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Antídotos contra el catastrofismo climático…


(Un soldado ucraniano camina a través de un área boscosa cerca de Irpín el mes pasado)

The New York Times(E.Cantú)  —  Las vacaciones de primavera o de Semana Santa suelen servir para el descanso, la reflexión y, algunas veces, la contemplación de la naturaleza.

Pero la naturaleza, tal como la conocemos, vive presionada por el cambio climático y las consecuencias de las actividades humanas.

En Ucrania, la Reserva de la Biósfera del mar Negro es un refugio para miles de aves migratorias y otras especies raras. Ahora está bajo la ocupación del ejército ruso. Un reportaje de Emily Anthes examina el impacto de la guerra en distintos paisajes del mundo. “El medioambiente es la víctima silenciosa de los conflictos”, dice en la nota un especialista.

En Zipolite, una playa nudista del Pacífico mexicano que se ha vuelto muy popular para el turismo gay, hay preocupación de que con el aumento de los visitantes el lugar pierda su ambiente hippie y bohemio y se exploten en exceso los recursos naturales.

(Playa del Amor el año pasado, iluminada solo con la luz de las velas. En estos días, la cabaña de la playa tiene electricidad y, a menudo, utiliza luces de discoteca multicolores.)

Luego de dos años de encierro pandémico, es natural querer recuperar el tiempo perdido y lanzarse a viajar. Sin embargo, como recomendó Farhad Manjoo, uno de nuestros columnistas de Opinión, sería bueno “replantear la manera en que recorremos este planeta”. El turismo, escribió, “no debe regresar a nada parecido a su antigua normalidad derrochadora”.

Hace poco se dio a conocer un informe de Naciones Unidas sobre cambio climático que indica, entre otras cosas, que queda poco tiempo para tomar medidas más enérgicas y desacelerar el calentamiento del planeta.

El informe enfatiza que hay soluciones de bajo costo que son asequibles para los países y los individuos, algo que tal vez ayude a ver con menos desilusión el futuro del medioambiente.

“La gente está casi cansada de oír lo mal que está; la narrativa tiene que pasar a las soluciones”, comentó hace poco Alaina Wood, quien tiene 25 años y es una científica de la sustentabilidad que forma parte de una generación de jóvenes tiktokeros que buscan abordar el cambio climático con optimismo.

Para Wood y sus colegas el catastrofismo climático puede llevar al pesimismo y la inacción y, además, servir de excusa para no tomar responsabilidad por nuestro comportamiento.

Por cierto, aquí hay una buena noticia desde los confines del planeta: aunque las poblaciones de pingüinos en muchas partes del mundo están disminuyendo, en la parte oriental de la península Antártica los pingüinos de Adelia prosperan.

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“Es una constatación agradable de que en los lugares donde el clima no ha cambiado de manera tan drástica, las poblaciones de pingüinos tampoco lo han hecho”, dijo la científica a cargo de una expedición reciente al mar de Weddell.

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