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Semana Santa…


El Español(N.Gómez)/sobrehistoria.com(Casiopea/BlancaM.Sánchez)  —  La Semana Santa es una de las celebraciones más importantes de la religión católica. Si bien es cierto que este 2022, probablemente las circunstancias implican la suspensión de muchas celebraciones y viajes, no deja de ser importante conocer el significado que existe detrás de la Semana Santa.

Por ejemplo: ¿Qué se celebra cada día de la Semana Santa? o ¿qué simboliza la Semana Santa? Aquí damos respuesta a estas preguntas.

¿Qué se celebra cada día de la Semana Santa?

En primer lugar, hay que tener en cuenta que la Semana Santa es la conmemoración cristiana anual de la Pasión de Cristo, es decir, de la entrada a Jerusalén, la última cena, el viacrucis, la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret.

En segundo lugar, su organización es la siguiente: Da comienzo con el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección. También hay que tener en cuenta la fecha de la celebración es variable (entre marzo y abril).

Lo que ocurre es que esta festividad se acostumbra a celebrar cada año el día 15 del mes hebreo de Nisán, que empieza con la primera luna llena de primavera. Esto tiene que ver con que los días y las fechas de las ceremonias religiosas judías se determinan por las fases de la luna.

Acorde a los Evangelios fue justamente en Pésaj cuando Jesús se reunió con sus discípulos en La Última Cena para recordar la salida de Egipto. Es por esta razón que cada año la Semana Santa cambia de día, pues debe coincidir con esta luna llena.

Con respecto a cada día, primero, el Jueves Santo se celebra la institución de la eucaristía en la Última Cena; el Viernes Santo se conmemora la crucifixión de Jesús; el Sábado Santo es el día de la Soledad de María, y el Domingo Santo es el Domingo de Resurrección. Resumiendo podemos establecer las siguientes celebraciones y simbolizaciones de los días de Semana Santa:

  • Domingo de Ramos. Entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén.
  • Lunes Santo. Unción de Jesús en casa de Lázaro. Jesús expulsa a los mercaderes del Templo de Jerusalén.
  • Martes Santo. Jesús anticipa a sus discípulos la traición de Judas y las Negaciones de San Pedro.
  • Miércoles Santo. Judas Iscariote conspira con el Sanedrín para traicionar a Jesús con treinta monedas de plata.
  • Jueves Santo. Lavatorio de los pies. La Última Cena. Eucaristía. Oración de Jesús en el huerto de Getsemaní. Arresto de Jesús.
  • Viernes Santo. Prisión de Jesús. Los interrogatorios de Caifás y Pilato. La flagelación. La coronación de espinas. Vía Crucis. Crucifixión de Jesús. Sepultura de Jesús.
  • Sábado Santo. La Soledad de María, Víspera de Pascua.
  • Domingo de Pascua. La Resurrección.

Biografía de Jesus de Nazaret

Repasamos los años centrales de la vida de Jesús de Nazaret, recorriendo su labor como predicador, sus ideas políticas y religiosas y, por supuesto, los dramáticos y últimos días de su vida que hacen referencia a su pasión.

Sin dudas Jesucristo es uno de los hombres que más profundamente ha influido en la historia de la Humanidad. Su predicamento en vida, se transformó tras su muerte y dando lugar a una nueva religión, que se extendió por buena parte del mundo occidental, a través de la evangelización llevada adelante por la Iglesia Católica.

La biografía de Jesús de Nazaret llega a nosotros a través de los evangelios, los libros sagrados escritos por aquellos que se acercaron mucho a Jesucristo y decidieron informarse y escribir sobre la vida de Él. En estas escrituras se describe a Jesucristo como un hombre pacífico y alejado de la violencia, una característica bastante común en los años de la dominación del Imperio Romano.

Sin embargo su mensaje era conflictivo. Se contraponía al cumplimiento de la Torah que propugnaban los fariseos. También se distanciaba de las creencias de los esenios, y las otras religiones que allí se practicaban.

Al provenir de un Imperio politeísta, no era de extrañar que los creyentes se dispersaran en diferentes religiones. Lo único que se salvaba era el Templo de un rol central en la vida espiritual y en donde nadie, en su interior, era juzgado por rezar.

La infancia de Jesús de Nazaret

Antes de conocerle como predicador, tenemos que conocer algo más de Él, de cuando era un niño.

Jesús de Nazaret nace hacia el año 5 a.C. en un establo de Belén, en Judea, cuando dicha provincia pertenecía al Imperio Romano.

Sus padres fueron  José (que era carpintero) y María la Virgen.

Según conocemos por las Sagradas Escrituras, Jesús fue «concebido por obra y gracia del Espíritu Santo«.

Con esto se quiere explicar la intercesión del Espíritu Santo para que la joven María, Madre de Jesús, quedase encinta del Hijo de Dios.

Y como el Hijo de Dios, no podía habitar en el cuerpo de una pecadora, ella nació sin pecado alguno. Llamándola así Inmaculada Concepción, librándola del pecado original, con el que nacemos todos.

Además, a pesar de estar casada con José, ella se mantuvo sin conocer varón, que nunca yacieron en el lecho, como marido y mujer, por lo que su virginidad se quedó intacta. De ahí la expresión Virgen María.

Tras un tiempo en Egipto, escapando de las persecuciones del Rey Herodes, ya que escuchó hablar de este tan preciado niño y mandó a matar a todos los varones menores de un año, el niño Jesús por fin nace en el portal de Belén y pasa su infancia y juventud en Nazaret, en Galilea. 

Se dedicó a ayudar a su padre José en la carpintería y también pasó el tiempo estudiando las tradiciones judías de la época.

Tal era su curiosidad, que queda reflejado en la Biblia, que acudía al Templo de manera asidua para poder hablar con su Padre e intercambiar ideas religiosas con los entendidos en la materia. Fue a los doce años, cuando desesperados, los padres de Jesús le buscaban y consiguieron hallarle en el Templo.

Jesús de Nazaret como predicador 

Al llegar a los 30 años, comienza su vida pública, según las Escrituras y es bautizado por Juan «El Bautista» en el río Jordán.

Juan el Bautista le había señalado como su sucesor, que le reconoció, quiso darle su función en el mundo, que era bautizar a aquellos que se convertían a la fe en Dios, pero Jesús se negó y quiso que le dejara hacer, lo que venía a hacer a este mundo.

A los treinta años, se estableció en Cafarnaún, donde comienza  a predicar la “llegada del Reino de Dios«.

Jesús de Nazaret era un predicador ambulante.

Tras sortear una serie de pruebas de ascetismo, entre la población que le rodeaba, aumentó su popularidad y, también, el número de sus seguidores.

Entre estos seguidores, fueron apareciendo ciertas personas que destacaban entre las demás y que dejaron todo a un lado, para seguirle.

Eran los doce hombres que conformaban el núcleo más cercano a Jesús. Eran quienes hoy conocemos como los doce apóstoles.

Jesucristo dedicó gran parte de su juventud (y de su vida) a predicar sus enseñanzas de Dios. Así, recorrió numerosos lugares de Palestina, consiguiendo que le escuchasen por todas las partes del mundo. ¿Cómo podía mover tantas masas?

Jesús de Nazaret, hablaba y predicaba con parábolas, que eran hechos que llegaban al sentido del ser humano, para hacerles reflexionar.

Los más humildes se identificaban con la palabra de Jesús y sobre todo sumaba seguidores debido a los muchos milagros que decían que obraba. Tenemos un famoso ejemplo, como la resurrección de Lázaro o la transformación del agua en el mejor vino de la fiesta, durante las bodas de Canaán.

A pesar de la admiración de muchos, Jesús sufre acusaciones por hipocresía moral. Le acusaban de creerse mejor que sus dioses y de lavarles el cerebro a sus fieles seguidores, además, de meterles patrañas con los milagros.

Veían en el predicador a una amenaza, que haría temblar los cimientos de sus creencias y su falta de humildad en sus religiones.

Hablaba de la venida del Reino de Dios y de su gobierno, con amor y justicia, en donde todos tendrán sitio para poder vivir en pazDe este modo Jesucristo es denunciado ante el gobernador romano, Poncio Pilatos por haberse proclamado Rey de los Judíos y Mesías, aunque cabe señalar que el Reino al que Él se refería mientras predicaba era el Reino de los Cielos, el Reino de Dios.

El Imperio comenzó a cercarlo y no se podía dar marcha atrás.

Jesús sabía que su final era inminente, entonces, reunió a sus discípulos para que juntos así, pudiesen celebrar la Pascua, en un mesón que habían reservado.

Ésta reunión, era La última Cena.

Después de la cena, Jesús, temeroso de lo que se venía encima, rezaba en el Monte de los Olivos, tratando de sacar las fuerzas que necesitaría en lo que se aproximaba.

Le acompañaron dos apóstoles, para que rezaran con Él, pero se quedaban dormidos.

Más tarde, seguido de soldados del imperio, apareció uno de sus discípulos, Judas Iscariote, que por treinta monedas de plata, entregó a Jesús al Imperio, tras un beso con el que le traicionó.

Esta situación da inicio a la Pasión de Cristo, proceso en el cual es sometido a durísimos padecimientos antes de ser finalmente crucificado en la cruz.

Los últimos días de Jesús 

Como hemos explicado, la víspera de la Pascua judía, Jesús se reunió con sus apóstoles en la conocida “última cena”. En ella, predijo ante sus seguidores que habría de ser traicionado por uno ellos. Poco después, tras la traición del apóstol Judas IscarioteJesús fue capturado por los guardias del sumo sacerdote.

El consejo religioso judío le declaró culpable de blasfemia, ante la afirmación de Cristo de que él era el Mesías. Se le condenó a la pena de muerte. Pero el sanedrín no podía aplicar dicha pena sin el consentimiento de las autoridades romanas que, recordemos, dominaban la región.

Fue así que el gobernador romano de Judea, Poncio Pilatos, accedió a cumplir la pena que determinaron las autoridades judías. Jesús fue torturado y los soldados, rasgaron sus vestiduras, se apostaron su capa. Le incrustaron en la frente, una dolorosa corona de espinas, para que recorriera el camino, hasta el Monte del Calvario.

Poco después expiró a través de crucifixión, un método de ejecución utilizado en tiempos romanos. Cuando Jesús entregó su vida, el suelo tembló y el cielo tronó. Sus discípulos, se encargaron de recogerle, ungirle y velarle. Guardaron su cuerpo en una pequeña cueva, tapada por una gran roca. Al tercer día, cuando volvieron a verle, Jesús había resucitado de entre los muertos.

El Jesús «histórico» 

Tras su muerte, la vida y el legado de Cristo cobraron una relevancia como quizás nunca se había visto en la historia. Sus discípulos relataron el milagro de la resurrección. Los once apóstoles restantes presenciaron su aparición.

En ellas Jesús les ordenó que predicaran su mensaje. Esta línea religiosa que sostenía que Jesús de Nazaret era el Mesías, hizo que las creencias cristianas se separaran aún más, de la tradición judía.

Posteriormente se desarrolló el cristianismo, como una nueva religión, que tuvo un comienzo de persecuciones y ocultamiento.

Pero sólo algunos siglos después, llegó a ser la religión oficial del Imperio Romano, alcanzando su mayor poderío al dominar la espiritualidad de la Europa Medieval y luego del “Nuevo Continente” tras el Descubrimiento de América.

Además del Nuevo Testamento, que es la parte de la Biblia que habla de la vida humana de Jesús, existen otras fuentes que demuestran la existencia de Jesús y que han llevado a muchos expertos a admitir su existencia, como personaje histórico más allá de su dimensión religiosa.

Esta aceptación prácticamente universal de la naturaleza histórica de la figura de Jesús procede del conocimiento que se tiene de su existencia por otras fuentes escritas ajenas a los Evangelios cuyos autores, además, no estaban directamente vinculados con el universo del cristianismo primitivo.

Así, se considera que estas fuentes son más fiables que los escritos vinculados a la Biblia al ser consideradas más imparciales y no verse contaminada directamente por cuestionamientos de tipo religioso.

Las dos fuentes principales que se utilizan para demostrar la existencia de Jesús desde un punto de vista histórico son los historiadores Flavio Josefo y Tácito.

El historiador Flavio Josefo 

Ha pasado a la posteridad especialmente por los escritos, en los que relata los hechos vinculados a la Gran Revuelta Judía del año 66 d. C. Si bien no es exactamente contemporáneo de Jesús, al haber nacido alrededor del año 35 d. C., el hecho de que viviese en la época inmediatamente posterior a la vida y muerte de este personaje hacen de él una fuente bastante fiable a la hora de constatar su existencia.

Flavio Josefo cita a Jesús específicamente en dos ocasiones en su obra “Antigüedades Judías”, donde hace referencia a un “hombre sabio” que fue seguido y considerado como el verdadero “Mesías” por muchos judíos y griegos y que fue crucificado.

Asimismo, también habla de un hermano de Jesús, cuyo nombre han traducido los expertos de habla inglesa especialistas en la obra de este autor como “James” y de la muerte de Juan Bautista, relacionada también con las reivindicaciones judías del momento.

Estas referencias, aunque breves, se consideran pruebas fehacientes de la existencia histórica de Jesús, documentada por un escritor ajeno al ámbito del cristianismo primitivo.

Tácito 

En segundo lugar, nos encontramos con el historiador romano Tácito. Este autor, posterior a Flavio Josefo, cuyas obras se retrotraen ya al siglo II d. C., por lo que su distancia temporal de la época en que nació Jesús hace que su testimonio se considere menos original que el de Flavio Josefo.

Sin embargo, la distancia ideológica que muestra respecto al cristianismo también hace que se le considere más independiente y menos contaminado por las ideas cristianas que otros escritos de la época.

Así, Tácito, en sus famosos “Anales” describe la ejecución de Jesús por Poncio Pilatos mientras cuenta la persecución que Nerón hizo de los cristianos tras el incendio de la ciudad de Roma, hablando de su culto como mito y describiendo tal creencia como “vergonzante” y lamentándose de que hubiera llegado a Roma desde Judea.

En todo caso, pese a su tono despectivo, el famoso autor romano testifica su existencia de forma fehaciente y considerada totalmente fiable por parte de los historiadores, que utilizan los escritos de Tácito para apoyar otros descubrimientos de tipo histórico.

Aunque existe la teoría del “mito de Cristo”, que defiende que Jesús nunca existió históricamente, la mayoría de expertos coinciden en que la existencia real de Jesús es indubitable.

De hecho, ni los enemigos más encarnizados de los cristianos pusieron nunca en duda la existencia de Cristo, ni siquiera durante sus ataques más agresivos contra dicha fe, especialmente porque en ocasiones, esos perseguidores, al final , se convertían a la fe que tanto perseguían.

Pese a que los expertos pueden no estar de acuerdo en los detalles y las cuestiones de tipo religioso, está aceptado a nivel general que durante el primer tercio del siglo I d. C., hubo un hombre en Judea llamado Jesús que fue bautizado por Juan “el Bautista” y fue mandado ejecutar por Poncio Pilatos, más allá de toda duda razonable.

Mito de Jesús de Nazareth

Jesús de Nazaret es el hijo de Dios y, por tanto, la figura en torno a la cual, giran gran parte de las creencias religiosas del cristianismo.

Sin embargo, también hay una serie de corrientes de pensamiento que no comparten las ideas cristianas y ponen en duda los relatos de la Biblia y, en su mayoría, también niegan los hechos, vivencias o doctrinas que se le atribuyen a Jesús de Nazaret.

A las teorías que defienden esto se les denomina como Mito de Jesús, y señalan que todo lo que se señala en la Biblia o en los documentos históricos que se han encontrado a lo largo de los años no es fruto de una intervención divina o niegan que los documentos históricos de verdad supongan una prueba clara de la existencia de Jesús de Nazaret.

Según ellos, todo se trata de un sincretismo, es decir, un proceso mediante el cual se ponen en común las ideas de diversas culturas y tradiciones religiosas.

Los que defiende la teoría del Mito de Jesús aluden a que todo es la invención de personas pertenecientes a diversas órdenes religiosas, que adoptaron las creencias de otros pueblos durante los viajes e intercambios culturales realizados entre diferentes culturas.

Un ejemplo de sincretismo sería el Dios Serapis, que se convirtió en una deidad romano-egipcia como símbolo de la buena relación entre ambos pueblos.

En la actualidad, estos movimientos se han ido aglutinando en lo que se ha dado en llamar como la Nueva Era o también la era de Acuario.

Según las movimientos que se adscriben a la Nueva Era, el sincretismo religioso es algo generalizado en el mundo, ya que todas las religiones serían básicamente lo mismo pero con otras ropas.

Es decir, todas las religiones son similares (cambian los nombres de los dioses o las leyendas, pero se mantiene lo básico) porque todas se retroalimentan entre sí a través de las relaciones históricas y culturales entre diferentes regiones.

Los que creen en esto de la Nueva Era suelen mezclar religiones sin importar de dónde provengan, para ellos lo importante es la revitalización espiritual y el misticismo.

Pese a las pruebas que puedan existir en ambos sentidos, está claro que la religión es algo que se vive tan internamente que tanto creyentes como religiosos siempre serán reticentes a admitir los argumentos del otro como ciertos, así que las pruebas valen de poco cuando se habla de religión.

Sea como sea, la vida de Jesucristo, ha inspirado a muchas personas a ser buena y a crear valores que e la vida actual, hacen falta. Muchas personas pondrán en entredicho estas palabras y otras las creerán, pero lo que sí es cierto es que esta biografía de Jesús de Nazaret, es un guiño a la historia, a la forma de pensar y  a los orígenes que a veces tenemos desvinculados.

– Qué significa el Miércoles de Ceniza

El miércoles de ceniza marca el comienzo de la cuaresma, que quiere decir que estamos a cuarenta y dos días del Domingo de Ramos que da lugar a la Semana Santa. Son cuarenta y dos días ya que se excluyen los domingos a la hora de hacer ayuno, el día del señor es motivo de respeto.

Según cuando tenga lugar la Semana Santa en base al calendario se puede calcular la fecha concreta en la que se celebrará el Miércoles de Ceniza. Como en este 2022 podría decirse que arranca el Domingo de Ramos, que es 10 de abril, se hacen los cálculos y se llega a la conclusión de que esta jornada tendrá lugar el 2 de marzo. El comienzo de la Cuaresma es un tiempo en el que intentan llevar una vida con más fuerza y constancia a la oración, la penitencia y la caridad.

Este fecha tan especial cae en miércoles todos los años debido a que se cuenta hacia atrás, son cuarenta días previos al Domingo de Ramos y este día da pie a la Semana Santa, por lo que no afecta si son años bisiestos o no.

El origen del miércoles de ceniza se marcó hace siglos, cuando tanto judíos, ninivitas, egipcios o árabes se cubrían de cenizas cuando llevaban a cabo algún sacrificio o duelo.

Fue entonces cuando utilizó este acto para las personas que querían exhibir su arrepentimiento y necesidad y deseo de convertirse y ver la luz como buenos cristianos.

Los primeros años de la iglesia, cuando alguna persona quería convertirse se cubría de ceniza la cabeza y se presentaba así ante el pueblo mostrando sus ganas de cambiar y convertirse vestidos con un hábito penitencial.

En el año 384 d.C la Cuaresma tuvo un peso importante y se le dio un sentido penitencial para todos los fieles. Sin embargo la tradición de imposición de ceniza en la cabeza llegó en el siglo XI, fue entonces cuando comenzó a gestarse lo que hoy se conoce como ‘miércoles de ceniza’.

Con el tiempo este rito se aplicó a todas las personas, ya que toda la comunidad se presentaba como pecadores y suponía un tiempo de unión entre cristianos, de mejora a la hora de reconocer errores y convertirse en esta cuaresma que comienza.

Son cuarenta días en los que imitamos, acompañamos y nos solidarizamos con las penurias que pasó Cristo en el desierto donde decidió retirarse para ayunar y dedicarse a la oración. Es un momento especial para ir a misa, ya que en esta efeméride se pretende estar aún más cerca de Dios para mostrarle lo que queremos cambiar y mejorar.

Es una jornada para recibir la imposición de las cenizas sobre la frente, un gesto que les recuerda a los fieles que están aquí de paso y que su meta final es el cielo. Nos recuerdan también que somos frágiles y mortales.

Volver al Creador cuando se celebra el miércoles de ceniza es una manera de valorar lo que tenemos, lo afortunados que somos y recordar que esto no es más que un camino en el que estamos de paso, lo cual hace que nos motive a ser mejores para alcanzar nuestro fin máximo.

Al final de nuestras vidas solamente queda lo que hayamos hecho hacia nuestros hermanos, por Dios y el camino que hayamos decidido darle a nuestra existencia cada instante de nuestros días.

En la imposición se marca una cruz con las cenizas en la frente de los fieles. Dicho gesto va acompañado de estas palabras: “arrepiéntete y cree en el Evangelio” –relacionado con la parte de conversión– y “polvo eres y en polvo te convertirás” –recuerda que la vida terrenal es solo un viaje y que el fin está en el paraíso, donde se encuentra la vida eterna.

El ayuno en el miércoles de ceniza 

Es un día de ayuno y abstinencia, que te invita a solidarizarte con aquellos que pasan hambre a diario y que tienen menos que nosotros. Aunque este es uno de los pilares de la iglesia, hoy nos lo recuerdan con más ímpetu.

Para quienes quieran celebrar este año el miércoles de ceniza y estén interesados en el tema, les comentamos que el ayuno se considera hacer una sola comida muy fuerte al día y la abstinencia es no ingerir nada de carne.

Otro aspecto a tener en cuenta de la liturgia del miércoles de ceniza es que les recuerda a los cristianos la limosna que deben compartir con los demás, con los más necesitados. Desde ese momento estamos ante un buen viaje compuesto de cuarenta días para limpiar y purificar el alma, la mente y el corazón como buenos fieles, buenos cristianos.

Eso sí, hay que aclarar que este ayuno no deben hacerlo todas las personas, sino tan solo los mayores de 18 años y los menores de 60 años.

También quedan excluidas aquellas personas cuyo estado de salud sea delicado y le perjudique hacer el ayuno.

Lo mismo se aplica para la prohibición de comer carne en cuaresma. Tampoco deben ayunar las embarazadas, ni las madres lactantes que están alimentando con pecho a su bebé.

No obstante y aunque esté prohibida la carne, hay alternativas muy saludables para alimentarse bien sin cometer pecado, siguiendo la regla del miércoles de ceniza y de la Semana Santa. De hecho, son populares los potajes de garbanzos con bacalao y otros platos típicos de cuaresma.

No obstante, hay quienes se plantean si esta prohibición de comer carne en Semana Santa en verdad no ha quedado sin sentido. En el pasado, la carne era un bien de lujo que estaba reservado únicamente a las familias de economía pudientes, de modo que abstenerse de comer carne era una manera de pedir que se practicase la humildad.

Hoy en día, sin embargo, hay otros alimentos que son más caros que la carne, e incluso podríamos decir que el pescado es más caro. La tradición se continúa por costumbre, aunque quizás ha perdido su esencia.

Por otro lado, esta penitencia de ayunar, se entiende si recordamos esos 40 días que Jesucristo pasó en el desierto sin alimentos.

En cualquier caso, las creencias y la fe son las que mandan en cualquier celebración religiosa y, en verdad, esto es lo que realmente importa, más allá de comer o no un alimento.

Este día se podría considerar que es un buen momento de conversión, de penitencia, de arrepentimiento. Es buen momento para pensar, para limpiar y ser mejor cristiano, mejor persona.

El porqué se celebra el Miércoles de Ceniza tiene una esencia muy bonita, de trabajo interior y de ayuda e involucración con los más desfavorecidos, con las personas que nos rodean que no cuentan con los mismos privilegios para sobrevivir. Aunque sin duda todos los días son buenos para todas estas cosas.

El miércoles de ceniza no es el único día de ayuno y abstinencia que hay en el calendario cristiano. El Viernes Santo también está marcado por estas pautas. Y en el resto de los viernes que componen la cuaresma no se come carne pero es abstinencia obligada, un plato típico para comer estos días es potaje de verduras.

En cuanto a la ceniza, el Domingo de Ramos los fieles recogen ramos bendecidos que se encuentran en un montón al entrar en la iglesia y se los llevan a sus casas. Los ramos sobrantes son los que se recogen, se queman y se guardan sus cenizas para imponerlas el año siguiente. Las suelen guardar en parroquias o en conventos cercanos.

El sentido de los ramos en esta jornada viene de cuando Jesucristo llegó a Jerusalén y fue recibido con palmas y ramos de olivo. Por lo que quemar los ramos adquiere el significado de que las palmas fueran signos de gloria y terminan convirtiéndose en ceniza y reduciéndose a la nada. El mismo mensaje del Miércoles de Ceniza, constantemente pero en vías diferentes.

El Miércoles de Ceniza se considera día de puertas abiertas en la iglesia. Las personas no creyentes son invitadas a reflexionar y buscar un camino nuevo en el que perdonar sus errores y ser mejores personas, y por qué no, convertirse. Se pueden imponer las cenizas como acto de arrepentimiento de actos que haya hecho en el pasado.

– QUÉ ES LA CUARESMA

La Cuaresma, como cada año, se inicia el Miércoles de Ceniza, siendo un período muy importante para creyentes y los fieles ya que anticipa la llegada de la Pascua. Es el periodo que los cristianos celebran antes de recibir la resurrección de Jesús, pero también sirve para hacer un viaje de conversión y ayuno. De hecho, en este día comienza la práctica penitencial que tiene orígenes muy antiguos y que veremos más adelante.

Esta es la celebración pública de la penitencia. Y con motivo de las cenizas cristianas, los fieles emprenden ese viaje de abstención y oración que conduce a la absolución de los pecados en la mañana del Jueves Santo.

El significado de las cenizas es, por lo tanto, este: la celebración pública de la penitencia, entendida como un rito que conducirá a la absolución de los pecados. Pero también a la auténtica conversión de los fieles.

Este día también comienza la Cuaresma, también llamada Cuadragésima, que es un «tiempo de cuarenta días». Este número ocurre a menudo en la religión cristiana, y hay muchos significados y episodios en los que se da el número cuarenta.

Pero, ¿porqué se origina la Cuaresma y porqué se da en el Miércoles de Ceniza? 

El término «miércoles de ceniza» indica el miércoles que anticipa el primer domingo de Cuaresma.

En este día comienza el período de Cuaresma, también llamado período litúrgico «fuerte».

Este último proporciona la penitencia y el ayuno en preparación para la Pascua.

El miércoles de ceniza, la Iglesia prevé el ayuno y la abstinencia de la carne. No es sorprendente que el día anterior al miércoles de cenizas sea el martes de Carnaval, que es el último día en el que se puede comer «grasa», sin limitaciones particulares.

Durante la celebración del Miércoles de Ceniza, el sacerdote extiende una pizca de cenizas bendecidas en las frentes de los fieles. Este rito se refiere al significado de las propias cenizas cristianas, a saber, el de recordar a los fieles la transitoriedad de la vida terrestre y la precariedad de la condición humana. Para subrayar el aspecto efímero de la existencia terrestre, también están las fórmulas de advertencia previstas por la liturgia.

El sacerdote, de hecho, en la imposición de cenizas, puede recitar la fórmula tradicional. «Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás». Con esta invitación a la conversión nos referimos a las palabras que el Señor le dijo a Adán. «Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella te sacaron: polvo eres y regresarás al polvo» (Gen 3:19).

O también existe la oración más reciente «Arrepentirse y creer en el Evangelio». Esta última fue introducida por la reforma litúrgica después del Concilio Vaticano II. La ceniza colocada en la cabeza se obtiene de la quema de las benditas ramas de olivo del Domingo de Ramos desde el año anterior.

En cuanto al término Cuaresma, se utiliza para indicar el período de tiempo de cuarenta días que anticipa la Pascua. El número 40 tiene un fuerte valor simbólico en la religión cristiana. Cuarenta fueron los días pasados ​​por Jesús en el desierto. Aquí el Señor ayunó cuarenta días y cuarenta noches, y fue tentado por el diablo, como leemos en el Evangelio de Mateo.

Cuarenta son también los días del diluvio universal. Así como los días pasados ​​por Moisés en el Monte Sinaí. O los años que tardó el pueblo de Israel en alcanzar la Tierra Prometida. El significado del Miércoles de ceniza no está separado del de la Cuaresma, que es el tiempo de espera y purificación.

La Cuaresma, para la iglesia católica, comienza entonces el Miércoles de Ceniza (el día después del Martes de Carnaval) y termina el Jueves Santo antes de la Pascua.

La Cuaresma en realidad dura cuarenta y cuatro días, pero está destinada a recordar los mencionados  cuarenta días de ayuno pasados ​​por Jesús en el desierto después de recibir el bautismo en el río Jordán. Según las Sagradas Escrituras, en esta ocasión, Cristo tuvo que resistir las tentaciones  del diablo tres veces .

Por esta razón , la Cuaresma , en el mundo católico, es sinónimo de penitencia y renuncia, así como de ayuno mientras se espera la llegada de la Pascua.

Historia y origen de la cuaresma

La Cuaresma es una de las celebraciones más antiguas del calendario cristiano. Como todos los días santos y días festivos cristianos, ha cambiado con los años, pero su propósito siempre ha sido el mismo: el autoexamen y la penitencia, demostrados por la abnegación, en preparación para la Pascua. El padre de la iglesia primitiva, Irenaus de Lyon (c.130-c.200), escribió acerca de tal temporada en los primeros días de la iglesia, pero en ese entonces solo duró dos o tres días, no los 40 que se observan hoy.

En 325, el Concilio de Nicea discutió un período de ayuno de 40 días de Cuaresma, pero no está claro si su intención original era solo para los nuevos cristianos que se preparaban para el Bautismo,  y poco después acabó abarcando a toda la Iglesia.

Cómo exactamente las iglesias contaron esos 40 días variaron dependiendo de la ubicación. En el este, se ayunaba entre semana. La Cuaresma de la iglesia occidental fue una semana más corta, pero incluía los sábados. Pero en ambos lugares, la observancia era estricta y seria. Sólo una comida era tomada al día, cerca de la tarde. No debía haber carne, pescado ni productos de origen animal.

Hasta la década de los 600, la Cuaresma comenzó el domingo de la Cuadragésima  pero Gregorio el Grande (c.540-604) lo trasladó a un miércoles, ahora llamado Miércoles de Ceniza.

A lo largo de los años, se han realizado modificaciones a las observancias de la Cuaresma, haciendo que nuestras prácticas no solo sean sencillas sino también fáciles. El Miércoles de Ceniza todavía marca el comienzo de la Cuaresma, que dura 40 días, sin incluir los domingos.

Las costumbres actuales de ayuno y abstinencia son muy simples: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, se lleva a cabo el ayuno fiel (comer solo una comida completa al día y refrigerios más pequeños para mantener la fuerza) y abstenerse de comer carne; En los otros viernes de Cuaresma, los fieles se abstienen de comer carne.

Se sigue alentando a la gente a «renunciar a algo» por la Cuaresma como sacrificio. (Una nota interesante es que, técnicamente, los domingos y solemnidades como el Día de San José (19 de marzo) y la Anunciación (25 de marzo), uno está exento y puede participar de lo que se haya ofrecido para la Cuaresma).

La misma tradición existe en muchas otras religiones, espirituales y filosóficas en todo el mundo. Tiene un carácter casi universal donde el hombre trata de luchar por la perfección.

En el primer día de Cuaresma, los cristianos van a la iglesia para celebrar las cenizas. El sacerdote oficia y dibuja una cruz en la frente de los fieles pidiéndoles que se conviertan y crean en el Evangelio. Un símbolo fuerte del luto, las cenizas representan la insignificancia del hombre hacia el Absoluto al que se le promete.

Las otras celebraciones fuertes de la Cuaresma vienen después del Domingo de Ramos (que celebra la Pasión de Cristo y la entrada a la Semana Santa), y son el Jueves Santo (la última comida de Cristo con sus Apóstoles), Viernes Santo ( recordar el viaje de Cristo que lleva su cruz), el Sábado Santo (de luto por el entierro) y, finalmente, el Domingo de Pascua (para celebrar su resurrección), que marca el final del ayuno.

Durante la Cuaresma católica, los domingos no se brinda ayuno. Muchos creyentes aprovechan la Cuaresma para confesar sus pecados. Desde la edad de 14 años, los cristianos se han abstenido de comer carne, especialmente todos los viernes. Púrpura es el color de la Cuaresma, se encuentra en las iglesias en esta época particular del año.

Como no se puede comer carne, se come marisco y pescado. Esto es lo que piensan los mexicanos, donde durante estas fiestas se duplica el consumo de dichos alimentos. Sin embargo, y pese al mal llamado «ayuno», la Iglesia no impide comer, sino que pide que se realice solamente 1 comida al día, de modo que se alimenta de manera frugal, pero sin que nos falte el alimento, pues tampoco se trata de arriesgar la salud.

Ya hemos visto de qué manera conforman algunos su menú de Cuaresma. Pero en siglos pasados y, concretamente, en la Edad Media, no se lo montaban tan bien, ya que los alimentos permitidos para estos días eran el aceite, el pan y el agua. Bien pensado, el pan con aceite no está tan mal, aunque lo vemos como un menú básico.

Lo mejor de todo, ¿a que no adivinas qué es? Resulta que durante la Cuaresma (40 días en total), los fieles que deciden seguir la norma del ayuno, consigue perder peso. Más allá de adelgazar, lo que más agradecen estas personas es que la pérdida de peso es solo un efecto más de que, al mejorar la alimentación, también se adelgaza el cuerpo.

Otra curiosidad es que esos 40 días no incluye los domingos. Hay que restarle los seis domingos que van desde el Miércoles de Ceniza hasta el sábado anterior al Domingo de Resurrección.

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