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La casa de atrás…


-Los escondidos-

– Otto Frank

annefrank.org  —  Otto Frank es más conocido como el padre de Ana. Sin él no hubiese sido publicado el diario de Ana y ni tampoco hubiese existido la Casa de Ana Frank. Pero Otto Frank es, por supuesto, mucho más que el padre de Ana: aquí se puede leer su historia.

Otto Frank es el segundo hijo de Michael Frank y Alice Betty Stern. La familia vive en Alemania y es judía liberal. Los Frank valoran y respetan las festividades y tradiciones judías, pero no siguen todas las leyes religiosas al pie de la letra.

El padre, Michael Frank, es el orgulloso propietario de un banco de negocios en Fráncfort del Meno. Después de su educación secundaria, Otto estudia por corto tiempo historia del arte en Heidelberg. Luego realiza pasantías en diferentes bancos y Macy’s (Nueva York).

Tras la repentina muerte de su padre en 1909, Otto vuelve a Alemania. Trabaja para una compañía que produce herraduras de caballos. A primera vista, la Primera Guerra Mundial no le afecta a Otto, hasta que en 1915 es llamado a filas. Forma parte de un ‘lichtmesstrupp», un grupo que analiza la procedencia del fuego de artillería enemigo.

Otto termina la guerra como teniente y obtiene una condecoración. Tras su regreso, comienza a trabajar en el banco de la familia.

(Otto (izquierda) y su hermano Robert al servicio del ejército alemán, durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918).)

Fuera de Alemania

A la edad de 36 años, Otto se casa con Edith Holländer. La pareja se asienta en Fráncfort del Meno y tienen dos hijas, Margot (1926) y Ana (1929). Es un período hermoso, pero la preocupación va creciendo. Alemania es un país en crisis, golpeado por la crisis económica mundial de 1929 y hay muchas personas que viven en una pobreza extrema. Hitler y su partido utilizan esos sentimientos de descontento y sus seguidores aumentan.

(Otto Frank y Edith Holländer se casan en Aquisgrán el 8 de mayo de 1925. La ceremonia tiene lugar en la sinagoga y la fiesta, cuatro días después, en el cumpleaños número 36 de Otto.)

Un nuevo comienzo en Ámsterdam

A principios de 1933, Otto y Edith toman la decisión definitiva de abandonar la Alemania nazi, debido a problemas de negocios y el creciente antisemitismo de Hitler y sus seguidores.

En los Países Bajos, Otto trabaja muchas horas para lograr afianzar su empresa y ganarse la vida. La evolución de los acontecimientos en la Alemania nazi sigue siendo un motivo de preocupación. Desde 1937 explora las posibilidades de crear una compañía en Gran Bretaña, pero al final no llega a concretarlo.

La situación financiera mejora cuando, a partir de 1938, Otto amplía la venta a hierbas y especias además de pectina. Esa segunda empresa recibe el nombre de Pectacon. Hermann van Pels iniciará sus tareas y se hace responsable de una parte de este trabajo.

Pero a la sensación de libertad llega a un abrupto final, cuando el ejército alemán invade los Países Bajos en mayo de 1940.

La emigración es imposible

Desde el 15 de mayo de 1940, los Países Bajos son un país ocupado. Las fuerzas de ocupación imponen medidas antisemitas una tras otra. Pronto, los nazis decretan que los judíos no pueden poseer desde ese momento ninguna compañía privada. Otto, con la ayuda de su personal y de Jan (el esposo de Miep Gies), logra mantener sus compañías fuera del alcance de los nazis.

En el curso de 1941, la situación se agrava: los hombres judíos son detenidos durante redadas y transportados al campo de concentración de Mauthausen. Entre esos hombres se encuentran conocidos y amigos de Otto. Después de algún tiempo, llegan noticias de sus fallecimientos.

Otto pone todo de su parte para que, con la ayuda de un viejo compañero, la familia pueda emigrar a los Estados Unidos y escapar así de la persecución. Pero no consigue todos los documentos necesarios y los intentos se vuelven imposibles cuando los Estados Unidos se involucran en la guerra. A partir de ese momento, se cierran las fronteras.

Un escondite 

En la primavera de 1942, Otto decide acondicionar un escondite en una parte vacía del inmueble de su compañía.  De ser necesario, ahí hay espacio para su propia familia y la familia de su empleado Hermann van Pels, porque caben un máximo de 7 personas. Otto les pregunta a sus empleados si cuidarían y les protegerían a él y a su familia en el caso de tener que pasar a la clandestinidad. Los cuatro asienten.

El refugio no está completamente terminado todavía cuando el 5 de julio de 1942, Margot recibe una citación para presentarse en un campo de trabajo en la Alemania nazi. Sin embargo, Otto y Edith no dudan ni un momento: y a la mañana siguiente se dirigen con Margot y Ana a el inmueble en Prinsengracht 263.

(La habitación de Otto, Edith y Margot Frank. Reconstrucción, 1999.)

La Casa de Atrás

A partir del 6 de julio de 1942, la familia Frank se esconde en el inmueble de la compañía en la calle Prinsengracht. Una semana más tarde, se une a ellos la familia van Pels y, en noviembre de 1942, el octavo escondido, Fritz Pfeffer.

Según el diario de Ana, Otto continúa preocupado por los pormenores de la compañía. Cuando representantes de relaciones comerciales de Fránfort visitan la compañía  para una discusión de negocios, Otto escucha desde el escondite con la oreja en el suelo lo que se está discutiendo en la oficina de abajo.

Cuando no está ocupado con preocupaciones de los negocios, Otto lee, según Ana, los libros de Charles Dickens, con un diccionario al lado. Ana: «También algo de latín, nunca lee novelas, pero sí le gusta leer las descripciones serias  y secas de personas y países.»

Otto, un pacificador

Otto se siente responsable de la atmósfera en la Casa de Atrás y actúa como mediador en muchas de las grandes y pequeñas rencillas entre los escondidos. «Habíamos pensado que vivir con la familia de mi colega en nuestro escondite haría esta situación menos monótona, pero no nos habíamos percatado de los muchos problemas que podrían surgir como consecuencia de las diferencias de carácter y opiniones».

En su diario, Ana escribe: ‘Estoy mareada por la cantidad de palabrotas que han volado en este último mes en esta honorable casa. Papá anda por la casa con los labios apretados. Cuando alguien lo llama, se espanta un poco, por miedo a que nuevamente lo necesiten para resolver algún asunto delicado.  (…) Francamente, a veces ya ni sé con quién estamos peleados o con quién ya hemos vuelto a hacer las paces.”

La protectora Miep Gies recuerda a Otto en la Casa de Atrás como «tranquilo, el maestro de los jóvenes, el más lógico, el que establecía el equilibrio. Era el líder, el que cuidaba de todo».

(Después del desembarco de los Aliados, el 6 de junio de 1944 en Francia, Otto Frank mantiene su recorrido marcado en un mapa.)

Otto ve a su esposa e hijas por última vez

La clandestinidad llega a su fin abruptamente el 4 de agosto de 1944 cuando agentes holandeses, dirigidos por el oficial SS-Hauptscharführer Karl Josef Silber Bauer, inesperadamente irrumpen en la Casa de Atrás. El escondite es descubierto. Otto y los demás escondidos son arrestados. Otto se siente culpable de que Johannes Kleiman y Victor Kugler también sean detenidos.

Después de unos días en la cárcel, Otto y los demás son trasladados al campo de tránsito de Westerbork. Son alojados en las barracas de castigo, hombres y mujeres separados. Durante el día, Otto debe trabajar. No se conoce con exactitud qué tipo de trabajo hacía, pero en la noche puede ver a Edith, Margot y Ana.

Después de sólo unas semanas en el campo de tránsito de Westerbork, Otto y los demás son trasladados el tren hacia el este. Es el último tren que sale desde Westerbork al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. Los presos están hacinados en vagones para transportar ganado, sin alimentos suficientes y con un pequeño barril como retrete.

Al cabo de un viaje de tres días, el tren llega en Auschwitz-Birkenau. En el andén, los hombres y las mujeres son separados.. Es la última vez que Otto ve a su esposa e hijas.

Peso de 52 kilos

Después de la separación en el andén de Auschwitz-Birkenau, los hombres de la Casa de Atrás permanecen juntos. Otto es asignado en primer lugar al trabajo fuera del campo en el «Komando Kiesgrube» y debe trabajar en un pozo de grava.  Dicha grava es utilizada para proyectos de construcción. Luego es enviado a trabajar al ‘Kommando Strassenbau’, que construía caminos en las afueras del campo.  El clima helado hace imposible seguir trabajando fuera, por lo cual, Otto debe realizar trabajos menos pesados, como pelar patatas.

Otto cuenta con mucho apoyo de Peter van Pels, quien, gracias a su trabajo en la sección postal del campo, a veces puede conseguir algún que otro alimento adicional. También los amigos del campo le brindan apoyo. Cuando Otto se encuentra decaído o ha sido golpeado, los demás prisioneros lo asisten. Con la ayuda de un médico neerlandés pasa a una barraca para enfermos.

Ante el avance de las tropas soviéticas que se encuentran cada vez más cerca,  los líderes del campo evacúan  Auschwitz. Todo aquel que pueda caminar debe marchar. Otto permanece en la barraca para enfermos. Está demasiado débil, pesa sólo 52 kilos y no está en condiciones de marchar.

La pregunta principal de Otto: ¿Estarán aún vivas Ana y Margot?

Otto espera que los prisioneros que se han quedado en el campo sean fusilados, pero no es el caso. El 27 de enero de 1945 las tropas soviéticas ingresan al campo. Otto considera como un milagro estar vivo.  «He tenido mucha suerte y buenos amigos», escribe a su madre el 18 de marzo.

En cuanto Otto se siente lo suficientemente fuerte, lo únicio que quiere es volver a los Países Bajos. Como todavía se combatía en grandes partes de Europa, tiene que hacer un largo rodeo. En Odessa (en ese entonces la Unión Soviética, ahora Ucrania) sube junto a cientos de otros supervivientes en el barco «Monowai”, que navega rumbo hacia Marsella (Francia).

(Carte de Rapatrié, Otto Frank necesitó este documento para viajar desde Auschwitz (Polonia), a través de Marsella (Francia) hacia Ámsterdam (Países Bajos).)

Durante ese largo viaje, Otto escucha de Rosa de Winter, quien estuvo prisionera con Edith en Auschwitz, que su esposa murió en el campo. A partir de ese momento, todas sus esperanzas están puestas en encontrar a sus hijas. ¿Estarán aún vivas Ana y Margot? El 3 de junio de 1945, 10 meses después de su detención, Otto regresa a Ámsterdam. Para su gran alivio, todos los protectores de la Casa de Atrás han sobrevivido a la guerra. Otto se muda a la casa de Jan y Miep Gies.

Otto recibe el diario de Ana

La esperanza que Ana y Margot hayan sobrevivido a los campos de concentración llega a su fin en julio de 1945. Otto conoce a las hermanas Brillleslijper, quienes estuvieron prisioneras junto a sus hijas en Bergen-Belsen. Ellas le cuentan acerca de esos últimos meses de vida miserable y las muertes de Ana y Margot como resultado de la enfermedad y el agotamiento.

En cuanto Miep recibe esta terrible noticia, le hace entrega a Otto de los diarios de Ana. Al principio es incapaz de leerlos, pero cuando comienza por fin, queda cautivado por los textos.

Otto transcribe algunas partes y se las envía a familiares y amigos. Algunos de ellos le instan a publicarlo, pero esa tarea es más fácil de decir que de hacer. Con la guerra aún tan cercana, la mayoría de la gente prefiere mirar hacia delante en lugar de hacia atrás.

Finalmente, Otto encuentra un editor, y dos años después de la guerra, se publica «El diario de Ana Frank». «Cuán orgullosa hubiese estado Ana, si hubiese podido vivir esto», comenta Otto acerca de aquella primera edición. Rápidamente se traduce al francés, inglés y alemán.

Ámsterdam duele mucho

A pesar de sus amigos leales y el éxito del libro en los Países Bajos, Ámsterdam está demasiado conectada con el dolor y las ausencias para Otto. En 1952 se muda a Basilea (Suiza). Un año más tarde, Otto se vuelve a casar en Ámsterdam con Fritzi Geir. Fritzi tiene una hija, Eva, que al igual que Ana nació en 1929.

Otto permanece estrechamente vinculado a través de los altibajos que sufre la Fundación Casa de Ana Frank. Dicha fundación se establece con el objetivo de conservar el inmueble de Prinsengracht 263 y la Casa de Atrás. Por supuesto, Otto está presente en la inauguración de la Casa de Ana Frank el 3 de mayo de 1960. En aquel momento, sólo acierta a decir apenas unas palabras, porque la emoción lo supera.

En los años siguientes, Otto es el promotor de las Conferencias Internacionales de la Juventud en Ámsterdam. Durante estas conferencias, en las cuales Otto está  presente, los jóvenes discuten sobre temas tales como «¿No hay lugar para la religión en el mundo moderno?». (1966), «Las protestas juveniles’ (1967) y «La juventud y los derechos humanos» (1968).

(Otto en el ático de la Casa de atrás, horas antes que se realizara la apertura oficial de la Casa de Ana Frank el 3 de mayo de 1960.)

Lucha por la reconciliación y los derechos humanos

Muchos lectores del diario de Ana toman contacto con Otto. Con algunos de ellos se intercambia por un largo período correspondencia, otros son verdaderos amigos de Otto y Fritzi. Sobre esas cartas Otto describe: «Al final suelo escribir: «Espero que el libro de Ana tenga sus frutos en tu futuro, para que en la medida de lo posible, en tu entorno, trabajes para el acercamiento y la paz.»

Otto muere el 19 de agosto de 1980. Poco antes de su muerte, dice en una entrevista: «Ahora tengo casi noventa años y mis fuerzas se van debilitando. Pero la tarea que he recibido de Ana me da nuevas fuerzas para luchar por la reconciliación y los derechos humanos en todo el mundo».

– Edith Frank

Aquellos que lean el diario de Ana Frank conocen a su madre, Edith Frank, superficialmente. ¿Quién fue Edith? ¿Cómo era como madre? y ¿qué fue lo que le pasó durante la guerra?

El 16 de enero de 1900, Edith Holländer nace en Aquisgrán, ciudad alemana situada cerca de la frontera holandesa. Es el cuarto hijo de una familia judía acomodada.  Sus padres tienen una empresa familiar dedicada al comercio de chatarra y metales viejos, maquinarias y partes de las mismas, calderas de vapor, otros aparatos y productos semiterminados.

Edith crece sin preocupaciones, hasta que su hermana mayor Bettina fallece. La causa de su muerte es desconocida. Edith tiene entonces catorce años y se enfrenta duramente a la muerte. Sin embargo, logra recuperarse, termina la escuela secundaria y luego trabaja unos años en el negocio de la familia.

(Edith Holländer cuando era una joven mujer, en traje de noche, aproximadamente en 1920.)

Boda con Otto Frank

A partir de ese momento las fotos dan una impresión de las fiestas y cenas, las prácticas de tenis con sus amigos y sus vacaciones junto al mar. Esta imagen también se refleja en el diario de Ana.

Edith conoce a Otto Frank en la fiesta de compriso de Hortense Rah Schott: quien es amiga de Edith y de Herbert, el hermano de Otto Frank. Más tarde, Edith se reencuentra con Otto, esta vez durante unas vacaciones en la ciudad italiana de San Remo. Se enciende la chispa amorosa y dos meses después de esas vacaciones, la pareja se casa por civil en Aquisgrán, el 8 de mayo de 1925 y cuatro días más tarde, el día del cumpleaños  número 36 de Otto, también en la sinagoga en Aquisgrán.

La pareja se muda a una nueva vivienda en el distrito de Fráncfort del Meno Allí nace el 16 de febrero de 1926 su primera hija, Margot. Tres años más tarde, Ana. Para Edith, es un período feliz: «También para nosotros los años en la calle Marbachweg están entre nuestras mejores épocas», escribe al final de 1937, en una carta a su antigua joven vecina en Fráncfort.

La crisis económica y el creciente antisemitismo 

Pero las nubes oscuras aparecen por encima de Alemania: la crisis económica golpea los negocios bancarios de Otto y el creciente antisemitismo no augura nada bueno. El antisemitismo es alimentado por Adolf Hitler, echándole la culpa a los judíos de los problemas en Alemania. Él atrae más y más seguidores y obtiene más influencia.

En 1933, el año en que Hitler llega al poder, Edith y Otto toman una decisión difícil: dejar su patria y emigrar a los Países Bajos. La pareja encuentra una vivienda en la calle Merwedeplein en Ámsterdam. Edith se centra en el hogar, mientras que su marido se dedica a su nuevo negocio, especializado en el comercio de pectina. Aunque a Edith le resulta difícil asentarse en los Países Bajos.

La violencia en la “Noche de los cristales rotos” (Kristallnacht

Asímismo, los negocios no van tampoco muy bien.  En una carta a un amigo en Buenos Aires escribe Edith que Otto estudia la posibilidad de iniciar una empresa en el Reino Unido. “Otto trabaja duro para un negocio inglés, todavía no sabemos si va  funcionar, tal vez podamos mudarnos más lejos». El «negocio inglés» se desvanece en 1937. Pero la decisión de vender, además de la pectina, hierbas y especias para carnes, ayuda a mejorar la compañía.

Familiares de Edith que aún quedaban en Aquisgrán sufren la violencia y destrucción de cerca durante la Kristallnacht en 1938. Los nazis destruyen miles de sinagogas, tiendas judías y arrestan a 30.000 hombres judíos y los  envían a campos de concentración. Su hermano Julius escapa de una detención, porque luchó con el ejército alemán en la Primera Guerra Mundial y allí resultó herido.

Pero Walter, otro hermano de Edith, es detenido y encarcelado por un período breve en un campo de concentración. Finalmente, ambos hermanos pueden emigrar a Estados Unidos, a través de los Países Bajos. La madre de Edith, Rosa Holländer-Stern, llega a los Países Bajos en marzo de 1939  para vivir con la familia Frank.

Fallece la madre de Edith

Todas las esperanzas de Edith y Otto de estar seguros en los Países Bajos se desvanecen con la invasión alemana en mayo de 1940. Intentos desesperados con la ayuda de Julius y Walter de emigrar a los Estados Unidos fueron en vano.

En enero de 1942, fallece la madre de Edith, quien ya estaba gravemente enferma, desde hacía un tiempo. En los anuncios, Otto y Edith Frank agradecen por todo el cariño recibido en ese momento.

(Agradecimiento publicado en el Boletín semanal judío por Otto y Edith por todo el apoyo recibido, después de la muerte de la madre de Edith.)

Edith pasa a la clandestinidad

Cuando el 5 de julio de 1942 Margot recibe una citación para presentarse a trabajar en la Alemania Nazi, Otto y Edith deciden esconderse al día siguiente. Están ya preparados, pues una parte vacía (la Casa de atrás) de la compañía de Otto ha sido amueblada como escondite. Más de dos años, Edith vivirá en ese lugar, con una rebelde Ana y una pensativa Margot.

En el escondite, a menudo se enfrenta Edith con su hija Ana. Lo cual cuenta Ana sin restricciones en su diario. Al mismo tiempo, Ana se da cuenta de que sus argumentos tienen que ver con el ambiente de encierro en el que vive. Y logra hacerlo más vivible «Por lo general, intento cerrar la boca cuando me irrita, y ella hace lo mismo también. Como resultado, la situación ha mejorado notablemente.»

Edith era «una madre excelente»

Según Otto, Edith sufría mucho las discusiones con Ana. «Por supuesto, me preocupaba que mi esposa y Ana no pudieran llevarse bien. En realidad, ella era una buena madre, para quien sus hijas estaban por encima de todo. A menudo se quejaba que Ana estaba siempre en su contra.hiciera Edith lo que fuere, pero se consolaba sabiendo que Ana confiaba en mí.»

En la Casa de atrás Edith sufrió mucho. Según Miep Gies, una de las protectoras, padecía de un sentimiento de desesperación. «Aunque todos estaban contando los días que faltaban para la llegada de los Aliados, haciendo planes sobre lo que harían cuando la guerra hubiera terminado, me confesó que ella estaba profundamente avergonzada del hecho de que creía que nunca llegaría el fin.»

La Casa de atrás ha sido descubierta 

El 4 de agosto de 1944, irrumpen agentes holandeses, encabezados por el oficial de la SS-Hauptscharführer Karl Josef Silber Bauer, la policía secreta de los nazis,  en el escondite y detienen a todas las personas escondidas y a dos de sus protectores. Después de un paso por la cárcel en Ámsterdam, Edith termina en el campo de tránsito de Westerbork.

Como castigo, Edith con sus hijas deben desarmar viejas baterías para su reutilización, un trabajo sucio e insalubre. Según otra prisionera, Rosa de Winter, en Westerbork, Edith estuvo «silenciosa y, por así decirlo, inmóvil»

A principios de setiembre los nazis deportaron a Edith con su familia al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. Madre e hijas permanecen juntas y están más unidas que nunca. Cuando, temporalmente, Margot y Ana son alojadas en una barraca apartada, porque sufren de sarna,  Edith cava un agujero con dos compañeras prisioneras, para poder pasarles algunos alimentos adicionales.

Edith es separada de sus hijas

A finales de octubre, Edith es separada de sus hijas Margot y Ana son trasladadas al campo de concentración de Bergen Belsen. Edith permanece en Auschwitz-Birkenau. Y encuentra en Rosa de Winter una compañera para conversar, ya que Rosa también había sido separada de su hija. «Tratamos de consolarnos mutuamente y nos hicimos amigas, estábamos preparándonos para lo peor».

Edith está enferma, tiene fiebre alta y termina en la barraca de enfermas. Rosa de Winter describió la última vez que vio a Edith. «Una mañana llegan nuevos pacientes. De repente reconozco a Edith, que viene de otra área de enfermos. Es sólo una sombra. Unos días más tarde fallece, totalmente agotada».

Edith Frank murió el 6 de enero de 1945, tres semanas antes de la liberación de Auschwitz-Birkenau.

– Margot Frank

Margot Frank es conocida como la «hermana de» y está a la sombra de Ana. La imagen que existe de ella se basa, sobre todo, en la mirada crítica de Ana. ¿Cómo la veían otros? y ¿qué se conoce sobre su vida?

Margot Betti Frank nace el 16 de febrero en Fráncfort del Meno. Es la primera hija de Otto y Edith Frank. Edith, su orgullosa madre, lleva todas las anotaciones en el libro de bebé: desde los los regalos hasta la primera vez que dijo «mamá» y sus primeros pasos. Según Kathi, quien ayudaba en su casa, Margot es una «princesa»: educada y cuidada.

Margot comienza su etapa escolar en Alemania. «Era muy afanosa», escribió su maestra en su primer boletín. A los 7 años, Margot llega a los Países Bajos. Sus padres deciden que lo mejor para ella es asistir a una escuela primaria regular holandesa.

En los boletines se puede observar como Margot aprendió rápidamente su nuevo idioma. Ya al final del año escolar recibe una calificación de 3 en una escala de 5. Y al final de la escuela primaria tiene 4 en la escala de 5.

(Margot Frank, 1926.)

“Tiempos angustiantes”

Después de la escuela primaria, Margot ingresa al Liceo de Señoritas, donde también es una alumna sobresaliente. Sus boletines tienen, en su mayoría, cifras de ocho y nueve. Sus habilidades están en las ciencias exactas, en matemáticas tiene una puntuación de 9. Según su compañera de la escuela, Jetteke Frijda, Margot  era ‘la mejor en todo, pero muy modesta. Podías confiar en ella y pedir su ayuda. Margot hablaba poco sobre ella misma, era muy introvertida’.

En el segundo año, su profesora de inglés propone un intercambio de correspondencia con estudiantes en los Estados Unidos. Margot empieza a escribirse con Betty Ann Wagner. En su carta de fecha 27 de abril de 1940 demuestra su preocupación por la amenaza de guerra: «Solemos escuchar la radio, porque estos son tiempos angustiantes. No nos sentimos seguros, porque somos vecinos directos de Alemania y este es sólo un pequeño país». Debido a la invasión alemana, dos semanas más tarde, esta será su única carta.

(Otto, Edith y Margot, 1928.)

Margot Frank recibe una citación para presentarse a un campo de trabajo

Desde mayo de 1940, los nazis ocupan los Países Bajos. Las medidas antisemíticas limitan la vida de los judíos en los Países Bajos. Después de las vacaciones de verano de 1941, Margot debe abandonar el Liceo de Señotitas y cambiarse a la  escuela secundaria judía.

Hetty Last, una compañera de Margot en el Liceo de Señoritas recuerda que Margot varias veces esperaba con su bici en las puertas del Liceo de Señoritas, cuando ya no asistía ahí. «Creo que echaba de menos a su vieja escuela y a sus amigos no judíos»Cuando ya nos les estaba permitido practicar deportes a los judíos, Margot debe abandonar tenis y sus prácticas de remo.

El primer boletín de Margot del Liceo Judío no es ninguna sorpresa el 3 de julio de 1942. Ana escribe en su diario: «Espectacular, como de costumbre. Si cum laude fuera una clasificación de nuestro colegio, estoy segura que ella la tendría, es ¡tan inteligente!».Dos días más tarde, la vida de Margot cambia rotundamente, cuando recibe una citación para un campo de trabajo. Sus padres temen por su vida y decidin esconderse al día siguiente.

(Los judios convocados al Zentralstelle für jüdische Auswanderung reciben este formulario. Allí está detallado lo que pueden llevar consigo. Por ejemplo: un traje y botas para trabajar. Además, se especifica cuándo deben partir, 16 de julio de 1942.)

Profesión soñada enfermera neonatóloga

A partir del 6 de julio de 1942, Margot junto con sus padres y Ana se esconden en una parte desocupada del inmueble de la compañía de su padre. Comparte una habitación con su hermana. Una semana más tarde, la familia Van Pels se une a ellos, y en noviembre, Fritz Pfeffer. Allí estarán las ocho personas escondidas en dos plantas Desde el momento en que Fritz Pfeffer llega, Margot duerme en la habitación con sus padres. Para una joven de dieciséis años la situación no será fácil.

Margot trabaja arduamente en la Casa de atrás. En su diario, Ana hace una lista impresionante de todo lo que Margot aprende y lee: «inglés, francés, latín por correspondencia, taquigrafía inglesa, alemana y holandesa, mecánica, trigonometría, geometría, geometría del espacio. física, química, álgebra, literatura inglesa, francesa, alemana y holandesa, contabilidad, geografía, historia, contemporánea, biología, economía, lee de todo, preferentemente libros sobre religión y medicina»

Asímismo brinda lecciones de neerlandés a Fritz Pfeffer. Margot se ve a sí misma como enfermera neonatóloga en Palestina.

(Una foto escolar de Margot Frank en el Liceo judío, diciembre de 1941.)

Sola en la Casa de atrás

De las anotaciones en el diario de Ana se puede concluir que Margot también llevaba un diario. «Anoche, Margot y yo estábamos recostadas en mi cama. Había poquísimo espacio, pero por eso justamente era divertido. Me preguntó si podía leer mi diario a veces. ‘- Algunas partes sí’, le contesté y le pedí el suyo. Me dejó que lo leyera.»El diario de Margot no ha sido conservado.

Según la protectora Miep Gies, Margot es muy callada y retraída en la Casa de atrás.  Qué tan sola se siente se vuelve claro cuando Ana y Peter se enamoran. Cuando Ana sospecha que su hermana también siente algo por Peter, Margot lo niega. En una nota a Ana le escribe: «Lamento un poco no haber encontrado nadie aun, y seguro que por el momento tampoco encontraré a nadie, con quien podría hablar de lo que pienso y siento.»

«Margot lloraba en silencio»

Las personas escondidas lograron mantenerse fuera de las manos de los nazis durante más de dos años, pero el 4 de agosto de 1944 el destino se truncó. Los agentes holandeses, dirigidos por SS-Hauptscharführer Karl Josef Silberbauer, irrumpen en la Casa de atrás y arrestan a los ocho escondidos y dos de los protectores. Según el protector Victor Kugler, que presenció el arresto, ‘Margot lloraba en silencio.’

Después de pasar por el campo de tránsito de Westerbork, las ocho personas escondidas llegan al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. En el andén, los hombres y las mujeres son separados.

Tifus

En Auschwitz-Birkenau, Margot y los otros prisioneros deben retirar hierba o cargar piedras. Los líderes del campo organizan regularmente selecciones: aquellos que son aptos para trabajar, según los médicos nazis, son deportados a la Alemania nazi; los prisioneros enfermos o severamente debilitados son asesinados en la cámara de gas.

Margot y Ana son parte de un grupo que será llevado en el tren al campo de concentración de Bergen-Belsen en la noche del 1 de noviembre. Después de un duro viaje llegan a ese campo superpoblado.

Las condiciones en Bergen-Belsen son terribles, hay poca comida y las condiciones higiénicas son malas. Las enfermedades infecciosas se propagan. Margot y Ana se contagian de tifus Otra prisionera Rachel van Amerongen-Frankfoorder recuerda: “Tienen esos rostros fantasmas, esa piel sobre hueso. (…) Se las veía realmente morir, a ambas, junto a otros «.

Margot Frank, al igual que su hermana Ana, sucumbe por su enfermedad, tifus, en febrero de 1945, dos meses antes de la liberación del campo a cargo de soldados británicos.

– Hermann van Pels

Hermann van Pels se oculta con su familia el 13 de julio de 1942 en la Casa de Atrás. El diario de Ana brinda una imagen de él como si fuera un fumador empedernido, bromista y con profundo conocimiento de la política. Aquí se puede leer sobre la historia de Hermann.

Hermann van Pels proviene de la ciudad alemana de Osnabrück. La familia de su padre es originaria de Groninga (Países Bajos). Y por lo tanto, Hermann tiene la nacionalidad holandesa.

El 25 de diciembre de 1925 Hermann se casa con Auguste Röttgen. No se conocen detalles de cómo se conocieron. Apenas un año más tarde nace su hijo Peter. Desde 1932 Hermann trabaja como representante de la compañía de su padre. Esa compañía se dedica a insumos necesarios para carnicerías.

En 1937, Hermann y Auguste deciden abandonar Osnabrück. Pues en la Alemania antisemita de Hitler no ven ningún futuro. Hermann y Auguste optan por los Países Bajos. Finalmente en los años siguientes el padre, hermano y tres hermanas de Hermann se mudan a Ámsterdam. La familia van Pels vive cerca a la familia Frank.

(Una postal de Osnabrück en los años treinta. La familia van Pels vivió desde 1930 hasta su traslado a Ámsterdam en 1937 en la calle Martinistraße número 67a.)

Especialista en especias

En Ámsterdam, Hermann establece con su cuñado una compañia dedicada al comercio textil. A principios de 1939 termina su trabajo allí y se convierte en empleado de Otto Frank. Sus conocimientos sobre especias para carnes y embutidos es fundamental para la segunda compañía de Otto: Pectacon. Pectacon se especializa en la comercialización de hierbas, especias, y más tarde también en sustitutos de las mismas.

En la primavera de 1942, Hermann van Pels y Otto Frank comienzan a acondicionar un escondite. En la parte vacía posterior del inmueble comercial hay espacio suficiente para dos familias. Una semana después que la la familia Frank se ocultara en la Casa de atrás, los siguen la familia van Pels.

Fumador empedernido

Hermann conoce un carnicero en quien confiar, donde los protectores pueden conseguir salchichas y carne para los escondidos. En un pedazo de papel anota la lista de compras y, a continuación, Miep retira el pedido.

Al igual que Otto Frank, Hermann se mantiene involucrado en la compañía. Por las noches y durante el fin de semana revisa, a menudo, la correspondencia mercantil.  Según Ana también busca mucha información en enciclopedias y le gusta leer libros sobre medicamentos, detectives e historias románticas.

Los cigarrillos son muy importantes para Hermann. Si no hay cigarrillos en la casa, se pone de pésimo humor, según Ana. No es difícil de imaginar cuál será un regalo de San Nicolás para Hermann: recibe un cenicero.

(Hermann y Auguste van Pels (izquierda) camino a la boda de Miep Santrouschitz y Jan Gies, 16 juli 1941.)

Autorretrato

Si no está de mal humor, Hermann es el bromista de la Casa de atrás. Ana anota en su diario, regularmente, los chistes que cuenta, tales como: «¿Quien es negro, se sienta en el techo, tiene dos patas y hace silbidos? El ayudante del deshollinador.»

Además de las bromas, Hermann «tiene conocimientos profundos de la política”. Solo no debes contradecirle, ya que se volverá en tu contra. Ana lo encuentra bastante arrogante.

Después del Día D, Hermann van Pels y Otto Frank son optimistas. Esperan que el avance de los aliados se ejecute correctamente y que los Países Bajos en octubre de 1944 ya sea un país libre. Aunque la realidad resulta ser diferente.

Imposible de sobornar

El 4 de agosto de 1944, la policía nazi Sicherheitsdienst irrumpe en el edifiicio de la calle  Prinsengracht. Los agentes holandeses, dirigidos por oficial SS-Hauptscharführer Karl Josef Silberbauer, descubren y arrestan a los ocho escondidos y dos de los protectores.

Según Otto, Hermann realiza un último intento de sobornar a Silber Bauer. Le pregunta si quiere liberar a los escondidos contra pago,  pero Silberbauer no lo acepta. Después de unos días en la cárcel, Hermann y los demás fueron trasladados al campo de tránsito de Westerbork.

Hermann y Peter permanecer juntos

En Westerbork, hombres y mujeres son separados. Durante el día, Hermann debe trabajar, se desconoce cuál tipo de trabajo hacía, pero en la noche puede ver a Auguste y Peter.  Su mayor temor se convierte en realidad cuando el 3 de septiembre de 1944 debe ser trasladado hacia el este.

La familia viaja junta en un atiborrado vagón de transporte de animales, con decenas de otros presos. Tres días después el tren se detiene, han llegado al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. En el andén, Hermann y Auguste son separados.  Peter permanece con él.

Asesinado en la cámara de gas

Los doctores nazis determinan durante la selección que Hermann es capaz de realizar trabajo forzoso. Junto con Otto Frank y Fritz Pfeffer debe hacer el trabajo pesado en la construcción de la carretera, en las afueras del campo. Ahí se lastima la mano y debe permanecer en la barraca.

Otros prisioneros han declarado después de la guerra que los guardias enviaron a Hermann en octubre de 1944, a las cámaras de gas.  Allí es asesinado. Hermann van Pels tenía 46 años de edad.

– Auguste van Pels

‘Activa, jovial, coqueta y, a veces, hasta linda’, así la describe Ana, en su diario, a Auguste van Pels. Auguste van Pels tiene 41 años cuando junto a su esposo Hermann y su hijo Peter entra en la Casa de atrás. ¿Quién fue Auguste van Pels?

Auguste Röttgen contrajo matrimonio en 1925 con Hermann van Pels y obtuvo así la nacionalidad holandesa. La pareja se instala en la ciudad alemana de Osnabrück, donde vive la familia de Hermann. En noviembre de 1926 nace su primer y único hijo: Peter.

El creciente antisemitismo preocupa demasiado a Auguste y Hermann. No creen que tengan futuro en la Alemania nazi y deciden mudarse a Holanda en 1937.

En Ámsterdam encuentran una casa cercana a la de la familia Frank. No se sabe a ciencia cierta cómo se conocieron las familias Frank y Van Pels. Sí es un hecho que Hermann es contratado por sus conocimientos en especias en la compañía de Otto Frank. Auguste se dedica al cuidado del hogar. Eso significa que también se ocupa de ingresos adicionales, pues alquilan una parte de su vivienda a inquilinos, con el fin de ganar algo de dinero extra.

(Auguste van Pels con su madre y cuatro hermanas; Probablemente, Auguste es quien está en el extremo derecho.)

Auguste, «la reina de la cocina»

A principios de 1942, Otto Frank y Hermann van Pels empiezan a preparar el lugar del escondite en una parte desocupada del inmueble comercial. Hay espacio suficiente para ambas familias. Una semana después que la la familia Frank se ocultara en la Casa de atrás, lo siguen también la familia de Van Pels. A Ana le causa gracia cuando llegaron, pues Auguste traía un orinal en una caja de sombrero. «Sin mi orinal para la noche no me siento como en casa» añadió, según Ana.

Auguste es, según Anne, «la dedicada ama de casa» de la Casa de atrás. Generalmente cocina y hace todo lo posible para preparar una sabrosa comida. Lo cual no es fácil en tiempos de escasez. Ana escribe que «el trabajo como reina de la cocina la tiene harta», pero lo sigue haciendo para mantenerme ocupada. Además aprende inglés, holandés y le gusta leer biografías y novelas.

(Auguste, aproximadamente en 1920.)

Discusiones en tono elevado

Del diario de Ana es posible formarse una imagen de Auguste y su esposo Hermann que discutían continuamente, pero luego se reconciliaban pronto. Así fue que tuvieron una acalorada discusión cuando Auguste se ve obligada por Hermann a vender su abrigo de piel, para poder obtener algo dinero para financiar sus gastos en la clandestinidad.

Ana: “No puedes imaginarte los gritos, los chillidos,los golpes y las palabrotas. Fue algo espeluznante. Los de mi familia estábamos aguardando al pie de la escalera, conteniendo la respiración, listos para separar a los contrincantes, en caso de necesidad.” Pero poco después, según de Ana, comienza el período de reconciliación de “Oh querido Putti” y “linda Kerli”. Auguste y Hermann se llaman mutuamente con nombres cariñosos: ella lo llama “Putti” y él a ella “su Kerli”.

(Hermann y Auguste van Pels (en el extremo derecho y en el extremo izquierdo, respectivamente)  con una pareja amiga en in Osnabrück (Alemania), aproximadamente en 1930.)

Unidas en el campo

La estancia en la Casa de atrás llega a su fin, cuando los escondidos son arrestados el 4 de agosto de 1944. Después de un paso por la cárcel, Auguste termina con los otros escondidos en el campamento de tránsito de Westerbork. No hay testimonios sobre su cautiverio allí.

Auguste sí se encuentra en la lista de transporte del 3 de septiembre de 1944. Junto con Hermann y Peter viajan durante tres días en un vagón para transporte de animales. atiborrado completamente. En la plataforma de Auschwitz-Birkenau debe despedirse de su marido e hijo. No se sabe si estuvo al tanto del destino de su esposo e hijo.

En el campo, Auguste tiene apoyo en Edith, Margot y Ana.

Con Margot y Ana a Bergen-Belsen

En la noche del 1 de noviembre, Auguste junto a Ana y Margot son llevadas en el transporte de Auschwitz-Birkenau al campo de concentración de Bergen-Belsen. Bergen-Belsen está abarrotado, por lo que la administración del campo pone tiendas para los que ingresan. Dichas tiendas se vuelan, a causa de una tormenta violenta que se desata, entonces  las mujeres son ubicadas en barracas superpobladas con otras cientos de mujeres.

Auguste van Pels vuelve a ser transportada en febrero de 1945, el mes en el que mueren Margot y Ana. Y termina en Raguhn, un campo satélite del campo de concentración de Buchenwald. Unas semanas más tarde, debe irse de nuevo de allí: Auguste es transportada a Theresienstadt.

La muerte de Auguste

No está claro cómo exactamente muere Auguste. Dos testigos declaran que muere durante el transporte de Raguhn a Theresienstadt. Uno de esos testigos es Annelore Beem-Daniel, quien conocía a Auguste van Pels de las barracas de Bergen-Belsen. Ella declaró, al terminar la guerra, que Auguste, al igual que Ana y Margot, contrajeron la fiebre tifoidea y murió a su lado durante el viaje que las transportaba al otro campo. Con la ayuda de otra persona, Annelore habría levantado a Auguste del tren y la habría puesto junto a la vía, en el borde de la carretera.

Aún más horrible es el testimonio de Rachel van Amerongen, la otro testigo. Ella declaró a la Cruz Roja el 28 de septiembre de 1945: “Durante el viaje de Raguhn a Theresienstadt, los alemanes arrojaron a Auguste del tren y muriendo de esta manera. Sra. Gusti van Pels-Röttgen, aproximadamente unos 42 años.” No se ha encontrado ningún otro testigo que confirme estas declaraciones.

– Peter van Pels

Peter van Pels tiene 15 años cuando tiene que esconderse con sus padres. Llegan al escondite una semana después que la familia Frank. Peter es el único muchacho en la Casa de atrás.

Peter es el hijo de Hermann y Auguste van Pels. La familia es judía y vive en Osnabrück (Alemania). En 1937 los padres de Peter deciden mudarse debido al antisemitismo de los nazis. La familia se traslada a Ámsterdam.

(Peter van Pels en la playa con la familia Jacobson, aproximadamente en 1927. De izquierda a derecha: Elsa Jacobson, Peter van Pels, Maria (niñera) con Ralph Jacobson en su regazo, padre: Ernst Jacobson.)

Hay solo un puñado de fotos de Peter que han sido preservadas. En la única foto que se hizo de él en Ámsterdam está ocupado con la reparación de una silla. Presumiblemente, siguió un curso en 1942 de tapicería de muebles.

Cuando comienzan a llegar más y más citaciones para trabajos forzados en la Alemania Nazi, también los van Pels deciden esconderse en la Casa de atrás. El padre de Peter trabaja para Otto Frank y han acordado que hay lugar allí para dos familias.

(Como muchos niños emigraban se tomó esta foto de despedida con algunos compañeros de la clase de Peter, aproximadamente en 1936. Peter está en el medio.)

Trabajos manuales y carpintería

Peter llega con sus padres el 13 de julio de 1942 al escondite, una semana después que la familia Frank. Con permiso de sus padres puede llevar a su gato Mouschi.

Es el único de los ocho escondidos que obtiene una habitación propia. En medio de ella hay una escalera que lleva a la buhardilla y el desván de la Casa de atrás. Hay se le encuentra a menudo, pues le gusta mucho hacer trabajos manuales y  carpinteria, además de cortar leña para la estufa.

Peter es tranquilo y retraído en la Casa de atrás. Según Anne está vagueando «todo el día en la cama, martilla un poco y se vuelve a recostar». También según Otto Frank, Peter es al principio de un poco vago y desinteresado y hay poco contacto entre él y Margot y Ana. «Pero luego, se entusiasma con la apetencia de las jóvenes por aprender y se avergüenza de quedarse atrás».

Esto es también evidente en el dirario de Ana, cuando en mayo de 1944, anota lo que Peter estudia: «Inglés, francés (por correspondencia), taquigrafía holandesa, inglesa y alemana, correspondencia comercial en inglés, talla en madera, economía política, y, a veces, matemáticas. Lee poco. A veces, geografía.

(Peter van Pels arreglando el tapizado de una silla, mayo/junio de 1942.)

Besos en el ático

A medida que la clandestinidad dura más, Peter y Ana van acercándose. Ana es quien toma la iniciativa; pues necesita de alguien con quien poder conversar acerca de sus sentimientos. Los dos pasan más y más tiempo juntos.

Peter y Ana hablan sobre aquello que los mantiene ocupados. Acerca de su situación, sus padres y los sueños de Peter para el futuro escribe Ana: «Me dijo que quería marcharse más tarde a las Indias neerlandesas y vivir allí en las plantaciones.

Peter y Ana se enamoran. Se acarician y besan en la habitación de Peter y en la buhardilla. Pero después de un tiempo Ana se da cuenta que Peter no es el amigo que ella esperaba. Toma algo de distancia, pero Peter no.

(El ático de la Casa de atrás donde a Peter y Ana les gustaba sentarse.)

Solo

Peter recibe clases de inglés de Otto Frank cuando agentes holandeses, encabezados por el oficial  SS-Hauptscharführer Karl Josef Silber Bauer el 4 de agosto de 1944, irrumpe en el escondite. Después de su  detención junto con los demás es llevado al campo de tránsito de Westerbork. De acuerdo a otro prisionero Peter y Ana estaban pasaban mucho tiempo juntos.

El 3 de septiembre, Peter y sus padres, al igual que la familia Frank y Fritz Pfeffer – son trasnportados a Auschwitz-Birkenau. En el andén ve a su madre y a Ana por última vez.

Peter es empleado en el departamento de correos de Auschwit, con lo cual logra, a veces, algo de comida adicional. Ésta la comparte con su padre y Otto Frank. Para su gran tristeza, los nazis seleccionan a su padre, a principios de octubre para la cámara de gas.

Marchas de la muerte

Como el ejército soviético se aproxima, los líderes nazi deciden evacuar Auschwitz. Todos los presos que aún puede caminar, deben marchar.

Otto Frank se encuentra en una barraca para enfermos. Él no puede marcharse e intenta convencer a Peter de que es mejor ocultarse en la barraca para enfermos. Sin embargo, Peter no quiere hacerlo.. Piensa que,  por su condición física razonable, tiene buenas posibilidades de sobrevivir.

Después de una agotadora marcha, Peter llega junto con otros prisioneros al campo de concentración de Mauthausen. El trabajo forzoso intensivo en la mina del campo exterior Melk se cobra su precio. Peter se enferma y termina en la barraca para enfermos.

El campo es liberado el 5 de mayo de 1945 por las fuerzas americanas. De acuerdo a una lista que el personal médico confeccionó Peter van Pels muere el 10 de mayo de 1945. A la edad de 18 años.

– Fritz Pfeffer

En noviembre de 1942, Fritz Pfeffer se une como el octavo escondido junto a las familias Frank y van Pels en la Casa de atrás. Llega solo para unirse a dos familias, con la adolescente Ana como compañera de cuarto. ¿Quién fue el compañero de cuarto de Ana?

Cuando los nazis llegaron al poder en Alemania en 1933, Fritz Pfeffer tiene un consultorio dental exitoso en Berlín. Está divorciado y vive con su hijo Werner (6 años). Fritz es un padre severo, que destaca la gran importancia de la disciplina. Asimismo, celebra las fiestas judías y sigue rigurosamente las normas religiosas.

Después de su divorcio, Fritz comienza una relación con Charlotte Kaletta, quien es católica. Charlotte cuenta: «Vivíamos en Berlín. Mi esposo era judío, yo, católica. Hablábamos al respecto si nos hacía bien y nos llamábamos a silencio si nos hacía bien».

(Fritz Pfeffer (en el medio) con dos de sus hermanos, aproximadamente en 1910.)

Huída a Ámsterdam

Después de la Noche de los cristales rotos (Kristallnacht), Fritz y Charlotte toman la decisión de huir de la Alemania nazi hacia los Países Bajos. Fritz logra enviar a su hijo Werner con un «transporte infantil» en ferry a Inglaterra. Su hermano Ernst cuidará de él.

En 1940, Fritz conoce a Otto Frank en Ámsterdam y es parte de un grupo de amigos y conocidos, entre los cuales se encontraban la pareja van Peels y Jan y Miep Gies, quienes se reunían los sábados por la tarde en la casa de la familia Frank.

(Fritz Pfeffer con su hijo Werner, aproximadamente en 1938. Werner sobrevive a la guerra y finalmente se muda a los Estados Unidos, donde toma el nombre de Peter Pepper. Muere en 1995.)

El octavo escondido en la Casa de atrás

Cuando las redadas se vuelven cada vez más frecuentes y más judíos son arrestados, Fritz también quiere pasar a la clandestinidad. Le pregunta a Miep Gies si no conoce algún lugar. Los protectores y los escondidos en la Casa de atrás deciden juntos que hay un lugar para él. «Una gran noticia. !Vamos a acoger a la octava persona escondida!», escribe Ana en su diario el 10 de noviembre de 1942.

Fritz Pfeffer no sale de su asombro una semana más tarde en la calle Prinsengracht 263. En primer lugar, porque el escondite está en la misma compañía y segundo, porque se reencuentra con las familias Frank y van Pels. Él había supuesto que la familia Frank había huído a Suiza.

(Fritz Pfeffer, aproximadamente en 1937.)

Discusiones e irritaciones

Fritz comparte la habitación con Ana, Margot se traslada a la habitación de sus padres. Fritz se da cuenta de las fricciones entre ambas familias en la Casa de atrás y, según Ana intenta mediar en las disputas entre las partes, pero pronto desiste.

No es fácil compartir la habitación. En su diario, Ana describe  cómo Fritz reza los domingos: «Es su forma de mecerse con los talones y la punto de los pies, una y otra vez, durante un cuarto de hora (…). Va y viene, va y viene y si no me tapo los ojos, me dan mareos.»

Ana empieza a disgustarse al poco tiempor con Fritz. A menudo, critica su comportamiento y le cuenta todo a su madre. Viceversa, Fritz también se irrita por Ana frecuentemente.

Sueños con América del Sur

Gracias a Miep Gies, Fritz y Charlotte pueden estar en contacto. Regularmente, Miep lleva paquetes y cartas de Fritz a Charlotte y viceversa. Charlotte vive durante la guerra en Ámsterdam y no tiene ni idea de que Fritz está escondido no muy lejos de ella.

Fritz pasa mucho tiempo escribiéndole cartas a Charlotte. Lamentablemente esas cartas no se han conservado. Además, se centra en el aprendizaje de la lengua española. Su gran sueño es, después de la guerra, construir una nueva vida con Charlotte en América del Sur.

(Fritz Pfeffer con su prometida Charlotte Kaletta, aproximadamente en 1940)

Dentista y médico en la Casa de atrás

Para los escondidos, es muy conveniente que cuenten con un dentista en casa. Fritz tiene su bolsa con instrumentos y un torno de dentista en la Casa de atrás. En junio de 1944 le brinda atención dental a Ana. «Tuve un tratamiento del conducto nervioso muy desagradable  y ¡en un diente frontal!. Ha sido terrible el dolor, tanto, que Pfeffer pensó que me desmayaría. ¡Pues faltó muy poco!

Como Fritz además estudió medicina, también revisó a Ana, cuando estaba con una gripe muy fuerte. Ana está, por así decirlo, para nada entusiasmada con la idea. «Lo peor fue cuando el Sr. Dussel se puso a hacer de médico, y apoyó su cabeza engominada sobre mi pecho desnudo para auscultar sonidos ahí dentro.»

Trabajo pesado forzoso en el campo de concentración Neuengamme

Después de la detención de los escondidos en la Casa de atrás, Fritz Pfeffer termina junto con los otros escondidos siendo primero llevado al campo de tránsito de Westerbork y de alli, transportado al campo de concentración y exterminio de Auschwitz.

En el andén en Auschwitz-Birkena, los médicos nazis envían a Fritz con los prisioneros obligados a realizar trabajo forzoso. Presumiblemente, Fritz, junto con otros presos, debían construir las carreteras en la parte exterior del campo. A principios de noviembre de 1944 debe ser evacuado de Auschwitz.

No está claro cómo y cuándo Fritz Pfeffer llega al campo de concentración Neuengamme. Lo único cierto es que los presos de Neuengamme realizaban, bajo condiciones miserables, pesados trabajos forzosos.

Fritz Pfeffer fallece el 20 de diciembre de 1944, según la administración del campo, como causa de la muerte esta escrita ‘Enterocolitis», una inflamación del intestino.

-Los protectores-

– Victor Kugler

«Tuve que ayudarlos, eran mis amigos», Victor Kugler responde así, después de la guerra, a la pregunta de por qué ayudó a los escondidos en la Casa de atrás. Por esa ayuda termina en un campo de concentración y en el último momento escapa de la deportación a la Alemania. ¿Quién fue Victor Kugler?

Victor Kugler comenzó a trabajar con Otto Frank en 1933. Entonces, Otto acaba de comenzar su comercio en pectina, un aglutinante para hacer mermelada. Victor realiza un seguimiento de los pedidos e investiga cómo se puede vender más pectina. Su colega Miep Gies lo describe como «un hombre muy guapo, moreno y muy preciso». Siempre hablaba en serio, nunca bromeaba. »

En 1941 Victor ayuda a Otto a mantener sus negocios fuera de las manos de los ocupantes alemanes. Asume la dirección de la compañía recientemente establecida Gies & Co.

En la primavera de 1942, Otto le pregunta a Victor si ayudaría a las familias Frank y van Pels si tenían que esconderse en la Casa de atrás, una parte vacía del inmueble de la compañía. Victor no vacila. «Eran mis amigos, no podía permitir que los alemanes los mataran», dice en una entrevista después de la guerra.

Dinero y revistas

Desde el 6 de julio de 1942, Victor, como sus colegas más cercanos, tiene una tarea específica en el cuidado de las personas escondidas en la Casa de atrás.. Pronto se preocupa por la seguridad de ellos, porque los nazis amenazan con requisar  bicicletas. Víctor encuentra que la Casa de atrás es además muy «visible» y se le ocurre la idea de poner un armario giratorio frente a la puerta del escondite. En agosto de 1942, el mozo de almacén Johan Voskuijl construyó la estantería, con el cual para una inspección fugaz, parecería que no había ninguna Casa de atrás.

Asimismo, Victor, junto con Johannes Kleiman, se concentran, principalmente, en mantener en funcionamiento las compañías Opekta y Gies & Co. Además, gana dinero vendiendo partidas de especias, sin incluirlas en la contabilidad oficial.

A la vez, regularmente lleva periódicos y revistas para las personas que se esconden. Ana se alegra, a menudo, con la revista Cinema & Theater sobre nuevas películas y obras de teatro, y para Peter lleva un libro con imágenes de aviones militares.

‘Vivió en constante tensión’

El papel como protector no era fácil.  En su diario, Ana escribe: «Kugler, que a veces sucumbe al peso que le supone la gigante responsabilidad por nosotros ocho y casi ni puede hablar de los nervios y la emoción contenida».

Además, Otto Frank escribe después de la guerra: «La responsabilidad que asumió el señor Kugler fue muy difícil y vivió en constante tensión, especialmente porque su esposa no sabía nada sobre nosotros y tampoco podía hablar de sus preocupaciones con ella».

Durante más de dos años, Victor y los demás protectores lograron mantener a los escondidos fuera del alcance de los nazis. Hasta el 4 de agosto de 1944, cuando agentes holandeses, dirigidos por el SS-Hauptscharführer Karl Josef Silberbauer, ingresaron al inmueble.

Víctor es obligado por los agentes a apartar la estantería. «A la primera que vi fue a la señora Frank. «Gestapo», le susurré. Ella estaba completamente en silencio y en un total estado de shock. Los otros bajaron de los otros pisos. Margot estaba emocionada, lloraba en silencio»

Victor escapa 

Los agentes también arrestan a Victor y Johannes. Después de la cárcel son llevados al campo de Amersfoort.  El liderazgo del campo liberó a Johannes Kleiman, después de algunas semanas, por su mal estado de salud.

Victor termina en Wageningen, después de pasar por Zwolle. Cuando tuvo que marchar a la Alemania nazi en marzo de 1945 junto a un gran grupo de prisioneros logra escapar en el momento que los aviones aliados dispararon contra la columna que marchaba.

Después de unos días de vagar, donde es ayudado por extraños, Víctor regresa a casa con su esposa. «Al día siguiente comencé a preparar un escondite para nosotros. Si los nazis venían a arrestarme, haría lo imposible para que no me encontraran. Pero mis preparativos no fueron necesarios, porque cuatro semanas después el comando del ejército alemán nazi capituló.

(Los protectores con sus parejas, aproximadamente en 1973. Atrás: Jan Gies y Victor Kugler. Delante: Miep Gies, Bep van Wijk-Voskuijl, Cor van Wijk y Loes Kugler.)

Un gran reconocimiento israelí

En 1952, Laua Maria Buntenbach, esposa de Víctor muere. Viktor vuelve a contraer matrimonio con Loes van Langen en 1953 y emigra a Toronto, tres años más tarde.  Juntos esperan comenzar una nueva vida en Canadá. Victor trabaja como electricista y luego como agente de seguros. Pero no pierde de vista a sus antiguos colegas y se mantiene en contacto con ellos.

Después de su retiro, dará conferencias sobre Ana Frank y la Casa de Ana Frank. En 1973 recibe, al igual que los otros protectores de la Casa de Atrás, a petición de Otto Frank el alto galardón israelí «Justo entre las Naciones». Víctor sufre de la enfermedad de Alzheimer, a fines de la década de 1970 y muere el 14 de diciembre de 1981.

– Johannes Kleiman

Johannes Kleiman es uno de los protectores y la mano derecha de Otto Frank. Por ejemplo, Johannes le da la idea de acondicionar la Casa de atrás como escondite. Es un apoyo indispensable y positivo para los escondidos. Esta es la historia de “el más alegre” de la Casa de atrás.

Johannes Kleiman conoce a principios de la década de 1920 a Otto Frank, cuando éste abre una sucursal del banco de su familia en Ámsterdam. Johannes es signatario autorizado de esa filial y se le permite tomar decisiones, aunque no es un Director ni propietario.

La sucursal del Banco duró un corto plazo y luego Otto y él se pierden de vista mutuamente hasta que Otto en 1933 se trasladó con su familia a los Países Bajos y funda la empresa Opekta.

(Un folleto de Opekta, en los años treinta.)

Un escondite

En marzo de 1941, los alemanes determinaron que los judíos no podían poseer más ninguna empresa privada. Opekta pasa a manos de su compañía matriz alemana Pomosin con Johannes como director en lugar de Otto Frank. La otra compañía Pectacon desaparece, a propuesta de Kleiman, continuando como Gies & Co sus actividades.

Otras medidas contra los judíos le siguen a esas; hay incluso rumores de que todos los judíos serás arrestados y que deberán trabajar en Alemania.

Johannes sugiere, por tanto, acondicionar un escondite en una parte vacía del inmueble de la compañía, con el fin de escapar de la deportación. En cuanto Otto le pide ayuda para acondicionar el lugar, Johannes no vacila ni momento. «Unos meses antes de que pasaran a la clandestinidad, acondicionamos la Casa de atrás de tal modo que pudieran habitarla con comodidad», comentó Johnannes después de la guerra.

(Johannes Kleiman muestra el mecanismo de la estanteria giratoria, 1954.)

Johannes es el punto de contacto

En junio de 1942, los rumores acerca de la inminente deportación de judíos se vuelven cada vez más fuertes. Y luego, el domingo 5 de julio de 1942, Margot Frank recibe una citación para presentarse a trabajar en la Alemania Nazi. «Me llamaron por la tarde y por la noche fui a visitarlos. Entonces nos dijimos que no valía la pena esperar más.’

Inmediatamente, al día siguiente, la familia Frank se esconde. La familia van Pels los siguen, una semana más tarde. En noviembre de 1942 se une Fritz Pfeffer a los escondidos en la Casa de atrás.

Johannes Kleiman es el único punto de contacto para los escondidos en caso de calamidades. Por ejemplo, se ocupa de llevar plaguicidas cuando hay una plaga de pulgas en la Casa de atrás. También se asegurará de que la familia en Suiza, a través de mensajes codificados, sepan que la familia Frank está a salvo.

(Johannes Kleiman muestra el mecanismo de la estanteria giratoria, 1954.)

Graves molestias estomacales

A veces,  durante el fin de semana, Johannes iba con su esposa de visita a los escondidos. Después de la guerra, cuenta al respecto: «Cuando llegaba mi esposa, Ana la miraba con una curiosidad casi desagradable. Preguntaba también por Corrie, nuestra hija. Quería saber cómo estaba, qué historias de novios tenía, cómo iba en su club de hockey y si Corrie estaba enamorada. Y allí estaba ella, con su figura magra, en su ropa pequeña, con un rostro blanco, porque hacía tiempo que  no había estado fuera, y mi esposa siempre le llevaba algo de regalo; un par de sandalias o un chal, pero las cartillas de racionamiento eran escasas y no teníamos suficiente dinero para el mercado negro».

Sin embargo, la tensión por la ayuda secreto a las personas en la clandestinidad, también se cobra su precio.  La salud de Johannes se deteriora y sufre graves molestias estomacales. Después de la guerra, la protectora Miep Gies cuenta a cerca de una visita al médico de Johnannes: «Poco sospechaba el médico que el señor Kleiman, profundamente preocupado por la seguridad de unos amigos escondidos, había estado sometido a n exceso de tensión y de responsabilidad”.

Sin arrepentimiento

Los escondidos sufren con él. En su diario, Ana escribe: «Sin embargo, también tenemos nuestras desventuras. Se trata del señor Kleiman. Como sabes, todos lo queremos mucho, y aunque siempre está enfermo, tiene muchos dolores y no puede comer ni andar mucho, anda siempre de buen humor y tiene una valentía admirable. «Cuando viene el señor Kleiman, sale el sol!» ha dicho mamá hace poco y tiene razón. »

Cuando los ocho escondidos son descubiertos en agosto de 1944, Johannes y Victor Kugler, también son arrestados. Y son llevados juntos a una cárcel. Otto Frank se siente culpable, pero Johannes lo tranquiliza: «¡No te preocupes! Tuve la elección y no me arrepiento «.

«En tiempos difíciles se aprende a conocer a los amigos»

Johannes y Victor Kugler son trasladados,  a principios de setiembre,  a la ‘Polizei Liche Durchgangslager Amersfoort «. Ahí se separan sus caminos. A causa de su mala condición de salud y ante la insistencia de la Cruz Roja,  Johannes es  liberado, después de una semana. Tras su regreso, asume la gestión de la compañía de manos de Miep Gies y Bep Voskuijl.

(Otto Frank y Fritzi Frank el día de su boda, 10 november 1953. De izquierda a derecha: Johannes Kleiman, Jan Gies, Fritzi Frank, Otto Frank, Johanna Kleiman y Miep Gies.)

Después de la guerra, Otto Frank regresa como el único de los escondidos que sobrevive  los campos de concentración. Cuando se trasladó a Basilea en 1952, Johannes se convierte en su mano derecha en Ámsterdam. Además de su trabajo para Opekta, guíaba regularmente a periodistas y otros visitantes de la Casa de atrás, durante sus recorridos y se involucra intensamente en el establecimiento de la organización Casa de Ana Frank, el 3 de mayo de 1957.

El principal objetivo de esta organización es la preservación de la Casa de atrás como museo. Pero Johannes Kleiman no llega a presenciar la apertura de la Casa de Ana Frank como museo el 3 de mayo de 1960. Muere el 28 de enero de 1959, en su escritorio. Otto Frank habla en su funeral. «En situaciones de necesidad uno aprende a conocer a sus amigos’.

– Johan Voskuijl

Poco después de ocultarse en la Casa de atrás, las personas escondidas deciden confiar en solo uno de los empleados del almacén: Johan Voskuijl. Pronto se convirtió en un gran apoyo para ellos. ‘se ha mostrado muy servicial», escribe Ana el 21 de agosto de 1942.

Johan es el padre de Bep y se unió a Opekta en 1941 como mozo de almacén, probablemente gracias a la intervención de su hija. Bep trabaja en la oficina y está estrechamente involucrada con el cuidado de las personas escondidas desde el principio, junto con el resto del personal de la oficina.

En ese entonces, Johan y los otros empleados del almacén no están al tanto de las personas que se esconden. Pues no había suficiente confianza, y lo mejor era mantener el grupo que sabía lo más pequeño posible. Al final, las personas escondidas deciden también informar a Johan.

(Johan Voskuijl y su familia, aproximadamente en 1932. Bep se encuentra al lado de su madre.)

El creador de la estantería

Pronto se convierte en un alivio, pues Johan podía vigilar el almacén. Asimismo, Johan se encargaba cada mañana de hacer desaparecer discretamente los residuos de la Casa de atrás.  Aunque también hace más. En agosto de 1942, fabrica la estantería que esconde el acceso a la Casa de atrás.

Johan es muy hábil, lo cual se evidencia también en los hermosos regalos que realiza para los escondidos, por el día de San Nicolás: un cenicero para Hermann van Pels (se fumaba mucho en la Casa de atrás), un portarretratos para Fritz Pfeffer y un sujetalibros para Otto Frank. Ana está admirada.  «¡Cómo alguien puede hacer esto tan ingeniosamente a mano es un misterio para mí!»

(Johan Voskuijl fabrica la estanteria giratoria, que esconde el acceso a la Casa de atrás.)

Una gran pérdida

Fue una gran pérdida para las personas escondidas cuando Johan tiene que dejar de trabajar en el verano de 1943. Johan sufre de cáncer de estómago. El 15 de junio de 1943, Ana escribe: «Para nosotros es una tragedia  que el buen Voskuyl ya no nos mantenga informados sobre todo lo que sucede y se escucha en el almacén. Fue nuestra mejor ayuda y protección de apoyo por precaución, realmente lo extrañamos mucho.»

Sin embargo, Johan Voskuijl no desaparece por completo de la vida de las personas que se esconden. Ana escribe en septiembre de 1943 que ocasionalmente Johan visita la Casa de atrás, aunque se nota que está muy deteriorado. Y cuando las personas escondidas hablan de lo que harían primero si volvían a ser libres, Otto Frank comenta que iría a visitar a Johan. Otto no tendrá esa oportunidad hasta junio de 1945. Johan Voskuijl muere unos meses después, el 27 de noviembre de 1945, a la edad de 53 años.

– Bep Voskuijl

Bep Voskuijl, la protectora más joven de la Casa de atrás. Ana la contaba como uno los jóvenes y se llevaban muy bien.

Bep comenzó a trabajar con Otto Frank en 1937, como empleada administrativa. «al señor Frank le parecía agradable y a mí también. Desde el principio, Bep y yo trabajamos bien juntas y nos hicimos amigas muy pronto», recuerda, después de la guerra, su colega Miep Gies.

Pan, leche y cursos

Bep no se ha percatado demasiado de los preparativos para la clandestinidad. Observa que se llevan muebles para los pisos superiores, pero no pregunta. Supuestamente, al ser Bep todavía muy joven, es la última de los empleados de oficina en entrar en confianza. Aunque también acepta proteger y cuidar de los escondidos en la Casa de atrás.

El domingo 5 de julio de 1942 Bep celebra su cumpleaños número 23. Al día siguiente, cuando va a trabajar, la familia Frank ya se ha escondido en la Casa de atrás. A partir de ese momento, su vida será por más de dos años casi exclusivamente dedicada al cuidado de las personas escondidas.

Bep organizaba los asuntos prácticos: se ocupaba de la leche y el pan, como también de cursos e incluso se registra con su propio nombre para un curso de latín por correspondencia. En realidad, los cursos son para las personas en la clandestinidad y Margot es quien realiza los deberes para el curso de latín.

Para Bep es un gran alivio que su padre, quien trabajaba como mozo de almacén en la misma compañia, haya sido puesto rápidamente en conocimiento de los escondidos en la Casa de atrás. Con lo cual no era necesario guardar el secreto para ella sola.

(Bep solicita bajo su nombre un curso por correspondencia de latín para Margot.)

Bep y Ana

Bep se lleva muy bien con Ana y el sentimiento es mutuo. Ana cuenta a Bep como dentro del grupo de jóvenes de la Casa y se interesa por conocer sus vivencias: qué películas va a ver, y cómo es es la relación entre Bep y su novio Bertus.

En la noche Bep se quedaba regularmente a comer en la Casa de atrás, porque no siempre había suficiente para comer en su casa con 10 personas.  En su diario, Ana la describe de la siguiente forma:  «Bep tiene un buen apetito. No deja nada y no es quisquillosa. Todo lo come con gusto, y eso justamente nos da gusto a nosotros. Alegre y de buen humor, bien dispuesta y bonachona, esos sos sus rasgos característicos.»

A finales de octubre de 1942, ante la insistencia de Ana. Bep pasa una noche. en la Casa de atrás,  aunque no duerme en absoluto. «Francamente, tenía muchísimo miedo. Cuando escuché ruidos en los árboles, por el viento de otoño, u oía un coche pasar sobre el canal, me da miedo. Me alegré cuando, por fin, llegó la mañana y pude regresar a trabajar».

Grandes preocupaciones

Además de la atención a las personas en la clandestinidad, Bep también debía cuidar a su padre. En la primavera de 1943, se enferma gravemente y no puede trabajar para la compañía. A veces, era demasiado para Bep.

Que Ana tenía una relación especial con Bep, se puede ver reflejada también en su participación cuando Bep se compromete con su novio. Ana es crítica y tiene una opinión muy clara al respecto.  «Bep no lo ama  y eso es para mí  una razón suficiente para aconsejarle no casarse. Bep tiene como objetivo concentrarse en el trabajo y Bertus la desmotiva.» Después de un breve período de tiempo, Bep rompe con su compromiso de matrimonio..

(La boda de Bep Voskuijl y Cor van Wijk, 15 de mayo de 1946.)

La detención

La relación amistosa entre Bep y Ana llega a su fin abruptamente, cuando agentes holandeses, encabezados por el oficial SS-Hauptscharführer Karl Josef Silber Bauer, el 4 de agosto de 1944 irrumpen inesperadamente en la compañía.

El protector Johannes Kleiman todavía está a tiempo de sacar a Bep del lugar. Ella debe entregarle un maletín a un farmacéutico amigo. Quien puede avisarle a la esposa de Kleimans que algo malo estaba ocurriendo en el inmueble de Prinsengracht. Bep se aleja del inmueble sin problemas, pues no hay nadie de guardia. Deja el maletín y recorre la ciudad sin rumbo: no sabe qué hacer.

Sólo al final de la tarde (o al día siguiente), Bep regresa a la calle Prinsengracht. Los ocho escondidos y dos protectores han sido todos detenidos y transportados. Junto con Miep y Jan Gies y Willem van Maaren echan un vistazo a la  Casa de atrás.  En el suelo están los libros y escritos de Ana. Recogen todo junto y Miep lo guarda en un cajón de su oficina: El diario se ha salvado.

Una hija Ana

Hasta el regreso de Johannes Kleiman de su cautiverio,  Bep y Miep mantienen el negocio en marcha. En el último año de la guerra, Bep conoce a Cor van Wijk. Un año después de la liberación, en mayo de 1946, se casa con él. Tienen tres hijos y una hija. A su hija la llaman Ana, en homenaje a Ana Frank.

(Bep Voskuijl y su familia, 1960.)

Después de la guerra, a Bep le resulta difícil llevar toda la atención por su papel en la vida de Ana Frank y prefiere permanecerse lo más discretamente posible.  Una entrevista en 1960 le produce «un colapso nervioso y dolor de cabeza severo. Igualmente, hacer cosas agradables, como invitaciones aquí y allí, me ponen muy nerviosa, antes y después.»

Bep mantiene contacto con Otto Frank, Jan y Miep Gies y Victor Kugler. Algunas veces visita a Otto Frank en Basilea (Suiza) y a Victor Kugler en Toronto (Canadá). Bep fallece el 6 de mayo de 1983, a la edad de 63 años.

– Miep Gies

Miep Gies, una de las protectoras de los escondidos en la Casa de Atrás. Después de la detención, Miep guarda los escritos de Ana en un cajón de su escritorio. En 2010 falleció a la edad de 100 años. Aquí se puede leer la historia de su notable vida.

Miep Gies nace el 15 de febrero de 1909 en Viena (Austria) con el nombre de Hermine Santrouschitz. La familia Santrouschitz es católica y muy humilde. Debido a la escasez después de la Primera Guerra Mundial, Miep llega incluso a desnutrirse. Por ese motivo, su familia decide aprovechar una campaña de ayuda para los niños austríacos, enviando en diciembre de 1920 a Miep, de 11 años, en tren a los Países Bajos, para que se fortalezca.

(Miep (derecha) con su madre y hermana de acogida y cuñada, cerca de 1921.)

Miep se adapta a los Países Bajos y se establece permanentemente con sus padres de acogida

Miep llega a Leiden, donde la familia Nieuwenburg la recibe amorosamente. En 1924, esa familia se muda a Ámsterdam. Miep se siente muy a gusto en los Países Bajos y, finalmente, sus padres biológicos deciden que la muchacha se quede en el país con sus padres de acogida, que están de acuerdo con la decisión.

Cuando Miep tiene 18 años comienza a trabajar como mecanógrafa en un estudio de bordado y costura.  Por culpa de la crisis económica, es despedida seis años después. Afortunadamente, su vecina de arriba le ofrece una nueva oportunidad: ella trabaja como representante de la compañía de Otto Frank y organiza una entrevista para Miep con Otto, quien para ese entonces estaba en los inicios de Opekta.

Miep es contratada. Cuando ya domina la técnica de hacer mermeladas, da el paso hacia la sección de «Información al cliente de Opekta»: una especie de servicio al cliente, donde responde a las preguntas por teléfono y correo.

(Parte del personal de Otto Frank en 1941. De izquierda a derecha: Victor Kugler, Esther, Bep Voskuijl, Pine Wuurman y Miep Gies. El apellido de Esther es desconocido. En 1942, Esther y Pine ya no son empleadas de Opekta.)

Miep decide ayudar

Miep conoce a Jan Gies en su primer puesto de trabajo. Los dos inician una relación y el 16 de julio de 1941, en el segundo año de la guerra, la pareja contrae matrimonio. Jan está empleado como trabajador social  para los Servicios Sociales del municipio de Ámsterdam. La pareja encuentra una vivienda cerca de la calle Merwedeplein, donde vive la familia Frank.

Un día, Otto llama a Miep y le informa sobre los planes para esconderse. Y le pregunta si quiere ayudarlos a él y a su familia, en el caso que se vean obligados a esconderse en  la Casa de Atrás. Miep no lo duda ni por un momento.

En la bicicleta hacia  la Casa de atrás con Margot

Cuando el 5 de julio de 1942 Margot recibe una citación, Otto y Edith deciden esconderse al día siguiente. Llaman a Miep y a Jan, para que puedan llevarse cosas al escondite. A la mañana siguiente, Miep recoge a Margot. Juntas van en bicicleta a la compañía de Otto en Prinsengracht. Otto, Edith y Ana van a pie hasta allí.

Una vez en el escondite, comienza pronto una especie de rutina. Los protectores se dividen las tareas: Miep se encarga de las verduras y la carne. En su diario, Ana escribe: «Miep parece un verdadero burro de carga, siempre llevando y trayendo cosas. Casi todos los días encuentra verduras en alguna parte y trae todo en grandes bolsas colgadas en la bicicleta «. Además, Miep también trae libros de la biblioteca para las personas que se esconden.

(La boda de Miep y Jan Gies, 16 de julio de 1941.)

“También escribo acerca de tí”

Además del cuidado diario de las ocho personas escondidas (la familia van Pels y Fritz Pfeffer también se esconden en la Casa de Atrás), el trabajo de la compañía debe continuar de la forma más normal posible.

Al mismo tiempo, Miep y Jan Gies acogen en su casa a otra persona más en la clandestinidad desde mayo de 1943.  Kuno van der Horst, un estudiante de 23 años, se esconde con la familia Gies, pues se niega a firmar una declaración de lealtad al régimen de ocupación.

Miep sabe que Ana lleva un diario. Un día, Miep interrumpe a Ana mientras estaba escribiendo. «Ella me miró con una mirada que nunca olvidaré. Parecía furiosa, sombría. Y luego Ana se levantó, cerró su diario y me miró altivamente. «Sí», dijo ella, «y también escribo sobre ti». No supe qué decir. Lo único que se me ocurrió fue: «Seguramente será algo muy hermoso».

Miep guarda los papeles de los diarios de Ana 

El viernes 4 de agosto de 1944, agentes holandeses, dirigidos por el SS-Hauptscharführer Karl Josef Silberbauer, ingresaron inesperadamente al inmueble de Prinsengracht 263. Las ocho personas escondidas y los protectores Johannes Kleiman y Victor Kugler son arrestados.

Cuando, después de esto, Miep y Bep van a la Casa de Atrás para ver si pueden guardar las pertenencias personales de los escondidos, encuentran los cuadernos y papeles de Ana en el piso. Miep y Bep recogen todo y Miep decide guardar los papeles en un cajón de su escritorio, con la esperanza de poder devolvérselos a Ana alguna vez.

Después del arresto, Miep hace un último intento para liberar a la gente en la clandestinidad. Corre un gran riesgo y entra en la sede central de la policía Sicherheitsdienst. Su intento es en vano.

Afortunadamente, también hay algo positivo: para alivio de los que se quedaron en el inmueble de Prinsengracht, Johannes Kleiman es liberado después de unas semanas. Miep y los otros protectores mantienen la compañía funcionando. Esperan el regreso de los ocho escondidos en la Casa de atrás.

Miep le entrega el diario a Otto

El 5 de mayo de 1945, los Países Bajos vuelven a ser un país libre. Otto llama a la puerta de Jan y Miep a principios de junio. «Puede quedarse con nosotros todo el tiempo que desee», le dice Miep. Finalmente, Otto vivirá en la casa con Jan y Miep durante más de siete años.   Cuando a mediados de julio de 1945 queda claro que Ana murió en el campo de concentración de Bergen-Belsen, Miep le entrega los papeles del diario a Otto.

Después de la publicación de El diario de Ana Frank en 1947, Otto insiste a Miep a que lo lea también.   Solo después de una larga insistencia ella asiente.   «Me alegré de no haber leído el libro justo después del arresto, (…) cuando estaba en el cajón de mi escritorio todos los días.   Si lo hubiera hecho, habría tenido que quemarlo, porque era demasiado peligroso para la gente sobre la que Ana escribió «.

(Jan y Miep Gies con su pequeño hijo Paul y Otto Frank, 1951.)

“Más no pudimos hacer”

En los años posteriores a la guerra, la vida de Miep está dominada en gran parte por el recuerdo de Ana. Muchas veces cuenta sus historias sobre la Casa de Atrás y sus recuerdos de Ana. A principios de los noventa, plasmó estos recuerdos en papel, con la ayuda de la escritora Alison Leslie Gold.

Todos los años, el 4 de agosto, Miep y Jan Gies recuerdan la pérdida de sus amigos. Miep se da cuenta de que han hecho lo que pudieron. «En ese momento oscuro de la guerra no nos quedamos al margen, sino que extendimos nuestras manos para ayudar a la gente». Con todo el riesgo que eso suponía para nosotros mismos. «No podíamos hacer más que esto.»

– Jan Gies

Jan Gies es el esposo de Miep. Aunque no trabaja para la compañía de Otto Frank, es un director de la misma y uno de los protectores de las personas en la clandestinidad. Vista, a menudo,en la Casa de atrás y se ocupa de llevar libros y las cartillas de racionamiento.

Jan conoce a la familia Frank a través de su prometida Miep Santrouschitz. A partir de 1936, está presente regularmente en las reuniones de los sábados por la tarde, cuando la familia Frank invitamos a amigos y conocidos.

Cuando los judíos ya no pueden ser propietarios de sus propios negocios, Otto Frank está muy agradecido de poder contar con la ayuda de Jan. Es él quien funda junto con Victor Kugler una compañía: Gies & co. como sucesora de la compañía de Otto: Pectacon y obtiene la función de director de dicha compañía. Así puede mantenerse la compañía de Otto fuera del alcance de las fuerzas de ocupación nazi, porque si hubiese tenido un dueño judío (Otto Frank) debería pasar bajo control alemán.

En la resistencia

Jan y Miep se casan en el verano de 1941. Otto es testigo y Ana lo acompaña. Edith no puede estar presente, debido a enfermedades de Margot y la abuela Holländer. La fiesta de boda se celebra en compañía de Otto. Ana les entrega una bandeja de plata, en nombre de su familia y el personal de la oficina.

Jan se involucra durante la guerra en la resistencia. A raíz de su empleo como trabajador  social del municipio puede visitar personas y, por ejemplo conseguir papeles ilegales  También puede conseguir las cartillas de racionamiento, gracias a sus contactos.

Cuál era su trabajo específico en la resistencia no está claro. Jan Gies es un hombre silencioso de la resistencia. Obviamente, no habla de eso durante la guerra e incluso después de la guerra tampoco lo ve necesario contar detalladamente.

(Otto y Ana Frank entre los invitados a la boda de Miep y Jan Gies, 16 de julio de 1941.)

Una noche incierta 

El 5 de julio de 1942 Hermann van Pels llama a su la puerta. Le cuenta que Margot recibió una citación. Y le pide si puede venir a la familia Frank para acarrear tantas cosas como sea posible para el escondite. Van de inmediato y llevan algunas cosas a la Casa de atrás, a través de su propio hogar.

El 18 de julio, las personas escondidas organizan una fiesta especial en la Casa de atrás para celebrar el primer aniversario de casados de Jan y Miep Gies, Y ante la insistencia de Ana, Jan y Miep se quedan a pasar esa noche en la Casa de atrás.  A Ana le gusta la idea que sus protectores estén cerca de ella, pero Jan y Miep no cierran los ojos en toda la noche.

Almuerzo en la Casa de atrás

Jan llevaba regularmente libros a los escondidos.  A menudo, se queda en su pausa para almorzar en la Casa de atrás.  Allí recibe sopa y un postre, si es que hay alguno. Para los escondidos, las visitas de Jan son agradables, y además cuenta las últimas noticias de la ciudad.

Además del cuidado de los escondidos en la Casa de atrás, Jan y Miep Gies también tienen en 1943 una persona oculta en su casa. El estudiante Kuno van der Horst se niega a firmar una declaración de lealtad. Todos los estudiantes holandeses deben jurar no oponerse al régimen ocupante nazi. Quien no firma esta declaración, corre el riesgo de ser llevado a la Alemania nazi. Jan y Miep le ofrecen refugio hasta que encuentran el riesgo demasiado grande. Y le piden que busque otro nuevo lugar. Kuno vuelve con su madre y sobrevivirá a la guerra.

‘Algo está mal aquí’

Que la protección es arriesgada se puede apreciar el 4 de agosto de 1944. Ese viernes, Jan viene como de costumbre a Prinsengracht 263 para el almuerzo. Pero Miep lo espera en la puerta. Ella le entrega su bolsa. «Algo está mal aquí», le dice. Los agentes holandeses, dirigidos por SS-Hauptscharführer Karl Josef Silberbauer, han entrado al edificio ese día. Han arrestado a las ocho personas escondidas y a Johannes Kleiman y Victor Kugler.

Jan puede escapar. Acude al hermano del protector Johannes Kleiman y juntos deciden regresar y echar un vistazo. Desde una distancia segura, ven cómo los arrestados están siendo evacuados.

(Miep y Jan Gies, aproximadamente en 1990.)

Acompañante de Miep

Para gran pena de Jan y Miep, Otto Frank es el único que regresa de los campos de concentración después de la liberación. Lo acogen y Otto vive con ellos por más de siete años. En ese período, Jan y Miep tienen un hijo, Paul.

A diferencia de Miep, Jan permanece en segundo plano cuando se trata de Ana y la Casa de Atrás. Generalmente está presente como acompañante de Miep, cuando la entrevistan o cuenta su historia. Bromeando se llama a sí mismo: «el príncipe consorte».  Jan Gies muere el 26 de enero de 1993, a los 87 años.

-La protagonista-

– Ana Frank

Ana, con sus 13 años, en octubre de 1942, sueña con carrera como actriz de cine en Hollywood. Dos años más tarde, su mayor deseo es publicar un libro sobre su período en la clandestinidad. ¿Cómo maduró Ana en la Casa de atrás?

Los primeros años de Ana

Los primeros cuatro años de su vida, Ana vive en Fráncfort del Meno (Alemania). Es una niña alegre y traviesa. Así, por ejemplo, según su niñera Kathi, Ana juega con placer en un charco de lluvia y se sienta a escuchar historias contadas por Kathi.

Ana aprende realmente poco del idioma alemán, y siempre tendrá algunos problemas referidos al mismo, porque vive apenas cuatro años en ese país, y luego se traslada con su familia a Ámsterdam.

Los primeros años en los Países Bajos, Ana sufre algunos problemas de salud. Su familia la llama ‘Zärtlein’ (muñeca de porcelana). Su madre, Edith, escribe en noviembre de 1937 en una carta a una joven vecina en Fráncfort: «Ana no va a la escuela por la tarde, y se queda durmiendo en casa, pues le hace bien. Está tan emocionada y a la vez, sensible y nerviosa»

(Ana Frank (segunda desde la izquierda en la última fila) durante unas vacaciones en “La casa de los niños” en Laren, verano de 1938.)

Ser el centro de atención

Otto Frank escribe sobre «una Ana muy alegre»: “No había entrado todavía a la habitación, y ya estaba todo revuelto, especialmente porque solía traer muchos niños para jugar. Era muy popular porque siempre tenía ideas sobre con qué juego se iban a entretener o dónde podrían jugar.”

A Ana le gusta ser el centro de atención También lo confirma su maestra en la escuela Montessori en Ámsterdam. En el sexto grado (Grupo 8) los alumnos interpretan obras escritas por ellos mismos. Ana se sentía muy cómoda haciéndolo. Estaba llena de ideas al escribir, porque no era tímida y le gustaba imitar a los demás. Era bastante pequeña en comparación con sus compañeros de clase, pero si interpretaba a la reina o a la hija de la reina, de repente era un poco más grande que las demás «.

(Ana en su escuela primaria con su maestra y dos compañeras: de izquierda a derecha: Martha v.d. Berg, srta. Godron, Ana y Rela Salomon.)

Matera favorita: historia

A Ana le gustaba observar detenidamente a las personas. Otto: «Recuerdo muy bien que mi esposa se la llevó una vez de visita y que al regresar a casa, Ana pudo describir cómo estaba vestido todo el mundo, desde la cabeza a los pies, en esa visita.»

Cuando cumple 50 años, Otto Frank le escribe una carta a su esposa, Margot y Ana. Otto escribe que no es tan fácil con ella como con Margot, porque Ana a menudo tiene dificultdad en no decir «Sí, pero …». Ana piensa que es una «carta muy dulce» y la guarda en su diario. Y pega una foto de su padre en el sobre. Su padre es su gran ídolo.

En la escuela, Ana, a diferencia de su hermana Margot, no pertenece a los mejores alumnos. Según Otto, Ana odia las matemáticas, pero está entusiasmada con historia. Cuando Ana tiene que dar una clase sobre el emperador romano Nerón, incluso quiere contar más de lo que está en su libro de historia. Ana recibe de un amigo Otto unos libros sobre Nerón. Otto: «Un tiempo después le pregunté sobre esta clase. «Oh, sí», dijo, «mis compañeros casi no querían creer lo que estaba diciendo, porque era muy diferente a lo que habían aprendido sobre Nerón. «¿Y el maestro?» pregunté. «Estaba muy satisfecho,» fue la respuesta «.

Un juicio crítico sobre los demás

Cuando Ana va a la escuela secundaria tiene que ir en tranvía. La amiga de Margot, Laureen Nussbaum, recuerda: “Ana siempre estuvo rodeada de otros niños, tanto niños como niñas, siempre fue el centro de atención.”

Una de las compañeras de la escuela de Ana es Jacqueline van Maarsen. Ella cuenta acerca del carácter abierto de Ana: «Ana era muy crítica para juzgar a los demás. Tenía su juicio de valor listo y también lo decía. Y creo que fue por eso que no todos la querían. Para mí, Ana fue, principalmente, una querida amiga. Quería que estuviera siempre con ella, todos los días, para hablar o jugar conmigo o hacer la tarea. Cuando estaba sola, podía aburrirse bastante. También me gustaba estar con ella, pero a veces simplemente tenía otra cosa más que hacer».

(Una foto escolar de Ana en el Liceo judío, deciembre de 1941.)

La persona más joven escondida

Pero luego llega un final abrupto a ese contacto con amigas, pues Ana tiene que esconderse con sus padres y su hermana: las medidas antijudías de los nazis en los Países Bajos hacen que sea demasiado peligroso quedarse en casa.

En la Casa de atrás, Ana se encierra más en sí misma. Le cuesta mucho al ser la más joven escondida, rodeada de adultos. Y todos esos adultos tienen, además, comentarios constantes sobre su comportamiento. «Todos dicen que hablo de manera cursi, que soy ridícula cuando callo, descarada cuando contesto, taimada cuando tengo una buena idea, holgazana cuando estoy cansada, egoísta cuando como como un bocado de más, tonta, cobarde, calculadora, etc. Todo el santo día me está diciendo que soy una tipa insoportable.»

«Escribir o afixiarse»

Especialmente con su madre Edith, Ana tiene la mayor dificultad posible. En lugar de «madre», Ana llama a su madre: «mansa» «Es como si dijésemos una mamá imperfecta» Ana opina que una madre debe tener tacto. «No como Mansa, que se ríe de mí, cuando lloro, no por dolor sino por otras cosas».

Otto nota que Edith y la adolescente Ana no pueden llevarse bien. «Por supuesto, me preocupaba que mi esposa y Ana no pudieran llevarse bien. En realidad, ella era una buena madre, para quien los niños estaban por encima de todo. A menudo se quejaba que Ana estaba siempre en su contra. Sin importar lo que hiciera Edith, pero se consolaba sabiendo que Ana confiaba en mí».

La escritura se convierte en el medio para que Ana se mantenga ocupada en el escondite. «Me parece que lo mejor de todo es que, lo que pienso y siento, al menos lo puedo escribir, de lo contrario, me asfixiaría completamente.» Además del diario, su religión es, asímismo, un apoyo. «Dios no me ha dejado sola y no me dejará sola»

(El pequeño escritorio en la habitación de Ana Frank y Fritz Pfeffer en la Casa de atrás. Reconstrucción, 1999.)

Enamorada de Peter

Sin embargo, siempre está presente la necesidad de hablar con alguien de su propia edad. Ana decide conversar con Peter, el hijo de 17 años de la otra familia que se esconde en la Casa de atrás. Al principio, lo encuentra bobo, pero pronto los dos se acercan un poco más y hablan de todo lo que les preocupa: sus padres, el refugio y no rehuyen los temas íntimos, como la sexualidad. Se acarician y besan en la habitación de Peter y en el ático.

Ana duda si sus padres aprobarían esto y cree que debería informarle a su padre. Al principio, Otto no parece tener muchos problemas con esa situación, pero después regresa sobre el asunto y no quiere «dat Knutscherei» (los abrazos). Ana está consternada, pues considera que su padre debe confiar en ella.

La declaración de independencia de Ana

Por eso le escribe a Otto una carta enfadada, una especie de «declaración de independencia». Ana opina  que se ha vuelto independiente, madura, por sí misma, sin el apoyo de sus padres, y que no necesita a nadie. Su padre no puede considerarla como una niña de 14 años, pues ha madurado más allá, debido a la situación especial de la Casa de atrás. No tiene por qué responderle a nadie y solo escribió esa carta porque no quería hacerlo en secreto. Ana le ofrece a su padre la siguiente opción: o confía en ella y la deja ir con Peter, o se lo prohíbe completamente.  Le pone la carta en el bolsillo de su abrigo.

Margot le cuenta a Ana que Otto está molesto toda la noche. Especialmente la afirmación de Ana de que ella no tuvo el apoyo de sus padres lo conmueve profundamente y se lo dice. Ana se da cuenta que ha ido demasiado lejos con sus palabras y lamenta el tono áspero de su carta. «Está bien que me hayan bajado de mi altura inalcanzable, que mi orgullo se haya dañado un poco, porque estaba demasiado segura de mí misma».

(Los escritos de Ana Frank: diario, su versión revisada, cuentos y cuaderno con frases.)

Las dos Ana

El motivo del conflicto se resuelve más o menos de forma automática: El enamoramiento de Ana se enfría. Y desde el 20 de mayo de 1944, sus pensamientos están dominados por otro gran deseo. Ana quiere publicar un libro sobre su tiempo en la Casa de atrás, después de la guerra, y convertirse así en escritora y periodista.

Desde mayo de 1944 ella trabaja con énfasis en ese libro. La base es su diario, pero Ana de 15 años, mira con ojo muy críticos a aquella Ana de 13 años, al comienzo de su período de clandestinidad.  Ella tacha muchos pasajes y reescribe otros tantos.  Además de su libro, Ana mantiene la costumbre de escribir en su diario.

En su última carta del diario, tres días antes de su arresto, Ana descubre que, en realidad, consta de dos Anas: una Ana superficial, divertida y otra Ana seria. En compañía de otros, domina la superficial Ana, mientras que le gustaría mostrar su lado serio. Se entristece porque aún no ha tenido éxito al respecto..

Seis meses

Después del arresto, Ana vive unos seis meses más. Pasando por los campos de Westerbork y Auschwitz, finalmente termina en el campo de Bergen-Belsen. De esos últimos meses solo hay testimonios de otras personas sobre ella. Algunos cuentan que Ana, Margot y Edith estaban muy unidas todo el tiempo y que todas las disputas de la Casa de atrás habían quedado en el pasado.

Las condiciones en el campo de concentración de Bergen-Belsen son terribles. Los prisioneros reciben poca comida, padecen frío y, debido a las malas condiciones higiénicas, muchos de ellos  se enferman. Ana también se enferma y contrae fiebre tifoidea. En febrero de 1945 fallece. Ana Frank tiene entonces 15 años.

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