Doña Manolita. Un pacto con el diablo…

La lotera Manolita de Pablo vendió el Gordo en 1943
Historia Urbana de Madrid — Madrid, ciudad rodeada de dioses paganos hechos fuentes: Neptuno, Cibeles, el ángel caído. Fantasmal belleza que camina sobre un tejado de siete chimeneas. Raimundita asomada a la ventana. Almas errantes del quemadero inquisitorial del barrio de Salamanca. Parlante cabeza de la calle del Soldado. La fraudulenta beata Clara…
Pocas hemos nombrado de las muchas leyendas misteriosas que alimentan la superstición de algunos madrileños. Entre ellas -sin ser un hecho confirmado- existe la atribuida a Doña Manolita, entendiendo que la buena fortuna que repartía en su Administración de Lotería venía dada de un tenebroso pacto que había hecho con el diablo.
Doña Manolita, la lotera de la buena mano

Doña Manolita atendiendo su establecimiento en 1929.
La popular lotera nació en 1879 y a los 25 años fundará su primer Administración en la calle Ancha de San Bernardo. Estuvo casada con un rejoneador retirado que cambió la garrocha por la venta de billetes. Al menos una vez se le nombra en las noticias relacionadas con los premios otorgados por su Administración.
Habitualmente Doña Manolita era noticia, hecho que queda reflejado en las muchas revistas que pudimos consultar en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.
Los propios reporteros que entrevistaban a la lotera no dudaban en retratarse junto a ella, como es el caso de la siguiente foto donde junto a Doña Manolita aparece el famoso cronista Perfecto Prodigo, de la Revista Mundo Gráfico.

La fotografía fue tomada en la primitiva administración de doña Manolita de la calle San Bernardo.
La Administración de la calle Ancha de San Bernardo
En 1904 una Manolita joven, de tan sólo 25 años, y dispuesta a comerse el mundo, abrirá la Administración de Lotería Nº 5 en la calle Ancha de San Bernardo, 18.
Así era aquel santuario de la diosa Fortuna.
Aquella Administración la fundarán doña Manuela de Pablo, «Doña Manolita«, y sus tres hermanas. El establecimiento pronto cobrará gran popularidad al ser uno de los que repartirá más premios. Principales afortunados serán los estudiantes de la entonces Universidad Central de Madrid.
La fama se extenderá con el tiempo por toda la ciudad y doña Manolita se convertirá en uno de los personajes más populares de aquellos tiempos hasta convertirse en la actualidad en casi una leyenda.

La Puerta del Sol y Gran Vía 31
En 1931 se trasladará a la Puerta del Sol, esquina con la calle del arenal, y a la calle Gran Vía 31 (o Avenida de Pi y Margall, 9).*
*NOTA: Según la escueta biografía que se conoce sobre «Doña Manolita» será el año 1931 cuando se traslade a la Gran Vía. Sin embargo, investigados los periódicos de la época, no encontramos referencias sobre la ubicación en esta avenida hasta el año 1932.
Al fallecer doña Manolita, la sede de la Puerta del Sol (junto a «La Mallorquina») recibirá el nombre de Hermana de Doña Manolita y pasará a su hermana Carmen, quien a su vez la legará a su hijo. En 1973 la regentará doña Carmen Gálvez de Pablo, sobrina de doña Manolita. Finalmente será vendida a otra familia en el año 1987.
La mítica sede de Gran Vía 31 (frente al edifico «Madrid-París») permanecerá en su primitiva ubicación hasta el año 2011, cuando la administración anunciará el traslado a su actual emplazamiento, la calle del Carmen.
El enemigo público número 2 y Doña Manolita – 1935

En agosto de 1935 los periódicos se harán eco de una gran noticia, la captura de la banda de pistoleros comandada por «el enemigo público número 2«*.
Así se hacía llamar Vicente Galera Macías (conocido también con el apodo de «El Guano»), jefe de una numerosa banda que realizará varios atracos en Barcelona y otras ciudades de España.
Al ser detenidos por la policía madrileña se revelará que la intención de los malhechores en Madrid será la de cometer una serie de robos con el fin de sostener económicamente a un partido político con parte del botín.
El frustrado plan incluirá atracos a la Unión Española de Explosivos; un habilitado de las Clases Pasivas con oficinas en Pi y Margall, 12; un establecimiento bancario de la calle Fuencarral, cerca de la Glorieta de Bilbao, y un último en la Administración de Loterías de Doña Manolita.
Parece ser que de éste -que sería el primero de la serie- desistirán los pistoleros por lo concurrido del local. [«El Siglo Futuro» Miércoles 14 de agosto de 1935. Pág. 19]

La lotera y los obuses – 1937
Doña Manolita, heroica y tenaz, no abandonará su local aunque las previsiones para el año 1937 eran funestas. La guerra y sus consecuencias harán que la lotera pierda dos terceras partes de su clientela.
Pero eso no será lo peor. La tan afamada Administración de Lotería sufrirá varios impactos producidos por los bombardeos al centro de Madrid. Los obuses arrancarán de cuajo los escaparates del local.
Contará un periodista del Diario «La Voz» del 5 de diciembre de 1937:
«El espejo del fondo está plagado de estrella que la dinamita le dibujó sobre el cuadriculado de una fantasía cristalera. A un lado del mostrador hay esquirlas de metralla clavadas en la piedra. Las ventas de doña Manolita han descendido en un noventa por ciento.»
Doña Manolita valorará la posibilidad de solicitar un puesto en la estación de Metro. Las circunstancias así lo requerían. En aquellos momentos difíciles para Madrid no todas las avenidas serán objetivo de los obuses… y a Manolita le tocó la peor de las mejores ubicaciones de toda la ciudad.

En la Prensa diaria
Un día sí y al otro también, el nombre de doña Manolita -o su versión extendida «doña Manolita de Pablo»- se repetirá al menos una vez en los periódicos de Madrid y los de tirada nacional. Así, el día del sorteo de «El Gordo» podrá figurar en los tabloides tantas veces como premios ganadores haya repartido por toda España.
Hoy internet facilita la compra de lotería a golpe de ratón. Antaño eran las oficinas de Correos las que repartían décimos o enteros por toda la geografía española, partiendo en infinidad de casos de la Administración de doña Manolita de Pablo.
Su nombre figurará también en las noticias sobre la celebración del tradicional «Baile de la Prensa«. Doña Manolita donará décimos de lotería para la tómbola benéfica que se realizaba cada año en el emblemático edificio de la plaza de Callao.
El humor gráfico, crítico y sarcástico en Madrid, utilizará la fama de doña Manolita para arremeter con políticos o todo tipo de personajes. Como ejemplo, este fragmento de la columna «Antena literaria» de la publicación «Gracia y Justicia. Órgano extremista del humorismo popular» de 1933.

De Madrid al cielo
En las lecturas realizadas por un universo de periódicos, doña Manolita destaca sobre cualquier otro acontecimiento. Las fotografías aquí expuestas nos muestran la fisonomía de la lotera de la buena mano; de aquella señora sospechosa de haber hecho un pacto con el diablo que propició no pocas fortunas a los mortales.
Pero… ¿Cómo era doña Manolita? La respuesta a esta pregunta la dan algunos periodistas que la entrevistaron una y mil veces: Doña Manolita era una mujer guapa, corpulenta, simpática y de buen talante. Poco más podemos decir porque así de escueta es la descripción.
Este era el aspecto de la afortunada lotera en 1948. Tenía entonces 69 años.
Manolita de Pablo fallecerá el 7 de mayo de 1951 a la edad de 72 años sin dejar huérfanos de fortuna a sus fieles clientes que hoy siguen confiando en la buena mano de la lotera, aunque ya no sea ella la distribuidora de ilusiones ni su Administración esté en la misma ubicación.
nuestras charlas nocturnas.
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