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Ya existen vibradores NFT: ¿cómo sería exactamente el sexo en el metaverso?…


Smoda(A.Bulnes)/BBC News(A.Crawford/T.Smith)  —  En una escena de la primera temporada de Upload (Prime Video), la multimillonaria Ingrid le anuncia a su novio, Nathan, que su relación podrá ir un paso más allá porque se ha comprado un “traje sexual”.

Contexto: Nathan está muerto y vive (sí) en una especie de más allá digital al que uno puede “subir” su conciencia previo pago.

Allí, en un resort virtual de lujo, convive con otros difuntos, con avatares creados por inteligencia artificial, y las personas vivas que a través de unas gafas de realidad virtual pueden visitarlos: los asistentes de servicio al cliente y sus seres queridos aún vivos.

La serie nos muestra cómo son las relaciones sexuales en esta especie de metaverso ficticio: en el resort digital, vemos a Ingrid y a Nathan en la cama; en el mundo físico, nos encontramos a Ingrid metida en una bañera y enfundada en una especie de traje de neopreno grande —intuimos que lleno de sensores y tecnología háptica—, el famoso traje sexual, y con unas gafas de realidad virtual.

Todo es bastante ridículo.

La primera temporada de la serie se emitió en 2020, más de un año antes de que Mark Zuckerberg cambiase el nombre de su compañía de Facebook a Meta y anunciase a bombo y platillo el gran proyecto en el que están trabajando: su propio metaverso.

En el anuncio protagonizado por el propio Zuckerberg se ve a los distintos avatares de su universo virtual hacer cosas como ir a conciertos o charlar en una habitación. Cada uno de esos avatares son personas que en realidad están en su casa con unas gafas Oculus (las gafas de realidad virtual de Meta). Con esa inmersión, las personas podrán interactuar entre ellas sintiendo que están en el mismo lugar.

Una de las preguntas posibles es si estas interacciones podrán dar lugar a relaciones sexuales y, de hacerlo, qué forma tomarán. ¿Serán como en la escena de Upload o algo que resulte más atractivo?

Lo cierto es que ahora mismo en los metaversos no es posible mantener relaciones sexuales tal como las entendemos en el mundo físico.

Sin embargo, el sexo sí está presente en ellos. Antes del anuncio de Meta, el universo virtual que más había llegado al mundo mainstream era Second Life, fundada en 2003 y que durante un tiempo llenó titulares con las posibilidades que ofrecía una segunda vida en ese mundo paralelo.

En 2022, aunque está lejos de su época dorada, sigue existiendo y cuenta con más de 60 millones de usuarios activos. Y, según recogen varias crónicas, incluye numerosos espacios en los que los usuarios expresan y experimentan con su sexualidad y fantasías a través de sus avatares.

Second Life, sin embargo, no es un universo de realidad virtual (y no parece que lo vaya a ser próximamente), sino un mundo pensado para ver en una pantalla de ordenador.

En Second Life los usuarios que buscan sexo virtual encuentran esa satisfacción a través de la vista, viendo a su avatar o a otros, o a través del chat con el que esos avatares se comunican, tanto de texto como de audio.

No existe la inmersión que se logra a través de unas gafas y no contempla entre sus planes que sus usuarios se pongan en algún momento un traje que imite el tacto humano.

El sentido del tacto

Hace unas semanas, la empresa alicantina de juguetes sexuales Diversual anunció la primera colección de vibradores NFT, algo que dejó a muchas personas algo descolocadas.

“De momento, la experimentación de placer sexual, tal y como lo conocemos, en el metaverso no es posible y no sabemos si lo será algún día”, explica Ana Escudero, directora de comunicación y marketing de Diversual.

Sus vibradores NFT, por lo tanto, son ahora mismo tan solo objetos decorativos para metaversos como Decentraland o The Sandbox, ya que no existe un metaverso en el que “el avatar pueda masturbarse con un juguete erótico virtual ni tener un orgasmo”.

Aun así, Escudero cree que la evolución es imparable. “Hay investigaciones en marcha para desarrollar piel artificial que, colocada sobre nuestra piel, nos permite sentir lo que está sucediendo en realidad virtual.

También ya varios sitios de citas conocidos están trabajando en el desarrollo de la interactividad social, algo que podría cambiar la forma en que nos relacionamos en el futuro. En este contexto, podemos esperar que el placer sexual pueda experimentarse en el mundo virtual, pero aún estamos muy lejos de ello”, señala.

En todo caso, es necesario distinguir entre realidad virtual y metaverso, como apunta Laura Raya. La primera es “una tecnología capaz de crear entornos virtuales inmersivos y que ofrece la característica de presencia al usuario, lo que hace que psicológica y físicamente un usuario responda de manera similar en el mundo virtual que en el real”.

Un metaverso es un universo virtual paralelo al que no necesariamente se accede mediante realidad virtual, aunque sin ella tenga “una interfaz de usuario mucho más limitada”.

Mientras que la realidad virtual tiene aplicaciones en “en múltiples sectores, como el sanitario, educativo, el turismo, el marketing, el arquitectónico, el psicológico, el industrial o el entretenimiento”, el metaverso “es un entorno virtual que permite replicar las dinámicas sociales, industriales, profesionales… del ser humano, ampliando el concepto de internet”.

Teniendo esto en cuenta, se puede entender mejor que sí exista, por ejemplo, la pornografía en realidad virtual, pero que el sexo esté aún lejos de aparecer en los metaversos.

“En la pornografía en realidad virtual, la interacción con los avatares puede no limitarse al canal visual, sino incluir otros canales sensoriales como el tacto virtual, la kinestesia o el olor virtual… lo que puede ofrecer una experiencia virtual más interactiva y realista, teniendo el usuario una sensación de presencia mayor”, explica Raya.

Pero esto es distinto a la interacción entre avatares que tienen a usuarios al otro lado que simplemente están replicando interacciones en el mundo real: sexo en el metaverso sería conocer a alguien a través de un avatar, decidir mantener relaciones sexuales y sentirlas a través distintas tecnologías. No estamos todavía ahí.

Sexo vs. Seducción

Otro tema es el de si, aun siendo posible tecnológicamente, el metaverso peritiría el sexo.

La aversión de Facebook e Instagram a cualquier tipo de contenido que pueda ser considerado mínimamente sexual es muy conocida: además de no permitir pezones femeninos, ambas plataformas han llegado a impedir la publicación de obras de arte en las que aparece algún desnudo.

Con estos antecedentes y teniendo en cuenta que los avatares son personalizables quizá haya que preguntarse más por la seducción que por el sexo.

“Poder personalizar tu avatar al aspecto que a ti te gusta o elegir las características del avatar con el que relacionarte (bien sea con una persona al otro lado o un avatar creado con inteligencia artificial) puede potenciar la sexualidad”, explica Laura Raya, directora de los posgrados de Realidad Virtual de U-Tad.

“Programar conductas o activar dispositivos de tacto virtual de forma personalizada abre un mundo aún por desarrollar”, añade.

Por su parte, la sexóloga Ángela Aznárez señala que hay muchas formas distintas de experimentar placer y que encuentro virtual y real no tienen por qué ser lo mismo (y que ahí está la gracia). “Creo que son entornos que pueden fomentar tener experiencias nuevas y distintas a lo habitual y que sobre todo pueden ser interesantes para recrear algunas fantasías que en la vida real no se quieren llevar a cabo”, explica.

Acoso en Meta

Sin embargo, que el creador de Facebook quiera mantener su espacio las formas no significa que sus usuarios lo vayan a hacer.

Como mostró el relato de una periodista que contó que a los sesenta segundos en el metaverso de Meta otros avatares ya la estaban acosando verbal y sexualmente, ese universo no tendrá sexo, pero ya tiene un problema de acoso.

Laura Raya explica que la regulación en este sentido será necesaria. “El uso de la realidad virtual en el metaverso llega a hacer que el usuario se sienta como en la vida real, y responda física y psíquicamente como lo haría fuera del metaverso.

Es más, la sensación de que es un mundo virtual puede agravar conductas violentas. Permitir diferentes tipos de acciones sexuales sin control puede llevar a abusos sexuales en el metaverso con un alto impacto psicológico en el usuario real”, señala.

Sin embargo, que esto ya haya ocurrido en los primeros meses del metaverso significa que esa normativa, si existe, no está siendo muy efectiva.

En una entrevista en la newsletter Galaxy Brain de The Atlantic con el periodista Charlie WarzelWagner James Au, que lleva desde 2003 cubriendo Second Life (es básicamente un corresponsal) decía que, aunque en el equipo que desarrolla el metaverso de Meta hay exempleados de Second Life, había dos lecciones principales que parecían no haber aprendido de esos casi veinte años de experiencia en un mundo virtual: una, que si no fomentas la creación de una comunidad y no das herramientas y libertad a los usuarios para construir su mundo, se irán; otra, que es necesaria una normativa clara para evitar —o manejar— situaciones de acoso.

Meta no parece haberse tomado el tema todavía muy en serio, pero tendrá que hacerlo si quiere que su metaverso sea un lugar atractivo para los usuarios.

En cuanto a la presencia de sexo consentido en estos universos, Ana Escudero, de Diversual, opina que que los metaversos terminarán siendo «un reflejo de la realidad donde poco a poco tendremos la posibilidad de experimentar y realizar prácticas similares a las que podemos tener en el mundo físico y, por qué no, disfrutar de nuestra sexualidad».  

Laura Raya, por su parte, cree que sí habrá metaversos «orientados a ese contenido con sus propias normas y donde se permita». El metaverso de Meta no será uno de ellos.

Investigación de la BBC: la «peligrosa» app del metaverso que permite a menores acceder a contenido sexual

Algunas aplicaciones del llamado metaverso son de «diseño inherentemente peligroso» advirtió la Asociación Británica para la Prevención de la Crueldad contra la Niñez (NSPCC, por sus siglas en inglés), en respuesta a una investigación de la BBC.

Una reportera de la BBC que se hizo pasar por una niña de 13 años fue testigo de acoso sexual, exposición a material sexual y amenaza de violación en un mundo de realidad virtual.

La asociación defensora de la niñez manifestó estar «conmocionada e indignada» ante los hallazgos de la investigación.

El director de políticas de protección infantil online de la NSPCC, Angy Burrows, añadió que la investigación había descubierto «una combinación tóxica de riesgos».

La investigadora de BBC News -utilizando una app clasificada para uso de mayores de 13 años- visitó espacios de realidad virtual donde encontró avatares simulando tener sexo. Le mostraron juguetes sexuales, condones y se le acercaron varios hombres adultos.

El metaverso es el nombre con el que se denominan los juegos y las experiencias a las que tienen acceso las personas que se ponen cascos audiovisuales de realidad virtual. La tecnología, anteriormente limitada a juegos, podría ser adaptada para usos en varias otras áreas -desde el trabajo hasta la diversión, o conciertos y viajes cinematográficos.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, cree que podría representar el futuro de internet -hasta tal punto que recientemente rebautizó su red social Meta y la compañía ha invertido miles de millones en el desarrollo de su casco de realidad virtual Oculus Quest.

Se estima que ese casco -llamado ahora Meta Quest- posee más del 75% del mercado. Fue con uno de estos cascos que la investigadora de BBC news entró a explorar la app y parte del metaverso. La app, llamada VRChat, es una plataforma virtual online que los usuarios pueden explorar con avatares en 3D.

Aunque no está creada por Facebook, se puede descargar de una tienda de apps en el casco Meta Quest de Facebook sin verificación de la edad del usuario. El único requisito es tener una cuenta de Facebook.

Espacios sexualizados

La investigadora de la BBC creó un perfil falso para crear su cuenta y su identidad verdadera no fue verificada.

Una vez adentro de VRChat, hay cuartos en los que los usuarios se pueden reunir: algunos son inocentes y comunes y corrientes -como un restaurante de McDonald´s, por ejemplo- pero también hay bailes eróticos y striptease.

Los menores se mezclan libremente con los adultos.

Un hombre le comentó a nuestra investigadora que los avatares se pueden «desnudar y hacer cosas innombrables». Otros hablaban sobre «jugar roles eróticos».

Como resultado de la investigación de BBC News, la NSPCC afirmó que las mejoras a la seguridad online son un tema urgente.

Andy Burrows de la NSPCC nos dijo que lo que habíamos encontrado era «extraordinario».

«Son niños siendo expuestos a experiencias realmente dañinas y completamente inapropiadas», expresó.

Sostiene que es poco lo que las compañías de tecnología han aprendido de los errores cometidos con la primera generación de redes sociales.

«Este es un producto cuyo diseño es inherentemente peligroso, debido al descuido y negligencia. Estamos viendo productos que se lanzan sin ninguna señal de que la seguridad ha sido tenida en cuenta», reclamó.

Meta responde que tiene herramientas que le permiten a los jugadores bloquear a otros usuarios, y está examinando cómo hacer mejoras «a medida que aprende cómo las personas interactúan en estos espacios».

(En el espacio virtual se encuentran clubes de bailes eróticos y calabozos.)

BBC News también conversó con un activista de seguridad online que ha pasado varios meses investigando a VRChat y que ahora publica sus videos en YouTube.

Habló de menores que fueron acosados en la plataforma y forzados a participar en sexo virtual. Quiere mantener el anonimato por temor a represalias contra su familia.

Debido a que la realidad virtual implica tanta sumersión, explicó el activista, los niños en esas situaciones realmente tienen que replicar los movimientos sexuales.

Mi experiencia dentro de VRChat (Jess Sherwood, investigadora de la BBC)

(La investigadora de la BBC fue testigo del material sexual, insultos racistas y amenazas de violación en el metaverso.)

Me sorprendió la casi total sumersión en la que puedes esta en estos espacios. Empecé a sentirme como una niña otra vez. Así que cuando los hombres adultos empezaron a preguntarme por qué no estaba en la escuela y exhortándome a que participara en actos sexuales virtuales, me sentí mucho más perturbada.

VRChat definitivamente se sentía más como un parque para adultos que para niños. Muchos de los cuartos estaban abiertamente sexualizados con luces de neón rosadas, parecidas a las que encontrarías en el distrito de luz roja de Ámsterdam o en los lugares más sórdidos de Soho en Londres (zona de vida nocturna). Adentro se exhibían juguetes sexuales.

La música que amenizaba los cuartos y que puede ser controlada por los usuarios, añade a la impresión que ese no es un espacio apropiado para niños.

Todo en los cuartos produce una sensación inquietante. Hay personajes simulando actos sexuales en grupo en el piso, hablando entre ellos como niños que juegan a ser parejas adultas.

Es muy incómodo, y tus opciones son quedarte y mirar, pasar a otro cuarto donde podrías ver algo similar, o participar, lo que en muchas ocasiones me ordenaron hacer.

«Muy poca moderación»

Las personas cuya labor es observar los desarrollos de la realidad virtual también están preocupadas.

Catherine Allen dirige la empresa de consultoría Limina Immersive y actualmente está escribiendo un informe sobre la realidad virtual para el Instituto de Ingeniería y Tecnología en Reino Unido.

Señala que su equipo investigativo ha encontrado que muchas de las experiencia que han tenido en la realidad virtual son «divertidas y surrealistas», pero que otras han sido «bastante traumatizantes e inquietantes».

Describió un incidente en una app de Meta en la que se topó con una niña de 7 años.

Un grupo de hombres las rodearon a las dos y bromearon que las iban a violar. Catherine Allen dijo que tuvo que interponerse entre los hombres y la niña para protegerla.

«Es algo que no tenía por qué hacer, pero lo hice porque no hay moderación alguna, o aparentemente muy poca moderación».

Por su parte, VRChat dijo a la BBC que estaban «trabajando arduamente para convertirse en un lugar seguro y ameno para todos». Añadió que «el comportamiento depredador y tóxico no tiene cabida en la plataforma».

Organizaciones de protección aconsejan a los padres verificar las apps que sus hijos están usando en los cascos de realidad virtual y, en lo posible, utilizarlos ellos mismos para evaluar si son apropiadas.

Muchas apps permiten a los usuarios a «lanzar» simultáneamente sus experiencias a un teléfono o laptop, para que los padres puedan observar lo que está sucediendo al mismo tiempo en que el menor juega.

nuestras charlas nocturnas.

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