actualidad, opinion, variedades.

La Tierra ha cambiado la velocidad a la que gira y los científicos quieren saber si hay que preocuparse…


https://www.mundo-geo.es/uploads/s1/96/01/11/2/la-tierra-realiza-una-rotacion-completa-sobre-su-eje-cada-23-horas-56-minutos-y-4-09053-segundos_1_1000x575.jpeg

Geo(J.Romero)/La Razón(J.Herrero)/Infobae/Esquire/abc  —  Es posible que la noticia de que la Tierra ha comenzado a girar más y más rápido sea un poco inquietante, pero antes de comenzar a prepararte para el apocalipsis, lee el artículo completo; puede que salgas sintiéndote más relajado.

Nuestra idea de «día», las famosas 24 horas, proviene directamente del tiempo que tarda la Tierra en completar una rotación sobre sí misma. Pero no es un tiempo estable: para nosotros, hoy, un día dura 86400 segundos, pero esta rotación se está ralentizando. Concretamente, esta ralentización provoca un aumento de la duración de una jornada de 1,8 milisegundos por siglo. De acuerdo, ese es un aumento imperceptible, pero significa que hace 600 millones de años un día solo duraba 21 horas.

La pregunta es: ¿por qué la Tierra ralentiza cada vez más su rotación, alargando nuestros días? Bueno, hay varias respuestas: podría deberse a la atracción del Sol, al ciclo lunar, o quizás a cómo la Tierra cambia su morfología con terremotos y cambios climáticos.

Una peculiaridad de este proceso de desaceleración -en sí mismo es bastante extraño- es que está cambiando, la Tierra ha comenzado a hacer exactamente lo contrario de lo esperado, ha aumentado la velocidad de rotación. Una vez más, sin embargo, las causas no están muy claras. Según los científicos, entre estos podría estar el propio clima. El hielo en los polos está disminuyendo, mientras que la masa de los océanos distribuidos en el ecuador aumenta.

El planeta Tierra está girando más rápido ahora que en cualquier momento de los últimos 50 años, tanto que los 28 días más cortos registrados fueron todos en 2020. Podría ser un cambio momentáneo, un efecto temporal debido a una circunstancia particular y que hace que la Tierra comience a desacelerarse nuevamente en el futuro. Pero no podemos estar seguros.

https://hips.hearstapps.com/hmg-prod.s3.amazonaws.com/images/gettyimages-579236996-1622536868.jpg?resize=768:*

En cualquier caso, uno se pregunta si debemos preocuparnos, y la respuesta, por ahora, es no. Estos cambios de velocidad parecen fisiológicos y no tan rápidos como para cambiar nuestro entorno o clima. En definitiva, por ahora parece un fenómeno inofensivo.

Pero queda una duda: si el calentamiento global y el deshielo realmente están participando en estos cambios, entonces la preocupación es más que legítima. En este caso, de hecho, los humanos seríamos responsables de estos cambios de velocidad.

Por qué la Tierra gira cada vez más rápido

Sin lugar a duda, el año 2020 fue muy particular e inolvidable para el planeta Tierra. Porque, literalmente se vio todo afectado, inclusive el tiempo, aunque esto no fue producto de la pandemia, como sí en el resto de las cosas.

La Tierra en 2020 giró más rápido de lo habitual, como si ella misma deseara terminar más rápido aquel año pandémico. Matemáticamente hablando, nuestro planeta rompió el récord anterior de día astronómico más corto, establecido en 2005.

El día más corto de ese año, el 5 de julio, vio a la Tierra completar una rotación de 1.0516 milisegundos más rápido que 86.400 segundos, que es el tiempo que tarda en girar con respecto al Sol, lo que equivale a 24 horas o un día solar medio.

En cambio, el día más corto de 2020 fue el 19 de julio, cuando el planeta completó un giro 1.4602 milisegundos más rápido que 86.400 segundos. Además, el 2020 incluyó los 28 días más cortos desde 1960, y se prevé que el año 2021 será el más corto en décadas.

Cuando se desarrollaron relojes atómicos de alta precisión en la década de 1960, mostraron que la duración de un día solar medio puede variar en milisegundos (1 milisegundo equivale a 0,001 segundos). Estas diferencias se obtienen midiendo la rotación de la Tierra con respecto a objetos astronómicos distantes y utilizando una fórmula matemática para calcular el día solar medio.

Antes de que comenzara 2020, el día más corto desde 1973 fue el 5 de julio de 2005, cuando la rotación de la Tierra tomó 1.0516 milisegundos menos de 86.400 segundos.

https://www.infobae.com/new-resizer/Ufwi-V2T1dAEWvk_hKwl7ZBNzXs=/768x432/filters:format(webp):quality(85)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/infobae/BLJJSFUM5VE3TMLQFCIZLTCZLQ.jpg

Según precisan los científicos del Servicio Internacional de Sistemas de Referencia y Rotación de la Tierra (IERS) en París, Francia, la velocidad de rotación de la Tierra varía constantemente debido al complejo movimiento de su núcleo fundido, océanos y atmósfera, además de otros efectos. Ellos monitorean la velocidad de rotación de la Tierra y esperan que la tendencia de tener días más cortos también nos siga en 2021.

Según sus cálculos, un día promedio en 2021 será 0,05 milisegundos menos que 86.400 segundos. A lo largo de todo el año, los relojes atómicos habrán acumulado un desfase de unos 19 milisegundos. A modo de comparación: en los últimos años, fueron unos cientos de milisegundos más rápidos por año.

La última vez que un día promedio fue de menos de 86.400 segundos en un año completo fue en 1937. Si la rotación de la Tierra se desincroniza demasiado con el ritmo súper constante de los relojes atómicos, se puede usar un segundo intercalar positivo o negativo para volver a alinearlos.

Desde que se introdujo el sistema de segundos intercalables en 1972, la rotación de la Tierra en general ha sido un poco lenta. Hasta ahora, ha habido 27 segundos intercalables y todos han sido positivos. En otras palabras, todos han agregado un segundo extra a nuestros relojes, permitiendo que la Tierra se ponga al día.

https://www.infobae.com/new-resizer/zDE3q5XMfmjrIMeACYWu3pTOV0c=/768x432/filters:format(webp):quality(85)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/infobae/VZTX7ERSABE53IJPMZRTXXV7ZQ.jpg

“Es muy posible que se necesite un segundo intercalar negativo si la tasa de rotación de la Tierra aumenta aún más, pero es demasiado pronto para decir si es probable que esto suceda”, dijo el físico Peter Whibberley del Laboratorio Nacional de Física en el Reino Unido. “También se están llevando a cabo discusiones internacionales sobre el futuro de los segundos intercalares, y también es posible que la necesidad de un segundo intercalar negativo pueda impulsar la decisión de terminar definitivamente con los segundos intercalares”, agregó.

Recientemente, sin embargo, la Tierra se ha vuelto más rápida y no se ha requerido ningún segundo intercalar desde 2016. Si la rotación de la Tierra continúa acelerándose, en algún momento podríamos requerir un segundo intercalar negativo. Si esto sucede, nuestros relojes se saltarían un segundo para poder seguir el ritmo de la Tierra.

Para medir la duración real de un día, los científicos de IERS determinan la velocidad exacta de la rotación de la Tierra midiendo los momentos precisos en que una estrella fija pasa por una determinada ubicación en el cielo cada día. Esta medida se expresa como Tiempo Universal (UT1), un tipo de tiempo solar.

Luego, UT1 se compara con el Tiempo Atómico Internacional (TAI), una escala de tiempo de alta precisión que combina la salida de unos 200 relojes atómicos mantenidos en laboratorios de todo el mundo. La duración real de un día se expresa mediante la desviación de UT1 del TAI durante 24 horas. Actualmente, el IERS no muestra nuevos segundos intercalares programados para agregarse.

Según el Centro de Orientación de la Tierra del servicio los segundos intercalares tienen sus pros y sus contras. Son útiles para asegurarse de que las observaciones astronómicas estén sincronizadas con la hora del reloj, pero pueden ser una molestia para algunas aplicaciones de registro de datos e infraestructura de telecomunicaciones.

Algunos científicos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones han sugerido dejar que la brecha entre el tiempo astronómico y atómico se amplíe hasta que se necesite una “hora bisiesta”, lo que minimizaría la interrupción de las telecomunicaciones. (Los astrónomos tendrían que hacer sus propios ajustes mientras tanto).

¿Qué pasaría si la Tierra dejara de girar sobre sí misma?

https://www.larazon.es/resizer/ILF55L9Wj5hv3moW-UOrBXNDjlU=/600x400/smart/filters:format(webp):quality(65)/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/larazon/2LG5CVXS4BAFHJDAOUNTA7SHT4.jpg

La Tierra es un planeta del sistema solar, formado hace aproximadamente 4.550 millones de años.

Es el más denso y el quinto mayor de los ocho planetas del sistema solar, además de ser el mayor de los cuatro terrestres o rocosos.

Al igual que el resto de planetas, está sometido a movimientos de diversa índole, aunque los principales se definen con referencia al Sol, y son: rotación, traslación, precesión, nutación, bamboleo de Chandler y la precesión del perihelio.

Siendo los más conocidos el de traslación y el de rotación. El primero de ellos es el movimiento del planeta alrededor del Sol, mientras que el de rotación es el giro del cuerpo celeste sobre su propio eje.

Durante miles de millones de años, la rotación de nuestro planeta se ha ido desacelerando gradualmente.

Es un proceso que continúa hasta el día de hoy, y las estimaciones sugieren que la duración de un día aumenta actualmente en aproximadamente 1,8 milisegundos cada siglo.

Frente a esta realidad científica, es común plantearse cuales podrían ser las consecuencias sobre nuestro planeta si un día sufriera un súbito parón y dejara de rotar sobre sí mismo.

https://www.larazon.es/resizer/6lHE6m8Up5HMPQ-onznvHISZ95c=/600x0/smart/filters:format(webp):quality(65)/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/larazon/DKRCNDYSYZCB5DFEU5FO5FM6NQ.PNG

La respuesta de los expertos es clara, todos los objetos y personas sobre la Tierra saldrían disparados en el momento en el que el planeta se detuviera.

Esto es así porque la velocidad de rotación de la Tierra es de 1.770 kilómetros por hora (km/h) en el ecuador, y 0 km/h en los polos.

Y, a pesar de esa increíble velocidad, no nos damos cuenta de que nos estamos moviendo. Por tanto, la parada brusca de la rotación de la Tierra se percibiría en la superficie, de tal modo que todo y todos saldríamos “disparados” por la fuerza centrífuga y la inercia del movimiento, incluso el aire, que produciría vientos huracanados por toda la superficie.

Todo esto se vería minimizado cerca de los polos, donde la velocidad es menor, siendo el único lugar donde sería posible sobrevivir a este desastre. Al igual que quien se encontrara en un avión en ese preciso instante.

Una “nueva Tierra”

Sin la fuerza centrífuga derivada del movimiento de rotación, quedaría la fuerza de gravitación, lo que generaría una redistribución de la gravedad que alteraría el equilibrio de los océanos. Se formarían dos enormes océanos en torno a los polos, separados por un único continente.

Regiones enteras serían inundadas, en Europa, solo España, Grecia y el sur de Italia emergerían de las aguas.

Otra de las causas de este parón, sería una devastadora modificación en la duración de las noches y los días, ya que el movimiento de rotación es la causa de que se produzcan. La Tierra tarda en dar un giro completo sobre sí misma 24 horas. Por tanto, si la Tierra deja de rotar, un día duraría lo que ahora son 365 días, es decir, un año (6 meses de día, 6 meses de noche).

Esta duración se daría por el movimiento de translación, es decir, los 365 días que tarda el planeta en dar una vuelta completa alrededor del Sol, un movimiento que se produce a la vez que el de rotación. Sin embargo, si la Tierra deja de girar sobre sí misma, le llevaría 8.760 horas, lo que equivale a un año, volver a la misma posición inicial al completar una vuelta entera alrededor del Sol.

Por último, una vez aclaradas las principales consecuencias debemos tener en cuenta que la posibilidad de que la Tierra deje de girar en cualquier momento es prácticamente nula, por lo que podemos estar tranquilos.

https://www.mundo-geo.es/uploads/s1/96/01/12/3/livescience-ha-preguntado-a-un-insigne-geologo-que-pasaria-si-la-tierra-dejara-de-rotar.jpeg

LiveSicence ha preguntado a James Zimbelman, geólogo emérito senior del Museo Nacional del Aire y del Espacio del Smithsonian, en Washington, DC sobre qué ocurriría si la Tierra dejara de girar de pronto. En principio, su respuesta es tranquilizadora, ya que parece un hecho totalmente imposible.

Así, el insigne científico aclaró: «Esto es solo un experimento mental. No existe una fuerza natural que impida que la Tierra gire. Esa es parte de la razón por la que el planeta ha estado girando desde que se formó, lo cual es bastante impresionante «.

La Tierra realiza una rotación completa sobre su eje cada 23 horas, 56 minutos y 4.09053 segundos. Esto se traduce en aterrizar en el ecuador moviéndose a aproximadamente 1.100 mph (1.770 km / h), con velocidad de rotación disminuyendo a cero en los polos, según Zimbelman.

Si el planeta se detuviera abruptamente, el momento angular impartido al aire, el agua e incluso las rocas a lo largo del ecuador seguiría moviéndose a esta velocidad de 1.100 mph. El movimiento rastrearía la superficie mientras la destrozaba y enviaría fragmentos a las regiones superiores de la atmósfera y el espacio exterior.

Qué es el momento angular

El momento lineal es el producto de la masa de un objeto y su velocidad (dirección y rapidez). Un pasajero en un automóvil en movimiento que se detiene abruptamente continuará avanzando debido al impulso lineal.

El momento angular es el análogo rotacional al momento lineal. Es el producto del momento de inercia (la fuerza de rotación necesaria para rotar la masa) y la velocidad angular.

«Uno de los fundamentos de la física es la conservación del momento angular», explica Zimbelman. «Una vez que algo está girando, tienes que ejercer la misma fuerza [en la dirección opuesta] para evitar que gire».

Reagrupar, reformar, acrecentar

Pero no todo estaría perdido si la Tierra dejara de girar.

https://www.mundo-geo.es/uploads/s1/96/01/08/7/no-existe-una-fuerza-natural-que-impida-que-la-tierra-gire_1_1000x575.jpeg

Según Zimbelman, los pedazos que se desprenderían de la superficie recuperarían algo de giro a medida que la Tierra y sus restos continuaran su camino alrededor del sol. Eventualmente, la atracción gravitacional del planeta haría retroceder el halo de fragmentos con un efecto inesperado.

«Lo que [Isaac] Newton nos ayudó a descubrir con la mecánica clásica es que las piezas que se acumulan y se acercan entre sí liberarían algo de su propia energía, calentando las cosas», dijo Zimbelman.

Según el geólogo, la transición rápida y destructiva también vaporizaría la mayor parte del agua en la superficie del planeta. Si bien la mayor parte de esta agua vaporizada se perdería, parte podría incorporarse a minerales recién solidificados. Finalmente, no todos los fragmentos se reabsorberían por acreción. Algunos de los bits planetarios serían arrastrados por la atracción gravitacional de la luna, bombardeando el satélite cercano y creando innumerables cráteres más en su superficie.

¿Qué pasaría si la Tierra girara al revés?

https://static3.abc.es/media/ciencia/2018/05/04/AdobeStock_199615374-kZxF--620x349@abc.jpg

Desde hace miles de millones de años, la Tierra gira sobre su eje en la misma dirección: de oeste a este, al contrario de las agujas del reloj si se tiene en cuenta el polo norte como punto de vista. Esto es común a todos los planetas de nuestro Sistema Solar, con la excepción de Venus y Urano.

A una velocidad de 1.670 kilómetros por hora, en nuestro mundo una rotación completa dura casi 24 horas. Este fenómeno tiene distintas consecuencias, como el efecto Coriolis, que es el responsable, por ejemplo, del sentido en el que giran los anticiclones en cada hemisferio.

Pero, ¿qué ocurriría si al mundo le diera por dar frenazo y marcha atrás y esa dirección se invirtiera?

Un equipo de investigadores de la Universidad de Reading en Reino Unido y el Instituto Max Planck de Meteorología en Alemania, entre otros, ha presentado en la asamblea general de la Unión Europea de Geociencias, que se ha celebrado recientemente en Austria, una simulación que muestra las consecuencias globales a nivel climático. Y resulta que el mundo sería muy diferente al que hoy conocemos.

Para empezar, uno de los mayores cambios es que el ancho cinturón desértico que se extiende desde África Occidental hasta Oriente Medio sería reemplazado por un vergel, un paisaje verde de clima húmedo y templado.

Al mismo tiempo, las dunas cubrirían América del Norte y del Sur, hasta el punto de que el sur de Brasil y Argentina se convertirían en los mayores desiertos sobre la Tierra.

El sur de EE.UU. sufriría un brutal cambio climático desde la humedad a una aridez absoluta. Mientras, en Europa occidental, nos quedaríamos congelados durante los gélidos inviernos.

Además, según los investigadores, las cianobacterias, un grupo de bacterias que producen oxígeno a través de la fotosíntesis, aparecerían donde nunca antes lo habían hecho.

Dominarían el norte del Océano Índico. Y la Circulación Atlántica Meridional de Retorno (AMOC), una importante corriente oceánica reguladora del clima en el Atlántico, se esfumaría para resurgir de nuevo en el Océano Pacífico norte.

https://www.infobae.com/new-resizer/jySDtdN0XnELZX3IDN1jH6TyTrQ=/768x576/filters:format(webp):quality(85)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/infobae/CPTU5U46KZCCHFYZCQVTCALS7U.jpg

Un planeta más verde

Estas condiciones climáticas completamente nuevas en todo el mundo surgirían durante miles de años. Curiosamente, los investigadores descubrieron que una Tierra que gira hacia atrás tiene sus ventajas. En general, sería más verde.

La cobertura mundial del desierto se reduciría a la nada desdeñable cifra de 11 millones de kilómetros cuadrados (de 42 millones a unos 31 millones de kilómetros cuadrados). Las praderas aparecerían en más de la mitad de las antiguas áreas desérticas, y las plantas leñosas brotarían para cubrir la otra mitad.

La vegetación de este mundo «marcha atrás» almacenaría más carbono que nuestra Tierra actual. Como punto negativo, los desiertos surgirían donde nunca lo han hecho: norte de China, sureste de EE.UU., sur de Brasil y Argentina.

Además de los tirones gravitatorios del Sol y la Luna, existe un abanico de factores que también pueden influir en la velocidad de la rotación, tanto incrementándola como ralentizándola. Por ejemplo, el aumento del nivel del mar provocado por el deshielo de glaciares o la atmósfera.

Como resultado, los científicos estiman que las temperaturas invernales descenderían hasta 10 grados centígrados. De hecho, la mayor parte del Atlántico Norte se enfriaría. Las simulaciones muestran que la Corriente del Golfo – que normalmente transporta aguas tropicales cálidas hacia el norte – se revertiría y se reduciría. En Norteamérica, el panorama cambiaría drásticamente.

Por ejemplo, los icónicos desiertos del suroeste americano desaparecerían y se convertirían en los desiertos de sureste. Y mientras te preparas para mudarte a los nuevos y hermosos pastos verdes de Arizona, mira al horizonte y disfruta de esta peculiar puesta de sol al este.

Además, hay investigadores que creen que la presencia de vida tiene la capacidad de influir en la velocidad de rotación de un planeta a base de liberar gases como el oxígeno. Pero, ¿hay algo que pueda provocar que gire al revés? El impacto brutal de un gigantesco asteroide. Pero seguro que no vivimos para contarlo.

nuestras charlas nocturnas.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.