¿Como se piensa que será nuestro futuro en unos 50 años?…

MiVida/XLSemanal/LaNación(J.S.Mariño)/ElEspañol(E.Ferreño) — Mientras sonaban los cuartos, conteníamos la respiración y comenzaron, lentamente, a sonar las 12 campanadas con las que despedir un año más. Y tras las felicitaciones, los abrazos, los besos y los brindis, es inevitable que se produzca un momento de introspección, una mirada atrás para hacer un rápido balance de lo vivido durante el último año, de los propósitos que conseguimos o no cumplir y de lo que nos gustaría que sucediera en los próximos 12 meses.
Es un instante en el que se empiezan a dibujar las metas que deseamos para nuestro futuro, tanto laboral como personal, y cómo queremos vivirlas y con quién.
Pero ¿cómo será nuestro futuro? En España viviremos más, la esperanza de vida, que actualmente se encuentra en 83 años, se elevará hasta casi los 86 años, convirtiéndose así en el país con mayor esperanza de vida del planeta, superando a Japón, según las previsiones de los expertos.
Además, según un optimista estudio del londinense University College, de aquí a 2050 será posible eliminar las muertes por cáncer en los menores de 80 años. La mala noticia es que se triplicarán los casos de demencia y que acechan las superbacterias, aquellas que se hacen resistentes a los antibióticos.
¿Y en cuanto a la tecnología? ¿Nuestro futuro en 2050 será como se ve en las películas futuristas? Si tenemos en cuenta cuánto se equivocaron algunos de los films más famosos como 2001: Odisea en el espacio, Blade Runner -la primera parte se desarrolla en 2019 y en 2017 se estrenó una segunda parte que apuesta por 2049- o Regreso al futuro 2 y su famoso aeropatín -que aún sigue siendo para muchos un anhelado regalo que nunca llega-, quizás la realidad diste de la ficción. Aunque en lo que sí que han acertado algunas de estas películas es en la llegada del coche autónomo, la inteligencia artificial o los drones.
Para 2050 uno de los grandes retos es lograr aviones autónomos, pilotados por inteligencia artificial desde el despegue hasta el aterrizaje. Además, los expertos apuntan a que las comunicaciones se producirán cada vez más gracias a nuestras neuronas, sin necesidad de hablar o gesticular, y así podremos tanto comunicarnos con personas como con gadgets que podremos controlar gracias a nuestras señales neuronales.

Por ejemplo, los exoesqueletos, controlables con un implante cerebral, que permitan moverse a tetrapléjicos, ya son reales, aunque están lejos de llegar al mercado. En el futuro se espera que esa tecnología se emplee por ejemplo en sillas de ruedas que puedan moverse gracias a señales neuronales.
Las actuales impresoras 3D, que ya están usándose para fabricar prótesis, serán capaces de imprimir tejidos o incluso órganos completos, facilitando así los trasplantes ya que no será necesario un donante.
Y los actuales dispositivos de medición, normalmente en forma de pulsera, evolucionarán hasta chips o tatuajes que no solo monitorearán nuestro ritmo cardíaco sino que serán capaces de detectar cambios en nuestro cuerpo antes siquiera de que se produzcan síntomas.
Y por supuesto, uno de los grandes retos que, según los científicos, alcanzaremos en 2050 será la llegada a Marte. Por el momento, el desafío más inmediato pasa por enviar a un robot y conseguir que regrese y, tras eso, se plantearía un viaje tripulado. Aunque esa expedición de ida y vuelta al planeta rojo se alargaría, según los expertos, unos dos años, nada que ver con los 6 días que se tardó en la Luna, por lo que las condiciones para lograrlo son mucho más exigentes.
El gobierno estadounidense se ha marcado el reto de conseguirlo en 2033. ¿Y tú, dónde crees que estarás, con quién y cómo crees que vivirás en ese momento histórico en el que los astronautas pisen el suelo de Marte?

Cómo será el mundo en 2050
Hace ocho años reunimos a seis cerebros privilegiados del mundo de la tecnología y la ciencia para que nos contaran cómo sería el futuro en 2050. ¿Cómo nos comunicaremos? ¿Cómo viajaremos? ¿Sufriremos enfermedades? ¿Qué comeremos? ¿Hasta qué edad viviremos? La sorpresa es que algunas de sus predicciones ya forman parte de nuestro día a día.
Tras participar en la IV edición del Congreso de Mentes Brillantes, organizado por El Ser Creativo, estos seis visionarios de altura nos cuentan sus predicciones. Algunas, esperanzadoras; otras, inquietantes. Todas, apasionantes.
STEVE WOZNIAK, cofundador de Apple

En el años 2050… “Tu mejor amigo será un computador. Él conocerá tu alma”
Convierte en oro todo lo que toca. Lo llaman el mago de voz. Con Steve Jobs reinventó la informática y nuestras vidas.
→ Las empresas con humanos tendrán peores resultados.
“Para el año 2050, los ordenadores nos habrán superado, serán mejores que nosotros en muchos aspectos. Esto significará que una compañía que trabaje con los lentos seres humanos tendrá peores resultados que otra que se centre en las máquinas.
Quizá 2050 sea todavía demasiado pronto para eso, pero no tardará mucho más. Ya hablamos con nuestros ordenadores. ¡Y a veces hasta nos dan una respuesta apropiada! [Ríe]. Todavía no es una inteligencia real, pero llegará.
Ya hay compañías, como IBM o Google, investigando la manera de transferir el funcionamiento del cerebro a los ordenadores. Las máquinas pensarán, hablarán, sugerirán cosas como ‘oye, este libro podría interesarte’ o ‘mira qué chica tan guapa hay ahí’. Ya tienen características muy parecidas. las máquinas reaccionan al tacto, pueden vernos, escucharnos ¡Solo les falta pensar por sí solas!”.
→ Perdón, ¿alguien habló de sentimientos…?
“En 40 años tendremos ordenadores conscientes, dotados de sentimientos, de su propia personalidad. Tu mejor amigo será un computador. Hablarás con él. Te mirará a la cara y sabrá reconocer tu estado de ánimo. Conocerá tu alma y tu corazón mejor que nada ni nadie”.
→ Hemos perdido la guerra contra las máquinas.
“Cuando lo consigamos, cuando tengamos ese ordenador tan parecido a una persona que podamos tener una conversación normal con él, tendremos un profesor particular sumamente barato y efectivo para nuestros hijos. Permitirá, además, que cada uno de ellos desarrolle sus propias habilidades.
En definitiva, lo que vengo a decir es que el mundo virtual crecerá hasta hacerse cargo de todas las tareas que hoy hacemos nosotros, los seres humanos. Ese es el futuro de la tecnología. Creo de veras que hemos perdido la guerra contra las máquinas. Y esto cambiará la estructura de la sociedad tal como la conocemos hoy”.
GEORGE CHUCH, el mago de la genética

En el año 2050… “seremos jóvenes hasta el día de nuestra muerte”
Este ingeniero molecular es una de las grandes eminencias del mundo en genética. Profesor de Harvard y del MIT, está especializado en secuenciación y síntesis de ADN.
→ ¡Podrás construir una casa en minutos!
“Viendo lo rápido que va todo, resulta difícil predecir qué pasará dentro de 37 años Pero me arriesgo. todo estará dominado por la biotecnología. Ahora, los materiales, las casas se construyen de forma manual. pones un ladrillo; encima, otro La biología trabaja de otro modo. se autoconstruye, con muchas cosas ocurriendo de forma simultánea y de manera muy rápida.
Piensa en cómo funcionan las células, y una célula es algo mucho más complejo que una casa. Si puedes copiar una célula en 20 minutos, ¡también podrás construir una casa en 20 minutos! Será algo así como tener millones de pequeños robots construyéndola”.
→ Nos besaremos a miles de kilómetros.
“Los sistemas de transporte cambiarán. Ya hemos avanzado mucho: ¡hemos llegado hasta la Luna! Podemos invertir nuestro esfuerzo en mejorar el transporte o simplemente mejorar los sistemas informáticos para que ya no nos haga falta viajar.
Así podré estar en la misma habitación que tú, besarte, abrazarte… pero en realidad encontrarme a miles de kilómetros. Si la experiencia es lo bastante realista, funcionará”.
→ Habremos logrado parar el envejecimiento.
“También el ser humano será diferente. Hoy ya contamos con herramientas que nos hacen más fuertes y rápidos. Pero son inorgánicas. un avión, un coche ¡Pronto serán orgánicas! También tenemos medicinas que nos permiten vivir más.
Pero daremos un salto: viviremos jóvenes hasta el día de nuestra muerte. Ahora mismo se produce un gran desperdicio desde un punto de vista económico: pasas mucho tiempo formándote y a los 50 años, cuando alcanzas la cima de la experiencia, tu cuerpo empieza a fallar.
Esto cambiará cuando podamos revertir el envejecimiento. Hoy, ya se puede invertir el envejecimiento de una célula en el laboratorio. Cuando logremos hacerlo en el interior del cuerpo, seremos jóvenes hasta que muramos”.
EVAN HENSHAW-PLATH, cocreador de Twitter

En el año 2050… “aprenderás un idioma cargando una aplicación en tu cerebro. ¡Lo harás!”
Contribuyó a crear una de las mayores revoluciones de internet. Twitter, no fue tan hábil para los negocios, se marchó antes de hacerse millonario, ahora gestiona sus propias “star-ups”
→ Internet estará en nuestras cabezas.
“Las computadoras no son algo tan ajeno a nuestra memoria o nuestra personalidad como pudiera parecer. De hecho, hay experimentos que demuestran que ambas cosas se pueden manipular mediante reacciones electroquímicas. En 2050, Internet estará en nuestras cabezas.
Por ejemplo, hoy para aprender un idioma te tienes que pasar un año estudiando y, aun así, hablarás español con un acento americano tan fuerte como el mío. Por ello, cuando puedas instalar una lengua nueva como instalas una aplicación en tu teléfono, lo harás.
La línea divisoria entre personas y computadoras tenderá a desaparecer. Y surgirán nuevos problemas: si en el 2050 un gobierno tiene el poder de cambiar la personalidad de su población, será mucho más importante para todos que no tengamos dictaduras ni sistemas políticos parecidos”.
→ La frontera entre tu cuerpo y la Red va a desaparecer.
“El reconocimiento facial a través de cámaras jugará un papel fundamental. Entrarás en un supermercado, la cámara te captará y cambiará las promociones de los productos según tu edad, tu sexo… Todo estará personalizado: para ti. De hecho, ya somos casi hombres ordenador. ¿Cuántas veces sales de casa sin teléfono?
Ahora vivimos envueltos en datos. El mundo se ha convertido en una gran ciudad donde todo va mucho más rápido y donde tenemos muchas más posibilidades de establecer conversaciones y de que, de ahí, surjan nuevas soluciones a nuevos problemas.
En 2050, todo eso será más evidente. Las ideas no vendrán de una ciudad, de un país. Se originarán en un punto y se copiarán y recombinarán en otros muchos.
Internet está generando un conflicto entre dos fuerzas: el software libre y el mercado. Han surgido organizaciones muy grandes y potentes, como Wikipedia, que crean proyectos económicos con cientos de miles de horas de trabajo sin remunerar, exclusivamente voluntario.
Su organización está matando a las enciclopedias solo recurriendo a trabajo voluntario. Este modelo de organización, que nace con Internet, generará nuevas preguntas: y si llega un momento en que no necesitamos tener al 90 por ciento de la población trabajando, ¿qué hacemos? Habrá que repensar el estado del bienestar”.
→ ¿Qué vamos a hacer cuando el trabajo no tenga valor?.
“En 2050 podremos contar con robots capaces de imprimir edificios. Y no solo de imprimirlos con una impresora 3D, también de ensamblarlos. ¿Qué pasará con todos los que hoy trabajan en la construcción? Ese momento va a llegar y necesitamos pensar qué vamos a hacer.
El problema más grande al que nos enfrentamos es cómo transformaremos la economía si necesitamos a menos gente produciendo. ¿Qué pasará? Quizá se dediquen a un trabajo muy importante que hoy no está recompensado: tener hijos”.
MANUEL PATARROYO, el luchador contra la malaria

En el año 2050… “Descubriremos que el cáncer está vinculado a enfermedades infecciosas. ¡Y las curaremos!”
Premio Príncipe de Asturias, desarrolló hace más de dos décadas la vacuna sintética contra la malaria.
→ ¡La solidaridad triunfará!
” A pesar de que parece que la intolerancia y la violencia están aumentando, yo creo que el mundo tiende a la unificación. Soy un convencido de la solidaridad, de que todos debemos preocuparnos por todos para llevar adelante a la humanidad.
Lo que estamos observando son los coletazos de una ballena moribunda que va a dar paso a un ascenso del hombre dentro del campo de la solidaridad”.
→ Prepárate: trabajarás hasta los 80 años.
“Otra cosa a la que tendremos que acostumbrarnos es que la edad de jubilación subirá hasta los 78 u 80 años de edad, que es una etapa extremadamente productiva. Yo acabo de cumplir 67 y le puedo asegurar que seguiré productivo hasta los 80.
Como habrá un incremento de la esperanza de vida, deberemos enfrentarnos con los problemas asociados a este fenómeno. Por ejemplo, qué hacer con el ocio de la gente mayor. En cuanto a la salud, antes nos enfrentábamos a la mortalidad infantil, ahora tendremos que abordar la prevención de enfermedades infecciosas.
El premio Nobel de medicina Harald zur Hausen, descubridor del virus del papiloma, me mostraba recientemente que para el año 2020 el 60 por ciento de los cánceres estarán asociados a enfermedades infecciosas, como virus, bacterias, parásitos, hongos…
No sé si habremos vencido el cáncer para entonces, pero sí habremos controlado muchas enfermedades infecciosas asociadas a él”.
→ El médico sabrá las enfermedades que vas a tener.
“Además, en el año 2050 seremos capaces de realizar un análisis inmediato del genoma de cada uno de nosotros a un coste ridículo, con todas las posibilidades de medicina personalizada que esto abre. En el ordenador estará nuestro genoma y el médico sabrá, con solo mirarlo, las posibilidades que tenemos de contraer una determinada enfermedad. Eso sí, el médico siempre será una persona. Ayudada por un computador o un robot, sí. Pero hay cosas que las máquinas nunca podrán alcanzar”.
ANDY MIAH, el guardián de la bioética

En el año 2050… “Los coches desaparecerán. Habrá formas distintas de transportarse: con hologramas”
Profesor de tecnologías emergentes y director del Instituto de futuros creativos en Escocia. Analiza las implicaciones éticas de estos avances.
→ Para ser padre, habrá que pasar ciertos test.
“En la actualidad, la gente modifica su cuerpo mucho más que en el pasado. Dentro de diez años, lo que modificará será su biología. Por ejemplo, seleccionará los genes de sus futuros hijos para eliminar la información genética de ciertas enfermedades. Seremos capaces de perfeccionar la especie humana, de influir en la evolución.
Y el gran debate será ver hasta dónde estamos dispuestos a llegar en este camino. Por ejemplo, la paternidad será algo muy diferente. Hoy, para adoptar, tienes que pasar toda una serie de exámenes impuestos por la sociedad. Llegará un día en que también habrá una especie de ‘licencia para ser padre’. ¡Y me parecerá bien!”.
→ ¡Los Juegos Paralímpicos serán increíbles!
Piensa, por ejemplo, en los Juegos Olímpicos. La participación de Oscar Pistorius fue una revolución: un atleta con prótesis, en lugar de piernas, podía ganar. Es la victoria de la tecnología sobre la biología.
Y en el año 2050 te garantizo que los Juegos Paralímpicos tendrán muchos más espectadores que los Olímpicos, porque ellos serán los que superen los límites de la biología”.
→ Nuestro cuerpo lo ‘repararán’ los nanorrobots.
“Tus propios sentidos mejorarán con la tecnología. Verás mejor, oirás mejor. Las gafas de Google son un ejemplo muy primitivo de esto, pero van en esta dirección: mejorar nuestro cuerpo. La nanotecnología permitirá integrar las máquinas en nuestro cuerpo.
Tendremos nanorrobots que repararán nuestras células desde el interior de nuestro organismo. Los ordenadores imitarán a la biología. Quizá no en el año 2050, pero en 2100 nadie conducirá coches. ¡Nadie tendrá coches!
El concepto de propiedad del coche es una especie de nostalgia que estamos a punto de superar. Serán un bien común, compartido: habrá soluciones de movilidad distintas. Por otro lado, también viajaremos menos.
Quizá haya un holograma que me evite la necesidad de venir aquí a charlar contigo. Sentiré que estoy en esta habitación, y la gente que está aquí también sentirá mi presencia”.
JAVIER SIRVENT, el técnico de las emociones

En el año 2050… “Facebook ya no te preguntará qué estás pensando. ¡Lo sabrá!”
Este tecnólogo investiga en la actualidad cómo combatir emociones reales en redes sociales.
→ ¡Todo lo que aparece en ‘Matrix’ ya existe!
“Imaginarse el futuro en 2050 es algo difícil. Si en los últimos diez años hemos evolucionado más que en los pasados 300.000, ¿¡dónde llegaremos dentro de 20!? Todo lo que aparece en películas como Matrix o Minority report ya existe: cerebros conectados, transmitir sueños de una persona a otra…
¡Ya se hace! Seguramente para entonces puedas actualizar tu sistema operativo en tu propio cerebro.
Diremos frases como: ‘Esta semana estoy mal porque me han actualizado el sistema operativo y me ha dejado hecho polvo’”.
→ No memorizarás conocimientos, te los descargarás.
“La educación va a cambiar. Se podrá insertar el conocimiento directamente en nuestro cerebro. ¡No estudies! A los hijos de mis amigos les digo: ‘¿Vas a memorizar todas las leyes?’. En diez años, te las descargarás directamente en tu cerebro.
Otra cosa será establecer relaciones entre ellas, pero los datos no se memorizarán, se descargarán. Nuestra mente será más eficiente, invertiremos menos tiempo en aprender y más en pensar.
La esperanza de vida será cada vez mayor. Los japoneses se gastan ya más dinero en pañales para gente mayor que para bebés. Moriremos de desgaste, no de enfermedades. Llegarás al hospital y te pondrán un remedio genético…
Piensa en Nadal: está ganando más que nunca porque le han hecho una rodilla nueva con células madre. Lo que hoy es para unos pocos será para todos”.
→ La tecnología controlará a las personas.
“¿Seremos mejores o peores? Todo está abierto. Pero yo creo que la globalidad nos unirá. Nos llevaremos bien, ¡tendremos que llevarnos bien a la fuerza! Hoy hablamos de smart cities, las ciudades conectadas, pero al usuario no le hará falta una ciudad conectada.
Viviremos conectados: no podrás ir a ninguna parte sin que se sepa. Y esto te obligará a ser buen ciudadano. Cada vez se manejarán más datos, que servirán para predecir atascos, accidentes… Pero también para controlar a las personas. Será inevitable.
Yo, hoy mismo, llevo una pulsera que me permite saber si estoy nervioso, midiendo cosas como mis pulsaciones o mi temperatura corporal. Dentro de pocos años, la llevarás tú también. Sí o sí. En unas gafas, en un móvil…
Será parte de tu vida cotidiana. Hoy, Facebook te pregunta qué estás pensando. ¡En unos años no le hará falta! Lo sabrá. Ya estamos todos geolocalizados. Hace 15 años, quien más sabía de tu vida era tu madre; hoy son Facebook y Google. En 2050, todos sabremos lo que hacemos todos”.
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El futuro de la humanidad es materia fascinante de análisis y especulación. Lejos de la ciencia ficción, físicos, lingüistas, filósofos, urbanistas y politólogos responden 20 preguntas sobre cómo será -o podría ser- la vida en 2069
Mucho se habla sobre el avance del chino, del español incluso, y de la puesta en jaque del inglés como idioma universal. Pero ¿tiene sentido seguir preguntándose eso cuando cada vez es más habitual ver traducciones automáticas? En la película Matrix (1999), el protagonista aprendía un idioma con solo descargarlo en su cabeza; ya ni eso suena sensato. Las tecnologías harán las traducciones, no el cerebro.
En el mismo sentido opina Paula Salerno, doctora en Lingüística (UBA) y asesora en discursos: «Sobre la comunicación global, el mayor desarrollo de iniciativas como Google translate va a hacer que no sea imprescindible aprender idiomas para hablar con gente de otras partes del mundo ni para conseguir trabajo.
Es decir, posiblemente haya un envejecimiento de la población bilingüe y una notoria disminución de políglotas. Las personas van a dejar de usar su dinero y su tiempo en clases de inglés, ruso, chino, pero van a «hablar» estos idiomas a través de sus dispositivos.
También, es posible que se acentúe la variedad y heterogeneidad de medios para comunicarnos y que aumenten las «traducciones» entre distintos sistemas semióticos (imagen, texto, sonido, y también braille, lengua de señas, etc.).
Por último, sería un gran avance que se adoptaran formas más igualitarias para expresar las diversidades de todo tipo: de género, culturales, etcétera. El lenguaje no solo transmite la realidad, sino que la construye».
No es lo mismo pensar en qué idioma hablaremos que en qué plataformas o de qué modo lo haremos. Andrés Rieznik, doctor en Física y neurocientífico, dice: «Lo que no va a pasar, que muchos especulan, es que nos comuniquemos con el pensamiento, que tengamos electrodos que nos lean el cerebro y puedan transmitir lo que estoy pensando.
Pero sí, que la comunicación a distancia va a ser más parecida a la que tenemos cuando hablamos en persona. Lo que no vamos a poder comunicar son los olores ni el gusto. Todo lo demás va a ser cada vez más cercano a la realidad y seguro va a haberhologramas o imágenes muy parecidas a uno.
Carlo Ratti, director del Senseable City Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT), es uno de los creadores del concepto senseable city (ciudad sensible o sensata), y uno de los urbanistas que más sabe sobre el futuro de los centros urbanos.
Si bien no se opone al término más popular, Smart City (ciudad inteligente), cree que la clave no está necesariamente en lo que pueda aportar la tecnología, sino en cómo el hombre jerarquizará esas herramientas.
«Los elementos clave de la arquitectura no cambiarán, pero sí cómo viviremos en la ciudad», sostiene. Para él, avanzará la presencia de la naturaleza sobre las urbes, que serán necesariamente más verdes.
La economía compartida (sharing economy) será una parte clave: herramientas como Airbnb (trascendidas ya para ese entonces, asumimos) habrán sentado precedente. Los espacios muertos, los autos estacionados sin uso, los departamentos vacíos deberían ser cosa del pasado.
Habrá menos, y mejor utilizado. En ese aspecto, serán ciudades llenas de movimiento y vértigo, con autos autónomos yendo de acá para allá y resolviendo los problemas de densidad, a fuerza de un ordenamiento inteligente de los recursos.
Ciudades donde todo es de todos, cubiertas de verde, ¿monitoreadas de manera permanente? Todo pronóstico es siempre una posible mentira arrojada hacia adelante, pero es también un intento de verdad.
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Opina Pierpaolo Barbieri, especialista en inclusión financiera y herramientas de Fintech (tecnología financiera): «En términos de pagos, va a ser biométrico:las tarjetas no van a existir más, las billeteras tampoco, pero también creo que los teléfonos van a ser menos importantes.
Va a pasar todo por la muñeca, o por el iris del ojo, o con la huella dactilar, que es lo más fácil y rápido, y muy difícil de falsificar. Tendemos hacia la integración entre lo electrónico y lo biológico.
Esto empieza con la internet de las cosas y los wearables (artículos que se llevan como una prenda más de vestir por ejemplo), donde llevamos cosas que monitorean nuestra salud y también son métodos de pago.
Creo que vamos hacia un momento donde quizá tengamos un implante que no solo chequee nuestra salud en tiempo real sino que nos permita hacer pagos o entrar en lugares siendo nosotros».
Antes de irse tan lejos, habría que imaginar cómo sería el enfrentamiento interhegemónico entre Estados Unidos, China y Rusia. Si se establece una bipolaridad como en la Guerra Fría (dos potencias de un lado, EEUU del otro), eso puede extenderse durante muchos años, y llegar a mantener una cierta estabilidad.
Ahora, si se produce una guerra entre Estados Unidos y China, como plantea John Mearsheimer, reconocido teórico de relaciones internacionales, no sabemos cómo va a seguir el mundo para adelante.
Primero, habría que preguntarse qué va a pasar en los próximos 10 años, aseguran. El politólogo estadounidense Graham Allison habla de la trampa de Tucídides. Dice que así como la guerra del Peloponeso fue desatada por el temor de Esparta frente a la expansión de Atenas, lo mismo podría pasar con Estados Unidos frente a la expansión China.
Antes, otra pregunta: ¿leeremos? En el caso de que sí, ¿cómo? Responde Nicolás Artusi, lector y estudioso de los hábitos de consumo cultural: «Por un lado, pienso que se va a consolidar la idea de una lectura espasmódica y fugaz contra el acto de lectura reposado que nosotros teníamos como sinónimo de la actividad de leer.
Por lo general, las personas que no leen usan como excusa la dificultad del ambiente. Dicen que necesitan una cabaña alejada en un bosque, con un fuego, un vaso de brandy en la mano…
Pero en realidad la época actual demuestra que la lectura es espasmódica porque leemos todo el tiempo: las redes sociales, la información de una parada de colectivos, la información nutricional en un paquete de galletitas…
Entonces, entiendo que leer es un acto que está en transición: abandona la idea del consumo cultural o formativo (porque uno leía novelas o manuales), y se volverá cada vez más hegemónica la forma de comunicación entre los humanos.
De hecho, leer junto con pensar sean probablemente las dos o tres actividades más inherentes al ser humano que puedan existir.
Por otro lado, creo que el formato libro sí será objeto de una mutación, porque el libro aumentado nos permitirá compartir subrayados, párrafos, ideas, impresiones. Entonces, también tendremos que preguntarnos si leer cambiará de forma, si mirar una imagen en el futuro será entendido como leer y dejará de estar asimilado al verbo mirar.
Finalmente, pienso que el acto de leer va a dejar de ser individual para ser colectivo, como hoy es conversar. Pienso que vamos a leer más que nunca, porque lo que antes se transmitía de manera verbal, ahora se transmite de manera escrita, ya acaso eso dará origen a un nuevo sistema de códigos que todavía no conocemos, pero que inevitablemente tendremos que leer».
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Andrés Rieznik, doctor en Física, neurocientífico e investigador del Conicet, dice: «Hay un famoso punto de inflexión desde que Turing, el inventor de la computadora, pensó que nunca íbamos a llegar, pero creo que estamos por llegar.
Es el famoso test de Turing: si yo me comunico con alguien a través de un chat, pero no puedo verle la cara, no puedo saber si realmente estoy hablando con un humano. Pero por más que me pongan la mejor inteligencia artificial del otro lado, hoy todavía voy a descubrirlo.
Creo que ese punto lo vamos a pasar, estamos cerca. Va a ser indistinguible una charla con un ser humano que con una máquina. Ese va a ser el principal cambio de acá a 50 años y vamos a replantearnos qué es lo humano en ese sentido.
Las computadoras comienzan a tener intuición, lo que antiguamente creíamos que era intuición. Hace un tiempo creíamos que lo humano era la inteligencia, hasta que las computadoras comenzaron a jugar mejor que nosotros al ajedrez y dijimos: ah, no, lo humano era la intuición.
Y ahora, las computadoras, por ejemplo, en muchos juegos donde es necesaria la intuición comienzan a comportarse mejor que nosotros y tienen «intuiciones». Hacen movimientos que parecen no tener explicación, pero te das cuenta de que era una excelente jugada a largo plazo.
Entonces, si ahora también tienen intuición, habrá que preguntarse qué es lo humano y qué es la conciencia, y llegará el momento en que nos preguntemos si esas computadoras tiene o no conciencia.
Gilles Kepel escribe en Terror en Francia que el fundamentalismo islámico es el responsable de la amenaza terrorista y dice que la radicalización se debe a la agudización de una política de identidad. Más allá de quién ejecutará el terrorismo, parece que en tanto se prolonguen los problemas de identidad de los pueblos, seguirá habiendo terrorismo.
El mapa actual muestra múltiples conflictos de identidad de los pueblos. Los teóricos norteamericanos Schmid y Jongman escriben en Political Terrorism que seguirá habiendo un panorama en el que las víctimas se eligen al azar. Según ellos, la violencia tiende a expandirse en nuestro mundo y no a contraerse. En ese sentido, es imposible pensar que va desaparecer el terrorismo.
¿Todo será determinado por la tecnología? ¿Puede el principal cambio surgir de la condición humana y no de la técnica? Para responder esta pregunta, recurrimos a Esteban Ierardo, filósofo y escritor que sabe como pocos interpelar el modo en que vivimos.
«Es una pregunta que desafía la capacidad de comprensión de la mente humana, porque con la aceleración de la innovación tecnológica, proyectar de forma racional un mundo posible, incluso dentro de 10 años, ya es un desafío.
De todos modos, en esta pregunta hay un presupuesto, que es suponer que dentro de 50 años vamos a poder seguir manejando el tiempo.
Creo que se podrían dar dos escenarios: uno, en el cual las tendencias actuales por invadir y controlar nuestro tiempo desde un sistema consumista de entretenimiento sea cada vez más perfecto, de modo tal que dentro de 50 años nuestro tiempo no sea manejado por nosotros, sino por un sistema de excitación y entretenimiento diseñado para nutrir una dinámica de consumo continuo.
Esa sería una visión en la cual no seríamos dueños de nuestro tiempo, sino que sería digitado por la reproducción del sistema. Un escenario más optimista es quizá que, junto a la construcción de un tiempo de entretenimiento, el individuo pueda construir su propio tiempo de forma paralela a ese digitado, y utilizarlo como una energía de exploración hacia distintas posibilidades de conocimiento; hacia enlaces incluso virtuales de otros tiempos históricos u otros espacios planetarios.
En síntesis, sería la posibilidad de que el tiempo esté abierto a un acto creativo y explorador, de modo tal de crear un mundo propio, un mundo individual y paralelo al mundo globalizado, que probablemente exista, y mucho más fortalecido».
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Para Valentín Muro, filósofo, seguirá siendo el sistema regente: «Si la historia de algo sirve es para proyectar hacia el futuro, y eso es terriblemente discutible, probablemente perfeccionemos aún más el capitalismo, que con creces ha demostrado ser el sistema que correlaciona con mayor bienestar alrededor del mundo. Naturalmente, para preservarse, el capitalismo deberá transformarse y atender situaciones como la crisis ambiental que acentúa y el aumento de la desigualdad».
De nuevo a Pierpaolo Barbieri, fundador de Ualá e historiador económico, que se manifiesta de acuerdo. «Creo que el sistema republicano y el capitalismo van a seguir. Creo que vamos a tener un capitalismo mucho más responsable y sustentable, con una idea de una economía que sea carbon neutral, como se dice ahora en Europa, que son los objetivos para 2050 que se están hablando en Alemania.
Básicamente, se trata de crear una economía donde nuestra huella de carbono tienda a ser cero. Lo más difícil para hacer eso son los viajes aéreos, pero en el resto de las cosas, la tecnología ya está, así que creo que hacia eso vamos».
Para muchos, desde los años 80 ya existe una nueva forma de arte y son los videojuegos. Esa posibilidad crece cada vez más con la expansión de la realidad aumentada. Esos dos factores constituirán un método de expresión. Por supuesto, no es que crearemos un nuevo arte, sino que consideraremos arte lo que hoy, tal vez, es solo entretenimiento.
Valentín Muro dice: «Cada nueva posibilidad técnica abre nuevas posibilidades artísticas. Es por esto que podemos esperar nuevas expresiones creativas siempre que sigamos desarrollando tecnología. Por otro lado, cuesta imaginar cómo podríamos lidiar con la creciente complejidad de nuestra cotidianidad si no es bajo el tamiz de las diversas formas de expresarse artísticamente».
Ante el avance del veganismo y el vegetarianismo, pareciera que el consumo de carne es cada vez más discutido. Soledad Barruti, autora de Mal comidos y Mala leche (ambos de Planeta), dice: «El problema con la carne es en parte el consumismo que se genera a su alrededor. Un alimento hoy frecuente como es la hamburguesa debería ser algo moderado, espaciado en el tiempo.
Si esto continúa lo que se avizora es un futuro trágico. El Amazonas está siendo rematado para producir granos para alimentar animales que viven en campos industriales. La respuesta a eso viene de la mano de la industria también: las marcas que lideran el replanteo productivo ya están utilizando los mismos monocultivos que se utilizan para alimentar a la vacas.
Bajo este sistema global, en el que con unos pocos alimentos se le pretende dar de comer a todo el mundo, las perspectivas son de desastres ambientales. Y la ganadería es uno de los grandes responsables. Hay que volver a pensar de dónde viene cada uno de los alimentos que llevamos a la mesa».
Máximo Mazzoco, fundador y presidente de Eco House Asociación Civil, dice: «Considerando que lo único permanente es el cambio, es muy difícil saber con exactitud cómo evolucionará el planeta en los próximos 50 años. No obstante, en base a los datos actuales, percibo dos opciones:
1) La pesimista: a julio de 2019, el 70% de los ecosistemas marinos y terrestres están gravemente alterados, un millón de especies se encuentran en peligro de extinción y el cambio climático nos acecha. En consecuencia, el panorama no es alentador. 2) La optimista: muchos estamos convencidos de que todavía hay tiempo para modificar las causas estructurales del problema y amortiguar las consecuencias (digo amortiguar porque estar extinto no es reversible).
Si tomamos la firme decisión de ayudar a todas las especies, la naturaleza encontrará la forma de salir adelante. Estamos en un punto de inflexión y existe la oportunidad de cambiar. Por lo tanto, la única forma de predecir el futuro es creándolo».
La mejor ilusión: nadie va a trabajar, lo harán los robots por nosotros. La peor ilusión, seremos esclavos de esos robots. Lo más probable, un equilibrio entre uno y otro. Si lo que dice el filósofo surcoreano Byung-Chul Han se mantiene, nos explotaremos cada vez más a nosotros mismos.
Según el historiador Carl Frey (referente en las investigaciones sobre el futuro del trabajo), «existen dos tipos de tecnologías: las que nos reemplazan en nuestras tareas y ponen muchísima presión en el mercado de trabajo; y las que aumentan la productividad y ofrecen nuevas oportunidades laborales».
Según cuál se imponga, el modelo de trabajo que conoceremos.La inteligencia artificial reemplazará a muchos puestos de trabajo humanos, así como la automatización. ¿Cuál será nuestra área de expertise como especie? Probablemente todavía no estén las condiciones dadas para saberlo.
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Ya Elon Musk adelantó que tiene en sus planes lograr los viajes interplanetarios. ¿Será él quien logre vuelos que lleguen a Marte? Bien podría ser parte de su legado (¡y cumplir lo que alguna vez prometió Menem: subir a la estratósfera y bajar, llegando a China en tan solo un par de horas!).
Por lo demás, y para mantener los pies en la Tierra, sí sabemos que podemos esperar un futuro donde los transportes autónomos dominen la escena. ¿Autos voladores? Es la fantasía de todos, pero antes que ello llegarían los túneles que comunican lugares que se encuentran a una larga distancia.
El conflicto a solucionar con los vuelos es su huella de carbono, y por el momento no parece haber un reemplazo para los barcos de grandes dimensiones. ¿Seguiremos dependiendo del traslado de grandes cargas? Esa es otra pregunta.
Lo que es seguro es que la velocidad de los transportes de pasajeros aumentará notoriamente, como viene aumentando hace décadas.
El doctor Santiago Méndez Huergo, del laboratorio de Inmunopatología del doctor Gabriel Rabinovich, Instituto de Biología y Medicina Experimental, Conicet, explica: «Se habla del cáncer como si fuera una sola enfermedad, pero son muy distintos unos de otros. Incluso, son muy distintos entre pacientes, entonces tratamientos que sirven para unos, no sirven para otros, por eso es muy difícil hablar de una cura.
Para ganarle la batalla al cáncer, creo que lo más importante es la prevención, y es el campo en el que se ha ganado más terreno: encontrarlo cada vez en estadíos más tempranos. Hablar de una cura es complejo. Hay mucho todavía por hacer en el campo de la inmunoterapia. ¿Qué mejor que tu sistema inmune para ir a pelearle a un cáncer?
Hay que trabajar para poder fortalecerlo de la mejor forma, para que estas terapias tengan cada vez más éxito. Podemos aspirar a que en 50 años el cáncer se pueda transformar en algo crónico, es decir, algo que no te mate, sino que se logre pararlo a tiempo».
Yuval Harari, uno de los intelectuales más relevantes de nuestro tiempo, dice que todo va a cambiar porque la dinámica de cambio es demasiado veloz. Según él, el concepto de familia es inimaginable de aquí a 50 años. Entonces, antes que cómo serán las familias, habría que preguntarse qué serán las familias, o si habrá familias.
Según Luigi Zoja, un intelectual italiano autor de El gesto de Héctor, el concepto tradicional del patriarcado nació en la Grecia arcaica y está desapareciendo. Dice que el padre, que tuvo mucha importancia en los últimos siglos, fue sacado del hogar debido al capitalismo y a las guerras.
Esto provocó, según él, una caída en su importancia. A su vez, la inserción laboral de la mujer también la sacó del hogar y propició la transformación de la familia. Una vez más, es imposible saber qué pasará en 50 años, pero es indudable que lo que hoy entendemos como familia no será igual en ese momento.
La teórica feminista Judith Butler, acaso retomando los pensamientos de Gilles Deleuze y Félix Guattari, augura y defiende la misma posibilidad de transformación. ¿Habrá caído finalmente el patriarcado en 50 años? Parece imposible pensar que los movimientos sociales de hoy no repercutirán en el tiempo venidero.
Según el físico Luis Lehner, único argentino en que colaboró en la primera foto de un agujero negro, para 2069 ya deberíamos tener «un catálogo enorme de planetas». Dice: «Podríamos tener candidatos firmes dentro de ellos capaces de tener vida (basada en átomos de carbono).
Deberíamos tener telescopios muy sensibles, que nos darán idea de la atmósfera en esos planetas y hasta el tipo de actividad que habría. Algunos de ellos deberían dar indicios típicos de actividad biológica. En nuestra tierra, algunos harían planes como ir o como mandar nuestro ADN a dichos lugares».
Albert Einstein dijo alguna vez que no sabía cómo sería la Tercera Guerra Mundial, pero que la Cuarta seguro sería con garrotes y palos. La idea de que todo comenzará de nuevo producto de una posible debacle ronda siempre el tema de las guerras. Serán efectivamente aniquiladoras de la especie o, por el contrario, podrá la industria armamentística profundizar en el direccionamiento de los ataques.
Una posibilidad es ciertamente que las bombas arrasen todo, la otra es que el daño sea cada vez más teledirigido, más certero. Según Horacio Sánchez Mariño, Coronel (R) del Ejército y doctor en Ciencias Políticas (con tesis de doctorado justamente sobre la guerra), «la robótica, la inteligencia artificial, el uso del espectro electromagnético –es decir, la ciberdefensa–, va a emplearse en las guerras.
Obviamente, se va a expandir a todos los dominios: ya está en la tierra, en el mar, en el aire; pero llegará al espacio, probablemente. Además, va a crecer el uso de las neurociencias al servicio de hacer la guerra. Las armas de destrucción masiva –como las armas químicas de corto alcance que se usaron en Siria– crecerán, no así el poder nuclear, porque ya hay conciencia en que son armas que se diseñan para no ser usadas, porque si se usan, se acaba la vida humana».
Según John Mearsheimer, teórico de relaciones internacionales, se está acabando la hegemonía liberal norteamericana y eso puede producir una guerra. Sugiere que Estados Unidos tiene que salir a demostrar su poder militar. A su corriente del pensamiento la llaman el realismo ofensivo: propone que hay que salir a disputar el dominio mundial, mantener la primacía norteamericana.
Si esto sucediera y Mearsheimer es escuchado, ¿qué podría ocurrir?
Tamara Tenenbaum publicó este año un libro titulado El fin del amor (Paidós). ¿Llegó a su fin el amor tal como lo entendíamos? ¿Volverá a empezar de acá a 50 años? ¿Hay algo que nos deba importar más que esto? Tamara arriesga su análisis de cómo podrá ser la cuestión.
«La única respuesta posible a esa pregunta es diverso. Lo que estamos tratando de pensar y construir no es una nueva forma de amar, un nuevo formato, sino corrernos de la estructura de copia y modelo, corrernos de la estructura del ideal, de la estructura del amor que sí y los amores que no.
Hablemos de expresiones de deseo. Lo que estamos trabajando para que exista en todo caso son formas muy diversas de vivir el amor. Tanto desde lo que se entiende tradicionalmente como diversidad sexual, no solamente la orientación sexual (ese concepto tan sigloventista), sino también en los modos en que se viven los vínculos.
Y otra vez, no solo en términos tan sigloventistas como pareja abierta o cerrada, sino incluso salir de pensar el amor solamente por dentro de la pareja y por dentro de los vínculos que entendemos como estables y jerarquizados de determinada manera. El futuro del amor es diverso en todos sus sentidos. Diverso y rizomático.
Cada vez poniendo más en jaque las jerarquías y el concepto de un amor modélico con el cual los demás se comparan».

Predecir el futuro es algo que intentamos de manera habitual, también en el pasado algunos consiguieron predecir cómo sería el mundo actual. ¿Cómo será el mundo dentro de 50 años? Esta es la pregunta a la que muchos se han enfrentado, y nos han dejado con una serie de interesantes respuestas.
Quartz es la responsable de este test, donde dan respuesta a este tipo de preguntas, sobre quién tendrá poder o controlará el mundo dentro de 50 años, qué países tendrán la economía más potente o cuáles serán los conflictos que haya.

Imagen del futuro Madrid Nuevo Norte
Predecir el futuro es algo que intentamos de manera habitual, también en el pasado algunos consiguieron predecir cómo sería el mundo actual. ¿Cómo será el mundo dentro de 50 años? Esta es la pregunta a la que muchos se han enfrentado, y nos han dejado con una serie de interesantes respuestas.
Quartz es la responsable de este test, donde dan respuesta a este tipo de preguntas, sobre quién tendrá poder o controlará el mundo dentro de 50 años, qué países tendrán la economía más potente o cuáles serán los conflictos que haya.
Recopilamos las respuestas más interesantes o comunes en este test, que puede que nos den una idea sobre la manera en la que el mundo será en 50 años.
Poder y economía

Las respuestas sobre quién tendrá el poder en el mundo en los próximos años son bastante claras en general. Las mujeres y personas cooperativas y compasivas en general se alzan como la respuesta más común. Un mundo en el que también minorías tienen más voz y será más igualitario. Otras respuestas más pesimistas dicen que nada cambiará.
Sobre la economía hay respuestas bastante variadas, ya que muchos creen que será finalmente China quien tenga la economía más poderosa del mundo. Aunque también se piensa que la globalización obligará a los países a tener una mayor colaboración entre ellos.
Donde se esperan muchos cambios es en las empresas. Serán aquellas empresas sostenibles, con un compromiso con el medio ambiente y la sociedad las que vayan a tener éxito y ser importantes en el mundo.
Personas y relaciones

Sobre la manera en la que nos vamos a relacionar hay muchas respuestas diferentes. Algunos creen que seguiremos relacionándonos de la misma manera en el mundo, también la forma de comunicarnos. Muchos creen que seguiremos contando historias, usando nuevos medios que aún no existen. Incluso se dice que podríamos proyectar nuestras ideas o fantasías en la mente de otra persona.
A la hora de conocer nuevas personas, el mundo seguirá recurriendo a Internet como ahora. Otros piensan que en 50 años crearemos avatares online que pueden interactuar y así decidir si queremos conocer a alguien de verdad o no. También se cree que la espiritualidad y una conexión más profunda con las personas ganará relevancia.
El trabajo irá cambiando también. Se trabajará menos, con la mayoría de empleos centrados u orientados a la creatividad. También más trabajos en educación o cuidando de personas, como en la sanidad.
Ciudades del futuro
Este es un campo que siempre ha generado interés, basta con ver películas que tienen lugar en el futuro, para imaginarnos cómo podrían ser las ciudades del futuro. Las respuestas son bastante parecidas en general. Podemos esperar que haya grandes ciudades, urbes de millones de ciudadanos, donde se generará mucha actividad. Pero estas ciudades serán caras en general.
También habrá ciudades más pequeñas, pero en todo momento bien comunicadas con las grandes metrópolis. El transporte es algo donde se esperan cambios, con muchos coincidiendo en que el coche irá perdiendo presencia en el mundo. En las ciudades se usará el transporte público, además de bicis. Mientras que trenes y aviones nos ayudarán en distancias mayores, y estos serán más rápidos.
Además, viajar será más sencillo, ya que la mayoría coincide que en el mundo dentro de 50 años habrá menos fronteras y nos vamos a poder mover con mayor facilidad entre países.
Comida, vida y muerte

En el tema de la comida, parece que el mundo cambiará claramente. Se pasaría a una dieta donde las verduras y productos originarios de plantas ganarán presencia. Además, se apostaría mayoritariamente por una agricultura ecológica, que respete más el medio ambiente y cuide mejor la tierra.
También la comida creada en laboratorios, algo que en la actualidad empieza a ganar presencia, será algo constante y común en el mundo dentro de 50 años. Estas comidas ayudarán a una vida más saludable, que permita vivir durante más tiempo.
En esto coinciden todos, los humanos vivirán más tiempo y en mejores condiciones. Algunos creen que la muerte se irá retrasando, que incluso tendremos la posibilidad de elegir cuándo vamos a morir. Un mayor control para cada persona.
nuestras charlas nocturnas.
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