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Las misteriosas emisoras de números que transmiten mensajes codificados en todo el mundo…


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Muy Interesante(J.Álvarez)  —  A veces resulta difícil escribir sobre ciertos temas, dada la oscuridad en que están envueltos. Si encima no hay datos concretos y se trata de una cuestión intangible, la cosa se vuelve algo peliaguda. Un buen ejemplo es el caso de las emisoras de números, de las que, a buen seguro, muy pocos habrán oído hablar.

También se llaman estaciones numéricas porque se trata de estaciones de radio de onda corta que en lugar de programas o música emiten secuencias de cifras, letras o incluso palabras sin sentido para el radioaficionado normal.

Esos misteriosos mensajes, a menudo dictados por un locutor/a, aunque de un tiempo a esta parte la digitalización de la tecnología ha permitido introducir mensajes mecánicos parecidos al morse, se pueden captar en horario más o menos fijo, si bien algunos parecen transmitidos sin regla alguna.

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El archiduque Herzog Anton von Habsburg el día de su boda

Todo este misterio tiene una explicación, al menos teóricamente, ya que nunca se ha admitido oficialmente: las estaciones numéricas son canales de comunicación utilizadas por agentes de servicios de inteligencia para enviar mensajes cifrados de un país a otro.

De hecho, este sistema se usa desde la Primera Guerra Mundial -incluso se apunta al archiduque Herzog Anton de Austria como el primer receptor de un mensaje en morse de este tipo- y, aunque evidentemente fue la Guerra Fría la que supuso su eclosión, al parecer tan peculiar medio sigue en activo, experimentando una subida desde la década de los noventa.

El Ministerio de Interior de la República Checa y el Servicio de Seguridad de Suecia han reconocido que lo emplean y, por lógica, parece probable que otros lo hagan también.

Es más, el modelo clásico de estación era británico, se llamaba E03 Lincolnshire Poacher y emitía para el MI6 a mediados de los setenta desde Bletchey Park (en Buckinghamshire, donde se ubicaban los Government Communications Headquarters, cuarteles de comunicaciones y criptografía durante la Segunda Guerra Mundial) hasta que pasó a hacerlo la RAF Akrotiri (una estación de la Royal Air Force de la Western Sovereign Base Area de Chipre).

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Localización de la base aérea de Akrotiri

Curiosamente, una emisora de Corea del Norte utiliza la misma frecuencia de los británicos, quizá intentando interferir; algo que tampoco es raro porque se han dado otros casos, como cuando una enigmática Chinese Music Station interfirió las emisiones de una estación llamada E10, presuntamente vinculada al Mossad.

No obstante, el caso más conocido quizá sea el que llevó al enésimo enfrentamiento diplomático entre EEUU y Cuba en 2001 a costa de los bautizados como Cinco Cubanos. El FBI arrestó a cinco ciudadanos de ese país acusándoles de espionaje tras detectar que recibían mensajes de su país mediante estaciones de números, decodificando luego la información mediante un ordenador.

No fue un caso aislado, ya que otros cubanos o estadounidenses con origen isleño pasaron por situaciones parecidas a lo largo de toda esa década, alguno de ellos hasta formaba parte de la mismísima CIA en un doble juego.

Pero los usos no se limitan a los servicios secretos. También se supone que el mundo del hampa se ha sumado a esta técnica y, muy especialmente, el del narcotráfico.

Por ahora se trata de mera especulación, por supuesto, y en cualquier caso sería en una proporción mucho menor a la de los gobiernos, dada su complejidad: para evitar su localización por búsqueda mediante triangulación no sólo deberían estar en constante movimiento sino disponer de una potencia eléctrica que normalmente no hay en las plantaciones e instalaciones de droga debido a su aislamiento en zonas rurales.

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Pancarta en la Plaza de la Revolución exigiendo libertad para los cinco cubanos detenidos

Y es que si bien las transmisiones más grandes pueden alcanzar los quinientos mil vatios, lo que garantiza que pueden llegar hasta cualquier rincón de la Tierra y hasta el escondite más profundo, eso que sería útil para un espía no resultaría igual para un contrabandista que tiene que trasladarse a menudo.

De todas formas, la mayor parte de los emisores/receptores que suelen usarse son más modestos, de baja potencia, y necesitan condiciones idóneas para trabajar, operando entre diez y cien kilovatios.

¿Cómo es una transmisión de una estación numérica? Cada una tiene sus propias características pero se pueden sintetizar algunas comunes.

En primer lugar una identificación previa que advierte a los destinatarios de la inminente emisión de un mensaje; puede ser un código, un sonido, un nombre propio o una frase que requiera la atención, y generalmente se repite varias veces para dar tiempo a prepararse a oirlo.

A continuación se emite el mensaje propiamente dicho, que suele ser un código de cinco caracteres combinando números y letras; también se repite para asegurarse de que es recibido adecuadamente y a veces hay más de un mensaje.

Eso sí, siempre en formato de libreta de un solo uso, es decir, con un encriptamiento cuya clave de cifrado únicamente vale para esa ocasión. Por último, es el turno de la despedida que, al igual que en los casos anteriores, reviste formas diversas según el emisor: series de dígitos (todo ceros, por ejemplo), una melodía musical o incluso una simple palabra que diga fin o algo similar.

Ahora bien, las estaciones numéricas no están en constante funcionamiento necesariamente. Algunas emiten durante un tiempo y luego guardan silencio durante años hasta que vuelven a revivir. Esto dificulta encontrarlas, no sólo por parte del contraespionaje sino por los radioaficionados mismos, que a veces se entretienen en ello.

En ocasiones, los agentes son descubiertos por errores insospechados, como pasó en 1998 en EEUU con una emisora cubana llamada Atención, que metió la pata al transmitir en la misma frecuencia que Radio Habana Cuba, una emisora pública creada por Fidel Castro tras el intento de invasión de Bahía de Cochinos.

Como hay de todo en la viña del Señor, aficionados británicos agrupados bajo las siglas ENIGMA 2000 se dedican a recopilar mensajes emitidos por este tipo de estaciones, publicando toda la información que consiguen en un boletín bimensual.

Pero lo mejor fue cuando en 1997 otro grupo editó un montón de emisiones en un pack de cuatro CD bajo el título The Conet Project. Los hay en múltiples idiomas y formatos (voces secuenciando, morse, politonos e incluso una lengua que no ha sido identificada).

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UVB-76 ‘The Buzzer’, la misteriosa emisora de radio rusa que lleva décadas emitiendo sólo un zumbido

Días atrás publicamos un bien recibido artículo sobre las misteriosas estaciones de radio repartidas por el mundo que emiten en onda corta mensajes codificados y probablemente pertenezcan a servicios secretos de los distintos países, aunque esto nunca se ha admitido oficialmente.

Pues bien, hoy vamos a echar un vistazo a una de esas emisoras en concreto a la que en el ambiente radioaficionado se conoce como UVB-76, renombrada luego MDZhB o, más popularmente, Buzzer.

Se encuentra en el entorno de San Petersburgo, Rusia, y está constituida por un puñado de torres de radio y algunos edificios medio en ruinas rodeados por un desconchado muro de piedra; una verja de hierro hace de entrada, aunque está cerrada y con aspecto de no haberse abierto desde hace mucho.

En suma, una reliquia de la Guerra Fría que, sin embargo, continúa en activo emitiendo siempre el mismo mensaje, tan monótono como singular: un zumbido al que cada pocos segundos se une otro para después retornar al inicial…

Y así continuamente, veinticinco pulsos por minuto durante veintitrés horas y diez minutos al día. Sólo tres veces se han intercalado voces secuenciando números, más otras dos ocasiones en la que se colaron frases de conversaciones, presuntamente por error; otra vez se emitió música (fragmentos de El lago de los cisnes). El resto del tiempo, zumbar y zumbar sin más.

Por eso los radioaficionados, que se han acostumbrado a recibir sus mensajes sintonizando la frecuencia 4625 KHz, lo han bautizado con el nombre de Buzzer (Zumbador). No es un caso único y hay otras dos estaciones conocidas como The Pip (La Pepita) y Squeaky Wheel (Rueda Chillona), cercanas a Moscú, que transmiten en ese mismo sentido desde mediados de los años ochenta sin que nadie sepa exactamente de qué se trata.

La creencia general, no confirmada por supuesto, es que esas estaciones pertenecen a las fuerzas armadas rusas. Lo realmente curioso es que, aunque su actividad empezó en la última etapa de la citada Guerra Fría, a partir del colapso de la URSS su actividad no sólo no decayó sino que se incrementó.

Decíamos antes que otros países también tienen o tuvieron servicios parecidos. Pongamos por caso la Lincolnshire Poacher, una estación británica del MI6 que a mediados de los años setenta se trasladó desde Inglaterra a una base aérea de la RAF en Chipre rebautizándose como RAF Akrotiri, estuvo emitiendo hasta 2008 un código numérico cada hora, leído por una voz femenina y precedido de una canción folklórica de la que tomaba su nombre popular: «Oh, es mi deleite en una noche brillante./En la temporada del año,/cuando estaba de aprendiz en el famoso Lincolnshire,/bien serví a mi maestro durante casi siete años …»

Lo del ejemplo británico no es gratuito. Si bien las emisoras numéricas funcionan desde la Primera guerra Mundial, tal como explicábamos en el articulo anterior, fue a partir de los años veinte cuando recibieron un impulso extra.

Al menos en la entonces Unión Soviética, debido a un incidente con uno de sus espías en suelo inglés: tenía en Londres una oficina comercial denominada ARCOS (All-Russian Co-operative Society) y dedicada a gestionar las transacciones entre ambos países, pero en 1927 el MI5 descubrió que uno de los empleados era en realidad un espía y la policía asaltó la sede de ARCOS mientras los demás trabajadores de la plantilla se afanaban en destruir documentos a toda prisa.

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Estación de Povarovo, muy cerca de Moscú

La red quedó desmantelada pero las conclusiones fueron negativas porque no se averiguó nada que no se supiese ya y, a cambio, los soviéticos se dieron cuenta de que el servicio secreto británico llevaba años controlando sus actividades, por lo que cuando se reorganizaron cambiaron el método de encriptamiento de mensajes por claves aleatorias de un solo uso y, por ello, indescifrables.

Las emisiones numéricas de las estaciones siguen ese sistema -que imitaron los otros países- y en Inglaterra incluso lo perfeccionaron grabando ruidos urbanos (tráfico, voces, etc) y convirtiéndolo en un código. Posteriormente se halló la manera de desentrañar también este tipo de mensajes, siempre que se dispusiera de uno, claro.

Las estaciones de radio solucionaron la cuestión al eliminar lo material, tangible, con lo que trabajar. Se podía detectar a alguien emitiendo si estaba en tu territorio y arrestarlo pero otra cosa era saber el destinatario o decodificar los mensajes, así que el nuevo método hizo fortuna.

Incluso hoy, cuando ya no hay Guerra Fría y los conflictos suelen ser bilaterales, sigue usándose como vemos.

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Un caso de actualidad: Corea del Norte emite actualmente comunicaciones encriptadas desde Radio Pyongyang.

Volviendo a Buzzer, no faltan teorías sobre su sentido. Dejando de lado las más estrafalarias, que relacionan los zumbidos con un intento de contacto con extraterrestres, las más plausibles se centran en el aspecto militar.

Una de ellas sugiere que es una forma de mantener contacto permanente con la flota de submarinos o con agentes o destacamentos diseminados por todo el país; otra propone que acaso sea un dispositivo HM (Hombre Muerto), el mecanismo de seguridad que se usa para detener un vehículo a distancia si su conductor muere o, por desmayo o lo que sea, no puede hacerlo por sí mismo.

Derivada de esto último hay una tercera opción que plantea algo tan aterrador como que estaría conectada a un avión no tripulado y armado con cargas nucleares que, en caso de ataque enemigo y al detenerse la emisión, a su vez lanzaría sus bombas como represalia.

Esa última posibilidad no es tan descabellada como suena a priori.

Se sabe que los militares soviéticos disponían de un sistema informático que escaneaba las ondas de radio en busca de señales de vida tras un hipotético ataque atómico y Buzzer podría ser un complemento que ha sobrevivido hasta hoy. Los defensores de esa tesis destacan que emite en onda corta, una frecuencia relativamente baja que permite llegar muy lejos porque sus ondas tienen la facultad de rebotar en la atmósfera y así viajar al otro lado del planeta, frente a las ondas de mayor frecuencia que sólo pueden ir en línea recta y se pierden al chocar contra obstáculos o al rebasar unas decenas de kilómetros.

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Bombardero estratégico ruso Tupolev 160

Ciertamente, los vehículos militares suelen utilizar la onda corta, si bien se presenta un problema: para garantizar con seguridad que se puedan oir es necesario cambiar de frecuencia según la hora debido a la naturaleza de dichas ondas, que durante el día tienden a alcanzar mayor altura mientras que de noche caen a tierra. Buzzer no lo hace, lo que lleva a algunos a retocar la hipótesis: sería un sistema de radar auxiliar concebido para la detección de misiles, funcionando como una especie de sónar.

Claro que también en eso hay pegas, pues para ello debería emitir un sonido más complejo, diferente al simple zumbido.

Por otra parte, Buzzer presenta una singularidad extra: nunca emite mensajes numerados sino series de ondas, lo que hace que algunos duden que se dirija a agentes encubiertos repartidos por el mundo, aún cuando en realidad esas series también pueden decodificarse en forma de letras para formar palabras.

Es más, la mayoría de los expertos creen que Buzzer sólo emite esa señal constante para reservarse el uso de la frecuencia; así la tendría libre y disponible en verdaderas situaciones de crisis, que sería cuando pasaría a emitir como estación numérica propiamente dicha. Siempre es más agradable pensar eso que en un avión teledirigido lleno de bombas nucleares esperando a que deje de emitir para soltar su siniestra carga.

No obstante, la procedencia y misión de la mayoría de las estaciones numéricas que se han ido encontrando hasta nuestros días continúa siendo un misterio. Aquí un breve listado de las más conocidas:

  • Swedish Rhapsody: Fue una estación numérica que emitió entre 1950 y 1998 desde Polonia. Se cree que pertenecía al Departamento de Seguridad de Polonia y que las emisiones estaban destinadas a agentes ubicados en Alemania. Las emisiones constaban de las primeras notas de la canción popular Luxembourg Polka tocadas desde una caja musical, seguidas de una voz femenina recitando una serie de números.

Enlace para escuchar una grabación de la estación: https://priyom.org/number-stations/german/g02

  • Gongs or Chimes: Ubicada en la Alemania Oriental, se cree que pertenecía al Ejército Popular Nacional de la República Democrática Alemana. Emitía regularmente entre semana desde las 18 horas hasta las 23:30 horas y los sábados a las 10 horas. Finalizó sus emisiones el mes de mayo de 1990, poco antes de la unificación del país germano. En sus emisiones de podía escuchar una serie de campanas o gongs bastante escalofriantes.

Enlace para escuchar una grabación de la estación: https://www.youtube.com/watch?v=tFm7Q9-17w0

  • Lincolnshire Poacher: Se trata de una famosa estación de números que dejó de emitir en el año 2008. Recibe ese nombre debido a que empleaba a modo de señal de intervalo la famosa melodía inglesa con el mismo nombre.

Enlace para escuchar una grabación de la estación: https://www.youtube.com/watch?v=QnXPqUU6fI0

  • The Backwards Music Station: Este caso es algo particular ya que esta emisora no emitía números, sino una serie de sonidos muy extraños semejantes al acople entre un micrófono y un altavoz. Esto último hace más extraña su existencia ya que no se puede identificar un código encriptado de comunicación aparente como en el caso de los números. Tampoco tenía un horario de emisión fijo, reportándose largos períodos de inactividad.

Enlace para escuchar una grabación de la estación: https://www.youtube.com/watch?v=TgF9ZlI_R-8

Como conclusión, las estaciones digitales son la prueba de que alguien está haciendo algo que no quiere que sepamos en alguna parte. El papel de los servicios secretos en la política internacional es un tema recurrente en la literatura, el cine y el periodismo, porque la información es poder, y las estaciones numéricas transmiten información muy sensible, y por eso está codificada. Es como sostener un libro que no entiendes, pero sabes que tiene un contenido muy importante que, quizá, algún día logremos descifrar.

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