actualidad, opinion, variedades.

¿Existe la mujer? …


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Las tres máximas dirigentes de la Federación Nacional de Trabajadores Telefónicos (NFTW), Mary E. Gannon, Anne Benscoter y Frances V. Smith, en la convención de la organización, 1945.

The Conversation(C.de Anca)(R.I.Gutierrez)(Y.Morató)(S.Boulos/S.de Sousa Ferreira)(R.Thompson)(L.P.Hernández/I.I.Atuñano)  —  Me gustaría empezar por el principio: ¿Qué es una mujer?

Veamos una definición extraída del Diccionario Etimológico de 1881 de Roque Barcia. A partir de ahí, analizaremos qué era una mujer y qué es hoy, para así poder vislumbrar que será mañana.

“Ser mujer”

Mujer: Criatura racional del sexo femenino // la casada en relación al marido.

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Primeras líneas de la entrada correspondiente a la palabra MUJER del Primer diccionario general etimológico de la lengua española, por Roque Barcia (1880-1883).

Tras una serie de refranes moralizantes sobre cómo debe comportarse una mujer, acaba con la expresión “ser mujer” que significa haber llegado una moza al estado de menstruar.

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Primeras líneas de la entrada correspondiente a la palabra MUJER del Primer diccionario general etimológico de la lengua española, por Roque Barcia (1880-1883)

En esta definición vemos los diferentes ámbitos que se interrelacionan cuando se habla de la mujer:

  • La definición biológica, que agrupa a las personas nacidas con los cromosomas XX en oposición al sexo masculino con cromosomas XY. Esa definición dejaría fuera aquellas personas que han nacido con una biología más compleja, como los intersexuales, o quien, a pesar de no haber nacido con dos cromosomas XX, se siente mujer en lo más profundo de su ser.
  • Otro ámbito que apunta la definición es atender a la capacidad de la mujer de ser madre. Sin embargo, como diría Judith Butler, existen muchas mujeres que deciden no ser madres. Aquellas que deciden serlo tienen una capacidad reproductiva que abarca 20 años, mientras que su vida puede alcanzar los 90. ¿Se justifica entonces clasificar su participación a la sociedad en función de 20 años? Además, muchas mujeres se sienten madres aunque biológicamente no hayan dado a luz, y también quedarían fuera de la definición.
  • También podemos llamar mujer a la que se identifica con lo femenino. En este sentido, pensadoras del movimiento denominado “feminismo de la diferencia”, como Luce Irigaray, proclaman que lo femenino debe ser reivindicado en un mundo construido desde lo masculino. Por tanto, características femeninas como la intuición o la sensibilidad deben ser reivindicadas y ensalzadas en un mundo en el que se sobrevaloran las cualidades masculinas como el éxito o la competitividad. Pero también esta definición deja fuera a mucha gente, ya que existen muchas mujeres que no se identifican con estas cualidades y muchos hombres que sí.

Esto nos deja con esa parte de la definición que implica la existencia de comportamientos normativos para la mujer, lo que debe o no debe de hacer y en qué lugares puede contribuir o no. Creo que la totalidad de los movimientos feministas estarían de acuerdo en rechazar que se dicte desde la sociedad un comportamiento normativo para la mujer.

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La mujer en la empresa

Podemos quizás dudar si, ontológicamente, la mujer existe o no, pero los datos confirman que existe una asimetría importante en el porcentaje de representación política y económica de las que la estadística considera hoy mujeres.

Sin embargo, lo positivo es que esta asimetría se está reduciendo, ya que los datos apuntan una clara tendencia de mejora en el objetivo de igualdad por parte de la sociedad y en concreto por parte de las empresas. Como ejemplo podemos analizar los resultados del último informe del índice de la Innodiversidad en España en el que hasta la fecha han participado más de 700 empresas. El informe entre otros datos indica que:

  • Más del 85 % de las empresas de la muestra afirman prestar interés a la inclusión de la mujer en sus empresas, destacando la gran empresa que alcanza el 89,8 % y, específicamente, la empresa cotizada que llega al 100%. Este interés se refleja en todos los sectores en un rango que va desde el 100 % en servicios financieros al 67 % en construcciones y obras públicas.
  • Por otra parte, las empresas de modo creciente desarrollan indicadores para medir el impacto de sus políticas de inclusión. Así, el 74 % de las grandes empresas y el 85 % de las empresas cotizadas indican tener indicadores para medir el impacto de las políticas de género.

Entre las herramientas empleadas para la inclusión destacan las políticas para la igualdad en el reclutamiento y promoción de los candidatos, el compromiso de la empresa con la igualdad reflejada en su misión y objetivos y el fomento de las bajas por paternidad, que alcanza ya al 90 % de las grandes empresas de la muestra. Estas políticas se han mantenido e incluso se han incrementado durante la pandemia, como declara el 81 % de las empresas de la muestra.

Indudablemente, la sociedad ha avanzado, gracias en parte a nuestras madres y abuelas, que lucharon por conseguir una mejor representatividad. A la vez que dirijo la mirada hacia ellas me gustaría también observar a nuestras hijas y nietas, porque la sociedad siempre sigue avanzando. Es posible que las siguientes generaciones encuentren categorías más amplias en las que se acepten las diferentes maneras de ser y sentirse mujer, una vez que la igualdad completa se consiga y el ser mujer no implique una situación de mayor dificultad a la hora de contribuir a la sociedad desde la independencia individual.

– ¿Cómo eran las representaciones femeninas en la prensa satírica del siglo XIX?

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El siglo XIX español fue un periodo que experimentó numerosas transformaciones. Dentro de dichos cambios, nos vamos a centrar en la relación establecida entre la prensa satírica, es decir, aquella que desde el humor y la crítica ofrecía su visión de la realidad, y las mujeres, quienes también estaban viviendo un proceso de transformación de su lugar y sus funciones dentro de la sociedad.

La imagen femenina fue empleada en las caricaturas de la prensa satírica de diferentes tendencias ideológicas como medio para representar o “encarnar” conceptos e ideas políticas tales como nación, constitución, revolución, libertad, república o democracia.

La prensa satírica: narrando el relato de la actualidad en clave de humor

La prensa en buena parte del siglo XIX se convirtió en un elemento fundamental dentro del panorama sociopolítico. Era el principal portador de información y, por tanto, el medio fundamental para conocer la actualidad nacional e internacional y, en el caso de la prensa ilustrada, los rostros de las principales personalidades de la época. Debido a su potencial papel de creación y dirección de opinión pública a través de sus contenidos, su desarrollo estará estrechamente vinculado con la coyuntura política y las fluctuantes normativas de regulación de las leyes de imprenta y libertad de expresión.

La prensa satírica es un tipo de publicación periódica de carácter joco-serio, crítico, transgresor y popular, fundamentado en el humor y en muchos casos con intencionalidad política. Dentro de ella, algunas publicaciones incluían viñetas que, de forma caricaturesca, plasmaban la realidad sociopolítica de su época. Estas últimas estuvieron presentes en el panorama español desde su nacimiento, en la década de 1830 del reinado de Isabel II (1833-1868).

Las caricaturas, junto con el pie que las acompaña, son el elemento de refuerzo clave del objetivo editorial de este tipo de prensa. Éstas, junto con el empleo de un lenguaje sencillo lleno de coloquialismos, aumentaron el alcance social de este tipo de prensa, incluyendo entre sus lectores no sólo a la burguesía ilustrada, sino también a sectores populares que podían “leer” esas caricaturas.

Alegorías: la mujer como abstracción

Tal como han evidenciado autores como Capdevila o Laguna Platero y Martínez Gallego, las mujeres aparecen presentes en las caricaturas, tanto de sátira política como costumbrista, desde los inicios de la prensa satírica. Sin embargo, paralelamente a la realidad sociopolítica, su presencia fue aumentando de forma progresiva.

La representación alegórica bajo la figura femenina que encontramos en las viñetas de sátira política procede, según Maurice Agulhon, de la tradición mitológica, intelectual y artística occidental. Según esta, existía una correspondencia entre el sexo adoptado por la alegoría, en tanto que encarnación de conceptos abstractos, y el género gramatical del nombre de la idea representada.

Su identificación se realiza a través de la escritura del nombre del concepto que encarnan en sus ropas, a pie de viñeta o en objetos, a través de los colores (ya con las cromolitografías) o mediante la inclusión de atributos relacionados con la misma.

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España-Matrona, reconocible por el nombre escrito en su túnica de color rojo y amarillo con cenefa de leones y castillos, separando dos trenes dirigidos por Napoleón III y Bismark, en referencia a la guerra franco-prusiana. ‘Fíate de la virgen… y no corras’, La Flaca, nº 54 (17 de julio de 1870).

En las alegorías femeninas los hombres, principales diseñadores, descriptores y lectores de las mismas, proyectaron sus aspiraciones y proyectos políticos, elaborando metáforas visuales que plasmaban su concepción ideal de las mujeres (actitudes, función social, físico…). No obstante, en las imágenes alegóricas femeninas que encontramos en la prensa satírica los dibujantes tomaban sus cuerpos para convertirlos en medios de representación de unas ideas pertenecientes al ámbito público del cual estaban excluidas.

Atendiendo al modo en que son representadas, estas alegorías pueden ser clasificadas en tres modelos: la “lamia”, la “matrona” y la “dama”.

Lamias e ideas peligrosas

La “lamia”, o mujer monstruosa, representa el lado más primitivo y peligroso de la “naturaleza femenina” que se deja llevar por sus sentimientos.

Son representadas como mujeres vestidas con toga y sandalias, con los rasgos femeninos acentuados (melena suelta y revuelta, pechos al descubierto, abertura en el vestido que permite ver su pierna…) y actitudes consideradas masculinas (fuerza física, comportamientos violentos, falta de autocontrol…).

Mediante estas representaciones, en algunos casos se pretendía generar rechazo en el lector hacia los conceptos que encarnan, al igual que lo haría una mujer que incumple con las pautas de conducta y vestimenta designadas. Esto las convertía en una especie de monstruo pasional que se salía de esa estructura de géneros dual, opuesta y complementaria.

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La Revolución-lamia con pelo al viento, cinturón de serpientes y torso desnudo llamando a una España-Matrona dormida con corona mural, león, escudo, túnica y sandalias. Alfredo Perea, Gil Blas, año I, nº43 (23-09-1865)

No obstante, como vemos en la imagen anterior, en algunas ocasiones podía ser empleada para defender en positivo o destacar la fuerza de determinadas ideas.

Matrona: el ideal de feminidad encarnado

La “matrona”, de influencia grecorromana, trasciende lo terrenal para convertirse en una especie de Magna Mater, exaltando la función maternal. Se vinculaba a estas figuras con las características consideradas “femeninas” de preocupación y defensa de los hijos y de indefensión ante los hombres que las maltratan, las pretenden o las utilizan.

Por ello, las alegorías encarnadas en matronas son presentadas con túnica y sandalias, actuando de madres protectoras o bien siendo las víctimas de los avatares de la política. Aparecen generalmente encarnando los conceptos de España u otras naciones, ciudades o provincias, la República, la Constitución, la Democracia, la Revolución o la Libertad.

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República francesa-Matrona con túnica, sandalias y gorro frigio con escarapela rechazando la insurrección de la comuna de París representada por una marcha de hombres con gorro frigio, banderas de ‘Liberté, Égalité y Fraternité’ y una Revolución-lamia con alas de murciélago, antorcha y torso descubierto sobrevolándola. A.Wo, La Flaca, nº 90 (04-06-1871)

El propósito de éstas era despertar en el lector sentimientos de misericordia y protección del concepto feminizado, cuando era victimizado, o bien de orgullo y patriotismo, cuando la alegoría era plasmada como defensora.

Las damas o la popularización de la política

La “dama desconocida” o terrenal se refería a mujeres de rasgos tradicionales con apariencia joven, castiza, exuberante y un tanto folclórica que presentaban conductas atribuidas a dicha supuesta “naturaleza femenina” como la coquetería, la dependencia masculina, la asistencia a los demás o que encarnaban profesiones típicamente femeninas (vendedora, portera, maestra, criada, nodriza…).

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La Situación-dama vestida con ropa tradicional (mandil, pañuelo al cuello y peineta) es acosada por dos militares que buscan el acceso al presupuesto (cesta de mimbre). El Cabecilla, año VI, nº216 (15-10-1887)

El propósito de este tipo de alegorías era acercar la política al pueblo, popularizándola y haciéndola estéticamente más próxima a su realidad, con el objetivo de conseguir una mayor movilización política.

Las alegorías, mucho más que representaciones femeninas

La representación femenina en las viñetas de la prensa satírica decimonónica nos permite vislumbrar, a través del espejo deformador de la caricatura, las concepciones de lo que estaba socialmente entendido que “debía ser una mujer” y lo que no, con el objetivo de servir como modelo y guía de las mujeres y de la sociedad en general.

En el caso particular de las alegorías nos encontramos con una utilización del cuerpo femenino dentro de un ámbito, como es el político, del que estaban excluidas. Su propósito era encarnar ideas abstractas y también las vinculaba con su rol asignado de madres virtuosas encargadas de transmitir valores a sus hijos.

A través de ellas, los dibujantes estaban construyendo y plasmando el imaginario de la sociedad decimonónica con respecto a dichas ideas políticas, pero también el ideal de feminidad burgués.

– Las Sufragistas, inventoras del marketing político moderno

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Suffragettes es el nombre con el que se conocía a las sufragistas británicas de comienzos del siglo XX. La palabra surgió como un insulto, pero ellas le dieron la vuelta. Estar presentes en todos los ámbitos de la ciudad era fundamental si querían difundir su mensaje entre los distintos estratos sociales. “Hechos, no palabras” (Deeds, Not Words) fue su icónico lema.

Las fotografías e ilustraciones que se conservan dan fe de sus fervientes arengas y desfiles, que congregaban a multitudes en las calles de las principales ciudades de Inglaterra.

No era fácil amedrentarlas: hicieron huelgas de hambre y combatieron la violencia con todas sus energías. La policía las detenía y encarcelaba, forzándolas a comer con los procedimientos más violentos. En respuesta, entrenaron a treinta mujeres en técnicas de jiu-jitsu para poder defenderse. Así empezaron a contar con su propio cuerpo de guardaespaldas.

En la prensa de la época se las representaba como personajes grotescos, casi demoníacos o lunáticos: mujeres de escasa higiene, con verrugas imposibles y narices prominentes. La estrategia consistía en atemorizar a los lectores mediante viñetas y dibujos caricaturescos. Había que transmitir la supuesta peligrosidad que suponían para la sociedad.

Gracias a la frenética actividad del movimiento, los grupos feministas lograron vencer estos obstáculos y crecieron en número y fuerza. La historia del periodismo dio un vuelco. Además de dar discursos desde balcones y plazas, las suffragettes encontraron otras maneras de hacer visible su lucha: a las manifestaciones y desfiles por las principales arterias de la ciudad añadieron la imprenta para producir enormes cantidades de material de propaganda con la que inundar las urbes.

En 1912, Christabel Pankhurst fundó The Suffragette, un periódico en el que se divulgaba la actualidad feminista y con el que hacía frente a los periódicos más conservadores de la época. Muchas fueron las mujeres que se involucraron en el desarrollo de este tipo de prensa.

En la Biblioteca Británica, The British Newspaper Archive recoge dieciséis publicaciones periódicas dedicadas a la promoción del sufragismo desde finales del siglo XIX hasta casi la mitad del XX.

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Trabajando en las oficinas de la Women’s Social and Political Union (WSPU) con ejemplares del periódico The Suffragette en la pared. Fotografía tomada en mayo de 1913.

La librería como órgano neurálgico del movimiento feminista

Como cuento en mi obra Libres y libreras. Mujeres del libro en Londres, el 5 de mayo de 1910 un grupo de suffragettes abrió The Woman’s Press Shop, una librería situada en el número 156 de la popular Charing Cross Road, la calle londinense por excelencia para la venta de libros. Eligieron un edificio amplio: contaba con doce salas y fue uno de los centros de mayor actividad para la promoción del movimiento sufragista en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial.

En la planta baja montaron la tienda y en la primera, las oficinas de venta de la Women’s Social and Political Union (WSPU). Una fotografía de Searjeant que conserva el Museo de Londres muestra el aspecto del local en torno a 1911. Se destaca que su ubicación era determinante para atraer al viandante común. Pero el establecimiento duró tan solo cinco años y terminó cerrando en octubre de 1912. Salvo las fotografías de archivo, no queda otro testimonio.

En las imágenes de la librería se aprecia el famoso reloj que colocaron en la fachada del local. En la esfera sustituyeron los números por el lema “Votos para las mujeres”. Por desgracia, la manzana en que se encontraba se derribó en los años sesenta para construir un edificio que domina el céntrico distrito londinense con su majestuosa altura y fealdad, el Centre Point.

En The Woman’s Press Shop se vendían todo tipo de objetos, desde ropa y servicios de té hasta juegos y bolsas Emmeline y Christabel, en honor a las famosas sufragistas, las Pankhurst. Predominaban en este merchandising los colores del movimiento (violeta, blanco y verde) y el lema del sufragio femenino, “Votos para las mujeres”.

Al cerrar la imprenta-librería, algunas de las integrantes de la Women’s Social and Political Union (WSPU) se instalaron en una tienda de la zona de Tunbridge Wells, en la que vendían, al igual que habían hecho en el establecimiento de Charing Cross Road, libros y panfletos sobre el derecho al voto, además de su merchandising creativo, con el que promocionaban el movimiento.

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Mujeres vendiendo ejemplares de ‘Votes for women’ en Fleet Street, Londres, en 1908.

El único juego Suffragetto que sobrevivió

Diseñaron chapas y medallas, banderas, bandas y pañuelos y hasta un curioso juego de mesa, el Suffragetto, que popularizaron a comienzos del siglo XX. La Universidad de Oxford conserva en su magnífica Biblioteca Bodleiana el único juego que ha sobrevivido.

Moneda de penique manipulada con el lema Vote for women.

Las sufragistas británicas inventaron, en definitiva, el marketing político moderno.

Consiguieron llegar a las vidas de mujeres de toda procedencia y condición, que se lanzaron a las calles y se involucraron en numerosas acciones para exigir sus derechos.

Con sus pancartas, colores distintivos y todo tipo de atavíos nunca pasaron desapercibidas.

No estaban solas. Pronto se fueron sumando las amas de casa y las que trabajaban en los puestos y mercadillos de la ciudad.

Habían conseguido lugares en los que reunirse, en los que leer y en los que poder organizarse. Fue así como muchas mujeres dejaron de comerciar con comida y flores para vender ideas y revolución.

– Desinformación de género: un ataque a la integridad democrática

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Si bien las operaciones clandestinas de influencia para manipular la opinión pública han ganado una atención considerable desde la acusación de intervención rusa en las elecciones estadounidenses de 2016, la reciente guerra de Rusia contra Ucrania ha contribuido a intensificar el debate sobre el impacto nocivo de tales operaciones.

Desde 2015, la UE ha desarrollado varias iniciativas para identificar y combatir las campañas de desinformación e influencia que intentan, a su vez, socavar el orden democrático y explotar divisiones sociales que impactan en los derechos humanos creando más polarización a su alrededor.

Aunque estos movimientos representan una reacción hostil contra los avances en igualdad de género (un valor fundamental de la Unión Europea), se ha prestado menos atención al efecto en esta igualdad de género de las campañas de desinformación.

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La narrativa “contra la ideología de género”

Estas campañas construyen una narrativa basada en argumentos identitarios para deslegitimar el proyecto de integración europea, acusando a la UE de imponer valores culturales contrarios a los locales. Una estrategia que se basa en:

  • la representación de la igualdad de género y los derechos del colectivo LGBTI como una amenaza existencial a la identidad nacional, donde las narrativas se centran en atacar la que denominan “ideología de género”;
  • tratar los derechos del colectivo LGBTI como una forma de neocolonialismo, presentándolos como una “amenaza a la seguridad de los niños”;
  • alertar contra la promoción de la sexualidad y las expresiones de género “antinaturales”, destacando la necesidad de proteger el orden “natural” del mundo y los derechos “naturales” de la familia.

Dichos discursos, centrados en el Occidente malvado, decadente e inmoral, son promovidos por Rusia y sus aliados en la UE, y en países que aspiran a unirse al proyecto europeo.

Los actores que atacan las políticas de protección de la igualdad de género tienen un carácter cada vez más organizado y están financiados transnacionalmente, desde tres geografías principales: países europeos (que representan el 60 % de la financiación), Rusia y EE.UU. Se ha creado así una infraestructura antiderechos humanos, que recurre a la desinformación como una de sus principales herramientas.

La resistencia a la igualdad de género y a los derechos del colectivo LGBTI existía previamente en diferentes países europeos en grados variables. Aun así, las narrativas promovidas por Rusia y otros actores fortalecieron, aunque indirectamente, a los partidos populistas en Europa, cuya agenda se solapa con la de Moscú, al menos en temas de igualdad de género. De hecho, algunos estudios sugieren que las narrativas extranjeras se coproducen a menudo con socios locales, acompañadas por un aumento notable de los discursos de odio en el ciberespacio.

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Objetivo prioritario: políticas, feministas, periodistas y activistas

Además, se ha verificado que las campañas de desinformación se dirigen especialmente contra las mujeres en política a través del acoso cibernético, con el objetivo de socavar su credibilidad.

Tales ataques son más pronunciados en relación con las mujeres políticas pertenecientes a grupos minoritarios y también contra aquellas que defienden posturas feministas, periodistas y activistas.

Su objetivo es disuadir a las mujeres de participar en la vida política y ser demasiado visibles en la esfera pública. Esto se traduce en la creciente polarización social sobre igualdad de género y podría llevar a derogar o revertir algunas conquistas legales.

La Comisión Europea presidida por Ursula Von der Leyen ha asumido un compromiso con la igualdad de género, elemento clave para el mantenimiento del Estado de Derecho en Europa.

La adopción de la Estrategia de Igualdad de Género (2020-2025) promueve la creación de un espacio europeo en el que mujeres y hombres, niñas y niños, en su diversidad, tengan las mismas oportunidades de prosperar y liderar.

Si bien la UE es líder mundial en igualdad de género, esta tendencia puede ser revertida o verse comprometida. Los ataques al Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica son un claro ejemplo de ello.

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Populismo ultraconservador

La retórica populista y ultraconservadora de la extrema derecha calificó al Convenio como un peligroso intento liberal de imponer una “ideología de género”. Kantola y Lombardo dan cuenta de cómo estos partidos se opusieron a menudo a la igualdad de género de manera directa en el Parlamento Europeo, refutando estudios anteriores que sugerían que la igualdad de género está tan ampliamente aceptada en los círculos de la UE que la oposición se hace principalmente de manera indirecta.

Constatamos que existe una notable falta de investigación académica dedicada a la dimensión del género en la desinformación en el ámbito internacional, para comprender cómo afecta al proceso democrático. Además, son necesarias contranarrativas específicas y localizadas que faciliten el empoderamiento de las mujeres y que mitiguen estos ataques organizados a la igualdad de género.

En definitiva, combatir este fenómeno es una responsabilidad conjunta y esencial para la preservación de la democracia a todos los niveles: europeo, nacional, regional y local.

– ¿Realmente empodera a las mujeres esperar que ellas den el primer paso?

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Bumble pretende desafiar lo que la empresa llama “las anticuadas reglas de las citas”.

Las convenciones de las citas heterosexuales han mantenido durante mucho tiempo que los hombres dan el primer paso: son los primeros en coquetear, los primeros en pedir una cita, los primeros en pedir matrimonio.

¿Y si los papeles se invirtieran?

Eso es lo que ha intentado hacer la aplicación de citas Bumble.

Bumble se presenta como una aplicación de citas feminista diseñada para empoderar a las mujeres, al estilo de Adopta un tío en España. Según su web, la aplicación se ha desarrollado con el objetivo de “desafiar las anticuadas reglas de las citas”, haciendo que quienes se identifican como mujeres inicien la comunicación con los hombres con los que coinciden.

Con más de 100 millones de usuarios en 2020, Bumble es una de las aplicaciones de citas más populares del mercado. En las entrevistas que realicé a más de 100 personas sobre las citas on-line en mi estudio “Connecting Digitally”, más de la mitad declaró haber utilizado Bumble.

Pero mi investigación muestra que Bumble, a pesar de pretender empoderar a las mujeres, hace que muchas de ellas se sientan frustradas y vulnerables. Esta desconexión puede estar relacionada en parte con la forma en que muchos hombres utilizan las aplicaciones de citas.

Cuando un match no tiene sentido

Los intentos de Bumble de “nivelar el campo de juego y cambiar la dinámica de las citas” y empoderar a las usuarias para “relacionarse con confianza” tienen sentido en teoría, pero no en la práctica.

Las mujeres que participaron en mi estudio señalaron una serie de prácticas contraproducentes basadas en sus propias experiencias a la hora de deslizar a derecha o izquierda (para aceptar o rechazar un contacto) y durante las conversaciones con usuarios masculinos de Bumble.

Una mujer de 39 años que participó en mi estudio describió la frustración de dar el primer paso y no obtener ninguna respuesta: “Entonces, de repente, eres compatible, pero nunca dicen nada ni te responden… No sabes nada de ellos. ¿Qué sentido tiene? ¿Por qué molestarse siquiera?”.

En lugar de evaluar los perfiles con detenimiento y decir “sí” a las mujeres que les interesan, los hombres suelen deslizar a la derecha basándose sólo en la foto del perfil.

Además, muchos hombres enfocan las citas on-line como un juego de números y practican lo que algunos llaman “power swiping” (“deslizamiento poderoso”) o “shotgun swiping” (“deslizamiento compulsivo”), diciendo “sí” a todo el mundo y viendo quién muestra interés y coincide con ellos. Muchos de ellos sólo leerán la información del perfil de la mujer después de que ella aparezca como compatible.

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Por último, dado que algunos hombres sólo deslizan a la derecha para subirse el ego con los “me gusta”, simplemente borran la coincidencia en lugar de responder a la invitación de una mujer para hablar.

Las mujeres que participaron en mi estudio señalaron a menudo que un match estaba lejos de ser una garantía de interés mutuo. Por desgracia, debido a “la gamificación de las citas” –la forma en que las aplicaciones están diseñadas para ser atractivas y adictivas–, deslizar a la derecha sin sentido es un fenómeno común en todas las aplicaciones de citas, no sólo en Bumble.

Comunicación y poder

Desde hace décadas, los estudiosos del lenguaje investigan cómo las personas conectan –o no– durante la conversación.

Decimos que la persona que habla “tiene la palabra”, y puede ejercer el poder eligiendo el tema, hablando durante más tiempo y dirigiendo la conversación en determinadas direcciones.

Sin embargo, no todo el poder se mantiene teniendo la palabra. No retomar el tema de la conversación de un orador, ya sea cambiando de asunto o ignorando la pregunta por completo, es otra forma de ejercer el poder.

En otras palabras, cualquier conversación es cosa de dos. Como dicen los autores de un estudio sobre la comunicación por correo electrónico y los tiempos de respuesta, “no responder o no tomar la palabra crea una ruptura”. En las aplicaciones de citas, no responder a un mensaje inicial es similar a ignorar a alguien que te hace una pregunta en una conversación cara a cara.

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Bumble, que ha hecho del empoderamiento femenino una parte importante de su marca, rinde homenaje a la exjueza del Tribunal Supremo Ruth Bader Ginsburg en un anuncio.

En Bumble, las mujeres pueden tener el control a la hora de tomar la palabra y dirigir el tema inicial de la conversación a través de, como lo denomina Bumble, “los privilegios de dar el primer paso”. Sin embargo, cuando los hombres no responden o se desmarcan después de recibir ese mensaje inicial, las mujeres de mi estudio informaron de que se sentían menospreciadas, rechazadas y, en última instancia, sin poder.

En 2020, Bloomberg publicó un artículo en el que exploraba las tácticas de marketing y los mensajes de la marca Bumble. Aunque la empresa sostiene que exigir que las mujeres envíen un mensaje primero “reduce el acoso” y “crea un intercambio más amable entre dos personas”, el autor del artículo señaló que la marca nunca fue capaz de proporcionar pruebas tangibles de “cómo Bumble estaba manteniendo a las mujeres más seguras o garantizando relaciones más equitativas.”

Cambiar de polos no resuelve el problema

Como nota positiva, esta aplicación se ha convertido en un catalizador para hablar sobre el género, el poder y la comunicación en las citas on-line. Y aunque muchos pueden no estar preparados para que las mujeres den el primer paso, la mayoría de los usuarios de Bumble de mi estudio, hombres y mujeres, señalaron que eligieron la aplicación precisamente por su filosofía para empoderar a las mujeres. Para mí, esto habla del hecho de que la gente está dispuesta a abrazar los objetivos de Bumble de “sacudir las obsoletas normas de género”.

Eso no ha impedido que algunos hombres y mujeres tachen de sexista el diseño de Bumble. De hecho, una demanda colectiva presentada en 2018 acusó a Bumble de discriminar a los usuarios masculinos heterosexuales de la aplicación porque esta solo permite a las mujeres enviar mensajes primero. Bumble negó haber actuado mal, pero aceptó llegar a un acuerdo en 2021 para evitar más litigios costosos.

Una participante de 37 años en mi estudio pensaba que el énfasis de la aplicación en el género era artificial y restrictivo: “No me gusta que la gente limite las cosas por sexo o género. No me parece que eso dé poder. Es como si trataran de imponer el sexismo a la inversa”.

Al crear una situación en la que el derecho a hablar y dirigir la conversación sólo se concede a los participantes que se identifican con un género, el trabajo de idear mensajes iniciales singulares y atractivos recae en ese grupo.

Tradicionalmente, los hombres han hecho más esta tarea, aunque a muchos de ellos no les gusta iniciar conversaciones con innumerables desconocidos, un proceso plagado de ansiedad y rechazo.

En el caso de las parejas heterosexuales en Bumble, ahora las mujeres tienen que desempeñar ese papel. Sin embargo, hacer que el trabajo de iniciar una conversación recaiga únicamente en un grupo parece fomentar la pasividad de la otra parte, lo que parece que sólo dificulta una comunicación sana.

– El sexismo que leemos en las camisetas

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El café de aquella mañana se nos quedó helado. ¿El culpable? Un tweet de la escritora Kate Long que denunciaba el sexismo de las camisetas infantiles de Primark.

Las que firmamos este artículo somos madres y lingüistas. Automáticamente, las dos corrimos a los armarios de nuestros retoños. Después de sobreponernos al desorden, tuvimos que recuperarnos también del puñetazo lingüístico que allí nos esperaba y que reproducía, a escala doméstica, lo que Long había observado en las estanterías de Primark.

Este artículo es para quienes creen que “el azul para niño” y “el rosa para niña” están ya superados. Nada más lejos de la realidad. La vieja costumbre de encasillar a las personas en categorías estancas es ahora más sutil, pero precisamente por esto también más peligrosa.

El mecanismo segregador actual se encuentra, entre otros factores (imágenes, hechuras…), en el uso del idioma. El lenguaje es para los humanos como el agua para los peces. Vivimos inmersos en él. No notamos su presencia, pero determina en gran medida nuestra existencia y nuestra visión del mundo. Si ponemos colorante azul en la pecera, el pez verá el mundo azul. Si lo ponemos rosa, lo verá rosa.

Eso es lo que el lenguaje de las camisetas está haciendo con nuestros jóvenes, de manera silenciosa, pero sistemática. Al menos eso es lo que descubrimos al analizar 632 camisetas de las colecciones en vigor y los avances de temporada de marcas como Mayoral, Mango, Zara, H&M, Benetton, Charanga, Gocco, Hilfiger, Ikks, Ralph Lauren, Armani, Dior, Gucci, Hugo Boss, Karl Lagerfeld, Moschino, Kenzo y Stella McCartney, incluyendo diferentes nacionalidades y gamas de precios.

Dime cuántas palabras hay en una camiseta y te diré si es de chica o de chico

Primera sorpresa. Las camisetas de niños con texto son en general más abundantes que las de niñas (360 vs. 272).

Una camiseta para niña que contiene un animal, simplemente se lo muestra. Si es para niño, le ofrece información y datos sobre él. Si nos fijamos en las prendas con oraciones y, por tanto, pensamientos complejos, o con más de tres unidades lingüísticas (onomatopeyas, palabras, sintagmas) se abre un abismo: las dirigidas a niñas son menos de la mitad (104 vs. 210) Aún tratando sobre un mismo tema, la tendencia es a incluir mucho más texto en la versión masculina.

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Comparativa de texto en camisetas femeninas y masculinas.

Retamos a los lectores a encontrar camisetas de niña que contengan algo parecido a los tratados de matemáticas, zoología, astronomía o autoayuda que se pueden observar en las diseñadas para niños:

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Varias camisetas en las que se observa mucho texto para niños

¿Será que las niñas no saben leer? Las estadísticas dicen lo contrario: ellas obtienen mejores resultados tanto en primaria como en secundaria y bachillerato. Entonces ¿por qué se les priva del lenguaje y de la información en sus camisetas? ¿Se presupone que no están interesadas en aprender? El input lingüístico no es irrelevante en términos de desarrollo cognitivo y social como han puesto de manifiesto múltiples disciplinas.

Voz y acción, pero solo para los chicos

Sabemos que además de ser una herramienta de comunicación y un vehículo de expresión de nuestros sentimientos, el lenguaje tiene otra función tan importante o más que las anteriores: mediante la palabra también podemos empujar a otras personas a la acción.

Las camisetas analizadas contienen frases inspiradoras y motivadoras, como consejos, sugerencias y peticiones, pero nuevamente sorprende su distribución según el género.

Las sugerencias y consejos –actos que buscan movilizar al oyente en su propio beneficio– aparecen mayoritariamente en las camisetas de los chicos y esporádicamente en las de las chicas (91 vs 24). Les invitan a “explorar” (Let’s explore), a “disfrutar” (Enjoy the vibes), a “ser auténticos” (True to yourself), a “esforzarse” (Push yourself), a “vivir más sin preocuparse” (Live more, worry less), etc.

A ellas en cambio se les reserva otro tipo de acto lingüístico: las peticiones, que también invitan a la acción y movilizan al oyente. Eso sí, en beneficio de terceras personas, raramente en el suyo propio: Grow kindness, “Sé amable”; Share the love, “Comparte el amor”.

Por eso, mientras ellos se “crean su propio futuro” (Create your own future), ellas lo hacen para otros (Inspire others and let’s make the future fantastic, “Inspira a otros y construye un futuro fantástico”).

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Consejos para ellos, peticiones para ellas.

Mediante el lenguaje también podemos afirmarnos como individuos y manifestar nuestra autoestima. Mensajes como A better me is coming (“Mi mejor yo está aún por llegar”), I’m the future (“Yo soy el futuro”) o I’m ok with this look (“Me gusta mi look”) aparecen en las camisetas que dan voz a los niños más a menudo que en las de las niñas.

Pero hay más: las camisetas femeninas tienden a omitir el uso del pronombre personal en primera persona (Happier than ever, “Más feliz que nunca”), usan plurales genéricos (We ride to fly, “Cabalgamos para volar”) o incluyen significados que poco aportan a la creación de una identidad acorde a los retos que estas niñas encontrarán en su futuro (I’m a unicorn, “Soy un unicornio”).

A las chicas se les tacha habitualmente de presumidas, pero está claro que en nuestra sociedad, o al menos en sus camisetas, presumir no es de chicas.

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Autoafirmación en primera persona masculina frente a borrado femenino.

Los chicos con las chicas tienen que estar… ¿seguro?

Así empezaba una conocida canción de Los Bravos allá por el año 1967. Han pasado varias décadas y guateques desde entonces y se podría pensar que en el siglo XXI los nietos de aquellos jóvenes no tendrían limitaciones y podrían compartir emociones, profesiones y deportes.

Al parecer en las camisetas… no.

Aunque parezca mentira, todos los grandes “temas” de la humanidad –el devenir de la vida, los anhelos, el individuo, la sociedad, las emociones…– se encuentran impresos en estas prendas de ropa. Sin embargo, el desarrollo de esta filosofía existencial camisetera no es tan igualitaria como podría parecer.

Para Moschino, las chicas no hacen deporte; son las animadoras que vitorean a los jugadores de baloncesto. Según Benetton, viajar por el espacio gusta pero por separado: ellas van a la Luna a soñar y ellos, a Marte a explorar en condiciones extremas. En casi todas las colecciones aparece la naturaleza, pero las mariposas que revolotean, los perritos cuquis y las flores delicadas son para ellas, mientras que a ellos les van más los leones que rugen, los perros rockeros y los cactus espinosos.

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Ellos rugen, ellas revolotean.

Podríamos seguir hasta el infinito y más allá pero lo más llamativo está por llegar: las actitudes y los valores que se proclaman ante la vida.

Aquí, en ambos sexos se utilizan metáforas tan cotidianas que pasan casi desapercibidas pero que, como buenos mecanismos cognitivos que son, nos sirven para entender conceptos, despiertan emociones y se “chivan” de lo que realmente pensamos.

En las camisetas, la vida puede ser un viaje, que algunos hacen en moto o skate (Ride and roll, “Sube y rueda”) y otras andando (Step by step, “Paso a paso”). También puede ser un lugar del que salir para vivir aventuras: a ellos les esperan para que las exploren (Adventure awaits, “La aventura espera”) y ellas esperan a ser llevadas en ese viaje de ida, pero con vuelta (Take me to the pastel moon and back, “Llévame a la Luna pastel y tráeme de vuelta”).

El tiempo se entiende como espacio: para ellos el futuro es una gran oportunidad y está delante (A better me is coming), para ellas el pasado es imprescindible y está detrás (Memories of sunshine in Paris, “Recuerdos del sol en París”). El tiempo es también un objeto que ellos manipulan (Design your tomorrow, “Diseña tu futuro”; The future is “stellar” mine, “El futuro es «estelarmente” mío») y que ellas, simplemente, tienen que conservar (Collect moments, “Colecciona momentos”).

¿Cómo lograrlo? Pues compartiendo valores –excelencia, positividad, amistad, constancia, disponibilidad– y sintiendo emociones –felicidad, miedo, amor–.

Todo lo bueno sabemos que metafóricamente se coloca arriba. Por eso, ellos, que ya están en la cima, aún tienen que seguir subiendo (Climbing challenge in the top of the world, “Reto de escalada en la cima del mundo”), mientras ellas han de soñar que llegarán (Dream, “Sueña”; Never give up, “Nunca te rindas”).

Para unos, lo “mejor” es lo diferente (Break the rules, “Rompe las reglas”). Se les anima a estar llenos de energía y listos para todo (Bring the action, “Trae la acción”), a centrarse en su verdad (Be you! True to yourself, “¡Sé tú mismo!”) y compartirla con sus colegas (dudes, buddies…) y a intentar no dar miedo (Savage wolf team, don’t fear me, “Equipo de lobos salvajes, no me teman”).

Para otras, lo bueno es lo que se hace sentir, por eso se les aconseja ser amables (Be kind), permanecer positivas (Stay paw-sitive) y tranquilas (Llamasté-yoga time); cuidar el outfit para parecer fantásticas (Life is not perfect but your outfit can be), intentar ser amigas de todo el mundo, porque son monísimas (Cute) y maravillosas (Marvellous) y, especialmente, fiarse de sus sentimientos (Listen to your heart). Al fin y al cabo la cabeza es para otras cosas (Head on the moon, “La cabeza en la Luna”) y ellas han venido a este mundo para irradiar alegría (Raised to shine, “Hecha para brillar”).

Esperamos que en este recorrido metafórico por los mensajes impresos en las camisetas se haya notado el desdoblamiento genérico, que lejos de ser inclusivo, discurre literalmente por mundos paralelos donde a unos se les instruye en egoísmo y hedonismo y a otras se las destina a la empatía y al sacrificio.

Si eres rico, todo lo anterior no se aplica… o casi

El sexismo con base lingüística en las camisetas es generalizado, pero algo de esperanza hay, aunque no esté al alcance de todos los bolsillos… Camisetas de diseño como las de Hilfinger o Gucci proclaman el amor para todes:

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Amor de Hilfinger y Gucci.

Las firmas más caras y elitistas (Dior, Armani…) limitan generalmente su mensaje al nombre de marca, aunque a ellas se les suele poner el nombre completo del diseñador y a ellos el nombre de pila o sus iniciales.

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Nombres femeninos, acrónimos masculinos y más.

En cualquier caso, estos matices, que a veces solo “sutilmente” saltan a la vista, como en las ocupaciones gatunas Gucci, son poca cosa en comparación con los claros sesgos sexistas observados en marcas dirigidas a consumidores con nivel adquisitivo medio o bajo.

Es más, marcas exclusivas como Kenzo suelen promocionar los mismos valores –optimismo y libertad– e incluso, en las camisetas de ellos, insistir en la ineludible complementariedad de ambos sexos. Algo que también surge, a veces, en las marcas de nivel intermedio como IKKS que abogan por una representación más activa y positiva de las niñas con mensajes de autoafirmación (Girls love rock too, “A las chicas también les gusta el rock”); y por la inclusión de los niños en mundos reservados a ellas (French lover, “Amante francés”; French surfereusse, “Surfista francesa”).

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Naturaleza y optimismo según Kenzo.

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León y leona de Kenzo.

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Ikks, french lover y french surfereusse.

Del 11F al 8M y más allá

Hace unas semanas, con motivo del 11F, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la sociedad se volvía a escandalizar ante la falta de vocaciones científicas en las niñas. Como explica Pérez Iglesias, alrededor de los seis años las niñas comienzan a pensar que no son tan brillantes como los chicos y a evitar actividades que se consideran propias de personas inteligentes. Este artículo pretende dejar constancia de los sitios tan recónditos donde comienzan a gestarse estos estereotipos.

El lenguaje de las camisetas infantiles en pleno siglo XXI todavía encasilla por géneros, limita mentalmente a las niñas y reduce sus expectativas laborales y de ocio. Lo deseable es que puedan soñar con trabajar en cualquier ámbito –ser madres, paleontólogas o astronautas– y divertirse de cualquier forma –haciendo skate, escalada o jugando a las cocinitas–. Pero no nos olvidemos de que el 11F y el 8M no son solo para ellas, sino también para que ellos amplíen sus mundos en la dirección opuesta, realizando acciones más “de chica” como las que nos muestran las camisetas.

El 8M, más allá de retóricas biensonantes y desgastadas, necesitamos descender a lo cotidiano. Decía Wittgenstein que “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente”.

No lo olvidemos. Leamos los mensajes de las camisetas antes de comprarlas. Quizás una acción tan insignificante pueda abrir horizontes en los que practicar, de verdad, eso que decían Los Bravos de que todos juntos –niñas, niños, niñes, niñ@s, niñxs– y revueltos puedan cantar y bailar.

nuestras charlas nocturnas.

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