La misteriosa desaparición de Nefertiti, reina del Nilo…

Ascient Origins(A.Holloway)(G.Manners) — Nefertiti fue la principal consorte del faraón egipcio Akenatón (formalmente conocido como Amenhotep IV), que reinó aproximadamente desde el año 1353 hasta el 1336 antes de Cristo.
Conocida como la Reina del Nilo e Hija de los Dioses, Nefertiti adquirió un poder sin precedentes y se cree que logró el mismo estatus que el propio faraón.
Sin embargo, mucha controversia persiste sobre ella después del duodécimo año de reinado de Akenatón, momento en que su nombre desaparece de las páginas de la historia.
En la nueva religión del estado de Akenatón, centrada en el dios del sol, él y Nefertiti se presentan como la “pareja primigenia”. Nefertiti era conocida en todo Egipto también por su belleza.
Se decía que estaba muy orgullosa de su largo cuello de cisne y que inventó su propio maquillaje usando extractos de la planta de Galena. Compartía también su nombre con un tipo de perla dorada y de forma alargada, llamada Nefer, que lucía a menudo.
Olvidada durante siglos, Nefertiti volvió a hacerse famosa cuando su busto fue descubierto en las ruinas del taller de un artista en Amarna, en 1912, pieza ahora conservada en el Altes Museum de Berlín. Dicho busto ha sido una de las obras más copiadas del antiguo Egipto.
Nefertiti se representa en imágenes y estatuas con una gran figura, que denota su importancia. Muchas de sus imágenes son simples representaciones de reuniones familiares con su esposo e hijas. A su vez, también es conocida como la madre-politica y madrastra del faraón Tutankamón.
No se sabe con certeza quiénes fueron los ascendentes de Nefertiti, pero en general se cree que era hija de Ay, quien más tarde sería faraón al suceder aTutankamón. Asimismo, tenía una hermana menor, Moutnemendjet. Sin embargo, otra teoría la identifica con la princesa mitani Tadukhipa.

Un «altar de la casa» que representa a Akenatón, Nefertiti y tres de sus hijas; caliza c. 1350 a.C., Ägyptisches Museo de Berlín.
Nefertiti se casó con Amenhotep IV alrededor del año 1357 a.C. y más tarde fue elegida como su reina. Imágenes existentes representan a ambos a caballo, juntos en un carro y besandose en público con Nefertiti sentada sobre las rodillas del rey, lo que hace creer a los expertos que dicha unión fue real y no un simple matrimonio de estado. De hecho el legendario amor del rey Akenatón quedó reflejado en los jeroglíficos de Amarna e, incluso, escribió un poema de amor a Nefertiti:
“… Y la Heredera, la Grande en el Palacio, la Cara Bellísima, la Adornada de las Dobles Plumas, la Señora de la Felicidad, la Privilegiada de Favores, cuya voz al rey alegra, la Reina Esposa del Rey, su amada, la Señora de las Dos Tierras, Neferneferuaten-Nefertiti, que viva para Siempre y Siempre …”
La pareja tuvo seis hijas conocidas, dos de los cuales se convirtieron en reinas de Egipto: Meritatón (se cree que lo hizo como reina consorte de su padre), Meketatón, Anjesenpaatón/Anjesenamón (más tarde reina con Tutankamón), Neferneferuaten Tasherit, Neferneferura y Setepenre.
Nueva religión
Durante el cuarto año del reinado de Amenhotep IV, el dios sol Atón se convirtió en el dios nacional dominante. El rey dirigió una revolución religiosa cerrando los templos mayores y promoviendo el papel central de Atón.
Nefertiti había jugado un papel destacado en la antigua religión y esto continuó vigente en el nuevo sistema. Ella era adorada junto a su marido y ocupó el inusual cargo de real sacerdotisa de Atón. En la nueva religión, virtualmente monoteísta, el rey y la reina eran vistos como la “pareja primigenia» sobre la que Atón derramaba sus bendiciones.
De este modo se creó una tríada o trinidad real junto con Atón, a través del cual la «luz» de Atón se dispensaba a toda la población.
Durante el reinado de Akenatón (y tal vez después) Nefertiti gozaba de un poder sin precedente, y en el duodécimo año de su reinado, existen evidencias de que pudo haber sido elevada a la condición de corregente: idéntico estatus que el disfrutado por el propio faraón.
A menudo es representada en las paredes del templo de igual tamaño que él, así como adorando, en soledad, al dios Atón, denotando con ello su gran importancia.

La placa Wilbour, Museo de Brooklyn. Nefertiti se muestra casi tan grande como su marido, lo que indica su gran importancia.
Tal vez la más impresionante prueba de su poder sea su aparición en un relieve del templo de Amarna golpeando a un enemigo extranjero con una maza, ante Atón. Tales representaciones tradicionalmente habían sido reservadas solamente para el faraón y sin embargo ella fue inmortalizada de la misma manera.
Además, es Nefertiti quien aparece tallada en las cuatro esquinas del sarcófago de granito de Akenatón y fue ella la que aparece representada ofreciendo su protección a la momia: papel tradicionalmente desempeñado por las deidades femeninas tradicionales de Egipto como Isis, Neftis, Selket y Neith.
Desaparición de Nefertiti
En el 12 año real, Nefertiti desaparece de la vida pública egipcia. Algunos piensan que murió a causa de una plaga que azotó la zona o que cayó en desgracia, pero las teorías recientes han negado esta afirmación.
Poco después de su desaparición del registro histórico, Akenatón tomó a otra reina como regente, otra mujer con quien compartió el trono de Egipto. Existen grandes especulaciones acerca de la identidad de la fémina en cuestión.
Una teoría dice que era la misma Nefertiti ocupando un nuevo papel de rey femenino, siguiendo el papel histórico de otras mujeres líderes, como Sobkneferu y Hatshepsut. Otra teoría introduce la idea de la existencia de dos corregentes: un hijo varón, Smenkhkare, y Nefertiti bajo el nombre de Neferneferuaten (traducido como «Atón está radiante de esplendor [porque] la bella ha llegado» o «El Perfecto Uno de la perfección de Atón»).

(Una placa de oro encontrada en la tumba de Tutankamón que representa a Tutankamón y Anjesenamón juntos)
Algunos estudiosos se muestran tajantes en la defensa de Nefertiti ocupando el papel de corregente durante la muerte de Akenatón o después de ésta. Jacobus Van Dijk, responsable de la sección de Amarna de Historia del Antiguo Egipto de Oxford, cree que efectivamente Nefertiti se convirtió en corregente con su marido y que su papel como reina consorte fue asumido por su hija mayor, Meryetaten (Meritatón) con quien Akenatón tuvo varios hijos (el tabú del incesto no existía para las familias reales de Egipto).
Además, las cuatro imágenes de Nefertiti que adornan el sarcófago de Akenatón no son de diosas habituales, lo que indica su permanente importancia para al faraón hasta su muerte y refuta la idea de que cayese en desgracia. También muestra su papel continuo como deidad o semidiosa junto con Akenatón.
Por otra parte, Cyril Aldred, autor de “Akenatón: el rey de Egipto”, afirma que en un shawabti funerario encontrado en la tumba de Akenatón, se indica que Nefertiti era una simple reina, no uns corregente y que murió en el año 14 del reino de Akhenaton, mientras que su hija habría fallecido el año anterior.
Algunas otras teorías sostienen que Nefertiti todavía estaba viva y que mantuvo su influencia sobre los miembros de la realeza más jóvenes que se casaban en la adolescencia. Nefertiti habría preparado su muerte y la sucesión de su hija, Anjesenpaatón, ahora llamada Ankhsenamón, y de su hijastro y ahora hijo-pólitico, Tutankamón.
Esta teoría sostiene que Neferneferuaten murió tras dos años de reinado y que fue sucedida por Tutankamón, quien se cree pudo haber sido otro hijo de Akenatón. Según esta teoría, la vida de Nefertiti habría terminado durante el año 3 del reinado de Tutankhaten.
En ese año, Tutankhaten cambió su nombre por el de Tutankamón y abandonó Amarna para volver a la capital, Tebas, como prueba de su regreso al culto oficial de Amón.
Por ahora, lo único realmente cierto es que la momia de Nefertiti, famosa e icónica reina egipcia, nunca se ha encontrado de forma concluyente.
Egiptóloga británica afirma que Nefertiti jamás reinó sobre Egipto como faraón

El busto de Nefertiti es una de las esculturas más emblemáticas del antiguo Egipto, y la propia reina probablemente ocupe el segundo lugar, detrás solamente de Cleopatra, entre las más famosas reinas del Nilo.
Como tal, a menudo es considerada una de las reinas más poderosas de su época, tal vez incluso ocupando el trono del faraón por un tiempo. Sin embargo, contrariamente a la opinión popular, un nuevo libro afirma que Nefertiti, una de las mujeres más famosas de la Antigüedad, no reinó sobre Egipto.
El rostro de yeso del antiguo Egipto
La Dra. Joyce Tyldesley, egiptóloga de la Universidad de Manchester, afirma que la reina Nefertiti fue apenas una de toda una serie de poderosas reinas que desempeñaron un papel influyente en la historia del antiguo Egipto.
Fue, según argumenta la Dra. Tyldesley, la belleza de su famosa escultura de piedra caliza y yeso – al parecer la obra de arte antiguo favorita de Hitler – la que la propulsó a la luz pública tras ser expuesta públicamente en 1923.

El icónico busto de Nefertiti expuesto en Berlín.
Fue entonces cuando los egiptólogos comenzaron – erróneamente según la Dra. Tyldesley – a argumentar que Nefertiti fue singularmente poderosa, e incluso que reinó sobre Egipto. El libro – Nefertiti’s Face: the Creation of an Icon (“El rostro de Nefertiti: la creación de un icono”), publicado por Profile Books esta misma semana (25 semana de enero) – cuenta la historia de la famosa escultura desde su creación hasta su exposición pública hoy en día en Berlín.
El encantador busto de Nefertiti

El busto de la reina, casada con el faraón Akenatón, fue descubierto en 1912 por el excavador alemán Ludwig Borchardt en un antiguo taller que formó parte antiguamente de una construcción con casa y estudio perteneciente al escultor Tutmosis. La escultura se encuentra actualmente en el Neues Museum de Berlín, aunque Egipto ha solicitado su devolución.
El ojo izquierdo que le falta probablemente se le cayó cuando el equipo de Borchardt se encontraba excavando, según afirma la Dra. Tyldesley en una nota de prensa de la Universidad de Manchester. Pero la Dra. Tyldesley no ha sucumbido a los ancestrales encantos de esta magnífica representación.
“Aunque la mayoría de la gente y muchos egiptólogos creen que Nefertiti fue una mujer de la realeza singularmente poderosa, y posiblemente incluso faraón, yo creo que éste no fue el caso”.
A pesar de las dudas de la Dra. Tyldesley, al menos uno de los contemporáneos de Nefertiti parecía considerarla una mujer especial por encima de todas las demás.
Su esposo, el faraón Akenatón, le otorgó numerosos títulos, entre ellos los de: Gran Esposa Real, Princesa Heredera, Grande en Alabanzas, Señora de la Gracia, Dulce de Amor, Señora de las Dos Tierras, Esposa del Gran Rey, Dama de Todas las Mujeres y Señora del Alto y el Bajo Egipto.
Nefertiti era conocida por ser muy hermosa, y su nombre significa «la bella ha llegado». El artículo continúa afirmando que, “Akenatón la consideraba su igual, y fue muy lejos para asegurarse de que los demás la vieran como tal. Nefertiti aparece en relieves golpeando a sus enemigos en batalla, o llevando la corona de faraón.”
Pero con independencia de lo altamente considerada que estuviera por su marido o por los demás, Tyldesley no acepta que ella pudiese haber ostentado la condición de faraón debidamente a causa de su ascendencia, que estaría lejos de ser regia según se cree.
Aunque los detalles sobre esta cuestión son inciertos, se piensa que Nefertiti habría tenido su origen en un pueblo egipcio llamado Akhmim, cuyo personaje más ilustre sería un alto funcionario llamado Ay. Este hecho le habría impedido ser coronada como faraón, según defiende Tyldesley.
Ella no nació en la realeza, y que una mujer no regia se convirtiera en rey habría sido algo sin precedentes. Su hija Meritatón, sin embargo, sí que nació en la realeza – y por lo tanto es un candidato más probable para faraón, si alguien lo es”.
La Dra. Tyldesley continuaba describiendo cómo el hecho de hasta qué punto era limitada la oportunidad de Nefertiti de reinar por propio derecho aparece registrado en la cronología histórica:
“Su esposo Akenatón murió alrededor del año 1336 a. C.; Tutankamón – quien posiblemente fuera hijo de Nefertiti – se convirtió en faraón aproximadamente el 1336 a. C. Se ha argumentado que Nefertiti reinó sobre Egipto, llenando este vacío y tal vez influyendo en los inicios del reinado de Tutankamón.”

Nefertiti y Akenatón 1345 a. C. – tal vez con una semejanza menos elaborada que en otros retratos.
Elevada por medio del arte
La egiptóloga piensa que la belleza del busto es lo que ha llevado a Nefertiti a elevarse hasta tan alto estatus en nuestros días. Explica Tyldesley: “es una bella obra de arte que parece lanzar su hechizo sobre cualquier persona que la mira”.
Con respecto a la cuestión de si la pieza original es genuina, la investigadora rechaza fervientemente las acusaciones de falsificación. “Algunos han afirmado que es una falsificación, pero están completamente equivocados. No tengo ninguna duda de que el objeto expuesto en Alemania es real; es verdaderamente notable”.
“Poco después de que fuera expuesta en 1923, se fabricaron y circularon réplicas del busto, en una compleja operación de relaciones públicas que ha seguido adelante desde entonces, ayudando a establecer el culto de hoy.”
Y parte de la belleza de la pieza se atribuye a su atractivo universal: “Los admiradores de la escultura tienden a ver su propia cultura e intereses reflejados en la imagen; Hitler, por ejemplo, presumiblemente la veía como aria.”

talatat mostrando a nefertiti adorando a Aten. Museo Altes.
Nefertiti tal vez no fuera la típica reina egipcia
La percepción actual de Nefertiti no depende por completo de la más famosa escultura de la reina, aunque esta extraordinaria pieza es lo que la ha elevado a su estatus actual. Hay muchas otras representaciones que parecen revelar su poder.
Tanto su tamaño como la relación con otras figuras y la manera en que aparece representada apuntan a un estatus superior a la media, y tenemos también las imágenes de Nefertiti con la corona de faraón. Estas cuestiones son tratadas presumiblemente en el libro, y con suerte algunas de las muchas preguntas que giran en torno a esta singular mujer hallarán en él respuesta.
En última instancia, la Dra. Tyldesley parece indicar que podríamos necesitar revisar nuestros propios prejuicios respecto a Nefertiti. “Sólo porque sea la reina más famosa y poderosa de Egipto en nuestro mundo no significa que fuera la reina más famosa y poderosa de Egipto en su mundo.”
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