Así era el verdadero James Bond, un “playboy inmoral”, bebedor y aficionado a los tríos sexuales…
:quality(85)/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae.s3.amazonaws.com/public/X62IZ7HMJBFP7OCHEPPPN3N4NE.jpg)
Dusko Popov era un serbio de alta clase social, se convirtió en triple espía e inspiró el personaje del agente 007
Infobae(E.Anguita, D.Cecchini)/La Razón(P.Rodríguez) — Daniel Craig se despide de James Bond después de 15 años con “Sin tiempo para morir’, que llega a las salas de cine y que los críticos han definido como “la mejor entrega de la saga desde Casino Royale”. Craig no quiso desaprovechar la ocasión y compareció en la premier dando un ejemplo de elegancia, muy al estilo 007, con una americana de terciopelo rosa. Parece que todo empieza y todo acaba en “Casino Royale”. Fue la primera película de Craig y fue precisamente en un casino donde Ian Fleming comenzó a gestar el personaje.
Además de Craig, Sean Connery, Roger Moore, David Niven, George Lazenby, Timothy Dalton y Pierce Brosnan dieron vida al agente con “licencias para matar” a lo largo de 24 películas y James Bond no ha perdido su esencia: una planta impecable, aire misterioso, inteligente, eficaz, muy observador, audaz, implacable, pero también un bon vivant siempre rodeado de bellas mujeres.
¿Personaje real o ficticio?
Ha habido muchos rumores sobre el origen del personaje creado por el periodista y escritor Ian Fleming. Su paso por el servicio de inteligencia de la Royal Navy hizo que muchos pensaran que Bond era un personaje autobiográfico. Pero nada más lejos de la realidad.
Fleming se inspiró en un personaje real, al que tuvo el placer de conocer y con el que compartió algunas vivencias: el serbio Dusan “Dusko” Popov, un amante de la buena vida que por circunstancias de la vida acabó trabajando para los servicios secretos de Reino Unido, Alemania y Estados Unidos.
A pocos kilómetros de Lisboa, sobre el Atlántico, se encuentra el Palacio Estoril, un elegante hotel, que por entonces tenía enfrente un casino. En ese hotel fue que Fleming compartió unos días con el también espía Dusan “Dusko” Popov y fue él quien le sirvió de espejo para encarnar el personaje de 007. Tanto Fleming como Popov provenían de familias acaudaladas, habían pasado los 30 años y podían cumplir una misión en el frente como entrometerse en los ambientes más refinados, sin culpa por disfrutar del lujo y el placer.
:quality(85)/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae.s3.amazonaws.com/public/IJJJJUEYA5HDPEXHZUKGSE2PMU.jpg)
Hotel Palacio Estoril
Hacia principios de 1941, Portugal llevaba varios años de una dictadura con buenos vínculos con los fascistas italianos, los falangistas españoles y con los nazis alemanes. Sin embargo, el autócrata Antonio de Oliveira Salazar no descuidaba los buenos vínculos históricos con su vecina Gran Bretaña.
De allí que en el Palacio Estoril se hospedaban famosos millonarios, judíos refugiados en el Portugal neutral y espías de muy diversos orígenes, nombres y nacionalidades ficticias que tenían propósitos ultrasecretos.
Fue precisamente en el Palacio Estoril donde Ian Fleming, enviado allí como enlace del MI6, conoció a Popov y compartieron vivencias suficientes como para que Fleming pudiera dibujar un esbozo de lo que posteriormente sería James Bond. Fleming restaba en una mesa de juego cuando apareció un rico empresario llamado Bloch y pidió que las apuestas fueran ilimitadas. Cuando se sentó, el arrogante jugador sacó 50.000 libras del gobierno británico (equivalente a un millón de euros actuales) y los puso sobre la mesa. Todos los presentes quedaron boquiabiertos. El dinero superaba en 10 veces lo que cualquiera de los que allí trabajaban podían ganar en un año.
El casino enmudeció. Bloch miró a Fleming, que estaba pálido, casi verde. Pero apareció Popov y dio muestras de su personalidad. No sólo logró llevarse las ganancias de la mesa sino que se marchó diciendo “espero que la dirección no permita un juego tan irresponsable en el futuro. Es una vergüenza y una molestia para los jugadores serios“.
Fleming no podía dejar pasar esta anécdota y la incluyó en la novela Casino Royale (1952) -una clara alusión al Palacio Estoril-, en la que Bond arruina al despiadado asesino LeChiffre. Precisamente esa escena se incluyó en la película en la que Daniel Craig debutaba como 007, un remake de la cinta del mismo título que fue estrenada en 1967 y que tuvo a David Niven como James Bond.
Otro dato anecdótico es el que consigna La página web del Palacio Estoril – Hotel, Golf & Wellness- “En la película participó el por aquel entonces joven empleado del hotel, José Diogo, a sus 18 años, que todavía es uno de los jefes de portería del Palacio. Se le ve en la película 007 – Al servicio de su Majestad entregando la llave de la habitación al agente James Bond”.
Popov nació en 1912 en una pequeña localidad serbia y pronto se trasladó con su familia a Dubrovnik, una ciudad ubicada en el Adriático que era frecuentada por la alta sociedad del país. Su abuelo era propietario de varias fábricas, minas y cadenas minoristas, y el joven serbio se acostumbró pronto a la buena vida y se convirtió en un playboy que organizaba grandes fiestas en los yates y villas privadas de la familia.
:quality(85)/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae.s3.amazonaws.com/public/6FRQSRK2OJGIRCW3LRVE6ZXSOI.jpg)
En la década de los 30, en pleno efervescencia del nazismo en Alemania, viajó a Belgrado para estudiar Derecho, pero decidió acabar la carrera en Friburgo, una de las ciudades alemanas con mayor ambiente universitario. Allí conoció a Johann Jebsen, la persona que sería clave en su vida. Popov regresó a Drubovnik para abrir su propio bufete de abogados pero siguió en contacto con Jebsen, con el que se reencontraría años después.
En esa reunión, Jebsen le confesó que se había unido a la Abwerhr, el servicio de inteligencia militar nazi dirigida por Wilhem Canaris. Hay varias teorías al respecto, pero la más consolidada era que Jebsen pretendía obtener información de los nazis para trasladárselos a los servicios secretos británicos. Para mantener en secreto que era un agente doble, tuvo que dar a los nazis información de los aliados. Así, Jebsen habría reclutado a Popov para trabajar al servicio de los británicos. Otras versiones establecen que primero sirvieron a la inteligencia militar alemana y que posteriormente fueron reclutados por el servicio secreto británico.
Otra versión indica que Jebsen sumó a Popov para la inteligencia nazi y que luego este tomó contacto con la inteligencia británica y sumó a su amigo Jebsen para hacer espionaje en favor de Gran Bretaña.
Hay secretos que los Estados guardan por décadas o para siempre. En este caso, el orden de los factores, sin embargo, no alteró el producto.
Los alemanes, para entonces, lidiaban con la “Orquesta Roja”, liderada por el polaco Leopold Trepper, que tenía infiltrados agentes soviéticos en lugares sensibles del gobierno del Tercer Reich. A su vez, Canaris contaba con agentes en el Reino Unido destinados a conocer quiénes eran los espías británicos en Alemania.
Hacia fines de 1939, Adolf Hitler todavía no había avanzado hacia el frente oriental. Hacia el oeste de Alemania, el año anterior había concretado la ocupación de Checoeslovaquia y en ese año 39 lo había hecho sobre Polonia. Sin embargo, antes de atacar ese país el Führer tomó la precaución de firmar un tratado con José Stalin a través de sus respectivos cancilleres para evitar un conflicto entre ambas potencias. Sin embargo, cuando Alemania invadió Francia, en mayo de 1940, el clima europeo se modificó de modo dramático. El timón de Gran Bretaña estaba en manos de Winston Churchill, quien mandó extremar las labores de inteligencia para conocer los próximos pasos del nazismo. Para eso contaba con el MI6, el servicio secreto destinado al exterior del Reino Unido, fundado en 1909 y con la Inteligencia Naval, ambos servicios muy eficaces en la Primera Guerra Mundial.
:quality(65)/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/larazon/5W4R23HNMRG45G2OSM6YNBME7M.jpg)
Las tropas alemanas entraron en Checoslovaquia el día 15 de marzo de 1939. A consecuencia de la ocupación murieron más de 100 000 personas de la resistencia y desapareció la mayoría de la población judía.
Precisamente Ian Fleming había sido reclutado por el MI6 y su superior, el vicealmirante John Henry Godfrey, era una de las personas de mayor confianza de Churchill. La obsesión de Godfrey era lograr infiltrarse en Berlín y uno de sus mejores hombres estaba en el punto de mira de los alemanes y podía ser descubierto. Canaris había logrado colocar a varios de sus hombres en Inglaterra para desenmascarar a los espías británicos en Alemania.
El jefe de Fleming en el MI6 era el vicealmirante John Henry Godfrey, hombre de mucha confianza de Churchill. La mira de Godfrey estaba en meter las narices en Berlín. Además, Churchill y Godfrey estaban alertas porque un alto jefe naval británico, Barry Domvile, era sospechado de tener nexos con el nazismo. Es decir, cualquier espía de la Corona Británica podía ser descubierto por los alemanes.
El aristócrata Dusan Popov, soltero codiciado, tenía afición por los encuentros eróticos con dos mujeres. Un dato que le servirá para su nombre ficticio en el espionaje inglés como “Triciclo”. Lo de Triciclo fue porque, en 1941, además, fue en misión a Estados Unidos para colaborar con la Casa Blanca.
Antes del bombardeo de Pearl Harbour, Popov fue reclamado por la Casa Blanca pero desde su llegada volvió a lo que más le gustaba: la buena vida. Llevó una vida tranquila, dio clases de pilotaje y tuvo citas amorosas con numerosas y actrices famosas, lo que no fue bien visto por el director del FBI John Edgar Hoover.
A pesar de ello, el agente serbio advirtió a un alto cargo del FBI sobre las intenciones de los japoneses: “Ustedes deben esperar un ataque en Pearl Harbor antes de fin de año” pero no lo tomaron en serio y eso que aportó dos pistas que parecían lo suficientemente contundentes. La primera la obtuvo del agregado militar de la embajada alemana en Tokio, que había escoltado un vuelo de reconocimiento el Pearl Harbour. La segunda era un telegrama en clave que le mandaron desde la Abhwer, en el que le pedían información sobre la capacidad de la aviación militar norteamericana en el Pacífico y en el que le reclamaron que realizara bocetos de las instalaciones de la base.
Pero Hoover no envió la documentación a la Casa Blanca porque no se fiaba de Popov, al que definió como “un playboy inmoral”. El puritanismo de Hoover y el escandaloso modo de vida de Popov eran barreras infranqueables. El serbio se había ganado una “reputación” entre las mujeres -era uno de los solteros más codiciados del momento-, que le valió el sobrenombre de “Triciclo” por su afición a los tríos en las relaciones sexuales con mujeres y porque había trabajado para británicos, alemanes y norteamericanos.
:quality(65)/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/larazon/FKAVISWNOBEH3MD2VB7GT4T3ZY.jpg)
Imagen del pasaporte de británico Dusko Popov
En la Abwehr su nombre de guerra fue “Iván”. Popov -que dominaba el inglés y el alemán además de su lengua natal- se subió a la cuerda floja: aceptó el juego de ser parte de dos servicios de inteligencia al mismo tiempo, no para disfrutar de ambos de modo simultáneo sino para engañar a uno y ser fiel al otro.
Pero el papel del espía serbio, descrito por los informes norteamericanos como un hombre inteligente y culto, fue fundamental en otro momento crucial de la guerra. Su labor de espía doble, sirvió a los aliados para que engañara a los alemanes sobre la ubicación del desembarco de Normandía, lo que permitió el éxito de la operación y fue el principio del fin de los nazis.
Además de sus comunicaciones secretas, sus archivos también están llenos de cartas a sus numerosas novias, enviadas “Al servicio de Su Majestad”. El espía tenía una habitación en el hotel Savoy de Londres y no sólo cortejaba a actrices, sino que también alquilaba apartamentos en el ático de Park Avenue y se iba a esquiar con el dinero de los aliados.
Una vida de lujo
Después de la guerra, Popov volvió a su vida de lujo y se instaló en el sur de Francia. Después de varios matrimonios fallidos, se casó con una joven sueca de 19 años, con la que tuvo tres hijos.
El espía serbio publicó sus memorias “Espía/Contraespía” en 1974. Poco antes, un grupo de periodistas le preguntaron qué opinaba sobre el personaje que había inspirado y fue bastante claro: “Un espía que bebiera como Bond estaría borracho la primera noche y muerto la segunda”.
“Dudo que un Bond de carne y hueso hubiera logrado sobrevivir más de 48 horas como agente del espionaje”, declaró Popov a un grupo de periodistas italianos poco antes de morir en su residencia en las afueras de Cannes, en la Costa Azul francesa sobre el mar Mediterráneo, el 10 de agosto de ese 1981 a los 69 años.
Jebsen, su amigo y compañero de estudios, en cambio, no sobrevivió a la Gestapo que lo descubrió en 1944 y nunca se supo su destino aunque se descarta que fue ejecutado.
Deja un comentario