Sobre Extraterrestres y señales del espacio…
ElPaís(A.J.Barca)/ABC(I.Viana)/Pocket-lint(A.Willings)/BBC News/Antena3/20Minutos — El pasado 25 de junio de 2021, la Dirección Nacional de Inteligencia de EE UU hizo público un informe atípico ansiosamente esperado: el estudio preliminar sobre Fenómenos Aéreos no Identificados (UAP por sus siglas en inglés), denominación que ahora se prefiere a la, por lo visto, ya anticuada de ovni.
El estudio, en teoría, iba a revelar la explicación de 143 casos de objetos volantes extraños, presenciados exclusivamente por pilotos de la Marina o detectados por los radares de los cazas estadounidenses.
Uno de ellos fue el descrito por el comandante David Fravor que, una tarde de noviembre de 2004 volaba por el océano Pacífico a más de 100 kilómetros de la costa Oeste de EE UU. Fravor divisó, según contó él mismo a The New York Times, lo que parecía una nave rara de 12 metros de largo, de forma ovoide y de color blanquecino que flotaba sobre el mar a una altura de unos 15 metros.
El piloto comenzó a aproximarse a ella. Y el objeto pareció apercibirse y maniobró para elevarse, como si quisiera encontrarse con el caza estadounidense. Pero, a mitad de camino, “aceleró como nada que yo haya visto antes y se esfumó de una manera muy rara”, según explicó el piloto.
El estudio, de nueve páginas, incluye 18 casos especiales como el que describe Fravor, en el que los objetos voladores analizados ejecutan maniobras sin propulsión aparente o son capaces de acelerar con una destreza técnica desconocida para los ingenieros estadounidenses. De cualquier forma, el Pentágono solo apunta la causa concreta de uno solo de los 144 expedientes: un globo aerostático. Para el resto, según apunta, faltan datos, testimonios fiables y conclusiones.
En ningún momento, eso sí, menciona a los extraterrestres. Tampoco, deliberadamente, los descarta de forma expresa.
El informe es el resultado de un programa iniciado en 2007, llevado en secreto hasta que se filtró a la prensa en 2017, y que ha contado con 22 millones de dólares de presupuesto.
El Gobierno de EE UU no investigaba oficialmente fenómenos aéreos extraños o avistamientos de posibles platillos volantes desde que en 1969 clausurara el famoso Proyecto Libro Azul, inaugurado en 1947 y que analizó más de 12.000 casos de probable presencia en la Tierra de objetos voladores para concluir, al final, que seguirle la pista a los ovnis no merecía más la pena.
La revelación de la existencia de este moderno programa en 2017 y la reciente publicación del informe citado ha hecho que una fiebre por las excursiones de los extraterrestres se haya desatado en EE UU. Periódicos y programas de televisión serios se han hecho eco.
La prestigiosa revista The New Yorker, por ejemplo, publicó un largo artículo de 13.000 palabras titulado The UFO papers (Los papeles de los ovnis). Además, la pandemia ha acrecentado los casos de avistamientos de ciudadanos a pie de calle, según The National UFO Center, una página digital estadounidense encargada de recabar estos testimonios.
La causa es simple: debido a que la gente está más en casa, tiene más tiempo de mirar tranquilamente al cielo.
Además, hay declaraciones oficiales que han ayudado a alimentar el aparente misterio: John Brenan, exdirector de la CIA, al ser preguntado el año pasado sobre estos casos, contestó que responden a “algún tipo de fenómeno que es el resultado de algo que todavía no entendemos y que podría albergar algún tipo de actividad que alguien podría decir que constituye una diferente forma de vida”.

Captura de uno de los vídeos hechos públicos por el Pentágono el 27 de abril de 2020 en el que se pueden ver “fenómenos aéreos no identificados”
Para el astrofísico Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona, todo esto obedece, en el fondo “a un tipo de folklore de lo maravilloso típicamente americano o, para ser más exactos, anglosajón”. Armentia recuerda que los avistamientos de ovnis en EE UU comenzaron en la década de los cuarenta. “Exactamente cuando se lanzó el Sputnik, cuando comenzó la carrera espacial.
Se cambiaron los duendes, los espíritus y las hadas del siglo XIX por modernos extraterrestres interplanetarios, sabios y poderosos que vienen hasta aquí con un propósito benefactor. Hay quien quiere solo los misterios y no explicaciones.
Estoy convencido de que todos esos avistamientos relatados en el informe del Pentágono responden a causas normales, aunque no fáciles de encontrar: un fallo en la lectura del sensor de infrarrojos, espejismos, equivocaciones técnicas…
Eso lo respondería antes un experto en tecnología que un astrofísico. Lo que sí te puedo decir es que los que buscan extraterrestres no encuentran lo que hay, sino lo que van buscando, lo que quieren encontrar. Ese informe, a nosotros, los astrofísicos, nos deja indiferentes”.
Vicente-Juan Ballester Olmos, de 72 años, lleva más 50 años investigando ovnis. Su interés se remonta a la adolescencia, a raíz de sus primeras lecturas sobre astronomía. Ha escrito 11 libros, cientos de artículos y ha investigado numerosos casos de ovnis en todo el mundo.
Él descubrió, por ejemplo, que los casos de posibles platillos volantes testimoniados por decenas de personas en Canarias entre 1976 y 1979 eran, en realidad, lanzamientos de misiles de prueba estadounidenses desde un submarino situado a 5.000 kilómetros de las islas. Cotejó las horas en las que los observadores habían visto las luces raras en el cielo y las comparó con documentos desclasificados del ejército estadounidense donde se consignaban estas maniobras militares y los lanzamientos. Y comprobó que las horas coincidían.
De los 122 casos españoles, Ballester Olmos ha resuelto 114 aportando una causa plausible. Los ocho restantes, según el investigador, son demasiado antiguos como para recabar ya la información necesaria y fiable.
Este ufólogo considera que el informe estadounidense es muy pobre. “Tiene importancia histórica, pero me temo que deben evaluar mejor las apreciaciones de sus pilotos y, sobre todo, la fiabilidad de sus sensores de ultimísima generación instalados a bordo de sus aeronaves. Lo que dice un piloto no tiene que ir a misa. También los pilotos se equivocan, como cualquiera”, añade Este especialista recuerda: “Tras 70 años de fenomenología, no se ha hallado ninguna evidencia de que los ovnis sean extraterrestres. Son simplemente un mito contemporáneo”.
Ya lo expresó Carl Sagan: “Que solo la Tierra esté habitada es un increíble desperdicio de espacio”.
Los ovnis que estremecieron a la España del siglo XIX: de Carlos IV a Alfonso XIII

En 1947 se produjo un caso recogido por el periódico ‘Albacete’, que informó de un avistamiento presenciado por un grupo de vecinos de la comarca manchega de Balazote.
Según describieron, se trataba de una especie de «platillo volante, parecido a un sombrero hongo», que había atravesado varias localidades sobre las 19.00 horas del 24 de junio con un «vuelo lento y silencioso».
En septiembre de 1968, ABC contaba que, en el centro de Madrid, «un objeto de forma campaniforme y sin movimiento aparente fue observado durante dos horas por miles de personas». En este caso, el ingenio tenía forma de globo y flotaba a gran altura, inmóvil e iluminado, antes de desaparecer por la Casa de Campo sin dejar rastro. Fue tal el asombro entre los conductores que se formó un gigantesco atasco en la Gran Vía.
En Quintana del Pidio (Burgos), el 11 de junio de 1800, cuando «se presentó un nublado de tan extraño y horroroso aspecto, que el párroco y los capellanes se reunieron en la iglesia con el vecindario para conjurarlo», contaba la crónica de la época.
Según los testigos, era una especie de nube que lanzaba humo y una gran llamarada de fuego que quemó muchas huertas, derribó tapias, destrozó cuatro mil cántaras de vino y arrojó al suelo a un muchacho con su azadón a varios metros de distancia.
«Todo ello podría interpretarse como fenómeno físico o meteorológico, si no fuese porque el cura desechó esa hipótesis, asegurando que la nube desprendió un gas nocivo y que el ganado no quiso comer hierba en todo el trayecto de la manga de fuego», añadía el ‘Aeroplano’, donde podía leerse que las causas nunca fueron aclaradas.

El 6 de marzo de 1826, no mucho después de que las tropas de Napoleón hubieran sido expulsadas de España, el ‘Diario de Cádiz’ informaba del avistamiento en Campo de Criptana, Ciudad Real, de una resplandeciente «tinaja puesta boca abajo que descendía con una ráfaga de humo considerable».
El ‘Diario balear’ se hacía eco del mismo avistamiento con las siguientes palabras: «En dicho día se dejó ver en el aire un globo de fuego de una magnitud extraordinaria, de forma piramidal, descendiendo hacia la tierra con un movimiento oblicuo.
En su caída dejó una ráfaga o una cola de humo bastante grande, que percibieron muy bien quienes lo observaron desde el campo.
Su luz era tan resplandeciente, que deslumbró a todos los que lo vieron acercarse al suelo, aunque no pudieron ver si llegó a él o se desvaneció antes».
El 16 de mayo de 1851, los vecinos de la localidad madrileña de Villaviciosa de Odón observaron en el cielo una cruz luminosa delante de la luna, que desapareció tras varios minutos de resplandor.
El incidente también fue recogido en documentos de la época, sin que en aquel momento se le diera una explicación. De acuerdo a las crónicas que recogieron el episodio, es probable que se tratara de un halo lunar. «En unos minutos, la cruz desapareció como si se disolviera en la noche. El incidente fue comentado años después en diversos tratados históricos, debido al gran número de testigos que vieron la evolución del ovni y la curiosidad que suscitó», aseguraba Jiménez en su libro.
Así recogía el mismo episodio el conde de Clonard en 1851, que fue publicado tal cual, años después, por la revista ‘Contactos Extraterrestres’: «Era una cruz con su peana perfectamente recortada sin ninguna rebaba, de color blanco abrillantado, que se descubrió sobre un cielo completamente limpio y estrellado, cuando la luna estaba colocada detrás, en el centro del crucero de los palos».
Tras varios años sin noticias de avistamientos, en febrero de 1870, el ‘Diario de Córdoba‘ publicaba la siguiente noticia: «Serían las ocho próximamente cuando en medio de las nubes más densas comenzó a iluminarse la atmósfera, aumentando al propio tiempo la intensidad de la luz.
El sol rojizo siniestro que presentaba fue causa de que algunos lo considerasen un espejismo producido por la reflexión de un vasto incendio en las cercanías de la ciudad, pero era una versión infundada por las circunstancias que lo acompañaron.
A las nueve desapareció por completo para reaparecer de nuevo a las diez, pero con mucha viveza y finalizando a corto plazo».
Buceando en las hemerotecas, se pueden encontrar otros fenómenos similares a comienzos del siglo XX, como los observados en París, Túnez o Londres. «Ha sido visto un bólido en el horizonte de la ciudad francesa de La Rochelle, cuyo diámetro aparente era mayor que el de la tierra», podía leerse, por ejemplo, en otra noticia de 1905.
El dilema, sin embargo, ha estado siempre presente en otras fuentes más antiguas. De hecho, desde hace algunos años se cree que los extraterrestres construyeron grandes monumentos funerarios como las pirámides de Egipto o los moáis de la Isla de Pascua.
Es la ‘hipótesis de los antiguos astronautas’, que sostiene que los humanos somos descendientes de seres de otros planetas que nos visitaron en la Antigüedad. Eso explicaría, según ellos, que ciertos relatos religiosos hablen de «seres venidos del cielo», pero lo cierto es que la creencia de la existencia de alienígenas evolucionó mucho hasta que la prensa española empezó a publicar estos avistamientos.
Fotografías de extraterrestres y acontecimientos insólitos más famosas jamás tomadas

El evento de Tunguska (1908)
En junio de 1908, ocurrió una explosión masiva cerca del río Stony Tunguska en Rusia. La explosión arrasó 770 millas cuadradas de bosque, derribando alrededor de 80 millones de árboles y, sin embargo, de alguna manera no resultó en la pérdida de vidas humanas.
Se ha teorizado que el evento de Tunguska, como se ha designado, fue causado por un meteoroide que estalló en el aire, pero nadie lo sabe con certeza. No hubo cráter de impacto, por lo que la conjetura es simplemente que se rompió en la atmósfera en algún lugar entre tres y seis millas por encima de la superficie de la Tierra.
Se calcula que la explosión fue 1.000 veces mayor que la de la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima, Japón.
Desde entonces, el evento de Tunguska ha dado lugar a mucha discusión sobre cómo evitar el impacto de asteroides , un temor creciente a los eventos de nivel de extinción y ha ayudado a generar una multitud de películas de ciencia ficción.
Sesiones de ectoplasma (1912)

Durante los siglo XIX y XX, el espiritismo se apoderó de la sociedad y muchas personas creían que los médiums podían ayudar a comunicarse con los muertos. Los estafadores comenzaron a manipular a sus audiencias con una variedad de trucos e ilusiones destinadas a engañarlos con el dinero que tanto les costó ganar.
Los favoritos fuertes en ese momento vinieron en la capacidad de producir ectoplasmas convincentes, apariciones y manifestaciones que no podrían ser explicadas fácilmente por una persona promedio. En esta foto, Marthe Béraud aparentemente evoca una luz inexplicable entre sus manos y un ectoplasma sobre su cabeza.
El gran reconocimiento alienígena (1952)

En 1952, varios controladores de tráfico aéreo de varios aeropuertos y bases de la fuerza aérea cerca de Washington DC informaron haber visto señales no identificadas en sus pantallas de radar. Al interrogar a los pilotos locales, se les dijo a los controladores que se habían visto varias «luces brillantes» en el cielo cercano.
El siguiente fin de semana, sucedió de nuevo, esta vez con una docena de señales que aparecieron en las pantallas del radar. Los aviones de combate se apresuraron a interceptar, pero los aviones no pudieron igualar la velocidad de los objetos voladores no identificados. Estos avistamientos se agregaron a la lista que está siendo investigada por el Gobierno en el marco del Proyecto Libro Azul, pero no se reveló nada más.
El incidente de Falcon Lake (1967)

Otro año, otra historia sobre un avistamiento de ovnis. Esta vez desde Manitoba, Canadá, donde Stefan Michalak aparentemente vio una nave alienígena no identificada aterrizar cerca cuando estaba buscando oro y plata.
Stefan se acercó a la nave y aparentemente escuchó voces humanas amortiguadas por los motores. Se acercó lo suficiente para asomar la cabeza dentro de la nave y vio «un laberinto de luces» dentro. Luego se sorprendió cuando la nave despegó y resultó herido por un rayo de calor que salió disparado del barco.
El calor le prendió fuego a la ropa y le quemó gravemente el pecho. Los médicos y las autoridades no pudieron explicar sus heridas y esto agregó credibilidad a su historia que repitió en entrevistas hasta su muerte en 1999.
El astronauta de Solway Firth (1964)

Durante un viaje de un día a Burgh Marsh en Cumbria, Inglaterra, Jim Templeton tomó varias fotografías de su hija, una de las cuales, cuando se reveló, parecía mostrar a un hombre con un traje espacial blanco parado detrás de ella . Jim jura que no había nadie más en la toma, pero los críticos afirman que es probable que la foto sea de su esposa sobreexpuesta en el fondo.
La anomalía del mar Báltico (2011)

En 2011, un equipo de buceo sueco descubrió una formación misteriosa en el fondo del mar Báltico. Las imágenes del sonar parecían mostrar un extraño objeto parecido a un disco de 60 metros de diámetro con muchas características inusuales que incluyen una larga pista que lo recorre, una escalera lateral y una ligera capa de hollín.
Las explicaciones para el objeto han incluido todo, desde un OVNI estrellado hasta una formación geológica natural. Incluso se ha comparado con el Halcón Milenario de Star Wars. No se sabe mucho más sobre el objeto, aunque se supone que podría tener hasta 140.000 años.
Objeto de Marte inexplicable (2017)

Hay algunas imágenes de Marte que han planteado preguntas sobre si alguna vez hubo vida en Marte o si todavía la hay.
En 2017, el Mars Curiosity Rover capturó una imagen que parece mostrar un objeto no identificado en la superficie de Marte. Los escépticos han sugerido que se trata simplemente de restos del propio Mars Rover, pero los teóricos de la conspiración toman esta imagen como prueba de la existencia de vida extraterrestre.
La pirámide de Hubble (2008)

Desde alrededor de 1999, el telescopio Hubble apuntó a la luna y capturó varias imágenes. Una de estas fotografías, nunca publicada oficialmente por la NASA, parece mostrar una pirámide en la superficie.
Este es el segundo avistamiento de un objeto similar a una pirámide en la luna, el primero capturado durante la misión del Apolo 17, pero las autoridades no han explicado con precisión ni han confirmado su autenticidad. Así, el misterio de las pirámides lunares continúa.
Las luces de Hessdalen (2007)

Sobre los valles de Hessdalen en el centro de Noruega, una serie de luces inexplicables aparecen regularmente durante el día y la noche. A veces, las luces aparecen durante más de una hora, a veces permanecen allí durante unos segundos. Son una ocurrencia regular y muchos teóricos de ovnis han afirmado que las luces son de origen extraterrestre.
Los científicos, sin embargo, han atribuido las luces a una reacción química y eléctrica causada por los diferentes metales y minerales en la ladera local que reaccionan con el medio ambiente. Aunque no es tan emocionante, ciertamente es bonito.
Las fotografías de ovnis de McMinnville (1950)

En mayo de 1950, Paul Trent tomó una serie de fotografías en su granja cerca de McMinniville, Oregon, Estados Unidos. Estas imágenes parecían mostrar un objeto metálico en forma de disco que se movía lentamente en los cielos sobre la granja.
El evento fue presenciado por Paul Trent y su esposa Evelyn. A pesar de muchos argumentos de que las fotografías eran falsas , los dos testigos mantuvieron sus declaraciones de que las imágenes eran genuinas hasta su muerte a fines de la década de 1990.
Las luces de Phoenix (1997)

El evento Phoenix Lights fue probablemente el mayor informe conocido de avistamientos de ovnis en la historia. En un solo día de marzo de 1997, miles de personas informaron haber visto luces sobre ellos en los cielos en un rango de 300 millas a través del suroeste de Estados Unidos.
Los testigos afirmaron haber visto un enorme OVNI en forma de V que pasaba por encima y no emitía ningún sonido mientras se movía. No se ofreció una explicación razonable sobre la causa de los avistamientos y en 2007 y 2008 llegaron más informes de los ovnis.
El satélite Black Knight (1998)

Existe un mito entre los teóricos y entusiastas de la conspiración OVNI de que existe un satélite alienígena y ha estado en la órbita de la Tierra durante unos 13.000 años.
La llamada teoría del satélite «Caballero Negro» se basa en una serie de historias diferentes sobre elementos de origen desconocido que orbitan nuestro planeta y señales de radio extraterrestres que se captan en la Tierra. La NASA y otras organizaciones espaciales afirman que es más probable que los avistamientos y las fotografías sean desechos espaciales o restos de nuestros satélites.
Cuerpo alienígena

En 2012, esta fotografía salió a la luz después de que aparentemente fue descubierta en el depósito de una anciana que había fallecido. Se incluyó junto con otras imágenes en diapositivas de proyección que se pensaba que pertenecían a una persona importante, ya que incluían imágenes de Dwight Eisenhower, Bing Crosby y Clark Gable.
Las personas que lo descubrieron estaban convencidas de que era el cuerpo de una criatura alienígena que, por alguna razón, se exhibía en una vitrina.
Lamentablemente, algunos años después, se utilizó el software SmartDeBlur Pro que aclaró el texto en el cartel cerca de la pierna del cuerpo que decía:
«Cuerpo momificado de un niño de dos años»
Qué es el «zoológico galáctico», la teoría de algunos científicos para explicar por qué no encontramos vida extraterrestre

¿Por qué tanta indiferencia?
Si somos solo un diminuto punto en medio de un gigantesco universo, es posible que en alguno de esos rincones interestelares haya vida.
Pero, si es así, ¿por qué no nos hablan?
Este es uno de los misterios favoritos de la ciencia ficción, pero si lo pensamos bien, también encierra una cuestión existencial.
¿Será que nos tienen miedo?, ¿o simplemente les parecemos demasiado aburridos?, ¿o será que sí intentan comunicarse pero no nos damos cuenta?
Estas preguntas fueron debatidas por un grupo de astrofísicos, biólogos, sociólogos, sicólogos e historiadores, que se reunieron hace unos días en el Museo de la Ciencia y la Industria en París, Francia.
Estos investigadores son parte de la organización Mensajes a Extraterrestres Inteligentes (METI), que se dedica al envío de señales interestelares con la esperanza de recibir, algún día, una respuesta.

El gran silencio
Parece contradictorio que, a pesar de que es muy probable que haya vida en otros planetas, nunca hayamos logrado contactarla.
Los estudiosos de estos temas se refieren a esta aparente contradicción como «el gran silencio».
También le llaman la «Paradoja de Fermi«, pues el físico italiano Enrico Fermi fue quien planteó la pregunta en 1950.
Una de las misiones de METI es descifrar por qué nuestros posibles vecinos cósmicos nos ignoran.
Durante su reunión, los investigadores discutieron una de las explicaciones que ellos consideran «más controvertidas». Se trata de la llamada «hipótesis del zoológico».

¿Será que vivimos en un zoológico galáctico sin darnos cuenta?
«Quizás los extraterrestres están vigilando a los humanos en la Tierra, de la misma manera en que nosotros observamos a los animales en el zoológico», dijo en un comunicado el astrobiólgo Douglas Vakoch, presidente de METI.
«¿Cómo lograr que los guardianes de este zoológico galáctico se revelen?».
Cuarentena galáctica
Para algunos científicos, la razón de que esos guardianes no se hayan revelado es que podría resultar peligroso.
«Experiencias pasadas muestran que cualquier encuentro de dos civilizaciones es peligroso para ambas», dijo la astrofísica Danielle Briot, quien trabaja para el Observatorio de París.
«Sabiendo eso, los extraterrestres civilizados no tratarán de comunicarse con nosotros».

Algunos expertos opinan que sería peligroso contactar a los extraterrestres.
Jean-Pierre Rospars, director del Instituto Nacional de Investigación en Agricultura de Francia, tiene una hipótesis similar.
«Parece probable que los extraterrestres estén imponiendo una ‘cuarentena galáctica’, dice Rospars». «Se dan cuenta de que sería culturalmente perjudicial que sepamos de ellos»,
¿Es buena idea contactarlos?
Vakoch propone que los humanos debemos buscar «alternativas más activas» para contactar a los extraterrestres.
«Si fuéramos a un zoológico y de repente una cebra nos mirara a los ojos y comenzara a escribir una serie de números primos con su pata, eso establecería una relación radicalmente diferente entre nosotros y la cebra, y nos sentiríamos obligados a responder«, dice el científico.
«Podemos hacer lo mismo con los extraterrestres, transmitiendo señales de radio poderosas, intencionadas y ricas en información a las estrellas cercanas».

El tema extraterrestre genera polémica.
Pero este es un tema polémico.
En 2004, por ejemplo, en entrevista con National Geographic, el físico Stephen Hawking dijo que un posible contacto con alienígenas «sería un desastre».
«Los extraterrestres probablemente estarían muy adelantados respecto a nosotros (…). Creo que debemos quedarnos con la cabeza gacha«, agregó.
En 2010, retomó esa idea en el canal Discovery Channel.
«Con tan solo mirarnos a nosotros mismos podemos ver cómo la vida inteligente podría resultar ser algo que no nos gustaría conocer», dijo Hawking.
La hipótesis del zoológico galáctico alimenta el debate sobre la posibilidad de vida extraterrestre, pero lo cierto es que la pregunta que todos nos hacemos sigue sin respuesta: ¿Estamos solos en el universo?
La NASA niega la existencia de extraterrestres ante los rumores de una ‘Federación Galáctica’
El Gobierno de Estados Unidos tiene un pacto con extraterrestres. Son las declaraciones que hace unas semanas protagonizó un ex jefe militar israelí y que provocaron una gran controversia internacional. Los rumores de una ‘Federación Galáctica‘ se hicieron virales, por lo que la NASA se vio obligada a emitir un comunicado tranquilizador, negando la existencia de cualquier tipo de vida alienígena.
Un portavoz de la agencia estatal salió en defensa de Estados Unidos, aunque se mostró prudente a la hora de señalar directamente los comentarios del militar. En sus declaraciones, el portavoz aclaró que la búsqueda de vida en el universo es uno de los objetivos de la NASA, pero por el momento no se ha hallado ninguna señal de vida extraterrestre.

«La NASA está explorando el sistema solar y más allá para ayudarnos a responder preguntas fundamentales, incluso si estamos solos en el universo», explicaba el portavoz de acuerdo a BBC News.
Estas aclaraciones se producen una semana después de que el exjefe del programa espacial de Israel, Haim Eshed, asegurara en una entrevista al periódico Yediot Aharonot que los extraterrestres tenían un acuerdo con Washington.
Ese pacto consistiría en mantener ocultos los experimentos que realiza el Gobierno de Estados Unidos en la Tierra hasta que la humanidad estuviera lista para una noticia de este calibre.
«Los objetos voladores no identificados han pedido no publicar que están aquí, la humanidad aún no está lista», explicó el ex jefe de la dirección espacial del Ministerio de Defensa de Israel.
Haim Eshed, de 87 años, añadió a su discurso la idea de que en las profundidades de Marte existe una base secreta en la que se esconde la alianza alienígena, la ‘Federación Galáctica’, junto con otros astronautas estadounidenses.
Nick Pope, investigador de ovnis para el Ministerio de Defensa del Reino Unido, calificó irónicamente de ‘extraordinarias’ las aportaciones de Eshed. Bajo su juicio, se tratan de «una especie de broma o truco publicitario» para promover su nuevo libro, ‘El universo más allá del horizonte: conversaciones con el profesor Haim Eshed», donde afirma que «extraterrestres de todo el universo ya están caminando entre nosotros«.
La NASA contrata a 24 curas y teólogos para ver cómo se tomarían los creyentes el contacto con extraterrestres

Entusiastas de las teorías extraterrestres posan en la entrada de una base militar.
En general es difícil saber cómo se tomaría la sociedad que por fin ocurriera un contacto entre los humanos y los extraterrestres o al menos, que por fin se supiera. Pero en particular a la NASA le preocupa qué encaje tendría este hecho entre la gente creyente.
Para saberlo, la agencia espacial contrató a un grupo de académicos, sacerdotes y expertos en teología, para participar en un estudio del Centro de Investigación Teológica (CTI) de la Universidad de Princeton.
El ex director del Instituto de Astrobiología de la NASA, Carl Pilcher, explicó que los teólogos han sido invitados a participar en el estudio para tratar de cerrar la brecha entre la ciencia y la religión y para «considerar las implicaciones de aplicar las herramientas de la ciencia de finales del siglo XX y principios del XXI a las preguntas que se han planteado y se intrincan con las tradiciones religiosas durante cientos o miles de años».
No es una cuestión baladí, pues Pilcher cree que es «simplemente inconcebible» pensar que la Tierra es el único planeta que alberga formas de vida, «cuando hay más de 100 mil millones de estrellas en esta galaxia y más de 100 mil millones de galaxias en el universo».
El reverendo Andrew Davison, teólogo de la Universidad de Cambridge y doctor en bioquímica por la Universidad de Oxford, en el Reino Unido es uno de las personas que colaborarán en el estudio.
Davison ha asegurado en el blog de la Facultad de Teología de la Universidad de Cambridge que en sus investigaciones preliminares ha podido comprobar «la frecuencia con la que la teología y la astrobiología han sido un tema de los escritos populares» en el último siglo y medio.
El tema de la religión y los extraterrestres ocupa a la NASA desde hace tiempo, pues ya en 2014 la agencia concedió una subvención de 1,1 millones de dólares para estudiar cuán receptivos son los creyentes de las diferentes religiones a la investigación y el método científico.
A más de 43 años de ‘Wow!’, la señal extraterrestre más extraña de la historia

La historia detrás de la famosa señal extraterreste conocida por la exclamación ‘Wow!’ tiene una cualidad misteriosa que ha inspirado un sinnúmero de encuentros con extraterrestres en la ciencia ficción.
Sin embargo, su autenticidad como procedente de una ‘inteligencia extraterrestre’ ha sido cuestionada desde aquella noche el 15 de agosto de 1977 a 03.16 GMT, cuando el astrónomo Jerry Ehman usaba el gran radiotelescopio de la Universidad Estatal de Ohio para barrer los cielos en busca de señales que se pudieran haber originado en una civilización extraterrestre.
Esa noche, Ehman encontró algo. Y desde esa noche, los astrónomos han estado tratando de averiguar lo que significa. Mientras apuntaba en la dirección de tres sistemas estelares llamados Chi Sagittarii, en la constelación de Sagitario, el radiotelescopio detectó una ráfaga de ondas de radio de 72 segundos, una señal mucho más fuerte que el ruido de fondo. En la impresión del ordenador del observatorio, Ehman glosó el registro de la explosión con la anotación ‘Wow!’.
Este entusiasmo no era una exageración, era el tipo de señal que estaba buscando, el tipo de señal que los astrónomos creen que una civilización extraterrestre tecnológicamente capaz produciría.
La impresión del ‘Big Ear’, el sobrenombre del radiotelescopio de la Universidad Estatal de Ohio, contiene un montón de números y letras al azar, aparentemente, pero Ehman acotó con un bolígrafo rojo un racimo de dígitos «6EQUJ5» con otros círculos en torno a un «6» y «7» en columnas separadas.
Este código particular primero utiliza los números 1-9 y luego el alfabeto de la A-Z para denotar intensidad de la señal. Como sugiere el estallido, la intensidad de la señal alcanzó ‘6’ y luego estalló a través de las letras alcanzando un pico de ‘U’ antes volver de nuevo en la escala numérica al ‘5.’ Hubo entonces una ligera onda de salida de la señal principal (rodeados con un círculo el ‘6’ y ‘7’).
Sin embargo, desde ese día en 1977, una detección de una señal de esa fortaleza no se ha repetido. Incluso después de que el Instituto SETI se fundara en 1984, y se realizasen innumerables esfuerzos para encontrar otro estallido de señal de radio similar, los astrónomos se han enfrentado con el silencio en el cosmos; un problema que sólo ha servido para intensificar el malestar de la Paradoja de Fermi.
Escéptico con que la señal se originase en uan distante civilización avanzada, el propio Ehman declaró recientemente que podría estar relacionada con una misteriosa ráfaga FRB (Fast Radio Burst). El astrónomo Antonio Paris, del Colegio de San Petersburgo en Florida, sostiene que el origen de la señal pudo ser un cometa no catalogado.
La mejor candidata a señal de una civilización extraterrestre procedía de la Tierra

Un equipo de astrónomos del proyecto Breakthrough Listen anunció el pasado año el hallazgo de una «intrigante señal» que parecía proceder de Alfa Centauri, el sistema solar más cercano, a solo 4,2 años luz del Sol. Incluso fue considerada la mejor candidata hasta la fecha para una comunicación de una inteligencia extraterrestre. Sin embargo, nuevos análisis de datos llevados a cabo por investigadores de Listen sugieren que es «poco probable» que la señal haya sido emitida por otra civilización. Ni siquiera llegó de tan lejos. Según acaban de revelar en dos artículos publicados en la revista ‘Nature Astronomy’, se trata de algo mucho más mundano: una interferencia provocada por una tecnología hecha en la Tierra. Malas noticias para los que tenían la esperanza de haber recibido el primer ‘hola’ desde otro mundo.
Breakthrough Listen forma parte de Breakthrough Initiatives, un ambicioso proyecto de búsqueda de inteligencia extraterrestre fundado por el millonario ruso Yuri Millner y que fue respaldado por el propio Stephen Hawking. Utiliza algunos de los radiotelescopios más grandes del mundo para rastrear firmas tecnológicas en el espacio. La búsqueda es desafiante porque la Tierra está inundada de señales de radio de tecnología humana: teléfonos móviles, radares, satélites, televisión… Ruido que esta vez parece haber jugado a los investigadores una mala pasada.
Duró cinco horas

La misteriosa señal que se anunció el pasado año fue captada en 2019 por el telescopio CSIRO Parkes en Nueva Gales del Sur, Australia (uno de más grandes del hemisferio sur).
Parecía proceder de Próxima Centauri, la estrella vecina más cercana al Sol, a una distancia de poco más de 4 años luz, y que está orbitada por dos exoplanetas conocidos.
Uno de ellos es Próxima b, un mundo un 20% más grande que la Tierra ubicado en zona habitable y que fue descubierto en 2016 por un equipo dirigido por el español Guillem Anglada-Escudé.
Pues bien, la enana roja fue escaneada por el equipo de Listen en un rango de frecuencia de 700 MHz a 4GHz, con una resolución de 3,8 Hz, lo que equivale a sintonizar más de 800 millones de canales de radio a la vez.
Los investigadores detectaron más de 4 millones de ‘golpes’, rangos de frecuencia con señales de emisión de radio -la gran mayoría son emisiones humanas-, pero solo uno llamó poderosamente su atención por pasar dos filtros fundamentales: el cambio constante de frecuencia con el tiempo y que parecía provenir directamente de Próxima Centauri.
La señal, afilada como una aguja, se situaba en un rango de 980 MHz, una longitud de onda a la que no suele emitir ningún satélite o nave terrestre. Solo apareció una vez y no volvió a repetirse. Cambió ligeramente justo mientras se la estaba observando, y la forma en que lo hizo sugería que podría tratarse de un cambio causado por el movimiento de un planeta. La duración de la señal fue aproximadamente de cinco horas. Se trató de la primera que conseguía pasar los estrictos controles de Breakthrough Listen. Por eso, los investigadores la llamaron Breakthrough Listen Candidate 1, o BLC1.
Fuente desconocida
Sin embargo, nuevos análisis de los datos han desinflado el globo. Sofia Sheikh, del equipo Listen en la Universidad de California Berkeley, estudió las observaciones tomadas en otros momentos y encontró alrededor de 60 señales que comparten muchas características con la candidata, pero que habían sido generadas en la Tierra. «Las señales están espaciadas a intervalos de frecuencia regulares en los datos, y estos intervalos parecen corresponder a frecuencias utilizadas por osciladores que son comúnmente empleados en varios dispositivos electrónicos», dice Sheikh.
En conjunto, esta evidencia sugiere que la famosa señal es «una interferencia de la tecnología humana, aunque no pudimos identificar su fuente. La señal original no se detecta obviamente cuando el telescopio está apuntando lejos de Próxima Centauri, pero dado un ‘pajar’ de millones de señales, la explicación más probable sigue siendo que se trata de una transmisión de tecnología humana que resultó ser ‘rara’ de la manera correcta para engañar a nuestros filtros», explica.

Para Andrew Siemion, de UC Berkeley y líder del equipo científico de Listen, «nuestro análisis sugiere que es muy poco probable que (la señal) realmente haya sido transmitida desde Próxima Centauri. Sin embargo, esta es indudablemente una de las más intrigantes que hemos visto hasta la fecha».
Breakthrough Listen ha puesto todos los datos de los escaneos de Parkes a disposición del público para que cualquier interesado pueda examinarlos. El proyecto continuará monitoreando Próxima Centauri, a la que siguen considerando un objetivo convincente para buscar firmas tecnológicas, utilizando un conjunto de telescopios en todo el mundo. Además, el equipo sigue refinando sus algoritmos para mejorar su capacidad para discriminar entre ‘agujas’ y ‘heno’ en el pajar espacial.
Búsqueda «rigurosa»
A pesar de la decepción, los responsables del proyecto Listen no tiran la toalla. «La importancia de este resultado es que la búsqueda de civilizaciones más allá de nuestro planeta es ahora un campo maduro y riguroso de la ciencia experimental», afirma Milner, entre cuyos objetivos también se encuentra proyecto Starshot, el envío de micronaves interestelares del tamaño de tarjetas de crédito a otras estrellas para localizar mundos habitables.
De la misma forma se expresa su director ejecutivo, Pete Worden: «Si bien no pudimos concluir una firma tecnológica genuina, estamos cada vez más seguros de que tenemos las herramientas necesarias para detectar y validar dichas firmas, si es que existen», asegura. Quizás la próxima vez la señal sea emitida por una fuente tecnológica completamente desconocida y no seamos nosotros usando la radio.
Si nos escucharan en alguna parte del universo, la respuesta tardaría 3.000 años en llegar hasta nosotros
Tres milenios. Es la cantidad de tiempo que una civilización tecnológica extraterrestre tardaría en contestar si escuchara alguna transmisión desde la Tierra. El cálculo ha sido estimado por los siempre polémicos astrónomos de Harvard Amir Siraj y Abraham Loeb, que abordan la cuestión en un estudio publicado en arXiv (es decir, aún no revisado ni publicado en una revista científica. Ellos basan su respuesta en el Principio de Copérnico, que establece que la humanidad y la Tierra son representativas de la norma, y no un valor atípico.
Para su hipótesis, los investigadores asumen que las inteligencias extraterrestres estarían motivadas para enviar mensajes a la Tierra en respuesta a la detección de actividad tecnológica en nuestro planeta. Pero, aunque esto fuera así, ¿tiene la humanidad la posibilidad de escuchar alguna vez de una cicilización en otro mundo antes de que la nuestra colapse o sea aniquilada por un desastre natural?

«Es importante estimar el tiempo de respuesta de las inteligencias de respuesta extraterrestres, ya que dicha estimación informa la naturaleza de las búsquedas del Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) efectivas, así como las implicaciones de una señal confirmada si alguna vez recibimos una.
La pregunta que tratamos de responder en nuestro artículo es: ¿cuándo podemos esperar que tenga lugar nuestra primera conversación cósmica?», explica Siraj a Universe Today.
Esto establece el primer parámetro de su estudio: la cantidad de tiempo que la humanidad ha estado emitiendo firmas detectables. De todas las posibles firmas tecnológicas que se han considerado hasta la fecha, las más probables y las más investigadas por los investigadores de SETI siguen siendo transmisiones de radio.
De acuerdo con el principio copernicano, podemos asumir que estas entidades extraterrestres también están comprometidas en la búsqueda de signos de inteligencia distintos a los suyos, según los autores.
«El principio copernicano afirma que es poco probable que vivamos en un momento privilegiado y, por lo tanto, la probabilidad de que otro planeta habitable como la Tierra pase ahora mismo por un análogo de nuestro primer siglo de comunicaciones por radio, dados unos pocos miles de millones de años de su historia, está por debajo una parte en diez millones -afirma por su parte Loeb-.
Por lo tanto, se espera una respuesta solo dentro de un volumen lo suficientemente grande, que contenga más de diez millones de estrellas».
También se puede suponer con seguridad que una civilización avanzada de otro mundo vería las señales de radio como una posible firma tecnológica y las estaría escuchando activamente. La primera transmisión de radio de largo alcance tuvo lugar en 1901, cuando el inventor italiano Guglielmo Marconi envió la primera transmisión transatlántica desde Cornualles, Inglaterra, a St. John’s, Terranova. Desde entonces, los humanos han estado enviando transmisiones de radio al espacio sin pensar en las consecuencias.
Esto significa que si hay una civilización a cien años luz de la Tierra con radiotelescopios sensibles, es posible que ya nos hayan escuchado. En resumen, es posible que ya hayamos ‘iniciado una conversación’ con una especie inteligente y solo estemos esperando una respuesta.
«Consideramos que la inteligencia extraterrestre puede comunicarse a través de la radiación electromagnética, ubicada en planetas similares a la Tierra que orbitan estrellas similares al Sol (también conocido como ‘la vida tal como la conocemos’). Además, consideramos las señales de radio (que a la velocidad de la luz) así como las sondas físicas, que viajarían más lentamente.

Utilizamos el principio copernicano, que es inherentemente optimista sobre la prevalencia de la vida en el Universo, para establecer un límite inferior en el tiempo de respuesta esperado».
Las tecnologías de transmisión pueden extenderse más allá de las ondas de radio para incluir otros tipos de radiación electromagnética (EM), como láseres de microondas, rayos X, rayos gamma y más. Dado que la única limitación es la velocidad de la luz (299.792.458 m / s (1.079 millones de km/h) sigue siendo la opción más rápida disponible.
También significa que los humanos solo tendrían que esperar hasta el siglo 22 para recibir una transmisión de una civilización ubicada a cien años luz de distancia.
Suponiendo que nuestra galaxia es relativamente homogénea en términos de distribución de estrellas en su disco, esto da como resultado un volumen de mil millones de años luz cúbicos o mil años luz en cualquier dirección.
Esto, a su vez, implica un tiempo de viaje de ida y vuelta de más de dos mil años. Básicamente, esto significa que si una civilización de otro mundo está al tanto de nosotros y quiere hablar, no tendríamos noticias de ellos hasta el año 4.000 de la presente era como muy pronto.
«Descubrimos que el hecho de que solo hemos existido como civilización tecnológica durante unos cien años significa que, en este momento, no deberíamos esperar recibir noticias de una civilización extraterrestre en respuesta a nuestras propias señales. En otras palabras, es extraordinariamente improbable que podamos iniciar una conversación cósmica», resume Siraj.
En un diálogo del escritor James Miller recogido en el libro de Briones, una mujer le pregunta al oráculo si estamos solos en el universo. El oráculo le responde que sí. Ella le replica:
– Entonces, ¿No hay vida ahí fuera?
– La hay. Ellos también están solos.
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