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De planetas y exoplanetas (descubrimientos)…


Ilustración artística sobre el posible exoplaneta hallado en torno a Próxima Centauri.

arcgeek/National Geographic/La Vanguardia(J.Corbella)/El Confidencial  —  Hay ocho planetas en el sistema solar: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Los cuatro planetas del sistema solar interior (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte) entran en la categoría de planetas terrestres; Júpiter y Saturno son gigantes gaseosos (planetas gigantes compuestos principalmente por hidrógeno y helio) mientras que Urano y Neptuno son los gigantes de hielo (que contienen principalmente elementos más pesados que el hidrógeno y el helio).

¿Plutón es un planeta?

Plutón, un planeta enano, fue clasificado como uno de los planetas del sistema solar cuando fue descubierto por Clyde Tombaugh. Sin embargo, ahora se considera uno de los mayores miembros conocidos del Cinturón de Kuiper, un conjunto de cuerpos helados situados en los límites exteriores del sistema solar. Plutón fue degradado de su estatus planetario en 2006, cuando un cuerpo de científicos decidió una definición formalizada para el término «planeta».

¿Qué es un planeta?

Según la definición de la Unión Astronómica Internacional, un planeta es «un cuerpo celeste que (a) está en órbita alrededor del Sol, (b) tiene suficiente masa para que su autogravedad supere las fuerzas del cuerpo rígido, de modo que asume una forma de equilibrio hidrostático (casi redonda), y (c) ha despejado la vecindad alrededor de su órbita». Como Plutón forma parte del Cinturón de Kuiper, y por tanto no ha cumplido el tercer criterio, ya no se le considera un planeta. En su lugar, se clasifica como planeta enano. Otros planetas enanos son Ceres, Haumea, Makemake y Eris.

Con una atmósfera, rasgos superficiales muy marcados y al menos cinco lunas, Plutón es el planeta enano más complejo que conocemos y uno de los planetas del sistema solar más sorprendentes. New Horizons voló cerca de nuestro planeta enano favorito en julio de 2015 y los científicos siguen descubriendo detalles sorprendentes sobre este mundo lejano.

Los 15 planetas, o más, del Sistema Solar

Sí, has leído bien, hemos dicho 15 planetas. Y es que, aunque oficialmente el Sistema Solar solo tiene 8 mundos según la clasificación que realiza la Unión Astronómica Internacional, en realidad existen muchos más, aunque se consideran planetas enanos debido a su tamaño y particularidades.

Oficialmente, el Sistema Solar tiene 8 planetas, que son, por su cercanía al Sol, Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Hasta hace unos años, también se contaba con Plutón, descendido de categoría a planeta enano por la propia Unión Astronómica Internacional.

Ahora bien, si contamos con todos los planetas hasta hoy descubiertos, e introducimos a los mundos enanos en la lista, el número crece hasta 15 y, es muy probable que sean más, lo que pasa es que todavía no los hemos descubierto o no están confirmados.

Recordemos que el Sistema Solar puede medir de extremo a extremo hasta un año luz. Se considera como parte del mismo el Cinturón de Kuiper, un cinturón de material y rocas que existe después de la localización de Plutón, y la Nube de Oort, también llena de restos de la formación del Sol y que se considera que puede ser origen de muchos de los asteroides que vemos en nuestro cielo.

Cuáles son los 15 planetas del Sistema Solar

Dicho esto, y mientras un gran número de astrónomos buscan con ahínco un noveno planeta más allá de Plutón que explique ciertas interferencias en las órbitas de los mundos enanos exteriores, en el Sistema Solar conocemos hasta siete planetas enanos en la actualidad, que pueden ser más en cuestión de tiempo.

El más conocido, sin duda, es Plutón. Este planeta enano no está solo, ya que posee hasta cinco satélites, uno de ellos de gran tamaño respecto a su mundo anfitrión, que se llama Caronte.

Además, en las proximidades del cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter, observamos Ceres.

Luego, más allá de Plutón, en la zona del Cinturón de Kuiper, se han encontrado hasta cinco planetas enanos, que son Haumea, Makemake, Eris, Sedna y el pequeño Goblin, de reciente descubrimiento.

Todos ellos tienen órbitas solares y masa suficiente para tener su propia gravedad. Han logrado el equilibrio hidrostático y no son satélites de otros planetas o cuerpos estelares. Sin embargo, no han logrado limpiar su órbita de otros elementos, de ahí que hayan recibido la nomenclatura de planeta enano.

¿Sabías que el Sistema Solar dispone de hasta 15 planetas entre planetas enanos y planetas oficiales?

Los nuevos planetas descubiertos por la NASA

La nave Kepler sigue encontrando montones de exoplanetas, y ayudando a los astrónomos a explorar la posibilidad de que no estemos solos en el universo.

Ya no es secreto que el cielo está plagado de planetas. Y cada vez que la nave Kepler de NASA lanza su red en el océano cósmico, captura mundos alienígenas más rápido que cualquier otro cazador planetario en la historia.

El martes, los científicos del Kepler anunciaron que podemos sumar 1,284 exoplanetas nuevos a la lista de mundos confirmados. La nueva redada aumenta el total de la misión Kepler a 2,325 exoplanetas descubiertos, los cuales representan más de dos tercios de los planetas conocidos en la galaxia.

?Es la mayor cantidad de exoplanetas que jamás se haya anunciado al mismo tiempo ?dijo Timothy Morton, de la Universidad de Princeton, durante la conferencia de prensa del 10 de mayo en que se dio a conocer el descubrimiento-. Este anuncio? más que duplica la cantidad de exoplanetas Kepler conocidos?.

Los nuevos mundos incluyen alrededor de 550 planetas que podrían ser rocosos como la Tierra, y nueve de ellos orbitan las zonas habitables de sus estrellas; es decir, la región que permite la presencia de agua líquida en la superficie del planeta. Algunos de esos mundos podrían ser similares a Kepler-186f y Kepler-452b, los análogos terrestres más cercanos a nosotros hasta ahora.

¿Estamos muestreando la galaxia para entender cuántos planetas hay, y cuán lejos debemos buscar para encontrar planetas potencialmente habitables como la Tierra ?dijo la científica de la misión Kepler, Natalie Batalha, del Centro de Investigación Ames, NASA-. No tiene que ser, necesariamente, un planeta idéntico a la Tierra, en términos de órbita y tamaño?.

Los científicos encontraron el nuevo lote de exoplanetas usando una nueva técnica automatizada, desarrollada por Morton y descrita en The Astrophysical Journal, la cual clasifica la enorme cantidad de datos recibida del Kepler. Sin ese tipo de automatización estadística, la búsqueda y confirmación de exoplanetas sería un proceso extremadamente lento, y requeriría de observaciones de seguimiento para desenmascarar impostores que se hacen pasar por planetas.

Antes de eso, muchos científicos dudaban que alguna vez pudiéramos encontrar un planeta fuera del sistema solar; y ni hablar de miles de ellos, en su mayoría descubiertos en los últimos dos años.

?Hoy sabemos que los exoplanetas son comunes, que casi todas las estrellas de nuestra galaxia tienen sistemas planetarios, y que una fracción razonable de las estrellas de nuestra galaxia tienen planetas potencialmente habitables ?dijo Paul Hertz, director de la división de astrofísica de NASA-. Saber esto es el primer paso para responder la interrogante: ¿Estamos solos en el universo?

¿Otras Tierras en el vecindario?

Kepler facilitó mucho la búsqueda de otros mundos desde su lanzamiento, en 2009. Durante cuatro años, la nave fijó su mirada en un sector pequeño y rutilante del cielo, justo por arriba del plano de la Vía Láctea. Desde su posición privilegiada en el espacio, y con una precisión inigualable, el telescopio observó planetas que pasaban frente al rostro de más de 150,000 estrellas, opacando brevemente la luz de esas estrellas distantes.

A partir de esos parpadeos, los científicos determinaron el tamaño de los planetas lejanos, cuántos rondaban cada estrella, y cuánto tiempo demoraban en completar una órbita alrededor de sus soles.

Pero ese sector del cielo es apenas una fracción de lo que hay por ver, y para que Kepler pueda detectar un planeta, ese mundo tiene que estar alineado de manera muy precisa respecto del telescopio. Batalha dice que, si extrapolamos los resultados del Kepler, es muy posible que la Vía Láctea esté repleta de planetas que podrían ser muy parecidos a la Tierra.

?Hay más de 10 mil millones de esos planetas, solo en nuestra galaxia ?asegura-. Y entonces te das cuenta que, al preguntar, ?¿En dónde es probable que se encuentre el planeta potencialmente habitable más cercano??, lo encontrarías a unos 11 años luz, cosa que, en términos astronómicos, es muy cerca?.

Batalha señala que los científicos siguen tratando de determinar cuán comunes serían los planetas como la Tierra. Por ahora, parece que quizás 25 por ciento de las estrellas rojas pequeñas conocidas como enanas M podrían albergar algo levemente terrestre. Esa cifra podría ser menor en el caso de las estrellas más grandes y calientes. Sin embargo, los datos no han sido analizados completamente, y Batalha espera que un cálculo más refinado se dé a conocer en 2017.

Llena de planetas

La reciente redada proviene de datos que Kepler reunió cuando seguía en su modo operativo original. En 2013, la nave perdió la segunda de sus cuatro ruedas de reacción y no pudo mantener su enfoque de precisión. Pero en vez de terminar la transmisión, los científicos encontraron la manera de aprovechar la luz del sol para orientar la nave y modificar la misión para estudiar más allá del sector de estrellas original.

Desde entonces, la misión K2 ha capturado docenas de planetas y expandido sus horizontes para incluir observaciones de supernovas, mundos errantes que merodean la galaxia sin estrellas madre, e incluso planetas mucho más cercanos a nosotros, como Neptuno. Y la nave ha demostrado ser excepcionalmente resistente: hace unas semanas, el venerable cazador de planetas se recuperó de otra falla que amenazó la misión, y ya está funcionando normalmente.

?Todo luce bien con la nave?, dice Charlie Sobeck, administrador de la misión.

Con la aguda mirada del Kepler dirigida hacia el espacio durante otro par de años, aunado al inminente despliegue de observatorios espaciales y terrestres, parece que nuestra vista del cosmos seguirá cambiando drásticamente.

¿Cuando mires al cielo, no solo verás puntitos de luz y los imaginarás como estrellas. Verás puntitos de luz y los visualizarás como sistemas planetarios ?dice Batalha-. Eso es parte del objetivo estratégico de hallar evidencias de vida más allá de la Tierra, de saber si estamos solos o no?.

Hallan 24 planetas fuera del Sistema Solar que pueden ser más habitables que la Tierra

Interpretación artística de K2-18b, un exoplaneta con agua y con temperatura adecuada para la vida.

La búsqueda de exoplanetas, planetas fuera del Sistema Solar, está siendo uno de los grandes desafíos de los astrónomos en los últimos tiempos, aunque no está resultando una misión fácil.

No obstante, un dato esperanzador lo ha aportado un equipo de científicos dirigido por el geobiólogo Dirk Schulze-Makuch de la Universidad del Estado de Washington (Estados Unidos). Schulze-Makuch y su equipo han identificado 24 exoplanetas que podrían ser más favorables para la vida que la propia Tierra gracias a datos de la misión Kepler.

De los más de 4.000 exoplanetas encontrados hasta ahora, algunos han sido considerados habitables, aunque este es un término algo engañoso.

«Habitables», un término engañoso

No se trata de que estemos en un planeta en el que puedan llegar los humanos y comenzar a vivir inmediatamente, sino que estamos ante un planeta rocoso que está en la región orbital correcta alrededor de su estrella, donde la temperatura es lo suficientemente moderada como para que el agua líquida exista en su superficie sin congelarse o hervir.

Para hacerse una idea, siguiendo estos criterios, aparte de la Tierra, nuestro Sistema Solar alberga otros dos planetas potencialmente habitables: Venus y Marte.

Ahora, los astrónomos de la universidad estadounidense, en un estudio publicado en la revista científica ‘Astrobiology’, han refinado un poco la búsqueda y han localizado 24 exoplanetas candidatos que no sólo son habitables, sino potencialmente más habitables que nuestro planeta.

Iustración del telescopio espacial Kepler.

Están situados a más de 100 años luz del Sol y fueron seleccionados porque tienen algunas propiedades que podrían hacerlos más capaces de sostener la vida.

 En esta selección toma gran importancia la estrella (o sol) al que orbitan. La suposición habitual es que una órbita alrededor de una estrella de tipo G, como el Sol, sería el mejor lugar para encontrar un planeta habitable.

Duración de la estrella

Sin embargo, tales estrellas sólo tienen una vida de unos ocho a diez mil millones de años y se necesitaron cuatro mil millones para que algo distinto de la vida más simple evolucionara en la Tierra.

Una estrella enana de tipo K, por otra parte, sería más fría y menos masiva que el Sol, pero tendría una vida útil de hasta 70.000 millones de años, lo que permitiría un tiempo mucho más largo para que la vida emerja y se desarrolle.

Otro par de factores serían el tamaño y la masa. Parte de la razón por la que la Tierra es habitable es porque es lo suficientemente grande como para ser geológicamente activa, dándole un campo magnético protector, y tiene suficiente gravedad para retener una atmósfera.

Según el equipo, si un planeta fuera un diez por ciento más grande, tendría más superficie para vivir. Si fuera 1,5 veces más masivo que la Tierra, su interior retendría más calor del decaimiento radioactivo, permanecería activo más tiempo y retendría su atmósfera por más tiempo.

Además, si un mundo fuera cinco grados centígrados más caliente que la Tierra y tuviera más agua, disfrutaría de la biodiversidad de una selva tropical en gran parte del planeta.

El equipo dice que ninguno de los 24 planetas encontrados tiene todas estas características, pero uno tiene cuatro de los factores críticos. En cualquier caso, los 24 podrían ser el foco de estudios telescópicos posteriores.

«A veces es difícil transmitir este principio de planetas superhábitables porque creemos que tenemos el mejor planeta«, explica Schulze-Makuch en declaraciones recogidas por New Atlas. «Tenemos un gran número de formas de vida complejas y diversas y muchas que pueden sobrevivir en entornos extremos. Es bueno tener vida adaptable, pero eso no significa que tengamos lo mejor de todo».

Cuando se descubrió un sistema solar con siete planetas como la Tierra

Una pequeña estrella situada a 40 años luz del Sol tiene siete planetas rocosos como la Tierra que podrían tener agua líquida en su superficie. El descubrimiento, que anunció la NASA , ofrece por primera vez un objetivo claro a los astrónomos para buscar vida extraterrestre en los próximos años. Además, indica que los sistemas planetarios donde se dan condiciones adecuadas para la vida deben ser abundantes en el Universo.

“Lo más estimulante es que estos planetas son adecuados para estudiar sus atmósferas en detalle”, ha declarado en una rueda de prensa telefónica Michaël Gillon, astrofísico de la Universidad de Lieja (Bélgica) y primer autor del trabajo. Según las combinaciones de gases que se detecten, “nos indicaría con una confianza de hasta el 98%” que allí hay actividad biológica.

La estrella, llamada TRAPPIST-1, es lo que los astrónomos conocen como una enana ultrafría. Tiene un radio equivalente a un 12% del Sol y una temperatura superficial de unos 2.300 grados centígrados, frente a los 5.500 de nuestra estrella. Se encuentra en la constelación de Acuario pero es demasiado tenue para que los aficionados a la astronomía la puedan ver, incluso con un pequeño telescopio.

El descubrimiento es obra del mismo equipo científico que hace nueve meses anunció el hallazgo de los tres primeros mundos alrededor de TRAPPIST-1. Los científicos no han podido observar directamente los planetas, pero han deducido su existencia, su tamaño y su masa por cómo se reduce el brillo de la estrella cada vez que uno de los astros se interpone entre ella y la Tierra.

Datos de los planetas identificados junto a la estrella TRAPPIST-1 comparados con la del sistema solar

Los cálculos indican que los siete planetas son de tamaño similar a la Tierra y por lo tanto tienen una superficie sólida. “Es la primera vez que se encuentran tantos planetas de este tipo alrededor de una estrella”, ha destacado Michaël Gillon.

Tres de ellos –designados por ahora como e, f y g- se encuentran en la zona habitable de la estrella, allí donde la temperatura es adecuada para que haya agua líquida en su superficie. En los tres planetas más próximos a la estrella –designados como b, c y d- hace probablemente demasiado calor para que pueda haber agua líquida. En el más alejado de los siete –el planeta h-, hace probablemente demasiado frío. Pero los astrónomos tienen aún una imagen incompleta del sistema planetario y, con los datos disponibles hasta ahora, “podría haber agua en cualquiera de ellos”, sostiene Gillon.

De los siete, el mejor candidato para albergar vida es el planeta f, ha informado en la rueda de prensa Amaury Triaud, coautor de la investigación, del Instituto de Astronomía de Cambridge (Reino Unido). Se trata de un mundo de tamaño casi igual que la Tierra que completa una órbita alrededor de la estrella cada nueve días terrestres. “Es especulativo porque no sabemos cómo surge la vida”, declara Triaud. “Pero, si surge en un océano y hay un océano allí, no veo ningún problema”.

Concepción artística del sistema TRAPPIST-1. Los planetas más interiores (b, c y d) probablemente sean demasiado calientes para albergar agua líquida. Los siguientes tres planetas (e, f y g) orbitan en la zona habitable de la estrella y podrían albergar océanos de agua en sus superficies. En cambio, el planeta exterior (h) no se ha confirmado, aunque es probable que sea demasiado distante y frío para albergar agua líquida.

Si vive alguien en el planeta f, o en alguno de sus vecinos, estará viendo en el cielo una gran estrella de color salmón, con un diámetro unas tres veces mayor que el sol visto desde la Tierra. Pese a la proximidad de la estrella, sin embargo, la luminosidad en la superficie del planeta es unas 200 veces inferior a la que llega a la superficie de la Tierra. Estar allí a mediodía “sería como aquí al atardecer”, explica Triaud. Pero “sería bello porque cada poco tiempo pasaría por el cielo otro planeta que se vería el doble de grande que la luna”.

Según los resultados de la investigación presentados en Nature, el sistema planetario de TRAPPIST-1 es un sistema solar de bolsillo. Además de tener una estrella enana, las órbitas de sus siete planetas cabrían todas en el interior de la órbita de Mercurio. Con los planetas tan cerca de la estrella, allí los años pasan rápido: duran un día y medio terrestre en el planeta más próximo a TRAPPIST-1 y unos veinte días en el más lejano.

“El hecho de que la estrella sea pequeña hace que sea más fácil detectar planetas del tamaño de la Tierra”, porque los cambios de luminosidad se aprecian mejor que con estrellas más grandes, explica Michaël Guillon.

La disposición de los planetas unos respecto a otros sugiere que tienen un hemisferio mirando a la estrella donde siempre es de día, mientras que en el otro siempre es de noche. El mismo fenómeno, llamado acoplamiento por marea, se produce en el sistema solar con la luna, que siempre muestra la misma cara a la Tierra, o con las cuatro grandes lunas de Júpiter.

TRAPPIST-1 es una estrella enana ultrafría que sólo tiene el 8% de la masa del Sol.

En los planetas de TRAPPIST-1, que tienen suficiente masa para retener una atmósfera, la diferencia de temperatura entre el hemisferio diurno y el nocturno provocaría vientos constantes y potentes para redistribuir el calor. El acoplamiento por marea, además, generaría calor en el interior de los planetas y provocaría actividad volcánica.

La investigación se ha basado en observaciones hechas con telescopios de Chile, Hawai, Marruecos, Sudáfrica y Canarias, además de veinte días de seguimiento con el telescopio espacial Sptizer de la NASA.

Se estima que, por cada planeta que se puede detectar porque pasa entre su estrella y la Tierra, tiene que haber entre veinte y cien planetas que no pueden detectarse de este modo. “Hallar siete planetas del tamaño de la Tierra sugiere que el sistema solar con sus cuatro planetas rocosos no es nada extraordinario”, escribe Ignas Snellen, astrónomo de la Universidad de Leiden (Holanda) que no ha participado en la investigación, en un artículo de análisis publicado en Nature. Y más teniendo en cuenta que las estrellas pequeñas tamaño como TRAPPIST-1 son de las más numerosas de la galaxia

En un futuro próximo, los investigadores ampliarán las observaciones a otros sistemas estelares con el proyecto SPECULOOS, basado en cuatro telescopios que se están construyendo en Chile, que les permitirá multiplicar por diez la muestra de estrellas observadas en busca de sistemas planetarios. La NASA tiene previsto poner en órbita a mediados del año próximo el telescopio espacial TESS, especialmente diseñado para buscar exoplanetas. Pero los resultados más esperados serán los del telescopio espacial James Webb, considerado el sucesor del Hubble, que se lanzará a finales del año próximo y que permitirá analizar las atmósferas de los siete planetas de TRAPPIST-1.

Los siete planetas orbitando a la estrella enana ultrafría TRAPPIST-1. El sistema planetario se encuentra en la constelación Acuario y a casi cuarenta años luz de la Tierra.

“Si encontramos, por ejemplo, metano, con oxígeno u ozono, y dióxido de carbono, sería un fuerte indicio de actividad biológica, indica Michaël Gillon. Lo importante, explica el investigador, no es un gas concreto sino la combinación de gases: si se encuentra una mezcla de gases que reaccionan entre ellos y tienden a desaparecer, significaría que hay algún tipo de actividad que repone estos gases en la atmósfera. Del mismo modo, si alguna forma de inteligencia extraterrestre analizara la atmósfera de la Tierra desde otro planeta, podría deducir que aquí hay actividad biológica.

El descubrimiento del sistema planetario de TRAPPIST-1 es “un avance crucial para buscar si hay vida en otra parte. Antes teníamos indicios; ahora tenemos el lugar adecuado dónde buscar”, destaca Amaury Triaud. “En una década lo averiguaremos”.

Al 03 de diciembre de 2020 se conocen 4903 planetas en nuestro universo orbitando a una estrella, es decir, son exoplanetas, y de ellos, un 10% son parecidos a la Tierra.  8460 candidatos de la NASA y 3677 sistemas planetarios. Puedes seguir la cifra actualizada en la web de la NASA: https://exoplanets.nasa.gov/

Desde que en 1781 se descubrió el primer planeta (Urano) equipos de investigadores de todo el mundo han buscado sin descanso planetas por todo el universo, pero no fue hasta 1995 cuando se descubrió el primer planeta lejos de nuestro sistema solar (51 Pegasi b).

Las técnica más utilizada para encontrar exoplanetas son; la técnica de tránsito, que consiste en observar los cambios de luz de una estrella, es decir, si un planeta pasa entre dicha estrella y la Tierra producirá una sombra (eclipse), gracias a esta técnica se puede estimar el tamaño del planeta.

Y además hay otras tres técnicas para encontrar exoplanetas, aunque menos comunes, el 77,8% de los exoplanetas descubiertos han sido por la técnica del tránsito, mientras que el 18,2%, el 1,9% y 1,1% han sido descubiertos por las técnicas de velocidad radial, microlente e imágenes respectivamente.

La carrera por encontrar vida fuera de nuestro planeta ha comenzado, aún no se ha descubierto ningún tipo de signo de vida, pero con cada descubrimiento, y con cada avance, por pequeño que sea, es un paso menos que nos queda para encontrar vida.

nuestras charlas nocturnas.

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