De Piedras y Rocas…
La Piedra de Sayhuite, un mapa tridimensional en relieve hallado en un yacimiento inca
Muy Interesante(G.Carvajal) — Sayhuite es un yacimiento arqueólogico inca situado a unos 47 kilómetros al este de Abancay en Perú. Según los historiadores el lugar era un santuario relacionado con el culto al agua, con un templo que las leyendas describen como cubierto por láminas de oro del grosor de una mano. Se han hallado múltiples restos en el lugar, pero el más extraño de todos es la Piedra de Sayhuite.
Cuando los españoles llegaron a Sayhuite, según cuenta John Hemming en su libro Monuments of the Incas, el templo estaba regido por la sacerdotisa Asarpay quien, antes de ser capturada, se arrojó desde lo alto de una cascada cercana de 400 metros de alto.

El yacimiento arqueológico de Sayhuite
Los restos del templo no muestran ni rastro de ese oro, evidentemente, pero por todo el lugar hay dispersos grandes bloques de piedra andesita tallados con escalinatas, como si hubieran formado parte de una construcción mayor.
El más extraño de todos estos bloques es la Piedra de Sayhuite, un enorme monolito en el que hay relieves geométricos y zoomorfos, como reptiles, ranas y felinos. Se encontró en lo alto de la colina Concacha, y los expertos creen que puede ser una especie de modelo topográfico hidraúlico. En la piedra se pueden apreciar claramente terrazas, estanques, ríos, túneles y canales de irrigación.

Dibujo de la piedra de Sayhuite, por Rojas Donde (1955)
Para que servía no está muy claro. Arlan Andrews opina que se trata de un modelo a escala para hacer pruebas y estudiar las propiedades del agua (recordemos que el lugar era un santuario dedicado al líquido elemento), de cara a realizar proyectos de abastecimiento, o para instruir a los ingenieros y técnicos.
Se ha comprobado que la piedra se remodeló varias veces, añadiendo y quitando elementos, y cambiando los cursos de agua. El relieve tiene unas dimensiones de dos por cuatro metros, y hoy en día es el principal atractivo turístico de la zona.

Detalle de la piedra
Quien la creo es todavía un misterio. A pesar de que se sabe a ciencia cierta que el lugar era un santuario inca, los arqueólogos no están seguros de que éstos fueran sus constructores.
Se ha especulado que podría ser también una representación del sistema de irrigación utilizado por los incas, e incluso un modelo a escala de todo su imperio con cada una de las regiones representadas. Las selvas estarían indicadas por la presencia de animales como monos, iguanas o jaguares, mientras que las costas se indican con animales como pelícanos o pulpos.
La roca temblante de Huelgoat, una mole de 137 toneladas que cualquiera puede mover
La roca temblante
Huelgoat es una localidad de la Bretaña francesa cuyo nombre en bretón significa literalmente bosque cerrado. Y es que allí se encuentran los vestigios del antiguo y mítico bosque de Brocelianda (escenario de muchas leyendas artúricas) que cubría toda la península, extendiendose unos 10 kilómetros cuadrados plagados de curiosidades geológicas y restos prehistóricos, que hacen la zona muy popular para el turismo. Una de esas curiosidades es la Roca Temblante, una mole de 137 toneladas que cualquiera puede mover, si sabe como hacerlo.
Todo el bosque es un gigantesco caos lleno de moles de roca desperdigadas, algunas adoptando formas extrañas o curiosas, en equilibrios imposibles y asociaciones improbables. Este reguero de piedras ciclópeas se distribuye a todo lo largo del río de la Plata, que atraviesa el bosque, y ofrece algunas de las formaciones naturales más impresionantes que se pueden contemplar en el país.

La roca temblante, cara norte
Se trata de rocas de granito formadas antiguamente en el magma interior de la Tierra que a lo largo de milenios fueron aflorando a la superficie de la corteza, para que la erosión terminase de hacer el trabajo de modelado. Muchas parece que proceden de las cimas de las colinas, de donde por la fuerza de los elementos meteorológicos terminaron por rodar hacia el valle durante el Cuaternario.
Por supuesto, existe una leyenda para el origen de este caos de piedra, que cuenta que un gigante de nombre Gargantua se detuvo en el lugar a pedir comida a los lugareños. Éstos solo pudieron ofrecerle un poco de avena, algo que desagradó tanto al gigante que, tras seguir su camino, y al llegar a la costa, arrancó las enormes piedras de los acantilados arrojándolas sobre Huelgoat.

La más famosa de todas es la roca temblante, un monolito pétreo de 137 toneladas y unos 7 metros de largo que el azar quiso que pivotase sobre un punto de apoyo, que la mantiene estable y estática, pero que también permite que cualquiera, independientemente de su fortaleza, que conozca el punto donde empujar, pueda hacer que la roca se tambalee ligeramente arriba y abajo, como si estuviera en un balancín.
Este tipo de rocas, del que existen otros ejemplos en la zona, eran muy apreciadas por los druidas, que las consideraban un símbolo del equilibrio del Universo.
Otros elementos del lugar, que atrae anualmente a miles de visitantes, son El Champiñón, una enorme piedra que se mantiene en equilibrio sobre otra más pequeña adoptando la curiosa forma que le da nombre; la piscina de las hadas; y la Cueva de Arturo, una gruta natural formada bajo una cornisa rocosa, identificada con la leyenda del mítico rey.
Por si esto fuera poco, también hay una placa en honor del escritor Jack Kerouac y de su familia, originarios de Huelgoat.
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