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El educador que consiguió que los autobuses de transporte escolar de EEUU fuesen seguros y amarillos…


Atracción360(D.Pérez)/Yahoo noticias(A.López)  —  Una de las imágenes icónicas del transporte escolar en Estados Unidos es el característico y llamativo color amarillo de los autobuses. Numerosas son las películas en las que, desde hace bastantes décadas, aparecen este tipo de vehículos, pudiendo comprobar que muy poco han variado su diseño, aunque sí han evolucionado a ser más modernos y seguros, pero siempre manteniendo una misma estética.

Se les ve transitando por muchas de las ciudades en el mundo, y la gran mayoría comparten ese distintivo color amarillo.

Todo comenzó en Estados Unidos, primero con el uso de carrozas tiradas por caballos para los infantes más pudientes, y a pie para los que no contaban con recursos, o vivían –si tenían suerte-, relativamente cerca de sus centros de estudio.

Para 1914 con la popularización de los vehículos de automoción, sin embargo, por lo general este sector de la población carecía de recursos para pagar por un lugar dentro de los primeros autobuses de transporte público construidos por la compañía Wayne Works.

Por este motivo, “los lugares” que ocupaban los infantes estaban en el perímetro del camión, literalmente afuera y expuestos a grandes peligros. Por supuesto, esto causó muchos accidentes, que se convirtieron en parte de la agenda de los estados.

Fue hasta 1930 que se buscó regularizar en cierta forma a este tipo de transportes que aún no contaban con grandes recursos. Pensar que sería un transporte para un sector de la población que casi no contaba con dinero era un problema a resolver.

Pero ese diseño y color, en los autobuses escolares, no siempre se utilizó y fue a partir de 1939 cuando se unificaron criterios entre los funcionarios de transportes de todos los estados pertenecientes a los EEUU y fabricantes de vehículos, quienes se reunieron en abril de ese año en la Universidad de Columbia por iniciativa de Frank W. Cyr.

Seis años antes había publicado un trabajo titulado ‘Responsibility for rural-school administration: Allocation of responsibilities in the administration of schools in rural areas with special reference’ (Responsabilidad de la administración de escuelas rurales: Asignación de responsabilidades en la administración de escuelas en áreas rurales con especial referencia) que se convirtió en un manual de referencia para los educadores de todo el país durante varias décadas.

El Dr. Frank Cyr, responsable de homologar este tipo de transportes, estableció tres características para la construcción de estos vehículos:

Que fueran fáciles de reparar, con motores de fácil comprensión, lo más sencillos posible, para que su manutención implicará bajos costos al gobierno.

Que pudieran transportar al mayor número de estudiantes posible, para reducir el número de traslados y unidades necesarias.

Que fueran pintados con un color chillante y llamativo para evitar en medida de lo posible accidentes con otro tipo de vehículos.

A través de su estudio e investigación de las escuelas rurales en Estados Unidos, Frank W. Cyr pudo comprobar la gran cantidad de estudiantes de todas las edades que residían en zonas alejadas de escuelas y cómo, la inmensa mayoría, diariamente debían hacer uso de algún tipo de transporte que los llevase al centro escolar y de regreso a sus hogares (en algunos trayectos incluso superiores a un par de horas), siendo en muchas ocasiones a través de caminos o carreteras secundarias que no estaban bien asfaltadas y, sobre todo, en vehículos que no estaban adecuadamente condicionados ni eran seguros.

El concepto de ‘transporte escolar’ había surgido tan solo un par de décadas antes, siendo aquellos primeros vehículos muy precarios e incluso, dependiendo de la zona, se realizaba en carruajes tirados por mulas o caballos.

Ese tipo de vehículos no iban adecuadamente señalizados, siendo muy común en aquella época que sufrieran todo tipo de percances y accidentes.

A través de la conferencia de transportes escolares, celebrada a lo largo de una semana, en abril de 1939, en el Teachers College de la Universidad de Columbia, Frank W. Cyr pretendía unificar criterios entre todos los responsables implicados, tanto desde la administración como de los fabricantes.

Por tal motivo se propuso y votó una serie de normas y estándares (un total de 44) con los que se fijaban el diseño de los vehículos, tipo de carrocería, altura y anchura, número máximo de pasajeros (escolares), ubicación de las puertas (delantera y trasera), ancho del pasillo central de los autobuses y color identificativo de estos.

El amarillo anaranjado fue a partir de entonces el característico color con el que irían pintados todos los vehículos de transporte escolar, dándole la nomenclatura de ‘National School Bus Chrome’, que vendría a traducirse como ‘Autobús escolar nacional cromado’, y es que, en su origen, aquella tonalidad tan peculiar de amarillo se obtenía empleando el compuesto químico ‘cromato de plomo (II)’ (con los años, ese color se realizaba con otras mezclas, tras descubrirse la alta toxicidad del plomo y el cromo). Actualmente, con la nueva composición, ese color es llamado ‘National School Bus Glossy Yellow’.

Pero la elección de tal color no se hizo por capricho, detrás del mismo había todo un elaborado estudio e investigación que determinaba que era perfecto para ser visto desde lejos y, por tanto, se evitarían posibles accidentes. Además, las letras del rótulo de ‘School Bus’, al ser en negro sobre fondo amarillo, resaltarían mucho mejor.

En realidad ninguna ley obliga a que los transportes escolares sean de ese color, incluso en México. Por este motivo se encuentran transportes con otras tonalidades, pese a que en nuestro país también predomina el amarillo.

De acuerdo al portal especializado en cromáticas Colormattersel amarillo es científicamente un color con gran espectro de visualización tanto para personas con problemas de visibilidad como en condiciones climáticas extremas como neblina o nieve. 

De ahí que su utilización derive en que cualquier vehículo pintado de este modo sea más visible al resto de los conductores, aún con visión reducida. Por instinto evitarán acercarse demasiado a éste.

Mucha de la maquinaria de construcción pesada utilizada en la actualidad cuenta con este tono por la misma razón, al igual que otro tipo de transportes importantes.

En realidad, la normativa que dio comienzo a todo, establecida en territorio estadunidense, sólo recomienda el uso del color amarillo, su replicación es más un recurso de facilidad que de legislación.

Por lo que los transportes escolares pueden presentar cualquier otra tonalidad visible, pero el amarillo quedó como una moda y recurso importante hasta nuestros días.

Y es que, de hecho, el color amarillo en los vehículos era tan efectivo que en muchas poblaciones se utilizó para pintar de ese modo los taxis (por ejemplo, en la ciudad de Nueva York), porque así era distinguido por los clientes desde la lejanía e incluso con poca luz o visibilidad.

Las propuestas de Frank W. Cyr en la conferencia fueron consensuadas y votadas por los funcionarios estatales y los fabricantes, llegando a un acuerdo de estandarizar los autobuses escolares.

Desde 1939 bastantes han sido las modificaciones que han sufrido algunos de los 44 puntos aprobados, pero el del característico color amarillo ha permanecido, convirtiéndose esos vehículos en todo un icono.

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