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El Circo …


National Geographic(J.M.Sadurni)/durmi.com/Muy Interesante/XLSemanal/timetoast.com  —  El circo ha sido desde siempre una forma clásica de diversión, la palabra proviene del latín circus y desiganaba el escenario romano donde se originaron muchos de los números que pueden verse hoy en una función circense.

Las actuaciones en un circo se rigen siempre según unas bases establecidas, y hay una serie de números que son ya clásicos en el repertorio de este tipo de espectáculos, tales como las acrobacias a caballo, las cabalgatas y las actuaciones de elefantes, focas, perros y otros animales amaestrados.

El domador de leones y tigres, por ejemplo, ha sido siempre uno de los personajes característicos y más atrayentes del circo aunque en algunos países se hayan prohibido esta clase de números.

Las funciones con animales, no obstante, sólo son un pálido reflejo de las que tenían lugar en los circos romanos, y en ellos siempre se opone, a la fuerza bruta de la bestia, la inteligencia del hombre.

Los antiguos saltimbanquis, juglares y magos (a menudo muy habilidosos) fueron los precursores de los artistas de circo actuales y muchos de sus números y creaciones forman parte de la mayor tradición circense.

El payaso actual, o clown, ha heredado dicha tradición y sus actuaciones incluyen toda una serie de chistes, pantomimas, piruetas y números musicales, que siempre han atraído a grandes y pequeños. Este personaje, cómico a ultranza y con su máscara sonriente, puede, sin embargo, como Grock, Rivel, Popov o los hermanos Fratellini, ser un drámatico reflejo de la incomprensión, la soledad y los defectos humanos.

Los primeros payasos hacían gracia con sus caídas de los caballos. Ha habido grandes sagas. los Fratellini (en la foto), la familia Aragón, los Tonetti…

El circo, tal y como lo conocemos, apareció por primera vez en Gran Bretaña en 1770, y en el siglo siguiente la actividad circense se extendió a gran número de países.

En Alemania fueron famosos los circos Renz, Busch y Schuron; en Francia el Circo de Invierno (Cirque d’Hiver) y Médranos; en Gran Bretaña, el Circus Sanger; y en Estados Unidos, Barnum & Bailey, que fue el primer gran circo ambulante.

En este sentido, el circo Ringling norteamericano constituye una de las empresas más grandes que se hayan acometido en el mundo del circo.

En la Union Soviética, el circo está subvencionado por el Estado, y es una tradición de amplio arraigo popular.

La palabra circo puede designar también al sitio en el que se representa el espectáculo circense, que puede ser una carpa móvil o un anfiteatro permanente.

El Circo es un espectáculo que atrae a grandes y a pequeños, y en él se combina la magia de la función con el propio espíritu aventurero de los protagonistas. El montaje de las carpas, los animales, las estruendosas bandas de viento, todo se une para crear una atmósfera incomparable.

Desgraciadamente, mantetner un circo se ha convertido en algo demsiado costoso en nuestros días y muchos de ellos van desapareciendo poco a poco en muchos países.

Números con animales

Son de los más antiguos que existen en el circo. El empleo de animales de presa, como tigres y leones, no está permitido actualmente en algunos países, aunque las actuaciones ecuestres son un número clásico en el repertorio circense, y, probablemente, uno de los más bellos.

Acróbatas

Hay muchos tipos de acróbatas: baiarines en la cuerda floja, ciclistas y trapecistas, que ejecutan sus arriesgados equilibrios a muchos metros del suelo.

El payaso

Es el personaje cómico tradicional del circo y procede de las antiguas pantomimas.

Aunque los espectáculos destinados al ocio y disfrute se remontan a siglos, e incluso milenios en el tiempo, los primeros ingredientes de lo que podemos considerar el circo moderno fueron muy sencillos: una pista de arena circular, un caballo resistente y un jinete ágil. 

Con el tiempo, el «invento» se fue sofisticando y expandiéndose por todo el mundo hasta convertirse incluso en un estilo de vida (a menudo recreado en películas y series). 

Algunas artes circenses se practicaban desde hace 3,000 años en China, Grecia, India y Egipto…

El circo es el espectáculo más antiguo del mundo. Algunas artes circenses se practicaban desde hace 3,000 años en China, Grecia, India y Egipto, lugares donde ya había malabaristas, contorsionistas y equilibristas. Sin embargo los historiadores dicen que la idea de circo como tal empezó a desarrollarse en la Edad Media, con los saltimbanquis, que andaban de pueblo mostrando sus habilidades en los saltos y las acrobacias.

El trapecista Jules Léotard uti-lizaba unas mallas que pasaron a lla-marse ‘leotardos’. En la foto, el acróbata Mario en 1930.

A partir de ahí empezaron a surgir en toda Europa compañías de artistas que recorrían las ciudades con sus espectáculos. Hasta que en 1768 nació en Londres, Inglaterra, el primer circo moderno, sobre un escenario circular al aire libre y rodeado de tribunas de madera. Se llamaba Circus Hippodrome, y en él se llevaban a cabo carreras de caballos, obras de teatro y actos de acrobacia y equilibrismo.

De Mesopotamia a China

Para David Marfil, profesor de Teoría e Historia del Circo, unas de las pruebas más antiguas de la existencia algo parecido la podemos encontrar en un mural descubierto en una tumba de Beni Hassan, en el Egipto Medio, datada en el año 2040 a.C., en el que aparecen representados unos acróbatas. Para los antropólogos Kendall Blanchard y Alyce Cheska, la práctica de la acrobacia se remonta a hace más de 3.000 años en la antigua Mesopotamia.

En aquellos tiempos el acróbata competía «consigo mismo, con las fuerzas de la naturaleza y con sus propios compañeros de tribu», según los autores. Xavi de Blas y Mercè Mateu, por su parte, señalan que hacia el año 3.000 a C., en China, Mongolia y la India ya existían malabaristas, acróbatas y contorsionistas. 

Utilizaban todo tipo de objetos (armas, instrumentos típicos de las artes marciales, juguetes infantiles y utensilios domésticos como jarrones de porcelana), que lanzaban y recibían con diferentes partes del cuerpo. Muy posiblemente estas prácticas estaban relacionadas a menudo con rituales religiosos y prácticas festivas.

La palabra «circo» la inventaron los griegos. Con ella se referían a todo tipo de representaciones destinadas a la diversión popular y aptas para toda la familia. En época romana, el «circo» es el espacio destinado a los juegos públicos, como las luchas de gladiadores, las batallas navales (conocidas como naumaquias) o las competiciones ecuestres y de carros en las que la sangre corría en abundancia para deleite de los espectadores. 

Con los primeros viajes al Nuevo Mundo, llegaron noticias a Europa de las costumbres practicadas por los indígenas. Por ejemplo, entre los aztecas había acróbatas especializados en realizar malabarismos con los pies; también los shoshoni del Sur de California practicaban juegos malabares tales como realizar carreras de velocidad mientras se manipulaban tres pelotas.

Este óleo de 1894 de Ulpiano Checa recrea la celebración de una naumaquia en un circo romano.

CIRCO ROMANO » Un recinto vinculado al espectáculo y el esparcimiento

Inspirados en los hipódromos y estadios griegos, el circo romano era uno de los lugares recreativos que ofrecía entretenimiento al pueblo, no como un lujo, sino como un derecho adquirido por los ciudadanos, sin embargo, esta fue la mejor manera de mantener a los habitantes, al margen de los problemas del estado.

En la Antigua Roma, los políticos ambiciosos competían entre ellos por el despliegue de los más extravagantes espectáculos para su población, de esta manera, alrededor del año 200 A.C. se empezó a edificar el circo romano, con la finalidad de deslumbrar a los ciudadanos, el cual se popularizó durante unos 400 años.

Así, estas estructuras de gran tamaño ofrecían distintitos tipos de competencias deportivas, siendo las más conocidas las carreras de bigas o cuadrigas, las cuales copiadas de los etruscos, se realizaban con un carruaje liviano de dos ruedas tirado hasta por dos, tres o cuatro caballos en línea.

Al respecto, las carreras efectuadas en el circo romano, solían ser peligrosas tanto para los caballos como para los aurigas o conductores, quienes en muchas oportunidades fallecían en el intento de dar varias vueltas al recinto, mientras eran vitoreados por miles de personas.

Asimismo, en torno a estos encuentros existía una gran competitividad, ya que sus corredores, al ser frecuentemente esclavos, podían conseguir la libertad si ganaban suficientes carreras.

Los juegos solían inaugurarse con un desfile que recorrían las calles de la ciudad hasta el circo romano, adicionalmente, se realizaban exhibiciones ecuestres con acrobacias hechas por jinetes, y carreras de resistencia.

Cómo era el circo romano

El circo romano era un recinto alargado de forma ovalada de unos 440 metros de largo, compuesto por una pista elíptica llamada arena, donde podían correr unos doce carros a la vez, conjuntamente, estaba completamente rodeado por unas gradas de granito con algunas pilastras decorativas.

Igualmente, el circo de la cultura romana, poseía unas doce puertas de salida o carceres, las cuales midiendo unos 3,50 metros de ancho, servían  para equiparar a los competidores al inicio de la competencia.

También, esta instalación contaba con la spina, la cual dividiendo la arena a lo largo, en dos vías, era decorada con tableros de mármol, además de candelabros que marcaban las vueltas de los carros, y columnas ornamentales en forma de obelisco usados como meta, en cada uno de sus extremos.

Cuáles fueron los circos romanos más importantes.

Siendo el circo romano una de las construcciones más característica del imperio, entre los más significativos, se encuentran los siguientes:

  • Circo Máximo: fue el circo romano más grande del imperio, el cual abarcando unos 621 metros de longitud, tenía una capacidad para alojar unos 300 mil espectadores, algo que no ha sido superado por ningún otro estadio en la historia. Su spina estaba decorada con las estatuas de varios dioses y un obelisco egipcio, mandados a levantar por el emperador César Augusto.
  • Estadio de Domiciano: a pesar de no poseer ni spina, ni carceres, fue un lugar usado para realizar competencias olímpicas en la Antigua Roma.
  • Circo de Mérida: ubicado en la antigua localidad Augusta Emerita en España, era un circo romano de 440 metros de longitud que podía albergar hasta 30 mil personas, y su spina estaba decorada con monolitos.
  • Circo de Tarraco: construido por Domiciano en la antigua Hispania, con la finalidad de celebrar carreras de caballos. Su espléndida conservación hasta los actuales momentos, hizo que fuese declarado un Patrimonio de la Humanidad.

Es importante destacar, que el circo romano generó un importante fenómeno social, como lo fueron las banderías, las cuales agrupaban a la población en torno a los colores de las banderas de los distintos equipos participantes en las competencias; algo semejante a lo que sucede hoy en día con las fanaticadas.

Los circos romanos más interesantes en España

Circo de Mérida

Se trata de una construcción de 440 metros de longitud por 115 metros de ancho y se originalmente se encontraba fuera del recinto amurallado. La capacidad de esta instalación era de cerca de 30 mil espectadores que se colocaban en un graderío con división en tres caveas, según la clase social de los ocupantes.

La construcción del Circo de Mérida se llevó a cabo en el siglo I d.C. Tiene una arena en el centro donde se daban las competencias y a la mitad de esta área se encontraba una valla llamasda spina decorada con monolitos.

Entre los espectáculos favoritos de los asistentes se encontraban las carreras de bigas y de cuadrigas, es decir de dos y cuatro caballos. Los conductores de los carros, a quienes se les llamasba aurigas,  eran personajes populares.

Circo de Tarraco

Esta construcción tenía una capacidad para 25 mil personas y estuvo en actividades hasta el siglo V. Originalmente tenía 117 metros de ancho por 340 de longitud y la arena medía 74 metros de ancho.

Hay restos de los asientos en dos escaleras y se halló una butaca de piedra reservada especialmente para las autoridades romanas y de la provincia. Asimismo se han encontrado dos losas sepulcrales de aurigas y en la actualidad puede visitarse solo una parte de la construcción, ya que la otra ha quedado inmersa en la ciudad de Tarragona.

Circo de Toledo

Fue construido en el siglo I y su capacidad era de 13 mil personas; cuando la ciudad se perdió, el circo dejó de usarse. Durante el periodo árabe se usó como necrópolis y aunque casi todas las tumbas quedaron en el subsuelo del circo hay algunas que son visibles en el exterior y otras en el interior de la spina.

Actualmente este Circo tiene descubierta solamente una parte y la otra está bajo la superficie donde se encuentra. Otros circos romanos en España están en Calahorra, Toledo, el parque arqueológico de Segóbriga y en el municipio de Alhambra. Este último se encuentra bajo la carretera N-430 sin expectativas de ser recuperado.

Una cita muy esperada

En la Edad Media, las artes circenses y acrobáticas adquirieron mayor importancia, y las compañías recorrían las ciudades danzando al son de la música y realizando juegos malabares. Sus espectáculos, de corte bufonesco, recorrían los pueblos, pero en algunas ocasiones estos grupos añadían a sus representaciones actos delictivos, como los timos y los hurtos. 

Durante el Renacimiento, estas compañías ambulantes legalizaron sus actividades y su llegada era esperada con gran expectación cuando instalaban sus carpas en las plazas y recorrían las calles de los pueblos. Es en aquel momento cuando surge la figura del «saltimbanqui», personaje que toma su nombre del hecho de realizar saltos o volteretas sobre los bancos en las las plazas públicas.

Pero el circo tal como lo entendemos en la actualidad tiene sus orígenes en la segunda mitad del siglo XVIII, momento en que el espectáculo contó con un lugar específico para llevar a cabo sus representaciones. En el año 1768, Philip Astley un jinete de origen inglés, alquiló un terreno llamado Halfpenny Hatch en el barrio londinense de Lambeth.

Allí presentó un espectáculo en el que él mismo hacía cabriolas sobre un par de animales. Un par de años más tarde, en 1770, ya con cierto reconocimiento, Philip, trasladó su espectáculo a un solar cercano donde construyó una pista al aire libre con tribunas de madera, momento en el que se puede afirmar que nace el circo moderno. 

Dibujo del circo de Astley en Londres, 1808

Nueve años más tarde, la pista, que primero estaba al aire libre, se convirtió en un anfiteatro cerrado denominado Astley’s Royal Amphitheathre, donde se presentaban números sobre todo de equitación. Más tarde, Astley sumó a su espectáculo nuevas atracciones como danzarines sobre cuerda y acróbatas de gran habilidad.

Poco a poco, el circo de Astley se convirtió en un referente de la diversión entre la sociedad londinense. Por último, Astley quiso dotar a su espectáculo de un toque divertido, y para ello incluyó a un nuevo personaje: el payaso.

¿¡Cómo están Ustedes!?

Desde el siglo XVII, pero sobre todo desde el siglo XIX, los espectáculos circenses incluían la exhibición de individuos con características grotescas, diferentes e incluso con deformidades. Son los llamados Freak shows o espectáculo de fenómenos. 

Uno de los caso más famosos es el del conocido como «hombre elefante», cuya historia fue incluso llevada a la gran pantalla. Incluso hoy en día, en algunas partes del mundo, este tipo de espectáculos sigue siendo parte importante de algunas ferias o carnavales. 

En la actualidad también se denuncian algunos tipos de conductas que son, o han sido, habituales en muchos circos, como la tenencia de animales enjaulados o en cautividad, entre los que se incluyen los elefantes. 

Muchas veces estos animales mueven la cabeza de un lado a otro continuamente, una muestra inequívoca del trastorno psicológico que sufren (en países como Canadá, Suecia y Dinamarca está prohibido el uso de animales en los circo

Antes drogaban a las fieras. Ahora, en España, varias autonomías vetan los circos con animales.

En España, el circo fue un espectáculo muy popular hasta el estallido de la Guerra Civil en 1936, cuando el edificio del Circo Price, en Madrid, fue destruido a causa de un bombardeo. Esto acabó también la carrera artística del gran payaso de la época, Rámper, cuyo arte había brillado con fuerza durante la República.

Una leyenda cuenta que durante la guerra, Rámper salía a escenario con un cubo lleno de serrín que iba lanzando al suelo mientras exclamaba: «¡Serrín de Madrid, se-rinde-Madrid!», o aparecía con una vela entre el público como si estuviera buscando algo entre los asientos y alguien le preguntaba: «Rámper, qué buscas?», y él contestaba: «La paz». 

Ya más recientemente, en la década de los años sesenta y setenta, Gaby, Fofó y Miliki triunfaron en América, y en 1972 fueron contratados por Televisión Española para el programa El Gran Circo de TVE. Se convirtieron así en los famosos»payasos de la tele», que hicieron legendaria su frase de bienvenida a los niños: «¿Cómo están ustedes?».

Cartel publicitario del circo Price donde se informa de la actuación estrella de la noche de un lunes de 1883: La reina del agua «Miss Niágara». 

El circo es un lugar lleno de magia, y hoy en día existen muchas escuelas que enseñan las prácticas circenses a muchos jóvenes artistas que sueñan con llegar formar parte del elenco de los mejores circos del mundo.

Uno de ellos es el Cirque du Soleil (el Circo del Sol), de origen canadiense, cuyas representaciones ponen el énfasis en la puesta en escena, que es impresionante, al igual que el talento de sus artistas.

Sus espectáculos, a los que acuden miles de espectadores en todo el mundo, combinan fantasía, color y cuidadas coreografías que ponen de manifiesto la innegable habilidad de sus componentes y han convertido a esta compañía circense en la más célebre del planeta.

Cómo nació el mayor espectáculo del mundo

Como se ha mencionado precedenemente, cuando acabó la guerra, el sargento mayor de caballería Philip Astley compró un pequeño terreno y construyó una pista circular de trece metros de diámetro donde ofrecía un espectáculo ecuestre.

 

Descubrió que galopando en círculo en esa pequeña pista la fuerza centrífuga le permitía realizar movimientos acrobáticos muy arriesgados sobre su caballo. Sus intrépidas actuaciones fueron tan bien recibidas por los londinenses que pronto contrató los servicios de acróbatas, saltimbanquis y funambulistas para animar las pausas entre las distintas exhibiciones de los jinetes.

Astley incluyó también en su show a Billy Button, quien interpretaba a un individuo muy torpe que trataba de montar un caballo. Tras lograrlo, Button se sostenía a duras penas en la montura hasta que un brusco frenazo hacía que saliese por los aires, lo que provocaba las risas del público.

Estas actuaciones comenzaron en 1768, hace ahora 250 años, y marcan el nacimiento del circo moderno. Astley fue, además, un mago del marketing y la publicidad y un habilidoso hombre de negocios al que pronto le surgieron rivales.

Entre otros, su discípulo Charles Hughes, quien, una vez que abandonó a su maestro, creó The Royal Circus and Philarmonic Academy, la primera empresa de este tipo que incluyó la palabra ‘circo’ en su nombre. Con el paso del tiempo nacieron otros, como el Ringling Brothers and Barnum and Bailey Circus de Estados Unidos (1871), que presentó a una de las primeras mujeres barbudas; el Circo de Moscú (1880), que estatalizó Lenin en 1919; el Cirkus Krone alemán, que se especializó en la doma de fieras (1905); o el primer Circo Price de España, fundado en 1868 por un domador de caballos irlandés llamado Thomas Price.

 

Los tres espectáculos más importantes en los primeros años del siglo XX eran la danza, la ópera y el circo. Por esta razón, los empresarios y artistas del mundo circense eran las primeras figuras del momento. Lo que hacían sus estrellas en la carpa solía ser noticia en la prensa de la época. «Por ejemplo, un trapecista francés de nombre Léotard, puso de moda unas medias que llegaban a la cintura, que fueron denominadas ‘leotardos’. Esa especie de medias las usaron y las usan aún todas las mujeres del mundo. Y siguen llamándose así», recordaba hace años el payaso Miliki, padre de Emilio Aragón.

Marcelino Orbés, considerado en su época el mejor payaso del mundo, viajó a Nueva York en 1905, donde actuó durante años en el Hippodrome de Broadway. Allí alcanzó un gran éxito hasta que la llegada del cine mudo hizo languidecer a ese circo neoyorquino. Tras perder sus ahorros en dos restaurantes que nunca tuvieron éxito, Marcelino se vio obligado a volver a actuar como payaso en Los Ángeles, donde lo visitó Charles Chaplin, uno de sus más fervientes admiradores. Poco a poco, Marcelino fue cayendo en decadencia hasta que, totalmente solo y arruinado, se suicidó.

Karl Krone propietario del circo Krone

Maltrato animal

En diciembre de 1923, el mundillo circense español homenajeó a Ramón Gómez de la Serna por su libro El circo, en el que el autor elogiaba el trabajo de aquellos artistas. El Gran Circo Americano de Madrid acogió ese homenaje en el que participó Thedy (Teodoro Aragón) -uno de los miembros- junto con sus hermanos Emig (Emilio) y Pompoff (José María), del famoso trío de payasos españoles que rivalizó con los no menos célebres Hermanos Fratellini.

Adelantándose a su tiempo, Gómez de la Serna criticó también a los domadores que maltrataban a sus animales. «Algunos les hacen beber vino, a otros les hacen morfinómanos, a otros les dan éter (…). Hay que tenerlos contentos y alimentar sus vicios. ¡Las domadoras, a qué otros extremos no llegarán para que sus leones o sus perritos hagan lo que quieren!».

El circo español cobró gran esplendor hasta el estallido de la Guerra Civil, en 1936, cuando el edificio del Price fue destruido en un bombardeo. También destrozó la carrera artística del gran payaso Rámper, cuyo arte brilló con fuerza en la Segunda República. La leyenda cuenta que durante la guerra salía a escena con un cubo tirando serrín al suelo mientras decía «¡serrín de Madrid, se-rinde-Madrid!». O cuando aparecía con una vela entre el público, en silencio, como buscando algo entre los asientos. Hasta que alguien le preguntaba: «Rámper, qué buscas?». Y él contestaba: «La paz».

El primer circo con sede en España fue el Price, fundado en Madrid en 1868 por el domador de caballos irlandés Thomas Price. 

En la posguerra, el Price fue reconstruido. Daba igual que la tramoya fuera falsa, que los animales salvajes fueran unas criaturas famélicas y desdentadas o que la trapecista venida de la lejana Turquía hubiera nacido en Albacete.
En aquellos años, Pompoff, Thedy y Emig hicieron las Américas y triunfaron en una gira que los llevó por varias ciudades de Estados Unidos. Regresaron a España en 1967 para despedir su carrera en el renovado Price, en cuyo escenario actuaron las grandes estrellas del circo, como Charlie Rivel, un maestro del mimo español que Fellini incluyó en su película Los clowns, o la legendaria trapecista Pinito del Oro, que practicaba sus piruetas sin la protección de red alguna.

En la pista, su marido seguía sus evoluciones dispuesto a cogerla con sus brazos si ocurría la desgracia de que cayera al vacío. Pero la tarea no era nada fácil. Pinito del Oro sufrió tres caídas terribles. En la primera, cuando solo tenía 17 años, se rompió el cráneo y permaneció una semana en coma. Cuando se retiró, en 1970, la actriz cómica Mary Santpere le cortó la coleta en el Price.

La trapecista Pinito del Oro.

En aquellos años, el Circo Atlas que habían fundado los hermanos Tonetti en la década de los cincuenta sufrió las consecuencias de la crisis económica. Es probable que ese tropiezo fuera la causa de la profunda depresión en la que cayó uno de los Tonetti, Manolo Villa del Río, que finalmente lo llevó al suicidio. A esa terrible pérdida se unió el definitivo cierre del Price, cuyos problemas financieros lo dejaron a expensas de la especulación y la piqueta. Desde entonces, los circos se vieron abocados a salir a la carretera para plantar sus carpas en cualquier lugar del país. Los problemas de liquidez y la paulatina caída de espectadores fueron mermando la calidad del espectáculo.

Saga española

Por su parte, Gaby, Fofó y Miliki (hijos de Emig) triunfaron en América y en 1972 fueron contratados por Televisión Española para llevar a cabo el programa El Gran Circo de TVE, donde hizo sus pinitos artísticos Emilio Aragón, Milikito.

Cuarenta años después, el polifacético artista regresa a ese mundo para dirigir el espectáculo Circlassica. «Volver a una carpa significaba revivir recuerdos, y eso me asustaba a la vez que me atraía», reconoce Aragón. «Es un homenaje a mis bisabuelos Gabriel Aragón (España 1830-1915), conocido como El Gran Pepino, que un día fue a ver una función de circo en la que había una amazona que se llamaba Virginia Foureaux (Suecia, 1850-1930), con la que se casó poco después y tuvo con ella quince hijos», recalca el nieto del legendario Emig. Circlassica es también un homenaje al circo moderno, que está de cumpleaños.

El payaso Rámper bromeaba sobre la guerra en el escenario. En 1936, el Price de Madrid quedó destrozado.

Quedan pocos grandes circos con sede fija. Uno es el Krone, ubicado en Múnich y fundado en 1905 por Karl Krone (a la izquierda). Empezó especializado en las exhibiciones de animales exóticos.

Los circos mas famosos del mundo

Ringling Brothers y Barnum & Bailey Circus (Estados Unidos)

Visitaba más de 100 ciudades cada año y tenía entre 250 y 300 empleados entre personal del circo y artistas. En 2017 cerraron debido a múltiples factores, desde la baja venta de boletos, hasta las constantes afirmadas por parte de los protectores de animales. 

Antiguo circo de Moscú, Rusia

Comenzó con exhibiciones ecuestres y fue agregando otros animales. Luego, motociclistas, equilibristas y malabaristas. Se volvió escuela de los mejores payasos del mundo. Fue nacionalizado por Lenin y se usó para combatir a los nazis. Hoy está renovado y es una atracción turística.

Circo Atayde (México)

Es posiblemente el circo más famoso de México. Cuenta con una gran trayectoria, ya que nació nada más y nada menos que en el año 1888. Llevan décadas ofreciendo espectáculo e innovación a varias generaciones de niños.

Circus krone (Alemania)

Es uno de los circos más grandes de Europa y, tal vez, del mundo; se dice que sólo su escenario tiene el tamaño de una cancha de fútbol. Krone comenzó siendo una exposición de animales para transformarse luego en un circo con animales. Sostiene que se los trata con seriedad absoluta y con mucho amor.

Circo de Chengdu (China)

Se volvió internacionalmente famoso por su participación en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Allí, los actores y actrices se entrenan y participan desde los 6 años.

Tiranës Cirku (Albania)

tuvo sus mayores éxitos cuando era utilizado como el gran entretenimiento permitido en un durísimo país comunista. Desde la caída de ese sistema había entrado en crisis, pero a partir de los comienzos del siglo XXI el interés turístico y la ayuda de las Naciones Unidas hizo que se recuperara como el gran circo nacional.

Circo Gran Manzana (Estados Unidos)

Comenzó como escuela para payasos y alcanzó tanta fama que apareció en películas, como Alice de Woody Allen, y el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, promulgó el 1 de noviembre como Día del Circo de la Gran Manzana. Ofrece un espectáculo hollywoodense con magos, malabaristas, equilibristas, bailarines, payasos y cirqueros extranjeros especialmente invitados.

Circo oz (Australia)

Nació en Melbourne con la intención de en vez de animales usar elementos del rock, el teatro popular y sátiras cómicas sobre problemas como derechos humanos, derechos de la mujer y defensa de pobladores originarios. Una docena de artistas hacen un poco de todo y maravillan al público.

Cirque du Soleil (Canadá)

Se considera el gran modelo del nuevo circo con un enfoque teatral basado en los personajes, una estética impactante, y no participan animales. Es una empresa prodigiosa que lleva creados 25 espectáculos que se han mostrado en 250 ciudades de los 5 continentes.

Cirque Plume (Francia)

Sus creadores buscaron mezclar el espíritu de las fiestas, de los sueños y de la poesía. En vez de utilizar animales, los artistas copian las cosas que hacían leones, perros, elefantes en los viejos circos. Mantiene acróbatas, trapecistas, clowns y teatro de sombras, pero con una nueva estética.

Cirkus cirkor (Suecia)

Este circo sin animales que mezcla vodevil, danza, cine, teatro callejero y de rock lidera el ranking del arte contemporáneo circense a nivel mundial. Su nombre es un juego de palabras entre los términos franceses Cirque y Coeur, circo y corazón.

Circo de los Horrores (España)

Un circo diferente donde dejar atrás todo lo que conocíamos sobre este mundo para entrar en un espectáculo de auténtico terror.

El espectáculo del circo debe continuar

La pandemia está haciendo que muchas empresas tengan que hacer malabares para llegar a final de mes. Pero para los circos, ni por esas.

Que se lo digan a la treintena de miembros de la gran familia del Circo Europa, que han sobrevivido gracias a la solidaridad de aquellos pueblos en los que se han visto obligados a pasar el estado de alarma.

 

Aunque no lo olvidan, ahora quieren mirar hacia adelante porque se cumple un mes desde que arrancaran de nuevo con su actividad, dando sentido de la máxima de que ‘el show debe continuar’. Así lo están haciendo estos días en Villanueva de la Serena, en cuyo recinto ferial tienen instalada su carpa de 700 metros cuadrados y aparcados sus 14 trailers.

Sin embargo, no han podido retomar el trabajo donde lo dejaron antes de la pandemia. Tienen que adaptarse para que el público pueda acudir a sus funciones de una forma segura.

El graderío en el que cerca de 700 personas reían, se sorprendían y aplaudían con cada número lleva más de un año guardado en los camiones, «y por ahora de ahí no van a salir», explica Israel Elich, uno de los integrantes del circo y cuarta generación en el oficio. Con la reducción de aforo y la distancia social solo han colocado 150 sillas, «y ese es el número máximo que ponemos porque para nosotros es muy importante que la gente se sienta segura», dice.

Además, hay personal que vigila que los espectadores cumplan las normas, y se les toma la temperatura antes de entrar.

También han tenido que adaptar el espectáculo. «Nosotros siempre hemos interactuado mucho con los espectadores, y durante el musical y al final salían a la pista 80 o 90 niños, pero ahora solo salen 10 o 12, y tratamos de suplir esa calidez con otras artes», cuenta.

Nuevos tiempos

El Circo Europa es de Málaga, «aunque mi padre, Fernando Elich, es extremeño porque nació en Castuera. Hace 70 años mi madre se puso de parto allí a donde habían llegado con el montaje circense», recuerda.

Siempre ha sido un circo tradicional con payasos, equilibristas, malabaristas, contorsionistas, trapecistas, el musical de los Cantajuegos, el show de la mujer láser, «y ahora hemos incorporado dinosaurios que salen a la pista del circo».

Y es que hay que adaptarse a los nuevos tiempos. El hecho de que el 95% de los Ayuntamientos ya no admitan animales hizo que hace tres años cedieran a una reserva en Alicante sus leones, tigres, camellos, búfalos o llamas. «Ahora son animales hinchables y animatrónicos, que no son reales pero lo parecen. Aunque no es ni parecido al espectáculo que hacíamos, también gustan», explica Elich.

No les faltan ilusión para volver a echar a rodar con el circo, reconoce. Eso es algo que no han perdido en este tiempo, «a pesar de lo mal que lo hemos pasado en algunos momentos», cuenta.

Por eso no han dejado de ensayar en el confinamiento, para mantenerse una rutina y estar en forma «y poder arrancar de inmediato en cuanto se pudiera».

Y así lo hicieron  en Villafranca de los Barros, donde permanecieron durante seis meses. Cuando por fin pudieron moverse, lo primero que hicieron fue dar una función gratis para todos los niños, para agradecer la ayuda que les habían prestado en ese tiempo.

Sin la solidaridad de sus vecinos «no sé cómo habríamos salido adelante, no nos ha faltado de nada», reconoce Elich.

Y eso que no eran tantos, ya que hace años el Circo Europa tenía 200 trabajadores.

Ahora son veinte miembros quienes siguen con la función, ya que algunos de sus artistas de Portugal o Francia volvieron a sus países cuando empezó la pandemia.

«Todavía no hemos querido incorporarlos nuevamente porque todo sigue siendo un poco incierto», reconoce este empresario circense.

No ha sido el único confinamiento que les ha cogido.

El año pasado también pasaron varios meses en Punta Umbría (Huelva) confinados en sus caravanas, cuando estaban a punto de estrenar un nuevo espectáculo.

Todo quedó paralizado y al poco tiempo empezaron a notar la escasez de recursos.

Para facilitar la vuelta al trabajo, el ayuntamiento de Punta Umbría les concedió una ayuda.

 «Y después estaremos donde nos dejen, no donde queramos, porque aunque nos gustaría seguir un tiempo por Extremadura, dependerá de los Ayuntamientos», asegura Israel.

nuestras charlas nocturnas.

 

 

 

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