síndone en un magnífico cofre de plata, especialmente encargado para ella por la esposa del Duque de Saboya, Margarita de Austria, princesa de los Países Bajos.

• Año 1532: 4 de Diciembre. Se desata un gran fuego en la Saint Chapelle de Chambéry. Sin tiempo para pedir a los custodios la llave para abrir la reja de hierro que protegía la Síndone, es rescatada por la habilidad y valentía de un herrero local, si bien no sin serios daños. Una gota de plata fundida del cofre de Margarita de Austria chamusca una esquina de la Síndone, que permanecía doblada varias veces, dotándola de un mosaico de quemaduras. Aun así la sorpresa es que la valiosísima imagen no ha sido duramente dañada.

• Año 1534: 16 de Abril – 2 de Mayo. Cuatro monjas clarisas llevan a cabo la reparación de la Síndone, cosiéndole una tela de Holanda por detrás, y poniendo remiendos a las quemaduras más vistosas.

• Año 1535: La invasión de las tropas francesas hace necesario que la Síndone sea movida de Chambéry. Su itinerario durante los años siguientes incluye Turín, Milán, Vercelli y Niza.

• Año 1578: La Síndone se traslada a Turín para evitar que el cardenal San Carlos Borromeo cruce los Alpes hasta Chambéry, después de que Milán sufriera una terrible plaga. Excepto en tiempos de guerra o peligros parecidos, la catedral de Turín será la nueva casa de la Síndone. Permanecerá en el altar, en un lugar especialmente construido para ella.

• Año 1694: Después de las medidas tomadas para su conservación por el Beato Sebastian Valfré, incluyendo un nuevo forro negro, la Síndone es trasladada a la recién construida Capilla Real, unida a la catedral de Turín y al Palacio Real, diseñada por Guarino Guarini. Es depositada en una urna especialmente construida para ella, sobre el altar de la capilla (diseñado por Antonio Bertola), que será su ubicación los tres siglos siguientes.

• Año 1706: La Síndone es trasladada temporalmente a Génova.

• Año 1737: 4 de Mayo. Ante una gran multitud, la Síndone es mostrada desde la balconada del Palacio Real de Turín con motivo de la boda del duque Carlos Manuel III de Saboya.

• Año 1868: 24 – 27 de Abril. Ostensión publica de la Síndone en la catedral de Turín. Por primera vez se muestra fija sobre un marco, al contrario de lo que venía sucediendo antes, cuando los clérigos la sostenían con sus propias manos. La misma princesa Clotilde de Saboya es quien reemplaza el forro de Valfré, de seda negra, por uno rojo especial para esta ocasión.

• Año 1898:
• 25 de Mayo – 2 de Junio: Ostensión pública de la Síndone en la catedral de Turín en conmemoración de los cincuenta años de la familia Saboya como reyes de Italia.

Año 1902: 21 de Abril. El profesor de anatomía Yves Delage, agnóstico, presenta una ponencia en la Academia Francesa de las Ciencias defendiendo que la Síndone es médicamente convincente: ha envuelto un auténtico cuerpo crucificado.

• Año 1931: 3 – 24 de Mayo. Ostensión pública de la Síndone en la catedral de Turín como parte de las celebraciones con motivo de la boda del príncipe Humberto de Saboya, más tarde proclamado rey Humberto II.

• Año 1933: 24 de Septiembre – 15 de Octubre. Ostensión pública de la Síndone en la catedral de Turín con motivo del Año Santo.

• Año 1939: Septiembre. Por motivos de seguridad a causa del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la Síndone es trasladada en secreto a la abadía benedictina de Montevergine.

• Año 1946: La Síndone vuelve a Turín.

• Año 1969: 16 – 18 de Junio. El Cardenal Fossati y su sucesor el Cardenal Pellegrino nombran una comisión de expertos para que examinen las condiciones en que se encuentra la Síndone. El encargado de determinar si se podría aplicar el Carbono 14 a la tela expresa su negativa. El Carbono 14 dañaría la Síndone y no habría seguridad en el resultado: las visicitudes atravesadas por la tela podrían afectar al resultado.

• Año 1973:
• 22 de Noviembre: En una habitación especialmente preparada en el Palacio Real de Turín, la Síndone es expuesta a un grupo limitado de periodistas y otras personas. Ésta es la única ocasión conocida en que la Síndone ha sido expuesta verticalmente.
• 23 de Noviembre: Por primera vez, la Síndone es mostrada a color en televisión.
• 24 de Noviembre: Una comisión de expertos estudia en secreto la Síndone. El profesor belga Gilbert Raes, experto en tejidos, toma una muestra de una esquina de la Síndone.

• Año 1978:

26 de Agosto – 8 de octubre: Ostensión pública de la Síndone en la catedral de Turín. Es visitada por unos tres millones de peregrinos.

8 – 13 de Octubre: Se lleva a cabo un intensivo examen científico de la Síndone en una habitación del Palacio Real especialmente preparada para ello. Unos veinticuatro científicos y especialistas americanos, el llamado STURP (Shroud of Turin Research Project), participa en ellos y toma muestras.

• Año 1981:

Después de años de estudio exhaustivo y evaluación de los datos, en ocubre de 1981 el STURP [Shroud of Turin Research Project, que examinó la Síndone en 1978 durante 120 horas] publicó su informe final. A continuación se reproducen literalmente las conclusiones oficiales del informe.

“No se han encontrado en las fibras ni pigmento, ni pintura, ni tinte. Los análisis de las fibras con rayos X, fluorescencia y microquímica descartan la posibilidad de que se haya usado pintura para la formación de la imagen.

Los análisis con ultravioleta e infrarrojos confirmaron estos estudios. El tratamiento de mejora de la imagen por ordenador y el análisis por el conocido como analizador de imagen VP-8 mostró que la imagen tenía una información tridimensional única codificada en ella.

El análisis microquímico ha indicado que no hay evidencia de ningún pigmento, aceite o sustancia bioquímica producida por el cuerpo en vida o muerto [capaz de producir la imagen]. Está claro que ha sido el contacto directo del cuerpo con la Síndone la que explica algunas de las características, como las marcas de los azotes, al igual que la sangre.

Sin embargo, mientras que este contacto [directo] explicaría algunas de las características del torso, es totalmente incapaz de explicar la imagen de la cara con su alta resolución que ha sido ampliamente demostrada por fotografía.

El principal problema desde un punto de vista científico es que algunas explicaciones que serían aceptadas desde un punto de vista químico son rechazadas por los físicos. Al contrario, algunas explicaciones físicas tentadoras son completamente rechazadas por los químicos.

Para una explicación adecuada de la imagen de la Síndone, uno debe tener una explicación científicamente válida desde un punto de vista físico, químico, biológico y médico. En el presente, este tipo de solución no parece ser asequible a pesar del mayor esfuerzo de los miembros de este equipo [Shroud Team].

Además, los experimentos físicos y químicos realizados con lienzos antiguos han fracasado a la hora de reproducir adecuadamente el fenómeno presente en la Síndone de Turín. El consenso científico es que la imagen se produjo por algo que tuvo como consecuencia la oxidación, deshidratación y conjugación de la estructura de los polisacáridos de las microfibras de la sábana.

Tales cambios pueden ser duplicados en el laboratorio por ciertos procesos químicos o físicos. Un tipo de cambio parecido en un lienzo se puede obtener con ácido sulfúrico o calor. Sin embargo, no hay métodos químicos o físicos conocidos capaz de dar cuenta de la totalidad de la imagen; ninguna combinación de circunstancias físicas, químicas, biológicas o médicas puede explicar la imagen adecuadamente.

Así, la respuesta a la cuestión de cómo se produjo la imagen o qué produjo la imagen es ahora, como en el pasado, un misterio.

Podemos concluir por ahora que la imagen de la Síndone es la de una forma humana real de un hombre azotado y crucificado. No es resultado de un artista. Las manchas de sangre están compuestas de hemoglobina y también dan positivo en el test de seroalbúmina.

La imagen es por ahora un misterio y hasta que se realicen otros estudios químicos, quizás por este grupo de científicos, o quizás por otros científicos en el futuro, el problema permanece sin resolver.”
Traducción literal de: A Summary of STURP’s Conclusions

• Año 1983: 18 de Marzo. Después de la muerte de Humberto II de Saboya, se entrega la Síndone en propiedad al Papa y sus sucesores. De este modo, por primera vez conocida en su historia, la Síndone es formalmente propiedad de la Iglesia Católica.

• Año 1988:

21 de Abril: En presencia de los responsables de los laboratorios de datación por radiocarbono de Arizona, Oxford y Zurich, el profesor Giovanni Riggi corta un trozo de la esquina izquierda de la Síndone. Ésta es cuidadosamente dividida para que cada laboratorio reciba una muestra.
• 6 de Mayo: De la muestra recibida por el laboratorio de Arizona resulta la fecha de 1350. En los meses siguientes Zurich y Oxford llegan a fechas similares.
• 13 de Octubre: La datación por el radiocarbono se sitúa entre 1260-1390. Es anunciado al mundo entero por ruedas de prensa en Londres y Turín.

• Año 1993: 24 de Febrero. La Síndone, todavía en su ubicación tradicional, es movida de su lugar habitual en la Capilla Real e instalada temporalmente en una nueva urna detrás del altar de la catedral de Turín.

• Año 1997:
• 11 de Abril: Un incendio se desata en la Capilla Real, donde se ha guardado la Síndone desde hace tres siglos hasta 1993. Con la capilla en llamas, la Síndone está en peligro incluso en su urna temporal, destrozada por un bombero para salvarla.
• 14 de Abril: Se convoca urgentemente una comisión de expertos para analizar las condiciones en que se encuentra la Síndone. El fuego no le ha causado ningún daño. Es llevada a un lugar secreto.

• Año 1998:
• 15 de abril: Se traslada la Síndone de su lugar secreto a la sacristía temporal de la catedral de Turín. Mechthild Flury-Lemberg y la hermana María Clara Antonini eliminan su borde azul y la cosen en una nueva tela blanca.
• 17 de Abril: Se instala la Síndone en su nueva urna de conservación.
• 18 de Abril: Comienzo de una nueva ostensión de la Síndone, conmemorativa del centenario del descubrimiento de las propiedades fotográficas de la Síndone por Secondo Pia.
• 24 de Mayo: El papa Juan Pablo II visita la catedral de Turín, reza ante ella arrodillado y pronuncia una homilía.

Entre otras cosas, el papa Juan Pablo II declaró:

“Dado que no es una cuestión de fe, la Iglesia no tiene competencia específica para pronunciarse sobre esas cuestiones. Ella confía a los científicos la tarea de continuar investigando, de manera que se puedan encontrar respuestas satisfactorias a las preguntas relacionadas con esta sábana, la cual, según la tradición, envolvió el cuerpo de nuestro Redentor después de haber sido bajado de la cruz. La Iglesia insta a que la Sábana Santa se estudie sin posiciones preestablecidas que den por descontado resultados que no son tales; ella los invita a actuar con libertad interior y respeto atento, tanto para la metodología científica como para la sensibilidad de los creyentes.“
Juan Pablo II

Año 2000:
• 2 – 5 de Marzo: Congreso en Turín con delegados invitados a “identificar y examinar en profundidad… las cuestiones que se abordarían en futuros análisis… en vista a una posible campaña de estudios e investigaciones en el futuro“.
• 12 de Agosto – 22 de octubre: Ostensión pública de la Síndone en la catedral de Turín. La última del milenio y la más larga de la historia reciente de la Síndone. Para acercar a los ciegos la imagen sindónica se coloca una reproducción en relieve.
• 22 de Diciembre: La Síndone es posicionada en el lado izquierdo de la catedral, en un espacio situado bajo el tradicional palco real desde el que los reyes de Italia podían asistir a misa. Reposa dentro de una urna blindada de casi cinco metros de longitud y no es directamente visible al espectador.

• Año 2002: 21 de Junio – 23 de Julio. Un equipo dirigido por la experta textil Menchthild Flury-Lemberg y autorizado por el arzobispado de Turín procede a restaurar la Síndone en la sacristía de la catedral de Turín, en el más absoluto secreto. Se suprime el forro o “tela de Holanda” y los 30 remiendos que cosieron las clarisas de Chambéry en 1534; se observa la parte posterior del lienzo y se realiza, por primera vez, un “atlas digital” de las dos caras de la Sábana; se retiran los detritos orgánicos, polvo y suciedad acumulados en el lienzo y el forro, y se estira el lienzo para eliminar las arrugas.

Año 2003: 18 de Junio. Vittorio Emanuele de Saboya, la consorte Marina Doria y su hijo Emanuele Filiberto son recibidos por el arzobispo de Turín, Card. Severino Poletto, para observar la Síndone (en la catedral y a través de la urna que la conserva) en una ostensión de carácter privado.

• Año 2005: 4 de Mayo. Se inaugura una nueva ornamentación de la urna que conserva la Síndone, más atractiva y sugerente. La urna blindada que la contenía desde el año 2000 le daba al conjunto un carácter frío y poco expresivo. Ahora la urna está recubierta por un tejido ligero, ignífugo y que puede retirarse fácilmente.

Su color recuerda las cajas doradas que tradicionalmente han cubierto los grandes relicarios. Se ha decidido inscribir en el tejido las palabras de la oración que durante siglos han acompañado la veneración de la Síndone: “Tuam Sindonem veneramur, Domine, et Tuam recolimus Passionem” (Veneramos tu síndone, Señor, y meditamos tu Pasión).

Aparecen también los símbolos del “Arma Christi” (iconografía tradicionalmente ligada a la pasión de Cristo) reinterpretados con una cruz de línea moderna en la que se enlazan la corona de espinas y los clavos.

Encima se ha situado una composición de ramas espinosas de diversos colores, coronado todo con una fotografía del rostro de la Síndone en negativo, que aparece suspendido en el centro de la estancia. También la iluminación se ha modificado para acomodarse al nuevo montaje.

Año 2008: 2 de Junio. Ante 7000 fieles turineses congregados en el aula Pablo VI del Vaticano, el papa Benedicto XVI anuncia una ostensión pública de la Síndone para primavera de 2010.

• Año 2010: Ostensión del 10 de abril al 23 de mayo.

Año 2012:

Varios expertos participantes en las sesiones del Congreso Internacional de la Sábana Santa de Valencia, han ratificado los “errores” del estudio con la prueba del Carbono 14, realizado por un equipo de científicos en 1988, que dató el Sudario de Turín en la Edad Media, entre 1260 y 1390, según informa el Arzbobispado de Valencia en un comunicado.

El químico norteamericano Robert Villarreal, responsable del Laboratorio de los Álamos en Colorado (EEUU), dijo que la muestra de tela de la Sábana Santa empleada para su datación por radiocarbono, con plena seguridad “contiene algodón, el cual no existe en absoluto en la tela de lino original de la Síndone”. Villareal, que ha pronunciado la conferencia “Condiciones de las muestras en la datación de 1988”, ha asegurado, por tanto, “que la muestra que se tomó no es representativa de todo el lienzo” y que esa parte contiene, además, un remiendo “invisible” añadido durante “una reparación en época medieval”.

El científico ha explicado, también, los análisis efectuados, posteriormente, en el laboratorio de Los Álamos, con el que advirtieron que la muestra de C14 “concluye mal su datación”.

• Año 2013: 30 de Marzo. Se realiza una ostensión de la Sábana Santa en presencia del Papa Francisco y multitud de fieles.

El Papa Francisco afirmó lo siguiente:

“Este rostro desfigurado se asemeja a tantos rostros de hombres y mujeres heridos por una vida que no respeta su dignidad, por guerras y violencias que afligen a los más vulnerables. Sin embargo, el rostro de la Sábana Santa transmite una gran paz; este cuerpo torturado expresa una majestad soberana. Es como si dejara transparentar una energía condensada pero potente; es como si nos dijera: Ten confianza, no pierdas la esperanza; la fuerza del amor de Dios, la fuerza del Resucitado, todo lo vence. ¿Cómo es posible que el pueblo fiel quiera detenerse ante este icono de un hombre flagelado y crucificado?”, se preguntó el Papa, que añadió: “Porque el hombre de la Sábana Santa nos invita a contemplar a Jesús de Nazaret”. El Papa Francisco también dijo que el rostro de la Síndone tiene los ojos cerrados, que es el rostro de un difunto. “Pero sin embargo, misteriosamente nos mira y en el silencio nos habla”, agregó.

• Año 2015: Ostensión del 19 de Abril hasta el 24 de Junio: El Papa Francisco visitó Turín los días 21 y 22 de junio. El Papa pasó algún tiempo en la contemplación silenciosa de la Sábana Santa. En la Catedral, el domingo 21, el Papa Francisco paró para orar y meditar delante del icono. «Habla a nuestro corazón, que nos anima a escalar el Monte Calvario, a mirar a la cruz , para sumergirnos en el silencio elocuente.» – fueron sus palabras.

La historia del Pañólon asturiano: el Santo Sudario de Oviedo que cubrió el rostro de Jesucristo

El Santo Sudario de Oviedo se encuentra en la Capilla de San Miguel, también conocida como Cámara Santa de Oviedo, que a día de hoy pertenece a la catedral de la ciudad.

A principios de la Edad Media era una iglesia prerrománica separada cercana a la Torre de San Miguel.

La cámara, construida en la época en que el reino visigodo se desmoronaba, se convirtió en Patrimonio Mundial de la UNESCO en diciembre del año 1998.

Fue construida en el siglo IX como capilla de palacio para el rey Alfonso II de Asturias. Fue destruida en el siglo XIV y a continuación sustituida por la actual catedral gótica de Oviedo.

El Santo Sudario de Oviedo es una pieza de tela que mide 84 x 53 centímetros. Según los Evangelios (Juan 20, 6-7), es la mortaja en la que fue envuelta la cabeza de Jesús tras su muerte.

Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte”.

El sudario se expone al público solo tres veces al año. Se encuentra muy manchado y arrugado, con oscuras salpicaduras que no forman imagen alguna. Miles de peregrinos acuden a Oviedo para contemplarlo los días del Viernes Santo, la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz del 14 de septiembre y en su octava del 21 de septiembre.

El Santo Sudario de Oviedo es mencionado por primera vez en el año 570 d. C. por Antonino de Plasencia (Piacenza), que escribió que se encontraba en el monasterio de San Marcos, en Jerusalén.

La historia de los viajes del sudario empieza en Palestina en el año 614, cuando fue trasladado a Alejandría tras la invasión del rey persa sasánida Cosroes II.

Cuando el ejército persa alcanzó al norte de Egipto, el presbítero encargado de custodiar el sudario se lo llevó desde Alejandría hasta España.

En España pasó por Cartagena en primer lugar, después por Sevilla, y en el año 657 llegó a Toledo. Alcanzó finalmente Oviedo en torno al año 840. El 14 de marzo del año 1075, el rey Alfonso VI, su hermana y Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como El Cid, abrió el cofre que contenía la reliquia y la designó mediante acta oficial “El Sagrado Sudario de Nuestro Señor Jesucristo.”

Una datación controvertida

El carbono-14 es el método más popular para datar antiguos objetos y reliquias. Las pruebas realizadas al sudario se llevaron a cabo sobre tres muestras extraídas en abril de 1988. Los resultados obtenidos sugieren que el sudario data de un intervalo comprendido entre los años 1260 y 1390.

Según estos resultados es imposible que el sudario sea el original en el que fue envuelta la cabeza de Jesús. Pero en torno a estos datos existe una gran polémica.

Incluso entre la comunidad científica, estos resultados obtenidos en las pruebas de carbono-14 no se consideran razonables. Parece que el sudario podría haberse contaminado en el incendio del año 1532, lo que haría de la prueba del carbono-14 algo completamente inútil.

La catedral sufrió asimismo un atentado terrorista por colocación de dinamita en 1934, lo que podría haber afectado igualmente la datación del sudario.

La prueba del carbono-14 solo es fiable si las muestras no han sido contaminadas por suciedad o impurezas de épocas más recientes. Es un inconveniente habitual a la hora de datar antiguos tejidos.

Si la muestra no fue afectada por sustancias de épocas posteriores, los resultados de la prueba son válidos. Muchos investigadores no aceptan los resultados de la datación mediante carbono-14 del Sudario de Oviedo por la sencilla razón de que las muestras estaban contaminadas.

La historia del Sudario de Oviedo tiene tantos entusiastas como críticos. Mucha gente cree que se trata realmente del lienzo que cubrió el rostro de Jesús, pero la ciencia aún está buscando alguna prueba que pueda confirmarlo.

Un experto suizo en polen, Max Frei, ha intentado hallar pruebas botánicas. Al estudiar el Sudario de Oviedo encontró dos especies de polen típicas de la región de Palestina. También encontró una muestra de polen procedente del norte de África, lo que se ajustaría a la leyenda que narra los viajes de la reliquia.

En el año 1994, en el transcurso del Primer Congreso Internacional sobre el Santo Sudario de Oviedo, los investigadores decidieron analizar las muestras de sangre y linfa que impregnan el lienzo. Los resultados demostraron que el grupo sanguíneo de la persona que fue cubierta con esta tela era AB.

También descubrieron que las manchas sobre el tejido sugieren que cubría el rostro de un hombre con barba. Desgraciadamente, resultó imposible obtener más datos de la reliquia porque no hay forma de poder compararla con restos humanos u otros objetos que hubiesen pertenecido a este hombre.

El Sudario de Oviedo es uno de los más famosos del mundo después de la Sábana Santa de Turín, otro legendario lienzo vinculado a Jesús de Nazaret. Se desconoce si ambos sudarios pertenecieron al mismo hombre, si son originales y si realmente guardan relación con el Jesús de Nazaret de la historia.

No obstante, ambos sudarios siguen estando fuertemente vinculados a las creencias cristianas. A lo largo de los siglos, el Sudario de Oviedo se convirtió en un motivo popular tanto en la literatura como en poemas y canciones medievales españoles y portugueses.

Aunque se desconoce si es auténtico o no, continúa siendo una razón lo suficientemente popular como para atraer peregrinos a Oviedo. Es por tanto la leyenda que rodea al Sudario la que lo convierte en una de las reliquias más famosas e importantes del mundo.

nuestras charlas nocturnas.

Fuentes: La Vanguardia(M.Dominguez)/El Confidencial/CP(M.Prieto/M.Solá)/Aciprensa/

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