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Azul Egipcio: El pigmento artificial más antiguo…


Ascient origins(DHWTY)  —  El Azul Egipcio, conocido también como silicato de calcio y cobre, es uno de los primeros pigmentos artificiales que ha sido utilizado por el hombre.

El ejemplo más antiguo conocido del exquisito pigmento data de hace unos 5000 años y fue encontrado en la pintura de una tumba del reinado de Ka-Sen, el último faraón de la Primera Dinastía.

Otros, sin embargo, declaran que el indicio más antiguo del uso del Azul Egipcio aparece en la Cuarta Dinastía y en el Reino Medio, hace unos 4.500 años.

Sin embargo, en el Nuevo Reino el Azul Egipcio se utilizó abundantemente como pigmento pudiendo encontrarse en estatuas, pinturas de tumbas y sarcófagos.

Además, el Azul Egipcio fue utilizado para producir una cerámica esmaltada conocida como mayólica egipcia.

  • Hipopótamo de mayólica egipcia.

Su característico color azul, resultante de uno de sus principales componentes — el cobre — oscila entre una tonalidad clara y una oscura, dependiendo de los procedimientos diferenciales y de su composición.

Si el pigmento es grueso, produce un azul oscuro intenso, mientras que si el pigmento es fino, produce un azul pálido, etéreo.

Se consigue mediante el calentamiento de una mezcla de un compuesto de calcio (normalmente carbonato de calcio), que contiene un compuesto de cobre (limaduras metálicas o Malaquita), arena de sílice y sosa o potasa como flujo, a alrededor de 850-950° C.

Para la creencia egipcia, el azul era considerado el color del cielo y por lo tanto del universo. También fue asociado con el agua y el Nilo. Así, el azul era el color de la vida, de la fertilidad y del renacimiento.

Uno de los objetos naturalmente azules a lo que los egipcios tenían acceso era el lapislázuli: una piedra semipreciosa de tono azul oscuro que podía ser molida en polvo, aunque se trataba de un artículo de lujo y tenía que ser importado de Afganistán.

Por lo tanto, no resulta demasiado sorprendente que los egipcios procuraran producir un pigmento sintético para usarlo como sustituto del azul lapislázuli.

Caza en los pantanos (fragmento), capilla de la tumba de Nebamun. 

La fabricación del Azul Egipcio al final se difundió más allá de las fronteras de Egipto y puede encontrarse por todo el Mediterráneo.

El Azul Egipcio se halla en numerosos objetos griegos y romanos, incluso en estatuas del Partenón de Atenas y pinturas murales de Pompeya.

A pesar de su amplia aplicación en el arte, el Azul Egipcio dejó de usarse, y su método de producción cayó en el olvido cuando la época romana llegó a su fin.

En el siglo XIX, el Azul Egipcio fue redescubierto. Las excavaciones en Pompeya revelaron que en muchas pinturas murales había Azul Egipcio y esto animó a los científicos a investigar la composición exacta de este pigmento.

Desde entonces, los investigadores han obtenido una visión más profunda de sus peculiares propiedades.

Unos estudios descubrieron que el Azul Egipcio tiene la calidad altamente inusual de emitir luz infrarroja cuando se dirige una luz roja sobre él.

Esta emisión es extraordinariamente potente y duradera, pero no puede verse a simple vista, porque la visión humana no se extiende normalmente en la gama infrarroja del espectro de la luz.

Además, los científicos descubrieron inesperadamente que el Azul Egipcio se dividía en ‘nano láminas’ – unas mil veces más finas que un cabello humano – si era sumergido en agua caliente durante varios días. Los científicos creen que estas propiedades únicas puedan hacer del Azul Egipcio, un pigmento adecuado para una gran variedad de aplicaciones modernas.

La fabricación del Azul Egipcio al final se difundió más allá de las fronteras de Egipto y puede encontrarse por todo el Mediterráneo. El Azul Egipcio se halla en numerosos objetos griegos y romanos, incluso en estatuas del Partenón de Atenas y pinturas murales de Pompeya. A pesar de su amplia aplicación en el arte, el Azul Egipcio dejó de usarse, y su método de producción cayó en el olvido cuando la época romana llegó a su fin.

En el siglo XIX, el Azul Egipcio fue redescubierto. Las excavaciones en Pompeya revelaron que en muchas pinturas murales había Azul Egipcio y esto animó a los científicos a investigar la composición exacta de este pigmento.

Desde entonces, los investigadores han obtenido una visión más profunda de sus peculiares propiedades. Unos estudios descubrieron que el Azul Egipcio tiene la calidad altamente inusual de emitir luz infrarroja cuando se dirige una luz roja sobre él.

Esta emisión es extraordinariamente potente y duradera, pero no puede verse a simple vista, porque la visión humana no se extiende normalmente en la gama infrarroja del espectro de la luz.

Además, los científicos descubrieron inesperadamente que el Azul Egipcio se dividía en ‘nano láminas’ – unas mil veces más finas que un cabello humano – si era sumergido en agua caliente durante varios días.

Los científicos creen que estas propiedades únicas puedan hacer del Azul Egipcio, un pigmento adecuado para una gran variedad de aplicaciones modernas.

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